Bleach es de Kubo
Gracias por sus reviews: oO Akisa Oo, Hollowkilljoy, Start Kurosaki y a Sakura Jeka. Que pasen un buen día ;)
Mi boda
Capítulo 3: Las penurias de una novia
-Déjame ver si lo entiendo –puntualizó Isshin con los brazos cruzados. –Se van a casar.
Ichigo asintió.
-En un mes –Ichigo volvió a asentir - ¿Tienen avanzados los preparativos?
-Sí, solo faltan algunos detalles.
-¿Cuándo se van de luna de miel? –Ichigo miró a Rukia y ella le devolvió la mirada alzándose de hombros.
-Eso tendremos que verlo después.
-Ya veo… ¿cuándo nace mi nieto? –Isshin mostró una sonrisa boba.
-Rukia NO está embarazada –respondió serenamente Ichigo mientras aguantaba, esa era cerca de la tercera vez.
-Ichigo…
-…
-…
-¿Qué?
-¿Eres impotente?
-¡Con un demonio! –el ofendido golpeó a su padre sin más.
-Vaya, yo creí que eso pasaría antes –comentó Rukia mientras miraba a los dos pelearse.
-Definitivamente duró bastante –Karin sonrió.
La sonrisa de Rukia no desaparecía de su rostro. No había desaparecido cuando su suegro casi le asfixiaba en un "abrazo de grupo", no desapareció cuando Yuzu le lloró cerca de diez minutos ni cuando comenzó a darle un sinfín de consejos que abarcaban todo cuanto se le hubiese podido ocurrir, y más, respecto a cómo llevar un hogar.
-Madura de una vez –comentó Ichigo en lo que se rascaba la nuca. Volteó y vio a Rukia observándole con diversión en la mirada. –Nos vamos.
-¿Ya se van? –Yuzu preguntó algo contrariada.
-Sí, ya sabes, tenemos trámites que hacer y cosas que preparar…
-Yo creí que se quedarían hasta el almuerzo –parecía que iba a iniciar un puchero. –Ya ni pasas tiempo con nosotras onii-chan…
Ichigo, contrariado, miró a Yuzu y suspiró, Karin se mantuvo en silencio e Isshin… bueno, el ya no estaba por ahí por alguna razón. La mirada de "cachorrito abandonado bajo la lluvia" de Yuzu se intensificó cuando Ichigo no dijo nada
-¿Por qué no vienes con nosotros? –sugirió finalmente Rukia, dándose cuenta de que ello no iba a ningún lado. –Solo iremos a ver unas casas y algunas otras cosas si nos da el tiempo.
-¡¿De verdad puedo ir?! –Ichigo volteó a ver sorprendido a Rukia y frunció el ceño, esa no era la idea que tenía en mente.
-Si… -antes de que terminara de hablar, Yuzu ya se había dirigido al segundo piso por sus cosas.
-Yuzu no comprende el término de "hacer mal tercio" –comentó Karin, leyendo el pensamiento de su hermano mayor sin saberlo.
-¿No quieres venir?
-Paso. –alzó sus manos, realzando su decisión. –Espero nada más que les vaya bien –sonrió.
Ichigo fue por las llaves del vehículo de Isshin y finalmente salieron los tres. Tenían un listado de las casas que a Rukia e Ichigo les gustaban o simplemente no les desagradaban. Yuzu, como si nada, daba muchas opiniones y hacía críticas a cada lugar que iban.
-Onii-chan, este barrio no me da buena espina
-…
Si no era el barrio, la gente que ahí vivía, los locales comerciales que por ahí había, o era la casa.
-¿De dónde sale el sol? –preguntó educadamente Yuzu al corredor de propiedades.
-Bueno, hacia acá está el este y acá el norte… -señaló el hombre- El sol se encuentra principalmente en el frontis de la casa durante verano y más hacia este costado en invierno.
-Mmm… ¿entonces no da mucho en el patio?
-… Pues no
-Ah, esta casa no. Onii-chan, Rukia-chan, ¿cómo van a secar la ropa si no les da el sol?
Y así… Rukia e Ichigo se aguantaron TODOS Y CADA UNO de los reclamos y acotaciones que tenía Yuzu para cada casa que veían. Lo increíble para Ichigo fue cuando Rukia poco a poco comenzó a darle la razón a la menor y, por sí misma, hizo algunos comentarios… solo que respecto a detalles que observaba en las viviendas.
-Pfft… ¿cuántas quedan? –Preguntó Rukia saliendo una vez más de una preciosa casa en un barrio de clase media alta. Yuzu había observado un abultamiento extraño en la pared inferior de un baño de la primera planta. Aduciendo a que sería humedad y, probablemente, el resto de la casa podría terminar en aquellas condiciones o peores en un año o al iniciar las lluvias, la ilusión de Rukia se vino abajo.
Yuzu se había rezagado un momento, observando a los propietarios de casas aledañas y, con ojo crítico, detectando cada minúsculo detalle que sirviera para impedir que se quedasen a vivir ahí.
-La verdad no sé, como sigan así terminaremos sin encontrar una casa nunca…
-Sabes que tu hermana tiene razón en todo lo que dice.
-¿Y qué esperas?, no existe eso de que encuentras la casa de tus sueños sin problemas de pesadilla. –Rukia se alzó de hombros.
-Tampoco ninguna me había parecido una excelente idea hasta el momento.
-Esta te gustaba bastante…
-Pero… -la mirada de Rukia se ensombreció –No pienso pasar limpiando hongos contigo un fin de semana…
-Hmp.
El día terminó sin resultados positivos para Rukia e Ichigo. Luego de ir a dejar a Rukia se dirigieron los hermanos Kurosaki a su hogar. Yuzu parecía bastante contenta sin razón aparente e Ichigo tuvo un fugaz pensamiento aterrador en lo que colgaba las llaves.
-¿No será que su plan es que no me mude nunca?
Luego de un escalofrío, sacudió su cabeza en negación. Su hermana pequeña no lo haría eso, ¿verdad?
·
Rukia despertó la mañana del lunes gracias a sus siete alarmas diferidas en dos minutos, por supuesto, despertó no por las alarmas en sí, sino por los golpes a su pared que su compañera de piso le propinó cuando ni se percató de todo el jaleo que sus alarmas provocaban. Ya se había acostumbrado a las alarmas, esas cosas en verdad pasan.
-Buenos días –se reacomodó un cabello tras la oreja, pero este volvió a su rostro apenas le hubo soltado. Era más un acto reflejo acomodarlo que realmente esperar se quedara tras su oreja.
Rangiku, vestida y tomando su desayuno, devolvió el saludo con una sonrisa. Rukia bostezó y cogió una tostada de las que su amiga le había preparado en lo que ella hacía el café.
-¿Por qué tan temprano hoy? –preguntó Rangiku.
-¿Que por qué?, es lunes. Trabajo. Si no me equivoco tú igual, ¿no?
-Ah, sobre eso… hablé hoy con Ukitake-san, ¡te dio el día libre!
-¿Q-Qué?
-Tenemos todo el día por delante, ¡hay mucho que hacer!, pensándolo bien, fue bueno que nos despertaras temprano…
-¿Tú le pediste que me diera el día? –Rukia miró con ojos desorbitados a su amiga, antes de esperar respuesta corrió al teléfono para marcar a su jefe.
Cuando finalmente pudo contactar con Ukitake, éste confirmó que tenía el día libre y rogó disculpas por no haberle avisado personalmente. Rukia no entendía nada y él solo insistía en que hiciese su mejor esfuerzo y todo saldría bien. No tuvo tiempo de negarse.
-Bien, ¡vamos allá! –apenas hubo finalizado la llamada, Rangiku le arrastró consigo fuera del departamento.
·
Rangiku iba no menos que muy entusiasmada, caminando a la par que una joven mujer delgada y alta, cabello negro y gafas. La mujer se encontraba calmada, hablando seriamente sobre colores, prendas, adornos y otros, mientras Rangiku hacía exclamaciones y de vez en cuando daba brincos. Rukia solo podía tratar de seguirlas, pensando lo más rápido que podía con el fin de entenderlas.
-Rangiku, ¿a dónde vamos? –Rukia se dejaba arrastrar mientras su amiga buscaba con la mirada cada dirección que observaba en las esquinas. Su amiga le ignoró y se detuvo cuando un hombre joven pasó junto a ella.
-Disculpe, ¿sabe dónde queda esta dirección? –Rukia observaba curiosa a su amiga, el hombre indicó unas calles más adelante y luego señaló que debían girar hacia la izquierda otras más.
-¿A dónde me llevas?
-Jeje, ya verás~-realizó un guiño y siguió adelante.
Cuando finalmente llegaron, observaron una hermosa construcción tradicional con amplios y acogedores jardines. El trinar de unas aves y un suave murmullo de agua, quizá de un arroyo artificial, dejaron boquiabierta a Rukia, ¿cómo sería posible que ese lugar estuviera a menos de diez minutos caminando desde el centro de Karakura?
Sus ojos recayeron finalmente en un cartel junto a la entrada: "¡Hacemos realidad tu sueño!" era el lema principal, bajo él el nombre de la compañía junto con las palabras "organizadores de bodas". Empalideció.
-¡Son los mejores, Rukia-chan!
Le había dicho que eran los mejores y no lo dudaba. La manera en que rápidamente la mujer, llamada Nanao, descubrió sus gustos, la dejó algo abrumada al principio, ¿tan predecible era?, ¡cómo en la vida había pensado ser indescifrable!
-Kuchiki-san, ¿cuántos invitados espera tener?
-Ah, bueno…
-¡No menos de trescientos! –contestó por ella Rangiku. -¡Tiene que ser una boda espectacular! –la mujer junto a ella se ajustó las gafas.
-De eso no debe dudar. Ahora, si gustan seguirme, les mostraré las dependencias con las que contamos que podrían ajustarse al perfil.
-¿No debería hacer esto con Ichigo? –preguntó Rukia frunciendo el ceño hacia su mejor amiga.
-De eso nada, ustedes ya organizaron algunas cosas. Como tu mejor amiga, es mi deber preparar esto para ti.
Pasaron media hora más recibiendo recomendaciones de la mujer. Rukia sentía que aquella le analizaba con ojo crítico, que trataba de observar cada detalle que se le pudiese escapar. Hacía un buen trabajo, pero sentía que algo faltaba en la mayoría de cosas que le recomendaba y ofrecía.
Estuvieron viendo artículos decorativos, temas coloridos que variaban en tonos que Rukia no comprendía (de todos modos, ¿cuál era la diferencia entre tono "pastel", tono "crema" y algo como durazno?, se veían prácticamente iguales en su opinión) y otras tantas cosas que Rukia no creía posible que apenas fueran las dos de la tarde cuando se despidieron luego de una serie de negativas de su parte.
-Estoy agotada… -murmuró nada más salir. Rangiku parecía el doble de animada de lo que había llegado a diferencia de ella.
-Pero qué dices, ¡aún nos queda mucho por hacer!, mañana debemos venir de nuevo para seguir con cosas más importantes de tu boda.
-¿Qué a caso te despidieron?, ¿Cuánto tiempo tomaste de tu trabajo? Yo quiero conservar el mío.
-Ukitake-san fue muy amable, dijo que no había problemas si te secuestraba un día o dos… Sobre mi trabajo, no te preocupes. A mi jefecito le dejé una nota
-…
Nadie nunca comprendería cómo era que Rangiku conservaba su trabajo.
·
Rukia agradecía mentalmente el haber cogido un taxi hacia su actual localización. Bien sabía que Rangiku podía pasarse horas revisando vitrinas de camino, como lo habían hecho un par de ellas luego de almorzar. Estaba cansada de muchas cosas que no le resultaban. Hasta el momento no había encontrado una casa en la que vivir, no había decidido el tipo de pastel que querría, tampoco había logrado disminuir la cantidad de invitados ni los costos. Dios, eso le iba a salir demasiado caro y quizá no tendría su luna de miel sino hasta dos años después.
Pero se iba a casar.
Sonrió pensando en que todo ello pasaría tarde o temprano, pero tendría siempre a Ichigo junto a ella de ahora en más.
-¡Ah!, aquí está –Bajaron del vehículo luego de pagar e ingresaron a una tienda de novios. Habían unos trajes de novia y otros de novio en la vitrina, otros pocos colgados de perchas en las paredes, pero parecían bastante escasos.
Sin embargo, Rukia no podía negar que había varios hermosos.
-Rangiku…
-Hay que buscar tu vestido, ¿no?, estoy segura de que ibas a dejarlo para el final y aún no has visto, ¿verdad? –Rukia desvió la vista avergonzada.
-S-solo pensaba ir más tarde a por uno… otro día…
-Lo sabía –cogió la mano de Rukia y la arrastró consigo al mostrador. Rangiku frunció el ceño al no ver a nadie ahí, por lo que tocó incesantemente el timbre que había sobre el mostrador.
-Buenas tardes, no esperábamos más clientes por hoy –Una mujer de rostro arrugado, nariz afilada y cabellos grises les habló cortante.
-¿Qué a caso hay que hacer reservación para venir? –Rangiku preguntó medio en broma.
-Por supuesto
-…
Rukia miró a Rangiku y ella le devolvió la mirada, pero se alzó de hombros.
-Queríamos ver vestidos de novia…
-Sí, eso ya lo sé. –interrumpió la mujer.
-Mi amiga se casa en un mes –continuó Rangiku, haciendo que la mujer se sorprendiera.
-¿No es usted entonces quien se casa? –al recibir una negativa dejó de inspeccionar con ojo crítico a Rangiku y volteó a ver a Rukia -¿Se casa usted? –Rukia asintió –Vaya… Supongo que en realidad todas las personas tarde o temprano se casan. –comentó despectivamente.
Rangiku no le había prestado atención, pero Rukia captó tanto lo que dijo como lo que implicaba. Si ella fuera Rangiku, le habría gritado sus cuantas verdades y se habría largado, pero no… así que se limitó a dejarlo pasar.
-Actualmente muchos de los modelos se encuentran almacenados en un cuarto especial, si gustan seguirme… -las chicas siguieron a la mujer –les mostraré el catálogo.
-¿No podemos verlos directamente?
-No. ¿Sabe cuánto cuesta limpiar cada traje de la grasitud de las manos? –dijo despectivamente.
-Vieja amargada… -murmuró Rangiku cuando la mujer se hubo dirigido a un estante para coger el catálogo.
Volvió la mujer, suspirando al pasarle el catálogo a Rukia, echó un rápido vistazo a su figura y volvió a suspirar.
-Si encuentra alguno que le llame la atención, anote el código. Llámeme luego de eso.
Rukia, sin ánimo alguno ya, pasó hoja por hoja los modelos de los vestidos. Muchos eran muy bonitos, pero los precios estaban por las nubes. Joder, casarse era muy costoso.
-¿Qué opinas de este?
-No sé, tendría que ponérmelo… pero no me gusta.
Luego de poco más de una hora, Rukia había anotado tres códigos diferentes. Al llamar a la mujer, esta asintió.
-Estos dos quizá le queden grandes a la altura del pecho –comentó fijándose en esa zona de Rukia, la chica se ruborizó. –Pero debo admitir que son bonitos modelos. Bien, tomaré sus medidas.
Actuando conforme lo dicho, luego se marchó a otra área, Rukia y Rangiku entonces pasearon la vista por los conjuntos que habían disponibles para muestra. No eran ni muy bonitos ni muy elegantes, pero tenían un toque algo único.
-Como dije, solo uno de ellos se ajusta a sus medidas –dijo la mujer al volver, haciendo que las chicas voltearan hacia ella. –Claro está, siempre puede utilizarse relleno.
-No, gracias.
-El que se ajusta entonces es su tercer código. ¿Va a comprarlo?
-Bueno yo…
-Normalmente los ajustes y la prueba del vestuario es con una pre-compra. Pero hoy estoy apurada, venga conmigo para que lo pruebe y luego lo compra. –Aceleró la mujer, mientras volvía a darse la vuelta para que Rukia le siguiera a un probador.
-Vamos… -la animó Rangiku, pero al instante la mujer se volteó a ellas.
-Solo viene conmigo la novia, usted espera aquí a que ella decida.
-¿Pero qué? –Rangiku miró sorprendida -¡Yo vine aquí a acompañarla y darle mi opinión!, ¿cómo que no puedo verla?
-Ya se lo dije, es parte de los procesos y política de la empresa.
-Oiga usted… -Rangiku iba a empezar a reclamar, pero Rukia la detuvo justo a tiempo.
-Deja, no importa, ¿vale?
-Pero Rukia… -una mirada y Rangiku suspiró –Está bien.
La mujer de rostro severo alzó la barbilla al tiempo que hacía una leve exclamación de molestia. Rukia le siguió bastante desanimada hasta que ingresó a un probador en donde se encontraba el dichoso vestido.
Era hermoso.
La tela se sentía suave contra su mano cuando lo hubo tocado, la forma en que reposaba hacía pensar que pronto cobraría brisa y danzaría al ritmo de una brisa inexistente.
-¿Se lo va a probar o no?, deje de toquetearlo tanto, por favor. –Rukia dio un respingo, pero asintió torpemente.
Al principio creyó que la mujer le ayudaría a ponérselo, pero no fue así. Nada más volteó, la mujer se retiró y ella pudo cambiarse de la mejor manera posible.
-¿Ya está lista? –golpeó del otro lado la mujer de cabellos grises y mirada dura. Rukia emitió un sonido afirmativo y la mujer ingreso. –Sí, le queda… -Rukia se miró en el espejo frente a ella, pero sintió que algo faltaba.
El vestido era hermoso, no podía negarlo, pero algo le decía que no era el indicado para ella.
-¿Cómo cancela? –preguntó entonces la mujer.
-¿Disculpe?
-Que cómo va a pagar por él.
-Yo no he dicho aún que…
-¿Me va a decir que todo este tiempo perdido ha sido para nada? –alzó la voz.
-No, yo…
-Así espero, no he gastado más de dos horas con usted para que se arrepienta.
-Oiga…
-Entonces, ¿tarjeta de crédito?
Rukia sintió que ya no aguantaba más. Frunció el ceño y se dijo a sí misma que nada, ni siquiera el hecho de que necesitase un vestido para su boda, haría que aceptara ese tipo de trato por más tiempo.
-Si me disculpa, me voy a cambiar.
-De acuerdo.
No le dirigió la palabra a la mujer en el camino de vuelta a la recepción. Rangiku miró a Rukia y lo supo nada más verla.
-Por favor, deslice su…
-Vamos Rangiku. –la dependienta fue ignorada y Rukia inició a caminar hacia la salida.
-¿Señorita?, no puede retirarse si no termina la compra primero –reclamó.
-Yo me voy, haga usted lo que quiera.
-¡¿Cómo se atreve a irse así?!, ¡¿Sabe cuánto rato me ha hecho perder usted?!
Comenzaron una discusión verbal que iba subiendo y subiendo de tono. Ninguna palabrota de momento, pero Rangiku comenzó a atacar sobre el trato de la mujer. Finalmente Rukia y Rangiku fueron echadas del local por la mujer.
-¡El servicio aquí es pésimo! –gritó Rangiku al tiempo que pateaba el piso, muy molesta. –Vamos Rukia, tengo una tienda que desprestigiar.
Rukia no dijo nada en todo el camino de regreso al departamento. Cuando llegaron, Rangiku notó cierta angustia en su amiga y se sintió algo culpable.
-Sé que no fue la mejor experiencia de tu vida… pero hay muchas otras tiendas y vestidos que puedas probarte, de seguro habrá gente más amable atendiendo, no como esa amargada solterona. –Rukia negó pausadamente con la cabeza
-No es eso Rangiku…
-¿Entonces qué?, no me digas que ya te rendiste con esto de la boda.
-No. Es solo… nada ha salido bien, quizá solo deba descansar y dejarlo por hoy y mañana. Veámoslo el fin de semana, ¿vale?
-Pero Rukia…
-Tú sola puedes encargarte de la decoración… no olvides hablar con mi mamá, de seguro está ansiosa por ayudar.
-Bueno. –decidió que le iba a dar un pequeño tiempo de descanso y sonrió. –Sobre las invitaciones…
-Ah, no te preocupes por eso, Ichigo y yo mandamos ayer las invitaciones a las personas que queríamos asistieran y nuestros familiares cercanos…
-A mí no me ha llegado nada. –Reclamó.
-¿Quién dijo que te iba a llegar una? –Rangiku miró achicando los ojos y Rukia rió. –Es broma, espera. –fue a su cuarto y volvió casi al instante. –Ten.
-No me dijiste que ya habían fijado lugar para la recepción…
-Estabas muy entusiasmada pensando en los cientos de invitados y donde cabrían, que no quise sacarte de tus ilusiones en lo que hablabas con esa chica.
-Cruel… -Rukia sonrió y finalmente se despidió.
Se arrojó a su cama y durmió tranquila por esa noche, pensando que los días siguientes serían mejores.
-Amm… -una chica mira nerviosamente de lado a lado, pensando –Bueno… ehhh
-¿Qué escusa te vas a inventar ahora?... –Dean mira molesto a Inupis. –Supuse que no te duraría todo ese rollo de ser responsable... –comienza a murmurar – ¿a quién se le ocurrió que tenía que ser tu inner?…
-Bueno, es que se me olvidó que era el 17 y que ya habíamos pasado el 17 –comenta Inupis sin escuchar los murmullos –Eso pasó, ajajajajajaja –ríe casualmente, tratando de quitarle peso al asunto.
-No hagas eso, solo resulta cuando lo hacen chicas lindas.
… un libro vuela de un lado a otro de la habitación.
-¡Aghh!
-¡Mierda, mi libro! –Inupis observa el libro que está tirado, abierto, junto al cuerpo inconsciente de Dean –Te juro que si se dobló una hoja, te mato… mira lo que me haces hacer…
No hay respuesta.
-¡Waaa!, ¿qué será de mi?, se dobló una hoja… ojala no se den cuenta los de la biblioteca.
Sobre la próxima actualización NO ME VOY A VOLVER A ATRASAR, esta vez pondré mil recordatorios y alarmas… a ver si con eso resulta. La próxima actualización será el próximo viernes y la última el viernes subsiguiente.
A mis poquitos lectores, mis disculpas… en verdad lo lamento si esperaron por actualización.
