Ambos regresaron al gimnasio donde el grupo de pequeños amigos esperaba a sus respectivos padres.
-¿Dónde estabas papá? -bramó la chica al verlo acercarse-. Casi haces que te vocee con el señor de seguridad.
-Fui a tomar un café, ni siquiera salí del edificio.
Kai se acercó a su lado y llamó a su hijo, parecía que los dos niños eran retenidos a la fuerza al lado de la chica pelirrosa.
-¿Dónde están tus padres, Makoto? –preguntó Rei, poniéndose a la altura del menor.
-No lo sé. -Sonrió el pelinegro mirando a las luces del techo moverse.
-¿Qué harán esta noche, Rei? -Preguntó Kai sujetando de la mano a su hijo, quien parecía impacientarse.
Rei y Lin intercambiaron miradas instintivamente.
-Le prometí a Lin que la llevaría al parque nocturno…
La niña asintió tomando de la mano a su padre.
-¿Quieren venir con nosotros?- añadió la chica.
Rei pareció sorprendido y miró a Kai.
-¿Está bien...?-empezó a decir el ruso.
-¡Claro que está bien! Yo iba a decirles si querían venir con nosotros.
-Yo si quiero -Escuchó por lo bajo, sintiendo otra pequeña mano sujetarle de la mano libre.
-Sólo debemos encontrar a tus padres, Makoto-. Sonrió Rei nervioso.
No había terminado de hablar cuando Max y Takao aparecieron en escena.
-Estábamos revisando unos papeles con el señor Dickenson. -Se excusó Max.
-¡Makoto! -gritó Takao con efusividad, como si no hubiera visto a su hijo en semanas.
El pequeño se lanzó a su padre.
-¿Entonces está bien?
La conversación era un caos, y los tres menores apenas seguían lo que sus padres decían.
Lin era la más optimista y quien interfería de tanto en tanto cuando los planes que armaban los mayores no le agradaba. Goh por su parte permanecía callado, tomando la mano de su padre y escuchando impaciente que la pelirrosa dejara de entrometerse. Mientras que Makoto sonreía a todo y asentía siempre.
-Bien, entonces nos veremos en el parque central a las 8. -Concluyó Takao-. Cenaremos en el parque y veremos los espectáculos ¿les parece?
El grupo se dividió, faltaban unas cuantas horas para la cita y Rei necesitaba desesperadamente llegar a la habitación de su hotel.
-Papá...- empezó a decir la niña, cuando ambos empezaron a desempacar-. ¿A ti te gusta Kai, verdad?
Rei sintió la piel de su espalda erizarse, se detuvo un segundo de lo que hacía pero no se volteó hacia su hija.
-¿Por qué crees eso..?
-Vamos papá ¡se nota a kilometros!
-¡Lin! -ahora si había volteado-. ¡No puedes hablar de esas cosas tan a la ligera!
-¿Por qué no? Cuando todavía estabas con mi mamá lo entendía, pero ahora no tienes por qué esconderlo.
-No es...- empezó a decir-. Eso no es...
El chino se sentó en la cama, analizando las palabras de su hija, ella tenía razón, pero estaba tan molesto de que fuera su hija quien le dijera aquellas cosas.
-Lin, hay cosas que los niños no deben decir tan a la ligera -le dijo, mirándola con severidad-. Las cosas no son tan sencillas.
-¿Por qué no? -preguntó la niña, igual de molesta.
-Porque... porque yo tengo cosas que atender en China y él aquí en Japón. Ambos somos adultos y tenemos obligaciones, no podemos ir por ahí…
-Basta papá, no voy a ser tu excusa para no hacer lo que quieres, si no quieres ser feliz es tu problema, pero no digas que es por mi culpa.
-Yo no dije-
-¿No? ¿Entonces es por mamá?
Rei se mordió los labios, esa niña era brutalmente honesta, tanto que a veces se molestaba por su falta de tacto. Lin se sentó a su lado y suspiró.
-Papá... Tienes suerte de tener a la chica más comprensible del mundo como hija -dijo dándole palmaditas en la rodilla-. Aunque no voy a hacerla de pequeño cupido como en esas películas bobas...
Rei suspiró.
-Me molesta que ya no seas mi niña pequeña que se preguntaba si las nubes estaban hechas de algodón de azúcar.
Ambos rieron.
Pero por dentro Rei estaba demasiado agitado. Lin, su hija de 9 años tenía razón. Ahora que no estaba con Mao y que Kai estaba libre, quizá podrían intentar algo.
Más de una vez sintió que el ruso intentaba decirle algo, quizá ahora era el momento de hacer algún movimiento, quizá no estaba imaginando cosas y él también le interesaba a Kai.
-Lin... -dijo Rei en voz baja-. Si no mencionas nada de esto frente a Kai en este viaje, no le diré a nadie que cuando eras pequeña estabas enamorada del tío Takao...
La chica enrojeció.
-¡Eso es mentira! -gritó cubriéndose el rostro con ambas manos.
-Justo así de apenado me siento yo cada vez que le dices "Señor Hiwatari" o "papá de Goh" a Kai...
-Está bien -gruñó-. No diré nada ¡Nada! ¿Cómo puedes ser así?
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Estoy chipi asi que doble actualización /3
