Together
Enterarse que fue Allison y no él quien ayudó a Scott a recuperarse fue un completo shock, una sensación de derrota lo volcó a sentimientos encontrados, algunos de resentimiento, otros de vergüenza y unos más de frustración; ha perdido una valiosa oportunidad con el chico que le preocupa, por el que ha jurado fidelidad, lealtad y protección. Sumido en sus pesares no le dio importancia a su alrededor, podía sentir la mirada del moreno en algunas ocasiones, quizá buscándole por alguna razón, tal vez advertirle de seguir siendo tan idiota. Todos en el bus tuvieron conclusiones, aunque la mayoría supuso homofobia, ya que atacó a uno de los chicos de la pareja gay más popular de los últimos días y ya todos conocen la evidente enemistad, por eso es que la mayoría desaprobó la actitud de Isaac, incluso el entrenador.
El autobús se estacionó de pronto, todos hicieron sonidos de exaltación, aunque las respuestas a sus dudas quedó asentada cuando el edificio frente a ellos se alzó imponente con las letras "MOTEL" en el medio. Finstock bajó y prohibió a los demás hacerlo, fue directo hasta la administración y pidió habitaciones, tuvo que incluir una más por la repentina aparición de Lydia y Allison, un asunto que les ha valido castigo para el resto del año, aunque seguro sabrán zafarse, no es la primera vez. Cuando regresó todos trataron de disimular su impaciencia.
-Parejas, camas separadas. –fueron sus primeras palabras. –Bajen. –ordenó y se hizo mucho movimiento por tratar de obtener la llave que el profesor empezó a entregarles. -¡Controlen sus hormonas! O me veré en la necesidad de ir a revisar sus habitaciones cada diez minutos. –miró con molestia a todos sus alumnos, aunque la mayoría no tuvo que preocuparse por ello. –Ustedes dos dormirán juntas. –miró a Allison y Lydia, como si quisiera averiguar si ellas tenían alguna objeción, pero se mostraron receptivas. Entregó llaves a Danny y Ethan, el segundo con heridas por la golpiza de Isaac, aunque se notó una rápida curación.
Los últimos en salir fueron Scott y Isaac, quizá a propósito, con ganas de discutir lo que ha sucedido. Boyd se adelantó con Stiles para tomar las llaves de la habitación que usarán con los otros chicos, parece obvio saber con quién se irán. Antes de bajar se miraron, en el moreno seguía viéndose la decepción, aunque también preocupación, quizá por la actitud de su amigo.
-Lo siento. –fueron las primeras palabras de Isaac.
-No. –soltó rápidamente, logrando un nudo en la garganta del más alto. –Soy yo quien debe disculparse, no debí hablarte así. –le miró con disculpa, logrando que Lahey se impresionara por sus palabras, es decir, se esperaba muchas, pero no una disculpa tan formal y… suplicante.
-Te busqué por todos lados, intenté llegar a ti pero nadie me daba certeza, como si te escondieran o algo, sospeché de Ethan desde que lo vi y pensé lo peor, traté de sacarle la verdad, pero se negó y no le creí y cuando supe ya lo estaba golpeando, quería matarlo, exigirle la verdad o lo que sea con tal de saber dónde estabas… -de repente Scott lo tomó del brazo, haciéndolo callar.
-Habría hecho lo mismo. –sus palabras sonaron tan sinceras que Isaac perdió toda voluntad, estaría dispuesto a arrojarse desde un acantilado si se lo pidiera en ese momento. Sonrió ligeramente y hasta intentó acercarse, tal vez darle un abrazo, pero su movimiento fue tan aceptado por Scott que de pronto tuvo la idea de algo más, quizá besarle. El moreno se quedó estático, abriendo los ojos con sorpresa al descubrir la acción del más alto.
-¡McCall, Lahey! Rápido o dormirán aquí. –exclamó el entrenador que se subió al autobús para bajarlos de una vez, los chicos apenas se miraron y pronto se movieron a la salida, ambos con cara de verdadera confusión. ¿Pasó aquello, en verdad quiso besarle? Ambos se hicieron la misma pregunta, pero con conclusiones diferentes. Eso no podía quedarse así, Isaac debía aclararle que fue un error, que se trató de algo aislado, un simple movimiento de agradecimiento o algo así, pero cuando se dio cuenta Boyd lo llevó hasta la habitación que compartirían y reaccionó hasta que escuchó la puerta cerrarse tras ellos.
-Merde. –el acento francés mal pronunciado fue reconocido por Vernon, quien supo no lo decía hacia él o la habitación.
-¿Qué ha pasado? ¿Te dijo algo en el bus? –preguntó el moreno, intrigado por saber lo que sucede, sobre todo ahora que Isaac mismo le ha confirmado sus sentimientos por Scott, quizá no de manera tan formal, pero es claro al final de cuentas.
-¿Qué te hace pensar eso? –preguntó indiferente, arrojando su bolsa a la cama más cercana, la misma que Boyd pensó en apropiarse, pero se tardó demasiado en decidir, como fuera no pareció dispuesto a reclamar, sencillamente fue hasta la cama del fondo.
-Tu cara. –respondió el moreno luego de acomodarse un poco. –Tu cara dice mucho, aunque a otros tal vez no les diga nada. –prosiguió. –No sigas fingiendo conmigo, amigo. Sé lo que sientes, ya lo has confirmado y veo que sufres por ello. –el otro tragó saliva. –Tal vez seamos de la edad, pero he pasado por esto antes, he sufrido por amor y…
-No estoy enamorado. –respondió apresuradamente, mirando al otro con enfado, aunque no creyéndoselo ni él mismo. –Esto no es asunto tuyo, solo se ha disculpado conmigo por haberme hablado como lo hizo, es todo. –apretó un poco la quijada. –Siento algo por él, ya lo sabes, pero eso no significa que en verdad me vaya a corresponder, él quiere a Allison, ya lo has visto… apenas llegó de inmediato quisieron estar juntos, nacieron para estarlo. No quepo en su vida. –con amargura se sentó en su propia cama y se llevó las manos al rostro. –Lo prefiero así, que esté con alguien a quien ama, es lo mejor. –aunque creyó pensarlo en su mente, lo dijo en voz alta.
-Te has rendido muy rápido. –acotó Boyd.
-Mejor dejármelo claro ahora y no después. –respondió con sinceridad, sintiéndose más miserable que antes. –Eres buen amigo Boyd, pero no quiero seguir hablando de ello, es mejor dejarlo. Ser su sombra, eso quiero ser. –las últimas palabras las dijo con un hilillo de voz, dejándose caer en la cama y cerrando los ojos, su amigo ya no dijo nada y lo imitó. Luego de minutos recostado la sensación de sueño lo invadió, apenas un momento después se olvidó de la realidad.
Cuando la conciencia volvió a su mente se encontró de pie, solo con ropa para dormir, preparada a propósito pues el entrenador les advirtió que dormirían una noche en un motel, aunque las circunstancias no salieron según lo previsto. Fue raro para él no recordar cómo llegó a cambiarse, mucho más al ver frente a él la televisión pero sin imagen, solo encendida y el control en su mano. Intrigado decidió apagar el aparato y pensar en otra cosa, entonces cayó en la cuenta de que Boyd no está en su cama.
-Ahora qué… -fue hasta la puerta y la abrió, mirando de un lado a otro del pasillo, pero sin vista de nadie. Tal vez fuera necesario ir a buscarlo, pues empezó a sentir una extraña sensación de miedo, como si algo no estuviera bien de pronto; no es la primera vez que lo siente, cada vez que su padre iba a llegar del trabajo tenía ese miedo presente y doloroso. Con un poco más de valentía caminó en dirección a la salida, quizá estuviera afuera con alguien; justo cuando creyó que no se toparía con nadie apareció Scott saliendo de una de las habitaciones. Decidido se dio la vuelta para tratar de evitarlo.
-Isaac. –su voz lo detuvo en seco, maldiciendo por lo bajo, no es que no quiera verlo, pero no desea hacerlo de momento. Se giró con lentitud. –¿Estás bien? –preguntó con evidente preocupación, desesperando un poco al otro, esa actitud es la que lo enamoró y si se supone que no debe hacerlo, Scott no ayuda mucho.
-Lo estoy. –contestó, volviendo a darse la vuelta, dispuesto a huir.
-Espera. –le pidió, obligándolo a detenerse y cerrar los ojos, suspirando suavemente. –Algo raro está pasando. ¿No lo sientes? –su cuerpo se tensó como pocas veces y empezó a buscar las palabras adecuadas para explicar su reacción en el autobús.
-¿Qué? ¡No! Te equivocas, digo, somos amigos, nada raro está pasando. –respondió son rapidez y evidente nerviosismo, el otro frunció el entrecejo.
-Hablo del Motel… -arguyó.
-El… ¿motel? –cuestionó. –Ehm… si, yo también. –aquello no pareció muy sincero, se rascó la cabeza y trató de pensar qué más decir. –De hecho Boyd salió de la habitación desde hace mucho rato y salí a buscarlo, pero no lo encuentro por ningún lado. –el pretexto surgió de la nada y agradeció que pasara, pues notó que Scott volvía al tema.
-Pues vayamos a buscarlo. –el moreno torció una sonrisa tranquilizadora, Isaac no la correspondió, solo asintió. Al notar el acercamiento del otro se hizo un poco para atrás, llamando su atención.
-Tal vez deberíamos ir por separado, así cubriremos más… terreno. –la incomodidad fue notoria y eso produjo extrañeza en Scott. –Iré por ahí… -sin darle tiempo a que contestara regresó sobre sus pasos y luego de girar en una esquina se adentró a la habitación que le correspondía junto con Boyd. -¿Por qué me pasa esto a mí? –se preguntó, arrojándose a la cama y cerrando los ojos con fuerza, soltando un prolongado suspiro que le dio ligera calma. Se olvidó de su compañero de cuarto el suficiente tiempo como para empezar a dormitar, al principio inquieto, pero poco a poco se dejó llevar por su pausada respiración. Hasta que un ruido lo alertó.
-¿Boyd? –preguntó por inercia, suponiendo que su amigo ya había regresado, pero al abrir los ojos no escuchó nada más y apenas levantándose se dio cuenta de que seguía solo. Sin embargo, supo que algo no va bien, tuvo de nuevo esa extraña sensación, como si su padre estuviera cerca, la sola presencia del hombre le ponía los pelos de punta y eso es lo que ahora presiente.
-¿Sigues actuando como una cualquiera, hijo? –la voz del hombre lo incitó a que levantara los pies del suelo e intentara protegerse con sus brazos. -¿No lo entiendes verdad? Nunca serás nada para Scott, él es demasiado para ti… -el chico trató de negarse esas palabras, esperanzando en que no las seguiría escuchando. –Debí tener un hijo como él, uno valiente y no cobarde. –la voz se escuchó cada vez más fuerte, como si se acercara de algún lado, pero sin que pudiera verlo.
-No es verdad. –respondió con voz temblorosa. –Él es mi amigo, solo eso. –fue como si, a pesar de saber que se trata de mero ataque de psicosis, tratara de justificarse.
-No te mientas Isaac, deseas estar entre sus piernas como toda una ramera. No es la primera vez que sientes algo por un chico…
-¡Cállate! –ordenó.
-¿Recuerdas cuando te encontré con Jeremy? –la pregunta provocó que empezara a sudar frío y a mirar con más ahínco a todos lados, deseando que acabara. –Tenía que encontrar una forma de acabar con tus instintos antinaturales. –la voz soltó un bufido de burla. –Toma las cadenas…
-¿Cadenas? –preguntó, ahora con un hilillo de voz.
-Sabes de qué hablo. ¡Toma las malditas cadenas y entra al congelador! –el grito aterrorizó a Isaac que por instinto se cubrió la cabeza con la almohada que tenía cerca. La voz se calló, igual que la suya. Su respiración siguió a tope, aunque suponiendo que todo ha terminado. Quitó la almohada y miró a su alrededor, encontrándose de nuevo dentro del congelador, ese donde su padre lo encerró más de una ocasión. Gritó con todas sus fuerzas por el terror que le causa estar de nuevo ahí dentro.
-o-
Danny no supo en qué momento luego de entrar a la habitación se encontró besándose apasionadamente con Ethan en la esquina de la cama, al principio creyó que se trataba de un simple juego, pero pronto comenzó a ponerse más intensó, lo que lo obligó a separarse sutilmente del chico y mirarle con repentina devoción.
-¿Pasa algo? –le preguntó el otro, frunciendo el entrecejo.
-No, no. Solo que sentí un poco de hambre. –no supo por qué dijo semejante cosa, pero cuando pudo analizarlo ya era demasiado tarde. –Es decir, no comimos mucho durante la tarde y el entrenador no pensó en eso. –su torpeza para hablar causó ternura en Ethan que sencillamente sonrió, terminando por separarse.
-Iré a la máquina por algo. –se levantó de la cama. –No sé qué haría si te desmayaras en medio de otro beso. –con repentina calma estiró su brazo y acarició la mejilla del chico hasta pasar el pulgar por sus labios, causándole calosfríos, los mismos que trató de disimular. –Volveré en un segundo. –sin quitar la risa de sus labios se dio la vuelta y salió a toda prisa, casi como si aquello hubiera sido la excusa perfecta para salir.
Aprovechando que estaría solo unos cuantos minutos decidió aprovechar para sacar la ropa de dormir, colocándola ordenadamente en el buró; mientras rebuscaba en la mochila se topó con la investigación para el profesor Harris, del que por cierto, nadie ha sabido nada desde ante de salir del instituto. Fue raro que nadie lo viera, pero dadas las circunstancias no tenía tiempo para preguntar. Colocó sus libros en la esquina de la cama y terminó de sacar lo demás, hasta arrojar la bolsa en un rincón. Decidió lavarse los dientes, como el buen chico que es, y lavarse el rostro para evitar la acumulación de grasa en la piel, aunque solo con agua, según le recomendaron. Al notar que Ethan tardaba más de lo que supuso decidió quitarse los zapatos, justo cuando terminó entró el chico.
-¿Es que ya vas a dormir? –preguntó con interés, dejando los dulces que consiguió de la máquina.
-Tal vez. –respondió con aire sugerente, lo que le hizo sorprenderse de sí mismo, en otro momento jamás se hubiera atrevido.
-Si de eso se trata. –sin muchos preámbulos Ethan se quitó la chaqueta y pronto la camisa, hasta lograr sonrojar un poco a Danny al verle el torso desnudo, sonriendo con descaro. No es su intención dormir ahora que puede amarse un poco más con Danny. -¿Quieres tocar? –preguntó sugerente al ver que no lo quitaba la mirada de sus abdominales, el otro le miró confundido. Así que atreviéndose se acercó hasta el chico, que seguía sentado en la orilla de la cama, tomó su mano y la llevó hasta la parte de su cuerpo. Inevitable que no reaccionaran. De un momento a otro volvieron a juntar sus labios perdiendo un poco la razón y la prudencia, al punto que Danny terminó debajo de Ethan recostados en la cama.
El ruido de los libros cayendo rompió con el beso. -¿Has traído la tarea? –preguntó Ethan, intrigado por la increíble capacidad de su amigo en asuntos escolares. –Entonces debería dejarte hacerla. –agregó, intentando separarse, pero siendo detenido por Danny, que envalentonado prefirió continuar con aquello. Tal vez tiene una regla de no enamorarse con facilidad de los chicos, sin embargo, ha sido una grande excepción e imposibilidad, no hacerlo con Ethan. Continuaron con su labor, esta vez más intensamente, dejando que sus cuerpos se dejaran llevar por el deseo.
El alfa, luego de unos segundos de intensos besos, se levantó y se sentó sobre el vientre de Danny, abriendo su camisa y decidiéndose a ir un poco más adelante, besando desde su cuello hasta llegar a su pecho y continuar. Sin embargo, al sentir una inusual sensación entre sus dedos al pasar por el costado del chico descubrió una cicatriz.
-¿Esto es…? –preguntó.
-Son dos, un cartílago deforme de nacimiento. Me pusieron una barra a los 14 años, la tuve por dos años. Sostuvo el esternón para que no aplastara mi corazón y pulmones. –aquello de pronto le pareció fuera de lugar. –Quizá no debí decirlo. –se avergonzó, esperando continuar con lo que hacen.
-Me da gusto saberlo. –se apresuró Ethan a decir. –Aunque, ¿no te gustaría que desapareciera? –preguntó, mirándole con cariño.
-No. –respondió con determinación. –Me hace sentir un sobreviviente. –afirmó. –Así tengo qué agradecer a la vida además de otras bendiciones. –aquello pareció demasiado bueno para Ethan que no pudo evitar sentirse más atraído por la actitud del chico.
-Espero que siga así. –le dijo con repentina seriedad, causando extrañeza en Danny que pronto fue borrada por el nuevo beso de Ethan, esta vez poniendo verdadero énfasis en sus movimientos, pegándose al cuerpo de Danny y succionando como pocas veces alguien lo ha hecho con él. De pronto se levantó y miró al chico con dolor.
-¿Pasa algo? –preguntó Danny, claramente confundido. Mucho más cuando Ethan se disparó de la cama al baño. -¿Hice algo mal? –preguntó en voz baja.
-Vuelvo en un minuto. –apenas dijo luego de salir del baño y sin más salió de la habitación, dejando a Danny verdaderamente confundido. Sintiéndose un poco mal prefirió levantarse y acomodarse la camisa, aquello realmente le causó mella, pues no comprende qué hizo para que saliera corriendo de esa manera. Decidió cambiarse de una vez, quizá Ethan no regrese en más tiempo de lo que pudiera determinar y consideró mejor hundirse en la inconciencia del sueño; con movimientos lentos se deshizo de su ropa y la cambió por la de dormir. Apenas unos minutos más tarde se envolvió con las sábanas, dispuesto a olvidarse del trago amargo. Pero la puerta se volvió a abrir, con un Ethan ligeramente sudoroso y semblante preocupado.
-Danny… -habló, encaminándose hasta sentarse a su lado. –Perdona por salir así… yo…
-No necesitas explicar nada. –respondió en tono neutro, sin reproche, solo aludiendo al hecho.
-Tengo que hacerlo. –continuó Ethan. –Me gustas. Y me gustas mucho. –afirmó. –Aunque me gustaría estar contigo, creo que preferiría que fuera en un mejor lugar, algo más adecuado a lo que siento por ti, no un simple motel, como si fuera un encuentro casual. –no miró a Danny, solo a la lámpara del buró. –Quiero que sea especial. Es cursi, lo sé, pero sueño con una noche así. –el otro se giró, pues estuvo dándole la espalda todo ese tiempo.
-También quiero que sea especial. –agregó, aceptando de lleno las disculpas del otro y comprendiendo su repentina huida, es lógico que lo hiciera si lo considera algo más que un simple chico para tener sexo. –También me gustas mucho. –dijo después, provocando una sonrisa sincera en Ethan. –Será mejor que durmamos. –levantó las sábanas y lo invitó a que se recostara a su lado, el alfa no dudó en hacerlo. –Dormiremos como dos ancianos que llevan 50 años de casados. –dijo en tono burlón, lo que satisfizo a Ethan, que se limitó a enredarse en la cintura del chico, hundiendo su rostro en su cuello y empezando a amarle de verdad.
-o-
Aún con los ojos abiertos lo único que ve es oscuridad, sin saber a ciencia cierta dónde se encuentra; escucha ruidos como de cadenas, de cosas cayendo, agua corriendo y el llanto de alguien a los lejos, aunque está seguro de que es el suyo. Es una pesadilla para él sentirse tan solo y desconsolado, de repente extraña a Scott, aunque sabe que no podrá verlo, no en esas circunstancias. La voz de su padre ya no está, pero tiene miedo de moverse y encontrarse con él en cualquier momento. Sabe lo difícil que es perderse en su propia miseria y no saber cómo salir de ella. De pronto una luz roja lo cegó por unos momentos, seguido de un intenso dolor en su hombro derecho, como un ardor de quemazón.
Cuando reacciona se descubre bajo la cama de la habitación, siendo observando desde afuera por Lidia y Stiles. –Perfecto, debemos encontrar a Scott. –escuchó que decía el segundo y pronto salieron corriendo de la habitación. Sin comprender muy bien qué ha sucedido decidió salir, aunque lo hizo con mucha lentitud y cautela, temeroso de que apareciera su padre en cualquier momento. Al salir se encontró con Boyd completamente mojado y el rostro desconcertado.
-¿Qué ha sucedido? –preguntó, esperando que el moreno supiera.
-Yo… no lo sé. –respondió Boyd con completa seguridad. –Tuve pesadillas, momentos de mi vida que no fueron agradables. –confesó, decidiendo que es momento de hablar un poco de sí mismo, dejando a un lado sus viejos temores, pues esta noche ha sufrido por ello como nunca antes. –Fui llevado a lo más profundo de mi conciencia, mis traumas externados. –al parecer el chico ya se dio cuenta de los sucedido y que lo hiciera dio claridad también a Isaac, que prefirió no contar lo suyo y permitir que su compañero se expresara.
-Supongo que ha terminado. –respondió, tragando saliva y sintiéndose un poco más seguro. –Scott. Ellos hablaron de Scott. –de pronto tuvo un mal presentimiento, ellos han sido rescatados por sus amigos, pero aún falta el chico del cual está enamorado. Sin esperar un segundo más salió de la habitación dispuesto a encontrarle. Apenas se halló fuera del edificio pudo ver a Scott con una antorcha en la mano izquierda, con Stiles, Lidia y Allison frente a él. Algo pasa, está seguro.
-No hay esperanza para mí. –las palabras de Scott fueron claras para Isaac que permaneció todavía algo alejado. –Tal vez no hay voces dentro de mí, tal vez soy yo mismo el que se ha cansado. –detectó con facilidad el tono lastimoso de su voz. -¿Recuerdas como era antes? –preguntó de pronto, levantando la mirada a Stiles. –No éramos nadie. –empezó. –Ni populares. Ni buenos en lacrosse. No éramos importantes. –sus ojos se notaban en verdad tristes y Isaac no pudo contenerse un segundo más, necesita hacer algo.
-Scott, escúchame. –pidió Stilinski. –Eres mi mejor amigo. –le miró con devoción y profundo sentimiento. –Mi hermano. –agregó, sin duda esperanzado en que el moreno no tomara una mala decisión, sobre todo ahora que Isaac reconoció toda la gasolina vertida en el cuerpo de Scott y a su alrededor. –Te necesito. –las palabras del mejor amigo del moreno causaron conmoción en todos los que las escucharon. Solo Isaac decidió actuar más valientemente.
-Yo también te necesito. –su voz llamó la atención de todos, que giraron sus rostros y se encontraron con el más alto, a él no le importó, solo caminó hasta pararse frente a Scott. –Si haces esto, tendrás que hacerlo también conmigo. –se paró frente al moreno, mirándole con profunda condescendencia. –Ya no puedes ser nadie Scott. –le dijo con tono neutro. –Eres parte de nuestra vida. –sus palabras hicieron que mirara a todos a su alrededor. –Tú eres lo mejor que he conocido, sin ti no podría continuar. –volvió su atención. –Eres mi aliento, mi fuerza y mi esperanza. –dio un paso más, hasta estar a un palmo suyo. –No estás solo y nunca lo estarás. –afirmó, convencido de sus palabras.
-Derek murió por mi culpa. –afirmó el moreno, mostrando en sus ojos amargura, empezando a llorar.
-No es tu culpa. –contestó. –El mal sucede porque se acerca un bien mayor. –prosiguió, consiguiendo la atención plena de Scott, la suficiente para tomarlo de la muñeca que sostiene la bengala. –Si todo lo que he pasado ha sido para un día conocerte, estoy profundamente agradecido. –con lentitud movió la mano hasta sostener él mismo la bengala. –Estoy seguro que lograrás superar cualquier cosa, esa es mi esperanza… y la tuya también. –sonrió un poco, quitándole finalmente la bengala y arrojándola lo más lejos que pudo. –Estoy contigo. –afirmó, convenciendo a Scott que asintió con renovada seguridad.
-¡Cuidado! –el grito de Stiles les advirtió, pero su reacción fue superior al empujarlos con todas sus fuerzas lejos de las llamas que aparecieron cuando la bengala que Isaac arrojó se rodó por causa del viento hasta ellos. Nadie, excepto Lidia, notó que una figura oscura y desfigurada se apareció dentro de las llamas, mostrándose furiosa por no cumplir su cometido.
-¿Están bien, chicos? –la pregunta de Stiles fue irrelevante por un momento, incluso para él mismo al ver a Isaac sobre Scott en una posición bastante comprometedora y con sus rostros demasiado cerca. -¿Chicos? –insistió, carraspeando un segundo después. Sabe que esto no es normal.
-Sí, sí. Estamos bien. –respondió el moreno, removiéndose un poco y logrando que Isaac se quitara de encima. Al final los tres estuvieron de pie. –Esto ha sido extraño. –agregó, mirando a su mejor amigo.
-Ya lo creo que sí. –respondió Stiles, mirando a uno y a otro varias veces. –Bueno. –de pronto recuperó la compostura. –Supongo que nadie querrá dormir dentro del hotel. –miró entonces a las chica y a Boyd que apareció caminando como un niño perdido hacia ellos. –Sugiero el autobús. –todos miraron en dirección a éste. -¿O alguna mejor idea? –preguntó.
-Totalmente de acuerdo. –dijeron Lidia y Allison al unísono.
-Aunque antes debemos ir por sus cosas. –dijo Stiles. –Supongo que los humanos tenemos más posibilidades de salir vivos que ustedes. –miró a los hombres lobo. -¿Chicas? –Allison y Lidia asintieron sin mucha resistencia. Aunque para Isaac fue extraña la mirada que la primera le dedicó, en ella no veía algún tipo de reproche, más bien de confusión, como si quisiera preguntarle algo. Es claro que lo haría en el futuro.
Los tres decidieron entrar al autobús, Boyd de inmediato se encaramó a uno de los asientos sin siquiera mirar a sus compañeros, al parecer tiene mucho qué superar. Isaac decidió irse hasta los últimos, con la esperanza de que Scott no quisiera hablar de lo sucedido, pues tendría que explicar cuáles fueron sus motivos para interceder y decirle que todo estaría bien. Obviamente el moreno no se quedó con la ganas y lo siguió hasta sentarse en el asiento contiguo.
-Lo siento. –fueron sus primeras palabras. Curioso que siempre se la pasen disculpándose una y otra vez por sus acciones y siempre entre ellos. –Supongo que has conocido mi lado débil. –disimuló una sonrisa, esperando llamar la atención de Lahey, quien trataba de no mirarle, más por miedo a flaquear en sus sentimiento que por otra cosa.
-Son cosas que pasan, mírame a mí. –respondió con un tono de voz aparentemente casual.
-En realidad eres muy valiente. –siguió. –Te atreviste a entrar en la gasolina, sin siquiera detenerte a pensar que ambos moriríamos. –la devoción con que empezó a mirarle provocó que Isaac se encontrara con sus ojos a pesar de la tenue oscuridad. –Isaac yo… en verdad te agradezco. –no supo si fue el tono suplicante o la sensación de que debía hacerlo, pero se estiró y sin muchos miramientos se atrevió a darle un fuerte abrazo, uno que se intensificó conforme siguieron juntos. Hasta que tuvieron que separarse.
-No lo vuelvas a hacer, por favor. –pidió el más alto, mirándole con determinación. –Eres muy importante para mí. –admitió. –Para todos. –acotó, esperando que lo primero no sonara demasiado descarado.
-Te aseguro que no volverá a suceder. –el ruido de Stiles, Lidia y Allison entrando llamó su atención, el primero siempre haciendo escándalo y quejándose por su suerte. Así fue como Scott se fue a un asiento más adelante para cambiarse las ropas húmedas por la gasolina, lo que ni siquiera importó durante el momento con Isaac, pues había cosas más importantes qué arreglar. Así fue como se quedaron dormidos, cada quien en sus propias dilaciones hasta que el sueño los venció. Unas pocas horas después amaneció, con un Finstock molesto porque se hubieron quedado en el autobús y desperdiciado las habitaciones del motel. Fue raro que de pronto Ethan se sentara al lado de Scott.
-Me has salvado la vida. –fue lo primero que dijo. –A cambio te diré algo. –agregó.
-En realidad fui yo, pero a quién le importa. –arguyó Stiles desde el asiento siguiente, indignado por la presunción del alfa. El que se supone es su acérrimo enemigo.
-Derek podría no estar muerto. –afirmó, ignorando a Stiles y logrando que el moreno se sorprendiera en verdad. –Pero mató a uno de los nuestros y eso lo coloca en la mira. –advirtió. –Si no acaba con su manada, nosotros lo haremos. –y sin más se cambió con Danny que le miró con intriga, aunque decidido a no decir nada, quizá con la idea de que han empezado a mejorar su relación.
Scott miró a Boyd por un momento, pero luego se concentró de lleno en Isaac que pareció no darse cuenta de lo que acaba de suceder. Sus pensamientos se volcaron con preocupación hacia el chico que vive en su casa y por el que extrañamente siente una necesidad fuerte de protegerle, de evitar que algo le pase. Ya no está seguro de si lo ve como un hermano o algo más, pues en su interior algo se remueve constantemente, como si quisiera más que solo abrazarle. Está claro que se vienen decisiones duras y que la vida de Isaac terminará por depender completamente de él. –No lo permitiré. –murmuró para sí mismo, seguro de sus palabras y de su idea de salvaguardar a la manada. Ningún alfa le pondrá las manos encima a Isaac o sus amigos.
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Lamento la tardanza, pero por causas escolares y de trabajo no tuve mucho tiempo de avanzar el capítulo, hasta ahora que estoy por salir de vacaciones que me siento con más inspiración y ganas de seguir con mis historias. Bien, si se dan cuenta estoy siguiendo el orden de capítulos de la serie desde el cuarto, con la intención de seguir dando mi punto de vista de cómo deberían ser la cosas xD. Espero les guste. Saludos :3
