Goku, sé que esto es muy duro, pero lo vamos a superar, ¿me oyes?- apretó un poco más el abrazo- lo vamos a superar todos, tu, Hakkai, Sanzo y yo, ¿De acuerdo? Y después saldremos a buscar al hijo de perra que le ha hecho esto a nuestro monje corrupto.
Ante las palabras del kappa, Goku apoyó la cabeza en su pecho y rompió a llorar desconsoladamente.
Cuando Goku se tranquilizó, Gojyo le separó suavemente y le dijo:
-Ve con él., seguramente querrá estar contigo cuando despierte.
Goku asintió y salió de la habitación, no sin antes pararse en el umbral de la puerta, girándose hacia Gojyo.
-Gracias, Kappa salido-y salió corriendo en dirección al cuarto de Sanzo.
-¡¿Cómo que kappa salido, mono enano!? -El pelirrojo se quedó mirando la puerta por donde había desaparecido su amigo. Hizo una mueca- Bueno, al menos está un poco más animado..
Goku abrió con cuidado la pesada puerta de madera, procurando no hacerla chirriar. Entró a la habitación del monje rubio pisando despacio para no despertarle.. Era verdad que Goku deseaba hablar con él, pero primero lo dejaría dormir y descansar el tiempo que le hiciera falta. se acercó a la cama, y acarició con cariño el flequillo dorado de Sanzo. Sonriendo tristemente, le susurró:
-No te preocupes que estoy aquí, a tu lado. Todos estamos contigo.
Luego apartó la mirada y se dirigió a un rincón de la estancia, en donde se sentó en una desvencijada silla de hierro. Había decidido pasar la noche velando el sueño de su sol.
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Nada más salir Goku de la habitación, Hakkai entró en ella, apoyando levemente la mano en el marco de la puerta y mirando como el joven youkai corría por el pasillo.
-¿Qué tal ha ido?- preguntó el moreno al pelirrojo, que levantó la mirada- Se ha metido en el cuarto de Sanzo...
-Creo... creo que ahora está mejor- dijo Gojyo, sentándose en el borde de la cama.
Hakkai se acercó hasta él y se sentó a su lado, sonriendo con alivio.
-Menos mal...- susurró mientras apoyaba su cabeza en el hombro de un muy sorprendido Gojyo.
-O-oye... ¿Qu-ué haces?- dijo el kappa, sintiendo como sus mejillas se encendían.
-¿Te molesta?- Preguntó Hakkai, abriendo sus ojos esmeralda
-Bueno... no del todo-murmuró Gojyo, mirando para otro lado, totalmente azorado.
-Déjame estar así un poco más...- volvió a cerrar los ojos, y levantó una mano para acariar la mejilla de Gojyo- me siento... bien así...
Gojyo tambien cerró los ojos. Sentir la mano de Hakkai acariciando su cara era tan agradable...
-Hakkai, yo... -intentó pronunciar Gojyo, más su lengua estaba espesa- yo..
-¿Sí, Gojyo? -el moreno retiró su mano del rostro del pelirrojo, y abrió sus ojos verdes que enseguida se encontraron con otros del color de la sangre.
-No... te me... acerques tanto -logró articular Gojyo, sus mejillas estaban rojas y su respiración, acelerada.
Hakkai se separó un poco de él, apartando la mirada.
-Yo... lo siento...Gojyo- dijo apenado el chico de ojos verdes- te he... incomodado, ¿Verdad?
-No... digo... ¡Si! Un poco... es que... así, tan de repente... pues- balbuceó Gojyo, incapaz de terminar una frase y con la cara del mismo color que su pelo.
-Lo siento de veras...- dijo debilmente, levantándose con el rostro ensombrecido- me voy a mi habitación.
-E-espera Hakkai- exclamó el pelirrojo, cogiéndole de la mano- no... no te vayas... por favor
-Gojyo...- susurró Hakkai con la voz quebrada.
El pelirrojo se quedó quieto, mirando a su amigo de ojos verdes al borde de las lágrimas. No sabía lo que hacer, no sabía lo que sentía, sólo sabía que no quería que se marchase, no ahora. ¿Qué era eso que sentía y que le oprimía el pecho? Tampoco lo sabía. Gojyo bajó la vista, y vio su mano sujetando la de Hakkai, sintiendo su tacto cálido.
-Quédate aquí esta noche, Hakkai -Gojyo no supo cuándo escapó esa frase de sus labios. Hakkai se giró a verle, con un sonrojo en sus mejillas que no pasó desapercibido para el kappa.
-Gojyo... yo lo menos que quiero es molestarte... -murmuró el moreno, mirando el agarre del pelirrojo, deseando sentir más aquella proximidad.
-Me molestas si te vas, hakkai -le cortó Gojyo con el semblante serio- Goku está cuidando a Sanzo, no hay de qué preocuparse.
-Yo...- empezó el moreno.
Más no pudo terminar la frase, ya que Gojyo tiró despacio de la mano que tenía sujeta, acercando a Hakkai hasta él. Cuando este quiso darse cuenta, se encontraba entre los fuertes brazos del pelirrojo, que lo apretaban contra él, con miedo a que se marchara. El moreno sintió como Gojyo hundía la cara en su pelo, aspirando su aroma, para después separarse y sujetarle la cara con ambas manos.
-¿Es esto lo que quieres?- preguntó con seriedad, clavando sus ojos en los de Hakkai. Este se perdió en ese rojo profundo, como la sangre, como el fuego, y no tuvo fuerzas para negarse.
-Si...- respondió sin titubear. Era cierto que tenía mil dudas por dentro, pero cuando vió aquellos ojos... fué como si se dispersaran.
Gojyo puso fin a las distancias posando sus labios en los de Hakkai, que sorprendido, abrió los ojos, pero no lo rechazó. El pelirrojo abrió aun más su boca, sintiendo los carnosos labios del moreno, intentando hacer el beso más profundo. Hakkai lanzó un pequeño gemido ahogado al sentir la lengua de Gojyo enlazarse con la suya propia, sintiendo la intensidad del apasionado beso.A los pocos segundos se encontraron aún en la boca del otro, ya sin aliento. Lentamente, se separaron, intentando recuperar el aire perdido. Hakkai levantó su mirada verde y la clavó en Gojyo. Ambos estaban sonrojados, y con miles de dudas sobre lo que acababan de hacer.
-Go-Gojyo...-murmuró el moreno, aún sin poder creerse lo que había pasado entre los dos. El pelirrojo puso un dedo sobre sus labios.-No tienes por qué decir nada..-con esto, el kappa volvió a unir sus labios con los de Hakkai. Este llevó pasó sus brazos alrededor del cuello de Gojyo, y comenzó a enredar sus dedos entre sus largos cabellos rojizos. Gojyo, por su parte, comenzó a deslizar una mano por debajo de la camisa de Hakkai, explorando su firme torso, acariciando la gran cicatriz que cruzaba su estómago. Hakkai suspiró. Las caricias de Gojyo le hacían sentirse bien, sentirse vivo. A pesar de todas las dudas, del qué será de nosotros o el cómo hemos llegado a esto, Hakkai se sentía tan vivo como cuando estaba con Kannan, e incluso más. Se vió a si mismo acariciando la espalda de Gojyo, subiendo hasta sus cabellos y bajando hasta el borde de su pantalón. El pelirrojo se separó un momento de Hakkai, rompiendo el beso para poder quitarse la camiseta, que comenzaba a ser un estorbo. Hakkai posó su vista en el pecho del pelirrojo, en sus marcados abdominales y en su piel tostada... Se acercó a Gojyo y pasó su mano por el pecho del moreno, acariciándolo con cariño y algo de lujuria, disfrutando de la sensación. Luego acercó sus labios y lo empezó a besar, dejándole un hilillo de saliva por todos los pectorales. Gojyo ladeó la cabeza ante el inusitado placer que le daba el moreno. De pronto notó lo estrechos que le venían los pantalones ante la excitación de su mienbro.. Decidió apartar a Hakkai nuevamente, esta vez para sacarse los pantalones. Tras unos cuantos forcejeos, logró sacárselos, quedándose sólo con sus abultados bóxers. Luego miró al moreno a los ojos y le sonrió. Se abalanzó sobre él besándolo con lujuria, dejándose llevar por el momento y la pasión. Gojyo bajó su mano hasta la entrepierna del moreno, acariciándola y haciendo gemir a Hakkai por encima de sus labios. De pronto, oyeron un golpe sordo que provenía de la otra habitación: de la de Sanzo. Ambos se habían quedado mirando hacia la puerta, estáticos. Gojyo giró la cabeza para mirar a Hakkai, que le devolvió la mirada. Poco a poco y sin poder creerse su mala suerte, se separaron y echaron a correr preocupados hasta la susodicha habitación. Mientras Gojyo terminaba de colocarse los pantalones, reconoció la voz de Sanzo, que gritaba:
-¡HE DICHO QUE TE LARGUES, GILIPOLLAS!- aunque claramente era la voz del rubio, esta tenía un deje diferente... como de histeria.
-Sanzo...- oyeron decir a Goku, cuya voz mostraba profunda tristeza- Sanzo, ¿qué te ocurre?
Hakkai y Gojyo cruzaron una mirada preocupada, y se apresuraron a tocar en la puerta de la habitación del monje, deseando que aquello fuese sólo una de sus habituales discusiones.
-¡LÁRGATE DE UNA VEZ! -gritó el monje, completamente histérico y fuera de sí. Goku se alejó de él, mirándolo con los ojos abiertos de par en par.
-Pero Sanzo, escúchame al menos...
-¡Eh, Goku, Sanzo! ¿¡Qué coño pasa ahí dentro!? ¡Abre la puerta! -La voz de Gojyo se oía alterada y nerviosa tras la puerta.
-¡JODER, LARGAOS TODOS DE UNA PUTA VEZ! -el monje rubio estaba completamente fuera de sí. Se incorporó en la cama como pudo, temblando de ira, y tomó su pistola de la mesilla de noche.
- Escuchadme bien porque solo lo diré una vez, tú, puto mono, y los dos entrometidos que están detrás de la puerta- dijo, tratando de controlarse- voy a contar hasta tres, y cuando termine, dispararé a todo aquel que esté a mi alcance, ¿¡HA QUEDADO CLARO U OS HAGO UN PUTO DIBUJO!?
-Sanzo- sollozó el joven youkai
-UNO- gritó impasible el rubio.
Goku, viendo que el rubio no estaba bromeando, salió de la habitación, con lágrimas deslizándose por su rostro. Hakkai vió como el pequeño se quedó de pie, de espaldas a la puerta, y allí continuó llorando.
-¡DOS!
Gojyo vio las lágrimas resbalando por el rostro del castaño. Abrió la puerta y se encaró al malhumorado monje.
-Sanzo, joder, te está pasando con Gok... -
-¡TRES!
La bala pasó rozando el cabello de Gojyo, de hecho, habría impactado en su cabeza de no ser porque el pelirrojo se apartó en el último segundo. Fuera de la habitación, el corazón de Goku dio un vuelco al escuchar a Sanzo apretar el gatillo. Sus lágrimas continuaron bajando por su cara, hasta llegar al cuello y desaparecer en la tela de la camisa. ¿Por qué tenía que soportar aquello? ¿Que coño le pasaba a Sanzo?
-¡Maldito monje hijo de perra!- gritó Gojyo, intentando abalanzarse sobre el rubio- ¿Que cojones tienes en la cabeza?
-Largo- siseó Sanzo, entornando los ojos con ira.
-Sanzo...- dijo Goku en un susurro, girando su rostro lleno de lágrimas- dime... dime por qué no quieres que te ayudemos. ¡Dime que te pasa!
-Yo no os lo he pedido, gilipollas- dijo el rubio arrastrando las palabras.- ¡Largo!
Gojyo, fúrico, agarró el pomo de la puerta, y antes de cerrar dando un portazo, le gritó:
-¡Qué te follen, anormal!- Gojyo también estaba fuera de sus casillas- ¡Esta vez te has pasado!
Goku se cubrió la cara con las manos, cansado de llorar, de escuchar los gritos de sus amigos y de la actitud de Sanzo... Supiró hondo, apoyándose en la pared y arrastrándose hasta llegar a quedar sentado en el suelo.
-¡Goku! -exclamo Hakkai, preocupado ante en desplome del joven youkai. Se agachó hasta quedar a su altura y le pasó un brazo por los hombros- ¿Te encuentras bien?
En ese momento salía Gojyo de la habitación, con el semblante cruzado de ira y enfado. Miró a Goku y a Hakkai en el suelo.
-Vámonos de aquí -dijo en un susurro apretado -este puto monje no se merece ni que nos preocupemos por él.
Hakkai asintió y cogió a Goku suavemente por el brazo. Lo condujo hasta la habitación, y le indicó que se sentara en la cama. Hakkai se sentó junto a él y le pasó un gentil brazo por los hombros. Gojyo daba vueltas por la habitación, furioso. Definitivamente, todo aquello le jodía profundamente. No solo que el monje los hubiera interrumpido, sino su actitud. A Gojyo le daba igual que le disparara o que lo mandara a la mierda, pero no consentiría que dañara así a Goku. Frustrado, golpeó la puerta con el puño.
-¡Puto monje de los cojones!- exclamó, girándose hacia el mono - Goku, pasa de ese cabrón, no merece la pena que llores por él.
Goku levantó la cabeza, y puso una triste sonrisa.
-Ya me gustaría, Gojyo- el pequeño bajó la mirada- pero... no puedo porque yo... yo le...
Hakkai y Gojyo abrieron los ojos de la sorpresa ante la frase que iba a pronunciar el atormentado youkai.
-Yo le quiero... en verdad lo quiero...
Bajó tímidamente su rostro irritado por las lágrimas y colorado por el sonrojo. Hakkai se apresuró a hacer más notorio su abrazo, tratando de hacer sentir a Goku reconfortado.
-Bueno... eso ya nos lo imaginábamos.. -susurró el chico de ojos esmeralda, mirando al castaño con una sonrisa tierna y cansada -siempre has estado con él... Sanzo lo es todo para tí...
-Sí, pero Goku no se merece que ese capullo lo trate de esa manera, joder -escupió Gojyo, todavía resentido por el desagradable comportamiento del monje.
-Ya lo sé, Gojyo -replicó Hakkai- esto es precisamente lo que yo temía.
-¿El qué?- dijo Gojyo, tratando de serenarse.
-Bueno... no pensaba que reaccionaría exactamente así... pero- Hakkai cerró los ojos, cansado- Gojyo, es una forma de protegerse después de lo que le hicieron. Trata de alejarse de todo, para que no puedan herirle. Aunque no lo parezca, está asustado.
Goku, ante esto último, miró a Hakkai.
-¿Asus...tado?- Parpadeó, con incredulidad- ¿Sanzo?
-Si, Goku. En estos momentos, está aterrorizado, y por eso ha reaccionado así. Por eso- miró a Gojyo- no podemos tenérselo en cuenta. Es una situación muy dura para él.
-¿Y qué coño quieres que hagamos?- dijo Gojyo- ¿Dejar que nos dispare?
-Hacerle sentirse seguro... pero... creo que quien debe hacerlo, eres tú, Goku...
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El joven youkai se removía incómodo en su cama. Lo ocurrido en aquel día rondaba por su cabeza y lo desvelaba, en especial lo que le había dicho Hakkai: "Aunque no lo parezca, está asustado" "Hacerle sentirse seguro" "creo que quien debe hacerlo, eres tú, Goku"
Sanzo. Tenía que ver a Sanzo y aclarar las cosas con él. Se levantó de la cama casi de un salto, y abriendo la puerta de su cuarto. Se aventuró en el oscuro pasillo, pensando en aquel rubio de ojos violetas que le quitaba el sueño. Llegó a la habitación de Sanzo y entró con precaución, mirando a todos lados en busca del monje. Lo encontró sentado en la cama, profundamente dormido. La cabeza le caía ligeramente hacia un lado y en sus manos estaba todavía su pistola. Goku sonrió al ver la estampa del vigilante monje dormido.
-A ver si ahora puedo hablar contigo, Sanzo -susurró quedamente el joven youkai, para no despertar al rubio. Con cuidado, Goku se acercó hasta Sanzo y se sentó en la cama junto a él. El youkai no pudo evitar sonreír de nuevo al ver de cerca la faz dormida del rubio. Pasó despacio un brazo alrededor de sus hombros y con un rápido movimiento le sujetó las muñecas. Sanzo abrió los ojos de golpe y se retorció, asustado. Goku lo notó y sin soltarle le miró a los ojos.
-Sanzo, tranquilo, soy yo, Goku- el joven le sonrió, aunque Sanzo parecía furioso- sé que no quieres ver a nadie, pero tengo que hablar contigo.
-Sueltame ahora mismo y quizas me piense el pegarte un tiro- dijo, mirándole enfadado.
-Ya... suponía que dirías algo así. - rió- Sanzo, sé que estás asustado, pero...
-¿De qué cojones hablas? ¡No estoy asustado! ¡Estoy cabreado!- el monje se retorció- ¡Suéltame!
-No, Sanzo, no te voy a soltar- dijo Goku, firme- Y me vas a escuchar
Sanzo miró al joven castaño, sin cambiar un ápice su expresión de enfado.
-En primer lugar, Sanzo, quiero que sepas que lamento lo que te hicieron... No estuve allí para ayudarte..
Sanzo ladeó la cabeza, molesto. A su mente vinieron los recuerdos de la desagradable noche. Recuerdos horribles y asquerosos, pero que no tenían nada que ver con aquel mono enano. El monje suspiró, aún más molesto.
-No tienes la culpa de eso -dijo con tosquedad, para luego añadir, subiendo el tono de voz todo lo que se lo permitían sus desgastadas cuerdas vocales- y ahora desaparece de mi vista si no quieres un tiro para ventilar esa jodida cabeza hueca que tienes.
Goku ignoró las palabras del bélico monje, y apretó aún más fuerte su agarre.
-Sanzo. Voy a yudarte. Quieras o no quieras. -respondió el youkai, con la determinación avivando sus ojos del color del oro.
- Mono imbécil... ¿¡No puedes entender que no necesito tu puta ayuda!?
-¡Sí que la necesitas! Estás asustado, Sanzo, es normal y no es nada de lo que debas avergonzarte. Pero... no es bueno que te recluyas en tí mismo, me tienes aquí. Sanzo... yo...- el mono respiró hondo- yo no te heriré más, así que no tengas miedo. Te quiero, Sanzo.
Goku soltó al monje. Ya le había dicho todo lo que quería, e hizo amago de levantarse, pero Sanzo lo retuvo.
-¿Qué... qué has dicho?-preguntó el monje, con el rostro sombrío.
Goku sintió la fría mano de Sanzo en su hombro, impidiéndole marcharse. Agachó la cabeza, sintiendo como sus mejillas ardían.
-Que... que yo estoy contigo, Sanzo. Te ayudaré en todo lo que neces..
-No, eso no -le cortó el rubio, clavándole sus ojos violetas -la última frase.
El pequeño youkai suspiró, al tiempo que notaba su corazón latir a mil por hora.
-Te quiero, Sanzo.
El mencionado abrió los ojos de par en par, y aflojó su agarre del hombro del otro, completamente lívido. ¿Qué demonios había dicho Goku? ¿Cómo que lo quería? ¿En qué sentido?
Los confusos pensamientos de Sanzo no dejan de fluir por su mente, y mientras se encontraba absorto en ellos, notó como Goku se levantaba de la cama, dispuesto a irse. Reaccionó justo a tiempo para agarrarlo del brazo.
-Sanzo, no pretendo que me quieras tu también, porque sé que eso no va a pasar- dijo tristemente el mono- solo quería darte mi apoyo y decírtelo, ya está.
El pequeño youkai sintió que Sanzo tiraba de su brazo, hasta dejarle sentado de nuevo en la cama. Una vez así y para sorpresa del joven, Sanzo lo abrazó y hundió la cara en su cuello. Goku, aunque sorprendido, no pasó por alto que el monje estaba temblando.
-Sanzo... -Goku rodeó con sus brazos al monje, dipuesto a darle todo su apoyo-no me iré... tranquilo, que yo.. no me iré.
Sanzo no dijo nada, simplemente siguió temblando abrazado a Goku. Eran tantas las cosas que pasaban por su cabeza, y estaba tan cansado...
-Perdóname si antes te molesté, -murmuró el yokai, pasando la mano por el cabello del monje -pero yo...
-No tienes que pedir perdón por nada, imbécil -le cortó Sanzo, tratando de ignorar el aluvión de sentimientos que sentía, concentrándose sólo en el chico castaño que tenía delante, el que había estado siempre a su lado, el que decía que le quería..El rubio cerró los ojos despacio, se abrazó más fuerte a Goku- Siento... lo de antes. Me he portado como un imbécil, pero... tenía miedo. Cada vez que cierro los ojos vuelvo a oír su voz, y siento como si estuviera a mi lado.
Goku abrió los ojos ante la confesión del monje. Ciertamente y tal como había dicho Hakkai, Sanzo estaba aterrorizado.
-Sanzo... no pienses en eso ahora... - dijo suavemente el castaño- no dejaré que vuelva a tocarte, te lo prometo. Sé que solo soy un mono idiota, pero te prometo que te protegeré.
El rubio se perdió en la suave voz de Goku, en sus alentadoras palabras... No pudo evitar abrazar con más fuerza el cuerpo del menor... Aquél chico estaba ahí para él...
-Goku... -sussurró Sanzo en el oído del joven, haciendo que éste cerrase sus ojos extasiado -de aquí en adelante, no quiero que saques conclusiones por tu cuenta, ¿entendido?
-¿Con...clusiones?- preguntó Goku, extrañado.- Sanzo, que...
Goku no tuvo tiempo de terminar la frase, pues el monje le había agarrado la cara con ambas manos y lo estaba besando. En ese momento Goku dejó de pensar y simplemente se dejó llevar y correspondió al beso. Cuando la falta de aire les hizo separarse, el moreno tenía una sonrisa de oreja a oreja en el rostro. Iba a decir algo, pero Sanzo le cortó diciendo:
-Sí, conclusiones estúpidas como que yo no te quiero.- dijo el rubio, poniendo su característica media sonrisa en el rostro y acariciando suavemente la mejilla del mono.
-Sa-sanzo... yo pensé que... -murmuró Goku, completamente sonrojado por lo ocurrido. Sanzo le interrumpió llevando su mano a sus labios.
-A ver, mono, ¿Qué acabo de decirte? -replicó Sanzo, algo molesto con la insistencias del menor. Goku bajó la mirada y sonrió.
-Está bien, Sanzo... -dijo el pequeño, tomando el rostro del rubio y acercándolo al suyo propio. Las pálidas mejillas de Sanzo se tiñeron de un leve tono rosado. Goku se acercó aun más a el, cerró los ojos, y le besó. Sanzo no sabía bien cómo habían llegado a todo aquello, pero lo que sí sabía era que cuando estaba con Goku, el recuerdo de la socarrona voz de Ukoku llamándolo "Sancito" se desvanecía. Aquel pequeño había conseguido hacer que todos sus miedos se esfumaran.
