2º Acto: Estudiantes y besos, parte 1

Hidenori se levantó a la misma hora que siempre. No había pegado ojo en toda la noche y eso se reflejaba en su cara perfectamente.

Andaba por su casa cual zombi y salio de ella de la misma forma. No quería ir al instituto, tenía el estomago revuelto, su cabeza no paraba de dar vueltas y la falta de sueño hacía el resto. Por muchas vueltas que le había dado y las veces que había practicado su encuentro con Yoshitake no había sacado nada en claro. "No tendré mas remedio que evitarle durante todo el día." Pensó el de gafas mientras cerraba la puerta de su casa.

- Buenos días Hidenori. - Dijo una voz neutra en la espalda del castaño.

Hidenori se dio la vuelta y allí estaba, Yoshitake Tanaka. Estaba apoyado en la fachada de la casa mirándole como siempre. Hidenori le miró como si su mundo se le hubiera caído encima, todo su complicado plan de cómo evitarle se había ido al garete.

Pero la situación era que Yoshitake había ido a buscarle a la puerta de su casa, ahora tendría que apañárselas para actuar lo mas normal posible aunque con su mal estar interno era difícil.

- B-Buenos días. - Saludó Hidenori.

Empezó a andar a toda pastilla esperando que no pudiera seguir su ritmo. Pero como era de esperar de Yoshitake aquel paso era fácil de superar por él.

Llegaron al instituto. Hidenori estaba totalmente cansado mientras que su compañero estaba más fresco que una rosa. Se apoyó en la pared de la entrada de la clase totalmente exhausto, tenía unas ganas increíbles de echar el poco desayuno que su estomago había permitido entrar.

Hidenori estuvo todo el día intentando evadir a Yoshitake de una forma un tanto patética. Incluso llegó a meterse en el baño de las chicas haciéndose pasar por una mujer con complejo de parecer demasiado masculina. El chico tenía suerte de poseer una labia verdaderamente maravillosa, o más bien era por su capacidad de confundir a todo el que le rodeaba.

Llegó la hora de volver a casa. Pero mientras Hidenori trataba de irse lo más rápido posible a su casa, Tadakuni le obligo a que regresaran juntos. El de gafas no tuvo más remedio que ir hasta la casa de Tadakuni. Salió de uno de los cubos de basura del instituto como si fuera lo más normal del mundo. Llegaron a la casa de Tadakuni y los tres se pararon en la entrada.

- ¿Hoy no vais a entrar? - Preguntó Tadakuni.

- Hoy tengo unos asuntos que arreglar con mi padre y mi hermano así que tengo que irme a casa. - Se

excusó Hidenori rascándose la nuca y riendo de forma nerviosa.

Yoshitake le miraba fijamente y cerró los ojos para hablar.

- Yo también tengo que volver pronto a casa. Te acompaño Hidenori.

Hidenori se cago en todos los muertos de Tadakuni por haberle descubierto y haber hecho que tuviera que volver a casa con Yoshitake. Le echó una mirada furiosa a Tadakuni pero este no se enteraba de nada.

Se despidieron de Tadakuni y echaron a andar en dirección a la casa de Hidenori. Ninguno de los dos hablaba, lo único que podía escuchar Hidenori eran sus pensamientos desbordándole.

"¿Qué digo? ¿Qué hago? ¿Me acerco? No, entonces pensaría cosas extrañas después de haberle estado evitando todo el día. ¿Se habrá dado cuenta de que le he estado evitando? ¿Me alejo? Lo único que haría sería ofenderle. ¿Pero, yo le gusto? ¿Me habría dicho de salir si no le gustara? ¿A Yoshitake puede gustarle alguien?" Miró de reojo a su acompañante el cual inconscientemente se acercó un poco rozando su brazo con el del otro. "¡Oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe, oe! ¡Esta muy cerca! ¡No te acerques tanto, bastardo!" Intentó alejarse un poco pero Yoshitake se acercaba a él de nuevo.

- Hidenori, el viernes vengo a recogerte a las siete a tu casa. - Dijo Yoshitake mirando al frente con su rostro pasota de siempre.

Los pensamientos de Hidenori volaron más rápido de lo esperado. Su rostro se volvió totalmente blanco y sorprendido. Ni le había preguntado si quería salir o si le venia bien la hora, nada. Hidenori no creía lo que estaba pasando. No quería que nadie viera que Yoshitake venía SOLO a recogerle a su casa. Empezó a reír de forma nerviosa.

- Tengo cosas que hacer antes por lo que es mejor que quedemos por el centro de la ciudad… - Miraba al suelo rascándose la nuca nervioso.

Yoshitake asintió después de estar un rato pensativo. A saber lo que tenía planeado hacer aquel día. Algo, era algo, de momento ya no parecería una cita en toda regla.

- Hidenori, hemos llegado a tu casa.- Hidenori se dio la vuelta mirando hacía la puerta. De no ser porque iba le había avisado seguramente no hubiera llegado a su casa nunca. Bueno, si no hubiera ido acompañado de Yoshitake si que habría llegado a casa sin problemas.

Ando hasta la puerta sin darse cuenta de que el rubio le seguía hasta dejarlo completamente acorralado contra la puerta.

Yoshitake le miraba fijamente a los ojos, nunca se podía saber que era lo que pasaba por aquella cabeza.

El castaño estaba aún más nervioso ¿Qué pensaba hacer estando tan cerca? Cerró los ojos fuertemente esperando a que aquello pasara lo más rápido posible.

- Pasa una buena tarde. - Fue lo único que salió de la boca de Yoshitake. Después se dio la vuelta yéndose del lugar.

Mientras tanto el chico de gafas estaba completamente rojo y bloqueado. Se tapó el rostro con una mano sorprendido de los pensamientos que estaban pasando por su mente y de las sensaciones que había sentido y estaba sintiendo.

"¿Por qué iba a pensar yo que iba a besarme? Y lo más importante ¿Por qué me siento decepcionado? ¿Acaso quería que me besara? Eso es imposible, yo nunca desearía besar a otro chico y menos a Yoshitake."

Al buen rato entro en su casa, confuso, con su corazón aún agitado. Algo dentro de Hidenori había nacido o simplemente estaba creciendo.

Esa noche no pudo dormir tampoco, todo estaba pasando muy rápido y de una forma extraña.

De repente Yoshitake estaba saliendo con Hidenori solo porque Hidenori le había dicho que quería conseguir pareja. "¡Esto es de locos!" Pensaba Hidenori cada vez que concluía una frase en sus pensamientos desordenados.