Fuera de las murallas, año 851, quince de abril. Segunda dimensión.

Eren amaneció con los ojos abiertos como platos y bufó molesto por la situación, estaba en el baño... encargándose de cierto titán que se alzaba poderoso e imponente entre sus pantalones como si de la muralla sina se tratara.

Aceptaba el hecho de que podía ser algo "hormonal" aún, sin embargo eso no implicaba que él tuviera la culpa en esta oportunidad.

La culpa era de... ese extraño sargento en el que se había convertido el hombre que admiraba. Eren pasó gran parte de la noche con sucias tocaciones en su miembro producto de ese indecente hombre. Levi se acurrucó en él y frotó sobre la tela para luego enrollar sus dedos alrededor de la polla gruesa que se endurecía por las caricias. Eren trató de apartarse, pero el cuerpo se acercaba más.

"Fóllame..." Susurró la noche anterior la menuda figura sobre el oído del menor.

Éste a penas y pudo contener su vergüenza ante la situación, era la primera vez que se le insinuaban de esa manera sexualmente. Era la primera vez que se ponía tan duro pensando en alguien.

Se golpeó fuertemente contra la primera cosa que tuviera por delante cuando sintió la puerta abriéndose de pronto mostrando la inquisitiva cara del mayor quien alzaba una ceja con una suave risilla.

—Y yo que te ofrecí que me follaras. Ahora te las arreglas como un pobre perro vagabundo.

El muchacho volteó rápidamente tratando de pasar desapercibido, le fue inútil, fue encontrado en pleno acto, seguía más rojo que un tomate.

Lo único que atinó a decir fue:

—¡Usted me provocó!

El hombre le sonrió ante la respuesta que le había dado, una sonrisa que la aún inocente mente del menor no podía identifica,r la sonrisa que se posó por los labios del sargento pasó de maligna a endemoniada.

—Y te puedo provocar aún más... ¿hace cuanto que no tenemos acción matutina?—le preguntó el abogado de manera provocativa, excitado por esa actitud de quinceañero a la que había retornado su amante.

Eren retrocedió más, sin embargo Eren Junior no parecía estar tan a la defensiva como él, pidió ayuda mentalmente: Ayuda, AYUDA.

Sin embargo... ¿realmente quería ser salvado?

Alemania, año 2014, quince de abril. Primera dimensión.

Rivaille se resistía, peleaba, y batalla incesablemente contra la mirada del menor, esa dulce, empalagosa y dominante mirada que ejercía. De una u otra manera quería llevarlo a un lugar llamado "Cine".

¿Qué sería ese lugar? el sargento chistó los labios.

De seguro era uno de esos extraños lugares para volver a tener esas extrañas cosas de la noche pasada. Ese Eren sólo quería dejarle su pobre agujero más grande que un puño, y con lo que sintió ayer... vaya que podía lograrlo.

—No servirá tu control mental conmigo...—aseveró el sargento de manera estricta, sin embargo, de los labios del menor sólo salía una tersa y coqueta risa que podía con los nervios del mayor.

—Hoy veremos una película los dos, abrazaditos...—volvió a susurrar con alevosía el muchacho.

El mayor sólo le gruñó con ira. Ese chico no se tomaba nada en serio, ya vería, se conseguiría unas pesas para entrenar sus enclenques músculos y no ceder ante su fuerza y su estúpido tamaño.

Ese sueño... estaba durando más de lo que esperó. Bueno, no era un sueño ¡era una puta pesadilla!

—No iré a ver... lo que sea que signifique "película" en este raro y demente mundo. No la veré abrazado maricamente y menos con un demente que me acaba de meter su... en mi...—ya ni siquiera podía pronunciar la situación, un suave e imperceptible sonrojo acompañado de un gruñido se hizo presente en el pelinegro.

¿Cómo demonios eso le pasó a él?

Sintió un pequeño calor agradable y a la vez molesto recorrerle el cuerpo, se llevó una mano a la cara. ¿Qué le estaba pasando? ¿por qué recordar eso le produjo... eso?

No le gustó... definitivamente no le gustó.

—¡Mi esposo y yo... tendremos una cita!

—Mierda, ya te dije que no. ¿Por qué demonios no me tienes respeto? tú... yo soy...

—La persona que más amo en el mundo.

El sargento levantó el rostro abriendo sutilmente los ojos. Sorprendido con la sinceridad de las palabras de Eren, sorprendido y encantado con su sonrisa.

—Eso es lo que eres, la persona que más amo en el mundo...

Y fue cuando Levi se dio cuenta... perdió.

Fuera de las murallas, año 851, quince de abril. Segunda dimensión.

Mikasa ardió en rabia al ver al sargento saliendo del brazo de Eren mirando a todos con cara de pocos amigos. Ese enano maldito... aprovechándose de la eterna humildad del indefenso Erencito.

En tanto, este sólo quería ocultarse bajo la tierra, todos lo miraban como bicho raro. Levi le había advertido que hoy tenía que sacarlo de allí...

¿Allí donde?

Levi se veía realmente incómodo en estar llevando consigo el equipo tridimensional, nunca antes se había puesto algo como eso en la ciudad, ni siquiera cuando se arrojó en ese osado canopy al que le llevó anteriormente Eren en una de sus vacaciones juntos, pero de alguna u otra manera no le pesaba tanto como debería, como si su cuerpo estuviera acostumbrado a esa "molestia".

Y... de nuevo apareció el rubio en frente suyo. En frente de ese osado y altanero abogado en un mundo que no le pertenecía.

Le miró fijamente, como si eso pudiera controlar su rebeldía, sin embargo, nada pasó. Levi no cedió, sin embargo se desligó del brazo del menor para ponerse delante del rubio.

—¿Qué demonios haces, Smith? ¿en serio tan infantil te volviste que haces esto?

—Rivaille...—murmuró algo desconcertado. —¿Te golpeaste o algo? ¿Estas bromeando?

—Bromeando tú seguramente... ahora sácame de esta cosa enlatada...

—¿El equipo tridimensional?

—Sí.—espetó serio y frío.

—Sabes que debes llevar eso, Rivaille...—volvió a permanecer firme.

Estaban a las afueras del refugio, cercano a unos grandes y gruesos árboles. Levi miró extrañado a Irvin que trataba de darle unas indicaciones que rayaban en lo increíble.

—Trata de llegar a ese árbol...—susurró Smith con ese tono serio que tanto le fastidiaba en las bolas al abogado.

—Estás demente...—rodó los ojos. —Esta farsa se acabo. Eren... vayámonos a casa ahora...—dio medio vuelta dispuesto a marcharse, sin embargo, la cálida y titubeante mano del menor presionó su muñeca sin intención de seguirlo.

Quería mantenerlo allí.

—Por favor sargento. Usted es... el hombre más fuerte de la humanidad. Usted y sólo usted puede hacerlo.

Levi le miró como si el muchacho también se hubiera vuelto loco, rodó los ojos y suspiró.—Juro que llegando a casa quito el puto internet, el anime y los roles te están haciendo mal...

—Por favor... señor... Si quiere yo subo primero... para... bueno, sujetarlo cualquier cosa...—murmuró suavemente rojo, pero con convicción.

El abogado tuvo casi un ataque de ternura en ese momento, Eren hace años que no se comportaba así de lindo e inocente, y si lo hacía, era una treta sexual. Levi deseó ser follado en ese momento. Le daría lo que ese niño quisiera, pero jamás aceptaría que era así de débil ante sus miradas de cachorrito indefenso.

—Bien... te sigo...—terminó aceptando de mala gana.

No sabía que sería el peor y más humillante error de su vida.

Alemania, año 2014, quince de abril. Primera dimensión.

Cómo. Cómo demonios sucedió. Rivaille no lo sabía, a penas se daba una idea de ello. Cómo él en toda su infinita masculinidad aceptó ir a ese lugar llamado Cine con ese chico a ver una "Película".

¿Qué significaría ver una película?

Eren ya lo regañó por salir con el cuchillo carnicero a la calle y tratar de arrojarse al primer inocente vehículo que apareciera en frente de él.

Para el sargento aquellos monstruos de metal que tenían capturadas a las personas dentro eran una abominación. De seguro era una nueva forma de régimen contra las revoluciones.

Eren lo tomó en cada ocasión fuertemente del hombro y se reía a los que le reñían por la actitud de su esposo.

Eren sólo suspiró a todos y no discutía con Levi. Eren sólo lo besaba fuertemente mientras golpes potentes que Eren desconocía llegaban a su cuerpo, sin embargo, la boca cedía al final dejando entrar la lengua experta del contrario temblando suavemente.

Y ahora, ambos estaban frente a un fondo negro. Rivaille le miró seriamente, este era el sueño en el que se sentía más estúpido que en ninguno. Mirando una pantalla junto a ese Eren desarrollado, viendo carros que se movían sin caballos. Ese mundo parecía irreal y sumamente futurista.

Todo pareció ir bien hasta que la pantalla enorme se prende. El sargento abrió los ojos, impresionado y alerta. Viendo el cielo y varias imágenes transitorias por la televisión.

Y una desató el caos que Eren Yeager no pudo prever. El trailer de la película del momento.

"Titanes".

—NO.—alzó la voz Levi con una seriedad extraña, gruñendo y con los ojos filosos sobre las imágenes que se presentaban.

Eren le miró curioso ya que el mayor no es de llamar la atención, y ahora todos lo estaban mirando. Unos segundos después, de quien sabe donde... Levi sacó un cuchillo carnicero parándose dramáticamente arriba del asiento en una posición a lo power rangers.

Eren abrió los ojos como plato cuando vio a Levi saltando sobre las inocentes cabezas de los espectadores. Ahora todo parecía un mal sueño para el menor que pedía rápidamente perdón a todos los indefensos espectadores del cinema para alcanzar a su saltarín amante.

Su esposo siguió saltando de asiento en asiento como si saltar como un demente a través de ese espectáculo de entretenimiento fuera normal.

Levi se detuvo cuando el titán atacando a los presentes cambiaba repentinamente para dar paso a letras para que en la pantalla minutos después dieran lo que en un tiempo después conocería como "trailers". Si, otro trailer.

Era un trailer de nada más y nada menos que de "Lego 2, una aventura con muchos más bloques"

La cara de Levi se desencajó, más cuando sintió el quejido de un hombre medio muerto debajo de su pie y Eren viniendo preocupado hacia él, como si él estuviera siendo salvado.

Volvió a mirar la pantalla gigante.

¿Qué mierda de titán gigante era esta?

Fuera de las murallas, año 851, quince de abril. Segunda dimensión.

Eren se sintió extraño explicándole a un experto como Levi las cosas básicas sobre el equipo tridimensional mientras ciertas personas le miraban, estaba a punto de rodar por la tierra de la vergüenza que sentía, pero resistió.

—¿En serio planeas que escale con esta mierda el árbol, no?—suspiró con resignación cuando el menor le asentía.

Trató de recordar las instrucciones y se puso en posición, todos se extrañaron por la pose algo exagerada del sargento, Yeager trató aún así de explicar de manera adecuada a Levi los pasos.

—¿Comprende, verdad? ahora... presiona, tira y lo inserta en el árbol.

—Comprendo. Es una mierda parecida a la que le haces a mi trasero...—sonrió nuevamente malicioso el muchacho blandiendo la espada de una manera algo torpe.

Creía que si el mocoso aprendió tan pronto aquello él podría sin mayor esfuerzo.

Bastaron sólo cinco segundos después del inicio para que Levi quedara el ridículo.

En los primeros dos, consiguió apuntar al árbol y enganchar.

En el tercero y en el cuarto, su cuerpo fue impulsado hasta el árbol, de la boca de Levi escapó un grito para nada masculino mientras chillaba insultos en siete idiomas distintos.

Y en el quinto... estaba de cabeza, amarrado en posiciones imposibles en los claves gritando sólo unas cuantas palabras más.

—¡MALDITO SEAS PUTO EREN YEAGER! ¡MALDITO SEAS TÚ Y TU PUTO EQUIPO DE NO SÉ QUE MIERDA!

Sí. Definitivamente... el sargento no estaba bien.

Alemania, año 2014, quince de abril. Primera dimensión.

Eren observó a Levi encorvado y con mala gana debajo de una manta mirarle con desprecio.

El muchacho sólo suspiró. No fue su culpa... Levi fue el que comenzó a actuar como un demente pisando a las pobres e inocentes cabezas de más de veinte personas. Sin contar que le quitaron la tarjeta MasterCine, adiós a su descuento del 30% miércoles y viernes y palomitas gratis los lunes.

Los muy hijos de puta del cine le rompieron la tarjeta en la cara y le dijeron que vigilarían sí volvía.

Pero bueno, no podría enojarse con su lindo esposo. Sólo preocuparse por esa extraña actuación, después de todo su Levi-Love es un sujeto de bajo perfil, amargadito y calladito, entre menos contacto humano, mejor. Aunque Eren no le llamaría a "pisotear gente inocente" una manera de contacto humano.

—Levi... amor...

—No me digas así, mocoso. Ya basta de esta mierda, de esta estafa. Ha sido gracioso, pero ya quiero despertar...

—Lo del cine... Levi, no te preocupes.

—¡Deja de actuar como un perfecto esposo maldita sea, no soy tu puta esposa, no soy tu agujero personal! sólo aléjate de mí...

—Levi...—sonrió el muchacho con una sonrisa que descuadró al sargento.—Estás asustado... hace tiempo que no te veía así... ¿qué sucede?—se acercó lentamente a Levi que se ponía alerta.

Sin embargo, no hizo nada cuando los brazos lo rodearon.

—¿Te asusta que te quiera tanto...?

—No...—casi gruñó demostrando su mentira.

Le asustó... que le gustara ser amado por ese mocoso, y de cierta manera, le asustó que ese chico le estuviera mintiendo.

—Te amo, Levi...—susurró con cariño alzando el reacio mentón.

—Tú no eres mi Eren...

La respuesta del menor cambiaría algo en Levi ese día. Fue sencilla, pero sumamente pura e inocente.

—¿Y? qué tiene que no sea tu Eren... cualquier Eren, cualquier parte de mi, en cualquier lugar y en cualquier momento, está destinada a amarte, a enamorarse de ti... a explotar en sentimientos. Así que... ¿qué tiene Levi? ¿qué tiene ser amado... por mi, en cualquier lugar... de cualquier manera... en cualquier segundo? ahora mismo, seguramente, te estoy amando en otro mundo, confesándome tal vez, de la manera más estúpida e infantil...

—No...

—Y tú, tú sólo estás destinado a ser amado por mí...

El soldado quiso replicar, sin embargo, las palabras no sonaron seguras en su boca, y la cálida mano del menor le pareció embriagadora y afrodisíaca.

Eren le pareció... por unos segundos demasiado largos, algo que podría llegar a amar.

Fuera de las murallas, año 851, quince de abril. Segunda dimensión.

—Me hiciste sentir como la mierda, bastardo... todos me miraron como una mierda colgante. ¿Estás feliz? ¿ya me humillaste demasiado? ¿a dónde me llevarás mañana? ¿me colgarás con esa puta máquina en la boca de un volcán ofreciéndome como una maldita virgen para que luego me escupa de lo usado que estoy por un idiota como tú?

—Señor... yo...

—¿Realmente quieres terminar? si te aburriste de mí... esta no es la manera de termin...—las palabras del abogado se quedaron atrancadas en su boca sin salir.

Le dolió demasiado que Eren quisiera terminar con él y que esa fuera su puta fachada.

—Yo y usted... no somos na...—Eren bajó la mirada dándose cuenta de una simple y ácida verdad. Ellos no eran nada.

¿Por qué Levi se empeñaba en hacer algo así?

Hubo silencio hasta que el menor se atrevió a hablar nuevamente. —Sabe... señor.—susurró con la voz áspera y algo cortada.—Es cruel... inventar algo... porque yo tal vez...—susurró acercándose con las mejillas prendidas y los sentimientos a flor de piel. —Más que admiración, más que aprecio...tal vez yo lo...

—Si vas a hablar escupe ya tu mierda, muchacho.

—Quizás... usted siempre me ha gustado señor...—aceptó por fin, de la manera correcta... pero al hombre equivocado.

Porque Eren estaba amando a Levi, en cualquier momento, y en cualquier lugar. Porque ese era su naturaleza... y ese era su destino. Pero en cambio Levi...él no estaba siendo amado por quien debería serlo, y eso... sólo podría acabar mal.


Primero, creía que había subido este capítulo hace mucho tiempo, y segundo... espero que les guste. Aquí la historia se complicará un poco, en especial para el "Sargento Levi", ya que se podría estar enamorando del Eren equivocado, pero les puedo decir que ahora sólo es un suave cariño, pero les tengo muchas cosas preparadas en ambos mundos por si quieren una continuación de esto.

Otra vez, buenas noches o días a todos los que leen...