CAPITULO 3
Benji y Gabriela llegaron al hotel en el que se hospedaban. Gabriela se había pasado un poco de copas y Benji disfrutaba de ello, ya que la chica era un poco sonsa y torpe.
-Con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero, y mi palabra es la ley… No tengo trono ni rey, ni nadie que me comprenda, pero sigo siendo la reina… – Gabriela cantaba la famosísima canción de José Alfredo Jiménez.
- Gabriela, ya llegamos… vamos a tu habitación, tienes que descansar- decía Benji entre risas.
-Pero porqué no podemos continuar la fiesta en el bar del hotel?
-Porque es tarde, ya bebiste demasiado y estoy cansado. Dentro de tres días tengo un partido amistoso contra la selección de Estados Unidos y tengo que prepararme… es tarde y no tengo porqué darte explicaciones… solo muévete y ya – ahora Benji estaba más serio.
-Tú como siempre de aguafiestas… amargado – Gabriela le reprochaba.
-Porqué todos piensan que soy un amargado, cuando en realidad no lo soy?
-Si claro…
Gabriela abrió la puerta del carro y se bajo. Benji ya estaba afuera, apoyado contra la puerta del acompañante del conductor.
-Señorita Chams, hay que regresar a la habitación.
-Señor Price, la habitación no tiene patas, así que no se va a mover de donde está y por lo tanto, no hay prisa en regresar.
-Ya me cansaste!
Y sin decir más nada, Benji alzó a Gabriela y entró al hotel. Ella le daba puñetazos débiles en la espalda, mientras que todos los empleados y huéspedes del hotel los observaba como bichos raros.
-Suéltame Price! Qué no lo entiendes?
Benji bajó suavemente a Gabriela.
-Vaya que pesas… deberías hacer un poquito más de ejercicio- dijo Benji riéndose.
-Insinúas que estoy gorda?
-Noooo! Para nada… - Benji aguantaba las ganas de reír –voy a ducharme, ya es tarde y estoy cansado.
-Por fin dices algo inteligente! Adiós! – Gaby le cerró la puerta en la cara a Benji. Luego caminó hasta el espejo y pensó para sí misma "Será cierto lo que dice", al mismo tiempo que se desvestía para colocarse su pijama.
"Y aquí nos encontramos, damas y caballeros, en este juego amistoso entre las selecciones de Japón y Estados Unidos. El estadio Rose Bowl está a reventar. La temperatura es cálida… y aquí vienen los jugadores"
En las gradas donde se ubicaban los fanáticos de Japón se encontraban "los infaltables": Aidé apoyando por supuesto a su querido Oliver, Anabel, Eva, María Fernanda, Mery, Arthur, y los demás… Por supuesto Gabriela fue obligada a ir y ella también se encontraba allí.
El partido comenzó con saque del equipo local. Los jugadores estadounidenses de buenas a primeras hicieron un pase que de no haber sido que Benji estaba en la portería hubiera sido gol seguro. Pero el portero lo atrapó con tal destreza que Japón estaba fuera de peligro.
-Wao! Q jugada! Gaby, qué le estás haciendo a Benji que últimamente está mejor que nunca?- preguntó medio bromeando Aidé.
-Yo qué le voy a estar haciendo… entre ese ridículo y yo no hay nada…
-Sí, esa es la misma historia… - murmuró Aidé.
Benji hace el despeje y el balón llega a los pies de Tom Misaki quien enseguida se combina con Oliver y hacen su famosa Golden Combi. Un jugador estadounidense, Michael Bradley hace una barrida a lo cual el locutor del partido comenta: "Espero que después de esta barrida no te vayas a creer escoba!" (XD)
El primer tiempo finalizó (tan rápido? Si, lo admito, no soy buena en esto de narrar partidos de fútbol). Los jugadores se encontraban en el camerino descansando y retomando fuerzas para el segundo tiempo.
-Chicos, necesito que para el segundo tiempo den lo mejor de sí; está bien que es un partido amistoso pero eso no significa empatar o perder.
-Sí, entrenador! – respondieron todos al unísono (ni que batallón del ejército, jejeje).
Afuera en las gradas…
-Vamos Japón! – gritaba Aidé aunque el segundo tiempo aún no había empezado.
-Voy a buscar algunas bebidas… alguien quiere algo? – preguntó Gabriela.
-Yo sí! – Se me antoja una gaseosa bien helada – dijo María Fernanda.
-Está bien, ya regresó.
Gabriela salió de la multitud y llegó a la cafetería del estadio. Había mucha gente y en una de esas, alguien la tropezó y ella cayó al suelo cual guanábana que se cae de un palo.
-Ouch! Mire por donde camina, animal…
-Disculpa, es q iba muy rápido y no me fije… - contestó un hombre alto, de buen cuerpo, rubio y blanco.
-Está bien- refunfuñó Gabriela.
El muchacho la quedó mirando, y sin más ni más, se presentó:
-Qué pena que las cosas hayan sido así; mira, mi nombre es Alejandro Díaz, mucho gusto – El joven le extendió la mano a la chica, la cual la tomó dudando un poco.
-Soy Gabriela Chams, y creo que me tengo que ir. El partido va a comenzar y tengo que darme prisa con las bebidas.
-Está bien… pero sólo dime algo… te volveré a ver? (como que rapidito el muchacho, no?)
-No lo sé, pero es muy pequeña la probabilidad – sonrió Gabriela medio apenada por el comentario del joven.
-Espero que esa pequeña probabilidad se vuelva realidad, Gabriela… - y el chico le lanzó una sonrisa súper conquistadora.
Gabriela se fue, y no sabía por qué, pero tenía el presentimiento de que volvería a encontrarse con Alejandro Díaz, muy pronto.
El segundo tiempo transcurrió a favor de los japoneses quienes habían anotado dos goles, uno de Oliver y otro de Steve.
El partido terminó y "los infaltables" (ósea, Aidé y su combo), esperaron afuera a los jugadores japoneses.
-Buen partido chicos – los saludó Aidé, al tiempo que llegaba donde Oliver para darle el cariño correspondiente.
Todas las chicas saludaron a sus respectivos amores, menos Gabriela que se quedó esperando que terminaran la sesión de cursilerías para salir de allí y llegar al hotel lo más pronto posible.
-Será que ya nos podemos ir? – preguntó Gabriela fastidiada.
-… ¬¬
-Bueno ya, nada más decía…
Bruce, como siempre, salió con sus comentarios fuera de lugar y de momento y preguntó casi que inocentemente:
-Bueno y ustedes qué? Van a dejar los besos y los abrazos como tarea en casa o qué?
Benji estaba que lo cogía de quien sabe dónde y lo montaba en lo más alto del Empire State XD.
-Tenemos que hablar… el asunto del matrimonio lo hemos dejado para después y no se puede retrasar…- dijo Gabriela acercándose a Benji
-Sí, lo sé… ahora mismo nos vamos y arreglamos esa payasada.
- Ni que lo digas… - replicó Gabriela.
Benji se dirigió a los demás y les dijo que él y Gabriela se marchaban al hotel.
-Nos vemos después…
-Así de urgente es lo que tienen que hacer? – Ese Bruce y sus tonterías…
-Adiós
Y sin más, Gabriela se montó en el auto al igual que Benji y partieron hacia el aeropuerto para llegar a las Vegas. (No sé si de Los Ángeles a las Vegas se pueda ir en carretera, pero yo enganché avión porque uno nunca sabe…:p).
Benji y Gabriela llegaron al hotel. El primero había decidido salir a tomar aire, mientras la segunda, sin avisar, se metió al baño a ducharse.
Benji tenía puesto su reproductor MP4, escuchando una de sus canciones favoritas (me reservo el nombre), mientras entraba a la habitación y se despojaba de la ropa poco a poco (uffff!!!) para ducharse.
Gabriela estaba muy entretenida en su baño, aunque terminó casi que de inmediato y se percató de que dejó su toalla afuera en la cama. Decidió, entonces, salir y jalar la toalla…
Benji abrió la puerta del baño y Oh! Sorpresa!... Gabriela quiso salir corriendo y en vez de eso, tropezó y cayó encima de Benji…
Ambos estaban desnudos, en el piso, ella mojada y avergonzada, él aún no salía de la estupefacción, pero debían admitir que lo estaban disfrutando…
Después del incidente, ninguno de los dos era capaz de decirse nada… Y es que quién no se avergüenza de ver y que lo vean desnudo?
No era por nada, pero a Benji la imagen de Gabriela sin ropa no se le borraba de la memoria.
-En qué estoy pensando? – se dijo Benji después de recordar la tan famosa escena en uno de sus entrenamientos.
-Necesito de toda tu atención, Price…
-Sí, entrenador – contestó.
Por su parte, Gabriela tampoco podía olvidar el incidente, y lo mejor de todo era que al recordarlo terminaba ruborizándose.
Ella iba camino al centro comercial, necesitaba un nuevo par de jeans y decidió ir a comprarlos; pero como cosa del destino, se topó con la persona que menos esperaba y quería ver: Alejandro Díaz.
- Gabriela! – saludó él, realmente sorprendido por encontrarse a la chica de nuevo.
-Hola – musitó ella.
-Por ahí dicen que los milagros existen, no?
-Sí, eso dicen…
-Y cómo estás? Qué ha sido de ti después de la última vez que nos vimos? – preguntó él.
-Pues todo normal, igual que siempre…
-Puedes tomarte un café conmigo? Claro, si no es mucha molestia.
Gabriela lo pensó y después de todo aceptó la invitación.
Lo que ella no sabía era que cierto japonesito llamado Tom Misaki iba de paseo con su novia Mariangel precisamente por el mismo lugar en el que Alejandro y Gabriela se dirigían al café. Tom se dio cuenta y prácticamente jaló a Mariangel detrás de un árbol para poder apreciar mejor la escena.
-Tom! Qué se supone que haces?
-Espera un minuto nena, es que esto es un asunto importante – respondió Tom
-Acaso es más importante que yo? – Mariangel ya estaba empezando a reclamar.
-Claro que no, amor, pero es que es importante para un buen amigo mío – le dijo Tom acariciando su mejilla
-Y a quién se supone que espiamos?
-A una amiga mía y que ahora mismo es esposa de un amigo…
-Ay Tom! Después dicen que las mujeres somos las chismosas.
Ambos jóvenes adultos (jajajajaja) se dispusieron a chismosear como dos comadres de barrio (de esas que salen con una escoba en la mano, en bata de dormir y con unos rulos en la cabeza jajajajaja), hasta que Mariangel se percató de la identidad de la amiga de Tom, que no era más que su prima – hermana Gabriela.
-No puede ser! Pero, pero yo la conozco a ella…no lo puedo creer!!! Con razón dicen que los milagros existen!!!- dijo Mariangel muy sorprendida- oye pero veo que Gaby tiene un muy buen gusto, porque el que está con ella no está para nada mal, eh?
- queeee? entonces si te gusta tanto porque no te vas con él?- dijo Tom un poco enojado con el comentario de su novia
-Hey! Solo decía….es que acaso estás celoso? Por Dios tu eres el único hombre en mi vida- le dijo Mariangel a Tom mientras lo besaba en la mejilla- pero porqué te importa tanto espiarla?
-porque ella está casada con mi amigo Benji, pero como que a Benji le están montando los cuernos!!! Y quien lo diría de Gabriela…jejeje
- Hey! Ten más respeto Tom!!!- replico Mariangel
-Está bien! Ya! perdón mi vida! Y de dónde la conoces?- preguntó Tom
-Ah sí! Ella es mi prima-hermana…pero dime… cuando se casó? Con quién? En dónde? Cómo fue todo? Cuéntame!
Tom suspiro y respondió: ay, mi vida esa es una historia muy larga, vamos a la heladería y allá te la cuento. Pero antes llamaré a Benji.
Tom llamó a Benji y le contó todo lo que sus ojos habían visto… y lo que no también…
-Claro que era Gabriela, Benji… es en serio. Ella estaba con un tipo en la cafetería del centro y como que hablaban muy animados, porque ella se reía y todo (Mentiroso! Jajajaja)
-No puedo aceptar que ella me ponga los cuernos con un Don nadie… que va a pensar la gente? Mis fans?
-Jum, a mi me late que estás celoso, pero bueno, de todas formas si quieres confirmar, pásate por la cafetería y lo verás con tus propios ojos.
-Está bien, adiós.
-Adiós.
Apenas Tom colgó, Mariangel se le fue en reproches.
-Cómo así que charlaban animados? Estás poniendo a Gabriela como una cualquiera, y eso no me gusta Tom.
-Nena, yo sólo dije eso para que Benji despierte y se dé cuenta de que la va a perder como siga con esa actitud de niño rico y malcriado.
-Bueno, ahora sí, cuéntame cómo es que ese par terminaron juntos
-Bien, empezaré por contarte cómo se conocieron. Me imagino que sabes que Gabriela trabaja en la administración del Bayern Munich, cierto?
-Sí claro que lo sé. Por ese trabajo fue que se vino de Colombia hasta por acá.
-Bueno, pues resulta que para esa misma época, Benji hizo su traspaso desde el Hamburgo al Bayern Munich a ocupar la posición de portero.
-Y qué pasó?
-Como supondrás, ambos tuvieron que verse una buena cantidad de veces para acordar lo del contrato y esas cosas, entonces, como Benji es así como Dios lo hizo, él se interesó mucho en ella.
Las cosas empezaron bien, salieron un par de veces y se les notaba que se gustaban bastante, pero entonces hubo un malentendido que hasta el día de hoy no se ha solucionado.
-Cómo así? Y entonces cómo se casaron?
-Espérate que allá voy… Como te decía, hubo un malentendido que consistía en que una vez Benji fue a buscar a Gabriela a la salida del trabajo y se encontró con que ella estaba hablando muy emocionada con un hombre. Él nunca lo ha querido admitir, pero como que se desilusionó mucho, y como por casualidades de la vida, una de sus ex iba por el lugar y Benji hizo como si estuviera saliendo con ella, que hasta la besó y todo, y Gabriela se dio cuenta.
Hasta el día de hoy no han querido explicarse nada y decidieron llevar una relación exclusivamente laboral.
-Y para casarse?
-Ah sí! Ya se me estaba olvidando… Resulta que hubo una fiesta muy exclusiva que el Bayern Munich ofreció hace poco, aquella a la que te invité y tú no pudiste ir…
-Ah, sí cierto, pero la primera o la segunda? Porque si mal no estoy, me invitaste a dos y no pude ir a ninguna n_n
-Ah, bueno, la primera a la que te invite, ellos dos fueron, obviamente porque ella trabaja allí y él está en el equipo. Para la fiesta, Benji nos invitó a todos y la mayoría fuimos. Esa noche Benji y Gabriela se pasaron de copas, bailaron, yo creo que hasta se besaron y todo y nos dijeron que se iban a casar. Todos pensamos que era mentira, pero no. Ellos se fueron y no regresaron más. Fue ahí cuando nos imaginamos que era cierto lo que nos habían dicho.
-Ósea que todo es un error producto de una noche de copas…
-Así es, bueno ni tan error, porque a mí me parece que ellos deben estar juntos…
No muy lejos de allí…
- Gabriela… esa mujer qué se está creyendo? Que puede burlarse de mí? Pues no!, ella debe respetarme y saber quién soy yo!
Benji iba caminando furioso buscando la cafetería en la que estaban Gabriela y Alejandro.
Mientras éste caminaba a paso rápido, Alejandro seguía con la "operación conquista", pero al parecer no le funcionaba mucho que digamos…
-Eres piscis? – preguntó Alejandro
-No… - contestó Gabriela suspirando
-Te gusta la poesía cierto? A mi me gusta mucho una de Benedetti que dice: puedo escribir los versos más tristes esta noche…
-Ah sí? Pues yo conozco una igualita, y es de Neruda…
Benji entró a la cafetería como alma que lleva el diablo y ahí encontró la escena: ella sentada, más que aburrida, cansada de escuchar al payaso que tenía en frente, y él, como si nada, tratando de conquistarla.
Benji se encendió de furia cuando vio como Alejandro miraba a Gabriela, era como si la fuera desnudando poquito a poco con la vista, y claro, no le agradó, más por saber que él ya la había visto sin ropa que por saber la forma en la que se la imaginaba Alejandro.
-Señor, nos puede dar su autógrafo? – preguntaron unos niños que estaban en el lugar.
-Claro! – Benji hizo su mejor actuación y les sonrió amablemente.
Una vez se hubo liberado de los niños, se acercó a la mesa en la que estaban Gabriela y Alejandro.
-Qué haces aquí? – preguntó Gabriela levantándose de la mesa.
-Eso quiero saber yo… qué haces tú aquí y con éste…
-"Éste" tiene su nombre… me llamo Alejandro Díaz
-A ti nadie te preguntó cómo te llamabas… - contestó Benji bruscamente.
-Benji, este asunto lo arreglamos después… yo tengo derecho de hacer lo que yo quiera.
-Pues debes avisarme, porque por si no te acuerdas eres mi esposa (Benji muestra el anillo que lleva puesto) y tu deber es decirme dónde vas a estar…
-Ahh! Qué bien! Resulta que sólo soy tu esposa cuando te conviene – Contestó Gabriela - Además, yo no tengo ningún deber y tú lo sabes bien… nuestro "matrimonio" es un error!
-Puede ser muy error y todo lo que tú quieras, pero qué pasa con mi imagen? Incuso, con la tuya… que podrán pensar de ti si te ven saliendo con un tipo que se supone que no es tu esposo, y que podrán pensar de mí? Pues nada más que soy un cornudo, y que pena, pero eso si que no lo voy a permitir.
-Alguien me puede explicar qué está pasando aquí? Cómo así que son esposos?- intervino Alejandro.
Benji jaló a Gabriela hacia la salida y llamó un taxi que iba pasando.
-Lo siento, Alejandro, qué pena no haberte dicho nada…
Y el taxi cogió rumbo, mientras Alejandro se sentía aún más confundido por lo que acababa de pasar…
