IV.
El fin de los Cullen.

Mientras Bella estaba en Volterra, los Cullen habían logrado juntar a la mayoría de los amigos que consiguieron para el incidente de Renesmee:
El clan del Amazonas, Zafrina, Kachiri y Senna; el del Denali; Eleazar, Carmen y Sasha; el clan egipcio Benjamín y Tia; el clan irlandés, Maggie, Siobhan y Liam; y los nómadas Mary, Peter, Charlotte, Randall, Charles y Makenna.
Alastair, los rumanos Stefan y Vladimir, Kate y Garret se habían rehusado a participar en la búsqueda en cuanto supieron que los Vulturi también lo harían.

La reunión en la nueva casa Cullen estaba tensa, a nadie le agradaba tener que trabajar junto a los Vulturi, pero sabían que estaban a salvo, pues Aro estaba desesperado para limpiar su nombre. Todos miraban ansiosos a Dimitri mientras usaba su don para hallar a Alice y a Jasper, pero no halló nada. Era lógico pensar que Alice y Jasper habían muerto.

Entonces todos sintieron un olor vampírico poco familiar. Se abrió la puerta. Alucard e Integra entraron a la estancia con decisión. Los vampiros los miraron con curiosidad, pues tenían un aspecto muy extravagante, la mujer era rubia, muy anciana y tenía un parche en el ojo; por lo demás se miraba en su semblante severo que era una mujer de cuidado y que estaba en perfecta condición física.
El vampiro por su parte vestía ropas victorianas y gafas de sol; además que tenía una pistola enorme en la mano derecha y estaba sonriendo de manera muy irónica.

-¿Ves algo, Alucard?

-No mi ama, mis ojos me dicen que aquí sólo estamos usted y yo. Pero mi olfato me dice...

No dijo más, levantó su pistola y disparó contra Zafrina rompiendo su concentración y haciendo que la ilusión se desvaneciera. Ella saltó para esquivar la bala, pues sabía que esas balas no eran comunes y que si la tocaba, moriría a pesar de ser un vampiro.

Ese ataque fue suficiente para que todos se dispersaran y adoptaran diferentes posturas defensivas y ofensivas alrededor de los misteriosos visitantes. Emmett no se resistió y se lanzó contra Alucard, quien lo rechazó de un manotazo.

Felix tuvo otra idea y se lanzó contra Integra, la cual lo esquivó con facilidad y de paso le hizo un profundo corte con su espada.

El vampiro gritó de dolor mientras trataba de controlar la sangre que le salía a borbotones del corte.

Alec decidió actuar, hizo que su neblina anti-sensorial avanzara contra los dos cazadores, estaba muy confiado. Entonces Edward gritó.

-ALEC! TEN CUIDADO!

Demasiado tarde, un destello rojo brillante cruzó la estancia como una flecha y atrapó al vampiro, el cual lanzó un grito de sorpresa y dolor cuando sintió los colmillos penetrar en su carne y su sangre se iba drenando poco a poco. Jane estaba paralizada de terror, pues no esperaba un ataque aéreo. Finalmente el cuerpo de Alec cayó, totalmente seco y Seras aterrizó. Aún se relamía los labios de los cuales goteaba la sangre de Alec.

Jane pegó un grito de furia y le lanzó su ataque a Seras con todas sus fuerzas. Estaba furiosa.

-AAAAAAAAAAAAH! ¿QUE ES ESTO?

-ME LAS PAGARÁS MALDITA, ME LAS PAGARÁS POR LO QUE LE HICISTE A MI HERMANO.

Dimitri brincó e inmovilizó a Seras, que aún se retorcía del dolor por culpa de Jane. Ella avanzó dispuesta a arrancarle la cabeza personalmente. Seras le dio un golpe a Dimitri, el cual lo lanzó varios metros y luego transformó su brazo de energía oscura en un cañón, el mismo con el que había matado al Mayor, y disparó contra Jane.

Felix estaba en ese momento tratando de matar a Integra, pero ella era una verdadera maestra en la lucha contra los vampiros; él quiso lanzarse otra vez, pero apenas si logró esquivar el golpe de espada de Integra que iba dirigido hacia su rostros . Se paró frente a ella en una pose amenazadora, cuando escuchó el grito. Jane había perdido el equilibrio, pues el proyectil de Seras le había arrancado las piernas y las había mandado lejos. La visión fue suficiente para distraer a Felix, lo cual Integra aprovechó para abrirle es estómago con su espada. El vampiro gritó otra vez y miró horrorizado como sus tripas salían al aire. Se las recogió como pudo, pero Integra arremetió de nuevo cortándole la cabeza.

Seras desvió su atención de Jane, ahora convertida en una inválida y se lanzó contra Maggie. Jane quiso volver a probar su don, pero no pudo, pues Alucard la levantó y metió la mano en su pecho aplastando su corazón, luego la sacó y la lamió con placer. Estaba hambriento.

-Alucard, Seras, es suficiente. Acaben con esta pelea de inmediato.

Ambos vampiros le hicieron una reverencia a su ama.

Todos miraron horrorizados como el cuerpo de Alucard había comenzado a deshacerse en una masa informe, mientras un demonio negro con miles de penetrantes ojos rojos saliera de él. Por su parte Seras sonrió irónicamente y colocó su brazo oscuro en el suelo del cual comenzaron a salir varios bultos que tomaban forma de personas.

Emmett aprovechó y le arrancó la cabeza a Seras. Creyó que había ganado, pero miró que lo que sostenía era la cabeza de Alice. Gritó horrorizado, mientras que el gran proyectil que Seras disparó atravesaba de lleno su corazón haciendo a Emmett estallar en mil pedazos.

-¿Que hiciste? Acabaste con el alma de tu hermana, que hubiera vivido por siempre como una más de mis esclavos.

Ahora los bultos negros se habían definido completamente. Había varias personas, las víctimas de Seras, incluyendo a Jasper, Alec, un hombre de aspecto monstruoso vestido con el uniforme de las Waffen SS y otro hombre con un parche en el ojo. Este último intercambió un beso rápido con Seras y se dispuso a dispararle a los vampiros con un rifle de asalto.

Por su parte, el demonio de Alucard también había aparecido por completo haciendo que todos se estremecieran del miedo.
El primero fue Carlisle, al cual Alucard le disparó al estómago para incapacitarlo y luego el demonio Baskerville lo devoró sin piedad. Esme tampoco fue muy difícil, pues la pérdida de su amado fue suficiente para dejarla quieta y que el perro demoníaco la devorara de un solo bocado.

Rosalie quiso vengar la muerte de Emmett lanzándose contra Seras, pero se topó con la afiliada hoja de Integra, que arrancó su cabeza limpiamente y luego atravesó su corazón, aunque eso no era necesario; era sólo el odio de Integra hacia los no-muertos.

Cayo gritó horrorizado cuando vio fijamente a Hans Güncshe, pues él conocía muy bien a ese hombre lobo, casi lo mata una vez. El soldado, ahora reducido a un "familiar" de Seras, lo miró fijamente y luego se transformó. Los Vulturi restantes profirieron un grito ahogado cuando vieron cómo uno de sus líderes era devorado sin piedad, mientras que el otro era mutilado por una simple mortal, encima de todo una anciana.

Por su parte Bella vio a Edward, el cual lloraba... sangre. Nunca antes había visto llorar a un vampiro y eso le inquietó.

-Edward, Edward, ¿Qué es?

-Ese... ese monstruo que acaba de matar a Cayo... es la razón por la cual... Alice no la vio venir. Asimiló parte de su naturaleza cuando lo bebió, así como ahora tiene los poderes de Alec y los de Alice.

-Sí, sí, sí... hazme un favor Eddie... ¿Por qué no te callas? O mejor aún... te mueres.

Bella y Edward voltearon y vieron a Seras, la cual le dio un golpe a Bella, la cual salió disparada varios metros, y luego clavó sus colmillos en Edward. Quiso resistirse, pero él bebía sólo sangre de animal y Seras sangre humana y sangre de monstruos, ella era mucho más fuerte.

Bella gritó y se lanzó contra Seras hecha una furia, pero ella volvió a colocar su brazo oscuro en el suelo y de él salió Edward. Bella se paró en seco. Entonces Seras le dio su arma a Edward, el cual se dispuso a dispararle a su amada. No tenía opción. Su alma ahora le pertenecía a Seras. Bella quiso huir, pero uno de los disparos le dio y perdió una pierna, luego se alejó cojeando, pero un segundo disparo le dio y perdió la segunda. Miró horrorizada a esa mujer pidiendo piedad, pero en ese momento el perro demoníaco de Alucard, el cual había generado varias cabezas la despedazaron y luego la devoraron.
Todo había acabado, no quedaba ni uno vivo. Integra sonrió.

-Somos la Real Orden de Caballeros Protestantes Hellsing. Los vampiros son nuestro trabajo.

Después de absorber la sangre que quedaba en el suelo, Alucard se fue. pero antes vio a Seras recoger algo del suelo. No dijo nada.