Hola otra vez, muchas gracias por leer el tercer capítulo~
Disclaimer: K project y sus derivados le pertenecen a GoRa Project y a GoHands...y a una serie de personas más que humildemente desconozco.
3: Último Paso.
La oficina de Munakata siempre tenía ese aire de tranquilidad y calma cuando lo necesitaba. Excepto ésta vez.
Fushimi, tan cerca de la puerta como pudiese, observaba a aquel hombre realizando su relajante ceremonia de té, acompañado de la teniente.
—Se celebrará el cumpleaños de Isana Yashiro mañana en el bar HOMRA—declaró Seri, dejando unos bocadillos llenos de judías rojas cerca del Capitán —.Scepter4 ha sido cordialmente invitado.
—Vaya, la última reunión había sido hace dos meses, ¿no? —preguntó el Rey Azul, evitando mirar el platillo que era acercado por la teniente—.Entonces tenemos el deber de asistir.
Fushimi miraba a sus superiores con semblante aburrido. Por suerte tenía muchos días libres, así que podía escaparse de esa salida.
Aun no entendía por qué siguen tan unidos a los otros dos clanes. Ya no había enemigos poderosos que desearan apoderarse de la Slate; por lo que, en su modesta opinión, continuar con las relaciones amistosas era una verdadera pérdida de tiempo.
—Si es así, mañana me tomaré el día libre—murmuró Saruhiko observando a su Capitán alejar el plato que la amable teniente le entregó.
—Fushimi, ¿no recuerdas que tengo que autorizarlo primero? —espetó molesta la Teniente.
—Tsk… No puede obligarme a asistir a una fiesta—respondió molesto, cruzándose de brazos en un ademán desafiante.
—Fushimi-kun —llamó Munakata, sin dirigirle la mirada.
—¿Qué?
—Es una orden—sonrió —.Ahora, con éste asunto resuelto, ¿Quieres una taza de té?
Con una voz teñida de diversión, Munakata dio por finalizada la conversación.
Saruhiko decidió que, si era una orden que debía acatar, asistiría a la dichosa fiesta, utilizaría su uniforme de Scepter4, como simple acto de rebeldía.
Y ahí estaba, el único del grupo con el uniforme azul; un comportamiento algo infantil según Munakata, pero lo respetaría.
—Maldito Capitán—masculló molesto observando con rencor la puerta del bar.
—Vamos Fushimi-san, es bueno divertirse de vez en cuando—alentó Hidaka, tocando su hombro amigablemente.
Después de un par de segundos, Hidaka se alejó de él. Al parecer ya había sobrepasado la dosis diaria de acciones que Fushimi soportaba, prueba de ello era la mirada de furia dirigida hacia su persona.
Cuando Seri abrió la puerta, la primera imagen que disfrutaron fue la de un bar decorado con bellos adornos en tonos plateados con un cartel que decía: '¡Muy Feliz Cumpleaños, Shiro!'; entre los miembros de HOMRA quien más resaltaba era Misaki que adornaba un enorme pastel.
—Oh, bienvenidos—saludó Anna con una sonrisa tranquila sobre Kamamoto, acomodando los últimos detalles del decorado.
—¡Yata!—gritó Doumyouji, agitando una de sus manos—.Que bueno que sí pudiste asistir a la fiesta, la otra vez te extrañamos un montón con Enomoto, ¿A que si?
Enomoto asintió con una sonrisa apenada; Misaki sonrió un tanto cansado sin decir palabras, sosteniendo diestramente una manga pastelera.
—¿Ho? ¿Has hecho tú el pastel, Garasu-kun?—preguntó divertido el Rey Azul, acercándose a la vanguardia de HOMRA —.Muero por probar tus nutritivas recetas desde ese entonces…
Misaki lo observó con expresión desconfiada y sólo suspiró, el tono insinuante con el que exclamó la última frase le había causado escalofríos.
—Yata—interrumpió Kuro desde la cocina—.¿Puedes venir un segundo?
—Sí, ya voy—exclamó cansado, dejando la manga pastelera sobre la mesa del bar, ignorando la sonrisa del Capitán de Scepter4.
Misaki no tenía deseos de ser un buen anfitrión, después de todo no saludó a ninguno de los presentes; suerte que Kusanagi rectificó aquello con su característica sonrisa.
Los tres clanes se encontraban con todos sus miembros brindando en una gran mesa redonda con variados bocadillos tradicionales preparados por Kuro, Misaki y Kusanagi.
Yata se encontraba un poco apartado de la multitud, observando, con un poco de extenuación, lo felices que se veían casi todos los invitados.
—Me alegra que pudieras venir hoy, Yata. La reunión pasada fue silenciosa sin tu presencia—comentó Kuro, acercándose con unas bebidas en sus manos.
—Ah, he estado muy ocupado últimamente—bostezó, recibiendo el refresco que amablemente fue ofrecido por su acompañante—.Gracias por ayudar hoy con los bocadillos, definitivamente Kusanagi-san y yo no habríamos dado abasto.
Kurosuke le sonrió.
—No hay problema, después de todo era para celebrar a Shiro, por lo tanto era mi deber ayudar… —lo observó un momento—.Por cierto, ¿No está un poco solo?
—¿Quién? —preguntó curioso.
—Fushimi.
En cuanto aquel nombre salió de sus labios, ambos dirigieron sus miradas al tercero al mando de Scepter4, quien se encontraba en el mismo solitario rincón del bar, jugando con su PDA.
—Bueno, él siempre ha sido así… no le gustan mucho las fiestas o las reuniones—comentó a la defensiva, bebiendo un poco de aquel líquido sin alcohol.
—Creí que habías dicho algo sobre no alejarse de los amigos—Yata lo observó impresionado; Kuro, sintiéndose un poco culpable, le sonrió—.Neko mencionó que ustedes dos solían ser muy buenos amigos.
—Anna no debería estar comentando las cosas privadas de los demás—observó cómo sus palabras ponían incómodo a Kuro, debido al tono molesto de su voz —.Eso fue hace tiempo, yo simplemente me cansé de intentar acercarme a él.
La expresión resignada de Yata al encogerse de hombros realmente lo conmovió; sin lugar a dudas era como un pequeño niño herido. Sonrió para sus adentros, esta era una buena ocasión para usar su arma secreta. Presionando un botón, dejó que la majestuosa voz de su adorado maestro aconsejara al perdido muchacho.
"La oportunidad se presenta tarde y se marcha pronto (1). Tu gran oportunidad se puede encontrar justo donde estás ahora mismo (2)."
—¿Verdad que las palabras de Ichigen-Sama son las mejores? —Posó uno de sus brazos sobre el hombro de Yata, mirándolo con expresión anhelante- Y ¿Qué te parece?
Yata podía asegurar que veía un fondo rosa y brillante; Kuro estaba invadiendo su espacio personal, tan sonrojado y excitado que le parecía un tanto vergonzoso.
—Horripilante—dijo sin tacto alejándose del hombre forma un tanto brusca.
—Tu, insolente, no entiendes la genialidad de mi maestro—exclamó apasionado, mirando con reproche al más bajo.
—Yata-chan, ¡ven un momento!—llamó Kusanagi, quien se encontraba en la mesa con HOMRA al completo.
—Ya voy—murmuró cansado, comenzando a alejarse lentamente del pelinegro.
—Yata—llamó Kuro, tomando uno de sus brazos.
—¿Qué?
—Ichigen Miwa… no era solo un poeta a tiempo parcial, también tenía la capacidad de predecir el futuro— lo observó con intensidad, tratando de transmitirle un mensaje sin palabras.
—¿Y por qué demonios me estás diciendo eso? —preguntó aburrido.
Kuro suspiró, realmente Yata podía ser un cretino a tiempo completo. No se enojaría, mantendría la calma; después de todo era mucho pedir que alguien entendiera la intuición de su difunto maestro… Ni siquiera su actual Rey era capaz de entenderlo.
—Por nada, sólo recuérdalo—dijo resignado.
Con un último vistazo hacia el castaño, Kurosuke se encaminó donde Shiro y Neko probando los diversos tentempiés de la mesa.
Llevaba dos malditas horas ahí, según el protocolo de esas estúpidas fiestas, podría marcharse media hora después de que cortaran el jodido pastel. Cosa que, por suerte, ya habían hecho.
—¿Ho ya?, Fushimi-kun, pareciera que este lugar es tu sitio favorito de todo el bar—exclamó divertido al ver la mirada molesta de su subordinado—.¿Sigues enojado porque te ordené venir? Tengo el presentimiento que hoy se-…
—¡Si vuelves a decir una mierda como esa otra vez delante de mi te partiré la cara, maldito bastardo!,¿¡Me oíste!? —gritó Misaki, sorprendiendo a todo el bar e interrumpiendo la conversación de Munakata con Fushimi.
—Yata-san—llamó nervioso Kamamoto, sosteniéndolo para que no se fuese encima de su compañero de clan.
—T-Te has pasado Eric—murmuró Bandou preocupado—. No era necesario decir todo eso. Yata por favor cálmate...
—Yata—llamó preocupado Kusanagi, tratando de tocar su hombro.
—Tche... ¡Déjame en paz tú también!— golpeó la mano de aquel hombre, rechazando su toque tajantemente.
Un silencio pesado se formó en todo el bar.
—¿Ho? Los ánimos en HOMRA parecen algo tensos en estos días— comentó tranquilamente Munakata al observar la escena.
Saruhiko había preguntado por qué, pero no prestó atención a la respuesta de su superior, ni tampoco se percató cuando éste se marchó de su lado. Él sólo podía pensar en Misaki, quien se había retirado a la cocina después de aquel exabrupto y al cual no había podido verle el rostro durante aquella discusión.
Observó curioso a Kusanagi y a los demás de HOMRA, no podía dejar de sorprenderle la expresión tan herida y preocupada del mayor. Al parecer jamás esperó aquel rechazo de quien fuera como un hermano pequeño para él.
«Pero no es como si importara... », Pensó desesperado jugueteando con su PDA, tratando de olvidar aquella escena.
Pero en alguna parte recóndita de su ser, estaba preocupado por Misaki, y la cicatriz comenzaba a picar por alguna estúpida razón otra vez.
Sólo cinco minutos más y podría largarse de ese lugar tan ruidoso y molesto. Observaba aburrido su PDA, finalmente pudo serenarse y olvidar la molesta sensación de picazón. Se encontraba sumido en la información entregada por aquel aparato, hasta que un platillo de yakimeshi(3), dejado frente a él, llamó poderosamente su atención.
Yata se había sentado a su lado sin dirigirle la mirada, apoyando su mentón en una de sus manos, dejando aquello como una ofrenda de paz hacia su persona. Estaba tan sorprendido que no pudo ni chasquear la lengua.
—No hay caso contigo. ¿Verdad? Sigues sin ser capaz de comer unas malditas verduras— dijo un tanto molesto.
—¿Para qué me traes yakimeshi si sabes que no lo comeré?
—Lo hice para ti, tiene sólo las cosas que te gustan.
Fushimi observó en detalle aquel platillo. Al parecer Misaki se había encerrado en la cocina para prepararlo y así lograr calmarse.
No iba a rechazarlo, porque si era honesto consigo mismo, tenía demasiada hambre. Y aquel yakimeshi no contenía ningún tipo de vegetal… muy al estilo del antiguo Misaki.
A Yata le daba una cierta nostalgia ver cuán solo se encontraba Saruhiko en Scepter4. Entendía que su carácter a veces no era el más fácil de tratar y la gente terminaba alejándose de él, pero seguía siendo un tipo genial que merecía sólo lo mejor.
—Oye…—interrumpió después de unos minutos de silencio—. ¿Estás bien? Me refiero en Scepter4.
—Tsk...Da igual, es sólo un trabajo—respondió cortante.
A pesar de lo renuente de su respuesta, no es como si lo estuviera alejando de su lado como antes.
«¿Qué pasaría si lo intento otra vez?". Se preguntó, dándole una fugaz mirada al reloj que años atrás le había regalado.
"Tu gran oportunidad se puede encontrar justo donde estás ahora mismo"
Misaki puso una cara de sufrida resignación, tenía que estar demente para hacerle caso a las palabras de Kuro-Inu pero ¿qué perdía? Tampoco es que quedase algo entre ellos como para estropearlo.
«Sólo una vez más».
—¿Por qué… te fuiste de esa forma? he pensado que, quizás si sólo me hubieses dicho que no querías quedarte... Yo lo habría entendido—murmuró, encogiéndose un poco en su sitio debido a los nervios.
Se sentía un tanto egocéntrico al orientar el problema sólo en él, pero siempre que intentaba preguntar en nombre de HOMRA las cosas salían mal.
Saruhiko se molestó. ¿Ahora que peleaba con los idiotas venía a su lado para preguntarle nuevamente por qué traicionó al clan rojo? ¿Qué no se cansaba? ¿Tanto importaba HOMRA?
— No me interesaba que entendieras... —respondió cortante.
—¿Por qué?
—¿Importa? — preguntó amargamente.
«Después de todo, siempre es y será HOMRA primero para ti», pensó, dándole un nuevo bocado a su plato; el cual, por alguna estúpida razón, estaba insípido.
— A mí sí— observó tímidamente a Saruhiko— .Quiero entenderte Saru. Tú eres mi... persona más importante y no tenerte de pronto conmigo fue... extraño.
—Sólo extraño ¿eh? ...-murmuró.
Misaki lo observó un tanto nervioso.
— Quiero decir, no somos esos mismos mocosos que creían que tenían el mundo en sus manos— continuó un tanto desesperado—. P-Pero yo sigo pensando que tú eres genial, Saruhiko. S-siempre lo he pensado.
Misaki era incapaz de verlo a los ojos, sentía que había dicho algo sumamente vergonzoso y sus mejillas ardían.
—¿Pretendes… que ignoremos todas las cosas que nos dijimos e hicimos, y hacer como que nunca paso nada? —Preguntó molesto después de un incómodo silencio—.¡Las cosas no funcionan así en la vida real Misaki!
—No, no te pido que volvamos a… lo de antes— respondió tranquilo obteniendo una expresión sorprendida del menor—.Pero si alguna vez quieres que hablemos, yo estaré para ti... Siempre lo he estado.
Saruhiko dejó de escucharlo por un momento y quedó sumido en sus pensamientos.
—Sé que tienes tus razones. Incluso si nunca me las dices, yo... lo respetaré.
Después de aquellas palabras dichas con un tono de voz seguro y tranquilo, Saruhiko por primera vez puede distinguir a Misaki; no aquel miembro orgulloso de HOMRA ni aquel mocoso que adoraba a Mikoto, sino a ese muchachito que conoció en la escuela media que sabía qué decir en los momentos precisos y que lo miraba con expresión soñadora.
Esa expresión anhelante de Misaki, al esperar su respuesta, le traía tantos bellos recuerdos. Tampoco podía ser tan injusto. Después de todo, no debía seguir viendo el vaso medio vacío… o eso le dijo Munakata al finalizar la reunión de ayer. Observó el plato de yakimeshi que Yata había preparado sólo para él.
Y por primera vez en mucho tiempo, Saruhiko pensó un '¿Por qué no?'
Podía crear un nuevo mundo, uno menos egoísta donde su estabilidad emocional no dependiera sólo del cariño de Yata.
«Sólo una vez más, una sola… », pensó convencido.
—Supongo que puedo hacer el esfuerzo para aguantarte otra vez—dijo revolviendo inconscientemente la comida, evitando su mirada.
Esa sería la respuesta más honesta que recibiría por parte de Saruhiko en este momento; pero lo conocía, aquello era su forma de decir que sí, podrían volver a intentarlo.
Y aquello lo hacía intensamente feliz.
—¿Quién aguantaba a quién?—preguntó con un mohín de falso disgusto—.No era fácil vivir contigo en ese entonces.
Saruhiko le sonreía sincero y divertido, como antaño.
—Aún no logro explicarme cómo sobreviví con tus porquerías tiradas en cualquier parte de la habitación—expresó con burla—.Conociéndote, sigues igual de desordenado.
—No estaban tiradas en cualquier parte—negó fervientemente la acusación—.Estaban en el lugar que tenían que estar.
—¿No? Aún recuerdo esa vez que dejaste tu patineta cerca del sofá cuando tomaba una siesta.
—E-Eso...No te caíste ¿verdad? —preguntó sorprendido.
—Tsk…
Si, se había caído y había dolido como los mil demonios.
Misaki insistía en que respondiera a su pregunta y Saruhiko se divertía ignorándolo; y aquello se sentía como un río que volvía a su cauce, de manera lenta y segura.
Si HOMRA y Mikoto no eran pronunciados, podría acostumbrarse. Si Misaki no se veía obligado a elegir entre HOMRA o él, podrían intentarlo las veces que fueran necesarias.
—¿Yata-san? — Interrumpió tras ellos un nervioso Kamamoto, siendo observado inmediatamente por ambos jóvenes—. Me preguntaba… ¿podrías venir un momento?
—No—exclamó con un poco de molestia—.En este preciso momento no sé cómo voy a reaccionar…
La voz de Misaki estaba impregnada de advertencia.
—Comprendo —dijo después de suspirar resignado. Kamamoto le dirigió una mirada indescifrable a Fushimi pero éste, con expresión molesta, le decía sin palabras 'lárgate de una buena vez'
La pelea con Kusanagi, el hecho de que no quisiera estar con sus compañeros, el cómo evitaba a Anna de vez en cuando... ¿hubo alguna especie de quiebre entre HOMRA y Misaki?
Pero no lucía devastado. Así que posiblemente fuera alguna pequeñez que se arreglaría en un par de días.
Misaki, rechazando la petición de Kamamoto, lo había elegido a él sobre HOMRA esta vez… y eso era un muy buen inicio.
—Cien puntos… —murmuró para sí mismo.
—¿Ah? —lo observó curioso—.¿Dijiste algo?
—No—siguió comiendo como si nada, ignorando la mueca de enfado del castaño.
—Tú y tu manía de murmurar... ¿Qué demonios dijiste? —se acercó un poco a él, invadiendo su espacio personal.
—Creí que tenías el agudo oído de tu madre—rememoró burlón, acercando su rostro al del más bajo y sonrió—.No volveré a repetirlo, Mi-Sa-Ki.
—Tchet... Tu…—reclamó con un mohín de disgusto, cruzándose de brazos—. Olvídalo, ya me cansé de repetirte que no me llames por mi nombre.
Saruhiko sonrió para sus adentros, aquella era una pequeña pero dulce victoria.
—¿¡Ah!? ¿¡Por qué demonios hay un trozo de naranja acá!? —interrumpió un sorprendido Saruhiko, levantando con los palillos aquel objeto que no debería ser parte del plato.
—¡Es vitamina!—reclamó sonrojado.
—Tsk…¡ni siquiera un yakimeshi puedes hacer como la gente normal!
—¡Sólo sabes quejarte y aun así te lo sigues comiendo!
Saruhiko lo observó atónito…Bien, no tenía cómo refutar aquello.
Misaki le sonreía como aquellos lejanos días y, por primera vez, pudo percatarse de un pequeño e insignificante detalle.
Misaki jamás brilló de esa forma junto a Mikoto o HOMRA.
Se había hecho bastante tarde en la fiesta de cumpleaños del Rey Plata. Scepter4 se encontraba camino a los cuarteles conversando animadamente por las oscuras y tranquilas calles de la ciudad.
—Ah estaba delicioso todo, Kusanagi-san realmente sabe cocinar muy bien—exclamó Hidaka satisfecho.
—Kamamoto me explicó que la gran mayoría de los platillos fueron preparados por Yata y Kuro, pero el pastel fue hecho casi en su totalidad por Yata—comentó Enomoto.
—Vaya, no sabía que Yatagarasu tenía tanta habilidad para la cocina—dijo Akiyama sorprendido—. Es extraño viniendo de alguien tan enérgico como él hacer cosas que requieren tanta delicadeza.
—El parece un experto en la cocina. ¿No es cierto Fushimi-san? Recuerdo que hace unos meses Yata le preparó a usted un bocadillo rápido en las cocinas del cuartel—agregó alegremente Doumyouji, esperando alguna respuesta por parte de su superior.
—¿Fushimi-san? —llamó Hidaka, quien se encontraba más cerca del nombrado.
Por algún motivo Fushimi estaba perdido en sus pensamientos mirando fijamente su mano derecha desde que salieron del bar.
Sentía sus nudillos cosquillear.
Lejos de todos los ojos curiosos, Misaki y él decidieron ir a terminar un asunto pendiente en aquel callejón donde todo comenzó.
El puño de Yata esperaba por el suyo. Y el correspondió al gesto, como lo hicieran hace tantos años atrás antes de unirse a HOMRA.
—¿A caso estas llorando, Misaki? —pregunto burlón.
—¡Al diablo que no!—frotó sus ojos con la manga de su camiseta— ¿Y qué hay de ti?
—Tsk, no me compares contigo.
Misaki rompería a llorar en cualquier momento. Así que tratando de hacer menos vergonzosa la escena, se abalanzó sobre Saruhiko, haciendo que la espalda de éste chocara contra la pared.
—Oye, nos caeremos así—regañó suavemente.
Pero Misaki ignoró su reclamo y comenzó a reír, con su cabeza apoyada en el cuello del más alto, dejando que las tibias lágrimas empaparan aquel lugar donde se encontraba su tatuaje.
Saruhiko observaba sorprendido como Misaki se aferraba a su chaqueta, el calor de su cuerpo le traía viejas sensaciones que creía olvidadas.
«Estúpido Misaki, ¿por qué me haces llorar a mí también?», pensó feliz, dejando que un par de traviesas lágrimas cayeran por sus mejillas. Después de todo, sólo eran ellos dos en aquel oscuro callejón.
Porque el último gran paso consistía en que ambos, sin mediación directa de terceros, quisieran volver a comenzar. Y ésta vez intentarían no cometer los mismos errores que los llevaron al quiebre.
—¿Fushimi-kun? —llamó Munakata apoyando una mano sobre su hombro para sacarlo de sus pensamientos
—¿Eh? ¿Que?
—Te hemos estado hablando por unos cinco minutos y no respondías— expresó —.¿Ha sucedido algo bueno?
Saruhiko se dio cuenta que, salvo el Capitán, Enomoto, Hidaka y Doumyouji, el resto de sus compañeros ya había ingresado al edificio que se encontraba frente a ellos.
¿En qué maldito momento salieron del bar? Es más, ¿Cuándo habían llegado a la entrada de los cuarteles?
—¿Por qué lo pregunta? —preguntó a la defensiva.
Munakata apuntó a sus propios anteojos, dándole a entender de forma disimulada que tenía sus ojos enrojecidos, por suerte sólo aquel hombre se daba cuenta de aquellas cosas…más le valía no hacer ningún comentario al respecto.
—¿Eh? Pero yo veo a Fushimi-san igual que siempre—comentó Andy extrañado.
—Ahora que lo menciona el Capitán… Fushimi-san se desapareció por casi una hora ¿no? ¿Puede ser que le haya sentado mal la comida? —preguntó Hidaka un poco preocupado.
—Sí, también lo noté—murmuró Enomoto con actitud pensativa—.Aunque ahora que lo pienso, Yata también desapareció…
—¿Ho ya? ¿No se percataron?—preguntó el Capitán a sus subordinados—.Tanto Fushimi-kun como Yata-kun salieron al mismo tiempo.
—¿¡Eh!? —exclamaron los tres muchachos sorprendidos.
—¿Será que finalmente solucionaron sus diferencias, Fushimi-kun? —preguntó divertido Munakata.
Sentía que los cuatro hombres le exigían una explicación con la mirada.
—Tsk… Déjenme en paz.
Con sus manos en los bolsillos ingresó a los edificios de Scepter4, dejando atrás a sus compañeros. Jamás lo admitiría, pero sentía un poco feliz al saber que ellos se habían preocupado tanto por él.
Había sido un buen día, después de todo.
Aunque, a la mañana siguiente, estuviera con la sensación que todo había sido un hermoso y cruel sueño, donde él y Misaki se habían reconciliado.
Apk: SWorld
No te olvides que el desayuno es la comida más importante del día.
Y no, ¡café con barras de cereal no se considera un desayuno!
Ten un buen día Saru.
1 hora atrás.
Esa sonrisa boba lo acompañó durante toda la mañana. Hasta que Doumyouji destruyó su computadora.
1) Frase de Publilio Siro.
2) Frase de Napoleon Hill.
3) Yakimeshi: arroz frito con cualquier tipo de verduras y carne (usualmente los japoneses usan las sobras del arroz de otras comidas y cualquier tipo de carne puede utilizarse para mezclar.)
N.A:
Hi~ gracias por leer este capítulo también~ Bacchie debería cambiar el resumen por "serie de relatos largos"... Pero en este capítulo tuve que extenderme y llegó un punto en que no sabía qué escenas quitar… fue horrible.
No sé si Saruhiko, al reconciliarse con Yata, le contaría los motivos del por qué se fue de HOMRA, pero para efectos de ésta historia lo necesito así; además, Yata ha madurado también y no lo presionará.
Selfbeta, así que me disculpo con antelación por cualquier error, favor hacérmelos notar para corregir en cuanto pueda.
He decidido apurarme y subir ahora este capítulo, por si suceden cosas extrañas en la serie. (Ya suficiente me jodieron con el título del próximo capítulo… que ésta escena la tenía planificada desde que pensé en la idea de la historia).
Mini Adelanto:
Capítulo 4: Habitación(título provisorio)
[…]
¿A caso la relación entre HOMRA y Misaki estaba tan mal?
«Bueno, si es así mejor, Misaki no necesita estar rodeado de esos inútiles buenos para nada» [...]
