" ¡Papá! "
Creía que iba a soltar su mano y, como en las películas, iba a correr a los brazos de su querido padre Solo. Para su sorpresa no fue así. Se quedó a su lado, agarrando su mano. De un pensamiento positivo, saltó uno muy negativa.
" ¿Qué hace usted aquí, señorita Sunshine? "
" Vivir "
" ¿Y la señora Sunset? "
" ...Se marchó y ahora vivo aquí " dijo con total calma " Ahora le pregunto, ¿Qué hace Anakin fuera de su casa a estas horas? "
" La señora Sunset se hacía cargo de él desde que sale de la guardería hasta que llego a casa "
" Vamos, que es un padre demasiado trabajador y le deja esas responsabilidades a cualquier persona "
" Señorita, el dinero no cae del cielo "
" Igual que el cuidado de su hijo. No sabía que fuera tan mal padre. ¿Se lo enseñó el suyo "
El señor Solo no dijo nada. En ese momento, Rey quiso morder su lengua, se veía tanto por la mirada como el peso del silencio que había dicho algo que no tenía que haber dicho. Intercambiaron miradas, ella intentó no mostrar ese pequeño arrepentimiento, y el padre de Anakin dio dos palmadas. Aquello descolocó a Rey. Pero lo que terminó por dejarla sin palabras fue ver como Anakin le dejaba las llaves en el suelo y salía corriendo a la puerta, cual pequeño perro obediente.
" Espero que a partir de hoy pueda cuidar de mi hijo "
" Usted está enfermo " Fue lo único que pudo decir antes de que aquella pequeña familia entrara en la casa.
Se agachó y cogió sus llaves. Aun intentaba entender que había pasado. No sentía ninguna lógica a todo lo que había pasado. Intentó borrar esa anécdota de su cabeza para disfrutar de la decoración completa de su casa. Todos los muebles de la antigua inquilina del piso habían desaparecido, solo estaban sus preciados muebles y un montón de cajas que contenían sus pertenencias. La cocina ya estaba montada, la caldera revisada y cada mínimo detalle cubierto para empezar a vivir en aquella casa. Lo único que no entraba en todo ese precioso esquema era tener de vecinos a un alumno y un padre muy extraño.
Al ver en el móvil la hora, decidió dejar el resto de desempaque para el día siguiente. Solo tenía fuerzas para una ducha, un bol de pasta instantánea y dormir con el primer pijama de ositos que encontrara en la caja con una pegatina que ponía "urgente". Mientras comía, dejó la televisión encendida. De fondo se podían escuchar noticias, varias relacionadas con San Valentín y la corrupción de el senado de Coruscant, pero ella no prestaba atención. Solo se dedico a ver como había quedado su casa. Ya no estaba compartiendo piso con nadie o le estaba pagando el alquiler a Plutt, no, era una casa enteramente suya. La había encontrado mitad perfecta y las habitaciones un completo desastre. Ya había encontrado la respuesta a varias preguntas que solo tres personas sabían. De la rabia de saber las respuestas, solo pudo sorber los fideos instantáneos con tal rabia que quizás iba a tragar sus propios dientes. Quería dejar todo aquello a un lado, simplemente olvidar, pero era muy difícil.
Al día siguiente, se preparó lo mejor que pudo para ir a trabajar. Con un café doblemente cargado cogió las energías que necesitaba para poder enseñar nuevas cosas a los niños. Pero nada más salir de casa, se encontró con el pequeño Anakin. De la sorpresa, se le cayeron las llaves.
" Profesora Sunshine, ¿puede llevarme a clase? "
" ¿Y tu padre? " le preguntó mientras se agachaba para cogerlos
" Dijo que tu me llevabas "
Aquella respuesta tan simple hizo que le cogiera más asco al padre del pequeño. Con una sonrisa, le tendió la mano para ir juntos a por el ascensor. Por las normas de la escuela infantil sabía que era ilegal llevar a los pequeños en su coche o estar con ellos sin consentimiento firmado fuera de la escuela, pero no podía dejar al pequeño en el sitio. Necesitaba hablar con la directora Organa de inmediato. Necesitaba saber que estaba pasando con el pequeño Anakin. En escasos minutos en el ascensor se le ocurrieron mil pequeñas preguntas para el pequeño alumno, necesitaba información de forma urgente.
" Profesora Sunshine, ¿me odia? "
" ¡No! ¿Cómo voy a odiar a uno de mis alumnos? "
" Es que parece que no le gusta llevarme a clase "
" Eso no es cierto. Es solo que...no se si has desayunado " tenía ganas de decirle que su padre se lo había encasquetado, que no sabía hasta que punto la señora Sunset le hacía favores al señor Solo
" ¡Un bollo de chocolate! " le dijo con una sonrisa de oreja a oreja
" ¿y fruta? "
" Siempre lo cojo en la sala de profesores. A la abuela Leia le encanta darme las peras "
Durante todo el trayecto estuvieron hablando de pequeños juegos, intentando saber porque Anakin estaba solo en la arena. Algo bastante contradictorio cuando decía que no le gustaba la arena, que lo detestaba. Aun quedaba un breve tiempo para empezar las clases, por lo que dejó al pequeño comiendo fruta en la sala de profesores antes de ir a hablar con Leia.
" Que bien que hayas venido a verme, Rey, quería agradecerte el gesto que has tenido con mi nieto... "
" Directora Organa, no sabía que su hijo odiara al pequeño Anakin " interrumpió a la directora.
Al segundo, se arrepintió.
