Personajes de Kaoru Tada


Capítulo 3: Agridulce

- Kotoko, me alegra ver que durante los últimos días has progresado bastante. Creo que si no hay problema, mañana mismo podrás irte a casa. –expresó Nishigaki-sensei con alegría-

Kotoko escuchaba silente sentada en su cama, su esposo a su lado al igual que sus inseparables amigos Marina, Tomoko, Motoki y Keita, quienes habían ido a visitarla esa tarde.

- ¿Escuchaste eso, Kotoko? ¡ Muy pronto podrás salir de aquí! –dijo Motoki efusivamente- Y lo mejor de todo es que podrás volver a hacerle la vida imposible a los pacientes… bueno, trabajar… -expreso entre risas, los demás también rieron-

- Moto-chan… -reprendió levemente Tomoko- No digas esas cosas…

- Yo que tú, Kotoko, -intervino Marina- No regresaría en un buen tiempo… Ya has estado mucho aquí, ¡Es hora de tomar vacaciones! Muy largas… Ir a la playa… de paseo en las aguas termales… ¡tantas opciones!

- Marina tiene toda la razón –afirmó Motoki- ¡Largas muy largas! ¿Te imaginas poder ir a una playa desierta, y encontrar a un guapo asistente?

- ¡Seria genial! ¿Moreno? ¿O tal vez rubio? –deliró Marina-

- ¿Por qué no ambos? -gritó Moto-chan de emoción juntando las manos con su amiga- ¡Siiiii!

- Ya dejen de decir tonterías –reprendió Keita- Kotoko, ¿Qué planeas hacer?

La pelirroja no les prestaba mucha atención, su mirada estaba caída y no parecía muy contenta con la posibilidad de regresar a su hogar. Naoki empezaba a tensarse, ya que si su esposa no mostraba señales de recuperación mental, Nishigaki-sensei retiraría la opción de permitirle el salir del centro médico lo cual sería contraproducentemente dañino para ella. Los jóvenes enfermeros notaron también como Kotoko no había hablado en mucho rato ya, y comenzaron a sentirse incomodos.

- Kotoko… -llamó Naoki-

La joven levantó la mirada y vio a los presentes. Decidió contestar para no levantar sospechas de alguna desmejora en su estado.

- Disculpen… En realidad, solo quiero ir a casa y descansar… -dijo levemente-

- Pues eso es lo mejor que puedes hacer –expresó Keita-

- Eso suena bien. Kotomi debe estar muy emocionada porque vuelves a casa, Kotoko-san –dijo Tomoko-

La mirada de Kotoko parecía emocionarse un poco más al escuchar el nombre de su pequeña hija. Esto traía calma al corazón de Naoki.

- Bueno chicos –se dirigió el doctor Nishigaki a los jóvenes enfermeros- Creo que es hora de que Kotoko descanse un poco para que mañana esté lista para partir. Nos veremos mañana Kotoko, Naoki. Descansen bien.

- Muchas Gracias, Nishigaki-sensei. –respondió Naoki acompañado de Kotoko-

- Bueno, nosotros también nos vamos. Te dejamos descansar Kotoko, hasta mañana. Con permiso.

- ¿Nos vamos tan pronto? –se quejó Marina- Pero si no hay muchos pacientes y…

- ¡Marina! ¡Tomoko! Motoki! ¡Keita! ¿Dónde están? ¡Hay pacientes que atender! –gritó la jefa de enfermeras-

- Cielos… ¿y si nos escondemos aquí para que no nos encuentre? –propuso Motoki-

- ¡Buena idea, Moto-chan! –dijo Marina-

- Lo siento, pero si van a buscar un lugar de escape, que no sea aquí. Kotoko debe descansar. –pidió Naoki lo más amablemente que pudo, los demás lo miraron algo avergonzados-

- Irie-sensei tiene razón. –secundó Tomoko- Mejor nos vamos. Keita ayúdame a llevarme a estos dos –susurró a su compañero-

- Así es… Vendremos mañana a despedirte Kotoko. Disculpen las molestias. ¡Hasta mañana! –entre él y Tomoko empujaron a Motoki y Marina fuera de la habitación, quienes también se despidieron lo mejor que pudieron-

Naoki y Kotoko se quedaron una vez más solos en la habitación.

- Cielos… Sí que son un espectáculo… -se dijo Naoki- Kotoko, ¿cómo te sientes?

Ella no le respondía nuevamente. Era como si cada vez que estuvieran solos, Kotoko perdiera todas sus energías y se negara a tener una conversación con él. Pero él a su vez, se negaba a creerlo.

- Kotoko…

- Si nos iremos mañana a casa, ¿verdad? –preguntó dubitativa-

- Todo apunta a que así es. Nishigaki-sensei está muy complacido de ver tu mejoría así que creo que mañana podrás dormir en nuestra habitación…

La joven pareció alarmarse con dicha idea, Naoki se desconcertó ante la reacción de su esposa pero inmediatamente comprendió que la herida de Kotoko no se cerraría tan fácilmente, lo cual también lo hería a él.

- Lo lamento Kotoko… Cuando lleguemos a casa podemos hablar y…

- Mi-chan está en la escuela, por eso no ha venido, ¿cierto? –cambió el tema-

Naoki se desconcertó por unos instantes. Su esposa había desviado el tema drásticamente.

- Si, así es, Kotoko. Ahora que está en la escuela se encuentra muy entusiasmada por sus tareas y nuevos compañeros. Me da la impresión de que la ayuda a distraerse un poco, pero no por eso no signifique que no te extrañe. Mañana se pondrá muy feliz de verte. Oye, tengo una idea, -dijo para entusiasmar a su mujer- ¿no crees que sería una buena idea darle la sorpresa de tu regreso no solo a Kotomi, pero a toda la familia?

Realmente las ideas de este tipo no le eran muy innatas, pero en realidad quería animar a su esposa en cualquier forma que le fuera posible. Esta clase de planes siempre habían sido muy característicos de Kotoko… Tal vez podría funcionar…

Kotoko lo miro dudosa por unos segundos, pero trato de emular un rostro más amable para dar una respuesta satisfactoria.

- Está bien, supongo que es una buena idea.

Naoki se sintió más aliviado al observar una mejor disposición por parte de Kotoko, pero no solo eso, sino que también era prácticamente la primera vez en días que sonreía, aunque fuera un poco. Eso era señal de progreso.

- De acuerdo, está decidido entonces –dijo Naoki con serenidad- Todos estarán muy contentos de verte de regreso. Te extrañan mucho, y estoy seguro de que también los extrañas a ellos.

- Si… así es… -respondió-

El joven Irie aun resentía la falta de entusiasmo de Kotoko, pero bajo las circunstancias dadas, debía aprender a comprenderla… Aunque le estaba costando mucho trabajo.

…...

El camino durante el taxi se hizo más largo de lo esperado, no por haber cambiado de ruta, sino que el silencio que se apoderaba del pequeño espacio en el asiento trasero era tan profundo que se podría tocar. Kotoko miró por la ventana todo el camino mientras que Naoki no sabía exactamente que podría decir. Apreciaba los momentos tranquilos y silenciosos, pero era difícil aceptar el hecho de que su usualmente ruidosa compañera no emulara ningún sonido. La despedida en el hospital también había sido tranquila. Kotoko se veía renuente a tener mucho contacto con sus amigos y demás personal quien se presentó para despedirla. Naoki imaginaba que se trataba del cansancio.

- "Cuando lleguemos a la casa mejorará…" –pensaba-

Realmente eso quería creer…

Después de algunos minutos, por fin llegaron a su hogar. Aún no era medio día, pero Naoki calculaba que su madre ya debería haber terminado los deberes de la casa. Probablemente solo ella estaría en el hogar, esperando para recoger a Kotomi. Los demás por supuesto no se encontrarían, Yukki ocupado con sus estudios y su padre y el de Kotoko en el trabajo, aunque no tardarían mucho en enterarse. Su madre se encargaría de hacer escándalo de inmediato.

Naoki caminaba con la pequeña maleta de su esposa que a la vez llevaba un pequeño bolso. Se iba a dirigir hacia la entrada, pero las ahora inusuales palabras de Kotoko lo detuvieron.

- La extrañaba… Extrañaba mi casa… -expresó con mirada nostálgica-

- Es natural –respondió Naoki- Lo bueno es que ya estamos aquí, Kotoko. En nuestro hogar.

- Hogar…

El tono de voz de Kotoko denotaba una melancolía en lo absoluto propia de ella. Francamente Naoki aún no se acostumbraba para nada al cambio, pero los momentos que atravesaban eran difíciles y claramente no serían fáciles de borrar, para todos.

Kotoko empezó a subir la pequeña escalinata y luego de que Naoki abriera la puerta, entró. Se sentía mejor estando en un ambiente más familiar.

Tanto ella como su esposo removieron sus zapatos y esperaron unos segundos prudenciales antes de avisar que estaban en casa. Naoki tomó la iniciativa.

- Estamos en casa.

- ¡Bienvenido, Onii-chan! –respondió su madre desde la cocina, dirigiéndose a la entrada- ¿Has traído a al…? –se detuvo en ese instante al ver a su nuera- ¡Kotoko-chan! –exclamó con júbilo- ¿Pero có…?

La señora Irie se lanzó de inmediato hacia la joven abrazándola fuertemente. No le daba mucho espacio para respirar.

- ¡Kotoko-chan! ¡Estoy tan feliz! Has regresado a casa ¡A tu hogar!

- Si… Así parece… -la voz de Kotoko salía con pereza de sus labios-

Naoki y su madre intercambiaron miradas brevemente. El joven sabía que su esposa aún estaba indispuesta y su progenitora podría llegar a incomodarla más.

- ¿Por qué no llamas a los demás para que vengan, madre? Estoy seguro de que les gustara saber que estamos aquí…

- ¡Oh! ¡Es cierto! ¡Debo llamar a todos! A papa, a Yukki, a tus amigos y tu padre Kotoko-chan, ¡Se pondrán muy felices de verte! ¡Haremos una reunión! -Noriko empezaba a emocionarse más allá de lo normal-

- Madre… Por favor no empieces… -expresó Naoki-

- Pero Onii-chan ¿qué cosas dices? ¡Esto es una gran celebración!

- Oka-san… -dijo de repente Kotoko- Por favor, no llames a nadie… Al menos… Nadie aparte de la familia.

Noriko no creía lo que escuchaba, ¿de verdad esta era Kotoko, la nuera que tanto quería? Le resultaba difícil de creer…

- Pero Kotoko-chan…

- Te lo pido como favor Oka-san, en realidad quisiera descansar un momento. Disculpen, con permiso. –Kotoko se retiró a su habitación-

- Kotoko-chan, espera…

- Madre. –Naoki elevó su tono de voz- Déjala tranquila, al menos por ahora.

- Onii-chan… No me gusta ver a Kotoko-chan así –expresó una angustiada Noriko-

- A mí tampoco me agrada, pero debemos esperar…

- Eso creo… Llamaré a Papá y a Aihara-san para que vengan y… ¡Oh! ¡Debo ir a recoger a Mi-chan a la escuela!

- Si quieres iré yo por ella, tu quédate a vigilar a Kotoko de acuerdo, pero no la molestes mucho.

- ¡Nunca la molesto! –reclamó indignada-

- Iré a avisarle a Kotoko

- De acuerdo, llamaré a tu padre de inmediato.

Naoki subió las escaleras y llegó a la habitación que compartía con su mujer desde hacía tanto tiempo. Ella se encontraba sentada en la cama, admirando fotografías familiares, sin duda eran mejores tiempos.

- Kotoko…

Empezó a notarse incómoda al estar sola en la habitación con él. Naoki estaba desconcertado.

- ¿Te sientes bien?

- Si… ¿qué sucede?

- Iré a recoger a Kotomi a la escuela, no tardaré mucho

Los ojos de Kotoko brillaron brevemente

- ¿Irás por ella? ¿Puedo ir contigo?

- Bueno no lo sé, pensé que estabas cansada…

- Eso no importa, quiero ir contigo.

- Si te sientes bien, puedes ir, está bien.

- Gracias… Irie-kun…

Después de despedirse de su madre, ambos caminaron por las calles hacia la parada más cercana del metro. Naoki sentía que la distancia entre ambos crecía cada día más y empezaba a desesperarse internamente. Sabía que debía esperar, pero el tiempo parecía correr más rápido de lo que en realidad lo hacía.

- "¿Hasta cuándo debo ser paciente? Kotoko… ¿Cuándo regresaremos a ser como antes?"

Continuará


Me retrasé de forma titánica y me disculpo con aquellas que leían mi historia. Gracias a Favo de Mel, Luri 22, Lollipop, Fabi, Lady, San, Mrs Uchiha, Mizuky-chan, Kaoru240, Aiko Li, Larii, shinystar200 y todas las q hicieron y hacen de esta historia su favorita. Espero aun la puedan leer y nuevas lectoras también le den una ojeada y me den sus opiniones. ¡Gracias por su apoyo! ¡Bendiciones!