III
Lo prometido es deuda. Aquí les dejo lo que sigue. Los personajes no son mios. Sé que me demore más tiempo, pero me he encontrado cada día más ocupada, perdón pero las actualizaciones van a demorar un poco.
Además, estoy en la búsqueda de un Beta, estoy demorando bastante en subir por que no solo no tengo tiempo para escribir, sino que también tengo que revisar el texto dos veces si no más
-¿Lexa? Es bueno verte.
-Definitivamente- Lexa se acerco para abrazar a su amiga que hacia tanto tiempo que no veía, pero Clarke la freno.
-No creo que sea una buena idea, por más de que me alegre de verte.- dijo señalándose a sí misma.
-Mira como te he dejado. Estas hecha un asco.
-Ambas sabemos que me he visto peor. No te preocupes, tengo algo de repuesto en el bolso. Ya sabes la experiencia sí te hace estar preparado.
-Te veo al rato, así nos ponemos al día.
-Claro, no vemos al rato.
Clarke salió corriendo en dirección al baño. Entro y no pudo evitar gemir de satisfacción al ver que el lugar estaba vacío. Ver a Lexa le había traído un montón de recuerdos y necesitaba algo de tiempo para procesarlos.
La última vez que se habían visto Clarke aún estaba debatiendo con ella misma por sus sentimientos hacia Lexa. Primero había creído que era una mezcla de agradecimiento y admiración por haberla salvado de una pelea el primer día en el reformatorio, cuando todavía no entendía nada.
Pero luego Clarke le había devuelto el favor cuando había cubierto las espaldas de Lexa en una pelea. Y sus sentimientos por Lexa seguían siendo los mismos, más fuertes incluso. Después de eso su amistad había llegado más lejos, al punto de que apenas hacían nada la una sin la otra.
Cuando la fecha de liberación de Lexa se cernía sobre ellas de forma inminente Clarke dejó de intentar engañarse a sí misma. Le atraía Lexa, le gustaba incluso. Pero que ella supiera sus sentimientos no eran correspondidos. El día que decidió dejar de tener miedo y decirle cuáles eran sus sentimientos por ella, Lexa dejó el reformatorio.
Desde ese momento Clarke había intentado por todos los medios dejar de pensar en ella, pero no había podido. Ahora tenía un problema, todavía quería decirle a Lexa, pero tenía miedo de perder a la única amiga que tenía en esta ciudad extraña.
Clarke negó con la cabeza y abrió el grifo de agua fría. Dejo que el agua corriera entre sus manos un momento antes de lavarse la cara. Saco la remera limpia y miro con tristeza su reflejo antes de pasarse la remera blanca por la cabeza, con cuidado de no dejar un rastro de comida por su cabello.
Se acomodo la ropa y cerro la canilla. Se dirigía a la puerta cuando esta se abrió bruscamente dejando pasar a una Raven y una Octavia muy enojadas.
-Así que conoces a Lexa…-comenzó Octavia
-¿Cuándo pensabas decirnos? ¿Antes o después de que te aceptáramos en nuestro grupo?-ataco Raven. Ella le dedico una mirada a Octavia antes de volver a concentrarse en Clarke. – ¿De dónde la conoces? ¿Qué eres para ella? ¿Una amiga o algo más?
Por un momento Clarke se quedo parada sin saber que hacer o decir. Lo que finalmente la hizo reaccionar fue que Raven se estaba acercando muy peligrosamente hacia ella. Decidida a evitar una pelea física Clarke hablo.
-Escucha, primero y principal nada de todo eso es asunto tuyo, y segundo ¿no tienes nada más importante que hacer, como… no sé… preocuparte de que tu novio haya estado coqueteando con migo?
Raven dio un paso hacia adelante y la empujo contra la pared del baño. Clarke se quedo impasible, decidida a esperar al próximo movimiento de Raven. Esta la acorralo contra la pared y le puso el antebrazo sobre el cuello ejerciendo una ligera presión.
-Ya me dijo Finn que intentarías echarle la culpa a él.- Raven sonrío de medio lado.- Escuchame bien, con mi novio no te metes. Y si te pregunto algo es porque quiero una respuesta. ¿Entendido?
Clarke conto de veinte hacia atrás para detenerse de responder físicamente a la pulla de Raven. Antes de responderle quiso llenarse los pulmones con aire, pero su respiración se vio bruscamente interrumpida cuando Raven aumento la presión en su cuello.
-¿Entendido?- volvió a preguntar.
Antes de quedarse sin aire Clarke metió la mano en el bolsillo trasero del pantalón para sacar la navaja que la había acompañado a tantos lugares y que tenía tantos significados para ella. Haciendo un esfuerzo sobrehumano cuando la visión se le empezó a poner borrosa en los bordes Clarke abrió la navaja y apoyo el filo contra el costado de Raven, ejerciendo una ligera presión para que ella lo notara.
Raven bajo la mirada y la sonrisa se le borro cuando vio la navaja en la mano de Clarke. Clarke apretó un poco más con cuidado de no cortarla, no quería problemas, y Raven retrocedió.
-Te dije que eso no era asunto tuyo. Y tú no me das ordenes ¿entendido?- pregunto Clarke, jugando su propio juego.
Raven palideció y asintió bruscamente. Caminando hacia atrás se dirigió a la puerta, donde Octavia la estaba esperando.
-Ah, y Raven, una cosa más yo que tu mantendría una vigilancia más estrecha sobre ese novio tuyo.- antes de que Raven pudiera responder Octavia la jalo del brazo hacia fuera del baño.
El resto de las clases del día pasaron volando, como en un borrón. Sobre todo porque no vio ni a Lexa ni a Raven por ningún lado. Cuando el último timbre del día sonó Clarke se permitió sonreír, hasta que se acordó que tendría que ver a su madre en el momento en el que llegara a su casa.
Paso por su casillero y se pregunto qué le diría su madre cuando viera la remera embardunada con los almuerzos, seguramente enloquecería. Finalmente salió del colegio y sonrió al ver que el estacionamiento también estaba dividió entre las dos pandillas. Ahora empezaba a entender cómo funcionaban las cosas por aquí.
Dando un vistazo general alrededor del estacionamiento pudo ver a Lexa subida arriba de una motocicleta, que parecía demasiado grande para su cuerpo. Le había contado que conducía una moto de vuelta en el reformatorio, pero nunca pensó que fuera una de ese tamaño. Estaba hablando con otras tres personas, dos chicas y un chico, él no parecía muy feliz con lo que estaban diciendo.
Clarke alejo su mirada del grupo y se permitió buscar a Raven, tenía curiosidad por saber que auto conducía. La encontró, como no, intercambiando saliva con Finn apoyada contra un Mustang negro, que parecía un ataúd con ruedas.
Manteniendo a Raven en su campo de visión comenzó a hacer su camino hacia afuera del estacionamiento. Cuando vio su camino bloqueado por una motocicleta.
-Tentador como suena dejarte caminar hasta tu casa y arriesgarme a que te encuentres con alguien de los Sky, no me parece una buena idea.- Lexa dijo en tono jocoso.- Ven, sube, te llevo a tu casa.
-El encontronazo ya lo tuve y puedo caminar.- No tenía ni idea de por qué estaba rechazando la oferta.- Pero gracias de todos modos Lexa.
La cara de consternación de Lexa era legible por debajo de los lentes oscuros, y en lugar de hacerla desistir esta información la hizo insistir más.
-Por favor Clarke, déjame compensarte.- Clarke levanto una ceja.- ¿Por favor? – Clarke se cruzo de brazos- ¡No seas terca Clarke!- Lexa le grito.- Sube ya a la moto, por el amor de Dios.
-Esa es la Lexa que yo conozco. – dijo Clarke con alegría mientras se subía de un salto a la moto justo detrás de Lexa.
-Me temo que no hay casco extra.- Clarke se encogió de hombros.- Agárrate fuerte de mi y no te sueltes, no vaya a ser cosa de que te caigas.
Lexa acelero a fondo y dejaron el estacionamiento del colegio en una exhalación. Al principio Clarke no se había agarrado muy fuerte, pero al sentir que se deslizaba hacia atrás por el asiento se sujeto con más fuerza a Lexa. Y de repente fue plenamente consciente de la cercanía que implicaba montar en la parte de atrás de una moto con otra persona.
Sentía como su cuerpo se amoldaba al de Lexa y podía oler su perfume. Definitivamente olía mejor ahora que en el reformatorio. Cuando se dio cuenta de lo que estaba pensando sintió la sangre subiendo a sus mejillas y estuvo más que agradecida de que Lexa no pudiera verla.
A medida que se alejaban del colegio Lexa fue disminuyendo la velocidad y Clarke se sintió forzada a aflojar su agarre. Cuando empezó a retirar un poco las manos Lexa la freno.
-Aquí.- dijo tomándole la mano con la suya y devolviéndola al lugar en el que estaba antes.
Clarke asintió antes de acordarse de que Lexa no podía verla.
-De acuerdo.
Lexa asintió en conformidad y siguió conduciendo la moto a través de las calles de la ciudad. Cuando sintió las mano de Clarke alejarse se había sentido extraña, y no sabía por qué. Hasta que se dio cuenta de que era porque extrañaba el calor de su cuerpo. No sabía de dónde había salido eso, pero era mejor que se serenara, no quería espantarla.
Llegaron a la casa de Clarke, y Lexa estaciono la moto en la puerta. Clarke se bajo y se quedo parada delante de ella.
-¿Cómo sabes donde vivo?
-No es frecuente que la gente se mude por aquí, y esta es la única casa que no compro nadie de la ciudad.- respondió encogiéndose de hombros.- Tienes suerte de no haber quedado en medio del territorio de los Sky.
-En todo caso, gracias por traerme.
Clarke se fue a dar media vuelta, pero se arrepintió al instante. Sin pensar realmente en lo que estaba haciendo estrecho a Lexa en un abrazo que era demasiado apretado para ser amistoso.
-Te extrañe.- confesó la rubia en un susurro contra el cuello de la morena.
-Yo también.- respondió la otra estrechando a Clarke aún más entre sus brazos, si es que eso era posible.
Lexa aflojo el abrazo y Clarke hizo lo propio.
-Te veré mañana Clarke.- dijo y le dio un beso en la mejilla, peligrosamente cerca de la comisura de los labios.
-Te veré mañana Lexa.- dijo en un susurro casi tímido.
Lexa arranco la moto ahogando un poco el motor y salió disparada calle arriba. Clarke se quedo sonriendo como una boba con una mano apoyada sobre el lugar que Lexa había besado. Cuando Lexa doblo y Clarke la perdió de vista, se dio media vuelta y prácticamente floto de camino a la puerta de la casa.
Abrio la puerta de la casa e hizo su camino a la cocina para conseguir un vaso de agua para su garganta repentinamente seca. En su camino paso por delante de su madre, que tenía los brazos cruzados, y esa expresión en la cara que decía "explícate, ahora". Clarke la ignoro y se sirvió un vaso de agua fría.
-¿Y bien?- Clarke alzo el vaso y acabo con el contenido en un largo trago.- ¿Haciendo nuevos amigos?
Momentáneamente Clarke considero no responder, pero ver a Lexa le había hecho acordar que en un momento había llegado a perdonar a su madre. Quizá no fuera una conversación en toda norma, pero al menos podría satisfacer la curiosidad de su madre. Así que asintió. Abby se dio cuenta y al principio se quedo conmocionada, pues era la primera "conversación" que tenía con su hija en meses.
-Me alegro.
Clarke asintió una vez más y Abby sonrío. Y la más joven subió las escaleras, para encerrarse en el baño e intentar salvar su remera.
Mientras refregaba la remera con una barra de jabón se acordó de la despedida de Lexa. Quizá no supiera a ciencia cierta cuáles eran los sentimientos de la morena hacia ella, pero lo que sí sabía era que ese beso en la comisura de los labios no había tenido nada de inocente.
Bueno, capítulo tres terminado. No sé muy bien cómo voy a hacer con la relación entre Clarke y Abby, pero en algún momento los platos se van a romper y la que los va a pagar va a ser Lexa.
En todo caso, ¿qué les parece? ¿Debo seguir la historia?
