Capítulo 2
Un rayo de luz pasa por una ventana de la habitación y ciega a Mina.
Abre poco a poco los ojos e intenta situarse.
Se encuentra en una habitación que parece ser la enfermería a juzgar por las otras tres camillas al lado suya y los diferentes objetos que se encuentran desperdigados por todas partes.
Intenta recordar lo que pasó… A sí, el idiota y su barra de metal.
Hace un esfuerzo por salir de la cama a pesar del dolor que siente todavía en el cuerpo, no sabe donde está y nadie le asegura que sea un lugar seguro.
Observa con alivio que su katana está al lado de la cama y la coge con cuidado y sin hacer el mínimo ruido.
No tiene ni idea de donde está, pero sabe perfectamente como salir sin demasiados problemas gracias a su duro entrenamiento de espía. Sabe por el ligero balanceo del suelo que se encuentra en un barco por lo que la enfermería se encontrará no muy lejos de la cubierta.
Hay gente hablando cerca de ella. Unos chicos se encuentran bebiendo sake y gritándose entre ellos sobre si cortar los dedos o ir clavando estacas en el cuerpo es la mejor forma de torturar. Estupendo, en menudo lugar ha ido a parar
Sale por el pasillo y consigue escabullirse sin que los idiotas borrachos se den cuenta y sube las escaleras hasta el exterior.
-Mierda
Al salir se da cuenta que es demasiado tarde para escapar, se encuentra en medio del océano. Sin saber el rumbo. Con un par de locos. Sin posibilidad de escape.
En realidad la gente ahí presente no le supone ningún problema. No le costaría ni diez minutos matarlos a todos y navegar ella misma el barco, pero no tiene ni idea de su trayectoria y no quiere tampoco que en caso de que la Marina ataque el barco sepan que sólo está ella a bordo
-Te veo bien.
...
Si la ha asustado, no lo ha demostrado. Como si se esperara que él apareciera, la chica se da la vuelta y lo mira con indiferencia.
Kidd la observa bien de arriba abajo. No es baja de estatura, rondará el metro setenta. Tiene buenas proporciones y lleva puesto un yukata corto de color rojo con negro y morado y un obi amarillo donde tiene reposando una katana envuelta en una vaina negra decorada con dragones de color amarillo. Ahora que no está medio muerta puede apreciar lo bella que es: esos curiosos ojos morados afilados y carentes de emoción, piel blanca como la nieve y una bonita melena rosa cuarzo, corta y ondulada con flequillo y un gracioso mechón ondulado en el centro de la frente. Notó que en el cuello tenía múltiples cicatrices y una que parecía hecha por garras que le atravesaba todo el lado derecho del cuerpo desde la clavícula. También tenía tatuajes en los antebrazos los cuales le sonaba haberlos visto en alguna parte.
-Gracias.
-¿Hmm?
-Es lo que suele decir la gente a la persona que le ha salvado la vida.
-Te lo diría si no hubieras sido el mismo que me lanzó por los aires.
Kidd se encoje de hombros – No era mi problema que te metieras en medio de mi ataque.
De pronto, ella hace un moviendo rápido que lo tira al suelo y lo deja con el filo de la katana apuntando a su cuello
-Entonces supongo que no te importa que te corte la cabeza, ya que no es mi problema que te hayas metido en medio del filo de mi katana – era sorprendente la frialdad y carencia de emociones con la que lo dijo.
-Veo que ya estás despierta – les interrumpe una voz. Era Killer – Mi nombre es Killer y estás a bordo del barco de los Piratas de Kidd. Ese al que estás amenazando es el capitán.
-Ya veo – dijo sin demasiado ímpetu. Miró al chico que había tirado al suelo sin mucha dificultad.
-Encantado de conocerte a ti también ¿Ahora podrías apartar eso de mi joder?
La pelirrosa apartó el filo de su cara y volvió a envainar el arma. A continuación se dirigió a Killer
-Muchas gracias por cuidar de mí mientras estaba inconsciente.
-¡Hey! ¿Qué te hace pensar que fue ese idiota el que te curó? – exclamó enfadado el pelirrojo
-No hay de qué, pero tampoco hice demasiado, únicamente te dejamos descansar durante un par de días.
-Oi.
-¿Eres el médico de abordo?
-Joder, estoy aquí.
-No, no tenemos médico, nuestro adorado capitán lo tiró por la borda por comerse el último pedazo de pizza.
-Ya veo.
-JODER DEJAD DE IGNORARME.
Killer resopla y Mina le mira, evaluándolo.
-Como iba a decir antes de que me amenazaras y el imbécil de mi segundo de abordo nos interrumpiera – mira a Killer con furia, a lo que el enmascarado tan sólo se encoje de hombros – Aunque te hayamos salvado como podrás observar estamos en medio del mar. Aquí no acogemos a gorrones así que ya puedes ir pensando en qué hacer para pagarnos el alquiler
-No irás enserio.
-¿Tengo cara de estar bromeando contigo guapa?
Por dentro, la joven lo maldecía en mil lenguas. Increíble, encima que ella le avisa del ataque de la Marina, no sólo la golpea, si no que además pretende cobrarle la estancia en su porquería de barco. Es en estos momentos es cuando Mina se da cuenta de lo mucho que le gusta asesinar.
-¿Y bien? ¿Cómo me vas a pagar guapa?
Mina resopla, dándose por vencida. Necesita un medio de transporte y ese idiota con pelo de tulipán se lo puede proporcionar. Dragon- sama ya le había dado la orden de buscar cierta información sobre un mercader de los bajos fondos y esta era una buena forma de comenzar la misión, ya que moviéndose constantemente por el mar conseguiría la información necesaria y en cuanto lograra su objetivo volvería a Baltigo a encontrarse con su jefe.
-Soy enfermera.
-Lo dudo.
Le molesta la respuesta, casi inmediata, del chico. Puede que no lo parezca pero realmente tiene conocimientos en medicina.
-Y dime tulipán ¿Qué gano yo mintiendo?
-Vuelve a llamarme tulipán y te aseguro que desearás haberte cosido la boca.
-Vuelve a amenazarme y te coseré la boca al trasero.
-Sabes defenderte. Me gusta.
-Veo que no te callas ni bajo el agua. No sé si me gusta.
-Contratada.
