Sonrió suavemente Leountius al verle,quería besarle,quería abrazarle. Tomarlo de la mano y huir como el viento. Correr hasta donde el mismísimo dios del sol no pudiese verlos. Taparse con el manto de las estrellas y cantar. Cantar hasta que ambos no pudiesen hablar,aunque no pudiesen hablar... Nunca más. Pero todos esos deseos se desvanecían, igual que los últimos rastros del día en el cielo. Aquellos colores azules eran sustituidos por paletas de tonalidades más naranja. Apretó su mano por lo bajo. Para que el otro,no se diese cuenta - Hasta que no cambien los astros,seguiré siendo yo! -respondió efusivo Leo. Y siguió su abrazo,¡claro que lo seguiría!,Le faltaba más...,Lo amaba tanto... Estaba tan feliz de volver a verlo. ¡Vaya que si!,sabía que el estaba vivo. Lo sabia,algo en su interior se lo había dicho. No sabía que,pero confiaba que estuviese vivo. Y como muchas otras veces,acerto . Sonreía de oreja a oreja, Bien como solía el hacer. Siempre,pero con Elef era diferente. Vaya que si lo era... ¡Sentía hormigas hasta por las plantas de sus pies! Sonrió de nuevo y entre leves risas dijo. -Si, a mi también me agrada y verte por aquí -comento el mayor. Observó la capa que Elef llevaba colgada a espaldas,sintió que quería suplicar y pedir perdón. O algo así. Se sentía mal, y quería hacerle sentir bien. Tomar sus trenzas,agarrar sus brazos. Y juntar sus labios. Pero lejos de todo deseo carnal e impuro. Leo pensaba y creía que no podía ser así. ¿Como podría si quiera el otro amarle?, No sería tan idiota... ¿No?,Sonrió de nuevo. Sonrió al oírle hablar y pronunció sus palabras con cuidado. -Sera un placer pasear contigo, y hablar. Para ponernos al día -confeso Leo tentado de nuevo a agarrar sus dedos.

Sin saber porque, Elfeseus , su corazón estaba latiendo muy fuerte… bueno, si sabía porque. Estaba nervioso, estaba de nuevo frente a la persona que amaba, a quien no había visto desde hace tiempo… y que también era su hermano. Esto hizo que un mal sabor le subiera a la boca del estómago y le quemara la garganta. No… no podía hacerle eso a su hermano, no podía condenar su alma como lo estaba ya la suya, él ya era un renegado del cielo, ya no tenía salvación… pero su hermano si, el seguía siendo puro; no podía hacerle eso.

Pero no pudo ser más feliz que cuando le regreso el abrazo. Elef sonrió de forma suave por esto. Se sentía seguro en sus brazos, se sentía reconfortado, incluso podría olvidar que estaba maldito, podría olvidar que podría maldecir a su hermano estando con el… solo quería quedarse entre esos brazos toda la vida. Estaba tan aliviado en sus brazos que no pudo evitar cerrar los ojos y respirar un poco fuerte, sintiendo su aroma, aquel aroma que le recordaba de siempre. Olía como el sol… claro; el aún era puro…

Cuando acepto su petición de caminar juntos, Elef no pudo hacer más que asentir con la cabeza de forma suave, sonriéndole cálido. Se sentía bien en la presencia de Leon, no quería perderlo… aun si eso significaba ser su hermano el resto de su vida. Volvió a sentir como le apretaban el corazón con un puño, pero supo apartar el dolor de su expresión… después de todo, llevaba mucho tiempo tragándose esos sentimientos; podría hacerlo más. Sabía que si le decía algo a su hermano mayor lo alejaría, lo vería mal, lo odiaría; aquellos sentimientos no eran de hermanos… y seguro Leon no sentía lo mismo por él. Por un momento quiso llorar, pero también se tragó las lágrimas.

Sintió un cosquilleo en los dedos y creyó por un segundo que era la emoción de tener a Leon cerca de nuevo, pero no, era algo más cálido. Bajo la vista a su mano y pudo ver los dedos de su hermano mayor intentando tomar su mano. No pudo más que sonrojarse con violencia y sorprenderse, pero; ¿Por qué reaccionaba así? Era normal que los hermanos se tomaran las manos… no había nada más detrás del solo acto de juntar sus manos, entrelazar sus dedos.

Pero a pesar de saber eso –o de pensarlo- fue el quien término tomando su mano. Esperaba que el mayor no viera sus intenciones ocultas, Elef solo quería sentir su tacto, saber que estaba allí con él y que no se iría… aunque fuera Elef el que empezó a huir del mayor. Pero ya no estaba escapando, ahora estaba allí y no quería apartar al mayor, aun si eso significaba no poder gritar que le amaba como le gustaría hacer. ¡Ah Moira! ¿Por qué lo había hecho enamorarse de ese ser? Y ¿Por qué aquel ser era, justamente, su hermano mayor?

-Bueno… ¿Dónde estás viviendo Leon? – quiso seguir con la conversación, no quería que el ambiente se tornara pesado e incómodo, sobre todo porque sentía que en cualquier momento la mano le temblaría de los nervios. También, porque en el silencio, su corazón se podía oir con claridad, quería ocultar su fuerte latir con el sonido de la charla. A demás, estaba curioso del paradero de su hermano; tal vez, incluso, podría visitarle si luego averiguaba donde quedaba su dirección.

sus mejillas se tornaron de un color rojo algo más oscuro,y tirando a sol a atardecer. Ya era por su hermano agarraba su mano. Entrelazando sus dedos...,Pero no podía significar nada...,No,no,no. Solo eran eso. Hermanos,¿Como podría verle por alguien más?,¿o sobre alguien más?,para nada. Elef era única y exclusivamente su hermano,¿Por que crear mundos que nunca llegarían a ser ciertos...?,Ah...Por Zeus y Cronos. Dioses de todos los tiempos y todas las vidas,¿por que había sido condenado a un amor no forjado entre dos corazones humanos?,que Afrodita bajase y desliase el entuerto que ella misma y sus acciones de amor y justicia habían creado. Tal como bajaba la tarde y el sol ya había frenado a medio ocaso,Leo fijó de nuevo sus dorados ojos en los violetas de su compañero. Siendo tentado de nuevo a cumplir acto impuro,¡maldito sean todos que a su vez burlan y ríen de el!,juntó sus cejas. Molesto por su propio pensamiento,sin darse cuenta de que el acto. Podría ser mal interpretado. Suspiró y con una sonrisa leve,brillante como mil astros y como el sol mismo,Leo comento -No tengo sitio fijo,la verdad hermano querido. Solo ando por las calles,en acto bondadoso de la mismísima diosa Irene -comento Leo,con Aire calmado,mientras avanzaba a su lado y la tierra giraba a sus pasos,como al ritmo precedido por el mismísimo Geo,ladeo la cabeza y miró hacia Elef. -¿Qué es de ti?,Donde habitas? -señalo Leo,hasta en su forma de hablar se denominaba la culturización griega,Parecía parte de un pequeño extraviado teatro de la ciudad,que hablaba de Grecia y sus dioses. Mientras que Elef,estaba más echo a la vida moderna,a lo que era el presente ahora y no a lo que era hace unos cuantos de millones atrás. Cuando ciudades levantaban mausoleos y hacían fiestas por nombre de Baco.

Elef rió por lo bajo al escuchar a su hermano, no era el tipo de respuesta que esperaba pero era lo que iba a conseguir de él. Verdaderamente su hermano se había quedado en la época pasada, se había quedado en la antigua Grecia, aquella Grecia que era la llama de la cultura occidental y que ya no lo era más, aquella en la que los hombres seguían a varios dioses y que afirmaban no solo era omnipresentes, si no que estaban con ellos en la tierra, incluso se enamoraban de mortales. Y hablando de amor, a, si… el amor. Aquella emoción que tenía a Elef metido en tremendo drama, aquella emoción guiada por la misma Afrodita. Ella tendría que responder por haberle enamorado de su hermano… no encontraba a alguien a quien echarle la culpa de su hermano fuera su amor, así que culparía a Afrodita por aquel embrollo, de cualquier modo no podía condenar más su alma.

-Sigues siendo realmente como antes… en esta época pueden tomarte como alguien que viene a promocionar una obra de teatro universitaria. – sonrió de forma suave al hablar, no le molestaba como era, le recordaba al pasado, pero evitaba las partes malas… lo pensaba en cuando fue feliz, aquellos pequeños momentos en los que realmente lo fue.

Por eso cambiaba con la época, no le gustaba recordar que toda su vida había sido terrible, que los dioses lo odiaban más que a nadie y le hacían sufrir todos esos atropellos en su destino. Thanatos había reclamado a su hermana y a su madre y por un tiempo creyó que también a Leon… pero a él no se lo llevo… ¿O tal vez si? En el tiempo que estuvo trabajando para el rey de los muertos no se enteró de nada que tuviera que ver con el mayor, incluso podría decirse que él había muerto… pero no del todo, solo su alma se había perdido.

-Yo por mi parte, me muevo con la época y cambio mis hábitos a los de la ciudad donde ahora brille la llama de la civilización occidental. Aunque no viva en dicho lugar… - se encogió un poco de hombros sonriendo con suavidad y simpleza. – Así que, solo puedo decirte que estudio en un instituto del lugar que a la vez es internado, en el resido como un becado ya que… bueno, no tengo mucho dinero.

Si haberse dado cuenta del todo, su dedo pulgar acariciaba distraídamente el dorso de la mano de su hermano. De lejos podían parecer un par de amantes más, pasar desapercibidos, no tenían rasgos que los definieran como hermanos así que nadie sabía aquel oscuro secreto que podría condenar al mayor de ambos al estar el menor ya maldito y desterrado. Zeus debería de tirarle un rayo a Elef en ese momento y terminar con su tormento, aquella vida inmortal; sin poder pasarla con la persona que más amaba de la forma en la que le hubiera gustado. Thanatos también debería llevárselo a las profundidades del inframundo y dejarlo allí, a que su alma sucumbiera en uno de sus campos de castigos para aquellos que obraban mal como él; y porque seguramente el rey de los muertos le tenía saña desde que escapo de su servidumbre.

Pensaba en tantas cosas que su cabeza su fue recostando poco a poco en el hombro del mayor, esperaba que pasara el gesto por alto, que no adivinara sus sentimientos, que no adivinara que lo único que quería era tenerlo cerca… aun así fuera siendo solo su hermano, siempre su hermano… maldita fuera su sangre que corría también por las venas del mayor.

Como puedes ver,Cronos no ha pasado sus manos por mi. Aunque me encantaría evolucionar,tanto como hombre como persona. Semejante derecho ya se me fue arrebatado por Zeus,que deseo tenerme en su lecho. Hasta que los humanos y el mundo en si mismo fuese destruido por Bía en si misma,y hasta que Helios lanzase sobre la tierra su astro y la destrucción. -comento Leo,mirando a su hermano acariciar su rosto inmortal ante manos de el mismísimo Hades,que por mucho que desease estirar manos,nunca agarraría su capa. -Estoy seguro que el teatro griego,sin don de molestia. Es el mejor -rió Leo,admirando a Elef,el se mantenía también su cuerpo ergido y perfecto. Sobre Elef,las manecillas del tiempo no habían pasado,hasta tenía ese distintivo toque de Minerva,Atenea.

Tan feliz de verlo y vislumbrarlo,que si no era cierto,ya podía bajar el mismo Apolo y arrancar sus ojos de sus cuencas para no sufrir tal tormento de uno de aquellos dioses paganos de las bromas y los malos quehaceres..,Loki. Juntó sus cejas,Elef. Elef se veía ahora tan arraigado en el presente,Que si por el fuera. ¿Para que necesitara un recuerdo tan arduo y presente del pasado?,para nada lo necesitaría. Y seguro que tampoco su amor. Elef no era un hijo mal formado. En realidad era guapo,astuto,predilecto,genuino,bello,veloz,fuerte,decidido...

Que si el mismo lo deseaba y cantase a los cielos,obtendría aquello que el mismo tanto desea. Que saliese de la tierra Hefestos y lo condenase a su forja de fuego eterno. Culpa el todo a Eros y Afrodita,que parecían cargar con las cartas de su destino amoroso,pasado,presente y futuro. Malditos ellos y sus padres. Aunque maldecirlos deseaba,hacerlo otros cuentos eran. Claro estaba..,suspiró hacia sus adentros y admiro de nuevo a Elef y sonrió -No es tremenda casualidad la nuestra?,por quehaceres de dioses del destino,nos encontramos. Y resulta que yo mismo estudio en un local,de semejante funcionamiento. Curioso no es,¿No?,roza,incluso diría yo...,más que curiosidad. -rió con levedad- Veo,entonces que ambos vivimos en lugares para nada fijos y de baja notoriedad... -susurró- pena para mi es.
Hubiese me agradado a mil astros de Helios y fiestas de Apolo -rió leve y después desajusto la mirada,observando a otros lados. Maldecía a los echos,que solo señalaban que aunque luchase. Era un amor nada arduo y por su puesto...,mal visto.