Fairy Tales Mithology: Nalu Love Fest

Fandom: Fairy Tail © Hiro Mashima

Fandom: Fairy Tail

Misión Clase S: Weekly Magazine©Stormy Night Rain92.

Prompts : Nalu Love Fest 2017

Fabula/Cuento/Mito/Leyenda:

La Bella y la Bestia

Summary:

Los cuentos, las leyendas, las inspiración y lo sobrenatural se hará presente en esta inusual pareja que aún no se resigna a perder...Misión Clase S: Weekly Magazine©Stormy #Nalu_Love_Fest_2017

N.A.: Gracias a sus favoritos esta historia continua y 0/0 oh, Anzuzu~sama, gracias por su favorito, al igual que LucyNamiKagome y a todos los que les gustó esta historia.

SaKuRiMo0n: gracias por tu Review, sabes tengo muchos mitos, leyendas y cuentos por usar por supuesto este el Nalu Love Fest. Después aquí se desarrollara también los otros Love Fest x3

Todo lo escrito en esta historia es obra única y exclusiva del autor, esta loca idea de modificar a gusto del autor las historias usadas son obras de sus correspondientes autores.

Ciao Minna!

A todos bienvenidos a otra nueva historia

#_Nalu_Love_Fest_ 2017_

Tiempo: Manga-Anime/ A.U. (Universo Alterno)

Palabras:6112 xD aprox.

3

Dia 2 Bonificación:

"Juego de Rol"

Si, esto era un reverendo fracaso.

Estar en un castillo con un grupo de engendros, no ayudaría en nada para quitar la maldición que había caído sobre los hermanos Dragneel.

Y por supuesto, como atraería a una chica que se comprometiera con él... ¡Rayos! ¡Era el maestro de un grupo de seres nacidos de libros oscuros!

La curiosidad de su hermano los había llevado a romper una ley y había provocado a Aksheram, "dios" de la vida y la muerte condenándolos a ambos a esta situación.

Zeref había salido a buscar ayuda para él, pero sólo lo había perjudicado más con los libros oscuros que tenían vida y no es que él fuere un santo, pero sólo el hecho de tener esa forma durante el día por breve tiempo era una desgracia.

La muerte de Zeref solo había empeorado las cosas, porque había quedado enclaustrado en el castillo de Tártaros donde convivía con esos "libros" y eran los únicos que podían salir.

Trato muchas veces de morir, la única forma era con el libro detrás del cristal en el centro del castillo y aún cuando lo intento no funcionó de ninguna manera, por así decirlo: " inútil manera de perder el tiempo"

Aunque pensándolo bien, Silver podía ayudar.

La provisión de comida, las chicas que traía al castillo y también era el único que "parecía" normal a parte de las garras, amenazas y dientes de los otros.

Excepto Tempest, que aun siendo "Normal" era antisocial y sino, era tras quienes las chicas iban cuando llegaban a la mansión.

Por supuesto, Mad Geer aparentaba la imagen mas normal posible y este no contaba, su demencia inherente junto a la actitud indiferente que despedía entre sus extrañas tendencias lo hacían el perfecto mayordomo.

Hasta el momento en que le preguntabas sobre sus preferencias, se acababa el encanto y podías ver el odio que resentía con los seres humanos, por eso había elegido a Silver Fullbuster.

Él tenía familia, pero aún así estaba atado a él y por ello regresaba con frecuencia, claro no es que quisiera que el manipulador del frío no se fuera.

No, el problema realmente era que si Natsu no era libre...Ninguno de ellos tampoco lo era, hasta el día en que una "mujer" decidiera estar con él y tomara el libro, escribiera su nombre, todo terminaría.

Habían pasado años, mas de 400 para ser exactos y todas las chicas que habían llegado al castillo habían huido, coqueteado con otros y al final solo toco sacar a "Alegría" de la tierra donde había estado porque los humanos habían decidido quemar Tártaros.

Así que recurrió a los cielos, era la forma de estar a salvo mientras encontraba su salida a esta desgracia y había dejado que la poca humanidad le ayudara a tratar con las chicas, pero se acabó...si quería que los otros fueran libres, tendría que ser tan cruel como su reputación decía.

Miró el cielo, el aire traía un aroma fresco y eso solo indicaba una cosa: una tormenta se estaba afirmando en el océano y al parecer llegaría pronto...Era perfecto, para salir.

~* [ N & L] *~

Lucky Lucy Heartfilia podía estar tranquila por su padre, un mercader bastante prospero desde que había ampliado sus ventas y negocios de Acalypha a Hargeon.

Su padre era bastante despistado, raramente se acordaba de ella y estaba a cargo de su bienestar desde la muerte de su madre hace años atrás.

Por supuesto, él aparecía ocasionalmente después de los negocios y era suficiente para Lucy saber que estaba bien, después de todo era su familia.

Normalmente su padre regresaba cada dos días, pero en este momento se estaba demorando y eso la preocupaba, por ello estuvo preguntando bastante tiempo.

Los aldeanos quienes la conocían, solían estar pendiente de ella y aun cuando su padre no la mirara o se preocupara por ella, tenia personas que lo hacían como lo hacia la vieja Spetto.

Aún con todos los desplantes de su padre, ella siempre fue feliz aprendiendo a cocinar, coser, tocar música, cabalgar y también leer eran cosas que le gustaba, aún cuando en secreto escribía historias fantásticas...

Pero, cuando conocía a su padre ella tenía esperanza de ganar su cariño y por ello, aun luchaba por su relación padre e hija.

«Después de todo no la había casado sin amor por cualquier cosa, ¿No?» pensó.

Hasta el día que vio una carroza bien provista, sintió el alivio de verle y sin pensar salió corriendo para abrazarlo, aun cuando no era el mejor padre del mundo, ella lo amaba.

Vio su mirada adusta, la usual en toda su vida y como si nada se dedicó a atenderlo con entusiasmo, preparando un delicioso guiso con lo poco que tenía.

había pedido a los siervos que dejaran sus quehaceres y descansaran ese tiempo mientras su padre no se encontraba, para aprovechar ella hacer los quehaceres de los viejos siervos.

Se preocupaba por los ancianos, algunos trabajos eran fatigantes y por eso, cuando su padre no estaba aprendía el quehacer para ayudar a sus amigos.

Por eso, avisaba a todos los siervos que había en la casa para que estuvieran listos al momento de regresar su padre y que aún ayudándoles era bastante el trabajo, ella sabia eso...

Como fue tu viaje, padre—pregunto sentada frente a él, la señora Spetto estaba en la cocina meneando la cuchara y probando el guiso, vio como se colocó un par de guantes para luego bajar el caldero del fuego.

Esperando que su padre hablara, asintio a la señora como señal y esta sirvió el guiso sobre un par de platos y luego de extender la mesa, sentada frente a él esperando a que la anciana se retirara.

El silencio entre ambos, era tan espeso que le preocupaba y miró la palidez de su padre, en sus ojos se veía un extraño temor cuando quedaron a solas —Por petición de ella — y levantó la mirada.

¿Padre?—lo miró, su ultima inversión había sido precipitada porque esta era en un negocio con algunas embarcaciones de Bosco y no sabía lo que sucedió con esta, por ello espero esos días a que regresara.

Lucy, es importante que entiendas lo necesario de este asunto—comenzó, había apretado las manos sobre la mesa y las cruzó sobre esta—Los negocios con Bosco han sido unos fracasos, hubo un percance con la mercancía y se perdió en alta mar.

Lucy sintió su corazón palpitar con fuerza, no es que se extrañara de ese mal negocio sino de como había regresado en aquel carruaje y trago en seco, porque en sus manos también estaba el fideicomiso de su madre, así que no le preocupaba eso.

Debo decir—continuo con su rostro adusto, impasible y el rostro pálido —Que busque otra manera de recuperar lo perdido e invertir lo poco que quedaba de manera que pudiera pagar a los acreedores...

«¡Oh Dios!» pensó, buscando otra manera de ingresos y tenía la esperanza de usar el dinero de su madre para ayudarle a pagar sus deudas —Él abogado de la familia de su madre no le había dicho a su padre, sólo ella lo sabía —pero, estaba dispuesta a dejar de lado su sueño y por el bien de su padre, lo ayudaría con esto.

Y tal vez, sólo tal vez podría ganar su afecto.

En lugar de regresar, me dirigí hacia Magnolia, allí en el camino pensé en como recuperar lo perdido cuando vi un extraño castillo—continuo, vio una extraña palidez en su rostro —Estaba hambriento, por eso entre y no había yo terminado de ver sólo el vestíbulo cuando un mayordomo muy elegante se presentó, atendiendo mis necesidades e incluso me ofreció alojamiento.

Estaba confundida, al ver como los ojos heredados de su padre se habían oscurecido y el miedo parecía brillar en ellos algo que no tenia lógica, después de todo había estado a salvo.

El castillo parecía estar siempre a solas y eso hizo que mi curiosidad por conocer al dueño de este magnífico lugar me hiciera mover de mi habitación por la noche—dijo, Lucy palideció al pensar en lo obsesivo que era su padre con los negocios y si este llegaba a ser a veces molesto, pero esperaba que no hubiera hecho algo idiota...en su mente rogaba porque no hubiese hecho molestar al señor del castillo y escucho con el temor de que sus pensamientos se hicieran realidad —Estuve deambulando por algunas habitaciones, cuando me encontré con un salón del color de la esmeralda y en la mitad de este un hermoso cristal resguardaba un libro de cuero...cuando me acerque, una mano salió en la oscuridad y pude ver unos ojos observarme con ira, él se presentó como el señor del castillo.

Como en una nebulosa escuchó el resto, aquel hombre de rasgos desconocidos le había perdonado la vida e incluso le había provisto del dinero para pagar a sus acreedores por una sola cosa: Ella.

Sintió su corazón romperse, las esperanzas que albergaba se esfumaron y levantándose bruscamente de la silla, lo miró con decepción porque eso era lo que todo ella sentía.

Lo único que había esperado con cariño, era que como su padre le permitiera vivir feliz y esto, solo la había hecho ver la realidad...una que había estado ciega de ver, salio con el frío en su alma sabiendo que mañana vendría el carruaje por ella de aquel alto señor.

En su habitación dejó que el desasosiego, la tristeza y el vacío cayeran de la máscara de alegría que poseía para dejarse caer al suelo con las lágrimas cayendo sobre sus mejillas.

No sentía odio por su padre, ni siquiera por el señor del castillo, solo era decepción y un vacío cuando termino de llorar.

Miró sus pocas pertenecías, nunca había gastado en ella para relucir ante el resto del mundo o siquiera había hablado con el abogado, pero esto era diferente así que tomó papel y pluma junto con la tinta.

Le hablaría al abogado, le daría su nueva dirección e incluso le informara cuando cumpliera la mayoría de edad, para que el fideicomiso estuviera a cargo de ella misma y no de su marido, apretó los dientes sabiendo que sólo había sido un negocio para su padre.

Alistó en una pequeña maleta sus pocas pertenencias: una foto de su familia, sus libros y sus pocas historias, dos vestidos que poseía, una bata de dormir, un par de zapatos junto a su pequeña muñeca Michelle.

Cerró el maletín, escuchó como tocaban la puerta ya era tarde por la noche y cuando llegó pudo ver a la señora Spetto, sus lágrimas eran de puro amor, la abrazo sintiendo el confort de alguien que la apreciaba.

Cuando se separaron, tomó el sobre de la carta y se lo extendió a esta.

Entregalo al abogado de la familia, después de haberme ido y no menciones nada—dijo ella mientras la vieja nana la ayudaba a desvestir y colocar la bata de dormir, era su ultima noche en esta casa donde había vivido toda su vida y fue feliz, alguna vez con sus padres— Levantame temprano, no quiero que mi padre este presente al momento que me vaya y por supuesto, solo despide al resto por mi...

Lucy no durmió mucho, porque antes del alba ya estaba lista para salir con ayuda del viejo mayordomo quien deseaba despedirse de ella —Aun cuando le había dicho a su nana que no los trajera —La gente en la entrada estaba allí concentrada por ella.

Esas dos horas largas, en las que cada uno de ellos la abrazo, se despidieron e incluso habían preparado una maleta extra con los regalos de ellos y todo eso término en el momento en que el carruaje negro apareció con un emblema hecho en rubí, el cochero de cabello rubio con tez moreno de oscuros ojos, luego dentro salio un hombre de oscuro cabello vestido de traje negro con unos zarcillos en forma de espada.

Señorita Heartfilia, ¿No?—pregunto, su rostro cuadrado y una barba de pocos días, ojos negros con una sonrisa afable pero ella sentía algo oscuro en esa—Soy Silver, enviado del señor del castillo Tártaros. Vengo a llevarla hasta mi señor y a entregar a su padre lo pactado...

Ella asintió, el viejo mayordomo quien sostenía orgullosamente su maleta con esfuerzo se acercó al enviado del señor y colocar su maleta, con su barbilla alzada.

Ella se enternecio, luego miró al hombre quien se inclinó hasta el anciano murmuró algo y luego con una sonrisa entrego la maleta de sus viejas manos, tomó ambas las colocó en la parte trasera del coche.

El hombre con un asentimiento se comunicó con el anciano mayordomo—Lenguaje que poco conocía —Entregandole un cofre a este y luego este se acercó al cochero para dar instrucciones, se volvió hacia ella.

Señorita, por aquí por favor—dijo extendiendo su mano, ella lo agarro y sintió una oscura esencia, pudo ver sobre ese rostro otro mas horrible.

Trago en seco tomando asiento, él entró tras ella y cerró la puerta, ella por un instante pudo ver en sus negros ojos un brillo rojizo siniestro.

Esperaba que el señor no fuese igual que sus súbditos, cuando el coche comenzó a andar ella se fijó en lo rápido que iban pero que podía disfrutar el largo viaje, al ver lejos Acalypha se volvió para ver al hombre frente a ella.

Brazos cruzados, un porte elegante y descomplicado con piernas cruzadas ante él.

Puede hablarme de quien es "Mi futuro esposo"—vio su ceja arquear en una muestra de desdén y verla con interés —¿Que? ¿Acaso es extraña mi pregunta?

Le pareció extraño que este negara.

Sucede, Señorita—dijo con voz llena de burla y sarcasmo—Que la mayoría de sus antecesoras, sólo tenían un interés particular en lo que posee mi señor no en quien es o en algunos de nosotros sus siervos.

Ella se sintió molesta, aquel hombre la comparaba con otras y eso la molestaba, quiso decirle algunas palabras mordaces, pero él entonces se echó a reír.

Parece que tenemos una señorita bastante temperamental, ¿Eh?—vio sus rasgos tornarse fríos y una sonrisa en su rostro que era sincera —Le daré un punto y contestare su pregunta, mi señor Dragneel es alguien bastante poderoso e incluso de temer, con un corazón bastante fuerte y noble aún cuando la vida que ha llevado ha sido dura...durante el día tiene bastante mal humor y durante las noches, es más afable, pero su reputación es bastante conocida como "El señor dragón"

Había escuchado rumores, como todos en Fiore y le importaban poco, después de todo había escuchado tantos sobre los reyes de Ishgal y Alvarez que sabia eran mentiras, podían ser igual de inciertos estos rumorea sobre el señor Dragneel.

¿Te intimidan los rumores sobre mi señor?—le preguntó con una sonrisa llena de cinismo, como si él supiera lo que pensaba y ella se cruzó de brazos con su misma posé.

Lamento hacerlo errar, señor Silver—dijo ella con su barbilla alzada y una ceja arqueada —Pero, si los rumores sobre mi fueran reales yo ni siquiera estaría aquí y pienso que un rumor no define a una persona, así que lamento decepcionarlo.

Él volvió a reír, pero esta vez con un brillo rojizo en sus ojos y la alegría reflejada en sus rasgos.

¿Y si te dijera que son ciertos?—En un instante, se había acercado a ella susurrando esas palabras y sintió un extraño sopor que la hizo tambalearse, su cuerpo se sentía frío y tan débil que su frente choco contra su hombro —¿Que harias señorita?

Ella llevo las últimas palabras con todas sus fuerzas, antes de caer en el sueño.

No soy de las que se intimida fácilmente, señor—dijo, apretó su mano contra la chaqueta y cayó de inmediato.

~* [ N & L] *~

Natsu había sobrevolado sobre las oscuras nubes, no había esperado que un hombre le ofreciera su hija y mucho menos que solo por baratijas que poseía como sucesor de los Dragneel para el imperio fuese importante.

Pero, eso no era de importancia ahora.

Pudo ver el oscuro carruaje descender de los tornados de Tempest y como este detenía el coche en la entrada.

En su forma actual intimidaria a la doncella—La décima en esos últimos 10 años—pero, era fácil cambiar de apariencia, como habia ocurrido con una de ellas que no era "ella" Eso le provoco un escalofríos.

Se sacudió él mal recuerdo y descendiendo sobre sus alas, con su segunda forma podría ser temible...pero, dejando que sus alas se volviesen a esconder sobre su piel y se recogiera su cola junto a sus destacados cuernos con las rojas escamas estaba ansioso de ver a Silver y a su acompañante.

Hola, mi señor—dijo Tempest, bajando tres maletas y eso le hizo arquear con confusión una ceja.

Normalmente, las prometidas habían llegado con una docena de maletas con muchos enseres inútiles y solo habían tres...

«¿Acaso Silver no le había comprado lo pedido por ella como su prometida? » pensó.

Después que Tempest entrara, vio como la puerta del coche de caballos se abría lentamente, dejando ver a un Silver bajar con algo entre sus brazos y vio a la mujer de tez clara con un hermoso cabello rubio largo, sus pestañas oscuras ocultaban sus ojos resaltando sus mejillas sonrojadas.

Silver las hacia dormir con el frío, las traía así por si acaso cuando se enteraran donde estaban huyeran e incitaran a un pueblo o a otros atacarlos y por ahora no quería un baño de sangre...No como aquella vez, cuando despertaron su ira y sus aliados atacaron para complacerlo, sólo hizo sentir su parte humana miserable.

Pero, su otra parte lo había disfrutado.

Creo que ella sera interesante, Natsu—dijo el hombre, se acercó la chica podría tener unos 17 años mas o menos, él tomó a la joven que al instante se acurrucó contra él —Ademas, ella también tiene una reputación que rivaliza con la de la princesa Hisui.

Conocía a la actual reina de Fiore, pero que ella rivalizará a ese nivel y eso era una novedad, porque esa chica tenía que tratar con monstruos junto a seres sobrenaturales que intimidaron a muchos, pero a ella no.

Asintió, cuando había escuchado al hombre hablar de su hija después de arrinconarlo cuando trató de tomar el libro y tal vez, saber de como un padre vendía al único familiar que tenia por codicia, hizo que muriera una parte de si mismo.

Él había tomado la oportunidad que le ofrecían, pero también con la forma de ayudar a aquella joven... Pero, lo que veía no dejaba crédito a dejarla ir y se había destrozado su poca humanidad, así que al caso era que ella era suya.

Vio a Ezel rebanando algún pedazo de carne cruda en el salón, pasando pudo escuchar gemidos de dolor-placer en la biblioteca, luego gritos y rugidos, no importaba siguió camino a su cuarto dejando a cargo a Mad Geer con Tempest y Silver para organizar todo, después de todo habría una boda en un par de semanas.

Llegó a su cuarto, allí dejó a la joven llamada Lucy y acarició su rostro con uno de sus dedos, la vio suspirar apretó los dientes esperando a que despertara, por ahora la dejaría descansar.

Después tendría tiempo de sobra para que ella lo conociera, se acercó a la cama con su aroma a deliciosa vainilla quedó dormido a su lado.

~* [ N & L] *~

Lucy despertó con la mas intensa luz de las llamas atravesando las cortinas, recordó al señor Silver acercarse y luego sus palabras.

"¿Y si te dijera que son ciertos?...¿Que harias señorita?" pensó en esas palabras, bueno si eran ciertos entonces ella los enfrentaría.

Se había quedado dormida, tenia una cómoda bata supuso que la doncella a su servicio la había desvestido y somnolienta, se limpio los ojos con el dorso de la mano, sintió un peso sobre sus edredones a su lado un bulto.

Cuando levantó la sabana, abrió los ojos con sorpresa y se llevó una mano a la boca, ahogando un grito.

Allí estaba un hombre, de tez bronceada, músculos sobre músculos en sus poderosos brazos, se fijo en su inusual color de cabello tan despeinado y sobre la base de su columna un tatuaje de un dragón con dos cabezas, uno con cuernos en su cabeza y el otro con un cuerno en la nariz, ambos del mismo cuerpo.

Ella extendió su mano para ver las perfectas líneas y trazos tan reales del tatuaje, pero una mano la agarró con fuerza deteniendo su avance se volvió para ver fijos en ella unos ojos dorados, parpadeó para ver que estos eran negros fijos en ella.

Cuando su piel entró en contacto, sintió la energía vibrar en ella con un calor inmenso que pareció colarse en su cuerpo, entonces pudo ver como una imagen se trasponía sobre él de una oscura fuerza pero en el fondo podía ver a este mismo hombre.

Él se levantó, mirándola con fijeza y concentrada en esos ojos llenos de fuerza la miró.

Soy el señor de este castillo, mi nombre es Natsu Dragneel—ella se sintió extraña al verle, entonces vio su pecho desnudo con una cicatriz en el centro de su abdomen y pudo ver mejor su rostro con una cicatriz en su mejilla, bajando se dio cuenta de una cosa: Estaba desnudo.

Soltó un grito, ella salió tirando la lámpara en la mesa de noche al lado de la cama y enojada se levantó para salir corriendo.

Cuando estaba cerca del pomo de la puerta, sintió unos brazos agarrarla por la cintura y el aliento de aquel hombre en su oreja, eso la hizo estremecer.

¿Porque huyes de mi? ¿No es acaso esta la forma de un hombre humano?—dijo él, sintió su mano tocar su abdomen y sus latidos se desbocaron, ella asintió aunque una parte de su mente guardo esa conversación—Ademas, tu padre consintió nuestro compromiso... Eres mi esposa, desde el momento en que ese hombre, tu padre acepto mis condiciones.

Algo en ella comenzó a arder en ira y exploto.

¡¿Sabe una cosa señor?!—grito volteandose para verlo cara a cara con ira y apuntando con fuerza sobre su torso —¡Puedes decir lo que quieras! ¡Pero, soy yo quien decidió venir para tratar con usted de nuestro compromiso! Y sabe una cosa señor sabelotodo soy tan rica como usted porque dentro de poco tendré la mayoría de edad y me importara un comino su opinión... ¡Ademaas de ser tan pervertido de andar desnudo aun cuando no lo conozco es inaceptable!

Vio sorpresa en sus ojos negros, sentía su rostro avergonzado al igual que el del hombre frente a él y luego vio un brillo rojizo en sus ojos, sintió que este se apartaba de ella para ver como se dirigía a la puerta que los separaba.

Por ahora, te dejaré en paz pero en diez días será nuestra boda si esta no se realiza... Lo Lamentarás, Lucy—dijo, escondiendo su rostro en las sombras y cerrando la puerta del cuarto de al lado.

Ella se sintió sus piernas desvanecerse, respirando profundo y abrazándose a si misma trató de tranquilizarse.

Su cuerpo parecía arder, se volvió a la luz del sol que se colaba por las cortinas y se sintió fría, porque con el hombre que se había ido sintió que el calor se iba.

A la puerta tocó alguien, se levantó con dificultad pero al abrir la puerta se encontró con una hermosa mujer de cabello negro que vestía un kimono verde dejando un escote pronunciado y unos afables ojos, con una cofia que sólo cubría sobre su frente algo...ella se inclinó en una reverencia y la miró con indiferencia.

«La misma mirada del señor Silver cuando nos conocimos » pensó, esta se levanto con gracia y elegancia.

Mi nombre es Sayla, estaré a disposición de la señorita—dijo ella y Lucy sintió la misma aura siniestra entonces escuchó unos pasos tras ella para encontrarse una mujer vestida de mucama y con un precioso color de cabello con ojos azules junto a una sonrisa sensual en sus labios—Señora Kyouka, no tenía que molestarse en venir a atender a esta humana y...

Con una mano la silencio, ella hizo una leve reverencia y luego insto a ambas entrar.

Señorita Lucy, nosotras nos haremos cargo de todas sus necesidades... Por ahora, prepara el baño de la señorita—dijo esta, vio un leve sonrojo en la otra mujer que se dirigió con una sonrisa llena de placer al baño—Bien, es hora de apartar su bata para prepararla para su baño.

Lucy dejo que Kyouka la tocara sintiendo al verla una imagen de lo que parecían garras de color oliva con una cola que era como la de un felino y luego que desabotono la bata deslizo sus manos por su abdomen, para luego con ambas manos agarrar sus pechos bajo la tela haciéndola ruborizar.

¿Qu-Que esta haciendo?—dijo ella titubeante, sintió el aliento de la mujer detrás de ella.

Al señor E.N.D le gusta de esa manera, señorita—Lucy se sintió enrojecer, luego fue a la bañera donde estaba Sayla.

Se metió rápidamente al agua, quería que se fueran ambas y viendo la sombra en el umbral del baño, vio la malicia en los ojos de la peliverde.

¿Usted no ha entendido?—dijo la peliverde, se acercó detrás para agarrar su cabello —Somos sus doncellas, para todo...

Esa semana fue el infierno para Lucy.

~* [ N & L] *~

Natsu había quedado pasmado después de lo que ella le había dicho, pero esa semana cuando escuchaba en las mañanas los gemidos y grititos de Lucy del otro lado mientras la bañaban Kyouka con Sayla maldijo su audición de dragón.

Luego de eso, cuando la vestían otra sesión de dolor-en-la-entrepierna, que en su baño calmaban las mismas que torturaban a Lucy y después encontrarse con ella en el desayuno, almuerzo y cena era duro porque transformarse le causaba dolor durante el día.

Pero, estaba valiendo la pena conocerla y escuchando su opinión sobre los demás en la casa, incluso con sus extraños defectos —Eran parte de sus formas reales y que no podían ocultar —A ella al principio vio que palidecía cuando los agarraba de la mano y luego se tranquilizaba para hablar con ellos, incluso Mad y Ezel que eran intolerables a los humanos la miraron con interés.

Interés que solo era amistad y que corroboró el de manera amable.

Se sentía terriblemente mal, no bajo a cenar y mucho menos a comer en esos días...la transformación a humano, en horas del día le cobraba factura.

En esos días, Lucy estuvo pendiente del otro lado de su puerta e incluso había sacado a Kyouka y Sayla de su cuarto alegando que podía bañarse sola o con Sayla sola para arreglarse, pero él con un gran esfuerzo se presentó para la cena.

Ella se veía preocupada por él, que incluso preguntó a Silver sobre su salud y ya que el dolor parecía cada vez mayor porque no había podido salir de su habitación.

La fiebre que había comenzado a crecer, lo hacia delirar su cuerpo parecía explotar en mil pedazos porque se comenzó a transformar en el Etherias que era y no soportaba el dolor, soltó un gemido angustiado.

Extendió su mano al cielo buscando consuelo, tal vez Silver pudiera ayudarle con un poco de hielo y...entonces en medio del delirio escuchó la puerta abrirse —Aquella que separaba a Lucy de él —para ver en el delirio a la rubia acercarse y verlo en esa forma, tan monstruoso lejos de la persona que conocía.

Lucy...no quiero que veas esto... Yo...—balbuceo, vio lágrimas en su rostro y luego sintió que la puerta principal se abría con fuerza para ver en el umbral a Silver, con el tan anhelado hielo.

No escuchó nada de lo que hablaron, sólo que ella palidecía y luego, vio el fuego en sus ojos marrones para volverse a agarrar su mano.

Estaras bien, Natsu... Lo prometo—dijo ella, sintió sus labios en los suyos y luego el aroma dulce de ella alejarse —No tenias que haber mentido, para hacerme feliz...tal vez me hubiera asustado un poco, pero ¡Rayos! esto no hubiera impedido cumplir mi promesa... Puede que otros no cumplan su palabra, ¡pero yo sí!

Sintió desasosiego, al sentir su dolor uno que él había provocado y entonces sintió el usual frío de Silver mientras caía en el sueño.

~* [ N & L] *~

Lucy miró dormir al horrible "Etherias" sobre la cama, sentía furia, dolor y luego vio con tristeza cuanto confiaba en ella.

Apretó las manos con furia, Silver la había detenido diciéndole quienes eran ellos.

Los Etherias, como había leído en las leyendas sobre atroces seres sobrenaturales que se les adjudicaba terribles desastres desde hace 400 años y en las que se veían involucrados seres llenos de sangre.

Pero, ella no iba a detenerse aun cuando él no quiso decirle nada del asunto

Estaras bien, Natsu... Lo prometo—dijo ella, aún en esa forma no le negaría algo que ambos querían, probando sus cálidos y almizclados labios —No tenias que haber mentido, para hacerme feliz...tal vez me hubiera asustado un poco, pero ¡Rayos! esto no hubiera impedido cumplir mi promesa... Puede que otros no cumplan su palabra, ¡pero yo sí!

Vio a Silver acercarse hasta el cabecero de la cama, luego colocó su mano sobre la frente para ver como vapor salia de aquella mano y luego lo vio dormir, ya no estaban sus ojos caoba en un continuo delirio.

Por lo que veo, conoces de lo que hablo ¿Eh, chica?—dijo Silver, ella lo miró a los ojos oscuros después de salir ambos de la habitación y se volvió a verla para quedar frente a ella —Ahora puedes huir, Señorita después de todo esto es lo que somos y tú... Eres una débil y miedosa humana.

Ella lo fulminó con la mirada, no iba a amedrentarse ante la oscura esencia de Silver y alzó la barbilla para mantener fijo sus ojos con los suyos.

Dime, pequeña...—dijo acercándose a su rostro con aquella sonrisa tan cruel y fría, cruzándose de brazos —¿Porque no te has ido aun? ¿Que piensas hacer?

Lucy sintió su corazón latir al ver al rostro adusto de Silver, a un palmo de su rostro.

Oh, vaya...Quieres ayudarlo, ¿No?—dijo burlón y entre cerró sus ojos negros—Bien, es mejor que lo sepas...

Durante medio día Silver, el Etherias del Zero absoluto le contó una vida que equivaldría a la locura para ella y sintió dolor no solo por Natsu,sino por su familia por cada día después de la muerte de su hermano.

Pero, había una manera de salvarlo como todos los cuentos allí siempre había una y no importaba como fuese, o tal vez el costo de esta salida.

¿Cual es la manera de salvarlo?—dijo sin rodeos, mirando aun con las lágrimas corriendo por su rostro.

¿Como sabes acaso que hay alguna manera de salvarlo?—Vio un brillo de esperanza en los ojos de Silver, aun cuando su tono burlón y su pose cínica dijeran otra cosa.

Muy bien, vamos a jugar algun estúpido juego de rol para salvarlo...—dijo con sarcasmo y apartando sus lágrimas bruscamente se acercó a la mesa de noche tomando el azadón de la chimenea —Yo seré el asesina serial y tu serás la "damisela en peligro", tu respondes a mis preguntas sino mueres...¿Que te parece?

Silver se echó a reír y agarrándose el estómago se inclinó hacia adelante con una carcajada.

Ay, chica eres buena para él... —Se limpió una pequeña lágrima y aspirando hondo se volvió a la puerta —Ya decía yo, bien vamos...¿Fue suficiente para ti, Mad Geer?

Se volvió para ver en la puerta al oscuro mayordomo de cabello negro largo, vestía de manera inusual y su adusta mirada con brazos cruzados, asintió a Silver.

«¿Era acaso una prueba?» pensó Lucy, Silver agarró su mano y siguieron a Mad Geer por los pasillos, hasta unas puertas que no había visto de color rojizo dorado.

El mayordomo abrió las puertas de par en par, las paredes y todo lleno de espinas pero en el centro del lugar se alzaba una cristalera en donde moraba un libro de cuero.

Reescribe el nombre de él y luego el tuyo en la última hoja... Esa es la manera—dijo el pelinegro, coloco su mano sobre su hombro —Pero, hay un precio...

Ella negó con la cabeza, no se iba a arrepentir de hacerlo y menos de un hombre tan noble escondido en la oscuridad, una tan prolongada que no merecía.

Llegó hasta el libro, alrededor habían algunas espinas y se pinchó con un dedo, una gota de sangre se deslizó cayendo sobre las afiladas espinas entonces un brillo rojizo dorado aparto el vidrio dejando a su alcance él libro con una pluma.

Ella se colocó en el púlpito donde estaba el libro, cuando lo abrió miles de letras giraban en una interminable danza a su alrededor.

Sintió otro pinchazo, era la pluma que usaba para escribir y escribió el nombre de Natsu Dragneel en cada lugar vacío, hasta que en la última línea y hoja del libro término, sintiéndose débil colocó su nombre.

Lo había hecho, se volvió a aquella voz...era lejana y vio la silueta de Natsu correr hacia ella, sonrió ya estaba a salvo eso era lo que importaba realmente.

Se sintió cálida cuando todo se volvió sombras y oscuridad.

~* [ N & L] *~

Natsu la tomó en sus brazos, vio como ella lo miraba con aquellos ojos oscurecidos en la inconsciencia y la sangre en su mano.

Cuando se había despertado, sentía la voz de ella como si lo confortara desde la oscuridad y al levantarse sentía una extraña calidez.

Sentía latir con rapidez su corazón, buscó su aroma y lo encontró, no le había gustado en la dirección en la que estaba.

Él no quería que firmara así, sino porque ella sentía algo más y cuando abrió las puertas del salón jade, allí estaba con su mano levantada goteando una tinta roja...no, era su sangre.

Se impulso velozmente, para atraparla y cuando la tenia, sintió miedo porque vio por su cuerpo algunas marcas que eran solo una cosa: El Poder Etherias que su hermano dejó en él.

Una cosa era que viviera en el, otra que tratara de matar a Lucy porque ese poder era independiente del dragón slayer de Igneel.

Silver se acercó, colocó su mano sobre Lucy y vio como destruía las oscuras líneas del cuerpo de ella.

Ahora, todos son libres...chico—dijo, pudo ver a los otros desaparecer y dejar solo un libro tras ello excepto Silver —Pero, de mi no te libras.

Habían pasado dos semanas, desde el libro que resguardaba Lucy tan valioso como su vida y cuando ella despertó pudo ver en sus ojos marrones alegría pero aun mas amor.

No quiero volver a ser el príncipe, te devuelvo tu papel—dijo ella, él se echo a reír—Yo volveré a ser la princesa frágil que necesita ser rescatada, es más fácil ese papel en este juego.

Natsu sonrió al verla mejor, se habían casado y después de todo él tatuaje de su espalda no se había ido, pero ya no se tenía que convertir en un Etherias de forma obligada durante el día sino a voluntad.

Lucy tomó cada libro, lo guardó en la biblioteca de su salón donde nadie, a parte de Silver o ellos conocían de eso.

Ella había contratado a varios empleados, algunos jóvenes que desconocían de la leyenda o le daban poca importancia...él había enviado misivas a Alvarez, allá supo de los aliados de su hermano y enviaron a una chica llamada Erza hija de Lady Belserion.

Él contrato por su cuenta algunos jóvenes prodigios que conoció, como Crime Sorciere en donde su líder se llevaba bien con la doncella de su esposa.

Conocerla había cambiado su mundo, ella dormía acurrucada contra él y así como la amaba, él lo hacia, ella había traído alegría al castillo así como luz a su vida.

¿Podemos jugar al dragón y a la princesa?—pregunto ella, con un bikini y una sonrisa coqueta.

Él sonrió con picardía, ella había conocido sus formas —Dragon & Etherias— pero ella disfrutaba volar su lomo y al ver el brillo de sus ojos dejo que su cuerpo cambiará la tomó entre sus brazos para lanzarse al oscuro desplegándose sus alas con lo más valioso en sus brazos, ella.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Hola a todos! Dios les bendiga!

(^_^)/

Es el segundo del Nalu Love Fest, debía haberlo publicado el día 15-10-2017 y bueno estaba de puente festivo en la playa x3

Espero les guste, hasta el próximo ¡Arrivederci chicos/as!

Lucky Lucy, heredera de la familia Heartfilia Korzen miraba desde la torre más alta de la propiedad Heartfilia los altas colinas y las casas que se extendían en aquella población de Acalypha.

¿Y como había terminado allí?

Esa era una pregunta, que la misma Lucy como le gustaba que la llamaran podría responder perfectamente.

¿Si oponerse a los lazos de negocios por medio del matrimonio era rebelde? Ella aceptaría el cargo con todo gusto y mucho más cuando era un matrimonio arreglado.

No podía negar que era una romántica, pero ella no había salido con nadie y todo por su padre quien había intimidado a toda la población masculina... Aun así, ella deseaba conocer a alguien por su cuenta