Las luces y el ruido de la gente era algo que siempre le habían enloquecido. Pero no en el mal sentido, sino todo lo contrario. La combinación de estas dos cosas hacía que la adrenalina se esparciera por todo su cuerpo haciéndolo sentir eufórico. Miró alrededor y luego miró hacia el palco vip, en donde sabía que Kate estaba mirando el partido. Su esposa siempre le había apoyado. Desde el primer momento, desde que firmó su contrato millonario con los Giants, Kate no se perdía ni un partido. Ni siquiera ahora que trabajaba para un conocido bufete de la ciudad.
Volvió su atención al partido y se acercó a todo sus compañeros en el pequeño círculo. Como capitán y mariscal de campo, era el encargado de dirigir la ofensiva y de animar al equipo. Iban abajo por ocho puntos pero estaba seguro que podían hacerlos si estaban concentrados.
-Muy bien, la jugada será un flat. Jones, te necesito concentrado, Rob necesito que corras lo más rápido que puedas. Los demás ya sabéis lo que tenéis que hacer. ¡Venga que podemos!
Todos juntaron las manos y gritaron con fuerza el grito de guerra.
James escuchó el ruido de la gente a su alrededor y eso hizo que su corazón se acelerara con más intensidad.
Se colocó en posición y cuando la jugada se inició y la pelota llegó a sus manos, enseguida buscó con la mirada a Rob, dando varios pasos hacia atrás con movimientos rápidos de los pies, para buscar el mejor momento para el pase.
Pero antes de que pudiera hacer nada mas, un fuerte golpe hizo que se quedara sin aliento y sintiera como su cuerpo volaba por los aires, hasta que todo se volvía negro.
James abrió los ojos con fuerza en medio de la semioscuridad de la habitación.
Sentía el sudor correr por su frente y empapar la camiseta que estaba usando en ese momento. El silencio de la habitación fue un contraste desconcertante en comparación con el ruido que había en su sueño.
O más bien pesadilla.
Hacía mucho que no soñaba con el momento de su accidente. Pero quizás lo ocurrido esa noche lo había traído todo de regreso.
Sabía que no había sido una buena idea ir a esa reunión. Cerró los ojos con fuerza y luego los abrió mirando a un lado. Kate estaba de espaldas a él y dormía profundamente. Lo sabía por la forma en la que respiraba: suave y pausada.
Levantó la mano tentado a acariciar su brazo pero se abstuvo. A veces se sentía tan confundido que estuvo a punto de pedirle varias veces que ya no durmiera con él. Era doloroso. Era doloroso saber que no podía tocar a su esposa, que no podía hacerle el amor, que solo podía mirarla mientras se desvestía, como esa noche luego de llegar de la reunión, y pensar lo mucho que le gustaría hacerla suya una vez más.
Pero aunque una vez el doctor le había dicho que a pesar de que no pudiera tener una vida sexual igual a la que tenía antes, con ciertas reformas y cambios podía disfrutar de algo parecido a una vida sexual activa, él no quería eso. Él no quería nada parecido, él no quería nada a medias. Él quería ser el de antes. Quería ser James Cofield, el mariscal de campo de los Giants y el hombre que solía hacer reír a su esposa, que solía hacerla suya cada noche, que solía hacerla feliz.
Él sabía que Kate no era feliz. Y todo era por su culpa…sintió una lagrima resbalar por su mejilla y la limpió rápidamente alejándose más de ella en la cama.
Si él no existiera, ella sería feliz.
Kate estaba tarareando su canción favorita mientras se dirigía rápidamente al Starbucks de siempre, en donde no solía ir demasiada gente y en donde conocían lo que ella solía tomar.
Ese día tenía varias cosas que hacer, tenía una reunión con un nuevo cliente y estaba bastante satisfecha pues había ganado un caso que nunca pensó que podría ganar. Pero en realidad todo había sido gracias a Javi.
Javi era un ex militar que ahora se dedicaba la investigación privada, y que de vez en cuando, ejercía como investigador de Kate para algunos de los casos. A veces le era imposible hacerlo ella misma, porque no tenía los contactos adecuados, en cambio él sí que los tenía.
Sacó rápidamente su móvil dándole a la marcación rápida.
-Hey, chica ¿Qué tal?, ¿recibiste toda la información que te envié al e-mail?
-¿Qué si lo recibí?, hemos ganado gracias a ti.
-Que va, yo solo busco los trapos sucios, lo demás es todo gracias a ti.
Kate sonrió caminando hacia la entrada del café.
-Muchas gracias de verdad. Luego te llamo para ponernos de acuerdo en cuanto a tus honorarios.
-Kate…
-Venga, no puedes trabajar gratis solo porque nos conocemos desde hace mucho. Es tu trabajo y te pagaré. Y así me aseguro de que seguirás trabajando conmigo.
-Sabes que así será.
-Venga, saluda a Lanie de mi parte.
Lanie era la novia de Javi. Los tres habían sido amigos durante muchos años.
-Espera, está aquí, quiere decirte algo-Kate esperó.
-¿Se puede saber dónde te metes?-Le preguntó la forense.
Kate sonrió.
-Ahora mismo en el Starbuck de la ca…
-Sabes perfectamente a lo que me refiero. Tengo años sin verte la cara. Deberíamos quedar para tomarnos algo.
-Sabes que últimamente no tengo mucho tiempo.
-Exactamente. Vas a volverte loca con tanto trabajo y encerrada en esa casa. Necesitas distraerte.
Kate suspiró.
-Vale, te llamo y…
-Nada de eso. Quedamos este viernes en el bar de Anthony a las siete. Y no faltes.
-Lanie…
-Venga, nos vemos-Y simplemente colgó.
Kate meneó la cabeza y sonrió a medias.
En realidad Lanie tenía razón. Necesita distraerse.
Antes solía tener muchas amigas. Muchísimas. Pero luego de que James tuviese ese terrible accidente pocas se habían quedado.
Entre ellas estaba Lanie, quien en todo momento intentaba animarla.
Como si eso fuese posible. Pensó con tristeza.
Entro rápidamente al Starbucks y chocó con alguien de camino al mostrador.
-Lo siento-Dijo levantando la vista.
Los ojos azules que le devolvieron la mirada le sonrieron en silencio.
-Bueno, pero que casualidad…-Dijo Rick sonriendo con un café en la mano.
Kate no pudo evitar mirarle divertida.
-Sí, que casualidad…-Dijo con los ojos entrecerrados-Señor Castle…
-Rick.
-Rick… ¿no estás siguiéndome verdad?
-¿Qué?-Dijo con falsa indignación-¿Por qué querría yo seguir a una mujer hermosa e inteligente como tú?, no tengo ningún motivo.
Ella terminó sonriendo.
-Entonces es simple casualidad que siga encontrándote una y otra vez…
-Para que conste, no sabía que ibas a estar esa noche en la reunión de los Giants-Dijo levantando una mano-Fue una agradable casualidad. Y por supuesto que no sabía que estarías hoy en este café…-Sonrió a medias-Sin embargo, puede que haya tenido la esperanza de encontrarte aquí…-Dijo luego con una sonrisa de pillo que hizo que Kate no pudiera evitar sonreír.
No debería sonreír. No debería sentirse de esta forma.
-Si no te importa, voy a pedir…
-No me respondiste-La interrumpió el.
-¿Perdona?
-Cuando te pregunte si te gustaría tomarte un café un día…
-Yo…-Se humedeció los labios-No gracias-Él se colocó frente a ella.
-Pero ya estamos los dos aquí ¿no?, venga…
-Rick…
Él sonrió de nuevo.
-Me encanta como dices mi nombre.
Ella apretó la mandíbula.
-No voy a tomarme…
-Hablaremos de negocios.
Ella lo miró con curiosidad.
-¿De negocios?-Preguntó con suspicacia.
-Necesito un abogado.
-Aja…-Ella de pronto rió divertida.
-No, de verdad.
Kate miró su reloj.
En realidad aun tenía una hora antes de reunirse con su cliente.
Tenía planeado sentarse un rato a beberse su café en paz y tranquilidad. Pero aparentemente eso no iba a ser posible.
-¿Por qué necesitas un abogado?
-Eso tendrás que descubrirlo cuando estemos sentados tomando nuestros respectivos cafés- Sonrió inocentemente y ella puso una mueca.
-Vale, pero no te prometo que vaya a aceptar.
-Suena justo.
-¿Podrías por favor hacerte a un lado para que yo pueda pedir mi café?
-Por supuesto-Él se hizo a un lado enseguida.
Kate sonrió divertida caminando hacia el mostrador, saludando a Karla y diciéndole que tomaría lo de siempre.
Finalmente se sentó junto a Rick y como siempre, su mirada la desconcertó.
La forma en la que este hombre la miraba la ponía inquieta. La miraba de una forma… la miraba de una forma que le gustaba. Frunció el ceño ante ese pensamiento y lo sacó de su cabeza.
-Tienes exactamente veinte minutos-Le dijo mirando su reloj.
-Guau-Rió él-¿Eres así con todos tus clientes?
-Aun no eres mi cliente.
-Pero podría serlo…-Se miraron durante varios segundo y ella sonrió.
-Ahora tiene diecinueve minutos.
Él rió entre dientes.
-Vale-Cogió aire-Quiero demandar a Alicia Turner.
-¿Perdona?-Kate se dio cuenta de que había levantado demasiado la voz y miró alrededor en forma de disculpa-¿Qué quieres qué?-Le dijo colocando los brazos en la mesa para acercarse y susurrarle.
Alicia Turner era una de las cantantes pop más famosas en Estados Unidos y en parte del mundo.
Claramente no se esperaba que él dijera que quería demandar a una de las personas más famosas del país.
Rick aprovechó esto para acercarse a ella y también colocó los brazos en la mesa.
-Quiero demandar a Alicia Turner-Repitió susurrándole.
Él no pudo evitar mirarle los labios. Eran los labios más sexys y apetecibles que hubiese visto nunca. Estaba sumamente tentado a probarlos, a acariciarlos, a lamerlos con su lengua…
-¿Me estás tomando el pelo?-Ella se alejó de él enseguida al notar la dirección de su mirada.
-No-Dijo Rick sin más-Estoy hablando completamente enserio.
-Alicia Turner…-Ladeó la cabeza-¿La cantante?
Él rió divertido.
-¿Conoces muchas Alicias Turner?
-¿Por qué en el mundo quieres demandar a Alicia Turner?
Rick suspiró dándole un sorbo a su café.
-Me ha plagiado.
-¿Te ha plagiado? ¿El que te ha plagiado?
Él metió la mano en el bolsillo de sus vaqueros y sacó un reluciente Iphone buscando algo en él.
-Esta es unas de mis mejores fotografías…
Kate miró la pantalla del móvil. La fotografía consistía en una modelo de piernas largas, rodeada de una tela roja que parecía ondularse alrededor de su cuerpo. La fotografía era bastante extraordinaria ya que el fondo era de un rojo más claro que contrastaba con una luz brillante, y el cabello de la modelo parecía moverse en suaves ondas, dando una sensación de estar en movimiento junto con la tela que intentaba tapar su desnudez.
Era realmente una foto impresionante. Y eso que ella no sabía demasiado de fotografías.
-Vale…-Dijo mirándolo luego.
Él pasó el dedo por la pantalla cambiando a otra imagen similar.
Esta otra se veía algo borrosa, parecía más bien la captura de un video.
-Y esto es parte del nuevo videoclip de la señorita Alicia Turner-Dijo él apuntando la imágen.
En la imagen se veía claramente que habían tomado los mismos colores, la misma luz, el mismo vestuario y muchos otros aspectos de la fotografía que Rick le había mostrado antes.
Toda la creación artística de la fotografía había sido plagiada.
-Por supuesto no es lo único-Dijo él enseñando un par de fotos mas, comparándolas con imágenes provenientes del videoclip, guardando luego el móvil y mirándola fijamente.
-¿Esto no te había pasado antes?
-Nunca.
Ella volvió a mirarlo con los ojos entrecerrados.
-¿Qué tan famoso eres?
-Algo…
-Y siendo "algo" famoso… ¿no tienes un abogado ya?
-No-Respondió él sin más.
-¿Un manager que se encargue de estas cosas?
-Seguro, tengo un estupendo equipo de trabajo. ¿Qué tiene eso que ver?
Kate se reclinó en la silla.
-Claramente hay una violación de los derechos de autor y un plagio de tu trabajo-Asintió-¿Pero te das cuenta de que yo solo soy una abogada que trabaja independientemente en casos poco complicados?, no tengo los recursos para un caso como este. Probablemente Alicia Turner tenga un sequito de abogados con muchos recursos…
-Te quiero a ti, Kate-Dijo él interrumpiéndola.
Esa declaración tan directa y el sonido grave de su voz, hicieron que algo vibrara dentro de Kate.
-Creo que no me estás escuchando…-Dijo ella apretando el borde de la mesa.
Sentía bullir algo en su interior que la hacía sentirse inquieta y deseosa de alguna cosa que no podía identificar.
-Te he escuchado perfectamente, pero te quiero a ti.
-Rick…
-Puedo pagarte muy bien.
-Ese no es el problema.
-Te buscaré todos los recursos que necesites…
-No, escucha…
Él se apoyó de nuevo en la mesa.
-Piénsalo de esta forma: ¿Qué pasa si ganas una demanda como esta? ¿No es lo que todo abogado quiere? ¿Un gran caso?
Kate se detuvo a pensarlo. Él tenía razón. En el mundo de las leyes hacerse un nombre y tener clientes poderosos lo era todo. Por eso ella nunca había tenido la iniciativa de abrir su propia firma. Porque aunque tuviera el dinero, no tenia los contactos ni los clientes.
No se trataba de ser famoso, se trataba de ser reconocido.
-Venga, no lo pienses tanto-Rió él-Aunque debo decir que esas arruguitas que se te hacen en la frente cuando estás pensando son bastante adorables.
Ella se pasó la mano por la frente y eso lo hizo sonreír a medias.
-Muy bien-Dijo ella dándole un sorbo al café-Acepto.
Él sonrió lentamente.
-No vas a arrepentirte.
Ella lanzó un mordaz "ja".
-Eso lo veremos cuando hayamos ganado o perdido. Por ahora necesito toda la información, necesito las fotos, necesito evidencias de que realmente todo este material estaba protegido por derechos de autor.
-Hecho-Asintió él enseguida-Tengo todo en casa, ¿podrías pasar hoy por allí?
Ella lo miró con cierta desconfianza, pero en realidad no sería la primera vez que se reuniría con un cliente en la casa de este.
-Muy bien-Sacó una pluma y su libreta del bolso-Anota tu dirección aquí.
Él lo hizo con diligencia.
-Supongo que esta es la parte en la que me das tu numero-Dijo mirándola con aparente inocencia.
Ella puso una mueca y sacó una tarjeta que contenía su nombre y su número colocándola en la mesa.
Miró de nuevo su reloj.
-Me voy-Le dijo poniéndose de pie-Por cierto, le he dicho a Karla que pusiera mi café en tu cuenta.
Él carcajeó.
-Dile que ponga todo los cafés que quieras en mi cuenta.
Ella sonrió a medias.
-Hasta luego, Rick.
-Hasta luego-Sonrió él viéndola salir.
Sonrió más ampliamente y suspiró entre emocionado y satisfecho.
-Kate, Kate…-Susurró para sí mismo-No tienes ni idea de lo mucho que me gustas.
