Hacía ya cinco meses que Elena había desaparecido y Bonnie cada vez se sentía peor. No había ni un sólo día, o noche, en el que no se sintiese culpable por el fiasco de hechizo que hizo. Se suponía que tenía que ayudar a su amiga, no enviarla sabía Dios dónde. Y, encima su abuela no tenía ni idea de lo que podía haber ido mal en el encantamiento. Tampoco lo sabía la señora Flowers, aunque por lo menos, ésta última les estaba ayudando a encontrar la forma de recuperar a su amiga.

Luego estaba el tema de Stefan quien, desde la muerte de su hermano en la Dimensión Oscura, no había vuelto a ser el mismo. Bonnie no le culpaba, ya que la muerte de Damon les había afectado a todos, a unos más que a otros, pero sus vidas ya no eran las mismas desde que el guapo, egocéntrico y sexy vampiro había desaparecido. Y para Stefan, al igual que para Elena, había sido un golpe tan fuerte como inesperado. Y, bueno, Bonnie podía comprender el dolor que sentía Stefan, al fin y al cabo, Damon era su hermano y ella no quería ni pensar lo mucho que le dolería a ella la pérdida de su hermana. Con eso no tenía reproche alguno, no. Lo que no llegaba a entender, por mucho que lo intentase, era su comportamiento; últimamente vestía todo de negro (incluso Bonnie creía que la cazadora que llevaba era la del vampiro muerto), tenía una actitud un tanto chulesca y vacilaba a todo el mundo. Ése no era el Stefan bueno, amable y cordial que ella había conocido, más bien era como Damon pero sin su soltura ni esa forma sexy que tenía de andar por la vida. Era como si Stefan quisiese suprimir la falta del chico vistiendo y actuando como él. Meredith opinaba que era una fase provocada por el dolor y la ausencia que la muerte de su hermano le había causado y que se le pasaría en cuanto lo superase. Bonnie no sabía qué creer pero esperaba que su amiga tuviese razón, como casi siempre.

Otro asunto bien peliagudo también eran los tíos y la hermana de Elena. Faltaba poco para que acabase el semestre y comenzasen las vacaciones de verano y no sabían qué les iban a decir. Hasta ahora, los mensajes que Meredith les había mandado periódicamente habían dado buenos resultados, pero como no lograsen encontrar a la rubia antes de que las clases diesen su fin, iban a tener un gran problema con la única familia que le quedaba a Elena.


Elena estaba decidida a contarle la verdad a Damon, lo que no sabía aún era cómo lo iba a hacer para que el chico no le tomase por loca, o pero aún (dado a los tiempos en los que había acabado), por una bruja. Cuando llegó Damon a la biblioteca en la que estaba la chica intentando leer algo. Se acercó a ella y se sentó a su lado antes de cogerle de la mano y darle un tierno pero casto beso en los labios.

-¿Qué te aflige, amore?

-Nada, es sólo que, bueno he de contarte algo aunque no sé si... Sé que te enfadarás y con razón.

-Puedes contármelo todo, princesa.

-Es sobre mis tíos.

-¿Qué ocurre con tus tíos? ¿Se van a retrasar?

-No van a venir directamente.

-Y, ¿eso por qué?

Elena iba a decirle que aún no habían nacido y que por eso no podrían ir, pero al final le dio miedo y acabó inventándose otra cosa.

-Es que... yo... Bueno, me vine sola a Italia escapando de un primo que quería casarme con un hombre que casi podría haber sido mi abuelo.

-¿Nos mentiste? ¿Lo que me contaste no era cierto?

-No todo era mentira. Mis padres están muertos y por eso mi primo tenía ese poder sobre mi vida y mi futuro. Huí para salvar mi vida de un matrimonio nada ventajoso para mí.

Damon se la quedó mirando sin decir absolutamente nada. Elena cada vez se ponía más nerviosa hasta que por fin el chico sonrió de esa forma que a ella tanto le gustaba y que tanto le recordaba al Damon de su tiempo y, abrazándola, le dijo:

-Pues que suerte que hemos tenido los dos al ocurrírsete escaparte y venir a Florencia.

-¿No estás enfadado?

-No podría enfadarme contigo. Iré a avisar a mi padre que no esperamos familia por tu parte. No te preocupes, le diré la verdad y él lo comprenderá.

Y dicho eso se levantó y salió por la puerta dejando sola a Elena con sus pensamientos.


Sé que hace mucho que no toco este fic. Pero es que no se me ocurría nada. Este capítulo es cortito pero porque el de mañana es el de la boda y no quería hacerlo demasiado largo. Espero que os guste. Gracias por vuestra paciencia. Besos desde STZ!