The Legend of Zelda No me pertenece.
Once Again
Capítulo 2: Escapando.
No es la primera vez que su familia termina ayudando a un descomedido, su abuela es conocida por alguien de buena voluntad entre el pueblo y así como la da, está la recibe. Así que cuando llega con la chica en sus brazos, su abuela suelta un grito al cielo antes de correr con Abril para ayudar a la desconocida. Él es sacado fuera de la habitación, mientras la limpian y descubren una gran herida en su costado, que le ha sacado una gran cantidad de sangre. Es un verdadero milagro que esta apenas este con vida. Pero su abuela también es terca como la chica que se niega a morir, esta quien en su época fue una buena curandera, termina preparando una gran cantidad de medicina.
Una parte de Link llora por los ingredientes utilizados, ocuparan mucho para restablecerse, pero la chica esta entre la vida y la muerte. Mira fijamente su rostro cuando lo dejan pasar, con una mejilla hinchada y cortes en todo su cuerpo causado por cristales, la chica sin nombre no parece estar en sus mejores condiciones.
—Abril pásame la mezcla de bayas—le pide su abuela sin ver a la niña, utilizando una aguja e hilo para cerrar parte de la herida del cuerpo de la chica.
Esta parece moverse incomoda ante las puntadas, pero esta tan agotada que aún no puede abrir sus ojos.
Cuatro horas de eterno tratamiento, hacen que su abuela suspire antes de admitir que no sabe si ella podría sobrevivir la noche, pero que hizo todo lo que pudo. Verla tan cansada la hace decirle que la vigilara y avisara de cualquier nuevo acontecimiento. Tanto su abuela como su hermana parecen aliviadas, pero mientras Abril sale corriendo en deseo de un baño, su abuela se detiene a su lado con expresión seria.
Un collar se asoma entre su mano, que lo pone en sus manos.
Sus ojos casi se salen de sus cuencas, al identificar ese cronolito como un clase A o incluso superior por sus grabados en este.
—Lo tenía la niña cuando lo limpiamos, Abril no lo noto, pero parece algo especial y diferente—explica viendo con seriedad el cuerpo inconsciente de la chica en la sala de estar.
Lo era.
Solo en las regiones de Hyrule gobernadas por razas, o incluso en la misma capital, no todos pueden tener cronolitos de este calibre.
¿Quién era la chica?
¿De dónde venía?
¿Por qué tenía eso?
Su entrecejo se frunció pensativamente con el collar en sus manos, algo emocionado también por ver uno en persona. Había comenzado a creer que nunca tendría algo así en sus manos, tan solo en pensar en todos los usos que podría darle, cuando la chica se despertara, era alucinante. Estaba seguro que suplicaría por tan solo utilizarlo unas horas, tantos avances que hacer.
La risa de su abuela fue quien lo distrajo de sus pensamientos.
—Eres bueno con los rompecabezas niño, sé que tu podrás averiguar quién rayos es nuestro más nuevo paciente—hablo su abuela con una sonrisa enternecida al verlo tan emocionado.
Bufo por bajo antes de despedirla para que durmiera.
Giro su rostro a la chica inconsciente, esperando que despertara para hablar con esta y averiguar de dónde venía, además de más información sobre su cronolito.
Pero esta no abrió los ojos en toda la noche.
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La mañana siguiente no fue mejor que la anterior, el no haber dormido nada le estaba costando la factura en sus clases. Su abuela le había obligado a ir a clases, ya que la desconocida no tenía ninguna reacción y parecía apenas sobrevivir, no podía quedarse en casa sin hacer nada. Para su desgracia y su buena conciencia, el cronolito especial ahora estaba en el cuello de la chica, donde era su lugar por pertenencia. Quería utilizarlo, pero no tomaría algo sin permiso de su dueño.
Ignoro las clases de forma olímpica, con su cabeza en otro mundo y corriendo al salir ignorando a Maltón en especial.
Cuando llego, noto que la chica había sido enviada a su habitación, su abuela comento que ella estaría más cómoda. No pudo negar eso, pero igualmente no disfruto compartir la noche al lado de Abril, la niña tampoco pareció feliz cuando se acostó a altas horas de la noche trabajando en mejorar su tabla aerodeslizante.
—Friki de los cronolitos—gruñía Abril con una almohada en su cara.
Él se encogió de hombros, ocupaba distraer su mente en alguna cosa.
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—Es como una bella durmiente—comento Abril el cuarto día de la desconocida en su hogar.
Su abuela luchaba por mantenerla con vida, dándole brebajes para que su interior no muriera por la falta de alimentación y revisando cuidadosamente cada día sus heridas. Abril y él habían aprovechado el día anterior libre, para entrar al bosque en busca de las hiervas que su abuela les solicito. Agradeció las viejas lecciones de arco de su tío, antes que regresara a su hogar en el pico nevado, para estar protegidos ante cualquiera animal salvaje.
Generalmente aprovechaban para salir al mercado a vender sus productos, pero en esta ocasión decidieron aceptar la ayuda de los padres de Gruyo, una pareja muy amable que eran sus vecinos, que sin muchas preguntas llevaron sus productos a la feria.
—Dicen que la bella durmiente despierta con un beso de su príncipe azul—hablo Abril de camino a su hogar.
Noto sus ojos mal intencionados, comprendiendo el doble sentido de la oración.
Bufo por bajo.
—No me mires así, que de príncipe yo tengo lo que tú de princesa—le dijo lanzándole una manzana al rostro que esta atajo indignada.
Gruño unos insultos por bajo que no alcanzo a oír del todo, o se hizo el desinteresado por su propio bien mental.
Cuando regresaron a casa entre risas, unos gritos los alertaron y corrieron a su habitación en un segundo.
Al entrar vieron todo como lo había dejado antes de que tuviera un nuevo dueño temporal, partes de metales por la esquina, dos creaciones de arados con cronolitos a medio terminar, una vieja espada de madera con la que jugaba de niño. Su ropero estaba algo viejo y rayado por su infantil versión junto a Abril. Su cama no era la más cómoda del mundo, pero era suficiente para que no se cayera al dar una leve vuelta. En donde ahora estaba la chica durmiente, sin despertar del todo pero gritando y dando manotazos.
Su abuela luchaba por sujetarla, al escuchar la puerta volteo a verlos, ambos hermanos en shock.
—¡NO SOLO MIREN!—grito en tono autoritario, que los regreso a la realidad.
Él fue enseguida para sujetar a la chica, que si bien parecía débil por los días, tenía aun suficiente musculo para hacerle la tarea difícil.
Su abuela corrió con su hermana a buscar medicinas.
Entonces en un instante la chica abrió los ojos dejándolo congelado, nunca había visto ojos de esa forma, azules con tonos más claros que parecían hacer una leve imagen floreciente. Eran unos ojos preciosos, que sin duda destacarían en cualquier lado. Pero esos ojos asustados lo vieron con furia, antes de darle un perfecto puñetazo que hizo sentir su nariz agrietarse y caer de espaldas.
No sabía cómo, pero de pronto la chica sobre él, tenía su brazo sobre su cuello viéndolo con desprecio.
Su mirada de furia cambio a una cansada de pronto, tambaleándose y aflojando el agarre, antes de caer de nuevo inconsciente sobre su cuerpo.
Era la primera vez que tenía el cuerpo de una chica que no fuera de su familia tan cerca. Pero no lo disfruto, ya que fue la primera vez que una chica había roto su nariz he intentado matarlo, ese trauma era mucho más fuerte que cualquier joven en su pecho inconsciente.
Mucho más traumante.
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El siguiente día en medio de la sala de estar, ven vagamente sobre el anuncio de que la princesa desapareció, probablemente le hubieran dado más importancia y notado alguna casualidad, si su abuela no hubiera estado más ocupada tratando su nariz rota y su hermana burlándose de él. También si hubieran ido al pueblo a vender, lo hubieran escuchado ya que era la noticia de moda entre todos, pero por casualidades del destino, ellos no habían procesado la noticia y tampoco lo harían en un tiempo.
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Después de su anterior acto de delirio donde fue atacado y siendo la burla de su familia, la joven entra en una especie de fiebre que no la deja dormir y respira cansadamente. Su abuela lo deja a él al cuidado de la chica, cuando no puede mantenerse despierta. Link quiere sentir enojo ante la chica causante del dolor de su rostro que no lo deja dormir, pero en su lugar, pasa la noche cambiando la tela mojada de su frente, en un intento de bajarla.
—Padre…ayúdame—la escucha susurrar con temblores en medio de la noche.
Su voz es rasposa por el dolor de garganta que debe tener, pero es su tono quebradizo que lo hace sentarse a su lado con la vista en el techo.
Recordando cuantas veces el también lloro en la noche esas mismas palabras, después de la muerte de sus padres.
El enojo ante su nariz rota, disminuye levemente por eso.
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Han pasado dos semanas y Link al igual que el resto de su familia, parece ver preocupados el estado de la chica. Su abuela ha hecho un trabajo perfecto el manteniéndola con vida, a pesar de que no hubo trasfusión de sangre o algún invento tecnológico de la capital. Pero el apodo de bella durmiente de Abril, parece quedarse e incluso en ocasiones se ha referido a la chica de esa forma. Su abuela y él se turnan para cuidarla en las noches, pero no ha tenido nuevas recaídas ni pesadillas que la hagan hablar.
Debe ser ese el motivo, de que en el día 15 al despertar, el hecho de ver unos grandes ojos azules viéndolo, lo hacen saltar alterado en su posición.
La joven no parece interesada en su reacción, sentada sobre su cama viendo de forma aburrida en todas direcciones.
¿Esta despierta?
¡Esta despierta!
Sabe que debería correr y decirle a su abuela sobre lo que ha pasado, pero termina congelado en su lugar viendo a la chica con la boca levemente abierta. Debe parecer un completo idiota, pero es que había llegado a apostar en su interior, de forma pesimista, que un día simplemente el pulso de la chica desaparecería y estaría muerta.
Verla despierta, ha sido un golpe de incredulidad.
—¿Quién eres?—pregunta la chica con mirada dura, el mentón levemente alzado y ojos desafiantes.
Se siente un poco ofendido por la altanería que destila todo su ser, de forma consciente o inconsciente. Aunque al final la empatía de pensar que despertar en un lugar desconocido, junto a un chico que nunca ha visto, no debe ser lo mejor de tu día.
En defensa de ella, al menos no le volvió a romper la nariz, que ya estaba casi sanada y solo con algunas tonalidades moradas que dejan ver lo sucedido.
Gracias abuela.
—Soy Link—responde viéndola expectante de que responsa.
No lo hace, en su lugar un leve gemido pasa por su cuerpo y toca su costado de forma adolorida. Claramente su expresión no quiere demostrarlo, pero el sudor en su frente demuestra el dolor que está ocultando. Mientras le avisa que traerá a su abuela quien la ha estado cuidando, se pregunta levemente sobre la herida que no ha sanado a pesar de tanto tiempo.
¿Qué le ha pasado para estar así?
¿Quién era ella?
¿Por qué tenía un cronolito especial?
Tantas preguntas asomaban en su cabeza, que se frustro no poder decir ninguna en voz alta.
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Al final su abuela quien parece sorprendida de que la joven sobreviviera, la trata rápidamente en su herida, pero la escucha decir que no es como si pudiera hacer mucho por esta. Aunque su abuela le advierte del dolor de su cuerpo, la joven durmiente se pone sobre sus pies y camina reaciamente al comedor de su hogar, con la frente sudando ante su esfuerzo y sin permitir ayuda de los demás. Abril también está sorprendida y su usual sonrisa emocionada, cambia a una preocupada al ver a la joven visitante.
Aunque la joven parece dispuesta a irse, sus pasos la detienen en el comedor, sentándose y respirando algo agitada.
Esta mal.
Pero no quiere admitirlo.
Link mira a su abuela, captando de reojo la mirada de Abril también en cada segundo.
—Esa herida en el costado es algo que no veo muy a menudo, es causada por magia si no me equivoco, algo que no podemos sanar los mejores curadores—admite su abuela tomando asiento frente a esta.
El cuerpo de Link se tensa, aceptando el abrazo de Abril algo asustada.
La magia es un tema tabú y prohibido.
Pero en lugar de tener el temor que Abril tenía al abrazarle, o la mirada de seriedad oculta en las expresiones afables de su abuela, la mente de Link corría a la velocidad de la luz. Una chica extraña que aparece herida cerca de su propiedad, los cronolitos en su posesión de alta calidad y sus heridas.
¿Quién era esa chica?
—Aun así me salvaste la vida—admite la joven con tranquilidad a pesar de su dolor.
Su abuela sonríe ante ese comentario.
—Nosotros los sanadores, salvamos vidas, enemigo o aliado, una vida es algo preciado para nosotros—explica su abuela, cosas que siempre dice.
Algo que había inspirado a Abril hace tanto para ayudarla en sus tratamientos, con el deseo de ayudar a otros. Pero nota que las mismas palabras que inspiran a Abril, hacen que los ojos de la desconocida, se oscurezcan levemente y vea sus manos como si hubiera algo en ellas.
—Por lo tanto puedo decirte que aún no estás en condiciones de irte, debes descansar al menos dos semanas o podrías morir por muchas causas por tus heridas—
Nuevamente las palabras de la abuela, no parecían del agrado de la joven desconocida que parece suspirar pensativamente.
Sus opciones no parecen muchas.
Pero su falta de respuesta, es tomada como una aceptación por su abuela.
—Bueno ahora solucionado esto, espero no sea molestia decirnos tu nombre, hemos especulado mucho en las últimas dos semanas—añade con un poco más de jovialidad su abuela y alegría.
Las dos semana parecen clavarse en el rostro de la chica, que frunce el ceño antes de morderse levemente el labio y apretar los puños. Link desvía un momento sus ojos por el labio de la chica, antes de voltearse algo incómodo por esa acción tan inocentemente atractiva.
—Mi nombre es Zelda—dice esta de forma clara.
Cualquier pensamiento es eliminado del cerebro de Link, antes de verla con ojos incrédulos e intercambiar una rápida mirada con su abuela, que parece de igual forma sorprendida. Las imágenes del cronolito que la chica ahora guarda bajo su ropa (suya ya que su abuela le ha cambiado las ropas con las únicas de casi su talla disponible) le hacen que sus circuitos se conecten en su mente.
Lo ridículo, parece ser verdad al notar mejor sus facciones y ese aire a su alrededor. No tenía el cabello rubio, pero aparte de eso y su demacrada experiencia, su nombre y estatus parecían calzar.
Aunque era imposible.
—¿Te llamas como la princesa del reino?—habla Abril emocionada sin comprender la realidad frente a sus ojos.
Con una mano sobre el hombro de su hermana, que gira a verlo inocentemente, traga pesado antes de hablar. Sus ojos no dejan de ver a la joven frente a él, que no parece inmutarse por el ambiente, desviando sus ojos para observar todo el lugar.
—No Abril, ella es la princesa de Hyrule—su voz tiembla un poco al final, pero logra mantener la mirada firme cuando la joven de la realeza gira a verlo indiferente.
Un escalofrió recorre su espalda, cuando su mente comienza a comprender que esto implica mucho más de lo que ve a simple vista.
¿Qué rayos está pasando con el reino?
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Zelda es su nombre, pero él no puede evitar decirle princesa. Su forma de hablar, su forma de levantar la barbilla, el destello en sus ojos, es la forma en que demuestra que ella no es como ellos. La joven que había visto muchas veces a través de un cristal, ahora está frente a él y su aura demuestra que es difícil de pensar, ya que físicamente es un poco más baja que él, su cuerpo se ve tan débil y un aura derrotada la rodea, pero aun así, se las arregla para lucir intimidante frente a ellos.
Un asunto político interno, es todo lo que responde cuando ella contesta la pregunta de su abuela sobre su huida.
Pero durante los siguientes dos días, la princesa no menciona palabra. Suele sentarse en la parte trasera de su hogar y ver al cielo de forma pensativa.
Es peligroso.
Su aura.
Su aliento.
Todo ella.
Es peligroso.
Link intenta darle vueltas al asunto, ha entrado a la web para averiguar las últimas noticias, descubriendo que la ausencia de la princesa es noticia a nivel regional y probablemente otros reinos también la hayan escuchado. Es demasiado extraño como su padre el rey como otros ministros, han catalogado de mayor importancia el descubrimiento de la princesa.
Si ella quisiera solo con chasquear los dedos, podría volver a su hogar.
Pero no lo hace.
Algo está ocultando y eso lo vuelve loco. Sobre todo porque su abuela le obliga a asistir a sus clases para que no piense en eso, lo cual no funciona porque todos en su clase, solo hablan de la princesa perdida.
Por suerte a él nunca le gusto ser el centro de atención, pero es difícil no saltar ante la mención de la princesa, cuando está durmiendo bajo tú mismo techo.
—Un total misterio sin duda—comenta Gruyo un día que ambos se sientan juntos en clase.
Ignora a su compañero para ponerse tenso, pensando solamente en la joven que está en su hogar.
—Bueno sin duda la princesa caería a mis pies con solo verme—comenta Maltón siendo alabado por sus dos amigos.
Link rueda los ojos.
El recuerdo de la princesa golpeando su nariz, le hace pensar que tal vez esta no tenga la paciencia para soportar alguien tan pretencioso como Maltón.
Al salir de clases el matón pelirrojo, como de costumbre toma su mochila y la arroja por la ventana, tarde media hora en encontrar todas sus cosas y volver a su hogar con un morete en su ojo derecho cuando ha intentado detenerlo. No es que fuera débil, ayudar a los campos de su abuela le ha ayudado a tener un poco de musculo, pero comparado a la forma con esteroides con Maltón y sus clases como espadachín, que si bien no tan buenas, son algo más de lo que el tendrá.
Bueno.
Sus posibilidades eran nulas.
Llega a su hogar sorprendido de que la princesa Zelda se encuentra en la sala de estar, su abuela frente a ella parece terminar de cambiar los vendajes. Aun así los viejos en el suelo llenos de sangre, indican sobre el estado de la herida.
No se veía bien.
Pero debería estar progresando.
—Link me alegra que llegaras, Abril necesita ayuda con los cultivos—exclama está colocándose de pie.
Asiente antes de intercambiar una mirada con Zelda.
Esta sigue siendo prepotente.
Bufa por bajo sintiéndose intimidado ahora hasta en su propio hogar.
Nunca tendría un descanso.
.
Cuando Abril trabajaba con él en los cultivos, solía tardar un poco más. Esto debido a que su hermana era muy actividad y comenzaba hacer jugarretas que él le gustaba alentar. Sus padres siempre habían alentado su creatividad, no quería dejar de hacer lo mismo con su hermana. Aun así desde la llegada de su visitante y su despertar, Abril había estado algo más retraída de lo normal, silenciosa y sobre todo nerviosa, algo que no le agradaba del todo.
Igualmente no diría nada, una vida es una vida.
Princesa, aldeana, pobre.
Nadie merecía ser dejado abandonado cuando ocupa ayuda, en este momento la princesa Zelda estaba bajo su cuidado, eso les gustara a ellos o no.
No podía dejar de pensar, que tarde o temprano todo esto saldría muy mal.
—Ella tiene un aura…es intimidante—murmuro Abril cuando le pregunto qué pasaba.
No la culpaba.
Él sentía esa aura.
Demasiado.
—Es solo una persona Abril, no tienes que dejarte intimidar—hablo con una mano en su hombro, sintiéndose un poco hipócrita.
Maltón y sus secuaces le habían hecho la vida en cuadritos desde que podía recordar, pero aquí intentaba alentar a su hermana a no ser tan idiota como él.
Esta torció la boca, probablemente pensando lo mismo.
Ambos caminaron de regreso a su hogar, Link con grandes cantidades de cultivo, en cambio Abril iba con menos en sus manos, aun de forma pensativa. Esa distracción le gano que al llegar a la escalera a su hogar por la parte trasera, tropezara tirando dos zanahorias al suelo. Iba hacerle una burla como de costumbre, cuando unos pies detuvieron toda palabra en su boca.
El silencio reino de forma congelante, cuando la princesa estuvo frente a ellos con mirada indiferente.
Chasqueo la lengua antes de intentar ponerse frente Abril para que esta no se quedara congelada, como estaba haciendo en ese momento.
Para sorpresa de ambos, la chica se agacho para sujetar ambas zanahorias y colocarlas sobre las manos de la chica.
Sin decir nada paso al lado de ellos, tomando asiento con dificultad en las escaleras, viendo el atardecer vagamente.
Ambos hermanos se vieron de reojo, antes de encogerse de hombros.
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Las comidas usualmente alegres en su hogar, ahora tenían un tono bastante sombrío donde nadie parecía querer decir nada. Link solía dormir en la recamara de Abril, así que tampoco es que pudiera trabajar mucho tiempo como en su usual habitación, perteneciente a Zelda momentáneamente. Así que se aseguraba de comer rápidamente, para ir a trabajar todo lo posible, antes que Abril le reprendiera por querer dormir un poco sin luz o sonidos.
Tan delicada.
Chicas.
Como de costumbre su abuela no mencionaba nada, Abril comía lo más despacio posible y Zelda luchaba con el movimiento de sus manos. Incluso los movimientos más simples para la chica, era hechos con gran dificultad y tensión en su cuerpo.
Su herida debía ser muy dolorosa.
Pero se negó a recibir cualquier clase de ayuda.
No se extrañó cuando uno de sus tensos movimientos, arrojo parte de un tazón al suelo. Por suerte este no portaba alimentos en su interior, pero aun así noto el rostro de frustración de la chica. Esta soltó un gruñido involuntario cuando él lo alzo con facilidad y lo coloco en la mesa.
No bien pasado más de tres días con ellos, esta nunca le gusto recibir ayuda.
Tanto orgullo en un empaque tan pequeño.
—Link…¿Qué paso con tu ojo?—pregunto su abuela serenamente mientras comía.
Su cuerpo se congelo, pensando que había pasado por fin la etapa de preguntas vergonzosas frente a su hermana o invitados.
Le lanzo una mirada molesta a su abuela, quien lo ignoro disfrutando de sus verduras salteadas. Para su desgracia la mirada preocupada de Abril regreso a su rostro y el gimoteo internamente, deseando tener al menos un día de paz o tal vez dos para variar en sus vidas.
—Me golpee contra una pared—
—¿Solo en tu ojo?—
—Tengo mala suerte supongo—
Su abuela le lanzo una mirada inquisitiva, pero su reacción indiferente demostró que no pensaba ceder ante su provocación.
No iba admitir jamás frente a una princesa que tenía su propio matón personal a su edad.
No era tan bebe.
—No se ha quien deseas engañar, pero tanto tu abuela como tu hermana no te creen y yo he causado suficientes lecciones similares para saber que fue el golpe de otra persona—hablo una voz bastante agotada que lo hizo congelarse.
Su rostro se volteo lentamente con incredulidad al ver a la princesa, quien había hablado anteriormente después de meter otro bocado de comida a su boca.
Sintió un escalofrió de molestia cuando sus aburridos ojos se conectaron con los suyos.
—Un blanco derecho abierto debió causar que recibieras el golpe con demasiado impacto, el color morado solo indica que fue dado por alguien bastante fuerte…aunque el elegir esa parte de tu rostro solo demuestra la falta de experiencia en la lucha real…un matón supongo—añadió dejando caer nuevamente otro tazón al suelo, que no se molestó en levantar.
Nuevamente como cuando esta le había roto la nariz, una fuerza inexplicable de molestia, lo rodeado al verla actuar tan tranquila.
Tan ajena de sentimientos o al menos de tacto.
Una niña mimada.
Como Maltón.
—¿Eso a ti que te importa?—le gruño de la forma más fría que pudo reunir.
La idea de que fuera amable cuando ayudo horas antes a Abril, había salido volando por la ventana con una fuerza de demolición. Se imaginó conociendo a la chica en otra oportunidad, pensando que probablemente hubiera visto este lado tan amargo de ella en un instante.
Sus ojos aún seguían indiferentes, mientras los de él mostraban rabia.
¿Quería humillarlo?
¿Quería dejarlo en ridículo?
Sus palabras hicieron meditar a la chica en silencio mientras lo veía, antes de suspirar y desviar la vista a otro lado.
—Nada en realidad—comento antes de agradecer levemente por la comida y tambalearse débilmente a su cuarto.
Bufo antes de terminar su comida de golpe, causando que nadie lo viera más antes de ir al cuarto de su hermana. Ocupaba trabajar con algo en sus manos o terminaría ahorcando a la princesa, lo cual sería divertido, ya que sería mandado a ejecutar.
Aun así la idea lo tentó.
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Link no era de tener sueño ligero, en realidad era todo lo contrario, siempre amaba tener un buen sueño prometedor en la noche. Aun así que Abril se moviera en su cama, lanzando su mano al aire, que cayó sobre su rostro que dormía en el suelo como todo su cuerpo, lo hizo despertar con un siseo de advertencia. No podía esperar por volver a dormir en su cuarto, el colchón sobre el suelo, no era demasiado cómodo, todo lo contrario, sentía que el sueño lo tenía más sensible que de costumbre.
Pensó en bajar para tomar algo de agua e intentar trabajar algo en la sala de estar, igualmente dudaba conciliar el sueño.
La puerta entreabierta de atrás, lo hizo detenerse en su lugar, temeroso de que alguien entrara en su casa a altas horas de la noche.
No le sorprendía del todo, con la princesa bajo su protección (más bien dicho bajo su cuidado) cualquier cosa pudo pasar.
Pero al asomarse, con un potente cucharon en sus manos como arma, se sorprendió que fuera de su hogar, a unos metros entre el cultivo, solamente distinguiera la silueta de la princesa. La luna estaba lo suficientemente brillante para verla sin luz, viendo como esta se movía rígidamente, daba patadas al aire y con una tabla vieja de madera, la utilizaba como un arma que giraba entre sus brazos.
¿Cuánto llevaba ahí?
No veía bien por la noche, pero su respiración era pesada y agitada, también su camisa estaba bañada en sangre donde estaría su herida.
No duraría mucho más.
En medio de un giro que intento dar, sus pies fallaron cayendo al suelo con su rostro en dirección a la tierra. Hizo una leve mueca de dolor, antes de pensar en ir a ayudarle, lo pasado en la tarde aún estaba fresco y molestando, pero necesitaba ayuda.
Camino tranquilamente hasta estar a su lado, viendo como esta había girado para ver al cielo. Sus ojos se agrandaron un poco, al ver leves lagrimas saliendo por sus ojos, antes que mordiera su labio y con una de sus manos tapara su rostro.
—¿Por qué?—hablo con voz ahogada, mientras su mano libre golpeaba el suelo bajo ella.
Link quiso saber también el por qué la chica que le había fastidiado tanto en la tarde con unos comentarios precisos, ahora parecía tan vulnerable frente a él.
¿Por qué?
Ninguno dijo nada cuando este la ayudo a regresar a su habitación, esta como un muñeco sin vida, que probablemente pasaba peores cosas que él.
Así que por el momento.
Decidió ignorar su mal humor para ayudarle.
Continuara…
No me extraña que Link no entienda a Zelda, prácticamente no sabe nada de lo que ha pasado, pero siento que aun así ambos tendrían una relación extraña. Me recuerda mucho a BOTW, donde al principio Zelda no acepta a Link a pesar que este siempre está ahí para ella.
Esta relación no aparece de la nada, ambos tendrán que trabajar antes de ser si quiera amigos. Pero sin duda ambos tienen un destino unido en todas sus vidas.
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
