Hola, he vuelto con el capítulo más largo de este fic. La verdad es que no imagine que fuera tan largo pero no podía cortar el capítulo. Lo hice con mucho empeño y vaya que me costó, eso de las batallas no es lo mío, pero quería VL. En fin espero les guste. La última parte es la razón de ser de este fic, ya ustedes juzgaran que tan loquilla estoy. Quizás algo les suene a cliché pero es que han sido aspectos que me han gustado mucho y en ellos me inspire.
Nota: he usado los conceptos de la historia lo más apegado a lo que son, pero otros tuve que darle otro significado para que encajaran y aparte me invente algo que no se que tanto contradice a la historia. No se compliquen y disfruten.
Bleach no me pertenece, es propiedad de Tite Kubo. Yo sólo usó su trama y sus grandiosos personajes, para hacer una revoltura de todo lo que he visto, leído (manga y otros lados) e imaginado y les comparto esta historia tipo final alternativo donde obvio hay Ichiruki.
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III. The Black Sun
Desde hace unas horas, los habitantes de Karakura habían entrado en pánico, pues los extraños sucesos que ocurrían en su ciudad eran propios del fin del mundo.
Todo comenzó con un gran temblor, que después de cierto tiempo dio lugar a réplicas en menor escala. Las múltiples explosiones e incendios en distintos lugares del pueblo, empeoraron la situación de alarma y para acrecentar el temor, el cielo se fue tornando oscuro y el ambiente sombrío conforme las horas pasaban.
La mayoría de los residentes optaron por abandonar la ciudad, aunque la situación era similar al lugar donde fuera, el caos imperaba, claro que en menor grado. Otros en cambio, solo se refugiaron en casa aguardando y rezando para que las tragedias llegaran a su fin y volviera la anhelada paz.
Yuzu se regañó mentalmente por no hacer lo segundo, el edificio en ruinas no era el lugar mas seguro, y ya no se sentía tan valiente ni decidida como cuando le pidió a Karin le dejara acompañarla. Su hermana había sido cautelosa, pero fue descubierta cuando escapaba de su casa rompiendo los hechizos de protección que su padre había invocado para resguardar su hogar y mantenerlas lejos del peligro.
Vaya día para despertar por completo su habilidad de ver espíritus, la pobre jovencita jamás se hubiera imaginado que existían esas atroces seres, siempre creyó que únicamente habitan un tipo de espíritus atrapados en su mundo antes de cruzar al más allá: esos que inicialmente veía sólo como manchas borrosas, pero cuan equivocada estaba, también estaban esos monstruos con extrañas máscaras, que parecían haber salido del más espantoso cuento de terror.
Pese al amuleto que cargaba, regalo de su padre, un hábil hollow de color verdoso, pudo detectarla y amenazante se dirigió hacia ella. Para su fortuna un rostro familiar llegó a tiempo para auxiliarle y acabar con la horripilante criatura.
-¡Onii-chan! – chilló aliviada mientras se aferraba a su hermano mientras sollozaba.
-Yuzu, ¿te hicieron daño?- Le preguntó su hermano preocupado de que estuviera lesionada y a la vez un tanto sorprendido de que ahora no solo podía verlo con claridad, si no también era capaz de tocarlo.
-¡Ichi-nii, Yuzu! – los llamó Karin, quién se había mantenido de cerca luchando a pesar de la insistencia de Jinta y Ururu en ir al otro extremo de la ciudad, pues tan pronto escuchó los lamentos de su melliza, corrió en dirección de sus hermanos.
- Voy a darle una paliza a ese viejo – dijo molesto - ¿cómo fue que se le ocurrió dejarlas a su suerte, en lugar de mantenerlas a salvo en casa?
- Ichi-nii… nos escapamos - confesó la de cabello negro aceptando su responsabilidad, mientras apretaba con fuerza una espada luminiscente, seguramente propiedad de Urahara.
- Lo… Lo sentimos – agregó de inmediato la del rostro más dulce.
- ¡Kurosaki, tienen que moverse! – le regañó Ishida, al quedarse en medio del lugar en la que ahora él junto con Sado luchaban contra un par de gigantescos hollows que escupían pequeños pero potentes proyectiles. El primero contrarrestaba los proyectiles con sus flechas mientras que el moreno usaba su fullbring para afrontar al enemigo.
- ¡¿No pudieron ir a otro lado?! – le riñó como siempre Ichigo, quien cargó bruscamente a sus hermanas para alejarse del campo de batalla.
- ¡Shiten Kōushun!– exclamó Inoue, cuando un ataque desviado estuvo apunto de impactarlo sin oportunidad de esquivarlo, por sostener a las mellizas.
- ¡¿Esa es Orihime-chan?! – exclamó sorprendida Yuzu al ver a la dulce joven unirse en batalla a sus amigos, en tan peculiar y escotado atuendo.
- ¡Déjame Ichi-nii, yo también quiero luchar! – se quejó Karin, que trataba de soltarse.
- Hadō No 33 Sōkatsui – escucharon a alguien pronunciar mientras la bola de energía azul se dirigía en su dirección, pasando a centímetros de ellos, hasta chocar finalmente contra el cero que un Adjuca lanzaba los Kurosaki y que el shinigami sustituto ni siquiera había alcanzado a detectar.
- ¡¿Qué fue eso?! – bramó disgustado frunciendo el ceño, pero de inmediato relajó el rostro cuando vio de quien se trataba.
- Lo... lo siento – se disculpo amablemente con las chicas ignorándolo a él - tan pronto lo vi, decidí actuar en lugar de advertirles.
- Gra… gracias – dijo Yuzu tímidamente, y por el contrario, Karin solo asintió con la cabeza para agradecer.
- ¿Cómo sabías que ese cero iba a golpearnos? – le cuestionó su amigo – yo ni siquiera lo sentí - pues por mas distraído que estuviera no se percató de ello, de hecho le pareció que primero se dirigía el hadō hacia ellos antes de que el mismo cero fuera disparado.
- No… no lo sé… creo fue instinto – mintió.
- Gracias – le contestó el pelinaranja no tan convencido, mientras bajaba a sus hermanas y les pedía que se alejaran lo suficiente para enfrentarse al Adjuca que había retrocedido por la previa colisión de energías.
- Mae, Sode no Shirayuki –activó su zanpaku-to la pequeña shinigami – Tsukishiro – invocó de inmediato para detener y destruir al Menos, dejando boquiabiertos a los Kurosaki, pues el poder de su shikai se amplió a tal grado que otros hollows que hicieron una repentina aparición, fueron alcanzados por el poder de Sode e Ichigo no tuvo necesidad de desenfundar su espada.
Yuzu al verla, sintió mayor admiración hacia ella pues siempre la había visto como un modelo a seguir por su nobleza y entrega. Karin en cambio, no pudo evitar mostrar una leve sonrisa, pues esperaba un día ser tan fuerte como ella. A pesar del poco tiempo de convivencia, de alguna forma se habían encariñado y en verdad la querían como su hermana.
El asombro duró poco, pues otro hollow apareció, era de menor tamaño y no tan intimidante, pero a pesar de eso la energía que desprendía triplicaba al del anterior. Ichigo se lanzó contra él, pero solo logró hacerle unos cuantos cortes superficiales, ya que el Sonido que poseía lo hacia un difícil objetivo, por lo que temiendo por sus hermanas y por Rukia, actuó de inmediato:
- ¡Bankai! Tensa Zangetsu - invocó el joven para hacerle frente y esta vez acertarle un golpe con tal fuerza que lo partió en dos.
- ¡Hakuren! – pronunció al instante su compañera, para defenderse del ataque de un Gillian, que era seguido por otros de su misma especie, quienes torpemente los rodeaban destruyendo los edificios a su paso.
Uno a uno fueron vencidos, pero continuaban apareciendo más. Ichigo bufaba irritado y pese a que las mellizas estaban a salvo por un par de bakudōs que Rukia evocó para repeler los ataques, no dejaba de preocuparse, viéndose obligado a minimizar la fuerza de sus ataques, haciendo que les costara acabar con ellos rápidamente.
- ¡Aulla, Zabimaru!- escucharon decir a Renji, quien tuvo que ir a ayudarlos cuando se retrasaron mucho y no llegaban al punto de reunión que habían acordado - !vamos Rukia, Ichigo, chicos, no se demoren! – les dijo cuando corría frente a ellos.
Rukia, estaba por seguir al teniente, pero de pronto todo se volcó en negro y sintió terror al ver frente a ella a Orihime desangrándose, a Chad sin brillo en los ojos tendido entre escombros y a Ishida con el brazo mutilado, siendo cruelmente atacado por un oscuro ser que salía del extraño nido rodeado de espinas blanquecinas.
Ishida fue el único que reparó en su expresión y se detuvo a su lado al verla palidecer, pues Chad y Orihime ayudaban a unas personas que habían quedado atrapadas y seguían inconscientes por la tremenda presión espiritual a la que habían sido expuestas y en tanto Ichigo, se hacia cargo de sus hermanas ya que el kidō había perdido su efecto.
- Kuchiki-san… ¿qué viste? –le preguntó Uryū tomando por sorpresa a la ojivioleta, quien guardó silencio. El joven había acertado en lo que hubiera deseado estar equivocado.
- Ishida, yo… - quiso excusarse la shinigami.
- Sólo cálmate… se puede cambiar el futuro – dijo para tranquilizarla, después de todo en eso consistía su nueva habilidad escasamente explotada – solo tenemos que encontrar la manera de que…
- Quédense aquí - habló interrumpiéndole - sólo manténganse alejados del Foso – le pidió casi ordenándole, pues en ese lugar ocurría tal tragedia.
Tal petición irritó al quincy pero no iba a contradecirla, no tenía duda que ella ahora poseía The Almight, no sólo porque se había anticipado a ciertos eventos en tres ocasiones en que la palabra suerte perdía significado. La primera cuando les indicó el lugar correcto donde se encontraban las mellizas Kurosaki, a pesar de que no habían sentido ninguna presión que los guiara al sitio. En segundo, cuando descifró los ataques que de no haber sido por su advertencia hubieran sido víctimas y por último cuando interceptó el cero de un Menos que irrumpió en el cielo abruptamente.
No, eso podrían haberlo justificado como casualidades o el desarrollo de una gran intuición. La verdadera razón era que el reiatsu de la teniente de la treceava división, había cambiado y le rememoraba ligeramente al de Yhwach. Solo le quedaba una cosa por confirmar que lo estaba inquietando de sobremanera, además de tan extraordinario don, ¿que más tenía en común con su ex majestad?
- Ishida-kun, Kuchiki-san – interrumpió a los pelinegros - Kurosaki-kun nos va a dejar atrás – mencionó pues Ichigo aun discutiendo con Karin ya se había apartado.
- Hay que seguirlo - mencionó Sado.
- ¡Kurosaki-kun, cuidado! – gritó Orihime cuando vio como un hollow se lanzaba contra el y gracias a que llevaba una mano libre, ya que Karin se había negado a que la llevará cargada y corría a su par, pudo defenderse del ataque y deshacerse del monstruo.
- ¡Ichigo, están justo detrás de ti! - le advirtió ahora Rukia, haciendo que su compañero se girara extrañado de que no había nadie.
- Allí no hay… – apenas dijo cuando uno de los dos Adjuca, el de enorme garras hizo acto de presencia y de no ser por la flecha de Ishida, le hubiera arrancado el brazo.
- Bakudō No 9 Geki – invocó tan pronto el quincy hizo uso de su arco, paralizando a las criaturas con la luz roja que los envolvía.
- Shire, Senbonzakura – articuló el shinigami de origen noble, quien se encontraba en la azotea del edificio contiguo, pues desesperado por el tiempo que se tardaban en llegar y derrotar a tan simples enemigos, decidió intervenir, aunque en el fondo estaba ansioso por su hermana ya que antes de partir de la Sociedad de Almas, también advirtió un cambió en su reiatsu.
- Nii-sama, lo siento – dijo avergonzada de que su hermano adoptivo tuviera que acabar con tan insignificantes Menos.
- Maldición – susurró el shinigami sustituto quien se sintió patético, el pudo haber acabado sin problemas con los intruso pero algo estaba entorpeciendo sus sentidos, además seguía sin recuperarse de la batalla previa pese a los esfuerzos de Inoue por sanarlo por completo.
- Kurosaki… nosotros nos quedaremos – dijo Ishida sorprendiendo a todos – nosotros tres cuidaremos de tus hermanas – añadió el muchacho.
- Ishida-kun… pero Sado-kun y yo queremos ir a ayudarlos – dijo Orihime a lo que el moreno asintió.
- ¡Sólo seremos un estorbo! – les espetó a sus amigos, tragándose su orgullo, debía ser terrible el futuro que ella vio para que le pidiera que se alejaran de la batalla principal, si no hace mucho habían peleado juntos como el equipo que eran – tú mejor que nadie lo puede entender Inoue – añadió a lo que la muchacha se desencajó al recordar los eventos en el domo de Las Noches.
- Tenemos que continuar Rukia, Kurosaki – habló por fin el líder del clan Kuchiki, desapareciendo después de eso con Shunpo.
- Yuzu, Karin, háganle caso a este pesado – les pidió su hermano mayor agradecido de que Ishida interviniera aunque fuera de malos modos.
- ¡Láguense ahora, antes de que me arrepienta! – le contestó el de lentes, un tanto sobresaltado.
- … y no se separen de Inoue ni de Chad, confío en estos tres… y sean valientes, todo estará bien… – terminó por decir con una melancólica sonrisa a manera de despedida - Rukia, hay que seguir adelante.
- S... sí, hay que seguir… amigos cuídense – les dijo la shinigami a Chad y a Orihime así como a las mellizas. Antes de partir y seguir al de ojos color ocre, le dirigió una rápida mirada de agradecimiento al quincy por actuar con prudencia. En seguida se dirigió torpemente a la zona donde se supone se encontraban los Vasto Lordes, ya que otra imagen la asaltó: veía a esos cinco ilesos y entristecidos a su alrededor
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Desde hace un rato, Urahara caminaba impacientemente de un lado a otro en el improvisado cuartel, el miedo y la preocupación estaban nublando su juicio pues no dejaba de pensar en adversos escenarios en los cuales no debía intervenir. Yoruichi se hartó de verlo así y sin más le soltó un puñetazo en la cara.
- Yoruichi-san, ¿por qué haces eso? – dijo sobándose la cara.
- Tú te lo buscaste Kisuke, me estabas desesperando – le contestó la de felina mirada.
- Lo siento… pero no había necesidad de golpearme – dijo de manera infantil -
¿Qué van a pensar mis fans cuando me vean con el ojo morado?
- ¿Cuáles fans? – le replicó la curvilínea mujer, que amenazaba con darle otro golpe haciendo que el rubio alzara las manos en defensa, por lo que se contuvo y de cierta manera se disculpo - lo siento… pero es tu culpa además estoy demasiada tensa con lo que tarda Kyoraku…
- Si lo deseas, te puedo dar un masaje… - añadió con un tono sensual en su voz al tiempo que le guiñaba el ojo. Y eso fue suficiente para recibir otro golpe.
- ¡Ustedes dos, ya tranquilícense! – les regañó Kukakū.
- ¡El/Ella empezó! – dijeron acusándose mutuamente como niños pequeños.
- ¿Cómo es que… llegaron a ser capitanes? – cuestionó Ganju ante la actitud infantil de los ex capitanes del Gotei.
- Bueno, verás Ganju-san – empezó a decir con una voz entusiasmada - todo comenzó en un día de Abril, cuando dos jóvenes am…
- ¡Basta, Kisuke!... ¿crees que no te conozco? – le recriminó la morena – deja de intentar distraerme, ¿qué es lo que te preocupa?.
- Ah, mi Yoruichi-san… soy un libro abierto para ti…- reveló nostálgico.
- ¿Vas a decirme que te preocupa sí o no? – le demandó.
-Ah, yo… - solo suspiro.
- ¿Qué estas ocultando? – le interrogó.
- Lo siento, Yoruichi-san, no puedo decirte… di mi palabra… – finalizó con seriedad y desconsuelo agachando la mirada.
- Ya veo… ¿tiene que ver con lo mismo que por años te has negado a contarme? – aventuró a decir, ya que esa era la disculpa que le daba cuando intentaba averiguar sobre su secreta misión.
- Déjalo Yoruichi – habló la líder del clan Shiba - nunca te lo dirá. Nunca nos contará sobre lo que le pidió el Reiō aquel día – finalizó y después hubo un largo silencio.
- En verdad, ¿creen que sean muy fuertes? – dijo Ganju para romper el incomodó silencio además que no entendía de lo que los otros hablaban.
- ¿Quiénes, los Vasto Lordes? – dijo la de ojos verdes – son criaturas temibles – añadió tomándose el muñón que tenía por brazo, trayendo a su memoria no gratos recuerdos.
- Bueno, pero son 5 capitanes, Ichigo y sus amigos han ido también, no deben tener problemas – dijo optimista Ganju y Kukakū lo miró con enojo – y esas dos bellezas los acompañan – completó ignorando la tensión de Urahara.
- Debemos ir a ayudarlos – decidió Yoruichi, al ver la reacción de su amigo.
- Debo… vigilar el sello – se excusó el inventor, auque en el fondo eso era lo que quería hacer.
- Yo me encargo de eso – les ofreció su vieja amiga – vayan, de todas formas no hay mucho que se pueda hacer aquí.
Ante tal propuesta y la resolución de su eterna cómplice, Urahara no lo pensó dos veces y abrió un senkaimon para dirigirse a Karakura. Esperaba que no fuera tarde.
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Llegaron justo a tiempo, no hace mucho los hollows, Gillian y Adjucas habían sido derrotados, pero tan pronto arribaron a la ciudad, las filosas espinas que formaban el nido, sumergido entre ruinas de lo que solía ser el instituto de Karakura, salieron proyectadas en todas la direcciones dejando ver unas cuantas figuras, todas de un color negro salvo por sus máscaras blancas y el intenso amarillo de sus ojos, distinguiéndose entre sí por sus diferentes formas y tamaños.
- ¡¿Qué, tan sólo cuatro?! – exclamó disgustada Yachiru – serán insuficientes para Ken-chan.
Hirako le dio la razón a la pelirrosa, era un desperdicio de tiempo que estuvieran allí. Debió insistir y quedarse a auxiliar a los del cuarto escuadrón, había demasiados heridos entre ellos algunos de sus compañeros Vizards y algunos tenientes.
Tōshirō compartía la misma idea que el excéntrico capitán, él también hubiera deseado quedarse. Nunca evadía sus responsabilidades pero en ese momento quiso haber desobedecido las órdenes y optado por estar en la Sociedad de Almas, ellas necesitaban de él: Rangiku estaba al borde de la muerte y Momo en grave estado.
Por otro lado, Soi Fong y Byakuya observaron atentos y aguardaron cautelosamente, pronto identificaron que el reiatsu que emanaban aquellos míticos seres era denso y casi asfixiante, y no eran conjeturas vanas, pues los hollows que seguían apareciendo frente a ellos caían al suelo sin poder volverse a poner de pie.
A una mayor distancia, Ichigo que estaba junto a Renji, se preguntó si Nel no había exagerado, aunque de alguna manera le resultaba familiar el reiatsu que desprendían, en otras palabras era parecido al del cuarto Espada. No debían confiarse. Rukia que estaba detrás de ellos, miraba perpleja, todo esto tenía que ser un mal chiste, ¿que clase de seres eran esos monstruos frente a ella?
Zaraki, maldijo molestó y tratando de adivinar cual era el mas fuerte en base a su apariencia los miró detenidamente. En seguida descartó al más alto pues también era el más delgado prácticamente era un saco de huesos por lo que con la forma de sus brazos y la corva de sus garras, como hoces, le daba el aspecto de la misma muerte.
El que estaba en una orilla era delgado, tenía un pelaje que cubría sus antebrazos, su cuello y la parte baja de su vientre hasta sus muslos, no se veía tan débil pero no le intereso tenerlo como oponente. El Menos que permanecía al otro extremo era igual de esbelto, pero el de menor altura distinguiéndose por eso y sus amplias alas de ave.
En el centro había uno que a Shinji le recordó a la forma hollow que Ichigo adquirió cuando lo entrenaban, era musculoso y tenia una larga y pesada cola, también poseía una melena corta pero de color rojizo y de su espalda sobresalían púas.
Ese debía ser el mas fuerte pensó el capitán del parche y lo incitó a la pelea, el otro lo ignoró y terminó por lanzarse sobre los capitanes de la décima y quinta división que estaban muy cerca entre sí. El que acabó dirigiéndose hacia Kenpachi era el último que quería como rival, el escuálido monstruo se movió paralelo al otro Menos y así les permitieron descubrir la presencia de otros dos Vasto Lordes.
Estos eran esbeltos pero imponentes, tenían alas de murciélago y sus máscaras eran totalmente negras, las cuales poseían líneas rojizas que atravesaban todo su cuerpo. Lo que más destacaba en ellos, eran los seis cuernos distribuidos en su cráneo simulando a una corona y que sus ojos también rojizos, carecían de brillo e irradiaban crueldad pura.
Uno de ello profirió un aullido ensordecedor, y los hollows que yacían en el suelo comenzaron a desvanecerse y se convirtieron en chispeantes energías rojas que salieron disparadas hacia los shinigamis. Sólo dejaron como rastro de su existencia las máscaras que comenzaron a flotar.
Cuando las explosiones cesaron, causándoles algunas leves heridas, pudieron ver con asombro como Renji y Soi Fong estaban cubiertos de una masa blanquecina que comenzó a amoldarse a su cuerpo envolviéndolos como una armadura. Yoruichi fue a ayudar cuando esta última forcejeaba inútilmente, pero para su sorpresa su alumna comenzó a atacarla muy a su pesar.
Renji hizo lo mismo con Ichigo quien no tardo mucho en quedar exhausto pues solo se defendía del bankai de Abarai, quien con una mueca expresaba el disgusto y cólera que sentía al ser usado como títere por esos Lordes con cuernos que seguían en su sitio. Sin mover un solo dedo los tenían a todos en aprietos.
Rukia veía aquello sin saber que hacer, sólo sacudió la cabeza para desprenderse de las imágenes que irrumpían en su mente, confundiéndola.
Byakuya quiso socorrerlos, pero la criatura con alas se interpuso en su camino y empezó a atacarlo con las plumas que desprendían sus alas las cuales eran pequeñas navajas eso combinado con Ceros disparados con la velocidad de una Bala, le estaban dificultando la batalla. Ayudado de las cuchillas de Senbonzakura se defendía y respondía ante cada agresión, aunque no se libró de recibir algunas laceraciones. Tenía que ser prudente o en un descuido sería gravemente herido.
- Bakudō No 61 Rikujōkōrō – recitó para envolver a su oponente con los seis barrotes de luz y paralizarlo para poder alejarse un poco – Bankai - pronunció para liberar su segunda liberación - Gōkei, Senbonzakura Kageyoshi – dijo posteriormente para crear la esfera de millones de cuchillas en torno al Menos y acabarlo finalmente.
Shinji y Tōshirō hacían mancuerna, y cada uno con su Zanpaku-to, contrarrestaban los feroces embestidas del hollow, que se valía de Balas y también de sus púas para atacarlos. No estaban para juegos, así que acordaron coordinarse para de una vez por todas derrotar al Vasto Lorde.
- Colapsa, Sakanade – liberó su shikai Hirako haciendo girar sus espada para afectar los sentidos del enemigo quien ya aturdido menguó los ataques y bajo su defensa, cosa que fue aprovechada para agravar sus heridas.
- Bankai, Daiguren Hyōrinmaru – pronunció el otro capitán formando alrededor de sí al majestuoso dragón de hielo – Ryūsenka – dijo y en seguida alcanzó al ya debilitado oponente para convertirlo en hielo y hacerlo estallar, pulverizándolo por completo.
Urahara a su vez, lidiaba con el hollow cubierto de pelaje, era hábil debió reconocer, pues detenía cada estocada que le propinaba con Benihime ayudado con una de las púas que se encontró a su paso usándola como espada. Auxiliándose de kidō llevaba la ventaja y sólo se concentró para darle el golpe final.
- Shibari Benihime – dijo envolviendo al Menos con la red de energía para inmovilizarlo – Hiasobi Benihime, Juzu Tsunagi – completó para generar las explosiones hasta culminar en una increíblemente devastadora, que terminó por derrotar a su contrincante.
Yachiru continuaba animando a Zaraki, quien ahora estaba satisfecho con su oponente, quien lo diría, el desgarbado ser poseía un Hierro increíblemente resistente. Ya lo había cortado innumerables veces pero cada tajo era superficial además que su regeneración instantánea le dificultaba el trabajo al capitán. A pesar de ello, el shinigami estaba contento divirtiéndose pero aun había otros dos que derrotar, así que se quitó el parche y concentrando su energía le dio un último golpe al hollow partiéndolo en dos y así logró eliminarlo por completo.
- Carruaje del trueno, puente de rueda giratoria, ¡con luz, divide esto en seis!, Bakudō No 61 Rikujōkōrō – alguien pronunció tan alto envolviendo a Renji y Soi Fong en los haces de luz para detenerlos y evitar que escaparan de las dos poderosas flechas que destruyeron las armaduras que los cubrían, haciéndolos caer desmayados, ante la presencia de los demás.
- ¡Papá, Ishida-san! – habló un sorprendido y agotado Ichigo al ver a Isshin y a Ryūken Ishida hacer acto de presencia.
- Hubiéramos llegado antes pero unos arrancar nos hicieron retrasarnos – le dijo su padre que también lucía herido y cansado, como el padre de su amigo.
- ¿Dónde esta Uryū? – preguntó el quincy.
- Se quedó a cuidar de mis hermanas junto con mis amigos – mencionó y el otro solo asintió.
- Ya veo… Rukia-chan, ¿estás bien? – le preguntó amablemente al verla paralizada e hiperventilando, pero no hubo respuesta, por lo que pensó que estaba sorprendida por verlo como shinigami ya que no creía que estuviera herida.
Nada más alejado de la realidad, ella estaba en shock por ver su propia muerte a manos de los Vasto Lordes alados que continuaban en el nido, quienes al fin decidieron intervenir al ver como los otros cuatro de su especie habían sido derrotados.
Zaraki reía triunfante aún sintiendo el éxtasis recorrer su ser, pero eso no fue lo que evitó que se diera cuenta del golpe recibido a traición por uno de los Menos de máscara negra.
Yachiru quiso ayudarlo pero el otro con tan solo levantar su mano la hizo perder el conocimiento cayendo al lado del cuerpo inconsciente de su capitán.
Hirako, Hitsugaya y Kuchiki se dirigieron a ellos pero de repente se vieron rodeados de algunas máscaras, las cuales formaron una prisión entorno a ellos que drenaba sus energías y repelaba sus ataques haciéndoles imposible escapar.
A su vez, Urahara quien tan pronto acabó con su rival se dirigió hacia donde se encontraba Yoruichi, fue sorpresivamente suspendido en el aire y enviado junto con ella y Ryūken a Hueco Mundo.
Isshin e Ichigo se pusieron en posición defensiva y comenzaron a luchar cuerpo a cuerpo con los Vasto Lordes. El Hierro y el Sonido de esos dos simplemente era sorprendente, y que decir de los poderosos Ceros. La espada de Ichigo se estaba resquebrajando y los hadōs que su padre alternaba con los ataques eran inservibles. Estaban en aprietos.
- ¡Quema, Engetsu! – tuvo que liberar Isshin su shikai, pero ya no pudo hacer lo mismo con su bankai, ya que tenía dos heridas graves que se lo impedían.
Al instante que urdió un golpe en su oponente una energía oscura envolvió el cuerpo del Menos, haciendo que la espada se quebrara en mil pedazos. Quiso advertir a su hijo, pero era tarde, Zangetsu sufrió el mismo percance y sorprendido por el hecho Ichigo no reaccionó a tiempo para esquivar el Cero a Oscuras que iba hacia él.
- Bakudō No 39 Enkōsen – alcanzó invocar su padre para bloquear el ataque con dicho escudo, pero no los exento de salir ilesos de la explosión arrojándolos a gran distancia. Sólo ese ruido logró sacar de su trance a Rukia, quien tuvo que actuar de inmediato cuando vio como uno de lo Menos iba a atacar a Ichigo nuevamente.
- Hadō No 90 Kurohitsugi – profirió mientras se formaba la caja de energía negra alrededor del Vasto Lorde, perforándolo con las cuchillas espirituales.
El otro oponente, desencantado de que Isshin permanecía inconsciente y ya no sería rival, se dirigió hacia ella a gran velocidad.
- Bankai, Hakka no Togame - llamó a su zanpaku-to congelando a su contrincante, pero para su sorpresa no se había desintegrado y empezó a emanar una energía roja para liberarse. En tanto ella, estaba inmóvil y le estaba costando demasiado derretir el hielo que la cubría.
Byakuya miraba atónito la escena desde la jaula de máscaras. La impotencia y el pánico lo invadían pues su hermana al estar expuesta iba a ser víctima de esos monstruos, pues uno de ellos, ya se recuperaba del ataque del poderoso hadō usando su regeneración instantánea.
Horror, fue lo que presenciaron sus ojos. Las garras que el Menos desplegó a distancia habían atravesado su pecho haciendo que la sangre goteara incesante y brillante sobre el hielo, pero no era la sangre de ella, era la de Ichigo, quien se había interpuesto y usado como escudo para protegerla al no tener más su espada para defenderla.
Antes de caer al suelo, el hollow removió sus garras y volvió a desdoblarlas para clavarlas en el cuerpo del shinigami que comenzó a desangrarse mientras se retorcía y gritaba de dolor.
Con crueldad continuó girando sus garras dentro del cuerpo del shinigami desgarrando por completo su torso, ampliando y profundizando las heridas hasta formar un gran hoyo en su pecho. Aburrido de que ya no se moviera o emitiera algún quejido, lo arrojó lejos sin piedad.
Rukia estaba aterrada y al ver el cuerpo inerte de Ichigo convertido en un sanguinolento guiñapo, aceleró su descongelación, causándose pequeñas y numerosas heridas, para ir lo más rápido a su lado. El Vasto Lorde se aproximó y comenzó a atacarla, con gran dificultad frenaba los golpes con su espada que ante cada embestida se agrietaba más y más.
El otro Vasto Lorde, por fin logró su cometido, y ya se había liberado de la prisión de hielo generando un incendio que ahora los rodeaba a ellos tres. Valiéndose también de su habilidad hollow, se recuperaba de las heridas que debieron matarlo.
Ambos la atacaron sin piedad con sus manos desnudas mientras ella se defendía con su dispararon Ceros más débiles que los antes usados, que ella desviaba con kidō y entonces se dio cuenta, estaban jugando con la comida. Ella era la deliciosa presa que les causaría placer devorar, tal como lo había dicho Grimmjow.
"Si voy a morir, que sea luchando" pensó para sí misma. Giró el rostro y miró a su hermano, y le dejó ver que moriría con orgullo, porque era una Kuchiki. Vio con tristeza como Renji aún seguía en el suelo desmayado, y pensó que aunque estuviera despierto no pediría su ayuda, ambos eran guerreros, tenientes del Gotei, ella no era de las que pedían que la salvaran.
Después volvió la mirada hacia donde yacían los restos de Ichigo y pese al ennegrecido presente alberga la esperanza de un futuro juntos, quizás en otra vida. Cuan humana se había vuelto gracias a él, el único que había logrado despertar en ella tan desconocidos y cálidos sentimientos.
Aunque ya no ofrecía más resistencia, los Menos se ensañaban con ella y continuaban torturándola. Hasta que finalmente, la alzaron en el aire, y comenzaron a trazar heridas en todo su cuerpo sin siquiera tocarla. Ella sólo ahogaba las ganas de gritar mientras seguía aferrándose a Shirayuki a pesar de estar ya rota. Sintiéndose desfallecer pronunció su nombre una vez más:
- I… chi... go…- dijo y cerró los ojos ante el inminente golpe que iba a recibir y la mataría.
Una cadena contuvo la mano del Menos que se atrevió a alzarla en contra de ella. El hollow trató de soltarse pero su mano era fuertemente retenida así que buscaron quien se atrevía a intervenir, pero las llamas que los acorralaban no les dejaban ver con claridad, hasta que la imponente figura las atravesó y se posó frente a ambos.
Era un Vasto Lorde de un blanco opaco, de larga y oscura melena, cuyo brazo derecho estaba envuelto en cadenas negras mientras la izquierda de una armadura en forma de cruz de igual color. El pecho tenía tatuado líneas negras y rojizas que nacían desde su máscara justo debajo de los cuernos y se dibujaban por el resto del cuerpo desnudo y contrastaban con el rojo de sus ojos.
El desconocido hollow continuo ejerciendo presión del agarre y terminó por arrancarle el brazo, por lo que el Menos aulló de rabia y terminando por abandonar a su presa se arrojó sobre él, quién con una sola mano paró el golpe y aprisionando su brazo, terminó rompiéndolo por lo que el otro le disparó un Cero a Oscuras, que su oponente repeló con su mano izquierda. Le arrancó una de las alas, antes de que tratara de huir. Con una de sus cadenas, lo tomó de un pie y lo tiró hacia donde estaba la jaula y de sus cuernos disparó un cero que lo desintegró al instante. El poder era tan grande que desvaneció las máscaras que aprisionaban a los tres capitanes quienes estaban pasmados por lo que veían.
El otro monstruo fue hacia él a desafiarlo, los golpes de ambos eran rápidos y certeros y cada vez que chocaban sus manos, un gran estruendo resonaba. El Sonido que desplegaban le dificultaba a Isshin seguir la batalla, en verdad ¿eso era su hijo?
Rukia miraba consternada aquello y rogaba por que eso acabara. Tenía miedo por él, sea lo que fuera ahora, en el fondo seguía siendo Ichigo. De pronto, vio como dos ceros chocaron causando una gran explosión y un par de balas salieron disparadas en su dirección. Esperaba lo peor, ya que no tenía suficientes fuerzas para esquivarlo, pero por fortuna usando Sonido, él llegó a su lado recibiendo los impactos que no le hicieron el menor daño por la dureza de su Hierro, salvo por el pequeño trozo de cuerno que se le rompió.
Urahara apareció de una Garganta seguido de Yoruichi y el padre de Uryū, quedándose perplejo ante el espectáculo. Veía aquello y meditaba que incluso en la oscuridad, ese muchacho se empeñaba en seguir protegiéndola. Sin duda el amor era más fuerte que el acero y trascendía más allá de la muerte.
Sin más, y sabiendo que la volvería a atacar, resolvió acabarlo de una vez por todas. En un ágil y veloz movimiento quedó detrás de el hollow y lo tomó de los cuernos, lo envolvió con sus cadenas, y con mucha fuerza empezó a cercenarlo hasta que la presión fue tal que terminó por partirlo en varios pedazos y le arrancó la cabeza. Con las manos levito los fragmentos y arrojándolos hacia el cielo disparo un Cero para pulverizarlos. Nadie podía creer lo que acaba de ocurrir.
Pasaron unos minutos para que Isshin se lograra incorporar, aunque sin la ayuda de Ryūken no lo hubiera logrado. Él, junto con algunos shinigamis se acercó al Vasto Lorde que seguía de pie frente a Rukia, sin moverse y con la mirada perdida.
- ¡Kurosaki-kun, Kurosaki-kun! – llegó gritando Orihime entre lágrimas, pues desde el instante que dejó de sentir la presencia de Ichigo salió corriendo hacia el lugar de la batalla, pues pensó lo peor, aunque no estaba preparada para lo que encontró, su peor pesadilla se había vuelto a hacer realidad.
- ¿Qué demonios? – blasfemó el joven Ishida, que había seguido a Orihime para que no saliera lastimada. Chad en cambio, se había quedado rezagado ya que Yuzu se había desmayado y Karin muy a su pesar se quedó con ellos, ya que también cuando dejó sentir el reiatsu de su hermano comenzó a imaginar lo peor. – "Hay que cortar los cuernos" pensó sugerirles hasta que reparó que uno de ellos ya estaba roto.
- ¿Se puede revertir? – preguntó Hirako a Urahara y este respondió que no tenía idea.
- Hay que destruir su máscara – dijo calmado Byakuya mientras sujetaba con determinación su zanpaku-to - eso es lo único que nosotros podemos hacer para purificar su alma – añadió intentando a acercarse con cautela a él y a su hermana, ya que el Menos podía reaccionar violentamente como cuando Renji ya conciente quiso aproximarse a Rukia a ayudarla.
Orihime ahogó un gritó de pavor, y tratando de calmarse ofreció usar su Sōten Kisshun para invertir la hollowficación. Pero Urahara volvió a negar con la cabeza.
El hollow dio unos pasos al frente y sorprendiendo a Rukia y a los demás le tomó la mano donde aún sostenía a Shirayuki y cayendo de rodillas la alzó y la colocó en su mascara justo en medio de sus cuernos. Le estaba pidiendo que acabara con él, pero Rukia se zafó y retrocedió varios pasos angustiada, no le haría eso, seguía siendo él, tan solo tenía que encontrar la forma de traerlo de vuelta.
- P… por… fa... vor – pronunció el muchacho.
- Rukia-chan, hazlo por favor – le pidió el ex capitán triste, eso era lo mejor, no podria soportar que su hijo viviera como monstruo - ¿de que otra forma se puede salvar su alma? – añadió, lo que le dio una idea a la ojivioleta.
- ¡Aléjense! – les pidió la shinigami que ya había tomado una decisión. Todos le hicieron caso, mientras Orihime le rogaba que no lo hiciera por lo que Uryū la tuvo que sostener para que no se acercara.
- Desciende e ilumina el sendero de los que creen – pronunció con un sutil tono de voz - desde el norte hasta el sur, del este cruzando al oeste - dijo con más claridad mientras se formaba un círculo alrededor suyo y de Ichigo.
Byakuya, quedó pasmado al ver la barrera creada por su hermana y su inexpresivo rostro no pudo ocultar su reacción, "¿Por qué, tanto te importa ese mocoso?" Preguntó en silencio, aunque desde hace mucho sabía la respuesta.
- Crisantemo, Tulipán, Caléndula – dijo elevando la voz mientras a su derecha superior se dibujaban las pequeñas flores que acababa de invocar. – Lirio, Campanilla, Camelia – añadió y las figuras se formaron ahora a su izquierda.
- ¡Rukia!, ¿Qué intentas hacer? - gritó desesperado Renji pero no podía acercarse debido a la barrera que comenzaba a intensificarse y le obligaba a retroceder más.
- Iris, Ave del paraíso, Botón de Oro – continuó recitando ignorando a su amigo de la infancia que tenía un mal presentimiento – Narciso, Aquilea, Cardo – hizo una pausa cuando se completo el círculo de luces.
- ¡Kuchiki, debes detenerla! eso es un suicidio, los dos pueden morir – le reclamó Hitsugaya cuando por fin se dio cuenta lo que la teniente de la treceava división intentaba hacer y con ello alarmó a Orihime y a Uryū.
- Campanilla de primavera – dijo Rukia a la vez que clavaba su violeta mirada en la de Ichigo, que aunque sus ojos lucían rojos ella distinguió el ocre. Después de esto, se dibujó la última flor en el centro del círculo.
- Rukia - dijo en susurro Byakuya cuando cerró los ojos.
- Purifica y transforma – alzó la voz al igual que los brazos.
- Vaya… son tal para cual – dijo Urahara melancólico pensando como esos dos se sacrifican siempre el uno por el otro.
– Bakudō No 113, ¡Hikari no Hana! – completó la pequeña shinigami al tiempo que el círculo creado por las flores se fundía en una intensa luz que estalló y se expandió por toda la ciudad.
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No pudo evitar sonreír, lo había logrado, nuevamente era él, era su Ichigo, con su vibrante cabello naranja, su piel bronceada y sus ojos ocre bajo ese ceño fruncido. No había duda, ese era el hombre que llevaba en su corazón.
- Ru… Rukia - alzó su mirada para toparse con la de ella - ¿Qué hiciste? – cuestionó cuando se dio cuenta que estaba en ropa ordinaria en lugar de su shihakusho negro de shinigami.
- Creo… creo que me excedí – se limitó a decir, mientras los demás empezaban a percatarse de lo que sucedía ya que luz expelida los había cegado momentáneamente.
- Rukia, ¿Qué hiciste? – le preguntó otra vez confundido, algo no estaba bien.
- Idiota, ¿Cómo te atreves a cuestionarme… en lugar de darme las gracias? – le recriminó.
- Gracias, Rukia-chan – le dijo Isshin quien sostenía a sus hijas, para alejarlas hasta que fuera seguro que se aproximaran. Su primogénito había vuelto a ser el de siempre.
- Funcionó – dijo sorprendido el peliblanco un tanto incrédulo, mientras Urahara sonreía con tristeza y Renji aunque se alegraba de que su amigo hubiera regresado a la normalidad le dolía ver tan mal a su amiga.
- Maldición, Rukia, ¡¿Qué hiciste?! – gritó esta vez desesperado cuando la vio pálida y tambaleándose y quiso levantarse pero el tampoco podía moverse con soltura.
No sintió el suelo, Byakuya usando shunpo llegó hasta ella, y la sostuvo antes de que cayera y se golpeara.
- Estoy orgulloso de ti Rukia – le dijo tierna y sinceramente su hermano mayor y ella solo sonrió débilmente.
- Inoue – llamó a su amiga cuando la vio cerca – ayúdala, por favor – le suplicó Ichigo y esta de inmediato asintió y fue a donde la joven.
- No – intervino fríamente el capitán Kuchiki, haciendo que la chica humana se detuviera asustada.
- Byakuya, déjala hacerlo, ella puede curarla – le imploró el antes shinigami sustituto, y el otro solo se molesto más, esos Shiba siempre terminaban dañándolos.
- Hijo… - le habló su padre - sería inútil, ella no puede hacerlo.
- ¿De que hablas? – le preguntó sorprendido, de que se negaran a hacerlo. Orihime, Ishida y Chad tampoco entendían lo que pasaba.
- No puede hacerlo, esta mas allá de su poder – interrumpió Urahara – Inoue-san solo puede rechazar eventos o los efectos sobre un objeto o un cuerpo… no directamente sobre algo tan profundo como la esencia del alma.
- ¿Qué tratas de decir Urahara-san? – cuestionó intrigado Ishida
- El bakudō que Kuchiki-san usó no utiliza la energía espiritual si no la esencia del alma misma, y al hacerlo mengua la existencia del que lo invoca según el grado de purificación alcanzado – le contestó, mientras Abarai apretó sus puños desconsolado. No había duda, ella tenía esos sentimientos por Ichigo que no le importó morir con tal de salvarlo.
- Era la antigua forma en que los nobles purificaban almas, por eso cuando se crearon las zanpaku-tos dejó de usarse para ya no poner en riesgo su existencia. Esa es la razón por la que se le asignó un número superior al 100 y la razón de que el Gotei lleve como insignias las flores – les comentó Isshin mientras Byakuya apretaba el hombro de su hermana quien ya comenzaba a respirar agitadamente y palidecía mucho más.
- Ishida – lo llamó el pelinaranja que no iba a quedarse de brazos cruzados – tú, ¿tú aún puedes usar tu Shrift A? Antithesis *, ¿podría funcionar? – dijo finalmente.
- Podría – le contestó con franqueza el otro – pero sabes lo que significa ¿cierto? – le dijo tratando de desanimarlo, aunque sabia lo terco que era. El resto ignoraba de lo que hablaban esos dos, salvo las dos chicas.
- Lo sé, yo sería el tercero – le respondió con firmeza sorprendiendo a su alguna vez rival.
Orihime que sabía del poder del quincy, sintió su corazón romperse. Su amor, estaba dispuesto a morir y no era por ella. La pelinegra ocupaba y ocuparía por siempre el primer lugar en el corazón de Ichigo, después de todo ella fue quién cambió su mundo, era la única que lo animaba cuando se sumergía en la oscuridad y la única a quien pertenecían sus mejores sonrisas. Siempre lo supo, pero quiso ignorarlo y guardo la esperanza, a pesar de lo obvio.
- Ni se te ocurra… o yo jamás te lo perdonaré – dijo la pelinegra con gran esfuerzo.
- Ichigo, lo siento, pero no hay nada que hacer – le comentó su padre y Urahara asintió. El muchacho se dejó caer de rodillas nuevamente derrotado.
- Orihime, los demás necesitaran de tu ayuda – dijo Yoruichi intentando apartarla – Zaraki y Yachiru llevan rato inconscientes y Hirako no es tan bueno como tú - añadió señalando al fondo – Y aunque Soi Fong y el capitán Hitsugaya se hagan los fuertes no están del todo bien.
- Sado-san, Ishida-san, Abarai-san – los llamó Urahara - aun hay unos hollows dispersos, hay que eliminarlos. Tessai y los demás esta en el otro extremo de la ciudad, pero ya deben estar agotados.
- Pero… quiso decir algo Renji que quería acercarse a Rukia y despedirse, pero Urahara no lo dejó y lo tomó del brazo para arrástralo lejos del lugar.
- Kurosaki-san no podrá hacerse cargo de ellos - dijo con crudeza - ya que la purificación que Rukia empleó, barrió todo reiatsu en él. Es nuestro turno ahora, anden, ¡vamonos! – y los otros lo siguieron.
- Niñas, vengan – llamó a sus hijas. Yuzu lloraba quedamente y Karin se limpiaba las rebeldes lágrimas. No querían separarse pero su padre quería darle la oportunidad a Ichigo que el no tuvo cuando perdió a Masaki, le daría un momento para despedirse.
Kuchiki suspiro, no quería separarse de su hermana, pero no les negaría un último momento juntos. Entendía tan bien el dolor de decir adiós a la persona amada.
- Kurosaki– le llamó y depositó con delicadeza en sus brazos el frágil y débil cuerpo de su hermanita – no la dejes morir sola.
El muchacho asintió con tristeza, y lo vio alejarse. De repente, no supo si la lluvia realmente caía sobre la ciudad o solo llovía en su interior al saber que la perdería para siempre.
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- … Eres una tonta, ¿por qué siempre tienes que salvarme? – le dijo Ichigo cuando dejó de llorar amargamente – Eres una obstinada, ¿Por qué nunca dejas que yo haga lo mismo por ti? – le reclamó ahora a la pelinegra - Eres una egoísta, ¿crees que podré continuar con la velocidad del mundo sin ti? – le reprendió con dolor.
- El tonto… eres tú - le respondió para su sorpresa la menuda mujer – si te salvo es por que me importas. Si no te lo permito, es por que no podría verte sufrir, y… tendrás que aprender a hacerlo. – finalizó dejando escapar unas pequeñas lágrimas de sus hermosos ojos violeta.
- Tonta, ¿tienes idea de lo que sufrí esos 17 meses que no pude verte?
- I-idiota, yo… también sufrí… no importaba que Urahara me dijera que te volvería a ver cuando murieras y volvieras a ser un shinigami – dijo esforzándose de sobremanera.
- ¿Cómo podré soportar una vida entera sin ti?– le preguntó tratando no llorar nuevamente.
- Ten esperanza y cree en nuestros lazos, la muerte no es el final – le dijo y ambas miradas se encontraron. Ichigo se acercó a su rostro y entonces un estallido lo interrumpió.
- Lo siento, llegó en mal momento – escuchó decir a una voz familiar que emergía dentro de la explosión.
- ¡Aizen! – pronunció escéptico el joven cuando alzó el rostro - ¿cómo es que tú?...
- Fue un juego de niños, ¿de verdad pensaban que me retendrían por tanto tiempo?
- P-pero no eres el mismo – mencionó, pues su apariencia era distinta a la última que recordaba. Su túnica blanca ahora era púrpura y estaba rodeado por algunas sombras.
- Pues esto… es el resultado de unas recientes adquisiciones, algo increíblemente poderoso que yacía bajo un sello mal protegido – dijo con ironía al recordar lo fácil que había sido encargarse de los Shiba
-Vine pensando que lo primero que debía hacer antes de iniciar mi reinado era deshacerme de la basura que me podría causar problemas, pero veo que fue innecesario. No eres nada, eres tan solo un simple humano – le dijo con desprecio – quédate aquí y observa como destruyo todo y asciendo al cielo para crear un nuevo mundo – dijo mientras se dirigía hacia los demás shinigamis.
Se preguntó si estaba soñando y esta era una horrible pesadilla. Rukia estaba muriendo, y el no podía hacer nada para evitarlo. Ya no tenía poderes para luchar y Aizen era más fuerte que nunca. Una gran desesperación comenzó a invadirlo, pero miró a Rukia y recordó lo que hace unos momentos le había dicho, él al morir se convertiría en shinigami. Entonces una idea cruzó por su mente.
- Rukia, despierta, tienes que hacerlo una última vez – le habló mientras colocaba en su mano a Shirayuki aun en estado shikai y la ponía a la altura de su pecho. Ella mantenía los ojos cerrados pero había escuchado a Aizen e intuía lo que intentaba hacer.
- N… no – fue lo que dijo.
-Tienes que hacerlo por favor, no puedo quedarme aquí sin luchar.
- No – volvió a repetir.
- Si no lo haces tú, lo haré por mi cuenta y no quiero convertirme otra vez en esa cosa.
- No – mencionó por tercera vez – puede que no funcione.
- Entonces, si fracasamos moriremos juntos – le respondió.
- No está bien… tú debes vivir - le dijo.
- ¿Hasta cuando entenderás? Todas tus opiniones serán ignoradas- le recordó.
- Tu padre se enfadará – mencionó para desanimarlo.
- No lo hará porque moriré con una sonrisa – dijo sonriendo y ella creyó verlo nuevamente usando su ropa de shinigami en perfecto estado, surcando los cielos de Karakura, bajo un radiante sol. Y aunque no estuvo segura si era una visión real del futuro o algo que ella añoraba, accedió a la petición de Ichigo.
- Más te vale… - dijo con una leve sonrisa - San no mai… Shirafune – pronunció antes de cerrar los ojos y no saber más de sí.
…y se sintió intensamente vivo en los brazos de la muerte. No hubo dolor, si no una alegría antes desconocida. Calidez, fue lo único que Ichigo sintió en lugar del frío filo de la katana atravesando su pecho. Fue una agradable calidez la que Ichigo sintió, gracias al besó que le robó a Rukia antes de perderse en la nada infinita, esa que es llamada felicidad.
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Taran, lo sé soy una dramática, pero no pude evitarlo. De verdad espero les haya gustado.
Y es que lo padre de Bleach es que la muerte no es el final y puedes matar al protagonista sin remordimiento. Y si eso pasa, tiene que ser al estilo shakesperiano, ya saben por eso de morir en los brazos del ser amado, un beso de por medio y una daga en el corazón.
Sobre mi loco intento de bakudo, siempre quise que Rukia hiciera uno súper poderoso. Se nota quien es mi personaje favorito, ¿verdad?
En fin más que nada, es que siempre tuve la idea, que el mayor power up del fresita era el que obtendría cuando se desprendiera de su vida humana, pero pues como que no le atine.
Y finalmente tenía que haber algo que nos recordara al inicio de la historia. "one boy, one shinigami". Por eso el montón de frases propias del manga que me han hecho suspirar y creer en el Ichiruki.
Gracias por leer.
