Los personajes son de Stephenie Meyer. La historia es mía basándome en la historia Twilight.


2. Nueva vida

No esperaba ello. Jamás creí que fuera a pasar. De todas las posibilidades del mundo nunca jamás habría pensado que yo pudiese cometer tal atrocidad. El enfermero se encontraba tirado en mi habitación. Lo que una vez había sido una inmaculada habitación blanca ahora parecía una carnicería. La sangre chorreaba por todos lados y su cuerpo yacía en el suelo sin vida. ¿Qué demonios había hecho? ¿Cómo algo así pudo pasar? Me sentía perdida. Debía salir de allí antes de que alguien me encontrara. No quería que nadie se acercara porque aunque me había tomado hasta la última gota de su sangre todavía sentía ese dolor… todavía estaba sedienta. No podría cargar con más muertes en mi conciencia.

Me paré de golpe, antes de irme lo miré y susurré un "lo siento". Sabía que no podía escucharme, pero de todas maneras necesitaba decírselo. Él era un humano y parecía jóven. Tal vez tuviese familia, una esposa esperándolo con un pequeño niño en sus brazos. Antes de que me abrumara por toda esa culpa atravesé la puerta y escuché atentamente. Nadie venía. Simplemente me guié por instinto. Mi cuerpo pensó por mí y me sacó de allí. Corría y por cómo sentía el pelo en mi cara sabía que iba a una enorme velocidad. Sin embargo yo lo podía ver todo, sentía cada murmullo de insecto, mis pies tocando las hojas secas del pasto. Estaba entrando en una zona de bosques espesos. Me adentré aún más. Necesitaba pensar a solas donde nadie me pudiese encontrar. Así fue que llegué a un claro rodeado de árboles. En el medio de éste se encontraba un enorme ciprés con una de sus gruesas raíces salida de tierra. Me senté en ella y cerré los ojos. Todas las imágenes de lo que había pasado venían a mi. La culpa, el dolor, la sed, el placer de saciarla.

¿Qué demonios era yo? Estaba segura que no un humano. Era más fuerte que el enfermero por más que me doblaba en tamaño y suponía que los humanos no se succionaban la sangre unos a otros. No. Descartado. Pero entonces ¿qué? Frustrada apollé mi cabeza en mis rodillas y cerré fuertemente los puños. Rápidamente mi mente pensó en él. Lo necesitaba. Necesitaba una de sus sonrisas, ver sus ojos y que me dijera que todo estaba bien. Espera, Alice. Si no lo conoces, ¿qué estás diciendo? Sin embargo estaba segura de que lo conocería algún día. Sin previo aviso esa molestia en mi cabeza empezó hacerse paso y sentí como si fuera transportada a otro tiempo:

Estaba sentada en una silla, no lo necesitaba pero ya era costumbre. Miraba por el ventanal que daba a un frondoso bosque. Todo era verde, gris y tranquilo. Me gustaba allí, era mi hogar. Unos brazos me rodearon por atrás y alguien me dio un suave beso en la coronilla.

-Qué mira señorita?-, preguntó él.

-Pensaba en lo feliz que era, en cómo creí que nunca estaría aquí, con los Cullen, contigo. En lo afortunada de haber encontrado a esta familia- Me paré sin alejarme de sus brazos y lo enfrenté. Su sonrisa me transmitía una paz inigualable y sus ojos me demostraban un amor que nunca creí que alguien sintiera por mi.

-Nada sería lo mismo si tu no estuvieras aquí. Yo no sería el mismo si tu no estuvieras aquí- y suavemente me besó.

Parpadié aturdida. ¿De nuevo? ¡Esto era una maldad! Pensar en él, verlo, besarlo y todo en una estúpida visión que no sabía cuándo iba a pasar ni cómo. ¡Lo necesitaba ahora, lo quería ver ahora! Una ira acudió a mi y sin contenerla corrí hacia un árbol cercano, lo arranqué de cuajo y lo tire contra el otro extremo del claro. Quería llorar, hice un esfuerzo pero parecía que ni siquiera eso podía sacar de mí. Las lágrimas no estaban, no salían y mi inquietud iba en aumento. Cerré los ojos y lo busqué. Solo pensar en él y en su mirada me hizo tranquilizarme un poco.

No podía quedarme ahí sin hacer nada. Debía encontrarlo, iba a hacerlo. En cuanto tomé la decisión una nueva imágen vino a mi mente

Estaba sentada en un banco alto. Todos me miraban. Intentaba mantener la respiración. Si bien hacía un tiempo que no me alimentaba de ellos todavía parecían apetitosos y sus corazones latían. El hombre me sirvió mi vaso de agua y se retiró. Me quedé en la barra esperando. Lo había visto, él debía pasar por allí, pero no sabía cuándo. Entonces la puerta se abrió…

¿Yyyyyy? Por más que intenté que esa visión terminara no lo logré. Me frustró no poder controlar esas cosas que aparecían en mi mente cuando a ellas se les cantaba. Quería saber si él aparecía o no. Sin embargo algo me alentaba. Ya sabía dónde buscar. Sabía que si empezaba por allí podría encontrarlo. Pero la angustia volvió a mi al darme cuenta de que no tenía ni idea de que bar se trataba. Estaba claro que era un bar. Había una barra de tragos, un par de mesitas con hombres con sombrero sentados en ella, una mujer atendiendo con una bandeja en la mano. Pero nada de la ubicación.

Traté de concentrarme en los detalles que me había salteado. Había algo en el hambiente que se me hacía familiar. Parecía como una vieja película pero no recordaba cuál ni dónde la había visto, solo recordaba ese algo en particular. El polvo. Parecía rojizo y había bastante en el hambiente de ese lugar. Y la vestimenta de los hombres. Casi todos estaban de vaqueros, sombrero y botas tejanas. ¡Claro! ¡Como una película del Oeste! Salté de alegría. Por lo menos mi búsqueda se reducía a algunos estados de Estados Unidos y no a todo el mundo.


Y ahí va el segundo capítulo...

Qué les pareció? Es interesante como al principio Alice no controla sus visiones. Y parece que cuando toma las decisiones aparecen las visiones. Siempre me pareció interesante el mecanismo de su don.

Bueno, hasta luego!