ANTES REMAKE

Su aliento estaba caliente y salía de su boca para fundirse con el aire contaminado.

El sólo pensar en que no debía estar ahí, le llenaba los puños de furia que únicamente podía desquitar contra el piso. En la clase de pociones le había tocado hacer equipo con Blaise Zabini, una asquerosa serpiente como Draco, el imbécil hizo estallar una poción culpándola a ella para después llamarla "Estúpida Sangre Sucia"... Snape como siempre no había hecho nada y eso hacía que su sangre hirviera.

Hermione limpiaba.

Perdió todas sus clases del día sólo por terminarlo y para colmo, el profesor de pociones se había quedado con su varita. No iba a ponerle las cosas tan fáciles. Se arrodilló fregar en el suelo la mancha de sangre de Blaise, pues había resultado herido por la explosión. Sonrió al pensar que si estaba en la enfermería era solo porque se lo merecía; a su lado estaba un balde de madera en el cual sumergió un trapo blanco y viejo para restregar con fuerza el piso. Cerró los ojos intentando controlar su rabia sin disminuir la fuerza cuando una imperceptible lágrima rodó por su mejilla para morir en la comisura de sus labios.

—Que patético... escuchó que decía a su espalda.

Ella lo reconocía, sabía que era él y el recuerdo de su sonrisa burlona cuando la mandaban limpiar hizo que apretara el trapo hasta que sus nudillos se pusieron blancos:

—Lárgate Malfoy sentenció manteniendo los dientes apretados.

Draco estaba recargado en el marco de la puerta con los brazos y pies cruzados. Rió Más respeto, Granger, podrías ganarte otro castigo dijo con sorna y se aproximó a ella.

La gryffindor escucho los zapatos del rubio contra el piso de madera mientras caminaba, y como este sonido retumbaba en sus sienes, el odio recorrió todo su ser. Lo sintió inclinarse lentamente y respirar a su oído.

El aroma de él fue más de lo que pudo soportar y se viró bruscamente con la intención de darle una bofetada. Él reaccionó demasiado rápido, tomándola de las muñecas para levantarla bruscamente, para luego la estamparla en una de las mesas de trabajo a su lado; la espalda de ella retumbó con el golpe y sintió un dolor que le subió hasta la nuca, sus piernas quedaron flotando alrededor del cuerpo del chico y ni si quiera sintió pena por la pose en la que la aprisionaba, lo miró con odio y un gesto de altanería que según Draco no le correspondía llevar ¿Quién era ella mas que una sangre sucia?...

Los ojos de Hermione se llenaron de lagrimas y mientras el sonreía mostrando una perfecta dentadura blanca.

—Eres una insolente Sangre Sucia dijo el rubio con un tono moderado pero intenso. Separándose de ella la tomó de una muñeca aventándola en el suelo, Hermione calló de rodillas en el pasillo central a un lado del balde, justo donde la había levantado—, ahora limpia ordenó.

—El que debería limpiar es el idiota de Zabini… —parecía no poder soportarlo más.

El Slytherin encendió un cigarrillo y se aproximó a ella de nuevo — Este, es el único lugar que le corresponde a los de tu clase

—Y tú y todos los de tu clase pueden pudrirse en su asqueroso ego —replicó la chica.

Draco se puso en cuclillas frente a la chic,a quien levantó su rostro para mirarlo de frente, entonces él echó el humo de su boca sobre el rostro de la gryffindor que ni si quiera se molesto en toser, como el rubio lo había esperado. Absorbió el humo dejando que contaminara sus pulmones y no desvió la vista de los ojos de él.

—Más te vale terminar pronto, Granger —sonrió — ¿O quieres que le diga a Snape que no haces bien tu trabajo? Por cierto —caminó a la salida deteniéndose en la puerta y tiró el cigarrillo aplastándolo con la brillante suela de su zapato—, aquí hay una mancha —finalizó y cerró la puerta.

Hermione aventó el trapo mojado contra la puerta y golpeó el suelo con los puños cerrados, gruñendo de furia. No pudo evitar llorar con rabia. Sintió como su garganta se desgarraba, pero no le importó y gritó apretando los ojos. Malfoy se las iba a pagar y muy caro.

Quién era ella más que ¿una sangre sucia?... Ella era el amor de su vida, creo que sigue siéndolo...

«Inglaterra, 15 de mayo del año 1846»

Era una mañana tan fría, de esas de las que ni el sol podía calentar a pesar de ser casi el mediodía. En el mundo mágico había algo nuevo; Un hospital al que llamaban "San Kentirgen", un antiguo santo que había convertido a los escoceses al Cristianismo el cual también era llamado San Mungo. Por fuera los muggles solo lo veían como dos almacenes abandonados con el nombre de 'Purge y Dowse S.A.'.

Los magos eran perseguidos por los "No mágicos", eran acusados de brujería, lo peor era que todos los que morían ni si quiera eran hechiceros, eran simples muggles como todos los demás pero que hacían otras cosas como curar con hierbas…

Alexander se ponía su bata de medico frente al esplendoroso vitral de su habitación que daba a la calle Brighton, tal vez el sitió mas muggle en toda Inglaterra. Se abotonó cuidadosamente procurando no arrugarse y se pasó una mano por el cabello. Odiaba los días con sol, le agradaba más el frío.

Ethan entró corriendo y azotó la puerta contra la pared al abrirla, esta se quedó como pegada a la pared y pelirrojo supo porque. Saco su varita negra y le apuntó firmemente, hizo un pase y la puerta se cerró detrás del rubio. El pelirrojo había comprobado su teoría: Un agujero en la pared por el impacto de la chapa. Con otro movimiento de su mano la pared se reparó al instante y el chico volvió a su arreglo sin prestarle atención a su amigo.

Estoy harto de que todos los días vengas a arruinar mi departamento, Malfoy pronunció sin ninguna expresión aparente en su tono de voz.

Olvídalo replicó el rubio aventando un Diario que no tenía movimiento, llamado "Libertador" —. Lee.

¿Un periódico Muggle? —inquirió Alexander tomándolo con desprecio. Rápidamente leyó por encima Dice que el nuevo país se llamará Estados Unidos y que acaba de declararle la guerra a Me, ¿meccico?...

¡México! —exclamó Ethan con desesperación.

El pelirrojo encorvó una ceja ¿Por qué crees que me interesa lo que pase del otro lado del mundo? —Continúo extendiendo una mano para devolverle el periódico

¡Por qué te lo dije!

Alexander tomó sus extraños instrumentos y empezó a meterlos en un maletín de cuero negro mientras el cielo comenzaba a ponerse gris¿A si? ¿Qué me dijiste?

¡La guerra! ¡Si los Estados Unidos ganan se quedaran con el Oro!

El pelirrojo entornó los ojos Otra vez con eso... Tenías como quince años... Ya supéralo. Sólo son estupideces.

Ethan caminó a él y lo tomó de un hombro para voltearlo bruscamente¡No son estupideces!

Alexander pareció encenderse, se llenó de coraje al pensar en el egoísmo de su amigo ¿A caso no podía ver?... El chico hizo un gesto duro que logró intimidar a Draco Malfoy.

Si son estupideces dijo Ron con un tono calmado pero era evidente que estaba furioso —, yo también quiero dinero tanto como tú pero soñar con "otro país lleno de oro" no es precisamente mi idea de triunfo.

Ethan miro el suelo¿Entonces cual es tu Idea?

Pues para empezar soy el nuevo jefe de San Kentirgen... —señaló una placa en su pecho.

¡Pero si tienes diecisiete años! —interrumpió Ethan —. Están locos si creen que tú…

No lo dejó terminar Lo se, pero no hay mas medimagos... —dijo al tiempo que cerraba su maletín.

Ethan tomó asiento en la cama y él se dirigió a la puerta ¿Aceptas un consejo de tu mejor amigo, Ethan?

No —respondió al instante.

igual te lo pienso dar... ¡Ya madura! gritó riendo y alcanzó a cerrar la puerta antes de que el rubio le aventara un pequeño florero de plástico.

Se levantó y caminó hacía la ventana y miró el cielo ya completamente gris con un olor a humedad que detestaba. Alexander estaba consiguiendo cierto prestigio y el aún no era nada, no era nadie.

Seguramente algún día los Weasley serian la familia más poderosa del mundo mágico y él junto con su apellido serían unos miserables como ahora se sentía. El rumbo que estaba tomando su vida no le gustaba nada... Quería poder pero no tenia idea de cómo conseguirlo.

Mi hermano es un idiota —escuchó la voz sensual a su espalda.

Al virarse, pudo verla de los pies a la cabeza: Estaba recargada en la pared con su cabello rojo suelto sobre sus hombros, aun traía el escandaloso pijama de pantalones cortos completamente censurado en su época.

Ginebra... –susurró Ethan completamente embobado ante esa mujer hermosa de ojos verdes y piel tan blanca como la porcelana.

Ella caminó hasta a él lentamente, mordiendo sus labios y jugando con su cabello. Él no se movió, ni si quiera porque se trataba de la hermana menor de su mejor amigo. El rubio se desabotono la camisa y la hecho a un lado, Ginebra correspondió al juego quitándose la parte de arriba de su pijama dejando su torso desnudo. El chico la miró asombrado de lo rápido que había crecido.

Eres, una, niña logró articular cuando tuvo sus pechos desnudos y de pezones erectos rozándole el torso. Mentira que ni si quiera el mismo quería creer.

La pelirroja alcanzó a darle un leve beso en el cuello que le saco un gemido involuntario al chico y no pudo evitar tomarla de la cintura¿Lo soy?

Un relámpago estallo en el cielo cuando la chica logró capturar sus labios. Ethan paseo sus manos desde la cadera de ella hasta sus pechos masajeándolos con fuerza, bajó hasta su cuello y después hasta su hombro derecho sobre el cual tenía un pequeño lunar negro que logró encenderlo. La tomó del trasero y la levantó, las piernas de la chica rodearon su cintura. Las manos de ella se encajaban en sus hombros y revolvían su cabello, el rubio la puso encima de la cama si quitarse de en medio de ella cuando el violento aguacero comenzó a caer y un trueno estremeció el vitral de la habitación.

-0-

Ginny levantó su vista al escuchar el trueno de la lluvia que golpeaba la pequeña ventana de su habitación. La pelirroja suspiró, cerró el libro que tenia entre sus manos y lo dejó en la cama para bajar a su sala común.

Harry estaba en cuclillas frente a la chimenea avivando el fuego intentando calentar un poco la estancia de fría piedra. Se puso de pie al ver a la pelirroja que bajaba las escaleras con escrutinio, su mirada brilló al verla con el sweater que Ron había recibido cuando estaban en primer curso. El azabache tragó saliva decidido a no sentirse tan nervioso pero no podía, ella mantenía sus labios entre abiertos pero las palabras no salían. Ginny se quedó en el último escalón dudando si debía o no subir de nuevo.

— ¿Tienes frío? —preguntó el ojiverde. Él si tenía.

—Un poco —respondió ella muy levemente. Su tono de voz hizo que al moreno se le helaran los huesos.

Harry le extendió una mano— Ven...

Ella negó un par de veces con la cabeza por lo que el gryffindor decidió aproximarse a ella, alzó su cabeza para verle bien pues todavía seguía en el último escalón y le llevaba altura. No dijo nada, se limitó a mirarla con sus brillantes ojos verdes. Ambos permanecieron en total silencio sólo interrumpidos por el susurro de la lluvia. El chico puso sus manos en la cintura de la pelirroja y empezó a sacarle es sweater hasta quitárselo, la pequeña Weasley sonrío; solo que no era algo inocente, fue mas bien seductor. Harry se sonrojó levemente debido al gesto de ella y puso sus manos sobre su cadera.

—Harry... —musitó ella.

Si pensáramos siempre tuviéramos en mente que el pasado no puede repetirse y el futuro aún es lejano, quizá no tendríamos que preocuparnos nunca más. Sin embargo, aunque el pasado no se repita, el presente depende solamente de él…