WARNING:

Por el momento solo una batalla bastante descriptiva y revelaciones asombrosas. Aun no hay sexy stuff pero iniciamos con los ricos besos ;)


CAPÍTULO III/XVI

BATALLAS

Durante la batalla final, hordas y hordas de mortifagos volaban a la captura del trio dorado por dentro y fuera de los terrenos del colegio. Snape estaba con nosotros en su despacho esa noche dándonos indicaciones para aquellos castigados y obligados a realizar crucios a jóvenes de grados menores, sobra decir que dichas instrucciones Draco y yo las volvíamos en tediosas horas de pergaminos escritos a pluma y tinta normal con aburridas líneas que escribían "Realizar crucios a la orden" o "No contradecir a mis profesores". Absurdo pero gratificante al ver que nuestros compañeros seguían odiándonos a Draco y a mí al aburrirlos de esa manera. Pero jamás nos enteramos que divulgaran lo que en realidad ocurría en el aula de castigos.

Esa noche Draco dio un par de pasos hacia la salida del despacho de Snape con toda la intensión de ayudar a Potter y a los demás en contra de los 'nuestros' pero el profesor fue más rápido que él deteniéndole a un metro de la puerta, "¿Eres idiota o que Draco? En el instante en que vean que te acercas a Potter sin la intención de atacarlo te desmembraran vivo y muy lentamente. Ya no digamos que si quien te ve protegerlo es tu tía Bellatrix… solo Merlín sabe que haría esa lunática al enterarse que su único sobrino es gay y está enamorado del enemigo mortal de su señor." Draco se volvió lívido a encarar al profesor Snape, temblaba ligeramente.

Yo estaba asombrada de la reacción de Draco y la simpatía de Snape al hablar con el joven, aconsejándole de manera precavida para ambos sobrevivir durante la batalla, "Si en verdad quieres ayudar a Potter envía a los refugiados de la sala de los menesteres a por él. Seguramente Aberforth para este momento ya lo tendrá escondido en su pub. Habla con el cuadro de Ariana en mi antiguo despacho, indícale que lleve este recado a Longbottom y lo divulgue entre la Orden. Ella conoce las entradas secretas que dan donde el pub desde el colegio. Ella podrá ayudarles a entrar sin ser detectados." Nunca en mi vida había visto a Draco correr tan poco cuidoso, olvidando toda elegancia y porte.

Una vez que Draco había desaparecido del despacho, Snape se volvió dónde estaba yo para darme instrucciones, "Parkinson, conociendo la poca sutileza de Weasley y Potter seguro se pasaran por el forro las instrucciones de discreción de Granger. Necesitamos alertar a los otros alumnos, es imperativo que les saquemos del castillo antes de comenzar nada, o al menos a los menores de edad. Ve donde los prefectos y el premio anual. Diles que el director EXIGE ver a todos los alumnos en el gran comedor en veinte minutos. Eso les dará tiempo suficiente a los miembros del ED de avisar a la Orden que Potter está aquí y con suerte aparecerán antes de que Minerva y Fillius quieran asesinarme." Resopló cansado al observarme asentir y corriendo fuera de la oficina del director rumbo la torre del premio anual, una vez que le di el aviso, este corrió a hacer lo propio con los demás prefectos y sacar a los alumnos de sus camas rumbo al gran comedor.

Corrí a toda prisa, mientras pensaba que esto era el mejor plan elaborado de la nada que había escuchado jamás. Aunque pensándolo bien quizá no estaba elaborado de la nada, Snape debía estar consciente de que algo así ocurriría y ya había repasado las posibles alternativas. Escuchaba tumulto, corrían algunos alumnos y otros gritaban asustados tuve que darme a la tarea de tranquilizar a algunas niñas Sly de primer grado aterradas bajo una escalera, de continuar así jamás podría llegar donde el campo de batalla en las afueras del colegio.

Vi mi reloj de pulso y me di cuenta que era hora de estar donde los demás alumnos en el Gran comedor. Con cautela y discreción me posicioné entre Draco y Blaise en las primeras filas de Slytherin. Snape se paseaba con fingida cautela entre las filas de estudiantes exigiendo a todo aquel que conociera el paradero de Potter hiciera favor de entregarlo.

Apenas había terminado de hablar el director cuando el niño que vivió entró por los pasillos como si de su propia casa se tratara, flanqueado por la Orden del Fénix. Tuve que sujetar a Draco de la mano para retenerlo en su lugar al escuchar al joven despotricar en contra de Snape y su falta de lealtad hacia nuestro director caído, Dumbledore.

Snape alzó su varita para 'capturar' al joven pero antes de que fuera posible sacar a Potter del ojo público McGonagall interfirió ocasionando una acalorada pelea entre ella y nuestro actual director, dando como resultado a los hermanos Carrow inconscientes a manos de nuestro Director.

Snape huyó del gran comedor sin poner a Potter a salvo y McGonagall comenzó a gritar instrucciones a los alumnos. En el instante en el que la profesora de transformaciones guardó silencio, la voz del Señor tenebroso se cernió sobre nuestras mentes exigiendo le entregásemos a Potter asegurándonos que seriamos recompensarnos.

Draco inmediatamente cayó de rodillas tras mío sujetándose de mi túnica, Blaise estaba sujetándolo para evitar una tontería de su parte y mis labios hablaron sin pensar dirigiéndose a mis amigos, "¡Ahí esta Potter, alguien agárrelo y-!" grité y antes de poder terminar mi frase McGonagall me interrumpió para enviarme junto a los demás Slytherins a las mazmorras.

Por supuesto que todos creyeron que me refería a agarrarlo y entregarlo donde Voldemort. Pero la triste realidad de lo que quise decir antes que me interrumpieran fue, '¡Alguien sáquelo de aquí y póngalo a salvo!'

Gracias a McGonagall he quedado como una horrible cobarde.

Cuando Filch estaba llevándonos a las mazmorras, Draco, Blaise y yo nos escabullimos fuera de su alcance e hicimos camino donde la batalla en los campos del colegio. No supe en que momento perdí de vista a mis amigos, pues el estar evadiendo hechizos y repeliendo maldiciones ocupaba casi toda mi concentración, el otro poco porcentaje se enfocaba en buscar a Potter y sus allegados…a su castaña amiga, Granger.

Anduve caminando cuidadosa, perdida en mis pensamientos, Esos sueños… una castaña, un símbolo como el mío sobre su hombro… Merlín, ¡Que significan esos sueños!

Me detuve para realizar un leve escaneo al área y, ahí estaba ella, luchando contra una horda de acromántulas ayudando a su oculto y visiblemente herido amigo Weasley, quien se ocultaba tras una enorme campana. Sobra decir que me sentí sumamente aliviada al verla de pie luchando pero quería ayudarle en lo más posible antes de que continuase su viaje donde los artefactos con los que ayudaría a derrotar a Voldemort.

Aquella era una visión digna de admirar, además de cerebro Granger poseía gran destreza física y habilidad para los hechizos, jamás se detenía de disparar atacando a las horrendas arañas. Me quedé de pie recargada tras una alfeizar recuperando el aliento que perdí al correr y atravesar medio colegio en búsqueda de esa chica. Sé que ella se vale por si misma pero con locos sueltos como Lestrange o los Carrow es mejor asegurarse y ayudar atacando desde las sombras.

Granger ayudaba a ponerse de pie a Weasley al observar el tranquilo terreno a su alrededor dándole unas palmadas en la espalda siendo ayudado a su vez por su hermana pelirroja que llegó corriendo al contra ataque, seguida de Lovegood –la rubia y yo habíamos desarrollado un lazo interesante durante su estadía como prisionera en la mansión Malfoy, un día incluso me llamó su amiga. Ella me agradaba- Weasley hembra retiró a su hermano lastimado del alcance de las enormes arañas, entre Granger y Lovegood manejaban bien la situación, estaban terminado con ellas rápidamente.

Una vez que terminaron con las invasoras arañas y los Weasley habían dejado el campo hizo a Lovegood girarse y sonreír a su amiga con agradecimiento ante la ayuda con las arañas, la reacción de Granger ante esto no me la esperaba. La come-libros se inclinó con cautela como si fuera a abrazar a la otra chica pero en lugar de ello le dio un suave beso en los labios mientras la sujetaba por el cuello. La rubia colocó una de sus manos sobre la cintura de Granger alejándola gentilmente de ella. La castaña cerró sus ojos tratando de profundizar el beso, la rubia no se lo permitió y fue quien finalizó todo contacto al tomar por las manos a la castaña y alejarla lentamente de ella negando con la cabeza sonriendo débilmente al susurrar unas palabras que sacaron un par de lágrimas a la castaña, lagrimas que Lovegood limpiaba delicadamente esbozando un semblante culpable a Granger, que asentía lentamente.

La pelirroja Weasley una vez más se acercó donde las chicas, besó a la rubia en los labios siendo correspondida inmediatamente, abrazó a Granger antes de correr donde el otro extremo del colegio tomada de la mano de Lovegood. Sin mucha seguridad salí de mi escondite para observar más de cerca de Granger, se veía tan frágil llorando arrodillada en el sucio pasto del patio trasero del colegio, estaba a un par de pasos de ella cuando un rugido a mi espalda me sobre saltó, una explosión tras de mi fue ejecutada y por estar distraída me lanzó varios metros cerca de una sorprendida Granger.

Noté como ella se tensaba al haberse disipado el humo que nos envolvía e inmediata me apuntaba con su varita, me puse de pie y sin pensarlo me lance sujetándola por la cintura tumbándonos a ambas en el sucio suelo. Sentí como comenzaba a empujarme por los hombros, farfullando palabras para alejarme de ella.

Me levante de sobre ella sacudiendo mi cabeza, el impacto me había mareado un poco, le tendí la mano y ella con reticencia la tomó. Una vez de pie se quedó observándome con los ojos entrecerrados, sé que me está evaluando pero no tengo tiempo para esto… con rapidez la tomé por el codo con mi mano derecha, alzando mi varita con la otra, colocándome frente a ella a manera de barrera humana: una sobreviviente de las acromántulas se avecinaba hacia ella lanzando sus patas a manera de arpones contra lo que se encontrara en su camino.

Lancé un par de hechizos y ella pareció salir de su trance, pues comenzó a lanzar hechizos a mi lado. Una vez más la araña fue más rápida que ambas lanzándose contra ella e inteligentemente yo, volví a interponerme en su camino recibiendo el impacto directamente una de sus afiladas patas justo en mi hombro derecho, ¡Me atravesó de lado a lado! El condenado dolor era terrible, pero al menos no había golpeado mi lado dominante. Levanté mi varita con rapidez deshaciéndome de la horrenda araña. Granger al ver lo que había ocurrido, inmediata se lanzó a atacar hasta deshacerse de la impertinente criatura no sin llevarse un mordisco en el antebrazo izquierdo. Sin fuerza dada mi pérdida de sangre caí sobre mis rodillas tratando de no colapsar por completo.

Granger, ignorando su propio malestar, corrió donde mi comenzando a lanzarme hechizos para detener la pérdida de sangre. La observé rebuscar dentro de un curioso bolso morado. Cuando encontró lo que buscaba me obligó a beber lo que sea que hubiera en el frasquillo, de inmediato sentí como la sensación de vagido se alejaba de mi estómago. Me ayudó a incorporarme, y ya sentada en el ruidoso pero solitario patio, noté como el color comenzaba a dejar su rostro, escalofríos le recorrían y un sudor frio se apoderaba de ella.

Entré en pánico al ver como Granger caía sobre el suelo comenzando a temblar violentamente. Me obligué a pensar en que podría haber causado esa reacción e inmediata recordé: La jodida araña le ha mordido! El veneno de acromántula mata casi inmediato, ella debía estar bajo el hechizo de alguna poción para retardar el efecto. Me arrodillé a lado de su cabeza buscando entre mi cinturón las pociones que Snape nos había obligado a llevar en caso de emergencia. Sin pensarlo dos veces le obligue a tragar parte del contenido del frasquito que restaría el efecto del veneno.

Esperé unos segundos en silencio, pidiendo internamente que Granger no se muriera… no sabía porque pero algo en mí se rompía al verla tan vulnerable ante mí de aquella manera. Con lentitud abrió los ojos, clavando esos orbes castaños directamente en los míos. Sonriendo se incorporó hasta quedar sentada mirándome fijamente sin dejar de sonreír agradecida.

Nos observamos unos cuantos segundos en silencio, aun con el frasco entre mi mano izquierda, noté la curiosidad de Granger por saber qué es lo que le había dado. Acerqué el frasquito hasta sus manos y ella lo tomó olisqueándolo, abrió los ojos con sorpresa para después mirarme con sospecha.

"No lo robé si eso piensas." Le dije comenzando a molestarme.

Sonrió con sorna antes de hablarme, "Creo deberías beber el resto, te ayudara a restaurar la sangre que perdiste Parkinson."

Decidí que si lógica tenía razón, recuerdo en algún lugar leí que ciertos antídotos para veneno tienen cualidades regenerativas poderosas. Hice lo propuesto y… ¡JODER! El dolor que se extendió por mis venas casi me deja inconsciente.

En esa ocasión decidí que me importaba un comino lo que se pensara de mí y cediendo ante mi dolor cerré los ojos cayendo de espaldas al suelo sintiendo el efecto restaurador en mi sangre y hombro. Al abrir los ojos me encontré a Granger sobre mí, sus manos a cada costado de mi cabeza observándome con preocupación.

Parpadee un par de veces y no pude evitar notar como la manga derecha sobre el hombro de Granger estaba hecha trizas, un tatuaje interesante se asomaba por estas. Fruncí el entrecejo al notarlo, ella dirigió su vista sobre el objeto de mi atención e inmediata se sentó sobre sus piernas observándome con curiosidad. Sin decir una palabra, desabotoné un par de los botones de mi blusa, bajé ligeramente el costado izquierdo dejando al descubierto mi hombro. Los ojos de Granger se abrieron como platos ante lo que veía frente a ella: Exactamente la misma marca de nacimiento estaba grabada en mi piel. Era un simple símbolo, yo decía que era un ocho inclinado cuando tenía seis años, pero ahora sé que es el signo infinito.

Granger me observaba con intriga, preocupación y algo más que no supe leer en ella.

Acerqué mi mano izquierda a su mejilla, acariciándole lenta y suavemente, "Sabía que eras tú Granger, siempre has sido tú…" susurré sin poder evitar sentir como una lagrima humedecía la mano sobre la mejilla de la chica.

Sin decir nada más, la castaña se inclinó hacia mí, me tomó por ambas mejillas atrayéndome donde sus labios. Me besó con suavidad, casi con temor. Pude sentir que aquellos labios serian lo último que me gustaría probar, lo único que quiero tener en mi vida. Era simplemente adictiva y sensual la manera en que deslizaba con destreza y seducción sus labios, pidiendo entrada a mi boca, ¡Merlín si no se detenía yo no la iba a detener!

Sentí como empezaba a entrelazar su lengua con la mía, como mordía mi labio inferior… creo que sobra decir que mi cuerpo comenzó a experimentar una elevación notoria en su temperatura, mi mente comenzó a nublarse, me temblaban las extremidades al sentirla sujetarme por la cintura de manera posesiva mientras profundizaba aún más aquel beso. Lo último que recuerdo fue escucharla susurrar sensualmente mi nombre, no mi apellido, contra mi oído y, esa vez la oscuridad me sorprendió y la fuerza me abandonó.

POST-GUERRA

La sentí perder fuerza entre mis brazos, se había desmayado.

¿Qué rayos ha sido eso? Yo no soy el tipo de chica que va besando por ahí a cualquiera… ¡mucho menos cedo ante el calor del momento!

Escuché como pasos comenzaban a acercarse nuevamente al solitario lugar donde estaba justo a Parkinson. Me puse de pie sujetándola contra mí, ella había recibido una seria herida por salvarme, me había ayudado a sanar del veneno y…esa marca, tatuaje? No sé lo que es pero al verlo sentí dentro de mí que ella me sacaría de mis tristezas y pesares…

El beso… ¡yo lo inicie! Estoy asombrada aun, sus labios suaves y al mismo tiempo ardientes, que manera de encender dentro de mi ese fuego que pensé sentir por Luna… pero ella esta con Ginny, me lo dijo desde el inicio, yo sola me ilusione… Sentir a Parkinson corresponderme, wow. Simplemente, wow, quiero repetirlo… NECESITO volver a sentir esto de hace un instante, pero primero…salgamos de este horrible lugar, no falta mucho para que todo termine.

La tomé entre mis brazos lanzándola sobre mi hombro, andando hacia una montaña de rocas apiladas a manera de fuerte, ocultándonos tras esta. Estaba por colocarla en el suelo segura, cuando vi a Zabini corriendo en mi dirección, le escuché gritar su nombre, al parecer le buscaba. Le indiqué que ella estaba conmigo e inmediato gesticuló para que colocara a Parkinson entre sus brazos.

Al sujetar a su compañera de casa comenzó a preguntar lo que le había ocurrido. Resumí de manera breve, omitiendo el detalle del momento intimo que compartí con ella. Asintiendo en acuerdo suspiró de manera pesada tranquilizándose un poco.

"La llevaré a la enfermería, gracias Granger."

Lo vi alejarse con ella y sentí, una vez más, la necesidad de correr a su lado y ocuparme de Parkinson. Ese beso había desatado algo dentro de mí, algo más que simple lujuria o deseo por aquella joven de hermosos ojos verdes. Era como si… como si hubiera estado esperando por su toque, por besar sus labios, cada toque que realicé experimental al inicio sobre su piel, supe donde tocar y como besarle para sacar los más deliciosos sonidos de su garganta. Sonidos que fueron silenciados por mis labios cubriendo los suyos.

En palabras más precisas, la sensación ante el tacto de su piel, el calor de su cuerpo y el sabor de sus besos fue de DEJAVU. Como si mi reaccionáramos la una a la otra por mera necesidad más que por casualidad.

¿Tendrá algo que ver todo esto con los sueños que he estado teniendo últimamente? Ligeras piezas de un rompecabezas que estoy dispuesta a descifrar apenas si termine esta maldita guerra… es demasiado desgastante recordar cabellos negros, ojos verdes y ese mismo signo en el hombro de Parkinson apoderarse de mis pensamientos nocturnos.

Alguien llamó mi nombre dándome indicaciones para atacar nuevamente, la orden del fénix se había abalanzado hasta el patio donde estaba yo. Muy bien, después pensaré que hacer con el caso Parkinson.

"¡Ataquen!"

Gritó la voz del señor Weasley. Orden que tanto Ginny como todos los que venían tras el obedecieron, yo incluida. Los mortifagos más poderosos estaban frente a nosotros.

Merlín, solo espero vivir para poder descifrar el misterio que te envuelve Pansy Parkinson.

"¡REDUCTO!" gritamos al unísono Luna, Ginny y yo, atacando directamente a dos enmascarados en nuestra dirección…

La batalla siguió por lo que parecieron horas, pero en realidad fueron unos cuantos minutos después de eso. Harry había acabado con el último Horrorcrux, Neville había hecho lo mismo con Nagini…

Sonreí pensando en que podría volver a Hogwarts y concluir mi educación mágica. Podría estar en clases sin pensar en cómo solucionar un enigma que rodease a un mago oscuro. Podría tener… un año escolar tranquilo.

Eso pensaba. La vida da vueltas y me presentó una nueva aventura.

...

::ימשיך::


Gracias por leer y ojala les haya gustado, no olviden decirme que opinan!

Espero ganarme un rvw chiquitín si les ha gustado leer mi trabajo.

Y recuerden:

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LATERS!