What If

Capítulo II: Años

¿Hasta cuanto piensas ignorarme? —. Sora golpeaba la puerta de la habitación de Roxas, pero este no le contestaba—. ¡Ya me disculpé por Vanitas!

El primario era divertido. La discusión de ellos había comenzado porque Vanitas había empujado a Ventus a una fuente que había en medio de su escuela, y lo que a Roxas le molestaba era que Sora sabía de antemano lo que iba a pasar. Y aun así no había intervenido.

Al menos que puedas volver en el tiempo y hacer algo sobre lo que paso hoy, dudo que deje de ignorarte.

Estaba en su cama leyendo, o tratando de, porque su puerta no dejaba de hacer ruido.

¡Roooooooxasssss! ¡Bien, lo haremos a tu manera! —. Roxas no estaba seguro de querer averiguar a lo que se refería el elocuente castaño, no era como si lo entendiera todo el tiempo de cualquier forma.

Sora podía ser bastante impredecible cuando se lo proponía, ya se conocían hacía cuatro años y en todo ese tiempo, aún para él, seguía sin saber para qué lado iba a reaccionar. Y aunque tuvieran ya ocho años, él parecía el adulto de ellos dos. Cómo su puerta ya había dejado de sonar, Roxas se estiro en la cama y pensó en la posibilidad de que se había rendido.

¡Ajá! Siempre la dejas abierta, hah.

¡¿Sora, eres idiota?! Estamos en el piso 3—. Informó, al notar como el chico se filtraba por su ventana—. No sé si sabes contar...

¡Por supuesto que se contar! —. El castaño el refutó visiblemente ofendido, cruzándose de brazos—. Traté de decirle a Ven... Pero Vanitas fue más rápido.

Roxas suspiró, por algún entraño motivo no podía enojarse con él por mucho tiempo. Lidiar con Sora era más complicado de lo que parecía.

Todavía creo que tu hermano tiene que parar...

Traté de hablar con él... pero, no me hace mucho caso que digamos—. Sora lo miró, y le extendió la mano, sonriéndole de una manera que podías ver todos los dientes—. ¿Amigos?

Roxas solo asintió, dándole la mano.

—Es tan extraño verte por aquí Roxas—. Axel lavaba una copa y lo miraba fijo, sonriendo de lado—. ¿Necesitabas un abrazo? ¿Un oído? ¿Una copa quizá?

—Muy gracioso Axel—dijo, agarrando un vaso con agua—. Me iré a Destiny Island en tres días, así que pensé en pasar a saludar antes que no tenga tiempo.

Axel silbó sin dejar de pasar el trapo por la copa larga, normalmente Roxas no pasaba a visitarlo en su lugar de trabajo. Heartless, el nombre del bar donde había decido empezar a trabajar en vez de la empresa donde él le había dicho de conseguirle un puesto. El motivo era simple: prefería la libertad a estar encerrado en una oficina. El bar estaba alejado de la ciudad, casi en las afueras de la misma, no era muy grande, pero si concurrido, sí tenían dos barras con sillas altas y unas cuantas mesas alrededor y un espacio circular donde una banda desconocida solían hacer shows. Por supuesto en la cartilla solo destacaban las bebidas alcohólicas y variedad de sándwiches, más allá de eso la gente solía emborracharse y terminar afuera del lugar. A Roxas le parecía desagradable entre otras cosas, pero se mantenía ajeno a opinar. Cada quién decidía que hacer de su tiempo libre.

—Destiny Island... ¿No es dónde vive Sora? —. Un muchacho se acercó a pedir algo de beber—. Seguro, ya le preparo, deme un segundo.

—Así es, aparentemente todos coincidimos en las vacaciones—. Bebió un poco de agua—. Probablemente esté allá una semana y volveré acá.

—¿Estás bromeando verdad? —. Roxas parpadeó un momento incrédulo—. No puedo creer que lo digas enserio—. Axel se pasó una mano por el cabello antes de despachar al hombre que había pedido su trago unos momentos antes.

—No sé a qué te refieres—. Sonrió un poco—. ¿Por qué no iba a volver?

—Hombre, a veces creo que te pasas de ingenuo—dijo limpiando la mesa con un repasador—. Te la hago corta, a ver si al menos te quedas pensando después. Aunque tengo mis dudas.

—Adelante—dijo, medio dubitativo. A decir verdad, le daba un poco de temor, Axel solía dar opiniones que lo dejaban pensando y maldecía que fuese dentro de todo sabio a la hora de darle un sermón. Aún con todo eso, si tenía algo interesante que decir al respecto.

—Siempre pensé que vos y Sora iban a terminar juntos. Y bueno esta parece una buena oportunidad—. Roxas escupió su bebida, en el chaleco de Axel—. Vaya, esa reacción si que fue sutil.

—Axel, ¿estás loco? ¿Sora y yo? Sora es mi mejor amigo, y no soy gay—dijo tosiendo, se había atragantado a tal punto que creyó que iba a escupir la billis.

—Di lo que quieras—. Sus ojos verdes fijos en los suyos, mirándolo casi aburrido y con una mueca en los labios—. Ahí en esa sentencia está claramente el error. Yo, Axel, ser tu mejor amigo, Sora ser tu algo así como amor no reconocido, creo que es cursi... Pero bueno, es lo que hay.

Roxas se quedó un instante, sólo un pequeño minuto sentado en la silla sin decir palabra o pensar en que contestar. Casi podía escuchar la muchedumbre de su alrededor; no era lo que decía Axel fuese errado o correcto, sino que él nunca había considerado esa posibilidad. Ni siquiera la de tener pareja. Ninguna. Para Roxas era terreno desconocido, un terreno que no sabía siquiera si quería pisarlo. Él no se consideraba homosexual, pero tampoco había tenido una novia o puesto sus ojos en una mujer antes. Axel sabía eso, por ahí ese era el principal motivo de su declaración de recién.

Axel lo miraba esperando una respuesta, obviamente.

—Como dije recién, no soy homosexual y estoy muy seguro de que Sora tampoco.

—Sora perdió más novias que yo calzoncillos en partidas de póker—. Y eso era tan cierto—. El problema de ustedes es que nunca consideraron estar juntos en pareja. Y, en mi opinión si no quieres terminar como tu hermano, vas a tener que hacer algo al respecto.

Entre paréntesis, una situación cómica: Cloud estuvo tras la misma mujer desde que era pequeño hasta el día de hoy. Y ya era un hombre adulto, y Tifa también, sin embargo, nunca pudieron resolverlo. En pocas palabras, aún son amigos.

—Lo de mi hermano, y Sora es distinto—se defendió, él no se sentía atraído al castaño. Era su amigo. Fin del asunto—. Lo siento Axel, en esto te confundes—. Sonrió.

Nunca en sus fantasías más locas hubiese recreado la situación de él con Sora, más allá de amigos. Pero lo que Axel había hecho esa noche era sembrar la semilla de la duda, y si por esos motivos de la vida no fuese erróneo, o fuese cierto, la realidad es que Roxas no sabría qué hacer ante dicha situación. Cómo decirle a tu mejor, "lo siento, creo que me enamore de ti" era tan complejo hasta para él. Su única salida sería que eso nunca ocurriese, aunque llevaran veinticuatro años de conocerse, uno nunca sabe, y ahora dudaba gracias a Axel. Suspiró de nueva cuenta y dejó su mano recostada en su nuca.

—No serás gay, pero tu mi amigo... eres gay por Sora.

Y Sora no estaba en una situación muy distinta que la suya.

—Haha, no hay manera—. El castaño empezó a dar vueltas en la cama, de la risa, estaba con Kairi y con Riku comiendo pizza en el living mientras jugaban a la Nintendo—. Está bien, necesito respirar, haha—. Inhalo de manera ruidosa—. Roxas y yo, haha. Cielos, ¿enserio? ¿qué fumaron?

Había decidido juntarse en la casa de Riku, que estaba cerca de la plaza y si bien Kairi y Sora trabajaban juntos, casi no se veían durante el día. Y Riku solía viajar constantemente, conocer lugares. Él venía de una familia bien acomodada económicamente así que todo lo que la empresa familiar brindaba iba a él. Ahora mismo Sora se veía tentado a reírse constantemente, no era la primera vez que escuchaba una declaración similar a la que Riku había escupido. No, el primero en insinuarlo había sido Vanitas años atrás, muchos años atrás, en el cual lo trataba de hipócrita. El castaño en el medio de la risa frunció el ceño ante el recuerdo. Vanitas era un lobo solitario, pero siempre aparecía para compartir su lengua afilada. Y algún comentario desubicado. No tenía tacto ni en consideración los sentimientos de otras personas, ni los de él.

Volviendo al asunto, Sora mordió un trozo importante de la pizza, tratando de retener su compostura. Él y Roxas, que locura.

—No lo sé Sora, yo opino como Riku, solo es cuestión de tiempo—. Kairi se sentó con una soda en su mano y un plato en la otra—. ¿Recuerdas la vez que espantaste a Naminé que quería confesarse a Roxas?

—No recuerdo eso, ¿¡de verdad!?

—Hm, eso no fue lo único—. Riku interrumpió, sin soltar el comando de la consola, y sonriendo de lado—. También amenazaste a Selphie, quién después fue una de tus exs.

Sora tenía la mente en blanco. No recordaba nada de aquellos momentos que estaban hablando ahora mismo. Honestamente, eso lo haría un bastardo. El castaño respiró sonoramente antes de sentarse en el borde de la cama. ¿Por qué habría hecho esas cosas? O bien, por ahí estaban jugando con su mente. Pero Sora conocía a Kairi y a Riku y sabía que no serían capaces de ello.

—Tenían como ocho años, no me preocuparía por eso—. Kairi palmeó su hombro con cierta ternura—. Pero bueno, siempre pensé eso.

—Ah, mierda, eso me haría el principal culpable de que...

—Roxas nunca haya tenido una novia, cierto—. Riku terminó la sentencia por él. Terminando su porción de pizza—. Sí, fuiste un cretino esa época.

—Gracias, Riku, enserio, es bueno saber que cuento con amigos como tú—espetó el castaño, con sarcasmo y su ceño fruncido—. ¿Creen que Roxas recuerde algo de eso?

—No creo que lo sepa—. Kairi tomó el mando tras decir ello, y jugó contra Riku por Sora—. Ya pasó mucho tiempo Sora, no creo que a estas alturas importe.

Sora sí recordaba el sentimiento de posesividad que sentía hacia Roxas en aquella época. Lo que no recordaba era que lo habría provocado, habían sido amigos por tanto tiempo que probablemente el hecho de sentirse amenazado a que algo "robara" a su mejor amigo lo haya hecho reaccionar de esa forma posesiva. No era muy distinto a Vanitas, quién actuaba de la misma forma con Ventus. Bueno a excepción de que él no perseguía a Roxas por todas partes, ¿verdad? Sora parpadeó, y parpadeó otra vez. Recordaba que una de sus exs había decidido dejarlo porque le prestaba más atención al celular que a ella. E irónicamente, lo había dejado por mensaje de texto. Acorde con ella la única manera de que no la cancelara era haciendo eso, mandándole un texto.

El castaño se perdió en sus pensamientos un momento, olvidando que no estaba en su casa, y que estaba acompañado. Él enamorado de Roxas, ¿enserio? Parecía una broma, pero no parecía irreal tampoco, Sora lo extrañaba. Si fuese por él iría ahora mismo a visitarlo, esta misma noche se tomaría el tren e iría a verlo y convencerse de que allí no hay nada. La ansiedad es una cruz que se lleva toda la vida.

—Relájate Sora, no estamos diciendo que vayas y le digas cosas que no sentís—. Kairi trató de consolar su cabeza, pero ellos ya habían perturbado la tranquilidad en ella—. No estás pensando en lo que estoy pensando...

—Tal vez, depende de lo que estés pensando—dijo sonriendo con su cabeza ladeada.

Ventus Strife estaba en el vagón del tren que lo llevaría a Midgar, era de madrugada y sólo él estaba viajando. El viento que se colaba por la maltrecha ventana del vagón era agradable y sentía una paz inmensa, bueno una paz medio mentirosa. Sin preámbulos y contrario a todo lo que había pensado anteriormente, Vanitas no estaba invadiendo su espacio personal. Y eso en cierta forma lo decepcionaba, o lo alegraba, Ven no podía decidir cual sentir. No había forma alguna que Vanitas no diera vuelta su mundo de cabeza, no había dicho mucho al respecto momentos antes, no. Sólo lo cargo a él en su hombro cabeza abajo y su pequeña maleta en el otro brazo y lo había terminado tirando en el asiento, para después usar su iPhone para escuchar música alejado de él.

Sí, alejado de él, algo que no estaba acostumbrado. A distancia podía ver sus pestañas oscuras cerradas, probablemente estaría durmiendo, la boca entreabierta y ver el pecho subir y bajarle al respirar. Era casi pacífico, a excepción de que tras esa fachada había alguien intratable. Sólo debía recordar eso. El viaje pasaba de manera lenta a pesar de que sólo eran tres horas arriba del vagón. Ventus cambio su mirada a una de añoranza, había algo innegable entre ellos, algo palpable que seguía como el primer día que había peleado o el primer día que se habían besado. Le recorrió un escalofrío por la columna, no lo había hablado con nadie eso. Era un secreto de ellos.

Pero habían tenido algo así como una relación. Y Ven creía que la relación sólo había sido de su parte, Vanitas lo veía algo así como una posesión no como material de pareja. Ese era el principal problema, que sólo él los había visto como algo, del otro lado no estaba seguro y, a veces, que confirmaran ese hecho, le hacía sentir cierto temor. Él sí estaba enamorado de Vanitas, pero dudaba que la otra parte amara a alguien que no sea a sí mismo.

—No puedo decidir si te ves idiota, o adorable cuando te vas a tu pequeño mundo—. Ventus dio un respingo, no se había dado cuenta que estaba al lado suyo—. Luces sorprendido—. Vanitas sonreía, de costado, con sus enormes ojos dorados clavados en él.

—Entonces no decidas, no es algo que me interese escuchar—dijo levantándose y caminando con los puños cerrados hacia un asiento bastante alejado—. Aún no me has dicho por qué estás aquí conmigo.

No podía negar que sentía curiosidad acerca de ello, es decir el muchacho se había presentado de la nada, sabía de sus asuntos y él no. Como siempre.

—Es confidencial—. Cruzó sus brazos y adoptó una postura seria, apartando su vista de él.

—¿Eso es todo? Irrumpes en mi casa, me sacas y dices "Es confidencial"—. Vanitas tenía el poder de quitarle su paciencia en un abrir y cerrar de ojos. Y suspiró, cubriéndose el rostro con ambas manos—. No puedo contigo, y ciertamente dudo que un día pueda.

El problema de quererlo tanto es sentir que nunca lo tuvo realmente.

—Dices que no puedes conmigo, y sin embargo el que desapareció por cuatro malditos años fuiste tú, no yo—. Parecía molesto por algún motivo que Ventus no podía reconocer, o reconocer entre líneas—. Deja ese sermón Ventus, ya me está aburriendo.

—Yo no escape—. El rubor que cubría sus mejillas no era causado por el pudor, no, el mismo era ira en su estado puro—. Eres un cretino Vanitas.

Touché.

Eso fue todo, de repente las ganas de interactuar con él se habían esfumado. Como solía pasarles. La madrugada llegó sobre ellos, y Ventus no pudo definir como había llegado a dormirse, o recordar cuando se había relajado lo suficiente como para eso. Sea como haya resultado, Ventus entreabrió los ojos medianamente para ver el rostro de Vanitas ahuecado en su cuello. Su corazón dio un vuelco en un instante y la ansiedad lo recorrió. Pasaron ideas desde empujarlo, dejarlo y hasta tirarlo al suelo. Respiro y se remojo los labios, con la mirada desorbitada la desvío. Idiota, pensó no estaba seguro de si Vanitas sabía todo lo que provocaba inconscientemente en él. Y Ven odiaba que tuviera ese poder sobre su persona. Cuando sintió a Vanitas moverse lo sacudió del brazo, para notar diversas bandas (que parecían haber sido colocadas por él mismo) y Ventus olvidó la situación en la que estaba.

—Vanitas—. Lo movió con suavidad, el muchacho tenía los brazos cruzados y todo se sacudía, lo escuchó gruñir de dolor, así que lo soltó y sus ojos se encontraron, adormecidos.

—¿Hm? —. Fue la respuesta escueta que brindó antes de volver a cerrar los ojos, pero dejando en claro que lo escuchaba.

—¿Qué paso en tu brazo? —. No hubo titubeo alguno, fue una pregunta directa que merecía sigeuna respuesta directa o al menos una respuesta y no una evasiva como solía brindarle.

—Nada que importe—. Vanitas se incorporó y clavó sus ojos en él, sonriendo—. ¿Por qué? ¿Estabas preocupado Ven? —. Ventus lo golpeó con el puño cerrado nunca más volvía a preguntarle algo. Nunca, nunca. Era un idiota.

—Ya quisieras, te pregunté por curiosidad ya que...

Antes de que Ventus dijera algo, Vanitas lo besó. Apretando su rostro en un intenso besó que lo obligó a abrir la boca. Y esta demás decir que Ventus no opuso resistencia alguna; miro con los ojos entrecerrados como los ojos dorados se cerraban de forma pausada y él lo siguió. Y ahí iban cuatro años en los que se había aislado para obtener su sanidad mental nuevamente y algo que era un hábito para ellos le daba vuelta el mundo de cabeza, le traía de nuevo todo el pasado que habían compartido. Lo bueno, lo malo. Cuando sintió la mano de Vanitas tomar su nuca de una manera brusca, él lo tomó del cuello de la camisa. Sus labios, que tanto se negaba a extrañar, parecían exhigirle más de él, más y más... su húmeda lengua llegaba tan profundo podía sentir su mismo cuerpo reaccionar a él.

Todo iba tan de prisa que en un descuido estaba abajo del cuerpo de Vanitas. No obstante, el mismo frenó respirando agitado y lo miró de una forma severa.

—¿Por qué demonios desapareciste cuatro años Ventus?

Y Ven todo lo que pudo hacer fue mantenerse en silencio, con el corazón desbocado y mordiéndose el labio inferior. Antes de volver a sus sentidos, recordar todo y apartarlo bruscamente de su encima.

—Tú lo sabes muy bien.

Tbc

A/N: ¡Gracias por leer! -abrazos!

Disclaimer: Ningún personaje de Kingdom Hearts me pertenece, son propiedad de Square Enix y Disney.