Sentimiento positivo
Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.
El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.
Capítulo 3: ¿Coincidencia o acoso?
Cuando salí de la ducha no podía decir que me sentía increíble, pero si mucho mejor.
Había acabado de llorar todo lo que necesitaba y había conseguido calmarme.
Y ahora tendría que enfrentarme con él, mi prometido, quien debía de estar de lo más arrepentido del otro lado de la puerta, probablemente esperando que follando arregláramos nuestras diferencias y yo o perdonara por haber metido la pata al abrir su bocota de esa manera.
Y casi como si yo fuera adivina, en cuanto atravesé la puerta del baño con una toalla envolviéndome el cuerpo, vi a Edward esperándome en la cama, con la parte inferior de su pijama puesto, y dos tazas de chocolate sobre una de las mesas de noche.
Esa era su manera de decir "lo siento".
Haciendo la vista gorda a lo que él había preparado, me dirigí al armario y saque mi pijama y un par de bragas para vestirme.
Lo hice frente a él, aunque prácticamente no lo miré. No quería ser sexy o provocativa, sino vestirme para ir a la cama, incluso cuando sabía que las intenciones de Edward eran otras.
Él creía que el sexo iba a arreglarlo todo, que me haría perdonarlo y olvidar lo que había pasado. Eso solo lo conseguiría por unas horas, nada más.
Casi resignada a que eso pasara me metí en la cama con él y acepté la taza de chocolate caliente.
-sabes que lo siento ¿no?- yo asentí aun sin mirarlo a los ojos y dándole un suave sorbo a mi taza, sintiendo que no estaba tan caliente como pensaba -es solo que a veces olvido lo importante que son estas cosas para ti- admitió- es lo que haces para ganarte la vida y lo adoras. Mientras que yo nunca he sido un tipo de demasiadas fiestas.
-lo sé- y él había sido así desde que nos habíamos conocido. Hubiera preferido ir a un restaurante e incluso al cine antes que ir a un boliche a bailar conmigo. Y era por eso que yo nunca insistía para que fuera conmigo a los eventos, no a menos que fuera realmente necesario o que pudiera tratarse de algo que pudiera llegar a motivarlo para ir.
Pero en esta ocasión había sido diferente. Sin mencionar la aparición de Emmett en medio de todo eso, de cómo se había comportado esa noche conmigo y como había vuelto a hacerlo esta mañana.
-lo lamento. Sé que lo de Alice era gran cosa- dijo mientras yo lo observaba con cuidado bajándome otro buen poco de mi chocolate caliente- has estado las últimas semanas como una loca encargándote de todo con ella. Y yo…. Solo podía pensar en mi asenso. Dios, juro que desde Embry me lo dijo la otra semana no he podido sacármelo de la cabeza.- si, eso lo había notado- ¿te imaginas si yo fuera el encargado de mi grupo? Si pudiera ser el líder….
Ambición, eso es lo que estaba carcomiendo su cabeza.
-estoy segura de que conseguirás el puesto, Edward-dije
Él me sonrió agradecido, mientras a mí solo mi importaba que el fuera feliz.
-eso espero, y de nuevo, lo siento- esta vez el acarició mi mejilla y me miro a los ojos apenado- lo último que quería fue hacerte llorar.
Yo solo asentí y me termine mi taza de chocolate de un último y largo sorbo para luego dejarla sobre la mesa de noche.
-no volverá a suceder- dijo, pero no fue una promesa- iré al próximo evento que quieras que vaya y te lo compensaré
Asintiendo con la cabeza, mantuve mi boca cerrada. Si eso era una compensación para él…
Acercándose lentamente hacia mí, sus labios chocaron contra los míos tratando de buscar un ritmo constante.
Una imagen mía y de Emmett besándonos apareció en mi cabeza. Una de muchos años atrás.
Apartándolo lentamente de mí, suspiré.
-¿Qué sucede?- ahora él estaba preocupado
Nada, solo que no puedo sacarme a mi ex de la cabeza, respondió mi voz interior.
-nada- dije y sintiendo como mis ojos volvían a llenarse de lágrimas.
-ey, cariño, vamos…- él me tomó del mentón y me observó con ansiedad- dime lo que pasa, vamos.- yo negué con la cabeza y me restregué los ojos.
No había manera en que yo fuera a mencionar a Emmett. No.
-¿es por la boda?- yo fruncí el ceño y lo miré- ¿te hizo pensar en la nuestra?- yo asentí.
Eso había sido también uno de los motivos por los cuales me había enfadado también con él.
-no te preocupes, pasará, lo sabes- dijo con seguridad- nos comprometimos y vamos a casarnos- dijo tocando el anillo en mi dedo índice- lo prometo. Solo tenemos que darnos el tiempo para planearlo todo y ahora mismo ambos estamos hasta el tope con el trabajo.
Eso es solo una excusa, me dije.
-pero vamos a hacerlo. ¿Está bien? Sé que sueñas con que lo hagamos en grande, y eso necesita tiempo, pero vamos a casarnos.
Yo asentí una vez más. Yo podría planear todo el asunto sola, Edward ni siquiera necesitaba estar allí. Y yo sabía exactamente lo que quería, además de que había planeado muchas bodas antes. El problema es que no quería hacerlo sola. Quería que él también quisiera estar allí, que le importara y tomara decisiones conmigo.
Pero al parecer el necesitaba más tiempo para eso. Está bien, me dije. Tal vez después de su ascenso podríamos hacerlo. Estaría feliz y dispuesto a hacer lo de la boda.
Pero entonces ¿yo lo querría también?
El acaricio mi mejilla y se acercó una vez más para besarme. Esta vez lo dejé hacerlo, queriendo detener mi cabeza por un buen rato.
Aceptando sus besos de buena gana, sin que ninguno de nosotros cruzara una palabra con el otro, me sujete de sus hombros y él se aferró a mí cintura mientras los besos subían de ritmo.
¿De qué serviría dormirme enfadada con él? ¿De qué serviría ponerme mal por una boda que ya había sucedido? Aun tenía la nuestra, una que en algún momento iba a volverse real. Eso es lo que esperaba.
Así que me deje llevar, por sus caricias y sus besos, devolviéndoselos tanto como podía.
La poca ropa que me había puesto él consiguió quitármela rápidamente y me hizo suya.
No sé si sentí algo o simplemente me deje llevar y que el sexo y los orgasmos me hicieran dejar de pensar en lo mal que me había sentido.
Era una estupidez, lo sé. Pero quería tener sexo no solo para hacer las paces, y no solo cuando me sentía mal. ¿Él lo sabría? Tal vez debía decírselo por la mañana. O tal vez no debía decirle nada.
Lo último que necesitábamos era volver a discutir otra vez.
Para cuando Edward terminó, se acurrucó a mi lado en la cama y yo cerré los ojos dejándome llevar por el sueño inminente.
.
La semana se pasó rápido y con Edward viajando otra vez apenas dos días después, yo solo me dedique a trabajar. No hubo más encuentros inesperados, ni más de Emmett por ningún lado. Tampoco hubo más peleas ni más llanto. Lo que ya había pasado entre nosotros, estaba en el pasado. No iba a negar que Edward me hubiera decepcionado un poco, pero no por eso iba a seguir peleando con él cada vez que estuviéramos juntos.
Alice me había mandado un par de emails, si, incluso desde su luna de miel, con algunas cosas que habían quedado pendientes de los proyectos de los que ella se estaba encargando.
Y por supuesto, se lo estaba pasando en grande con Jasper en Cancún. Posando en fotos en la playa, en un barco e incluso haciendo buceo ambos se veían muy felices desde su perfil de Facebook.
Explorando un poco por el inicio y viendo algunas de las fotos de amigos y conocidos, el bichito de la curiosidad me pico. Después de tantos años ni siquiera se me había pasado por la cabeza buscar a Emmett en las redes. Pero ahora que había vuelto a verlo…
Casi en automático teclee su nombre en la barra de búsqueda y el primer perfil que apreció fue el suyo. 1 amigo en común, Jasper.
Sin poder evitarlo, le di clic con el mouse y su perfil se abrió. Sin embargo para mi decepción no pude ver mucho ya que casi todo el contenido estaba bloqueado para quienes no fueran amigos de él. Y yo, no estaba en la lista. Solo una foto fue la que pude ver; parecía habérsela tomado el mismo, mientras llevaba una camisa celeste con algunos botones desabrochados en el pecho. Lucendo casual, pero también muy atractivo.
Dios, ya basta con eso, me regañé.
Él se veía mejor que antes ¿y qué? Yo estaba comprometida. Con un tipo apuesto y con un trabajo que… si bien tenía un buen sueldo lo mantenía ocupado la mayor parte del tiempo. Pero Edward era bueno conmigo y llevábamos tres años juntos. Él y yo ni siquiera habíamos llegado a la mitad de eso. Así que podía estar tranquila. Él no significaba ninguna amenaza, en absoluto, me dije.
Sin embargo eso no hace disminuir el sentimiento de nerviosismo y adrenalina cada vez que lo tenía cerca de mí.
Aun teniendo mucho que hacer, cerré mi laptop y fui a hablar con las chicas para ver cómo iban con las cosas para el evento del sábado.
Y como era de esperarse aún quedaban cosas por hacer. El lugar, por supuesto ya estaba reservado para nosotros, pero únicamente un día antes podríamos ir a prepararlo para la fiesta de la noche siguiente.
Los menús estaban listos y también los permisos para poder tener a los animales allí dentro.
Si, sería una cena de recaudación de fondos, esta vez, para un refugio en las afueras de la cuidad que rescataba perros y gatos de las calles, que no tenían familia, habían sido abandonados o simplemente se habían perdido.
La causa de por sí, solo conseguía ablandar mi corazón. Ayudar a todos esos animales ya era algo que valía la pena hacer, fuera un evento para gente adinerada o no. Y en este caso, para suerte de ellos, lo era. Conseguiríamos mucho dinero para poder ampliar el refugio y conseguir nuevas camas, platos, juguetes y demás cosas que se necesitaran para que todos ellos estuvieran mejor.
.
Finalmente el sábado llegó y yo estaba como loca de acá para allá en el salón del hotel asegurándome de que todo estuviera en su lugar antes de que llegaran los invitados. Los cachorros y gatitos estaban ordenados en una sección especial que habíamos preparado para ellos lejos del salón principal con muchos juguetes y comida para mantenerlos entretenidos hasta que llegara la hora de la subasta y las adopciones.
Muchos de ellos esa noche conseguirían un nuevo hogar y los demás ayudarían a que las personas vieran a quienes estaban haciendo bueno por ellos.
A decir verdad, pocas veces me quedaba en la entrada recibiendo a las personas, ya que por supuesto siempre había que estar al pendiente de que todas las cosas fueran según el programa.
Además, no teníamos una lista de invitados, no con nombres al menos. El refugio solo nos había pedido hacer las invitaciones y enviarlas a una lista de direcciones en toda la ciudad a todos aquellos que colaboraban con el refugio y quienes se habían mostrado interesados en hacerlo. Con solo mostrarla en la puerta podrían pasar y en caso de interesarles el evento y no tener invitación, pero estar dispuesto a pagar un buen monto por ella, podían de hacerse una en la entrada y cenar junto con el resto de los invitados como uno más de ellos.
Y la noche estuvo bastante movida. Muchos invitados, para los que había muchas mesas disponibles y una cocina preparando comida a todo dar.
Varias de las chicas estaban conmigo esa noche ya que Alice aún estaba de viaje. Por lo general éramos nosotras dos, y tal vez dos chicas más si era un evento muy grande; sino solo con una bastaban. Y no es como si esta fuera la primera vez que una de nosotras hacia un evento sin la otra. Una vez había estado con una gripe tan fea que me había perdido dos eventos que habían pasado en un mismo fin de semana, y Alice, que es un genio, se las había arreglado sola con tal de que yo no saliera de la cama.
Pasándome a ver cómo estaban los cachorros, uno de los tipos del refugio me propuso sostener uno. Más que encantada acepté y este me dio un lengüetazo en la cara con alegría.
Era precioso, como todos ellos. Si tuviera tiempo para tener uno…
-oh, eso es genial Rose- dijo Emma- déjame tomarte una foto para subirla a Facebook
-Emma, no es necesario-dije
-oh, vamos, te ves genial y el cachorro es precioso y se ve a gusto contigo
Aceptando de buena gana, sonreí a la cámara mientras sostenía al cachorro contra mi pecho.
-increíble –dijo Emma luego de tomar varias- ahora las subiré. Se ven increíbles.
Acariciando su cabeza con delicadeza le sonreí al cachorro y lo devolví junto con los demás.
Ya con todos adentro del salón y las puertas cerradas, me dirigí al escenario para hacer el discurso de inicio.
Tomando el micrófono que me dio uno de los técnicos subí las escaleras a un lado del escenario de madera y sonreí a todo el mundo antes de darles la bienvenida al evento. Agradecía todos los presentes por estar allí esa noche por una causa tan noble y buena como la de ayudar a esos hermosos animalitos sin hogar y los introduje brevemente a las cosas que sucederían esa noche antes de darle el micrófono a la directora del refugio para que ella continuara hablando.
-eso salió genial- me felicitó Bree dándome una copa de champaña
-gracias- dije tomándome un sorbo.
Unos minutos de discurso después, todo el mundo bajo del escenario y se dirigieron a las mesas para comenzar con la cena.
Y yo estaba hambrienta, oh sí, pero no podía sentarme a comer con ellos. Así que tuve que conformarme con ir a la cocina y comer algo de algunos de los platos que habían dejado preparados para nosotras. Si, esa era la única parte mala de los eventos, el no poder relajarse y comer realmente disfrutando de la comida como todo el mundo, pero si eso se necesitaba para que todo saliera perfecto, valía la pena.
Usualmente comía algo antes de que cada evento, pero ese día no hubiera tenido tiempo. Con Alice en falta, y Emma y Bree ayudándome no había parado ni un minuto ese día.
Las papas doradas con la ensalada cesar de entrada estaban increíbles, tanto que tuve que felicitar la chef luego de acabarme un plato completo.
-es una lástima que no hay bailes hoy- dijo Bree a Emma mientras yo tomaba una copa de vino para bajar la cantidad de papas que acababa de meterme.
-lo sé, me encanta cuando la gente se pone a bailar-añadió la otra- sobre todo cuando no saben hacerlo, es tan divertido
Yo me reí para mis adentros al escucharlas, pensando exactamente lo mismo.
-¿Qué piensan de los cachorros y los gatitos?- les pregunte a ambas
-oh, son adorables- dijo Emma. – están haciéndome seriamente considerar en tener uno. Pero claro, debería convencer a mi novio primero.
-además es genial que podamos adoptarlos.-agregó la otra- siempre todos compran a sus perros por que los prefieren de raza, pero cuando ves a todos estos pequeños y escuchas sus historias, lo único que quieres hacerlos es abrazarlos y llevártelos a casa contigo.
-oh, eso es tan cierto- contestó-tal vez pueda convencer a Chad de que adoptemos uno. El está mucho más que yo en casa después de todo.
-¿no te gustan los gatos?
-no es que no me gusten, simplemente prefiero a los perros. Son más tranquilos ¿sabes? Los gatos solo andan saltando por los estantes, subiéndose arriba de la cosas…. Y es demasiado para mí.
Bree se rio mientras yo imaginaba como sería tener un cachorro conmigo.
¿Cuándo había renunciado a eso? Bueno, en la universidad ni siquiera había sido una opción. Casi ni estaba en mi dormitorio y lo único que hacía era estudiar, ir a clases o salir de fiesta, una ecuación en la que no entraba nada más.
Después de eso había venido Edward, luego el trabajo… había estado tan ocupado con todo que ni siquiera me había detenido a considerarlo. No como lo estaba haciendo ahora.
-bien chicas, ¿qué tal si vamos a ver si comenzamos a pasar el video?- dije con mi cabeza de regreso al trabajo.
Bree y Emma me miraron casi de inmediato y asintieron con la cabeza dejando rápidamente sus copas sobre la mesa de la cocina y terminando la comida que se habían llevado la boca.
Regresando al salón y yendo detrás del escenario, tome el micrófono y me preparare para anunciar el video. Mientras Emma y Bree iban hacia la otra punta del salón para apagar las luces y comenzar a pasar el video que el refugio había hecho para el evento.
Las luces se apagaron y entonces todo el mundo puso su atención en la enorme pantalla sobre la pared solo iluminada de blanco.
Dando una breve introducción a lo que verían a continuación, volví a apagar el micrófono y mire hacia la pantalla esperando el video.
Y si bien no fue muy largo, fue muy claro y también emotivo. El refugio mostro como era el lugar que ellos tenían actualmente para los animales y como deseaban ampliarlo comprando el terreno de junto y así los animales tendrías más espacio para corres jugar e incluso podrían agrandar la zona de sus dormitorios. También esperaban poder contar con un veterinario a tiempo completo en lugar de uno temporal y comprar nuevos equipos para los animalitos que necesitaban aparatos para su rehabilitación o caminadores para poder andar.
Y sé que no fui la única en emocionarme, ya que al ver a la gente en sus mesas cenando, muchos de ellos tenían su corazón acongojado por lo mismo.
El plato principal paso casi volando después de eso. Ocasión para la cual me escurrí con las chicas a un rincón donde nos habían traído varios platos con comida para nosotras. Esta vez, fue pasta.
Y dios, si sabía bien.
Para entonces fue el momento de la subasta. El punto central de la fiesta, y el momento en que nuestros pequeños amigos harían su aparición en el escenario principal mientras se remataban todo tipo de cosas: desde un fin de semana todo pago en la playa, entradas para la ópera, una suscripción a un costoso spa por dos meses, y varios premios más.
La gente estuvo muy interesada debo decir, sobre todo cuando los pequeños cachorros comenzaron a subir al escenario juntos con los perritos rescatados y también aquellos que habían tenido una vida difícil mientras los premios eran nombrados por el conductor de la subasta
Tal vez podría comprar algo, pensé. Si había algo realmente bueno podría comprarlo y ayudar a los pequeños y de paso disfrutarlo. Después de todo, un fin de semana en un spa no sonaba tan mal. Y podría guardarlo hasta que Alice regresara de viaje y entonces usarlo.
El problema es que no tenía paleta, no como las que se le habían asignado a los invitados. Pero había más guardadas en un caja cerca de la cocina.
Dándome prisa fui por una y anote mi nombre y número en la lista para luego regresar al salón donde Emma me observo sorprendida.
-no sabía que también ibas a apostar por algo.
-puede que haya algo bueno- dije ubicándome a su lado contra la pared lateral del salón de pie y en paralelo a las mesas que miraban hacia el escenario.
El primer elemento sorteado fue un viaje a Miami Beach por 3 días y 3 noches, en un Resort de 5 estrellas con todo incluido. Demasiado para mí, pero no para la señora que acabo comprándolo por más de 6 mil dólares.
El precio fue alto, pero podía hacer un cheque en todo caso. No es como si no ganara lo suficiente como para pagar algo así, pero no estaba segura de cómo iba a tomárselo Edward cuando se enterara en que había invertido tanto dinero. Sobre todo si solo era para algo que yo iba a disfrutar.
Pensé entonces que podría comprar algo para los dos, no tanto como un viaje a Miami, pero si algún retiro de dos noches o algo con una cena romántica en un hotel. Dios sabe que llevábamos tiempo sin tener nada de eso.
Los premios continuaron pasando, pero ninguno de ellos era algo como lo que yo quería. Incluso me deje pasar lo del fin de semana de spa para dos personas, pensando que solo podría utilizarlo con Alice, ya que no había forma de que Edward fuera a uno conmigo.
Y ya cuando estaba perdiendo las esperanzas, el presentador nombro el último premio de la noche:
Dos días y dos noches, todo pagas en el Waldorf con acceso VIP a los entretenimientos del hotel.
Eso era. Sí, eso es por lo que había estado esperando.
Alce mi paleta rápidamente al escuchar al presentador preguntar quién daba la primera oferta.
Pero por supuesto, y como era de esperarse con un premio como ese, había más gente que también lo quería. Las demás paletas se alzaron rápidamente y el precio comenzó a subir. Mil, dos mil, dos mil quinientos, tres, cuatro…
Llegando casi a mi límite, alce mi paleta una vez más con la esperanza de que nadie peleara por ello.
Mi suerte sin embargo, solo pareció empeorar.
Seguida a mi apuesta por cuatro mil quinientos, otra paleta se levantó en la sala.
Rápidamente volteándome a ver de quien se trataba, tuve que ajustar mi vista ya que la mesa estaba bastante lejos de donde esta yo ahora y la luces estaban bajas.
-cinco para el caballero- dijo el presentador y yo por poco no me caí sentada al suelo al ver de quien se trataba.
No, no podía ser él, tenía que estar equivocada.
-¿alguien ofrece cinco mil quinientos?- la voz del presentador sonó a lo lejos mientras yo no podía quitar mis ojos del tipo de traje sentado en esa mesa.
Su cabeza se volvió hacia mí como si esperara que yo hiciera una contrapuesta y en cuanto sus ojos se cruzaron con los míos, deseé que un rayo se le partiera en la cabeza.
Mierda, mierda, mierda.
Mirando rápidamente al frente, volví a alzar mi paleta casi en automático, sin siquiera pensarme el montón que estaba ofreciendo.
Rápidamente otra paleta se alzó, no la suya. Sino la de una mujer.
La oferta subió 7 mil. Era demasiado, pero no quería perderlo, mucho menos contra él.
Y por supuesto el volvió ofertar. Y yo también lo hice, ofreciendo 8 mil.
La paleta de Emmett volvió a subir, pero esta vez ofreciendo 12 mil.
Era demasiado. Ya con siete estaba excediéndome, pero más diez, no. El presentador se volvió a mi esperando si volvería a apostar y yo sacudí mi paleta hacia abajo negando. Furiosa, decepcionada y por completo descolocada.
¿Qué hacía allí? ¿Cómo podría haber adivinado que yo estaría allí? Jasper no podía habérselo dicho. Ni siquiera estaba en el país, mucho menos Alice. Mierda.
-bueno, supongo que tenemos al ganador si nadie más ofrece algo, ¿alguien?- los segundos pasaron y nadie volvió a apostar.- muy bien señoras y señores, con eso cerramos nuestra subasta de hoy. Felicitaciones a nuestro ganador de las dos noches en el Hilton, y un aplauso para todos los ganadores de hoy y todos los que han ayudado a estos pequeños a tener una vida mejor.
El aplauso enérgico de la gente cubrió todo el salón mientras que los ojos de Emmett estaban clavados sobre mí insistentemente.
Evitando volver a mirarlo, desvié mis ojos hacia adelante mientras mordía mi lengua evitando maldecir en voz alta.
Esto no podía ser, era simplemente inconcebible.
-Emma- llamé a una de mis empleadas. Ella vino casi de inmediato
-¿publicamos este evento en Facebook, no es cierto?
-claro y subí algunas fotos a Instagram y a Twitter también ¿por qué?
Mierda.
Aun así eso no significaba nada. Tal vez el ni siquiera sabía cuál era nuestro sitio. O tal vez yo era demasiado mala mintiéndome a mí misma.
Emma de pronto parecía estar nerviosa, tal vez creyendo que yo iba a regañarla
-¿en ningún otro lugar?- ella negó- ¿Qué tal el refugio?
-no estoy a cargo de su marketing, pero dudo que no hayan puesto nuestro nombre en alguno de los carteles que promocionaban la subasta de esta noche. Era parte del trato
¿Cómo rayos él se había enterado de la subasta? ¿Cómo había conseguido estar justo esta noche aquí, sabiendo que yo estaría también aquí?
Tal vez fue solo una coincidencia, me dije, tal vez a él solo… le gusta ayudar.
Dios ¿a quién engañaba? Él no me había quitado los ojos de encima desde que yo lo había visto, obviamente viéndose muy feliz de verme, como si hubiera estado esperándolo.
Mierda, ¿Cómo se había enterado? ¿Jasper? No, él estaba de luna de miel.
Tal vez había hecho lo mismo que yo. Había revisado mi Facebook y el de nuestro sitio y… mierda.
A menos que se lo preguntara, dudaba que fuera a conseguir una respuesta. Solo continuaría así toda la maldita noche.
-¿está todo bien, Rose? ¿Sucede algo?
-sí, sí, solo… no me hagas caso- dije dándole una rápida mirada a mi nuevo acosador para luego volver los ojos hacia ella- olvídalo
-¿segura?
-sí, si- dije- ¿Por qué no revisas los premios y la lista de los ganadores para que todo esté en orden?
-seguro- ella me sonrió y sin preguntar más se fue de allí.
Dios Alice, pensé ¿Dónde estás en momentos como este?
Las luces volvieron a la normalidad y entonces yo salí de allí a toda prisa, sin mirar en su dirección y refugiándome en la cocina.
Un olor a vainilla y chocolate inundó mis sentidos en cuanto atravesé la puerta y vi a los cocineros yendo de un lado a otro terminando de preparar el postre.
Brownie y helado. El paraíso.
Y si el estrés me hacía comer de más, los nervios consiguieron que me acabara dos platos enteros de postre. Gracias que los cocineros siempre hacían postres de más.
Lo que quedaba de la noche, que de hecho no fue mucho, solo me la pase evitando el salón con los invitados.
Me estaba comportando como una niña, lo sabía, pero no me importaba. No quería volver a verlo, no en este estado.
Y si bien no me importaba lo que el pensara de mí, me encontré a mí misma peinándome y acomodando el escote de mi vestido más que un par de veces frente a los espejos de los pasillos. Mierda. Solo quería verme linda, que él se arrepintiera por lo que había hecho conmigo y le doliera.
Pero más que dolor, placer y gusto era lo único que pude ver en su rostro cuando fue el momento de entregar los premios a los invitados antes de que cada uno regresara a su casa.
¿Por qué entonces la única que sentía dolor era yo? ¿Por qué no era al revés? Se supone que yo ya había superado esto, me dije, pero era obvio que no lo había hecho en absoluto. Solo había ocultado todo eso lejos esperando que en algún momento mágicamente desapareciera.
Y lamentablemente yo no podía irme de allí. Había acordado con las chicas del refugio que las ayudaría con los premios, asegurándome junto con Emma que cada cosa fuera con su dueño.
Siete personas pasaron frente a mí antes que él, las conté.
Entregue sus siete sobres y cada uno de ellos firmaron la planilla que constaba que lo habían recibido devolviéndomela antes de irse.
-¿nombre?- la voz de Emma resonó a mi lado.
-Emmett McCartney- dijo el e inmediatamente llevando sus ojos hacia mí, como si en ningún momento me los hubiera quitado de encima.
Emma comprobó en la lista cual era el premio que el correspondió y le pidió a una de las chicas del refugio que le pasara el sobre correspondiente.
Emmett avanzó un par de pasos y se acercó hacia mí con elegancia.
-lamento lo de antes- dijo con voz sincera- pero realmente quería ese premio
-olvídalo- dije en un intento deliberado por quitarle importancia, incluso cuando internamente lo odiara por habérmelo ganado.
Él estaba a punto de decirme algo cuando Emma lo interrumpió.
-aquí está el sobre- dijo y pasándomelo a mí. Yo le sonreí a ella y se lo pase a Emmett aun con una expresión fría y molesta.
En cuanto este estuvo en sus manos yo le pase la planilla y le pedí que la firmara.
Con un rápido movimiento de sus dedos el firmó y luego volvió a mirarme.
-que disfrutes tu premio- dije con un ligero tono de sarcasmo.
El asintió con la cabeza.
-que tengas buenas noches- contestó dándose cuenta de mi enfado y con eso, desapareciendo por el corredor hacia la salida del hotel.
.
El lunes cuando regresé a la oficina me encontré con una sorpresa que no esperaba para nada.
Era Alice.
Había regresado de su luna de miel unos días antes y me estaba esperando dentro de mi oficina para saludarme.
-oh, por Dios- dije- ¿qué estás haciendo aquí?
Ella me abrazo con ganas y sonrió.
-volví antes
-pero ¿Por qué?- pregunte aun sorprendida y feliz al mismo tiempo de volver a verla- ¿no se suponía que estarías en la playa bebiendo margaritas y buceando ahora mismo?
-sabes como soy- explico- no puedo estar sin hacer nada por tanto tiempo. Necesitaba volver a trabajar.
-solo fueron dos semanas- dije
-no te das una idea lo que fue el sábado, estuve todo el maldito día pensando en la subasta y Jasper me detuvo más de una vez para que no te llamara para ver cómo iba a todo.
Yo me reí imaginando la escena.
-pobre Jas
-no tanto- dijo ella- me dijo que si quería podíamos volver antes. No es como si el tampoco tuviera que trabajar, pero me puso una condición.
-¿Qué condición?
Ella sonrió de un modo pícaro y alzo sus ojos dándome a entender a qué se refería.
-solo digamos que no salimos de la alcoba en los últimos dos días.
-eres un animal- dije y ella se rio con ganas.
-por suerte también lo es mi esposo
-wow- dije- esposo ¿eh?
-lo sé, aun suena extraño.- admitió- pero pensé que si lo uso más a menudo conseguiré acostumbrarme.
Tal vez tenía razón.
-bien ¿y cómo fue todo? cuéntame, sobre la subasta y estas dos semanas, ¿me perdí algo importante?
Yo me quite mi abrigo y lo colgué sobre el perchero de la pared antes de volver a mirarla.
-no mucho y todo fue bien en la subasta- dije
-no suenas muy animada- dijo ella, quien obviamente no cabía en su alegría tras dos semanas en el Caribe.
- es solo que…- yo dude sobre si decirle lo de Emmett o no. Dios, ella era mi mejor amiga, si no se lo contaba a ella, no se lo diría a nadie y ciertamente no podía guardármelo para mi sola no por demasiado tiempo.
-¿Qué?
La puerta de mi oficina sonó y lo primero que apareció ante mis ojos fue un enorme ramo de rosas blancas siendo cargado por una de las chicas junto con otra caja.
-¿Bree?
Dejando el ramo y la caja sobre mi escritorio finalmente pude ver su cara.
-lo siento, acaban de llegar. No podía dejarlo sobre mi escritorio, porque ni siquiera entraba allí.
-¿es para mí?
-sí, las flores y la caja, el muchacho que los trajo dijo que eran de parte de la misma persona.
Yo me quedé sorprendida ante el tamaño del arreglo de flores. Dios, eso era mucho y también había costado mucho.
-bien, las dejare solas- dijo- me alegra que volvieras Alice- y sin más se fue de allí de nuevo.
-¿son del refugio?- preguntó Alice aun con su increíble ánimo y acercándose al ramo para buscar la tarjeta.
-no lo creo, parecen demasiado costosas- dije
-¿Edward?- yo mire a un lado y entonces vi un pequeña tarjeta entre las flores.
Si Edward había enviado eso, tendría que explicarme el porqué. No era nuestro aniversario, ni mi cumpleaños. Y dudaba seriamente que fuera a modo de disculpa por lo de la boda de Alice.
"Lamento de la subasta, no quería hacerte enfadar. Espero esto pueda compensarlo."
Pd: te veías hermosa en ese vestido rojo.
E
.
-¿es de Edward?- yo le pase la tarjeta y luego de leerla ella me miró confundida
-esto no es….- dijo Alice- no lo envió él ¿no es cierto?
Yo negué
-fue Emmett- dije
-parece que de verdad se alegró de verte
Yo suspire y entonces busque la caja de color negra para ver que había adentro.
-¿estuvo en la subasta?
-si- dije viendo que lo que había adentro era una botella de vino tinto. Sacándola con cuidado vi la etiqueta y seguido a esta, el año.
Era el mismo en que nos habíamos conocido. Dios, ¿acaso estaba bromeando? Eso no era coincidencia.
-¿lo invitaste?- Alice estaba de verdad confundida.
-no- dije dejando la botella sobre mi escritorio y mirando a mi amiga a los ojos- solo apareció.
-¿y cómo crees que se enteró?
-por internet supongo- dije- por nuestro sitio, en Facebook, no tengo idea
-¿no hablaste con él?
Yo negué con la cabeza
-así que era eso- dijo ella comprendiéndolo- estas actuando igual que en la boda.
-es solo, que no lo entiendo Alice. ¿Qué espera lograr con todo esto? han pasado 12 años desde que nos vimos por última vez y ahora solo aparece y empieza a comportarse como todo un galán…
-creo que es obvio lo que quiere- dijo ella- volver a tenerte
- fue a mi departamento también
-¿Cuándo?
-dos días después de la boda. Había perdido el brazalete que me regalo mi madre en la fiesta, llame al salón, pero no sabían nada. Finalmente el apareció en mi puerta con el brazalete como si nada.
-¿y quién le dio tu dirección?
-según él, fue Jasper.
Alice se me quedo viendo perpleja
-¿Jasper?- ella negó- no, él no podría…
-eso fue lo que dijo, pero tampoco me lo creí
-se lo preguntare- ella tomó su celular de mi escritorio y le envió un mensaje a Jasper para ver si eso es lo que había pasado.
Y en menos de un minuto tuvimos su respuesta
"si, yo le di su dirección. Dijo que tenía que devolverle su brazalete, ¿Por qué?"- J
-oh, Dios, no pudo creerlo- dijo Alice en cuanto leyó su respuesta-¿es en serio Jasper?
"Rose vive con Edward, y lo sabes"- A
Dos segundos después el respondió
"¿sucedió algo malo? ¿Hubo algún problema?"- J
Alice decidió cortarlo por lo sano
"no, nada. Olvídalo. Hablaremos después"-A
Y acto seguido apago su teléfono
-no puedo creérmelo-dijo- ¿nunca se le ocurrió que su primo podría intentar seducirte?
-supongo que con Edward en medio, pensó que no se atrevería-apunté tal vez entendiendo como funcionaba la cabeza de su querido esposo- además dudo mucho que Emmett le haya contado sobre lo nuestro.
-así parece- dijo ella- ¿quieres que se lo diga?
Yo negué
-¿y qué hay de Edward? ¿Piensas decírselo?
-¿Qué caso tiene que le diga que vi a mi ex novio de la secundaria un par de veces? Solo va a enfadarse y a ponerse celoso y eso no solucionara nada.
-más que un par de veces, y no por accidente- agregó ella.
-no es como si me estuviera acosando.
-bueno, hasta ahora parecería que sí.
Yo puse los ojos en blanco.
-solo está siendo un idiota, es todo- dije
-¿así que no vas a hacer nada?
- No pienso seguir su juego. Así que voy a esperar que eventualmente se canse y deje de molestarme.
-¿y si no lo hace?
-tendré que hablar con él- aunque esperaba de verdad no tener que llegar a eso.
Emmett tenía que ser razonable. No podía continuar con esto para siempre ¿o sí?
Suspirando audiblemente me hundí en el asiento de cuero de mi silla y encendí mi laptop.
-bueno, no dejes que eso te ocupe la cabeza. Solo es un tipo Rosie, nada del otro mundo.
-lo sé- el problema era, las cosas que ese tipo me hacía sentir cada vez que lo tenía cerca.
Nuevo capítulo. A ver qué les parece este. ¿Emmett se está volviendo demasiado insistente o que les parece? En el capítulo 5 podrán leer desde su punto de vista como él cree que les eta yendo con Rose, y se viene una sorpresa para el siguiente capitulo, otro regalo de él. ¿Qué será esta vez?
Díganme que creen que va a ser en sus reviews y que esperan leer
Saludos a todas
Espero sus reviews!
Bella McCartney Darcy
