-¿Shinboraa?- se preguntó Ash mientras sacó su pokedex.

-/Shinboraa el pokemon Psíquico/volador, se dice que es el guardián de una civilización actualmente desaparecida. No existen más datos/-

"Esto es complicado, pero no puedo dejarme intimidar" Ash miró a Mamepato y sonrió.

-Mamepato utiliza Ráfaga de aire-

El pokemon paloma agitó violentamente sus alas, lo que ocasionó que el aire a su alrededor sea visible debido a la velocidad con la que lo empujaba a su oponente y por las pequeñas partículas de polvo que arrastraba el poderoso viento.

-Contraataca con lo mismo- habló sereno N.

El pokemon extraño imitó la acción de Mamepato, sin embargo la ráfaga de aire era más poderoso por lo que empujó las débiles ráfagas que Mamepato lanzó, por lo que Mamepato fue golpeado salvajemente por su propio ataque y el de su oponente, la poderosa ventisca mandó a Mamepato directamente a un árbol donde se impactó destruyendo la coraza del tronco. Mamepato cayó lentamente a tierra.

-¿Mamepato te encuentras bien?- preguntó preocupado Ash.

Mamepato simplemente se levantó alzando torpemente sus alas para volver al cielo, pero.

-Termina con Psicoonda-

Shinboraa creó un pequeño aro de color azul celeste que fue lanzado a Mamepato, el aro aumento de tamaño y se multiplicó por tres golpeando nuevamente al pokemon paloma dejándolo con heridas graves y completamente noqueado.

-Mamepato- gritó Ash aterrado mientras lo regresaba a la pokebola.

Iris se impresionó por el poder del pokemon guardián y sostuvo más fuerte a Kibago. Dento solo miró preocupado la actitud de N y la mirada abatida de Ash.

Ash y Pikachu agradecieron a Mamepato, el joven sacó una pokebola más y la lanzó.

-Mijumaru, utiliza pistola de agua-

El pequeño pokemon lanzó una gran cantidad de agua de su hocico en dirección a Shinboraa.

N suspiró, el muchacho le agrada como persona ya que mostraba preocupación real por sus pokemon, algo que casi nunca veía, pero como entrenador sentía que era un inexperto, no quería herir más de la cuenta sus pokemon, pero tenía que hacerlo, por su propio bien.

-No se como sean las cosas en tu pueblo pero esto es más complicado y duro de lo que crees Ash. Shinboraa termínalo de un solo golpe, utiliza Rasguño aéreo- comentó N tristemente.

Shinboraa obedeció sin protestar, no se miraba intimidado por el chorro de agua que se dirigía hacia él, movió sus alas con dirección al cielo en forma vertical donde el aire se precipitaba en forma de espiral destellando pequeñas franjas en azul celeste que se reunía en las alas del pokemon guardián, en poco tiempo esas pequeñas franjas se convirtieron en una esfera blanca rodeada de un aura azulado. Shinboraa lanzó dicha esfera con dirección a la pistola de agua que ya lo había golpeado pero al parecer no le hacía daño alguno. El rasguño aéreo ganó terreno a la débil pistola de agua y golpeo directamente a Mijumaru mandándolo a volar, pero el ataque no acabó ahí sino que arrastró a Mijumaru hasta el mismo árbol que detuvo su avance solo para que la esfera explotara.

Ash sin pensarlo se rindió, corrió apresuradamente hacia Mijumaru y lo acomodó en sus brazos, se dirigió lo más rápido posible a la ciudad, quizá en busca de un centro pokemon, siguiéndole de cerca una Iris preocupada y un Dento pensativo.

N regresó a su pokemon mientras miraba conmovido la escena.

"Si todos fueran como él"

N sonrió, había conocido a alguien con su misma conexión respecto a sus pokemon.

-¡Ash cuando seas un excelente entrenador cómo persona, búscame para la revancha!- gritó fuertemente N.

El pelinegro que seguía corriendo con la cabeza gacha, alzó el brazo lentamente para evitar más dolor a Mijumaru, luego lo agitó en señal de despedida confirmando haber escuchado las palabras del joven N.

Mijumaru despertó en agonía a causa de pequeñas gotas de agua que caían en cascada por su rostro.

Fin Flashback

Ash se ensombreció ante el mal recuerdo, Bayleef y Donphan siendo los más cariñosos se acercaron a él, lo derribaron nuevamente, Bayleef frotando sus mejillas con las de su entrenador y Donphan ayudándole solo que utilizando su trompa, Pikachu ésta vez se escapó brincando a la cabeza de Tracey.

Tracey y el Prof. Oak que se encontraban a unos metros del joven tuvieron que hacerse a un lado para evitar el embiste.

La reacción de los pokemon no cambió.

Buizel, Sceptile, Bulbasaur y Heracross miraban orgullosos a su entrenador a pesar de todo, Torterra miraba preocupado a Mijumaru preguntándose si se encontraba bien; Infernape contemplaba alegre la escena, Torkoal siendo el más sentimental lloraba a mares, Staraptor, Swellow, Pidgeot, Mamepato y Noctowl platicaban alegremente pues al parecer la decisión de su maestro no les afectaba, los Tauros observaban a su entrenador felices para luego salir en estampida por los grandes pastizales, Muk asfixiaba al pobre de Oak cuando la conversación acabó, Snorlax y Quilava se acomodaron junto a Darumakka para descansar; Tsutaaja, Mijumaru y Pokabu eran acosados por unos enérgicos Totodile, Corphish, Glalie, Gible y Kingler.

Al parecer Ash se preocupaba por nada. 10 minutos entre regresar a sus pokemon y estivarlos nuevamente mientras platicaba con Tracey y el Prof. Oak sobre lo que haría, le tomó para regresar a casa.

El joven tocaba alegremente la puerta, ésta, se movió unos centímetros. Ash entró empujando completamente la puerta.

El joven estaba contento, había saludado a sus amigos y platicado con el Prof. Oak y Tracey sobre sus futuros planes.

-¡Mamá he vuelto!- gritó alegremente el joven.

-¡Hey Ash!-

Una voz se escuchaba cerca de las escaleras, Ash se quedó estático, ese tono alegre y enérgico le recordaba a alguien muy familiar que no era su madre, muchas veces la oía cuando se sentía desanimado en su estancia en Isshu, se había olvidado del motivo por el que se sentía decepcionado de sí mismo, no deseaba que la dueña de esa voz tuviera la idea de que él era un cobarde, sin embargo el no pensó enfrentarla, al menos no tan pronto.

-¿Dawn?- preguntó nervioso el azabache, aún conociendo la respuesta.

La misma joven de cabello azul, con un ligero cambió en su atuendo bajaba por las escaleras.

Esta vez llevaba un vestido cachemira gris de manga corta y cuello de tortuga, la parte inferior del vestido era de tablas y no le llegaba ni a las rodillas. Encima del vestido llevaba un suéter de alpaca marrón que le cubría los brazos pero era corto en la parte inferior si no llevará el vestido dejaría mostrar parte de su abdomen y ombligo. Debajo de la parte inferior del vestido unos pantalones entubados de mezclilla a color negro cincelaban las piernas de la joven, un gorro rojo de algodón reposaba feliz sobre su cabeza, los guantes, zapatos y demás no fueron cambiados, sin embargo debido al cuello del vestido la bufanda se excluía de repertorio.

Dawn caminó hasta llegar al azabache, se paró a unos centímetros frente a él, ambos se miraron fijamente. La peli azul sonrió al notar el nerviosismo de Ash, creyendo que ella era la causante debido a la forma en que estaba vestida.

Ash sonrió al verla, su nerviosismo se fue apagando un poco, aunque aun tenía ese leve temor por la forma en que Dawn actuaría cuando le dijera todo lo ocurrido en su corto viaje en Isshu. Al parecer sin ningún motivo aparente, Ash se sentía completamente feliz al admirar su sonrisa, él le contaría todo, si ella se decepcionaba, él estaría dispuesto a todo a recuperar su confianza, su opinión le importaba demasiado, aparentemente por ser su amiga, pero su corazón realmente dudaba que fuera un buen pretexto.

Ninguno se había contactado con el otro, pero ambos ansiaban hacerlo: ninguno se había visto en meses, pero ambos anhelaban que ocurriese. Ambos sin motivo aparente, se necesitaban uno al otro como si fuesen simbióticos, pero ninguno lo entendía bien hasta este momento. No había más espera, se acercaron lentamente, ambos alzaron los brazos y se saludaron como siempre, con aquel movimiento que parecía ser especial entre ambos, chocaron sus manos con la palma abierta pero dejaron sus manos unos segundos más de lo necesario, los dos jóvenes no comprendían porque siempre hubo estática cuando el roce del tacto de ambos se juntaba.

-¿Qué haces aquí Dawn?- preguntó Ash sorprendido sin perder la sonrisa.

-La señora Delia me dijo que te sentías triste, por lo que, me pidió el favor de venir a alegrarte la navidad- contestó alegre la peli azul.

-¿Mi madre te pidió eso?- preguntó un tanto decepcionado el joven peli negro.

-¿Hay algo malo en eso?- preguntó preocupada la peli azul.

-No es nada, es solo que no era necesario que vinieras desde tan lejos para animarme, ya me siento mejor- contestó Ash tratando de ocultar su tristeza.

Dawn bajó la cabeza para ocultar su rostro abatido, por algún motivo se sentía herida por las palabras del pelinegro.

-¿Entonces no me quieres aquí?- preguntó Dawn tratando de evitar las lágrimas.

Ash miraba a Dawn confundido, el deseaba ver su rostro y esa sonrisa encantadora, un malestar inexplicable lo invadió. Ash posó sus manos sobre los hombros de la joven, ignorando el cosquilleo en su estomago y el innecesario palpitar de su corazón.

-Dawn no piensas mal, no era necesario venir solo porque me sentía decaído, pero me alegra que lo hayas hecho, estoy encantado de que estés con nosotros para navidad-

"Incluso si la razón es porque mi madre te lo pidió"

Ash sonreía externamente, pero no evitaba sentir un malestar por su pensamiento.

El corazón de Dawn sintió un extraño alivio, la joven abrazó al pelinegro.

Antes que el cerebro de Ash procesara lo que ocurría, Dawn se separó con un leve rubor en sus mejillas.

-Yo también me alegro de estar con ustedes- contestó Dawn con su típico tono enérgico.

-Aunque no te esperábamos hasta la cena navideña, ¿Pasa algo malo?- preguntó la joven confusamente.

Ash suspiró, era el momento indicado para decirle. Ash se sentó en el sofá y le pidió a la peli azul que hiciera lo mismo.

Cuando ambos estaban acomodados inhalo profundamente y luego exhaló para comenzar con su historia.

Ash le contó lo que ocurrió durante su estancia en Isshu, su reencuentro con Pidgeot, los sucesos en el laboratorio del Prof. Oak, la información que el Prof. Oak le proporcionó (fuera de escena), y la decisión que había tomado.

Cuando el joven terminó de hablar, Dawn lo miraba con seriedad, después imitó la acción del joven instantes antes, pues agarró sus hombros con suavidad mientras lo miraba con orgullo.

-Ash no veo porque te preocupaste, incluso pienso que fue una gran decisión, lo que significa que has madurado- comentó la joven.

Los temores de Ash se desvanecieron como si las palabras los mutilaran, el joven miró ilusionado a la chica, quien aun no quitaba sus brazos de los hombros del pelinegro.

El destino impredecible miró malicioso la escena, con sus fuertes y grandes garras empujó el cuerpo de ambos hasta que estaban lo suficiente cerca, para concluir su fechoría tomó sus cabezas y las movió en dirección a los labios del contrario.

Dawn se dejó llevar por la sensación de felicidad de su corazón y cerró sus ojos.

Ash como siempre no tenía ni una pizca de idea de lo que estaba haciendo, pero no le importó, porque le gustaba, así que copiando la acción de su amiga, bajó sus parpados.

EL destino bufó molesto, ese no era su plan, así que decidió hacer algo diferente, soltó las nucas de los jóvenes, solo para ver molesto como éstos aun se movían sin su consentimiento, pero el no iba a perder, por lo que desapareció dejando un regalito.

Los jóvenes buscaban frenéticamente los labios del contrario, lo que era un poco complicado ya que no podían ver nada, tal vez por instinto la dirección de ambos era la ideal, milímetros separaban la inevitable situación, pero.

-¡Dawn no debes dejar la puerta abierta!-

La voz dulce y cálida de una mujer arruinó el momento por lo que Ash y Dawn se separaron bruscamente evitando mirarse.

La mujer de cabello rojo largo atado en una cola de caballo con una cinta azul, de tez blanca, alta y de figura esbelta, ojos marrones, sonrisa angelical y mirada dulce entró a la sala, ella era la única que notó el rubor que se esfumaba en los jóvenes.

La hermosa dama tenía una blusa rosa de manga corta, encima un suéter azul, una falda que llegaba hasta por debajo de las rodillas, zapatillas de planta baja, y un collar sencillo con una piedra preciosa del mismo color de su cabello, en sus manos cargaba lo que sería un bolso con algunos víveres, detrás suyo se encontraba un pokemon con el cuerpo redondo, un circulo rojo en medio de su ropa, 2 esferas rojas en la parte superior y 2 en la parte inferior a los extremos de su extravagante atuendo, de donde salían sus delgadas extremidades, sus manos eran muy parecidas al de un humano protegidas por guantes blancos, sus piernas incluso tenían rodillas y unos zapatos azul oscuro terminando en espiral, su cara ovalada tenia dos círculos rojos en los extremos de su boca, sus ojos diminutos negros y un peinado parecido a dos alas de los murciélagos en ambos lados de su cabeza, la mayoría de su cuerpo era un color crema. El pokemon cargaba varias bolsas más grandes de víveres.

-¡Hola Sra. Delia, Mr. Mime!- saludó cortésmente Dawn.

Mr. Mime correspondió el saludo y miró a Ash quien le hacia un ademán saludando. El pokemon mimo tomó la bolsa que Delia tenía y se dirigió a la cocina.

Ash esperaba pacientemente.

-¡Hola Ash, Dawn! ¿Dónde se encuentra Pikachu?- preguntó Delia.

Como si fuese sido llamado por su propio entrenador el pequeño Pikachu bajó corriendo las escaleras para saltar en los brazos de la mujer, quien con excelentes reflejos, lo abrazó para que el pokemon ratón frotara sus mejillas con las de ella. Piplup bajaba animadamente de las escaleras y cuando llegó a la sala saltó al regazo de su entrenadora quien le acariciaba suavemente su cabeza.

Pikachu y Piplup tuvieron un pequeño intercambio de palabras, para luego subir nuevamente las escaleras.

-Supongo que quieren seguir jugando- argumentó Dawn.

-La cena estará lista pronto- habló alegremente Delia.

-Se lo agradezco Sra. Delia, pero el viaje fue muy largo y quiero descansar por un largo tiempo- contestó la chica mientras ahogaba el sonido de un bostezo con su mano tapando su boca.

-Dawn dormirá en tu habitación, espero que no sea problema Ash-

-No hay problema, que descanses Dawn- contestó Ash.

Dawn le guiñó el ojo a Ash antes de subir las escaleras, lo que hizo que el peli negro la mirará confuso, para bien o quizás para mal, su madre se encontraba frente a el por lo que tuvo una buena vista de la escena.