4. Música para dormir

Lucy gritó y gritó, sintiendo que su razón y voluntad se escapaban con cada grito. Ver a su amado hermano convertirse en algo tan espantoso era mucho más de lo que podía soportar. Quizá su mente hubiera sufrido un daño permanente, de no ser porque en un instante de lucidez se dio cuenta de que unos brazos la envolvían, y una voz angustiada pronunciaba su nombre una y otra vez.

- ¡Lucy! ¡Lucy, hermanita! Ya pasó, chiquita. Estabas soñando. ¡Estabas soñando, Lucy!

Lincoln tuvo que repetirlo varias veces y abrazarla con mucha fuerza, antes de que la niña pudiera dejar de gritar. Incluso en ese momento no se calmó, porque al separarse para mirarlo reconoció el rostro de Lincoln, y se lo quitó de encima con un brutal empujón. Se encogió en la cama, y lo miró con los ojos desorbitados por el terror.

El chico tuvo que hablarle varias veces más y mostrarle sus manos vacías, extendiéndolas frente a ella. Poco a poco, Lucy logró normalizar su respiración y se percató de que estaba en su propio cuarto, en su cama. A su amado hermano no le había pasado nada malo.

Aun así, le tomó un tiempo tranquilizarse. Se sentía tan quebrantada, que apenas podía creer que todo hubiera sido un sueño. Cuando por fin pudo hablar, Lincoln tuvo que hacer un esfuerzo para escucharla.

- Lincoln... Entonces... ¿Estaba soñando? F... ¿Fue todo?

El chico peliblanco contempló preocupado el rostro de su hermana. Sus singulares ojos estaban al descubierto, cosa muy inusual. Literalmente, sintió dolor al percatarse de su expresión de desconsuelo y de sus profundas ojeras.

- Claro que sí, hermanita. Pero sea lo que sea, ya pasó. ¿Lo ves? Aquí estoy yo, y este es tu cuarto.

Lucy dudaba. Allí en su habitación, con su hermano frente a ella y en la semipenumbra de la madrugada, todo lo vivido parecía irreal. Sin embargo, el miedo y la desesperanza no habían desaparecido. Seguían pesando sobre ella como una terrible losa. Por un momento volvió a sentirse abrumada y quebrantada. Quizá las misteriosas y horripilantes criaturas estaban jugando con su mente. Pero cuando miró los ojos azules de su hermano, una ola de alivio la invadió. Su mente y sus sentimientos se abrieron, y por fin se permitió recibir el consuelo que tanto necesitaba.

Su rostro se contrajo en una mueca de dolor y angustia. Sus lágrimas brotaron, y le tendió los brazos a Lincoln. El chico no lo pensó dos veces: se acercó, y la muchachita lo abrazó enseguida, con la fuerza de la desesperación. Los sollozos la sacudían de cuerpo entero, y Lincoln sintió enseguida que las lágrimas de su hermanita humedecían el cuello de su camisa.

Estaba ansioso por preguntarle, por saber lo que había soñado. Pero comprendió que ella necesitaba desahogarse. No era momento para hablar. Así que se limitó a abrazarla, acariciando su espalda y su cabello tal como sabía que a ella le gustaba.

Las caricias y los mimos de su hermano consiguieron que Lucy se fuera relajando poco a poco. Sus sollozos cesaron, y no tardó mucho en dejar de llorar. Cuando sintió que ella aflojaba la presión de sus brazos, Lincoln preguntó suavemente.

- Tuviste una pesadilla, ¿verdad? Algo muy feo.

La muchachita solo asintió. Lincoln pudo sentirlo en el hueco de su cuello.

- ¿Quieres hablar de eso? -preguntó, sin dejar de acariciarla.

La sintió tensarse entre sus brazos, y enseguida reanudó las suaves caricias en la parte baja de su espalda. Le dio un beso en la cabeza, y le habló en el tono más dulce que pudo.

- Shhh... Shhh. Tranquila, mi amor. No tienes que hablar de ello si no quieres. Solo... Relájate. Relájate y piensa en cosas hermosas.

La voz y las palabras de su hermano consiguieron que la chica comenzará a sentirse mejor. Incluso su miedo se alejaba. Le encantaban sus caricias; la dulce sensación de sus manos en su espalda y su cabeza.

Le echó los brazos al cuello, y pegó su cuerpo al de Lincoln, haciendo pleno contacto con él. El chico la recibió en sus brazos, y sintió claramente cuando los senos medianos de su hermana se aplastaron contra su pecho. Las manos del peliblanco acariciaron las caderas de la chica con un suave movimiento circular. Lucy pegó su nariz en la piel del cuello de su hermano, aspirando el peculiar aroma que tanto la fascinaba.

Un aroma casi único, que solo se parecía al que había percibido en alguien más.


Permanecieron un buen rato bien abrazados, haciéndose suaves caricias en la espalda y en el cabello. Poco a poco, de manera inconsciente, las caricias se fueron haciendo más íntimas. Lincoln acabó metiendo sus manos bajo los faldones del camisón de la chica, tocando la suave piel de las caderas y la deliciosa comba de su cintura. Lucy no parecía sentirse nada incómoda con el contacto. Al contrario: de alguna manera parecía propiciarlo, con sus movimientos y sus ligeros suspiros.

Cuando sintió que ya estaba relajada, Lincoln se apartó para mirarla. Los ojos de la muchachita seguía reflejando cansancio, pero el miedo casi se había ido. Ahora, sus ojos con heterocromía eran perfectamente visibles a la luz del amanecer.

Lincoln la miró intensamente, fascinado con los peculiares ojos de su hermana. Desde muy pequeño, Lincoln parecía ser la única persona que podía resistir la mirada de Lucy. Todo el mundo, incluso sus padres y sus hermanas, rehuían su vista. Pero Lincoln se sentía extrañamente atraído. Y al crecer, su agrado se fue convirtiendo en auténtica fascinación.

No importaba lo que todo el mundo pensara. No había ojos más hermosos que los de Lucy.

La muchachita se dio cuenta de la mirada de su hermano, y sonrió. ¡Era hermoso que existiera alguien que la apreciaba tal como era! Sabía que Lincoln no fingía de ninguna manera: le había dicho más de una vez que sus ojos le daban una belleza muy especial, un aire entre tierno y peligroso que nadie más poseía.

Los rostros se acercaron. Ninguno de los dos dijo nada; ninguno vaciló un solo instante. Sus labios se unieron en un beso breve y delicado; apenas un toque de labios que los envolvió en una neblina de dulzura. Se contemplaron un momento antes de volver a besarse. Fueron varios besos, prolongando el contacto cada vez más. Perdiéndose en el dulce deleite de esa sensación que nadie más en sus vidas les había regalado.

Estuvieron besándose y haciéndose mimos durante un buen rato. Lincoln acariciaba las caderas y el inicio del bien formado trasero de su hermana menor, pero nunca intentó ir más allá. Lucy también acariciaba la espalda de su hermano hasta donde sus manos le permitían. Sentía claramente que su rígida masculinidad presionaba contra su vientre, pero no se sintió preocupada. En los meses que llevaban disfrutando de esos exquisitos contactos, habían hecho el acuerdo tácito de nunca pasar de allí; y ambos habían respetado la restricción.

Después de todo, eran hermanos. Entre ellos no podía haber nada más íntimo que ese delicioso juego de besos y caricias; por más que sus cuerpos les pidieran continuar.

Lincoln se separó, y acarició con gran delicadeza la mejilla de porcelana de su hermana menor. Le encantaba la manera en que el color sonrosado de esos labios jugosos resaltaba contra la blancura albina de su piel.

- Te quiero mucho, hermosa.

La chica sonrió, agradecida y deleitada. Sujetó la mano de Lincoln entre las suyas; la llevó a sus labios, y frotó su mejilla con ella.

- Yo también, Linky.

Esta vez, el chico la besó en la frente. La claridad había aumentado. No pasaría mucho tiempo antes de que los despertadores de la casa comenzaran a sonar.

- ¿Estarás bien, Lucy? Entiendo que no quieras hablar, pero...

De pronto, Lincoln guardó silencio. Su expresión tierna cambió, y se convirtió en una de extrañeza y preocupación. Movió su cabeza y entornó los ojos, como si estuviera esforzándose en escuchar algo.

Lucy lo miró y, por un instante, el miedo de su sueño volvió a asaltarla. Sin embargo, esta vez no estaba desprevenida. Con cierta cautela, miró a Lincoln y le preguntó en un susurro.

- Linky... ¿qué pasa?

El chico la miró. Aún se veía preocupado, pero su mirada tenía un aire de ausencia y fascinación que Lucy no le había visto antes.

- Ese sonido. Suena como... Como una música suave de flautas y tambores. ¿No lo escuchas?

Lucy aguzó el oído. No podía escuchar nada.

- No. No oigo nada. ¿Estás seguro?

Lincoln aguzó su oído. El sonido se perdía rápidamente, y pronto desapareció del todo. No pudo seguirlo escuchando por más esfuerzos que hacía.

- No. Creo que fue mi imaginación. Era como una música para dormir. Un sonido precioso de flautas y tambores, pero... ya no está.

Lucy se tranquilizó un poco, pero no del todo. Sentía que allí estaba pasando algo extraño. Algo quizá menos traumático, pero no menos sobrecogedor que su propio "sueño".

Como fuera, Lincoln estaba sonriendo. Se veía más atractivo que nunca, y se acercó para regalarle un beso más, antes de tomar sus manos y levantarla de la cama.

- Ve al baño, hermanita. Faltan quince minutos para que suenen los despertadores. Es cierto que la fila ya es casi la mitad de lo que solía ser hace un par de años, pero Lola se tarda más que nunca en arreglarse.

La muchachita sonrió, y se arrojó de nuevo a los brazos de su hermano. ¿Qué más daba todo el miedo y la angustia por las que había pasado? Ahora estaba allí, con su valiente caballero blanco. Esa era la realidad. Esa, y el delicioso beso que Lincoln le dio antes de regresar a su habitación.

Lucy ya no supo que, mientras la abrazaba, Lincoln tuvo la extraña visión de un ser compuesto completamente por esferas iridiscentes, acompañado por la hermosa música de flautas y tambores que tanto lo fascinó unos momentos antes.

Aquello duró solo unos instantes; pero antes de que la visión se desvaneciera, Lincoln escuchó una voz lóbrega y clara que pronunciaba un nombre que nunca había escuchado antes. Y sin embargo, le sonaba extrañamente familiar:

Yog-Sothoth.


Saludos a todos. Como vemos, los misterios que rodean a nuestros queridos Lincoln y Lucy se profundizan cada vez más.

En este capítulo se habrán dado cuenta que la narración progresa en varios planos: la aparición de Nyarla (que pronto volverá a estas páginas), la relación entre Lincoln y Lucy, y los sueños y experiencias astrales; sean reales o no.

Esperen más cosas de este tipo. Tendrán que unir varias piezas para reconstruir los antecedentes y la trama de la historia. A partir de cierto momento, la narración se volverá mucho más lineal y en tiempo presente. Por ahora, tendremos que conformarnos con ir obteniendo las pistas que nos permitan develar el misterio. Obviamente, los buenos conocedores de la obra del maestro Lovecraft y los buenos aficionados a Lucycoln tendrán ventaja sobre los demás :-)

Ahora, vamos a mi parte favorita: las reviews.

Dark-Mask-Uzumaki. Bueno, la mitología Lovecraftiana se encuentra muy dispersa en sus escritos. Quizá la mejor síntesis (que no pudo publicar en vida y quedó de alguna manera inconclusa), es: "La búsqueda onírica de la desconocida Kadath". Es posible encontrarla en la red, y no te preocupes si la lees. No te va a dar spoilers de esta historia. Yo voy a tomarme varias libertades con los mitos del maestro, así que siéntete libre de disfrutarla. Otra que te puede decir varias cosas sobre detalles que verás más adelante en este fic es: "El horror de Dunwich".

Y sí: nuestros queridos Lincoln y Lucy van a sufrir, en varios sentidos de la palabra. Al principio, parecerá que solo lo hace uno de ellos. Después… ya veremos.

Obviamente, todo esto tiene un designio. Pero no lo conoceremos hasta mucho más adelante en la historia.

Saludos, amigo.

TheRealSpaceMan. Por ahora, los Dioses Exteriores ni siquiera han comenzado con esos dos, amigo… Bueno, ya lo hicieron. En los siguientes capítulos vendrán pistas más o menos claras sobre lo que quiero decir.

Por supuesto, no necesitas conocer a Lovecraft para leer o entender esta historia, pero puede ser que sí te resulten un poco extraños ciertos detalles. Estas deidades tienen propósitos muy específicos que de alguna manera siempre están tratando de conseguir. Ya veremos qué se traen con los pequeños Lincoln y Lucy.

Saludos, amigo. Gracias por tu apoyo constante.

Sergex. Me alegra leer eso. Veamos qué te parece este cambio de plano en la narración.

J0nas Nagera. Ya has visto el terrible shock psicológico que sufrió Lucy. Y todo esto apenas está comenzando.

Claro, si han de sobrevivir, no es posible que ella y Lincoln permanezcan inermes mucho tiempo. No tardaremos mucho en descubrir de qué recursos se pueden valer para hacer frente a estas deidades. Pero por ahora, pasamos a un plano diferente de la narración, en la que notamos que ellos tienen una relación… especial, digamos.

O… ¿quizá no?

Un consejo, amigo: no tomes demasiado en serio lo que Lincoln y Lucy piensen o digan. O mejor aún, tómalo en serio; pero intenta conciliar lo que ellos dicen con sus acciones.

Espero que tus asuntos vayan mucho mejor, amigo. Se te extraña. Muchos saludos :-D

El Maestro. Me alegra mucho que te haya gustado el capítulo. Seguro que en este capítulo ya saliste completamente de dudas con respecto a las identidades de los dioses y seres con los que se topó Lucy. Como he dicho, los buenos conocedores de Lovecraft tendrán ventaja para entender lo que está ocurriendo.

Esta historia progresará en varios planos. Ahora vamos a ver qué es lo que está pasando con la peculiar relación que tienen Lincoln y Lucy. Muchos saludos, amigo.

WOKELAND. Aún no sabemos si le ha ocurrido algo a Lincoln. Aunque… ya ves que está viendo y escuchando cosas que la misma Lucy no puede. Y eso que ni siquiera ha visto a Nyarla.

Esto apenas comienza, amigo. Saludos, y espero la continuación de tu propia obra, amigo. Vamos a hacerle un poco de justicia al maestro Lovecraft, en la medida de nuestras posibilidades. ¡Ánimo!

IngoGengar. Ya has visto que todo fue una especie de sueño de Lucy.

Pero… ¿Lo será realmente?

Las dudas se irán despejando conforme avancemos. Gracias por tu review, amigo.

Alucard. Pues tuvo la visión de Azathot… O al menos, eso pareció. El asunto es que no sabemos si era una visión onírica o real. Hasta ahora parece un sueño pero… Quién sabe si de verdad lo sea.

¿Será que Lincoln sí escuchó los clarines de los Primigenios, los poderosos Dioses Exteriores?

Ya lo veremos. Gracias por tu apoyo, amigo.

ARKHANOS. Muchas gracias. Ahora voy con un plano diferente de la narración. Espero que te agrade la manera en que todo se articula, porque tendremos un poco de terror cósmico mezclado con cosas tan terrenas como el romance y, quizá, el sexo.

Espero que te agrade el abigarrado coctel que estoy preparando, amigo. Saludos.