Era una noche perfecta. El cielo estaba despejado, no hacia mucho viento, el ambiente se sentía fresco; simplemente era ideal para pasar un rato agradable a la intemperie.
Todo parecía estar a su favor; tras meses de ardua planeación, desvelos, stress y litros y litros de café, finalmente su noche favorita en el año había llegado.
Desde que era un niño, siempre se sintió fascinado por las estrellas, por los secretos que ellas escondían y por la belleza que reflejaban; no había nada que adorara más que tumbarse en la hierba y mirar al cielo, preguntándose si acaso habría vida más allá… recordaba a su padre quien en interminables noches de campamento le enumeraba una a una las diferentes constelaciones en el firmamento, y las diversas leyendas que se escondían detrás de cada una.
Su padre fue un hombre culto, un hombre de mundo, y de insaciable sed de conocimiento. Fue justo el quien le incito a conocer mas y mas acerca de todo aquello que le interesaba… y cuando llego el momento, quien lo apoyo incondicionalmente al decidir convertirse en Astrofísico.
Aun podía recordar la emoción que sintió los durante el primer año de Universidad, recordaba la fascinación que sus clases de física aplicada le producían. Con una sonrisa triste también recordaba como esta felicidad no duro tanto como quería. Meses antes de terminar su segundo periodo de clases, un accidente automovilístico cobro la vida de su padre, dejándolo a el en un estado de coma por cerca de seis meses.
Cerrando los ojos con disgusto, Satoru recordaba, quizá con demasiada claridad el extraño sueño que se repitió de manera constante en su mente durante todos esos meses. Se veía a si mismo como rey y como guerrero, en algún tipo de reino antiguo, jurando lealtad junto con otras tres personas a una cuarta; los veía entrenando, en campos de batalla o riendo alegremente en lo que ciertamente era un gran palacio. Sin embargo, no podía distinguir sus rostros… quizá durante su letargo podía discernirlos, mas una vez despierto, solo recordaba siluetas, sombras… sombras de todos, excepto de una extraña pelirroja de sádica sonrisa que protagonizo las ultimas imágenes de ese extraño sueño… imágenes lo suficientemente fuertes que fueron lo que finalmente lo saco del coma.
La recuperación del coma fue lenta, y la consecuente depresión inmensa… por primera vez en su vida Mori Satoru se encontraba completamente solo.
Por algún tiempo se sintió perdido, las ilusiones y los ideales previos perdieron atractivo, sin mencionar el vacío que sentía muy al fondo de su alma. Sabia que algo le hacia falta… pero no sabia que.
Entre amigos de la facultad y alguna que otra chica que buscaba ganar sus atenciones, fue recuperando poco a poco el paso, hasta llegar al día de hoy, al frente del departamento de difusión de la ciencia en el Observatorio Astronómico Nacional de Japón.
Enfocándose nuevamente en su trabajo, mientas coordinaba la correcta distribución del evento, la adecuada instalación de los telescopios así como los bocadillos que se ofrecerían a los visitantes, Satoru se pregunto,… ¿Qué es lo que busco esta vez en mi camino?
Tenia amigos queridos, colegas amables y si bien no tenia una pareja estable, no era algo que le preocupara demasiado… el sabia que la indicada, si es que existía, llegaría cuando el momento fuera el adecuado. Entonces… ¿por que aun sentía ese extraño vacío en el alma? Vacío que además venia aparejado de una extraña necesidad de búsqueda; necesidad que consideraba demente, pues como ya se dijo, Satoru se sentía contento con su existencia.
- Parece distraído, Sempai – Ittou Asanuma, un joven físico, compañero del observatorio se dirigió a él.
- No es nada, solo revisaba mentalmente la lista de pendientes.- dijo sonriendo levemente, al tiempo que veía como su joven compañero materializaba de la nada una pequeña libreta roja, donde constantemente anotaba todo aquello que le interesaba.
- Por cierto, ¿sabes ya a quien será tu invitado o invitados especiales? – cuestiono al tiempo que terminaban de armar los últimos telescopios. Con esto su tarea del día estaba terminada, al menos para el joven Asanuma; Satoru por otro lado, debía inspeccionar el correcto desarrollo del evento.
- Si, Mamoru, un antiguo amigo de la preparatoria y su esposa Usagi, también invite a Makoto y a mi hermano, pero ninguno de ellos dos me ha confirmado aun –
- ¿tu antiguo Sempai, la hermosa Makoto y tu esquivo hermano? ¡Esto suena prometedor! Espero esta vez al fin, tener el placer de conocer a tan importantes personas en tu vida chico. –
- Vamos Mori-san! Además… nada puede haber entre Makoto y yo… ella es parte de algo mas grande e importante…- con una mirada distante, finalmente Asanuma guardo silencio… haciendo como que se ocupaba en algo mas, y dejando tras de si a un intrigado Satoru.
¿Uh?
Fue todo lo que Mamoru atino a responderle a su esposa… y es que su petición fue completamente inesperada.
La invitación de Asanuma a la Noche de las Estrellas había estado en sus planes desde hacia semanas, Usako no dejaba de hablar de ello, y de cuan emocionada se encontraba con el evento. Claro esta hasta que, hace apenas unos días, Makoto dio indicios de su posible asistencia, tras ser invitada personalmente por un nervioso Asanuma. Desde entonces, su pequeña esposa parecía pensativa, y parecía tener mil preguntas en su mente, preguntas que no se animaba a formular… hasta hoy claro esta.
Desde que llego a casa, sabía que algo tramaba… Usagi era un desastre en la cocina, y sin embargo, había una cena que parecía estar deliciosa en la mesa, mientras la cocina permanecía intacta…
El hecho de que hubiera vino en la mesa, encendió por completo sus alarmas internas. Pero cuando el postre llego en a forma de un fabuloso Mouse de chocolate, inmediatamente supo, que fuera lo que fuera, no le iba a gustar en absoluto.
Fue por eso que, cuando su bella Usako comenzó a interrogarlo acerca de Asanuma y sus intenciones para con Makoto, Mamoru no pudo evitar soltar un simple "¿Uh?"
Es verdad que por un momento se sintió aliviado que únicamente se tratara de eso, mas tras un breve momento de reflexión, se dio cuenta que en realidad, no sabia que podía responder. Le era bien sabido que su amigo tenia cierta admiración y respeto por la dama en cuestión, sin embargo, no sabia si dicha admiración se quedaba en solo eso, o si el secretamente tenia algún tipo de aspiración con la guerrera.
Explicándole eso, y sugiriendo que simplemente dejara que las cosas se desenvolvieran solas, Mamoru prosiguió a disfrutar del exquisito postre… y de la compañía de su esposa, ya mas tarde podrían arreglarse para el evento en cuestión.
Al llegar al evento Usagi y Mamoru se percataron que había mucha mas gente de la que esperaban. Sin embargo, gracias a los boletos VIP que Asanuma les había proporcionado, pudieron acceder de manera más rápida; eso sin contar claro que dichos boletos servirían como pase de acceso a un par de telescopios especializados que eran parte del equipo del observatorio.
Verían a Makoto en algún punto cercano a la entrada, sin embargo tras quince minutos de espera, decidieron enviar un mensaje de texto pidiéndole les avisara el momento de su llegada y que ellos estarían cerca viendo algunas exposiciones.
Comenzaron con algunas manifestaciones artísticas, que iban desde hermosas pinturas, hasta muy extrañas esculturas, y también se acercaron brevemente a uno de los talleres.
Estaban a punto de entrar a una carpa que anunciaba una conferencia especial que llamo muchísimo la atención de Mamoru, y que seria dada por el Mtro. Mori Satoru, cuando el mensaje de arribo de Makoto llego al móvil de Usagi.
Ella notó cuanto le interesaba dicha conferencia a su esposo, por lo que alegremente le dijo que ella iría a buscar a su amiga, que el podía quedarse a escucharla y que cuando saliera, le llamara.
Al internarse al auditorio, el lugar estaba bastante lleno, situación que en realidad ya no le sorprendió tanto; quien quiera que se haya encargado de la difusión del evento, hizo un trabajo excelente.
Se conformo con un espacio de pie en el fondo, y tras unos minutos, por fin la ponencia comenzó. Uno a uno aparecieron los científicos que presentarían la conferencia, unos mayores que otros, sin embargo el que posteriormente se identifico como Mori Satoru fue el que mas llamo su atención… había algo en el moreno de cabello largo ondulado que le inquietaba; cuando la conferencia dio inicio, sintió como el tono de voz del científico al hablar de estrellas y cometas disparaba algo al fondo de su memoria… mas prefirió dejarlo por la paz y simplemente disfrutar de la conferencia.
Ignorante a esto, dicho científico por primera vez en muchos años, sintió un extraño nerviosismo recorrer su sistema. En realidad no sabía la razón, pues la información la sabía perfectamente y el evento iba a pedir de boca. Extrañamente, el nerviosismo quedo en el olvido al momento de subir al podio y comenzar su discurso.
La conferencia había sido fabulosa. El joven científico tenía un dominio excelente y en vez de utilizar palabras rimbombantes que solo la comunidad científica entendería, su discurso estuvo lleno de frases sencillas y ejemplos claros para cualquier tipo de público.
En efecto, Mamoru salió del auditorio con un gran sabor de boca.
Justo cuando se disponía a llamar a su esposa para poder volver a su encuentro, una conocida voz lo detuvo. Asanuma lo había encontrado, y con el entusiasmo a tope, lo arrastro literalmente a conocer a un gran amigo suyo del Observatorio.
Mientras esperaban a que apareciera quien quiera que Ittou quisiera presentarle, finalmente este noto la ausencia de la esposa y amiga de su antiguo Sempai. Justo cuando le comentaba que la primera fue en busca de la segunda y que las encontraría después, el mismo joven científico de la conferencia se acerco a ellos.
Alto, cabello café rojizo, ojos verde profundo, enfundado en un par de pantalones grises y una camisa negra, Mori Satoru fue formalmente presentado ante un Chiba Mamoru que simplemente se quedo sin habla.
Después de su encuentro con Hiroshi "Kunzite" hace un par de meses en su consultorio, la posibilidad de encontrar nuevamente a sus antiguos Shittenou se había convertido en más que un deseo, en una gran posibilidad. Tener frente a él a su General de la Región de Norte América, era un sueño hecho realidad.
Por su parte, conforme se iba acercando a su compañero, Satoru sintió ese extraño nerviosismo volver, mas al estar frente a frente con el antiguo superior de su amigo, algo dentro del él finalmente tuvo sentido y un sentimiento de alivio le invadió. Saliendo de su temporal estupor, estrecho la mano que le fue ofrecida, sin embargo algo dentro de el le invito a hacer algo mas, entrelazando sus brazos en un saludo distinto, provocando una reacción de sorpresa en su interlocutor, quien claramente recordaba esto como el saludo privado entre él y sus Shittenou.
Viendo la reacción que su propia sorpresa causó, Mamoru sonrió y trato de hacer ligero el ambiente de nuevo, halagando su trabajo y felicitándolo por la conferencia recién dada, respondiendo el otro con gratitud y lanzándose igualmente a la conversación que comenzó con el amigo en común de ambos, es decir el buen Asanuma, llegando hasta intereses personales y creencias religiosas y políticas.
Cualquiera que los hubiera visto, pensaría eran amigos de años… y no que se acababan de conocer. Ahora bien, quizá si lo eran, aunque uno de ellos no fuera consiente de ello.
Lamentablemente la plática tuvo que llegar a su fin, pues la atención de uno fue requerida en una carpa, mientras que el otro, tenia una esposa que encontrar.
La noche había llegado a su fin. Únicamente quedaban los organizadores quienes hacían la evaluación final y, obviamente, guardaban todos los materiales utilizados en los talleres y exposiciones al público.
- Parece que he llegado muy tarde – un joven rubio de estatura media y ojos azules se acerco con una sonrisa traviesa. Por un momento los científicos cercanos lo miraron con cierta desconfianza, hasta que el grito de "¡hermano, llegaste!" de un alegre Ittou les relajó.
Detrás del mencionado, un curioso Satoru se acerco; el mayor de los Asanuma era una de las dos personas importantes para su amigo que le falto por conocer esa noche, el misterioso Yusaku tenía una fama que le precedía, Ittou no paraba de hablar de él, sin embargo, por mas esfuerzos que los hermanos hacían, era muy difícil que coincidieran en cualquier circunstancia y lugar. El hecho de que lograra llegar al evento, aunque sea cuando este ya había terminado, hablaba del gran cariño que el mayor le tenía al más pequeño.
- Tú debes ser Mori- San, mi hermano no deja de hablar de ti. Mucho Gusto, soy Yusaku Asanuma – mano extendida y sonrisa aun en el rostro, Yusaku optó por presentarse antes que alguien mas lo hiciera; tomando la mano ofrecida, y respondiendo igualmente la sonrisa ofrecida, Satoru respondió – En efecto ese soy yo, y da la casualidad que Ittou también suele hablar mucho de ti, Satoru Mori, por favor llámame Satoru.
Ambos alzaron la mirada, y algo dentro de ellos hizo conexión; una chispa de energía los recorrió y por alguna razón ambos supieron que esta no era la primera vez que se veían, ni seria la última. No supieron exactamente que sucedió, pero en cuestión de segundos, había terminado.
Apartando finalmente la mirada, Yusaku pregunto a su hermano si estaba listo para irse, pues quería pasar a cenar a algún lado. Tras recibir aprobación de los demás, ambos se retiraron, no sin que antes el Asanuma mayor lanzara una última mirada interrogante al científico.
Lo admito. Preferí dejar el encuentro de Makoto con Satoru para después. Simplemente no encontré un momento donde la situación se diera de forma fluida, pero tarde o temprano, sucederá.
Vale, tuvimos dos encuentros interesantes en este capitulo, y respondiendo las solicitudes de leer a Nephrite, y una por ahí de Jadeite, pues aquí están.
Obvio, habrá un capitulo especial para Jade.
Referencias:
Ittou Asanuma es un personaje del manga. Es amigo de Mamoru. Y si, a el me refería en el capitulo 1 de esta serie.
La Noche de las Estrellas es un evento que al menos acá en México se hace cada año y lo organiza el Instituto de Astronomía de la UNAM. Se supone que es un evento coordinado internacionalmente.
Vale, espero hayan disfrutado la lectura; me encantará saber su opinión
Agradecimientos especiales a: Clave de Luna, AdiaSkyFire y Faby Usako-Chiba-T
