N/A:

¡Hola de nuevo! Sé que ha pasado algún tiempo desde que subí el último capítulo, y lo siento, pero tendréis que ser pacientes (Ya sabéis, clases, estudio y demás).

En fin, ¡quería agradecer muuuchooo todas la reviews que he recibido! De verdad, el otro día me llevé una sorpresa al ver que ya eran 6 y que había gente que seguía mi historia. Muchas, muchas gracias por darle una oportunidad siendo que sólo lleva dos capítulos, sois geniales.

Espero no defraudaros con este :)

Disclaimer: Otra vez con lo mismo, que ni Death Note ni los personajes me pertenecen.


III

Miro el techo de la habitación del hotel. He dormido algunas horas, pero la mayor parte del tiempo lo he pasado pensando en un plan para acercarme a Light. Y he pensado en por qué me estoy tomando tantas molestias. Al fin y al cabo, L es sólo un personaje. Murió, cierto. Me dolió mucho, cierto también. Pero no es una persona real. "Si te dijera que las historias que lees son reales y que existen en mundos paralelos, ¿qué me dirías?" La pregunta de Midori, aquella chica de mi sueño acude a mi mente. Pero...eso sí que fue sólo un sueño, ¿no? Quiero decir...aunque ahora esté...

Buff...no quiero pensar en esto. Pero si no decido si estoy o no en un mundo real, si L es o no es real, ¿qué hago? ¿Sigo adelante con esto o no? Lo enfoco de otra forma. Si esto fuera real, ¿qué haría? Salvar a L. Puedo tomármelo así, y llevarlo a cabo. O no hacer nada, y seguir pensando que estoy alucinando. Y, aunque así fuera, ¿no querría hacerlo también? Eso implicaría conocerle y...bueno, QUIERO conocerle, sea un producto de mi imaginación o no. No puedo desaprovechar esta oportunidad. A saber cuándo vuelvo a alucinar de esta forma. Tal vez...tal vez sigo en ese avión, atrapada en un sueño. Puede que nunca llegara a despertarme.

Pero no puedo preocuparme por eso ahora. Tengo cosas que hacer. Y personas que salvar de su destino.

Mañana, todo empezará de cero.


No me había sorprendido encontrar la Universidad de To-Oh en el lugar en que debería encontrar la Universidad de Tokio. Aparte de mí, nadie parece encontrarlo extraño. He conseguido convencer a mis padres para que la visitemos en primer lugar, con alguna que otra tontería sobre empezar la universidad el curso que viene. Esa ha sido la parte fácil. Ahora viene la difícil.

Mientras flanqueamos las verjas que dan paso al campus, observo a los estudiantes pasar apresurados a nuestro alrededor. Entre todos estos universitarios encontrar a Light Yagami será casi imposible, pero no voy a rendirme. En realidad, no creo que lo encuentre hoy. Y probablemente tenga que poner en práctica mi plan B, pero prefiero probar suerte.

Ayer tuve que hacer un buen trabajo de investigación, que me llevó a encontrar esta universidad...y poco más. Sé, además, que estamos a principios de abril, que coincide con nada, en realidad. Además de haber retrocedido varios años atrás, este viaje que estaba realizando en pleno julio ha pasado a tener lugar en primavera. Esto no tiene absolutamente ningún sentido para mí, pero no le daré más vueltas.

Un gran edificio se yergue ante mí. Escucho a mi hermano ahogar un grito y mi madre empieza a sacar fotos como una posesa. Motivos tienen, desde luego. La fachada principal, en ladrillo rojizo es majestuosa, con un gran reloj en lo alto, dándole un aspecto elegante y antiguo. Si estudiara aquí, estaría feliz sólo de contemplar su arquitectura. Pero no he venido aquí por las vistas, me recuerdo. Una vez que mi madre ha conseguido llenar la memoria de la cámara de fotos (¡Y sólo de la entrada!) les pido permiso para ir a dar una vuelta por mi cuenta. Tengo pensado visitar todos aquellos lugares en los que Light pudiera estar, y prefiero hacerlo sola.

Finalmente, tras mucho suplicar y apelar a mi sentido de la orientación, consigo un margen de hora y media para encontrar a Kira.

Esto es pan comido. Más o menos.


Llevo quince minutos vagando sin rumbo por el campus. Después de haber visitado los alrededores de la facultad de derecho, he ido al edificio principal, la cafetería, los jardines...y me he dedicado a merodear de aquí para allá sin ningún resultado. Hasta me he atrevido a preguntar a dos chicos de mi edad, que se han limitado a negar con la cabeza y mirarme raro. Supongo que en mi fuero interno sabía que encontrar a Yagami aquí, un día cualquiera sería imposible, pero una parte de mí (la parte estúpida, que cree que esto es real) imaginaba que me chocaría con él en algún pasillo o algo así.

Abatida, me siento en un banco, y dejo escapar un largo suspiro. Extiendo el mapa de la universidad en mi regazo y lo contemplo como si contuviera la solución a todos los problemas del universo. Cuando levanto la vista, lo que veo me deja sin aliento. Mi corazón hace algo raro, parecido a saltarse un latido o dos.

Porque enfrente de mí, no sólo se encuentra Light Yagami.
L.
Ryuzaki, le acompaña.

Lo primero que se me pasa por la cabeza es salir corriendo y abrazar a uno mientras estrangulo al otro. Pero me contengo. Esto lo confirma TODO. Que estoy pirada, que esto es real, que debo hacer algo. Lo que sea.

Aparto un momento la mirada, temerosa de que alguno de los dos se percate de que los observo. Se están dirigiendo a las pistas. Concretamente a las de tenis. Una bombilla se enciende en mi cabeza, y recuerdo aquel épico partido. De hecho, llevan unas raquetas en la mano, en las que no me había fijado. Esto simplifica las cosas.

Con cuidado de parecer despreocupada y de que ninguno de los dos se fijen en mí, les adelanto y bajo las escaleras a las pistas. Por el rabillo del ojo veo cómo siguen mi camino, y de pronto entro en pánico. ¿Qué hago ahora? ¿Sospecharán si me quedo por aquí antes de que empiecen a jugar?

Para ganar tiempo, me agacho y finjo que me ato las zapatillas mientras Light y Ryuzaki pasan a mi lado, casi rozándome. Un escalofrío me recorre la espalda, y noto los dedos agarrotados por los nervios y la anticipación. Les he oído hablar, pero no entiendo nada de lo que dicen. ¿Por qué no estudié japonés cuando podía?

"Sshh. Relájate. Sigue con el plan." "¡¿Qué plan?!" Le contesta mi parte histérica a la racional.

Supuestamente iba a pegarme a Light como una lapa. Eso era todo. ¿Qué puedo hacer? Piensa, piensa, piensa...


El partido está ya llegando a su fin. Tengo las manos cerradas en puños mientras observo los rápidos movimientos de los dos jugadores. Me he camuflado entre el público que ha acudido poco a poco a verlos. Ahora sólo tengo que conseguir calmarme lo suficiente para acercarme a Ryuzaki sin explotar o algo así. Por no mencionar que voy a tener que hablarle en inglés, un idioma que no domino a la perfección.

Mientras Light devuelve la pelota por última vez, cojo aire varias veces y repito mentalmente la frase en mi cabeza para asegurarme de que no meto la pata. L ha perdido el partido, y se acerca a estrecharle la mano a su contrincante.

Un ruido me sobresalta justo cuando voy a adelantarme y a abordarlos mientras recogen sus cosas. Mi teléfono móvil está sonando. Descuelgo con manos temblorosas.

— ¡Mamá! Lo siento sé que me he pasado de la hora, pero estaba viendo un partido de tenis muy emocionante y...

— ¡Pensábamos que te habías perdido! No puedes desaparecer así como así. ¡Te has retrasado tres cuartos de hora! Te he llamado unas cincuenta veces, ¿por qué no contestabas?

— Eeh...yo...no he recibido ninguna llamada...—debía de estar tan absorta que no he oído el móvil. Me giro a tiempo de ver a Ryuzaki subiendo el último tramo de escaleras. Rápidamente echo a andar hacia él— Esto... ¿dónde estáis?

—Yo estoy en la entrada con tu hermano, por si aparecías por aquí. Tu padre ha ido a buscarte por el campus, al ver que no llegabas. A este paso es posible que haya avisado a la policía.

Coge aire y la corto antes de que empiece a gritarme de nuevo.

—Vale, vale...espérame allí, ¿de acuerdo?—Ahora camino justo detrás de ellos, sin perder de vista ni un momento la espalda ligeramente encorvada de L—. Ahora voy. ¡Y llama a papá, para que deje de buscarme! Nos vemos. Te quiero.

Le cuelgo antes de que me conteste. Me siento mal por tratarla así, con lo preocupada que está. Y sé que me va a caer una buena cuando regrese, pero ahora eso no importa.

Hago acopio de toda mi fuerza mental e intento relajarme y parecer casual mientras alargo el brazo para llamar la atención de L. Tras dos toques en su hombro y un "excuse me" se gira y me enfrenta. Estoy segura de que tengo cara de fanática loca mientras le devuelvo la mirada a esos ojos negros que me atrapan. Es todavía más impresionante de lo que imaginé, tenerlo delante de mí, atendiendo a lo que tengo que decirle.

— ¿Quieres algo?—me pregunta con voz ligeramente molesta. Despierto de alguna ensoñación estúpida acerca de su pelo y hablo en mi más perfecto inglés.

— Eh, sí, mira, es que una chica me ha dado esto para que te lo entregue. —Alargo la mano y le entrego la nota que he estado sujetando todo este tiempo. Por un brevísimo momento su mano roza la mía y creo que dejo de respirar. Es todo tan irreal. Que yo esté aquí, a su lado. —Eso es todo.

Ryuzaki le echa un vistazo rápido a la nota y veo cómo sus ojos se agrandan un poco de la sorpresa. Pero enseguida se recompone. Murmura algo que suena como "gracias". Light observa todo con las manos en los bolsillos, aburrido. O al menos lo aparenta. Seguro que está pensando mil formas distintas de acabar con L.

—De nada, supongo. Bueno, me voy ya.

Me despido con la mano y echo a andar en dirección contraria, cuando alguien me agarra de la muñeca. Me doy la vuelta rápidamente, para encontrar a L unido a la mano que me sujeta. Durante un segundo no hago nada, y simplemente le miro, incrédula, notando cómo me ruborizo. Después, con un tirón suave me suelto, intentando que no se note mi conmoción.

L habla ahora cuidando su tono de voz, tanteando el terreno.

—Espera un momento, ¿recuerdas cómo era la chica que te ha dado la nota?—titubea un instante— ¿La has leído?

"Pues claro que es sobre la nota. ¿Para qué iba a retenerte si no? Serás tonta."

—Eh...no, no realmente. Era una chica bastante normal. Y, tranquilo, no la he leído —pero sí escrito, pienso—Bueno, ahora sí, tengo que irme.

Empiezo a andar cuando se me ocurre una locura. Debo conseguir que me encuentre, y tal vez la nota no sea suficiente. En un solo movimiento me acerco a L, hasta que mis labios casi rozan su oído. Noto cómo me ruborizo aún más y mi corazón se acelera, pero sigo adelante. Tengo que conseguir que se fije en mí, que me recuerde, o puede que no lo vuelva a ver. Percibo cómo mi cercanía hace que se ponga tenso, y sonrío un poco.

—Adiós, L.

Lo susurro muy bajito, para que sólo él pueda oírlo. Echo a correr tan repentinamente como me aproximé, y por el rabillo del ojo veo a Ryuzaki completamente inmóvil, con su mirada fija en mí. Su expresión no dice nada, y creo que es una suerte que haya aprendido a ocultar sus emociones de esa forma.

Confío en la presencia de Light para evitar que L haga alguna locura. No querrá que sepa lo que pone en la nota. O al menos, espero que no. Con una última mirada, desaparezco de allí antes de que a alguno de los dos se le ocurra seguirme.

He sido una irresponsable y he actuado impulsivamente. No debería haberlo hecho. L habría deducido por sí sólo que yo era la autora de la nota. Ahora sólo me he puesto en peligro y le he puesto a él en un aprieto. Soy estúpida. Pero lo hecho, hecho está. ¿Cuánto tardará L en encontrarme? ¿Me detendrán?

Lo único que lamento es que presiento que esto va a hacer daño a mi familia. ¿Estoy dispuesta a pagar el precio? Supongo que ya es tarde para planteárselo.

Ahora sólo queda esperar. Esperarlo.


Más tarde, en cierta limusina...

—Watari, necesito encontrar a alguien. Creo...que podría guardar relación con el caso Kira.

Él se limita a asentir y enciende el motor. Toco las esquinas del trozo de papel que ha desestabilizado todo lo que había planeado hasta ahora. Esa nota...Y la extraña chica que parece conocer mi existencia. ¿De dónde ha salido y por qué me conoce? Lo único que sé con certeza es que es la escritora de la nota, y quería asegurarse de que yo lo supiera. Pues bien, lo ha conseguido. ¿Y ahora qué?

Miro al frente y de forma inconsciente me llevo el pulgar a los labios, mientras Watari conduce hasta el hotel. Sigo pensando en ella. Me dejó atónito cuando susurró mi nombre. Es cierto que ya había considerado que ella misma fuera la que escribió la nota, pero fue su proximidad lo que más me afectó. Supongo que no estoy acostumbrado a que los extraños se tomen esas licencias conmigo.

"Ni siquiera los conocidos" apunta una molesta vocecilla en algún rincón oscuro de mi mente. Alejo mis pensamientos de esa línea antes de que me acabe compadeciendo de mi soledad, y vuelvo a enfocarme en ella, en J, tal y como se hace llamar.

"No sé por qué quieres que te encuentre, J, pero si sabes quién es Kira y quién soy yo, debo atraparte. Al menos, por mi seguridad. Y ten por seguro que lo haré."


N/A: Lo sé, lo sé, muchos saltos temporales. Pero me salió así el capítulo. ¿Qué opináis vosotros?

Espero que os haya gustado...y preparaos para el siguiente. Creo que será más movidito y tendrá más (mucho más) de L.

PD: No sé si voy a hacer de la POV de L una rutina, de momento me pareció bien incluirlo. Ya veremos...Podría acabar quedando muy OOC.