Lamento la tardanza en subir este capítulo, la buena noticia es que el capítulo es más largo :) espero que les guste. Muchas gracias por sus comentarios! Y... acepto cualquier sugerencia o crítica constructiva.
"Pheobe espera. ¿No sabes si los padres de Arnold vienen por él?" preguntó Helga con ese tono de voz tan fuerte y chillón de cuando estaba nerviosa.
"No, siempre se va en el autobús con nosotros" contestó su amiga.
"De acuerdo tomaré el autobús también entonces. Pero… cuando lleguemos a la bajada de la casa de huéspedes me esconderé" afirmó.
"¿Qué te pasa Helga? ¿Por qué te esconderías de ellos?" preguntó Phoebe confundida
"Me van a reconocer" susurró tapando su cara con ambas manos y dejándose caer al suelo detrás del escritorio del maestro.
"¿Reconocer?"
"¿Helga?" interrumpió la voz de un muchacho.
"Si aquí estamos Arnold" contestó Phoebe inmediatamente sonriendo de una manera burlona hacia Helga.
Helga quien estaba de cuclillas escondiéndose detrás del escritorio del maestro. No tuvo más remedio que levantarse.
"Ah hola. Sólo… amm… estaba buscando… ahhhh" titubeó.
"Sus contactos" completó Phoebe.
"¡Sí! Claro mis contactos" dijo riendo torpemente.
"¿Si los encontraste?" preguntó Arnold. "Puedo ayudarte…"
"No, no te molestes, ya los guardé en mi bolsa del pantalón. Llegando a casa los lavo" dijo golpeando el bolsillo del pantalón en dónde se suponía que estaba el estuche con los contactos.
"Lo que tú digas… ammm Helga…" comenzó Arnold.
"Ups, creo que ya llegaron por mí. Helga lo siento no puedo esperarte tenemos una comida muy importante. Te veo más tarde, adiós" dijo la amiga de Helga y al finalizar salió rápidamente del salón.
"Phoebe espera no…. Ashhh ya se fue, genial" *mentirosa* pensó.
"No te preocupes, yo te puedo acompañar a tu casa" dijo Arnold contento. Sabía que Phoebe los había dejado solos a propósito y estaba feliz de que lo hubiera hecho.
"No te preocupes cabeza de balón, yo puedo ir sola" intentó sonar fría mientras comenzaba a caminar hacia la salida.
"No es un favor. Quiero acompañarte. De hecho… Helga, yo… te quería preguntar si querías… no lo sé. ¿Salir conmigo hoy?" dijo nervioso. Era la primera vez que se sentía tan nervioso con Helga pero de una extraña manera esa sensación de nervios se sentía genial. También estaba feliz y emocionado.
"Ahh… ¿salir?" dijo Helga sonrojada mientras jalaba un poco el cuello de su blusa para agarrar aire.
"Si, no es nada muy formal. Sólo caminar. Me gustaría mucho hablar contigo" terminó Arnold.
"Está bien Arnoldo, pero sólo por un rato" aceptó con ese tono molesto que usualmente usaba con él. Era la única manera en la que no sonaba nerviosa y se sentía más nerviosa que nunca. Arnold se veía muy bien, solía ser más bajo que ella pero ahora estaba ligeramente más alto y aunque seguía siendo delgado se veía más fornido.
*Espero verme linda para él también* pensó. Sabía que se veía mejor que antes pero nunca sería tan bonita como Lila o su hermana Olga.
Caminaron en silencio por quince minutos hasta que llegaron al parque, ambos iban caminando mirando al suelo y volteaban a verse de vez en vez pero nunca de manera que sus miradas se encontraran.
*Bien Arnold, no seas un cobarde. Está aquí, no sabes si algún día se vuelva a ir*
"Helga… no sé si… bueno. Ahggg no puede ser. No sé cómo decir esto" dijo algo desesperado dando vueltas. Era un tema muy difícil pero no podía dejar que el miedo lo detuviera. La vez que Helga le dijo que lo amaba se confió y pensó que en el momento que estuviera listo para hablar de sus sentimientos por Helga la iría a buscar y ella estaría ahí como siempre, pero no fue así. Era mucha suerte que se la hubiera encontrado de nuevo.
"¿Está todo bien?" preguntó Helga preocupada. Esta vez no pudo sonar molesta o fría. Nunca lo había visto actuar así. Usualmente se veía demasiado calmado y hoy estaba muy intranquilo.
"Tal vez esto sea un poco directo pero… ¿todavía sigues sintiendo algo por mi Helga?" dijo finalmente mirándola a los ojos. En verdad se veía muy hermosa, su nuevo estilo le recordaba mucho a como se veía en el sueño que tuvo hace mucho tiempo. Él sueño en el que se enamoraba de ella, pero ella no le correspondía porque se enamoraba de su extraño primo, Arnie.
Helga se quedó paralizada. No esperaba esta pregunta, pero después de un momento se recuperó y tomó esa actitud arrogante que siempre la salvaba de demostrar sus sentimientos.
"Cabeza de balón ¿es enserio? Ya pasaron años desde lo del vecindario. Además creí que ya había quedado claro que sólo me dejé llevar por el momento" dijo con un tono molesto. No podía bajar la guardia, por alguna razón seguía teniendo mucho miedo de que Arnold supiera sus verdaderos sentimientos.
"Helga ¿podrías ser la verdadera tu por un momento por favor? Sé que eso no es lo que estás pensando" dijo muy seriamente.
"¡No estoy fingiendo nada Arnold!" gritó más molesta.
"Bien. Entonces mírame a los ojos y dime que nunca has sentido nada por mí y que te dejaste llevar en ese momento" agregó firmemente sin apartar la vista de la joven.
Helga intentó sostener su mirada molesta pero después de unos segundos no pudo más y Arnold pudo notar que se puso triste.
"¿Por qué te da tanto miedo expresar lo que en realidad sientes?" preguntó Arnold algo preocupado.
"Porque no tiene caso Arnold. ¿Para qué quieres que te lo diga? Nunca te has interesado en mí, ¿por qué habrías de hacerlo ahora?" dijo con un tono de voz muy fuerte y ahora ella era la que daba vueltas.
"Yo siento algo por ti Helga. Y pues… quiero saber si sigues sintiendo algo que pueda hacer que correspondas a este sentimiento"
Helga estaba completamente bloqueada. Si escuchó lo que Arnold dijo pero no podía procesarlo, no podía ser cierto. No tenía sentido.
"Yo creo que estás confundido. O tal vez… si, es seguro que estoy soñando" dijo esto último más como un pensamiento en voz alta mientras tapaba su cara con sus manos.
"Helga" dijo tomando sus manos para apartarlas de su rostro delicadamente "no estás soñando" terminó. Por un momento Helga se perdió en sus ojos de nuevo pero volvió a ganar su pesimismo.
"Entonces es por qué ninguna otra chica te ha correspondido. Arnold… mira, jamás he sido el tipo de chica que te gusta. No soy nada como Ruth, o como Lila. No soy femenina, ni bonita, ni amable, ni educada. Soy la chica ruda, maleducada y horrible que siempre te hizo la vida imposible" afirmó con desesperación.
"Y la chica que me ayudó a salvar el vecindario y me escuchó cuando Lila me dijo que no sentía lo mismo por mí; con quien construí un castillo de arena en la playa y pasé un gran día de dar gracias" completó Arnold inmediatamente.
Helga no pudo evitar sonreír "¿Esos momentos si fueron importantes para ti?" preguntó mientras se le nublaban los ojos. No podía creer que Arnold los recordara.
Arnold pasó su dedo por su mejilla para secar una lágrima "Y si eres bonita. El día que entramos a preescolar pensaba que eras la niña más linda de todas… y… no voy a negar que te ves muy bien ahora" dijo bajando su mirada y sonrojándose un poco pero luego volvió a levantar su vista y continuó.
"Además… no estás siendo justa conmigo Helga" continuó con tono de desaprobación.
"¿Justa? ¿Cómo que justa?" preguntó confundida
"Sí, no estás siendo justa" confirmó "¿Cómo esperabas que me fuera a enamorar de ti si siempre me hacías creer que me detestabas? Luego… de vez en cuando teníamos momentos lindos, como la playa o el día de dar gracias, y te juro que los disfrutaba, podía sentir un sentimiento diferente y lindo por ti. Pero era sólo por un instante y al siguiente día volvías a portarte grosera. Eso me confundía mucho"
"Lo siento mucho Arnold. Supongo… fui egoísta. Tenía miedo de que me rechazaras y si… si era grosera al menos tendrías una razón justificada para no sentir nada por mí. Sé que no tiene mucho sentido pero…" dijo mirando hacia abajo avergonzada.
"Tiene mucho sentido Helga. Y no fuiste egoísta. Sé que tus padres no te prestan la atención que mereces, es muy lógico que pensaras que todos los demás serían iguales" dijo sin soltar sus manos.
"Nunca lo había pensado de esa manera, pero tiene mucho sentido" comentó Helga. En verdad le importaba a Arnold, jamás pensó que recordara la situación que ella tenía con su familia. Si le había comentado un par de veces y él la había aconsejado, pero era muy lindo saber que no sólo la había escuchado, si no comprendido.
"Pero… entonces… después de todo este tiempo tu…" dijo Arnold interrumpiendo el pensamiento de Helga.
"Mis sentimientos no han cambiado cabeza de balón" completó con una sonrisa.
"¡Eso es genial!" exclamó y la abrazó muy fuerte. "Oye… y por el otro lado, ¿en serio pensabas que no me iba a enamorar de una persona que hizo todo por ayudarme a salvar el vecindario? Helga… jamás he hecho nada por ti y tú estabas dispuesta a ayudarme sin decírmelo. Ni si quiera hubiera podido agradecerte" continuó sin dejar de abrazarla y mientras frotaba su cabello con su mano. No quería soltarla.
"No lo sé… creo que se veía muy loco ¿no crees? Además, ayudarte con cosas tan importantes, podía dar a entender que era una manera de obligarte o presionarte a que sintieras algo por mí y la verdad todo lo hice sólo para verte feliz" explicó Helga muy honestamente. Por primera vez estaba siendo honesta con él acerca de sus sentimientos y su respuesta fue ese hermoso abrazo. Nunca se había sentido tan feliz, tan segura y tan protegida por alguien.
