CAPÍTULO 3 : SIEMPRE EXISTE ALGUIEN QUE TE ARRUINA EL DÍA
¿Cómo demonios había pasado aquello? Eso era lo que el teniente Abarai quería saber. Ahí estaba, sentado en su escritorio ordenando informes que luego tendría que entregar al Capitán General.
Hacía algunas horas se respiraba un aire demasiado tenso en el escuadrón seis. Todo sucedió en aquel local de comidas, donde él y el hijo de su capitán se encontraban charlando mientras comían. Al parecer Rintarou había querido decir algo luego de que él le contara su historia. Sin embargo, escuchó un grito demasiado familiar.
_¡¿QUÉ MIERDA ESTÁS HACIENDO?!_gritaba enfadada la mujer_ ¡¿ACASO TU TRABAJO ES SACAR A UNA PUTA A COMER?!
Renji se puso de todos colores. Tenía el presentimiento de que ese día marchaba demasiado bien.
_¡Basta,Mei!_ trató de no levantar demasiado la voz, pero fue inevitable.
Miró al joven, que degustaba su ramen con total indiferencia. El capitán Kuchiki tenía la misma costumbre de ignorar los escándalos, pero eso no quería decir que no estuviera enojado. "Mierda" maldijo mentalmente.
_¡ESA NIÑA NI SIQUIERA TIENE TETAS COMO LAS MÍAS Y SE VISTE COMO UNA SANTURRONA!_ gritó colérica señalando a Rintarou que se encontraba de espaldas a ella.
"Estoy muerto" pensó el pelirrojo.
_¡ESTOY HABLANDO DE TI, MALDITA MOCOSA!_ dijo cansada de que la "chica" la ignorara.
Sin que Renji pudiera evitarlo, Mei tomó al jovencito por su hombro derecho y lo obligó a voltearse. La mano femenina descansó sobre la mejilla del chico. El teniente sintió como si le estuvieran apretando la garganta y abrió la boca ante el accionar de su novia. "Estoy tan muerto" se lamentó.
_Pude escucharte claramente_ dijo tranquilamente el joven mientras tomaba la mano con la que Mei lo había abofeteado_ Quizás debería cortarte la lengua para que no causes más escándalos como este…o tal vez sería mejor rebanarte la mano. Por la forma en la que te expresas no debes escribir muy seguido y la tienes suave, así que lo más seguro es que tampoco cocines o limpies. Creo que no la necesitarás demasiado.
El rostro de Mei se había transformado por el terror y el chico la tenía sujeta firmemente. Una luz similar a la de un rayo era emitida por su mano derecha.
_Entonces…¿tu mano o tu lengua? Decide cuál quieres conservar_ preguntó serio
La chica comenzó a sollozar. La mano del joven fue sujeta por la del teniente pelirrojo.
_Perdónela, señor_ dijo agachando la cabeza_ Fue sólo una terrible confusión. Permítame recompensarlo de alguna manera.
No muy contento, Rintarou dejó libre a la chica y esta salió de la tienda en un mar de lágrimas. Renji la siguió y charló con ella por algunos minutos. Le dio el kimono que le había comprado y ella dijo que olvidaría el asunto. Cuando volvió al local, el hijo del capitán Kuchiki ya no estaba. Terminó de comer solo y se marchó hacia su escuadrón.
Y ahora se encontraba incómodo debido a que el muchacho había vuelto a su postura de seriedad. A pesar de que hacía poco ambos habían hablado bastante.
Vio que el joven se levantaba para dirigirse al patio del escuadrón.
_Señor, yo lo lamento_ se apresuró a decir de manera algo torpe.
_Olvide el asunto, Teniente Abarai_dijo con frialdad_ Ahora, si me disculpa, tengo cosas pendientes que atender.
_S-sí, señor_ dijo inclinándose en señal de respeto.
