Habían pasado quince días. Quince lentos días desde que pudo acariciar el sexo de Rachel mientras dormía. También quince días en los que se había tocado cada noche recordando ese sueño. Dos semanas en las que la rubia se había abocado a su carrera para no pensar tanto en la hermana de su amiga. Quinn estudiaba literatura y en general, eso ocupaba gran parte de su tiempo. También era la razón por la que tenía una amplia imaginación para verse junto a Rachel en cualquier situación.
Ding.
La ventana del chat de facebook la sacó de sus pensamientos.
Santana Lopez
Adiviná cuál de todas tus mejores amigas consiguió salir con la rubia más sexy del condado
Quinn Fabray
Hasta donde sé yo no acepté ninguna cita con vos, lamento desilusionarte.
Santana Lopez
No me hagas reir que con vos ni cita necesité
Quinn Fabray
Bueno eh, te calmás.
Así que te dijo que sí?
La drogaste?
Santana Lopez
Estoy tan feliz que no me afecta en nada tu envidia
Como sea, necesito que vengas a cuidar a mi hermana y sus amigas.
Quinn Fabray
No son bastante grandecitas ya?
Aunque si también puedo cogermela..
Santana Lopez
TE MATO Q FABRAY
Quinn Fabray
Besarla?
Tocarla?
ALGO?
Santana Lopez
Estás desquiciada, necesitás sexo urgente pero NO con mi hermana
Dale venís o no?
Quinn Fabray
Ok, me baño y voy pero sólo para ver a tu hermana.
Santana Lopez
Sisi, Fabray, como sea, vení.
Quinn saltó de la silla, agarró una toalla al vuelo y salió apurada al baño. Veinte minutos después estaba tocando la puerta de la casa de los Berry-Lopez. La recibió una Santana aún más apurada que ella.
-Dios, ¿No querías tardar un poco más? Bueno, las chicas ya tienen que estar por llegar, me voy porque no quiero hacerla esperar en la primer salida. Ojo con lo que haces y gracias.
Y para cuando Quinn quiso decir algo, ya estaba sola. Cerró la puerta y fue a la cocina. Con un vaso de cerveza caminó hasta el living. ¿Podía ser que todo el ambiente oliera a Rachel? Su sexo palpitó de sólo pensarla y sus pasos se desviaron hasta la pieza de ella. La puerta estaba cerrada pero no le importó. El cuarto de Rachel era de una típica adolescente, una bastante desordenada. Se acercó a su cama y se sentó, dió pequeños saltos imaginando como sería rebotar mientras le tocaba todo el cuerpo. Estiró su brazo y atrajo hacia sí la almohada. La abrazó, inspiró profundo su perfume y gimió. Sin darse cuenta una de sus manos ya estaba bajando en dirección a su sexo.
-Holaa, ¿Hay alguien?
La voz de Rachel la hizo bajar a la realidad en un segundo. Dejó la almohada y salió rapido de la habitación.
-Hola Rach, sólo estoy yo.- Sonriendo se encontró con ella y sus amigas en el living. Todas vestidas con el uniforme.-
-Ayy, hola Quinn, no sabía que ibas a venir, ¿Por qué estás solo vos?.- El abrazo posiblemente duró más de lo que debería, le resultaba dificil separarse de ese cuerpo.-
-Yo tampoco, tu hermana me pidió que viniera porque ella tenía que salir. ¿Van a merendar?
-No nos presentas a tu amiga, Rach?.- Esta vez la que habló fue una colorada que tenía los ojos fijos en Quinn. Y esos ojos tenían fuego en su interior.
Rachel se removió incomoda en el abrazo. Se alejo un poco pero agarró posesivamente la mano de la rubia antes de responderle a su amiga.
-Si, perdón, chicas ella es Quinn, en realidad es amiga de Santy. Q, ellas son Mercedes, Tina y Marley.
-Sentate con nosotras, Quinn, mientras Rach nos hace la merienda, quiero conocerte más.- La colorada, Marley, volvió a hablar, mientras le hacía un lugar en el sillón.-
-Si a vos te parece bien Rach..
-Si Q, no hay problema, andá, yo voy a buscar algo para comer porque muero.- Sin embargo la cara de Rachel no decía lo mismo. Quinn se acercó al sillón sintiendose deborada a cada paso que daba.-
-Así que.. Vos sos amiga de Santy, y ¿Te gustan las mujeres como a ella?
-Nena, ¿Qué estás diciendo? Recién la conocés.- Quinn miraba la interacción entre Marley y Mercedes, cual partido de tennis.-
-Ayy, qué sensible, ni que le hubiera preguntado qué le gusta en la cama, ¿No?- Habló clavándole la mirada a Quinn, y haciéndole una radiografía visual.-
-Ehm, bueno, creo que voy a ir con Rach a ayudarla. -Hizo el intento de pararse pero la mano de la colorada la detuvo.-
-Está bien, perdón, contanos a qué te dedicás, ¿Querés?
Quinn asintió dudosa, sin embargo a partir de ese momento se relajó y pudieron pasar casi toda la tarde charlando. Una merienda entre risas y miradas cruzadas. De Rachel hacia Quinn, de Marley hacia Quinn, de ambas mirando mal a la otra y de Quinn divertida, que sólo podía mirar a la morocha.
Después de la merienda llegaron los padres de su amiga, así que acompañada por Rachel fue hacia la puerta para regresar a su hogar.
-Estuvo divertido hoy, Q, deberías venir más seguido.- Sonriendo se acercó y apoyó todo su cuerpo contra el de la rubia quien la abrazó y la atrajo más hacia sí. Cosquillas era poco para describir lo que sentía, quizás una manada de mariposas en el estomago estaba más cerca.
Todo en Rachel le parecía hermoso, el perfume de su piel, la suavidad de su cuerpo, la forma en que encajaban cuando se abrazaban. El pelo acariciándole la cara, los labios apoyados en su mejilla. Ella.
Se separaron con lentitud, Quinn estaba segura de que acababa de pasar algo que ambas sintieron, y las mejillas sonrojadas de la morena le dieron un indicio de que así era.
