No advertencia esta vez. Solo una gran montaña rusa de emociones.

Te Equivocas Su Majestad. Yo no te necesito

Emma dejó a Regina y David en la mansión mientras que ella se iba al apartamento a decirle a Henry y Snow que Regina estaba bien. La ex alcaldesa sabía que su hijo la iba a querer ver inmediatamente así que le pidió a Emma que le dijera que ahora no era el mejor momento. Aunque Henry ya había crecido y madurado, Regina no quería que se le dijera en detalle lo que había pasado pero que no se le ocultara toda la verdad. Al momento en el que Emma se fue, David subió las escaleras con Regina en brazos hasta su habitación. A todas estas la ex alcaldesa tenía consigo el corazón de David, sobándolo con su dedo pulgar lentamente. El Príncipe la llevó directamente al baño en donde la sentó gentilmente arriba del inodoro mientras regulaba el agua de la bañera.

Regina lo miraba detenidamente, mientras seguía sobando su corazón. David puso una mano en el agua por última vez sonriendo satisfecho, alzando su mirada a Regina.

"Si necesitas algo estaré afuera. No dudes en llamarme ¿ok?

Regina miró a David directamente a los ojos implorándole que no la dejara sola. El le había dado la opción de tener su privacidad de nuevo. Pero, la verdad era que él no la quería dejar sola tampoco. David asintió a lo cual Regina suspiró profundamente.

El Príncipe se acercó a ella quitándole la chaqueta cuidadosamente. Esos ojos tiernos se empezaron a oscurecer de la rabia cuando vio los morados que tenía la mujer en frente de él por todo el cuerpo, mordiscos profundos, arañazos y cortadas. Cuando bajó la mirada vio como las piernas y entre piernas tenían algunas heridas profundas y su sexo estaba bien inflamado.

Regina canalizó toda su fuerza y le poniéndole una mano debajo de la mandíbula para que la viera. Intento darle una sonrisa que le aseguraba que ella estaría bien.

"David, estaré bien. He vivido coas peores. Ahora déjame ponerte esto antes de que decida quedármelo" Sonrió, tratando de alivianar el ambiente tenso.

Regina presiono la mitad de corazón en su pecho, empujando lentamente. David respiro profundamente y sonrió aliviado cuando volvió a sentir el órgano latir en su pecho. De repente sitio un pinchazo y un pequeño dolor alrededor de este.

"Allí está, ahora nadie lo podrá sacar de su lugar" Dijo Regina débilmente dejando su mano reposada en su pecho. La magia utilizada en ese instante la debilitó tanto que se le estaban yendo los tiempos. David noto el cambio en Regina y la agarró antes de que desplomara en el suelo.

"Regina, no debiste haber hecho eso estas muy débil y necesitas fuerzas para poderte curar"

David la ayudó a sentarse en la bañera, al momento que el agua tibia hizo contacto con su cuerpo, un shock eléctrico de dolor y ardor se esparció por todo su cuerpo. Pero Regina no gritó, ella estaba acostumbrada al dolor, aunque no pudo suprimir sus expresiones faciales. Lo cual puso a David muy preocupado.

"¿Regina?" El Príncipe estaba a punto de tocarla, pero ella le puso una mano al frente para que parara. Poco a poco su cara se fue transformando mientras su cuerpo se adaptaba a la temperatura. Regina abrió los ojos mirando a David fijamente. Lágrimas se le empezaron a formar en los ojos. Se sentía tan vulnerable, tan desilusionada, tan débil. Ella quería decirle a David lo que había pasado, el hijo que concibieron pero nunca iban a conocer. Cada tortura que la Reina la hizo pasar, la posibilidad de no poder concebir de nuevo y las memorias que la aterrorizaban en la noche. Pero ella se paró en seco antes de decir una palabra, al fin y al cabo, lo que iba a hacer era alejarlo quedándose totalmente sola.

Al momento de que David le puso su mano encima de la de ella. Regina no pudo contenerse más y empezó a llorar.

"David, estoy tan cansada" Dijo sollozando. "Estoy harta de hacer el papel de buena y que todo lo malo me caiga encima. Estoy agotada de ser tratada como un juguete. Ya me canse, no quiero seguir con esto. ¡Ya basta!" Regina seguía llorando aun con más fuerza.

"Regina, no estas insinuando"

"Si…" susurro "Vete David, déjame aquí, diles que me encontraste así, diles que no se pudo hacer nada por mí. Ya es hora de dejar de luchar por un final feliz que nunca llegará" Regina empezó a hiperventilar y a respirar rápidamente. David decidió dejar el sermón que le iba a dar, quitándose la camisa rápidamente para meterse en la bañera con ella. El Príncipe apoyo su espalda mientras Regina reposaba entre sus piernas con su cuerpo pegado a él. Regina se aferró a su pecho llorando descontroladamente. David por su lado le empezó a susurrar en el oído.

"Regina, tu no me puedes dejar. No puedes dejar a Henry, él te necesita, tú eres su madre, su héroe, su orgullo. Por él es que estas aquí, has llegado muy lejos para ahora dejar de luchar. Tú eres fuerte y no estás sola esta vez. Nosotros, tu familia estamos aquí para apoyarte, para tender una mano cuando sientas que te vas a caer. Para prestarte un hombro en el cual puedas reposar tu cabeza y llorar. Para escuchar lo que te molesta o lo que te alegra. Para darte consejos o para regañarte cuando te la des de terca. No me puedes decir ahora que vas a dejar de luchar por lo que quieres. Aun te queda mucho por delante. Yo sé que la has pasado terrible y que culpas a tu pasado. Pero eso es lo que es, un pasado. Tienes que vivir en el presente para así tener un buen futuro. El pasado paso, no se puede cambiar, pero es momento de seguir cosechando el bien en esperas de un futuro mejor. No te dejes ir Regina, no olvides quien eres. La Reina Malvada es tu pasado, un pasado que no te define, un pasado que no necesitas, un pasado que tienes que dejar en el olvido. Yo soy tu presente, tu familia es tu presente y tu decisión ahora será tu futuro. Decide bien"

Regina estaba tomando cada palabra del Príncipe. El tenía razón pero eso no cambiaba su situación ahora mismo. Aun se sentía cansada, aun se sentía con dolor y aun su corazón dolía por un amor que nunca iba a ser correspondido. En ese momento David oyó algo proveniente del cuarto. Como si alguien estuviera golpeando la ventana de la habitación. Ambos se vieron, preguntándose que podría ser. Regina dejo ir a David arregañandiente y el salió del baño. En la ventana, pudo ver una paloma blanca, al acercarse se dio cuenta de que tenía algo amarrado a su pata. Abrió con cuidado la ventana para no asustarla desamarrando la nota y dejándola ir. Emma, pensó, pero algo le decía que la nota era para Regina. David volvió al baño dándole el pequeño rollo de pergamino a la ex alcaldesa. Ella frunció el ceño, agarrándolo y abriéndolo inmediatamente. Cuando vio que era la caligrafía de Henry el corazón se le paro.

Emma me dijo lo que había pasado. No pierdas las esperanzas, yo confió en ti hoy y siempre. Tú eres fuerte y estoy orgulloso de que seas mi mama. Con amor, Henry.

PD: no me alejes de ti por mucho tiempo. Te extraño.

Regina termino de leer la nota y se la puso cerca de su corazón, lágrimas corriéndole por sus mejillas. Si ella tenía dudas de querer seguir en este mundo, se le habían disipado después de leer la nota de su hijo. Prometiéndose a sí misma que iba a hacer todo lo posible por seguir adelante y seguir luchando por ese final feliz en el que Henry confiaba tanto. De repente, algunas de sus cortadas desaparecieron y el dolor no era tan intenso. El amor de sus seres queridos la iba a sacar de este hoyo oscuro en el que estaba, de eso estaba segura.

Charming estaba aliviado de ver que Regina había hecho el esfuerzo de al menos curar algunas heridas. Y vio el cambio inmediato en su actitud. Pero cuando empezó a temblar del frío supo que ya era tiempo de sacarla de la bañera, ayudarla a vestir, curarle alguna de sus heridas, darle de comer y unas pastillas para el dolor. Cosas que él estaba dispuesto a hacer.

Todo se había dado de maravilla hasta que llegó el momento de comer. Regina no tenía nada de apetito pero después de que David le dio otro discurso de 'si no estás fuerte no vas a dejar de depender de mi' ella accedió. No era porque no disfrutara de su compañía, por el contrario, pero a ella nunca le gustó depender de nadie. Ya cuando estaba en su cama semi sentada, lista para dormir, Regina miro a David y luego a sus manos que descansaban sobre sus piernas. Suspiro profundamente antes de verlo de nuevo.

"David. No sé cómo decirte esto…."

David sonrió acercándose a ella y sentándose de lado poniéndole una mano encima de la suya. "No te preocupes, no te dejare sola. Hable con Snow y hoy yo me quedare contigo. Mañana que puedas curarte un poco más traerán a Henry. Dijo que el seria tu enfermero personal" Los dos rieron.

"Gracias David" Dijo Regina sinceramente, sintiéndose un poco más segura.

Tú duerme tranquila, yo estaré pendiente. Me quedaré en la silla de guardia. Él sonrió pero Regina no se la devolvió. Él sabía que ella le quería decir algo de nuevo pero no tenía la valentía de hacerlo. Un movimiento sutil llamó su atención. La mano de Regina se levantó de sus piernas cubiertas y la puso gentilmente al otro lado de la cama. La ex alcaldesa alzó su mirada y le sonrió tímidamente.

David la miró devolviendo la sonrisa levantándose y quitándose la camisa, dejando los pantalones de pijama que Regina le había prestado que pertenecieron a Graham, pero David no lo sabía. El Príncipe alzó las cobijas y se acomodó a una distancia moderada. Regina suspiró acostándose en la cama lentamente ya que aún estaba muy adolorida. Se acostó de lado mirando a David. El Príncipe la miró fijamente.

"Ven aquí" le dijo abriendo sus brazos. Regina dudo un poco, más acercamientos con el Príncipe significaba más emociones. Pero esa noche ella quería ser acogida y sentirse protegida. Aunque sea una noche ella se iba a dar el lujo de dormir en brazos de alguien que al menos le tenía aprecio. La ex alcaldesa se movió poco a poco hasta que reposó su cabeza sobre el corazón de David. El cerró sus brazos alrededor de ella en el proceso apretándola sutilmente. Regina suspiró y cerró sus ojos, conciliando el sueño inmediatamente oyendo los latidos del corazón de su amor imposible.

8 semanas después

Desde esa noche, el Príncipe no volvió a dormir en la mansión. Henry llegó al día siguiente como se había planeado. Su pequeño príncipe no le quitaba un ojo de encima y siempre estaba pendiente de lo que necesitara. Muchas veces intentó el salirse con las suyas y no ir a la escuela. Pero David siempre estaba allí para suplantarlo. Aunque su recuperación fue muy lenta, ya que podía acceder a su magia en pocas cantidades, Regina se sentía mejor. David se tomó muy a pecho el rol de asistente de enfermero. Al fin y al cabo los únicos que entraban y salían de la mansión eran él y Henry. El Príncipe era la persona que había visto a Regina en todas sus formas. Y aun así, no la juzgaba ni quería tratarla como si fuera una enferma que no podía hacer las cosas por ella misma. Era cierto que el hacía mucho alrededor de la casa, pero siempre le daba la opción a Regina o le asignaba tareas que no necesitaban de mucho esfuerzo.

En esos dos meses, ambos lograron ver más allá de la superficie de sus corazones y palpar lo que en verdad era ser solo David o solo Regina. La alcaldesa, se abrió por completo comentándole al Príncipe las torturas que padeció en las manos de Rumple, Cora y Leopold. El Príncipe por su lado le comento lo que fue perder a su hermano sin siquiera conocerlo, los abusos de George y lo que en verdad sintió al perder a su madre, cosa que aún no había superado.

A pesar del gran avance en la amistad de ambos. David seguía viendo a Regina como su amiga, su confidente nada más. En cambio, Regina estaba empezando a sentir emociones más fuertes por el Príncipe. Lo cual volvió a ponerle la idea en la cabeza de dejar Storybrooke una vez que estuviera bien.

David había hecho la cena y estaba listo para irse cuando paro en la puerta y se dio la vuelta, cuando un poco de la pregunta que la iba a hacer.

"¿Has sabido nada de la Reina?"

Regina alzó la mirada negando con la cabeza. Después de esa noche todas las personas con magia pusieron unos encantamientos protectores alrededor de la mansión. Pero ella sabía que eso no era lo que estaba deteniendo a su otra mitad de venirla a buscar. La Reina estaba preparando algo más grande y eso le causaba terror.

David agarro su mano. "No te preocupes, ella no te hará daño mientras que yo viva. Yo te voy a proteger Regina" El Príncipe la trajo más cerca de él depositando un beso en su frente. La magia dentro de Regina empezó a fluir con más rapidez. Regina abrió sus ojos y sintió como su corazón latía rápidamente. Era como si tuviera taquicardia, pero ella se sentía bien, su respiración estaba normal. ¿Sera que estaba teniendo un ataque de pánico? No no podía ser porque no estaba sudando frio. David. Susurro. El Príncipe se separó de ella mirándola incrédulo. Los ojos de Regina se abrieron aún más cuando la realidad la golpeo como un bloque de hielo. Su mano se fue automáticamente a su vientre, dejando que la magia fluyera de su palma a su útero y allí lo sintió.

Los síntomas estaban allí, pero al mismo tiempo no. Ella había ganado algo de peso, pero lo atribuyo a que el Príncipe le daba casi seis comidas al día. Las náuseas en las mañanas que se alargaban hasta la tarde y que duraron un par de días. Pero eso lo atribuyo a alguna intoxicación por comida la cual el pobre David pagó muy caro. Ella aun sangraba durante los días que su menstruación llegaba pero eran más controlados y menos dolorosos. Su cambio de apetito y sus locas combinaciones.

Cuando David le iba a preguntar qué le pasaba, una fuerza invisible lo empujó hacia afuera cerrando la puerta de la mansión con llave. Regina aterrada se voltio y allí estaba, su otra mitad sonriendo de oreja a oreja.

"¡Bueno, bueno! Tus ocho semanas culminaron querida. Vengo para que saldes tu cuenta conmigo" la Reina pego una carcajada acercándose a Regina. La ex alcaldesa dio unos cuantos pasos atrás hasta que su espalda pego contra la puerta principal. Inmediatamente empezó a escuchar los gritos de David y los golpes que este le estaba dando a la puerta.

"Veo que tu Príncipe encantador te agarro más cariño de lo que pensaba"

"¿Que haces aquí Regina? Dijo la ex alcaldesa frívolamente.

La Reina voltio sus ojos irritada. "Eres sorda o te haces. Ya te lo dije, vengo a que cumplas con tu parte del trato. La vida de esa criatura me pertenece"

"Regina, por favor"

"¡DEJA DE ESTAR SUPLICANDO! Tu madre no te enseño a no suplicar solo ordenar ¿ah? Las Reinas no se pueden rebajar a eso. ¿Es que no te acuerdas de nada? Eres una pérdida de tiempo. Ahora, ¿en que estaba? Ah sí…" La Reina extendió su mano hacia el vientre de Regina, pero al momento de que le iban a penetrar la piel un rayo de luz blanca escarlata empujo a la Reina con fuerza. Regina la miro sorprendida, la Reina estaba furiosa.

"Te dije que no podías intervenir"

"Pero si yo no hice nada" Dijo Regina alzando sus manos. Y allí fue que se dio cuenta del porqué. Emma le había comentado a Regina lo que había pasado con ella cuando Cora le intento sacar el corazón en el Bosque Encantado. Era magia blanca escarlata que solo las poseían el producto de amor verdadero. Él bebe que llevaba en su vientre era eso, aunque David no sintiera lo mismo por ella, ellos estaban destinados para estar juntos. Capaz si sus pasados hubieran sido algo diferentes, ellos se hubieran encontrado. El punto es que si ese bebe tenía la fuerza de vencer a su otra mitad, ella también la tenía. Solo era cuestión de, dejarlo fluir.

Regina tomo unos pasos más adelante sonriendo victoriosamente.

"Ves, vuelves a tomar el concepto de amor verdadero como si fuera un mito o patético. Y en realidad, 'querida' es más fuerte de lo que tú y yo pensamos" Dijo Regina colocándose una mano en el vientre.

La Reina se dio cuenta de lo que estaba pasando, de la rabia trato de conjurar una bola de fuego pero no pasó nada. Regina rio maliciosamente.

"Y veo, que también hay una conexión entre nosotras. Ya me di cuenta de lo que he estado haciendo por un tiempo. Alimentándote , con mis miedos e inseguridades, con mis dolores y sufrimientos. Pero ¿sabes qué? Ya es hora de que el pasado quede en el pasado y que el presente refleje mi futuro"

"¿Que estás diciendo? No seas imbécil, tú me necesitas Regina. Sin mí, no eres nada" Dijo la Reina entre dientes mientras invadía el espacio personal de Regina.

La ex alcaldesa dio unos pasos más al frente quedando a pocos centímetros de su alter ego.

"Te equivocas, su Majestad. Yo no te necesito"

Después de pronunciar esas palabras, la Reina pego un grito desgarrador esfumándose en la nada. Regina dejo que su cuerpo cansado de desplomar en el suelo. Antes de perder el conocimiento oyó como los pasos de David y Henry se acercaban cada vez más a ella.

Regina se levantó en su cuarto. Henry estaba pegado a ella, abrazándola con su cabeza en su pecho. Ese era la posición favorita de él. El poder escuchar el corazón de su mama latiendo y sentirse a salvo en sus brazos. Regina lo abrazo fuertemente lo cual hizo que él se despertara sobresaltado, seguramente pensando que algo le pasaba.

"¡Ma! ¿Estás bien?" Dijo sobresaltado

Regina sonrió. "Tranquilo mi pequeño príncipe. Estoy bien, solo que me provoco darte uno de esos abrazos de oso panda que tanto te gusta" Henry sonrió, pero sabía que su mama le quería decir algo.

"Ma, sabes que puedes contarme lo que sea. ¿Que estas pensado?" Regina respiro profundamente, siempre tan inteligente e intuitivo. Ahora que sabía que estaba embarazada y sintiendo las emociones tan fuertes para con David, Regina había tomado la decisión de irse. Sabía que Henry iba a estar destrozado pero que no iba a dejar su vida aquí, con su familia, sus amigos y su novia.

"Henry, lo he pensado mucho y creo que es mejor que yo me vaya de aquí por un tiempo. Este pueblo me trae muy malos recuerdos y quisiera tener un poco de respiro, por mí, por mi salud. La invitación a que vayas conmigo está abierta, pero sé que tu vida esta aquí. No creo que sea permanente pero si por unos cuantos meses" Henry la vio desconsolado, pero entendía perfectamente lo que ella decía. El año que estuvo en New York lo hizo reflexionar mucho y relajarse un poco. Fue como si estuviera de vacaciones permanentes, sin tener que preocuparse por ataques de villanos, magia o nada por el estilo. Se sentía tranquilo, se sentía en paz. Así que entendía perfectamente a lo que su mama se refería. Henry le dio un abrazo a Regina.

"¡Ok Ma! Yo te apoyo en lo que necesites. Pero no te vayas por tanto tiempo, por favor" Regina sonrió asintiendo con la cabeza, volvió a abrazar a su hijo, una lagrima rodeándole la mejilla. Porque por primera vez en mucho tiempo, le había mentido a su pequeño príncipe.

Regina decidió irse esa noche mientras todos dormían. Ella sabía que Emma, Snow y David no la iba a apoyar en su decisión. Y en realidad, ella no quería ver al Príncipe con miedo a que se echaría para atrás. Henry era el único que sabía, aunque no tenía idea de que iba a ser tan pronto. La ex alcaldesa dejo una nota escrita para su hijo, pasándosela por debajo de la puerta para cuando despertara. Allí le decía que ella la contactaría cuando supiera en donde iba a estar para el poderla visitar.

Regina empaco lo necesario y se dirigió a su carro manejando rápidamente hacia el límite del pueblo. La ex alcaldesa no miro nunca atrás, con lágrimas en los ojos, paso la línea despidiéndose del pasado y dándole paso al futuro, un futuro donde su final feliz era posible.

Muchas emociones en este capítulo, lo sé! En el próximo se decide si la historia sigue por más o se queda así. Ya lo leerán y me dirán. Espero hayan disfrutado y por fa dejen comentarios.

PD: Tengo familia que vino de mi país y estará un poco complicado el postear el capítulo 4 pronto. Pero hare todo lo posible.