MADE FOR EACH OTHER

Mil gracias por leer, es mi primer fic y por cierto CCS pertenece a CLAMP aunq todas las loqueras y cursilerías que aquí se cuentan son mías, ah! Tmb algunos personajes son de mi loca creación, ya irán viendo cuales ;) Ahora si! A leer y ojala lo disfruten

:-:-:-:-:-:- cambio de escena

Capitulo 3

En Inglaterra un joven de cabellos negro azulado se encontraba muy concentrado en un libro preparándose para sus últimos exámenes, pero por más que trataba de centralizarse, solo podía pensar en las palabras que leyó en la última carta que recibió de Tomoyo:

"…Supongo que debes estar muy ocupado y por eso no he recibido respuesta en 4 meses, creo que… creo que esta será la última carta que recibirás de mí, me duele mucho decirte esto, pero el escribirte sin saber nada de ti, es demasiado cruel, ya no puedo estar así, todos los días despierto con la esperanza de saber algo de ti y nada, te extraño demasiado y no dejo de pensar en ti, pero… creo que… esto es más difícil de lo que pensamos, creo que tengo que aceptar que te has ido y que no nos volveremos a ver…"

Le dolía el pecho, sintió su corazón romperse cuando leyó esas palabras, pero lo consolaba el hecho de que la hoja tenía rastros de las lagrimas que Tomoyo derramó mientras escribía esas palabras… podía ser que ella también lo quisiera.

No podía concentrarse, así que cerró bruscamente el libro y se recostó en su cama tratando de pensar la mejor manera de hablar con su padre para convencerlo de darle permiso de viajar a Tomoeda en las vacaciones. En ese momento, tocaron a su puerta:

-¿Eriol?¿Puedo pasar?

-Sí madre, adelante.

-Hijo, tu padre y yo queremos hablar contigo, así que te esperamos en la biblioteca en 10 minutos.

-Está bien madre, ahora voy.

¿Ahora qué se les había ocurrido? Tal vez querían casarlo con alguna damita de sociedad o posiblemente querían que tomara más cursos por que según su padre "tenia demasiado tiempo libre"… Se levantó de mala gana, se dirigió al baño para lavarse la cara, se puso una camisa limpia, salió de su habitación y se encaminó hacia la biblioteca.

Al entrar notó el ambiente algo tenso, su padre estaba sentado en el gran sillón rojo y su madre estaba a su lado tomándolo de la mano, ambos estaban muy serios.

-Siéntate hijo- dijo el hombre.

-Sí padre, gracias. ¿De qué querían hablarme?- preguntó algo dudoso el joven.

Su padre fue el que inició:

-Muy bien Eriol, tu madre y yo hemos estado hablando mucho últimamente acerca de tu futuro…

Ahí iban otra vez, decidiendo por él sin darle ni siquiera una opción, pensó amargamente el ojiazul.

Ahora su madre fue la que continuó:

-Y hemos decidido… -pero antes de que pudiera decirlo, el señor Hiragizawa le tomó la mano y dijo:

-Querida Elizabeth, déjame decírselo esta vez por favor.

Eriol no sabía qué esperar, estaba nervioso y un poco molesto, no le gustaba que decidieran por él como si fuera un niño pequeño.

-Hemos decidido- continuó el señor Hiragizawa- que deberías estudiar la universidad en Tokio

¿Que qué?¿Acaso estaba soñando? Si sus oídos funcionaban correctamente el había escuchado a su padre decir que… que estudiaría la universidad en Tokio… En Japón… Eso quería decir que volvería a ver a Sakura, a Syaoran y a… ¡a su querida Tomoyo!

No lo podía creer, estaba sin habla, no lograba entender por qué su padre había cambiado de decisión, pero en ese momento miró a su madre, ella lo observaba con una gran sonrisa, así que lo entendió todo, su madre lo había ayudado.

-¡Muchas gracias padre!- por fin dijo con una enorme sonrisa, sus ojos brillaban de alegría y su padre por fin notó lo que su esposa le decía.

-No me lo agradezcas a mí hijo, agrádesele a tu madre, ella ha sido quien abogó por ti, pero tienes que prometerme una cosa.

-Lo que tú quieras padre- respondió el emocionado jovencito.

-Prométeme que serás el mejor.

-Así será padre, así será. Muchas gracias madre- el chico se puso de pie y abrazó a su madre.

Ahora sólo que tenía que terminar el curso, y para eso sólo faltaba una semana, después tendría que arreglar sus papeles y arreglar algunas cosas en la empresa y por fin estaría de vuelta con su bella Tomoyo

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Para Tomoyo las vacaciones fueron lentas y aburridas, extrañaba a su amiga Sakura, a Syaoran y a… a Fernand… pero también extrañaba a Eriol, aun no podía aceptar que Eriol la hubiera olvidado, se sentía tan triste sólo de pensar que él podría estar muy feliz con alguna bella jovencita en Inglaterra, que tal vez ya no se acordaba ni de su nombre…

-¡Deja de pensar esas tonterías Tomoyo!- se reprendió a sí misma.

Ya sólo faltaban 3 días para comenzar el curso, y aún no sabía nada de sus amigos. Ella ya se encontraba en Tokio, había rentado un departamento bastante amplio para que pudieran alojarse los 4. Se encontraba acomodando las cosas en la que sería su recámara por los siguientes 3 años cuando de repente tocaron el timbre.

-Ya voy- respondió la jovencita mientras se dirigía hacia la puerta.

Cuando abrió la puerta se sintió más tranquila y la bella sonrisa que la caracterizaba volvió a su rostro.

-¡Sakurita!- decía mientras abrazaba a su querida amiga- ¡Que bueno que ya estás de vuelta!¿Y dime qué tal ha estado el viaje?¿Dónde está Syaoran?¿Qué tal su familia?¿Lo has pasado bien?-

Y así continuaba con montones de preguntas mientras llevaba a Sakura hacia la pequeña salita del departamento. Por fin hizo una pausa y la chica castaña pudo responder a todas sus preguntas:

-¡Hola Tomoyo! Pues el viaje ha estado muy bien, me he divertido mucho, además la familia de Syaoran es muy agradable… y él se encuentra abajo, terminando de bajar el equipaje… Lamento haberme tardado en llegar amiga, realmente quería ayudarte a arreglar el departamento, pero en cuanto regresamos a Tomoeda, papá y Touya insistieron en que me quedara unos días con ellos, por eso no pude llegar antes- decía la ojiverde un poco triste.

-No te preocupes por eso amiga, Touya y Yukito vinieron hace un par de semanas y me ayudaron un poco, no fue mucho trabajo, me da gusto que ya estén aquí- decía Tomoyo en el momento en que Syaoran entraba al departamento cargado de maletas.

-¡Hola Tomoyo! Disculpa la tardanza- decía el joven castaño mientas ponía las maletas en el suelo.

-No te preocupes Syaoran, déjenme mostrarle cuáles serán sus habitaciones- decía la pelinegra mientras los guiaba hacia las escaleras.

-Oye Tomoyo,¿y Fernand?¿Aún no ha regresado?- Preguntó curiosa Sakura.

-No, no he sabido nada de él desde que se fue, pero sus cosas llegaron ayer, supongo que llegará, como siempre, unas horas antes de iniciar el curso, ya sabes cómo es- mencionó la amatista con una bella sonrisa.

Los tres jóvenes se dispusieron a arreglar sus respectivas habitaciones y entre bromas y comentarios pasaron una tarde muy amena, después Syaoran se ofreció para preparar la cena mientras las chicas se ponían al corriente.

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Esa noche en Tomoeda, un chico alto y de cabello negro con reflejos azules se dirigía a la mansión Daidouji a toda prisa.

Al llegar toco el timbre y una voz por el interfon le respondieron:

-Buenas noches. ¿Qué desea?

-Muy buenas noches, disculpe la molestia, pero quisiera ver a la señorita Tomoyo Daidouji- dijo el jovencito algo emocionado.

-Lo lamento joven, pero la señorita Daidouji no se encuentra.

Eriol quedó sorprendido ante tal respuesta. ¿En dónde podía estar Tomoyo? Tal vez ya estaba en Tokio…

-Oh ya veo, muchas gracias y disculpe la molestia- dijo muy educadamente.

En donde podría estar…y si… ¿Y si se encontraba de visita con los Kinomoto? Aún era muy pronto para que estuviera en Tokio, tal vez había ido a cenar a casa de Sakura… Con esa idea en mente se encauzó hacia allá…

Al llegar a la hermosa casa de color amarillo se sintió un poco nervioso, por fin iba a ver al amor de su vida… Toco el timbre decididamente y esperó a que abrieran… Escuchó una voz familiar diciendo "No te preocupes papa, yo abro".

Cuando Eriol vio quién le había abierto la puerta, miró a esa persona con una gran sorpresa y una tierna sonrisa.

-¿Chiquillo? –Peguntaba Touya muy sorprendido de ver a Eriol ahí. Se quedo ahí parado sin decir nada más y lo miraba con extrañeza.

-¿Qué pasa To-ya?¿Quién es?- preguntó Yukito con su dulce voz mientras se acercaba a la puerta y cuando vio al invitado sus ojos se abrieron enormemente y sólo pudo decir- ¡Clow... es decir, Eriol!

Eriol sólo le sonrió y por fin dijo:

-Buenas noches joven Kinomoto, joven Tsukishiro.

-Buenas noches- contestó Touya un poco molesto debido a la cara de sorpresa que tenía Yukito.

-Discúlpalo Eriol, pasa, estás en tu casa- Dijo Yukito con una gran sonrisa.

-Muchas gracias, pero no quisiera molestarlos, solo quería saber si Tomoyo se encuentra con ustedes- dijo el zafiro mientras sonreía.

-No, ella no está aquí- afirmó secamente Touya.

-Ya veo, entonces,¿podría ver a Sakura un momento?

-Ella tampoco está- volvió a decir un poco más irritado el bello Touya ya que Yukito no le quitaba los ojos de encima al simpático jovencito- Y tú ya deja de mirarlo como si no lo hubieras visto antes- soltó por fin mirando a su querido Yuki.

-Yo… yo lo siento, es sólo que me sorprendí de verlo, pensé que ya no volvería y no soy yo quien lo miraba, era Yue, así que no tienes por que molestarte To-ya- Dijo Yukito dirigiéndole una gran sonrisa a Touya.

Touya se sonrojó y volteó a ver a Yukito con una mirada llena de ternura.

-Lamento haber venido a causarles esta molestia, con permiso y gracias- dijo Eriol un poco frustrado de no haber podido ver a Tomoyo. Las cosas no estaban saliendo como él las había planeado… Cuando estuvo a punto de darse la vuelta para irse, una voz lo detuvo:

-¡Oye chiquillo! ¿No quieres que te diga en donde están?- Dijo Touya con un tono más calmado.

-Sí, muchas gracias- Agregó Eriol con una gran sonrisa.

-Pasa, tomaremos un poco de té mientras te explico- invitó Touya con una ligera sonrisa mientras tomaba a Yukito de la mano.

-Está bien, gracias- respondió Eriol mientras entraban a la hermosa casa.

Esa noche Eriol se quedó con los Kinomoto debido a que era demasiado tarde para que buscara un lugar para quedarse, traía sus maletas con él ya que en cuanto pisó Tomoeda se encaminó a casa de Tomoyo y al no encontrarla ahí fue a casa de Sakura.

El señor Fujitaka le ofreció que se quedara ahí el fin de semana pero Eriol sólo le agradeció por dejarlo quedarse esa noche, ya que a la mañana siguiente iría directamente a Tokio, se moría de ganas de ver a su hermosa chica, no quería perder más tiempo y como Touya ya le había indicado cómo llegar al departamento, estaba ansioso por que ya fuera de día.

A la mañana siguiente Eriol se levantó muy temprano y pensó que era el único despierto, pero al bajar las escaleras se llevó una gran sorpresa, el señor Kinomoto se encontraba en el sillón leyendo el periódico mientras Yukito y Touya preparaban el desayuno.

-Toma Yuki, acomoda tú estos platos y yo termino lo demás- decía Touya mientras depositaba un dulce beso en la mejilla de Yukito.

-Está bien To-ya- respondió el peligris mientras se sonrojaba, en eso, vio al visitante de pie en las escaleras-Buenos días Eriol, pasa a sentarte, el desayuno estará listo en un momento.

-Sí, muchas gracias Tsukishiro- manifestó Eriol con su gran sonrisa- se dirigió hacia la mesa y saludó a su reciente ocupante- Buenos días Touya, buenos días señor Kinomoto, gracias por permitir que me quedara en su casa- mencionó agradecido el chico.

-No tienes nada que agradecer Eriol, esta es tu casa y eres bienvenido a quedarte cuando gustes- respondió el señor con una gran sonrisa.

En ese momento Yukito y Touya se acercaban a la mesa con los platos llenos de comida, (obviamente el de Yukito era el más lleno -.-U)

Cuando terminaron de desayunar Touya dijo:

-Si quieres nosotros podemos llevarte al aeropuerto, está muy cerca del hospital, Yuki y yo entramos más tarde hoy.

-Muchas gracias Touya, veo que siempre sí estudiaron medicina y que también… se decidieron((.))-Dijo Eriol con una gran sonrisa mientras miraba a la tierna pareja.

-Sí… bueno…este…así es…- Touya no puedo decir más, sólo se sonrojó.

-¿Verdad que ya se habían tardado?- Mencionó el señor Kinomoto con una gran sonrisa.

-¡Papá!- Dijo Touya un poco sorprendido.

Yukito y Eriol sólo reían ante la escena.

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Mientras en Tokio, dos hermosas jovencitas y un apuesto chico recorrían las calles para familiarizarse con el ambiente del lugar que habitarían por el resto de sus carreras. Se encaminaron hacia un centro comercial para comprar los víveres que hicieran falta para esa semana. Después de haber comprado las cosas recorrieron el centro comercial hasta llegar a una tienda de ropa en la cual adquirieron algunas prendas para su primer día de clases.

-Mira Tomoyo, esta falda es preciosa ¿no lo crees?- decía la pelicastaña mientras tomaba una mini falda rosa con un pequeño adorno de mariposa.

-Es muy linda Sakura, pero te prometo que en cuanto inicie la carrera te diseñaré prendas aun más hermosas- decía Tomoyo con pequeñas estrellas en los ojos y una gran sonrisa.

-Tú no cambias Tomoyo, supongo que aunque Sakura ya no tenga que capturar más cartas seguirás diseñándole ropa- decía el ambarino mientras una gotita resbalaba por su sien.

-¡Por supuesto Syaoran! Yo seré la diseñadora exclusiva de la hermosísima Sakura Kinomoto, y por supuesto tuya también por que al ser tú su novio ¡deben verse igual de bien!¡Jujujujujuju!

Sakura y Syaoran sólo la veían con cara de sorpresa y con una gotita en sus cabezas.

Mientras esos chicos continuaban con su recorrido por el centro comercial, un bello jovencito iba impaciente de llegar a su destino, no dejaba de mirar la ventanilla del avión y cada 3 segundos miraba su reloj, estaba tan feliz, por fin vería a Tomoyo, después de casi 3 años, la volvería a ver.

Seguramente seguía igual de hermosa, no, debía verse a un más bella, ahora ya no era una niña, sin duda alguna seria la chica más hermosa de la universidad, tal vez tendría muchos pretendientes, pero el tenia un objetivo en mente y ese era que él fuera el afortunado novio de la amatista… Con todos estos pensamientos en mente no podía evitar sonreír, pero por un momento pensó algo diferente…

¿Y si Tomoyo ya había encontrado a alguien más?… ¿Y si le había enviado esa carta para despedirse por que se había enamorado de otro chico?… Bueno, él no podía estar seguro de que lo amara, pero la manera en que se despidieron le hizo pensar que tenía posibilidades de haberla conquistado, además ella había prometido esperarlo… ¿Y si no lo hizo?...

-¡Demonios!- exclamó Eriol- debía haberle dicho algo antes de irme… Tranquilo Hiragizawa, debes confiar en tus instintos…- se dijo a sí mismo y trató de tranquilizarse.

N.A:

Hola!!

Aquí está el tercer capítulo de mi historia, espero que lo disfruten.

Gracias a Johanna-Ikari por su review, ojala te haya gustado este capi