Bueno queridos lectores aquí les dejo el tercer capítulo espero y les guste nos vemos la próxima. este capitulo fue editado por Raquel cisneros taisho okomura
Aclaro los personajes no me pertenecen a mí, si no a la gran Rumiko Takahashi.
"Pensamientos"...
Intervención de las bestias internas.
Escritura normal
Capitulo anterior.
Con ánimos nuevos Kagome, regreso al campamento a cenar con sus amigos y se dispuso a darles a todos sus charolas de comida instantánea menos a dos personas que esta vez Inuyasha no se la pasaría por lo que se levanto y tomo a Kagome de los cabellos y la levanto dándole una cachetada y aventándola contra un árbol al ver la acción de Inuyasha todos se quedaron en shock.
Pero esta vez Kagome se levanto furiosa y en ese momento la luna se convirtió azul iluminando todo, cuando Inuyasha vio el rostro de Kagome se puso blanco ya que en todo su cuerpo aparecieron las marcas de nacimiento y sus garras aparecían mientras se estiraba un poco siendo más alta ahora que Sango y su vestimenta cambiaba por un hermoso kimono rojo con flores de Sakura bordadas en hilo de oro.
Capitulo 3.
Volver a verte con la ternura de un amor a escondidas, un amor en silencio, con la dulzura de aquella última vez, siento ansias de volver a verte una vez más siento todavía la tristeza de aquel final cuando nos separamos tú por tú orgullo y yo por el miedo, aún te extraño vida mía como aquella primera vez que encendiste mis luz... te busqué siempre y cuando te encontré algo sucedió quisiera olvidarte quisiera enterrar este amor que ahora me causa dolor, pero no puedo cada día te extraño más, el tiempo pasa y solo me queda soñar que estoy entre tus brazos, un sueño tan bello del que no quiero despertar, mi tiempo mi luz se apaga veo la soledad junto a mi, yo te amo pero tú solo me quisiste y se me desgarra el corazón Te amo ! ¡Te amo! ¡Te amo!, siento que mis fuerzas se acaban aunque mi corazón me dice que quiero volver a verte una vez más...
Martha Marina Chacón
El cabello de Kagome se había soltado llegándole ahora hasta sus rodillas y los rayos rojos que tenía se hacían más intensos y se veía más sedoso, en su muñeca derecha aparecía una cadena de oro mostrando la imagen de un Inu y un dragón juntos.
Las lesiones que le ocasionó Inuyasha se cerraban sin dejar ninguna cicatriz, en su hombro aparecía una estola blanca con rayos rojos y negro azulados.
Al ver como iba cambiando Kagome, todos se quedaron sin habla ya que se veía muy hermosa pero a Kikyo no le pareció lo que veía, ya que su reencarnación no podia ser más poderosa que ella por lo que empezó a tensar su arco para dispararle una flecha, pero antes de lanzársela vio como un rayo caía junto a la azabache, mostrando a tres yōkais y a un dragón por lo que bajo el arco, Inuyasha reaccionó al ver quienes habían llegado por lo que les hablo.
— ¿Pero qué demonios hacen ustedes aquí? – Ya que aun no podia creer y salir del aturdimiento de ver que Kagome hubiera despertado su sangre yōkai.
Pero los tres yōkais no le hicieron caso y reverenciaron a su señora, mientras el dragón se acercaba a ella y acercaba su hocico a la mano de su dueña donde tenía la pulsera derramando una lagrima, y al caer a la pulsera se ilumino todo el cuerpo de Kagome y la estrella que tenía en la frente se ilumino y ella cerró los ojos mientras todas sus memorias regresaban.
En otra parte del bosque Sesshomaru vio el cambio de la luna por lo que se encamino hacia donde había caído el rayo ya que temía que su mente le es tuviera jugando mal con él, mientras su bestia se ponía alerta ya que por un instante percibió el aroma a sangre que el conocía perfectamente, mientras caminaba Jaken lo seguía de cerca con una pequeña Rin durmiendo en el lomo de Ha-Un su dragón ya que el conocía esa mirada y pensaba que no la volvería a ver.
Con el grupo, Kagome poco a poco abría sus ojos mientras la luz que la rodeaba salía disparada al cielo ocasionando que una gran parte del poder de Kagome se expandiera y los arboles se movían y una nube de polvo se levantaba por lo que todos los del grupo se cubrían del polvo, cuando se disperso el polvo por completo vieron como Kagome acariciaba al dragón.
— Kuzo que alegría verte de nuevo, me da mucho gusto ver a ustedes también — volteaba a ver a los tres yōkais que se encontraban hincados ante ella—. Levántense saben que no me gustan las formalidades—. Les sonreía y se acercaba a ellos cuando un yōkai ángel la abrazaba y la giraba en el aire ocasionando que riera sin parar, golpeado su pecho le hablaba a aquel yōkai—. ¡Yue basta! Bájame por favor. – ordenó Kagome parando su risa.
— Como usted diga mi Lady. – lentamente la deposita en el suelo lentamente para después reír al ver la mueca de desagrado que le hiso su señora y amiga al llamarla "Lady"—. Esta bien Kagome tu ganas. – se volvieron a abrazar y después rieron.
— Gracias Yue, ¿Akira como has estado? – abraza al yōkai tigre siendo correspondido para después comenzar a aventarla al aire cuando la bajo le dio un beso en la frente.
— Muy bien no sabes cómo te he extrañado — Tomando sus manos le entregó sus armas—. Aquí tienes tus armas.
— Gracias — inmediatamente mientras se las colocaba en el obi de su kimono para después se volteaba a ver a su amiga yōkai—. Enyo amiga como has cambiado.
— No mas que tu, lo que pasa es que después de tu muerte me puse a entrenar con Yue y Akira para asi acompañarte a todos lados.- ambas se abrazan con tanto entusiasmo, ambas a pesar de ser amigas ellas se querían como hermanas.
Cuando se separaron sintió Kagome como iba una flecha dirigida a ella pero antes de llegar Kuzo intervino alzando su ala y lanzando un gruñido de advertencia, mientras los demás volteaban a ver a Kikyo por mandar la flecha contra su amiga por consecuencia los tres yōkais se pusieron en forma de ataque, para defender a su señora de quien sea dejándola atrás de ellos.
— ¡Fhe! Quieren pelea pues se las daré. – hablo un molesto Inuyasha siendo ignorado por completo y al ver esta acción desenvaino a Tessaiga para atacar con ella.
— ¡Basta! ustedes no pelearan con él — como pudo la oji azul se abrió camino para salir de detrás de sus amigos, Inuyasha al verla defenderlo como él pensaba sonrió satisfecho pero se borro su sonrisa al oírla hablar de nuevo—. Quien peleara con el seré yo y ninguno se meterá, mucho menos tu Kuzo. – ordenó Kagome haciendo a todos enojar.
— Pero Kagome no vale la pena pelear con el príncipe. – se quejaba Yue.
— ¿Príncipe? – hablaron todos al unisonó; ellos desconocían por completo el pasado de Inuyasha.
— Asi es amigos él, es el segundo príncipe del oeste ya que Tōga lo reconoció como hijo legitimo pero no merece ningún respeto con sus acciones. – Lo miraba con coraje mientras desvainaba su espada.
— ¡Fhe! En verdad piensas que me ganaras, perra. – ladró Inuyasha lleno de coraje para después relamerse los labios para después sonreír el pensar en que en ese instante una vez después de su derrota la sometería y se quedaría con ella.
— ¡Eres un hijo de mierda! A nuestra señora nadie le falta el respeto. – gritaron Akira y Yue dispuestos atacarlo por su insolencia pero una mano les impidió el camino, una mano perteneciente a su señora, a Kagome.
— ¡Fhe! Yo le digo como quiera a mi perra ya que solo es un juguete para mi.- Trataba de molestar más a Kagome por lo que sonrió al ver como estaba logrando su cometido.
— Yo no la haría enojar tanto Inuyasha ya que puedes acabar mal.- Intervenía Enyo al ver como su amiga apretaba con fuerza su espada conociendo las consecuencias de que se enojara demasiado.
— ¿Que puede pasar que se rompa una garra o que la que acabe mal sea otra? - Se burlaba una vez más para después ser él el que empezara con la pelea—. ¡Kaze no Kizu! (Viento cortante)
Todos los del grupo veían como iba el ataque dirigido hacia Kagome, pero se sorprendieron al ver que su amiga no se movía, que solo levantaba su espada al frente mientas con la otra mano tocaba el filo de la espada, pensaron lo peor pero cuando vieron como el ataque se estrellaba con un campo de protección se les callo la quijada al piso, por lo que Kikyo no perdió la oportunidad para lanzarle otra flecha, pero antes de tocarla se desintegro.
— ¿Pero qué? ¿Cómo es posible? – lograba entender porque sus flechas habían sido desintegradas tan fácil por un yōkai.
— Tú no puedes hacerme nada; ya entiendo ahora a Koga y Shippo el porqué de su distancia hacia ti, tu olor es insoportable y desagradable no te metas en lo que no te importa. – Levantaba su mano izquierda formando un látigo rojo que lanzo contra Kikyo tomándola de la muñeca y estrellándola en un árbol sin lastimarla solo dejándola débil.
— ¡Maldita! Tú no puedes ser más fuerte que yo ya que eres una imitación barata, una muy barata, ¡yo soy más fuerte que tú! – comenzó a pararse con dificultad pues él látigo de Kagome le había arrebatado las fuerzas.
— Te equivocas mi Lady no es tu reencarnación, ella es la dueña del Este, una gran Taiyoukai, por alguna razón tu alma se mezcló con el alma de mi Señora en tu deseo por volver, pero no te preocupes que regresara tu alma a tu cuerpo. – Enyo defendió a la azabache, la Miko de barro y huesos ya no dijo nada mientras que en las manos de Kagome se formaba una enorme bola blanca con una única dirección: Kikyo.
— Te hare un favor Kikyo espero que con esto dejes de apestar a tumba andante.- lanzó su ataque viendo como la enorme bola en su frágil cuerpo de porcelana cayendo de rodillas al suelo gritando de dolor mientras captaba la atención de todos los presentes, cuando la luz desapareció del cuerpo de la Miko de barro y huesos el viento soplo con insistencia; Kikyo había regresado a la vida.
— Maldita perra tu pelea es conmigo no con ella – gritaba colérico Inuyasha al ver que el cuerpo de Kikyo caía al suelo iba lanzar un ataque con su espada pero se detuvo en seco al llegarle a su olfato un aroma que el recordaba perfectamente, pino, y provenía de la sacerdotisa que tanto decía amar.
Inuyasha arrugo la nariz y endureció su mirada hacia Kagome.
— ¿Que pasa Inuyasha? Si te hice un favor, la he vuelto a la vida, asi dejaras de apestar a tumba y estará lista para que te a parees con una humana y no con una muñeca de barro sin calor.- Kagome hablaba con rencor en sus palabras, sonreía sádicamente, disfrutaba cada expresión en el rostro de Inuyasha.
— Tienes razón ya que ella es mucho mejor que tú, en todo. – finalizó la pequeña discusión para atacar con su espada, cuerpo a cuerpo, su objetivo era lastimarla estaba furioso no le gustaba que lo retaran, y por supuesto menos una chica, intentó darle pero ella ágilmente esquivo el ataque.
— Basta Inuyasha no digas nada más de lo que te arrepientas mañana.- Le gritaba Miroku ya que el conocía el corazón de su amiga por lo que estaba preocupado al ver como sus facciones se volvían duras, mientras tomaba el hombro de Sango para que no interviniera.
— ¡Maldito perro pulgoso! ¡Cómo te atreves a decirle eso a mi mujer!- Dispuesto a atacar a Inuyasha, Koga fue intervenido por Kuzo que impidió su paso a donde se libraba la batalla.
— No intervenga de favor deje que mi señora se encargue de esto permanezca con los demás y evite ser herido en esta pelea que no es de usted.- Koga veía admirado como podia hablar el dragón por lo que opto por darse vuelta y sentarse junto a un árbol.
— Debería de hacer lo mismo monje ya que no lo van a dejar esos.- Señalaba Koga a los yōkai que veían a una distancia prudente la pelea.- Y el no dejaran que intervengamos en la batalla, por lo que mejor será esperar a que terminen de pelear para preguntar lo que queramos.
Sango al ver que tenia razón Koga agarro el brazo del monje mientras toma a Shippo en brazos que había permanecido con Kirara en silencio y se sentaban cerca de Koga a observar la pelea, ya que tenía la esperanza que no acabaran mal sus amigos aunque conociendo el carácter de Inuyasha era eso algo imposible.
El sonido de las espadas rechinando se oían por el bosque, mientras Sesshomaru, se acercaba mas al campo de batalla cuando percibió cuatro esencias muy conocidas para él, por lo que determino que si había ocurrido por lo que tanto tiempo espero, así que siguió su caminar tranquilo pero alerta para lo que fuera.
En el campo de batalla, Inuyasha había logrado que Kagome soltara su espada, por lo que aprovecho para tirarla y sentarse ahorcadas sobre ella dejándola inmóvil, poniendo el filo de su espada en el cuello de ella mientras se acercaba a su oído.
— Sabes algo podre estar con Kikyo pero a ti te voy hacer mi pareja de por vida porque eres mía y de nadie más.- Le lamia la mejilla y la besaba a la fuerza.
Ella al oír lo que pretendía Inuyasha se enojo mas y lo mordió logrando asi que el se levantara por lo que le escupió a la cara.
— Nunca voy a permitir que alguien como tu sea mi pareja, me das asco.- Le volvía a escupir a la cara.
— ¡Cállate maldita perra! ¡No le faltaras el respeto a tu alfa! —Mientras le daba una cachetada arañando su cara en el proceso—.Te voy hacer mi hembra quieras o no, y me aprenderás a respetar como tu alfa, y cuando quiera cogeré con Kikyo y si quiero te tendré a ti hay también, al menos Kikyo es mucho mejor que tú en todo, ella nunca a sido tan idiota como tú, que rompiste la perla de Shikon y no puedes encontrar ni un mendigo fragmento sin salir lastimada eres patética.- Hablaba con veneno, cuando se iba acercar a su rostro de nuevo Kagome se zafó de su agarre aventándolo contra unos arboles, parándose sumamente molesta al momento mientras sus ojos cambiaron a violeta con tonos rojizos.
— Enyo, Yue y Akira tomen a mis amigos y retírense lejos. –Hablo antes de que empezara a transformarse en un perro gigante.
Al ver que su amiga se transformaba sintieron miedo sus amigos por lo que los yōkais tomaron a todos y se alejaron lo mas que pudieron del campo de batalla.
— Se ha descontrolado, lo matara si nadie la detiene. –Se preocupa Enyo y rogaba porque Kuzo, que se había quedado a tratar de tranquilizar a su dueña, tuviera suerte.
— Lo sé Enyo, pero solo hay una persona capaz de someterla y lograr que se calme, aunque nunca la vi tan enojada como esta vez. –Veía como salía volando Inuyasha y en su paso varios árboles caían en su trayecto.
— No se entonces quien lograra calmarla. —Yue miraba las caras de los amigos de su señora veían preocupados la escena que estaba pasando ante ellos—. Si Kuzo no es capaz de calmarla nadie lo hará, Kuzo trata de que no mate al príncipe, pero él solo no puede contra ella.
Cuando notaron que Sesshomaru estaba cerca se preocuparon más, porque ellos sabían que quien le pusiera una mano encima a Kagome nadie vivía para contarlo, por lo que empezaron a sudar frio, cuando sintieron otras dos presencias conocidas, todos vieron llegar dos perros gigantes y hacerle frente a su Lady, Sesshomaru al conocer esas presencias Yako tomo el control de su cuerpo transformándose para llegar rápido al campo de batalla, dejando atrás a Jaken con Rin para evitar que salieran lastimados, Kuzo al ver quienes llegaban tomo a un medio moribundo Inuyasha, y lo llevo hasta donde estaban los demás poniéndolo a salvo.
— Pero si esa bestia salió muy mal herida, se lo merece por como la trato. –habló el castaño mirando a un inconsciente Inuyasha mientras Enyo le daba un brebaje de hojas medicinales con un poco de la sangre de Kagome para que sanara más rápido.
— ¿Pero que diablos me paso? Me duele todo el cuerpo. ¿Un momento donde está Kagome? –Empezaba a recobrar el conocimiento el oji ámbar, trataba de voltear a buscarla cuando vio a tres perros blancos peleando contra uno con rayos azabaches con rojo, recobrando la memoria por completo se regaño mentalmente y abriendo sus ojos como platos reconoció esas presencias— ¿Ese maldito a qué hora llego? Tengo que llegar a ellos cuanto antes.
— Yo que usted no lo haría príncipe Porque no lo volveré ayudar, además que se encuentran sus padres en este momento junto a su hermano tratando de calmar lo que usted empezó. –Buscaba un lugar donde acomodarse Kuzo, el lugar donde vio que el pasto estaba rodeado de gardenias se hecho hay ya que estaba pendiente de su dueña.
— ¿Disculpa tu me podrías explicar quiénes son? Y el porqué el cambio de mi amiga ya que no entiendo nada. –La exterminadora se aproximo con cautela al dragón, ya que no sabía si la atacaría pero quería aclarar sus dudas.
— No muerdo, así que no me teman, se pueden ha cercar con confianza. —hablo el dragón al sentir el miedo en ellos, vio que se relajaron y sonrío—. Yo soy el guardián de Kagome desde hace mas de dos mil años mi nombre es Kuzo.
— Pero si la señorita apenas tiene 17 años. –Se acerco Miroku a donde se había sentado Sango cerca del dragón para escuchar todo acerca de Kagome.
Koga se acerco también a escuchar, Shippo se fue a sentar junto a Sango y Miroku con Kirara, incluso Kikyo se acerco, manteniéndose retirada de los demás, e Inuyasha se recostó en un árbol cercano ya que él oía muy bien a la distancia al igual que Koga pero como estaba enojado prefirió permanecer un poco retirado, y los tres yōkais se sentaban junto al dragón recargados en sus patas que era donde les permitía Kuzo que recostaran, por que los únicos que lo podían tocar a su antojo era Kagome y Sesshomaru pero solo obedecía a Kagome a nadie más que a la azabache.
— Asi es ella tiene 17 años que renació solo que su sangre yōkai permaneció dormida hasta hoy que fue luna azul.- Observaba a la luna y daba gracias por regresar a estar a su lado, a pesar que siempre estuvo cerca de ella desde que cayó por el pozo Kagome.
— ¿Pero cómo es eso posible? Que con la luna azul adquiriera su verdadera forma si en las dos semanas antes su cuerpo empezó a tener cambios. –Se sentía confundida la castaña ya que ella empezó a notar los cambios físicos de su amiga.
— Lo que pasa es que en su sangre demoniaca tenía un sello por lo que se fue rompiendo al acercarse el día de la luna azul, por eso su cuerpo empezó a cambiar para que no tuviera un cambio drástico y la dejara indefensa contra un enemigo, ya que entraría en un estado de recuperación por lo que dormiría mas de un mes en lo que se recuperaba, pero con este cambio que tubo ahorita dormirá por más de dos semanas más o menos.- explicaba el yōkai dragón los últimos detalles a los amigos de la azabache. Estaba preocupado porque aun no recuperaba sus poderes al 100 por ciento.
— Bueno ya tenemos una duda resuelta, pero ellos quienes son y porque no hablan con nadie más que con mi mujer y entre ellos.- Se cruzaba de brazos Koga mientras veía a los dos yōkai machos, que lo vieron con ganas de matarlo por decir que Kagome era su mujer.
— Yo soy Yue soy un yōkai ángel, soy el primer comandante del ejército del Este y soy amigo de Kagome.
— Yo soy Akira y soy un yōkai tigre, soy el segundo comandante del ejército del Este y escolta personal de Kagome, aparte de ser su amigo. –presumía mirando a todos como inferiores.
— Mi nombre es Enyo soy una yōkai tigre soy hermana de Akira, yo soy su dama personal y es mi amiga ya que crecimos nosotros tres con ella, en el palacio de la estrella o conocido como el palacio del sol, donde ella es nuestra señora heredera de las tierras del Este y disculpen por no habíamos presentado antes. –Les sonreía ya que se le hacía gracioso la actitud de los hombres.
— Muchas gracias mi nombre es Sango y soy una exterminadora, no se preocupen que Kagome me ha enseñado que todos los yōkais no son malos como creía yo, la gatita que está a mi lado es Kirara y es un monoke.
— Mucho gusto bella señorita mi nombre es Miroku soy un monje—Tomando sus manos agregó— ¿No le gustaría tener un hijo conmigo bella señorita? –Le tomaba las manos a Enyo por lo que a Sango y Akira casi se le echan sobré de él del coraje pero solo se limitaron a darle un coscorrón a Miroku al mismo tiempo— no te enojes mi bella Sango sabes que es broma. –Se sobaba los chichones que le habían salido mientras los demás se reían de Miroku.
— ¡Se lo merece monje pervertido! Mi nombre es Shippo y soy un yōkai zorro, soy hijo adoptivo de Kagome. –pronuncia orgulloso él pequeño porque Kagome le había demostrado tanto amor como su madre biológica.
— Mi nombre es Koga soy el jefe de la tribu de lobos del norte, y Kagome es mi futura mujer. –Inuyasha, Akira y Yue le gruñeron ante sus palabras.
— Yo soy Kikyo soy la antigua guardiana de la perla de Shikon, —se presentó y después decidió atacar— disculpa Kuzo pero a ti te vi una vez hace mas de 50 años protegiendo a Inuyasha cuando peleaba con Sesshomaru ¿no es así?
— Así es, pero no lo estaba defendiendo a él, solo estaba cumpliendo la orden de mi ama. –giró a ver a Inuyasha que estaba escuchando atento.
— ¿Y se podría saber que te ordeno? ¿Nos podrías contar como es que conoces a Inuyasha, y por lo que he visto ya se conocen bien puesto que no deja de estar pendiente de ustedes?- Sango volteo a ver al peli-plata, mientras el solo se volteo hacia donde estaban Kagome y los demás tratando de controlarla.
— Eso se los responderé mas tarde cuando mi señora se encuentre descansando ¿qué les parece?- Todos movieron la cabeza aceptando a lo que les había propuesto Kuzo y dejaron la charla pendiente.
En el campo de batalla el gran general y una Inugami trataban de cansar a Kagome que no se las dejaba nada fácil, ya que ellos se estaban cansando al esquivar los ataque de Kagome que les lanzaba bolas de reiki con yōki, mientras Sesshomaru trataba de embestirla para que perdiera el equilibrio pero lo esquivo, ocasionando que chocara con los otros dos Inu cayendo los tres mientras Kagome los miraba rodeándolos.
Los tres se reincorporaban mientras se preparaban para atacarla los tres juntos, cuando hoyo Kagome que algo se movían entre los arbustos en el momento que volteo los tres Inu se lanzaron sobre ella cuando estuvieron a punto de tirarla se logro liberar de ellos y salió corriendo el único logro darle alcance fue Sesshomaru, ya que sus instintos de caza hacían sentir a Yako feliz de que fuera un reto para él someter a Kagome.
Cuando se acercaba a ella le pegaba en las patas para que cayera, pero no podia por lo que cuando la volvía a emparejarla en la carrera le mordió la pata delantera logrando que se detuviera mas adelante a lamer la herida que le había ocasionado, cuando vio la oportunidad la aprenso contra su cuerpo mordiéndola de la nuca para que regresara a su forma humanoide pero Kagome se retorcía bajo de el mordiéndolo y arañándolo para que la soltara pero no lograba que aflojara su agarre cuando una vez cansada se rindió echándose en el pasto, Sesshomaru con cuidado mantenía su cuerpo sobre ella sin aplastarla con su peso cuando la sintió relajada la soltó lamiendo su nuca que le sangraba cerrándose la herida al poco rato, poco a poco regresaba a su forma humanoide Kagome, mientras el regreso también a su forma pero su bestia permanecía atenta a su compañera que poco a poco abría sus ojos.
— ¿Sesshomaru? ¿Porque tienes mi marca en tu hombro? –Fue lo primero que vio cuando recobro un poco el conocimiento, trató de levantarse pero sus fuerzas la abandonaron por completo, pero antes de caer vio que la tomaba Sesshomaru por la cadera, viendo esos ojos dorados como el oro fundido navegó en ellos y por impuso se acerco a él exponiendo su cuello por accidente.
Al ver Sesshomaru la acción de Kagome sus ojos se tornaron con un tinte rojo, por lo que quedaron sus ojos en armonía el dorado con rojo mostrado que él y su bestia estaban presentes, Kagome se le quedo viendo a los ojos y quedo hipnotizada con ellos y fue cerrado su ojos al poner su cabeza en su hombro y aspirando su aroma que distinguió que era de pino con roble, por otra parte el se acerco a su cuello expuesto y fue clavando sus colmillos en la piel marcándola como suya al sentir la sangre de la azabache correr por su garganta, gruño de felicidad al volver a tenerla pero aun tendría que hablar con ella por lo que acababa de hacer y responderle a su pregunta que le hizo pero por el momento aprovecharía el momento, al sentir Kagome la mordida de Sesshomaru movió su rostro y hundió sus colmillos en donde se encontraba su marca en el cuello de Sesshomaru provocando que hundiera mas sus colmillos en ella, se separaron al mismo tiempo y lamiendo los hilos de sangre que salían de la marca que momentos antes se hicieron, cuando Kagome se percato de lo que hizo se alejo de Sesshomaru y empezó a ver todo negro desmayándose.
Sesshomaru tomo a Kagome y le cargo en estilo nupcial regresando a donde se habían quedado los otros dos Inu.
— Veo que has conseguido que se calme hijo. -Se acercaba una hermosa peli-plata a ver a Kagome, cuando Sesshomaru le gruño.
— Sabes que no le voy hacer nada malo déjanos que la llevemos al castillo sabes que haya estará bien. –se acercaba Kuzo a Sesshomaru para llevar a la azabache en su lomo.
— Por favor mi Lord permítame llevar a mi señora. –Se acostaba para que la acomodara, una vez en el lomo del yōkai se levanto.
Continuara...
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Comentarios y dudas con gusto se las aclaro y muchas gracias a los que comentaron en el capitulo anterior nos vemos la próxima, saludos
Atte. Alei91
