Disclaimer: ¡Aquí estoy de nuevo! Mil gracias por sus reviews DeathEaterBlood y Aralan, espero que este capitulo también sea de su agrado, recuerden que agradeceré los reviews. ¡Siempre son buenos para mejorar!

Agradezco a J.K. Rowling la creación de este personaje, lleno de ironía y matices que hemos de ir descubriendo. También no debemos olvidar a los demás personajes del universo Harry Potter, que en algún punto estarán haciendo su aparición en esta historia.


Capitulo 3: Culpa

Una fría corriente invernal azotó sin piedad mis mejillas, hacía un frio del demonio. Merlin sabe lo mucho que adoro el frio pero esto era un poco exagerado.

Me concentré intensamente en mi destino y me aparecí en las puertas de aquella mansión de nuevo. Sin duda lo mejor era pasar la noche con Lucius.

Al llegar a la sala donde anteriormente el lord me había pedido que no le decepcionara, comprobé que la fiesta seguía en grande. Esto de ser mortífago no estaba nada mal. Si, quizá sea un poco retorcido pero aquí nadie me molestará.

Estuve inspeccionando el lugar con mis profundos ojos negros en busca de Avery y Mulciber, seguramente estarían perdidos en el alcohol así que solo pude ver a Ilan sentado en la mesa bebiendo whisky de fuego alegremente. El tipo era serio, y extremadamente callado, como podía culparlo con compañeros como Mulciber… volteé los ojos hacia el cielo.

Ilan pareció haberse dado cuenta de mi presencia porque en cuanto me miró arqueó sus ojos en señal de que habían notado mi ausencia.

- Eh, Severus que en cuanto miré hacia otro lugar ya no estabas en la fiesta, ¿Todo bien? – sus ojos me miraron dudativos mientras se encontraban con los míos.

-Todo en orden, solo necesitaba despejar la mente – dije esbozando una leve sonrisa.

Ilan me acercó un vaso de esa agua ardiente, gesto que le agradeci con un leve asentimiento y entonces como si una parte de mi lo necesitara me lo bebí de golpe, enseguida mi cuerpo experimentó esa característica sensación de estar lleno de valor. Un valor más falso que un galeon de chocolate.

-¡Epa! Si que necesitabas desahogarte eh?

Lo miro fríamente pero me agrada su actitud.

-Te crees muy listillo ¿eh? – Le digo mientras le arrojo el vaso que lo golpea en la cabeza.

Mientras veo como se queja e intenta sin ningún ánimo hechizarme logro darme cuenta que mi decisión ha sido la más adecuada, los muggles son basura y aquí puedo encontrar personas que tal vez, tarde o temprano se conviertan en amistades. ¿Cuánto durará nuestra amistad? Susurra una pequeña voz en mi cabeza: ¿uno, dos o quizás diez años? Más bien, ¿seguirás vivo para entonces?

Lucius Malfoy se encuentra sentado charlando con una bella mujer de cabellos rubios, su prometida Narcissa Black. Prima de ese bastardo amigo de Potter.

Potter… Lily no puedo evitar realizar esa estúpida analogía.

Mi mente empieza a vagar y al parecer mi rostro lo ha demostrado porque Lucius me mira algo extrañado

-Severus, si no te conociera pensaría que te has bebido media docena de tragos de whisky de fuego. – dijo con una sonrisa burlona.

Después de varios años conociendo al caballero era obvio que me conociera aunque fuese un poco. Lucius después de todo se ha comportado como una especie de hermano mayor. Uno medio retorcido.

-Fui a darle una visita a mi agonizante padre. Dios lo tenga en su gloria – sonrío con una gran satisfacción.

-No me habías mencionado que tu padre estaba agonizando Severus, oh… - de repente el rostro de Lucius se llena con entendimiento al mirar mi rostro pícaro, cual niño travieso que acaba de cometer una travesurilla.

- ¿No has perdido el tiempo eh? – Lucius levanta una ceja - Se nota que eres un hombre leal a tus ideales, eso me complace tanto como debería complacerle al Lord.

Milord, estoy seguro que juntos haremos cosas grandiosas. – un brillo en mis ojos pudo dar fé de lo que pensaba el cual no pasó por alto los ojos de la damisela al lado de Lucius.

-Puedo decir con gran convicción que serás grande Severus – al fin decidió hablar la señorita Black, la observo a los ojos durante unos segundos, los suficientes para entrar rápidamente en su mente y constatar que su comentario no fue vacío, de verdad lo dijo con las mejores intenciones.

Eso me extraña, las Black no eran así. Al menos Bella no es así, la miro y agradezco el gesto, agachando levemente la cabeza en su dirección. Ya sacará el cobre en alguna otra ocasión.

-¿Tu madre ha estado de acuerdo con la decisión? – Los ojos de Lucius brillan por un momento.

-¿Cómo van los planes de la boda? – Formulo la pregunta al mismo tiempo que Lucius hace la suya, ese brillo no me gustaba para nada.

Nos miramos uno al otro en un silencioso duelo de miradas mientras guardo el silencio un tiempo adecuado para que intuya que él debe contestar primero.

A decir verdad, por mucho que aprecie al hombre no le compartiría nada de mi vida personal, tal vez algo no tan importante.

-La boda será dentro de seis meses, por supuesto me gustaría verlos presentes.

Cerdo. Siempre sabe como contra-atacar.

-Ahí estaremos, supongo –pensando lo último, me despedí con un gesto de la pareja y me dirigí hacia la que sería mi habitación, estaba ubicada en las mazmorras y eso me agradaba pues no había un lugar mas lleno de tranquilidad que allá abajo.

Bendita psicología, a nadie le gusta vivir en un lugar húmedo y frio. ¡Niñatos!

Estaba sentado en la cama quitándome las botas y preparándome para dormir mientras mi mente seguía pensando en mis últimos momentos en casa y la carta que le escribí a mi querida madre:

Mientras ponía la capa de viaje en mis hombros me detuve para observar a mi madre, con esa estúpida aberración a su lado. Ese momento de debilidad… ya haría algo al respecto, pero no es como si pudiera dejar sola a mi madre. Y no es como si de verdad me quisiera deshacer del recuerdo de aquella casa… al carajo suficiente sentimentalismo.

Tomé una elegante pluma roja, no es que el rojo fuera mi color favorito; a decir verdad lo odiaba bastante pero es que apenas hacia un par de años Lily me la había obsequiado por mi cumpleaños. Es una de las pocas cosas que conservo de ella.

Entinté la punta de la pluma y tomé un pergamino en el cual me dispuse a escribir con mi caligrafía pequeña y apretujada algo que pudiera darle alguna respuesta a la mujer que estaba inconsciente en aquella cama.

"Madre:

Se que no te sorprende no encontrarme en casa, después de todo estos últimos años he pasado poco tiempo a tu lado. No hay palabras que puedan expresar el profundo gozo que siente mi corazón al saber que por fin nos hemos liberado de semejante porquería de intento de ser humano.

Se que debe ser difícil para ti el estar pasando por esta situación. Lamento haber tenido que hacerte pasar por este mal trago, sin embargo entiende que lo hice con mis mejores intereses en ti, y creeme cuando te diga que estoy seguro que esto era la mejor opción.

Entiendo que no quieras verme, tal vez nunca puedas perdonarme. Pero comprende que no podría dejarte sola así que cuando me llames ahí estaré.

P.D.

Se que no es lo mismo pero espero que disfrutes el pequeño regalo que dejé a tu lado, creo que es una buena manera en que ese cabronazo te retribuya un poco todo el daño que te hizo.

Severus"

Tome el pequeño objeto en el cual su inútil creador se había convertido y lo observé con cuidado.

- Definitivamente un gran trabajo – me digo a mi mismo satisfecho en un susurro con una fina sonrisa en mi rostro mientras jugueteo con un humilde anillo de plata que tiene grabado "la muerte muestra lo mejor del hombre" incrustado en él se encuentra un diminuto diamante que brillaba intensamente.

Cerré mis ojos y me dispuse a soñar cuando aquellos ojos azules aparecieron entre el mundo de la realidad y la fantasía, mirándome fijamente, acechando mis sueños. Mierda. ¿Acaso siempre será así? Sus labios comenzaron a abrir y a cerrarse asemejándose a un pez fuera del agua. Ridícula.

Como si aquella figura leyera mi pensamiento pronunció de nuevo sus últimas palabras:

-Imbrem aureum

-¿Vamos a hacer esto el resto de mi vida? – le contesté en un tono aburrido mientras la miraba a los ojos – aclaremos unas cosas. Tú – me acerqué a ella y la atraje hacia mi abrazandola con furia – eres parte de mí ahora. Sujeta a mi control ¿entiendes? estas muerta.

Yo te maté.

La mujer se zafó de mi abrazo y se limitó a seguir mirándome. Carajo que frustrante, ¿Es que acaso no sabia hacer otra cosa?

Harto de su actitud la tome de los brazos, dándole media vuelta para después recargarla contra la pared de la habitación atrapando así su cuerpo con el mío mientras le susurraba al oído en un tono peligrosamente audible:

-Si no sabes decir nada más desaparece.

Como si esto fuera un detonante, me desperté de golpe.

Al parecer yo era el que había desaparecido de aquel sueño.

-Carajo, no empezaré con estúpidas pesadillas de mierda – me dije a mi mismo.

Entonces me maldije, ¿Acaso ya iba a comenzar a hablar solo? Por las barbas de Merlin ¡No me he de volver loco!

De pronto sentí una quemazón como si estuviese ardiendo por dentro, me arremangué la túnica y pude observar la marca tenebrosa arder. Miles de preguntas pasaban por mi cabeza mientras mis ojos seguían hipnotizados ante tal acontecimiento: ¿Será algún efecto secundario? ¿Tendrá que ver con el sueño? Acaso… ¿Desaparecería?

Una angustia me invadió mientras un sudor frio recorría todo mi cuerpo. ¿Acaso el lord no me necesitaba después de todo…?

Horrorizado ante tal idea me levanté rápidamente de la cama. Esto no podía estar pasando, tendría que encontrar alguna forma de disuadir al lord, después de todo…

-Snape - una voz fría y aguda pero que llenaba mi cuerpo de emoción al oirla pronunciar mi nombre.

Dirigí mi vista hacia la fuente, solo para encontrarme con esos ojos marrones que despedían una lluvia de destellos carmesí, no pude evitar pensar en el cabello de Lily. ¡Que estúpido!

Pude observar molestia en ellos, pero en cuanto se toparon con mi mirada angustiada y desorientada aunado a mi brazo derecho cubriendo la marca tenebrosa, una cruel sonrisa se formó en sus labios, disfrutando ver mi expresión.

Entonces habló de nuevo:

-No pude evitar notar tu repentina ausencia de la celebración. ¿Es que acaso mi humilde fiesta no ha sido de tu agrado? –sus ojos inexpresivos se posaron en los mios.

Su voz sonaba peligrosa y entonces dió un movimiento a su varita y una sensación caliente inundó mi brazo izquierdo, mientras observaba como la sangre –mi sangre- brotada de la boca de la calavera, era abundante y no tardé mucho en comenzar a sentirme mareado.

-¿Dónde te habías metido? ¡NO MIENTAS! – ordenó el lord.

-Yo… fui a terminar con el muggle más indigno, ruin y asqueroso que conocía.

El Señor tenebroso es sin duda un hombre difícil de complacer, agitó de nuevo su varita para obligarme a mirarle a los ojos. Como buen sirviente le repetí de nuevo a donde había estado, relatándole como asesiné a mi padre, pude sentirle invadiendo mi mente para comprobar si lo que le decía era cierto. Al final quedó complacido con la explicación y su tono se suavizó un poco.

-Debes saber que cuando arda así –colocó un dedo sobre mi marca y esta se torno negra dándome de nuevo esa sensación de quemazón pues volvia a arder de nuevo como hacía un momento – es porque te llamo y no por estupideces como sangre sucias acosándote en tus sueños.

Baje la mirada un poco apenado, ¡Ese cabronazo de Lucius no me había mencionado nada al respecto! Aunque he de reconocer que es un poco LOGICO. Y no me extrañaría que el Lord hubiese visto mi más reciente memoria. No he de olvidar que es prodigiosamente habil en Legeremancia.

A decir verdad, ahora que recuerdo los tiempos en los que aún estudiaba en Hogwarts, no se hablaba mucho sobre las maneras de los mortífagos siempre eran historias vagas.

Definitivamente tendré que pedirle explicaciones a Lucius o a Bella.

-Aunque debo admitir que me sorprendes – levanté la mirada para observalo de nuevo – eres de los pocos que verdaderamente están a mi lado por convicción a la causa y no por miedo a que les aniquile en la menor ocasión. Que inspirador. –pero no había ni una pizca de emoción en las palabras de aquel hombre.

-Gracias milord. Se que lograremos grandes cosas, con todo respeto permita… ¡agh!

-Crucio- interrumpió el lord dirigiendo su varita hacia mi cuerpo, en ese momento sentí como lo marcaba la literatura: mil cuchillos incandescentes enterrándose en su piel, producto quizás de la estimulación de las terminales nerviosas de dolor. Pero aun así este era insoportable. ¡Coño como dolía!

Grité en vano para tratar de liberarme un poco del dolor.

Después de un corto tiempo el Señor tenebroso retiró su varita, levantando el hechizo en ese instante mi cuerpo fue liberado del dolor.

-Espero que ahora te quede claro que no debes interrumpirme. –dijo el Lord en un susurro.

-Milord – pude decir con lo que me alcanzaba de aliento, aún estaba en el suelo tratando de incorporarme.

-He oído que tienes talento para las pociones – dijo milord tomando asiento en mi cama ignorándome, gesto que le agradecí. – por lo que yo, Lord Voldemort requiero que te encargues de la preparación de venenos, antídotos y demás pociones para tus hermanos mortífagos.

-Por supuesto milord – ¿Significaría que no podría ir a cazar jodidos muggles? Pensé y al parecer el lord lo pudo ver en mi mirada porque agregó.

-No más cacerías para ti Snape. –sonrió burlonamente-No intentes correr cuando aún no puedes caminar.

Con un movimiento rápido y elegante, se levantó de la cama y salió de la habitación dejándome solo con mis pensamientos. Genial, estancado preparando pociones para una sarta de inútiles que con trabajo pueden realizar un encantamiento reparador.

-¡CARAJO!

Estaba tan molesto que ni me di cuenta que rompí un vaso con agua hasta que sentí los pedazos de cristal incrustarse en mi espalda - Demonios – tomé un pañuelo y comencé a quitar los que estaban a mi alcance y a curar las heridas.

- Bueno, todo ha de mejorar – sonreí al recordar el rostro de Lily Evans.

Tendría que darle una visita, al fin estaba listo después de todos estos años.

Con mi decisión recién tomada, me metí de nuevo a la cama. Ya mañana me dispondría a averiguar a donde se habia ido, porque estaba seguro que se había cambiado de casa.

Me dispuse a soñar decidido a no preocuparme por fantasmas, recuerdos estúpidos o tareas no agradables.


Notas: ¡Hola! Bien, ¿Que les ha parecido este capitulo? La verdad es que ya lo tenia listo pero tuve un pequeño problema con la opción de guardar de Word y se perdió toda la información, supongo que al final estuvo mejor puesto que sentí que estaba apresurando las cosas un poco.

Sev, tuvo su primera muestra aunque no quisiera reconocerlo de culpa. ¿Me pregunto cuanto tiempo lo atormentará?

Por cierto ¿Les importaría que escribiera un poco de lemon dentro de la historia?

¡Saludos y sigan leyendo!