Notas: Lamento el retrazo.... prometo que el último capítulo ya está en curso es que hay cosas que se me ocurrieron por eso se me alargó el capítulo y mejor lo corté. Un agradecimiento a atena y Mimi Kinomoto The Wicked. Me ha sido imposible responder X__x pero en cuanto tenga tiempo lo hago ¡De veras!
Me gustaría que leyeran las notas finales, hay unos puntos que me encantaría explicar sobre la trama. Debo decir que no me gustó como quedó el capítulo, creo que fue por hacerlo rápido, así que acepto regaños, quejas y cualquier inconformidad. Así que para el 4° tomaré dos semanas para corregir.
¡Disfruten el leer como yo el escribir!
Advertencias: AU mezclado con historia original. OOC principalmente Kaiba. Un poco de tortura. Lemon.
**Dato curioso; los títulos de los capítulos son complemento del título principal.
POR NECESIDAD…
By Dark-chan
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Capitulo 3. Olvida el dolor propio…
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–Joey…- le dolía saber que su hermano tenía que trabajar para mantenerla, porque a pesar de vivir con cu padre, la chica no había visto ni un centavo para su mantenimiento, ¡Jah! Como si fuese una especie de máquina a reparar.
Desde el accidente de la señora Yuriko Kawai, Serenity había tenido que regresar a vivir con su padre y su hermano. Al principio le pareció de lo más agradable, puesto que hacía un buen tiempo que no veía a Joey y que no convivía con su padre, y el que ahora viviera con ellos le resultaba genial, no quería quedarse sola, no ahora que no tenía a su madre y el resto de su familia era una excelente elección.
Las cosas fueron estables hasta la segunda noche, su padre regresó borracho del trabajo gritando y manoteando por el patio de enfrente y cuando terminó de liarse con las llaves, entró vociferando cosas desagradables. Qué si su madre había sido una prostituta, que sí tendría que gastar más dinero en ella, que sí tendría que aguantar a una mocosa que sería igual o peor de ramera que su madre.
Cada una de sus palabras le hería en lo más profundo, y comenzó a sentirse peor cuando en varias ocasiones, intentó golpearla, por no ser útil. Y la utilidad para su padre era el servir como sirvienta de la casa.
Su madre no sería adinerada, pero intentaba darle una buena vida, una estable y agradable al no tener una figura paterna. La Señora Kawai era querida por muchas personas, inclusive había conseguido que una señora mayor le hiciera el aseo de la casa por un remoto sueldo, alegando que Serenity no tendría que ocuparse del quehacer diario para concentrarse en los estudios. Era natural que apenas y supiera cocinar algo fácil, pero a su padre no le importó, el regreso de la bastarda sería como el haber contratado a una mujer para el aseo.
Lo que más lamentaba era que su padre tenía toda la razón, era una inútil.
De una forma vergonzosa, había visto como su hermano mayor se las ingeniaba para preparar las comidas del día, como lavaba y secaba la ropa, incluso como mantenía limpio su hogar, que no muy grande, era lo bastante acogedor como para que vivieran sin preocupaciones. En muchas ocasiones Joey le había dado clases de cocina fácil, le había enseñado a usar la lavadora y el lavavajillas, también las clases que le dio costura eran de lo más sencillas ¡Y todo eso no lo sabía hacer! Su madre por tratar de hacerle la vida más fácil la había convertido en una completa inútil, como alegaba su padre.
Y cuando su padre intentaba golpearla, siempre tenía el consuelo que Joey le ayudaría, y no solo era eso, él la defendía contra su progenitor. ¿Sádico, masoquista? Quizá sería el miedo, nunca había visto tan furioso a su padre como para querer arremeter contra ella, y una noche lo vio, pero para su suerte Joey la protegió saliendo muy mal parado. Esa fue la primera vez que vio sangrar a una persona en sus manos, fue la primera vez que vio herido a su hermano por su culpa.
– Sere…hip… serenhip…- ese tenía que ser su padre ya borracho. – ¿Dónde… hip… coños…?
– ¿Papá, estás bien?- respondió saliendo de la cocina donde estaba practicando una receta para galletas – ¡Mírate, no puedes ni camin…!
Su enmudecimiento no era normal, aunque el Señor Wheeler fuera irreconocible una vez borracho, lo que provocó que se callara tan de repente fue por no verlo sólo, no, estaba con otros dos sujetos, uno de cada lado de señor de la casa.
– Tenías razón- le apremió uno de los tipos a su padre –Es muy bonita.
La castaña tragó fuerte, no le gustaba la situación. Ella, sola sin saber que hacer con tres hombres mayores en su casa, dos desconocidos y un familiar borracho, las dos miradas lascivas sobre ella y una borrosa por el alcohol. Tenía que hacer algo ¡Y rápido!
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'Ayuda… Ayúdame, Kaiba…'
Quería gritar para que alguien se diera cuenta que lo estaban acosando, le estaban haciendo daño, pero no podía hacerlo. Sintió la asquerosa boca de Kit detrás de su oreja, lamiéndola y susurrando frases entrecortadas.
– Verás que te va a gustar, perra- terminó de bajarle la pantaleta –Te haré sentir la dureza de un hombre, y vas a suplicar que repita, que te la meta hasta dentro- con el dedo medio, buscó la entrada del rubio sacándole un gemido de dolor cuando lo introdujo en su cuerpo –Así se hace güerito, más fuerte, más…- lo retorció intentando dilatarlo.
Sin duda ese era el peor de los castigos, no era necesario que le rompiera las costillas, que le amoratara el rostro o le sangrara el labio, eso que le estaba haciendo Kit era lo peor que alguna vez en su vida hubiera experimentado.
– Y ahora…- restregó su miembro en uno de los muslos de Joey, y con su dedo, seguía haciendo círculos en su entrada.
Sintió como si le hubieran golpeado en el estomago, el aire se le escapó provocándole un vacío por dentro, Kit ya había metido el otro dedo, sacándole gemidos de dolor. Suspiraba despacio para recuperar el aliento, pero el agujero de su estomago se hacía más grande cada vez que intentaba recuperar el aire.
– ¿Qué mierda crees que haces, Kit?
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Las luces dentro del lugar, eran de un color azul brillante, mezclado con un toque de rojo y amarillo, combinados, logrando que destellara una luz verde en lo alto del techo. El juego de colores provocaba que los uniformes de los meseros destellaran de una forma espectacular, llamando la atención tanto de mujeres como de hombres, las minifaldas apenas si cubrían su ropa interior y las medias que tenían puestas no ayudaban a dejar poco a la imaginación, tenían listones en los hombros y en los zapatos, eso, sumado al horroroso delantal rojo con la amapola en él.
Aunque el "uniforme" en su totalidad fuese blanco con negro, los listones rosados hacían parecerlos más como niñas, muñecas, que lo que toscamente pretendían ser; unas meseras y ya más de un tipo había intentado coquetearle, mencionando que con pechos podrían pasarse por niñas, genial, lo que necesitaban; un maldito pederasta ninfómano.
– Hola pequeño- le saludaba un joven de traje, no mayor de los veinte años – ¿Cuánto necesito pagarte para que te acuestes conmigo?
– Lo-lo siento…- un escalofrío quebraba la voz de Yuugi al sentir al sujeto tocándole el trasero –Yo no… las-las chicas de allá no co-bran…- sabía que era ruin y bajo escudarse tras mujeres, pero era mayor su miedo.
Era de esperarse que la mayor parte de la clientela fuera del sexo masculino, por lo que algo más fuerte que el miedo recorrió su espina, haciéndolo estremecerse al punto del colapso nervioso. Aunque Maximilian les había mencionado que los "rifarían" más entrada la noche, les había dejado claro que si los clientes querían tocarlos o manosearlos, podían hacerlo, claro, sin que llegaran a más y debían dejarlos, la noche era suya y debían aprovecharla, si querían cobrar por hacer "servicios" especiales, están en total libertad.
– ¿Y Joey?- Bakura se materializó junto a él detrás de la barra, –No lo he visto desde que salimos.
– Quizá se quedó un poco más tiempo- suspiró preparando una bebida –Será mejor que vaya a buscarlo, ya sabes que sí el jefe lo ve…
– No Yuugi, yo voy- sugirió dejando sólo al pequeño.
No había dado ni dos pasos detrás de la puerta de empleados, cuando lo vio allí, sentado en el piso, abrazando sus piernas con la cabeza hundida entre sus rodillas. Se alarmó al ver que no se movía y corrió a ver que le sucedía.
– Wheeler, ¿estás bien?- lo sacudió de los hombros, parecía dormido – ¿Qué pasó?
– Nada…- dijo con un hilo de voz, parecía que había estado llorando.
– ¿Fue el cabrón de Kit, verdad?- sintió estremecerse al rubio bajo sus manos –No me digas que él te…- su tono le aterró, no quería pensar que le había hecho algo malo a su amigo –Joey, estás…
– ¡No pasó nada! ¿Está bien?- se quitó las manos de Bakura de encima – ¡Me tocó, me acarició, quiso violarme! ¡¿Eso es lo que querías escuchar?!- se le quebró al voz –No le digas a Yuugi…- y bajó la cabeza más de lo que podía –Por favor…
Le dolía verlo así, había soportado el escuchar las golpizas que les propinaban e inclusive se había hecho el fuerte cuando curaba sus heridas. Joey es de los pocos buenos amigos que se conocen en ambientes hostiles, él y Yuugi le habían enseñado a ser una mejor persona y lo que hacía sufrir a Wheeler también lo hacía sufrir a si mismo. Se inclinó y le ayudó a ponerse de pie, lo primero que pensó fue el llevarlo a los cuartos, pero el rubio se resistió – ¿Qué sucede? Tenemos que curarte.
– No, estoy bien- dijo secándose las lágrimas –Necesito buscar a Tea, ella me va a ayudar…
Pero antes de que pudiera terminar vieron que la castaña ya estaba caminando en dirección a ellos y tenía un pequeño maletín en la mano, la chica se sobresaltó cuando alzó la vista -puesto que iba mirando el piso- , y no había notado a los jóvenes parados a unos metros de ella. Con un asentimiento un tanto tímido, le indicó al peliblanco que debía regresar y que ella se encargaría del rubio, sin más así lo hizo y a regañadientes lo dejó con Tea.
Ella apoyó a Wheeler en su hombro y lo llevó al primer cuarto que encontraron. Cuando entraron, le ayudó a sentarse en un sofá.
– Lamento mucho que te haya pasado esto- dijo al momento de abrir la maletita –Si no hubiera sido por el Señor Maximilian…
– No te preocupes Tea-chan, creo que me lo gané…
Ese estúpido de Kit no era más que una amenaza para todo aquel que lo rodeara, si no fuera por su asquerosa presencia seguro que la convivencias dentro de la Amapola sería más soportable, por lo menos entre empleados la buena relación era muy notable.
Ya no quiso decir más, sabía que ese tema era muy difícil de tratar, ella mismo había estado en una situación parecida hacía un par de semanas, lástima que nadie había podido llegar para evitar que Kit abusara de ella. Es una chica fuerte, y aunque no puede evitar mirarse con asco cada día, la amabilidad de sus compañeros es lo único que la impulsa a seguir soportando todo aquello.
– Listo- le había ayudado a cambiarse las medias y le arregló el vestido –Ya nadie lo notara- sonrió intentando animarlo –Vamos Joey-kun, levanta un poco la barbilla.
La chica le tomó con cuidado del mentón y comenzó a polvearle el rostro, Joey sintió que aquel polvo le cubría toda la cara y ahora también el cuello, cuando Tea dejó eso, tomó un labial y lo pasó por los labios entreabiertos de Joey, ahora lo entendía ¡Lo está maquillando! ¿Es que quería hacerlo pasar por mujer? Quiso reprochar, pero ella nunca le dio oportunidad, con ágiles movimientos delineó sus párpados y aplicó rimel en sus pestañas, sintió una brochita sobre sus mejillas y cuando se dio cuenta, Tea se había acercado para besarle el cabello.
– ¿Te gusta?- sonrió acercándole un espejo.
Y lo que vio le dejó lánguidos los brazos y hombros, ese no podía ser él, Joey no tiene esa mirada tan provocativa ni esos labios tan carnosos, no, debía ser un chiste, porque esa piel aterciopelada no es de él ¡No es él!
– El señor Maximilian me pidió que lo hiciera- explicó sin dejarlo hablar –Creo que fue lo único que se le ocurrió para ayudarte a quitarte las manos de Kit de encima- sonrió de lado –Te veías muy mal- se encogió de hombros –Supongo que serás la estrella de la noche, ten mucho cuidado Joey-kun.
No pudo habar porque no tenía nada que decir, las cartas estaban echadas y era cuestión de tiempo para que alguien le hiciera lo que su jefe Kit había intentado hacer con él.
Con un asentimiento la chica salió de la habitación, dejándolo sólo.
Se miró de nuevo en el espejo, era verdad, ahora no había rastro de lágrimas ni de ojos llorosos, debía resignarse a que no habría tregua esa noche, no podría fingir un dolor de estomago sabiendo que sus amigos están pasando por lo mismo, debía soportarlo todo porque se lo había prometido a si mismo y a los que quería; a Serenity, a Yuugi, a Bakura y a Kenji, el fallecido hermano del oji-violeta.
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Sentía su corazón desbordársele del pecho, las manos le sudaban y aunque intentara formular algo, podía sentir que las palabras saldrían en algo peor que un espantoso tartamudeo.
– ¿Les puedo… ayudar en-algo?- inconcientemente se colocó detrás de un sofá de la sala, a modo de escudo –Gracias por traer a mi padre- hizo un ademán de inclinación, pero aún seguía temblando del miedo.
– En realidad queríamos ver un poco de fútbol en la televisión- comenzó uno de ellos, echándole un vistazo a su compañero – ¿Tú que dices?
– Qué la mocosa está muy buena- y dejando en el suelo al padre de la chica, se acercó para cortar distancia con ella – ¿Qué edad tienes y cómo te llamas?
Serenity palideció al verlos más de cerca e instintivamente miró a su padre. ¡En qué mal estado se encontraba! Tenía el traje sastre des-acomodado y el cabello café revuelto, parecía dormir, pero seguro estaba inconsciente por el alcohol ingerido. Todo estaba decidido, su padre no le ayudaría, su hermano no estaba en casa para rescatarla y ella no sabría hacerle frente a dos tipos mayores que ella en todos los sentidos.
– ¿Qué te parece si mandamos el partido al demonio?- dijo uno al caminar hacia la puerta para cerrarla –Nunca tendremos la suerte de encontrar una jovencita muda.
Y sintió un escalofrío recorrerle la espina cuando escuchó sus risas irónicas. Sí tan solo su padre no se hubiera girado a un lado para vomitar, esa hubiera sido una excelente escena de terror.
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'Pase lo que pase… quiero que cuides a mi hermanito, por favor…'
'Pero Kenji… no puedo hacer lo que me estas pidiendo, apenas es un niño además dudo mucho que acepte…'
'Atem, solo a mis mejores amigos confiaría la seguridad y el cariño de Yuugi. Quiero que tanto Seto como tú lo cuiden, ¿Puedes prometerlo…? Sólo hazme caso y promételo'
–Lo prometo…- dijo mirando el reloj de su muñeca al llegar al semáforo –Espero que sepas lo que hacías Kenjiro Motou…
Atem, pronunciar su propio nombre siempre le hacía pensar en Egipto. Le hacía gracia saber que no solo su nombre provenía de aquel lejano país, y es que el nombre de uno de sus mejores amigos también tenía bases antiguas, claro, Seto Kaiba no se salvaba de ese destino.
A la par de sí, Kaiba y Kenji habían compartido una buena parte de la Universidad, los tres chicos más inteligentes de su generación estudiando Administración en una excelente escuela de Ciudad Dominó. Sentía que no habían pasado tres años desde que Kenji había fallecido junto con sus padres, pero eso no le daba el derecho de olvidar la promesa que había tenido que cumplir días antes de su accidente.
No podía evitar el sentirse ansioso, necesitaba encontrar lo más rápido a Yuugi. Después de haber regresado de China -lugar donde trabajó por un tiempo- se dirigió a la casa donde vivía la familia Motou pero no lo encontró, con suerte logró conseguir la nueva dirección pero tampoco tuvo buen resultado, lo mejor que supo de él era que quizá estaría con uno de sus amigos, un tal Joey Wheeler, y con esa idea conducía para asegurarse que estaba bien.
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Las 2:30 a.m.
Ya era entrada la noche y el Bar estaba a reventar, la cantidad de personas dentro era lo bastante para no dejar siquiera caminar, pero bien valía la pena; las bebidas a mitad de precio estaba casi agotadas en la barra, las habitaciones oscuras -las especiales para tener relaciones sexuales- estaban casi llenas y la música estaba mejor que cualquier otra noche.
A su parecer, todo tenía un tétrico aire de circo, le pareció exagerada la idea de vestir a los hombres como mujeres y lo que más le repugnaba era ver a las personas teniendo sexo en las narices de los demás. Un estupendo cuadro del degenere.
A sus bien cumplidos 22 años había escuchado infinidad de veces lo excelente que resultaba emborracharse en la Amapola, muchos de sus compañeros de trabajo alardeaban por las mañanas que el espectáculo de las bailarinas era digno de admiración, pero desde que supo la realidad de tan excelente servicio quiso reventarle el rostro al dueño del establecimiento.
Ahora, a pesar de lo pésimo que luciera su "hermanito" ya tenía todo arreglado.
Sorbió un trago de su Coñac doble y dejó que el sabor del alcohol le tranquilizara un poco, debía esperar hasta el "sorteo" de meseros para sacar de allí a Yuugi y llevarlo a un lugar seguro, y no solo al pequeño oji-amatista, sino también a cierto chico rubio que no debía porque estar allí.
– ¡Mierda!- escuchó detrás de él, girando para encontrarse con un trío de chicos bebiendo directo de una botella – ¿Cuánto tiempo más debo esperar Seiki?- gritó el pelirrojo.
– Cállate Sentō, no querrás que los guardias te saquen sin haberte acostado con Wheeler.
Su nombre llamó su atención y sin que se dieran cuenta, Kaiba giró su postura para mirarlos de reojo, mientras escuchaba por sobre la música lo que hablaban.
– Senzō tiene razón- admitió Yoruhi, el chico de cabello negro –Y el que no esté es porque será el más caro…
– Y el dinero no es problema, ¿verdad, Sentō, Sieki?- Senzō Kazehoshi, el más apuesto de los tres sacó una buena suma de dinero, sus ojos azules brillaban por la emoción y su cabello blanco relucía las luces del Bar.
Para Kaiba no eran ninguna clase de problema, pero serían molestos si seguían bebiendo como lo estaban haciendo.
Un cambio de música hizo que todos dentro voltearan a la barra, donde ahora se proyectaba una luz brillante, debajo de esta estaba un jovencito sentado en la barra con la cabeza gacha y a un lado de él, un chico más alto de cabellera rubia tomándole de una mano. Una escena tan "enternecedora" como esa era pasada por alto, lo que realmente llamaba la atención era la ropa y la postura del mayor, quizá con el cabello más largo pasaría por chica.
– No puede ser…- murmuró Seto Kaiba con un gesto de horror.
El lugar rompió en silbidos y gritos de "halago" para los jóvenes, los cuales no se inmutaron pues ya sabían lo que debían hacer.
Yuugi no quería que la gente viera su expresión derrotada, en menos de un minuto Bakura le había explicado la situación de Joey y al verlo en ese estado no lo dudó, quiso que todo terminara y no regresar allí, pero sería menos que un sueño sin realizarse. Nadie podría salvarlo de lo que le esperaba, ni a él ni a Joey Wheeler.
– Ayúdame… Kaiba…
Volvió a susurrar apretando la mano de su mejor amigo, necesitaba la mayor de las fuerzas y por ahora solo la tenía a lado de Yuugi. Cuando Kit subió a la barra hablando por un micrófono, dejó de escucharlo cuando sintió un dolor en su culo acompañado de un calambre en el estomago, después de casi una hora del incidente en el pasillo con su jefe ya comenzaba a sentir los estrago de sus bruscos movimientos.
Deseó descansar para no recordar nada, perderse en la inconciencia y ya no despertar, porque una vez que hubiese visto la mirada de Seto Kaiba desde la multitud, su amor por él daría por terminado, no estaría seguro que el mayor deseara algo serio con él después de esa noche.
– ¿Listos para lo mejor de la noche?- preguntó Kit animando a la gente – ¿Quién quiere acostarse con estas dos linduras?- señaló a los chicos bajo de él recibiendo una ovación de emoción –Comencemos con tigo- dijo tomando a Yuugi del cabello, obligándolo a levantar el rostro –Dos dólares… ¿Quién ofrece más?
Continuará…
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Bueno...sí apareció mágicamente Atem xD por ahora solo fueron como 2 segundos, pero para el próximo tendrá más importancia. ¿Cómo ven la situación de Serenity? Uf, espero que alguien llegue a salvarla. O///O ¡Venden a los chicos! Que horrible es Kit… ¿Quién quiere comprarlos? Yo pagaría por Yuugi *baba* sé que quedó horrible… ¡Perdóname Locappya! T____T te mereces algo mejor y ve lo que escribo… ¡Gomen! Ojala puedas perdonarme…
Y lo importante…
Con respecto a los "uniformes de meseras" no es que quiera abusar de los ukes (como me habían dicho), tampoco es un fetiche mío el vestirlos como chicas, es simplemente que HE VISTO a hombres degradados a ese extremo. El nombre de la "Amapola" no me lo inventé, por donde vivo hay un Bar que se llama "La flor de la Canela" y es de la más mala muerte que puedan imaginarse; aparte de bebidas alcohólicas, venden droga y ofrecen prostitución.
Por otra parte, trato de mostrarles "la cruda realidad" en ese tipo de situaciones. Hay personas que han tenido la buena fortuna de nacer en una familia acomodada y los que no, tenemos que esforzarnos para salir adelante. ¿Alguien de aquí, ha pasado un día sin comer? ¿Ha dormido en el piso? ¿Ha deseado tener TODO lo que sea para que las personas que amamos, no sufran? Aunque no lo crean, por mi hermanita haría lo que fuera… así como Joey lo hace por Serenity. Sí no tienes a quien amar ¿puedes comprender la esencia de esta historia?
Sería un honor que comprendieran TODO lo que conlleva el fic, y así, haceros pensar en que no debemos desperdiciar nuestra vida ¡Esfuérzate! No te dejes vencer ¡La vida sigue y TÚ estás aquí…! Bueno, ya me extendí mucho, así que espero subir lo que queda para dentro de dos semanas, piensen un poquito y me encantaría ver que opinan de eso. Se cuidan.
Shikai: "Acepta lo que en realidad necesitas…"
» ¿Qué estás dispuesto a hacer por necesidad? Por la persona que quiero; lo que sea…«
Leona Dark
1812-290709
