Disclaimer: Bueno lo de siempre...yo no soy Katsura, si no, la serie estaría repleta de fanservice de Allen. O/O

Importante: Ya no me acuerdo que capítulo era. Creo que el 57. Lavi, Lenalee, Krory y Bookman siguen en la búsqueda del general Cross, llegan hasta China con la pista de que se encuentra en uno de los hoteles más importantes de la zona. El hotel de Anita, allí les informar de que Cross en realidad ya no se encuentra más en el hotel y a partido hacia Japón. De inmediato Anita les deja a su disposición su barco y les informa que un exorcista enviado por la Orden se les va a unir.

Y no es ni más ni menos que Miranda. Antes de partir Miranda activa su Inocencia, así cuando sucede algún desperfecto el reloj de Miranda vuelve atrás el tiempo y lo vuelve a restaurar. Sin embargo Miranda debe permanecer despierta para que la restauración tenga efecto.


Aperitivo

-Miranda san…¡Miranda san!-

Eran pasadas las doce, tarde para andar levantada. Pero aquellos ruidos extraños y bulliciosos provenientes de la cocina la habían despertado de su sueño y de la comodidad de su cama.

El barco de la señorita Anita era grande y espacioso, tanto que se llegó a perder tratando de llegar hasta el origen de los ruidos. Hasta que dio con la puerta indicada. Desde adentro se escuchaban tintineos de colisiones metálicas y sonidos sordos de objetos que caían y una variedad más que no pudo identificar.

-Miranda- llamó otra vez segura de que se trataba de su torpe amiga exorcista. Había estado despierta por dos días consecutivos en aquel barco manteniendo su Inocencia activada, cumpliendo con su deber. No era nada extraño encontrarla en los lugares más remotos a las horas más remotas.

Abrió la puerta. Platos rotos, cacerolas caídas, frutas y verduras regadas en el suelo. Una manzana rodó hasta los pies de Lenalee. Miranda estaba agachada recogiendo con movimientos sigilosos y manos temblorosas todo lo que encontraba a su paso, gimoteando entre dientes reproches inentendibles. Hasta que fue a dar con la manzana y se percató de que no estaba sola.

-¡Ahhhh!- exclamó al ver el pie

-Miranda calma soy yo, Lenalee- dijo con voz calmada, somnolienta.

-Pheeww, Lenalee ¿Qué haces despierta a esta hora?-

-Bueno…pues…- miró a su alrededor tratando de hacer obvia su respuesta.

-¡Hay lo siento mucho! Es que como no puedo dormir estoy aburrida. Solo estaba buscando algo en que distraerme- se levantó arrepentida de haber visitado la cocina. No sabía exactamente que estaba esperando encontrar para entretenerse. Todas aquellas tareas que requerían de alguna experiencia previa o de algún tipo de capacidad le traían recuerdos amargos de los infinitos trabajos que había perdido.

Devolvió todas las frutas a la canasta que estaba sobre la mesada con delicada paciencia. Una por una, se tomó tanto tiempo que cuando quiso retomar la conversación con su amiga, Lenalee luchaba contra sus párpados para que no se cerraran y sostenía su cabeza contra el marco de la puerta. Sonrió levemente al verla tan pacífica y de puntas de pie se dirigió hacia la repisa de las cacerolas con un par de ellas en la mano.

Ya estaba cerca, a punto de lograrlo. Deslizó una tras otra las cacerolas dentro del estante con calma y paciencia, evitando que chocaran entre ellas para no hacer ruido. Ya solo quedaba una, tirada en suelo, que había olvidado de recoger. Volvió sobre sus pasos, echándole un vistazo a Lenalee que se había quedado dormida de pie, con el marco de la puerta haciendo de colchón.

Tomó la cacerola y volvió a dirigirse al estante con pasos más fuertes. Todo un éxito. Después de terminar de arreglar iría un rato a la proa del barco, los marineros le habían comentado que ver el amanecer desde allí era el espectáculo más fantástico que se podría imaginar.

-Debe ser hermoso…ahh…-suspiró risueña- El viento fresco de la mañana…el cielo celeste…ahh, sería lindo que alguien me acompañara- volteó nuevamente hacia el marco de la puerta. Distracción. Tropezón. Caída. -¡Ahhh!- buscó frenéticamente con las manos un lugar de donde aferrarse. Una pésima idea asirse de la base de madera del estante.

Como si fuera en cámara lenta, observó horrorizada como la madera cedía bajo la presión de su mano y rompía en dos con un crujido.

-¡Nooooooo!-

Y se formaba un tobogán para que una tras otra las cacerolas resbalaran del estante, a dar a la cabeza de Miranda y fueran a parar al piso. Golpeando una contra la otra y con las cerámicas. Tintineando, retumbando, despertando.

-¡¿EH? ¡¿Qué pasó?- exclamó Lenalee al despertar súbitamente y poniéndose en guardia.

-¡¿Hay pero que es todo ese ruido?-

-¡Ya cállate mocoso engreído!-

-¡Yo no estoy haciendo ese ruido viejo panda!-

-¡Eliade!-

Despertaron de un salto los tres exorcistas en la habitación. Lavi se puso en guardia y tomó su martillo, Krory se refregó los ojos tratando de esclarecer su mente. Su estómago rugió, tenía hambre. Dos días habían pasado desde que no se daba un festín con la sangre de Akumas y aunque la comida normal pudiera llenar el vacío, no era lo mismo.

Se escuchaban las voces gritar desde habitaciones contiguas. Mientras en la cocina Miranda se desplomaba nuevamente en el suelo sosteniendo su cabeza entre las manos. Temblorosa.

-P-p-p-p-p…¿Por qué esto me pasa a mí? Estaba a punto de poner todas las cosas en su lugar, justo cuando me resbalo, ¿Acaso se puede ser más desafortunada?-

-No es tu culpa Miranda, ¿Por qué no dejas todo esto y vas a tomar un descanso? ¿Vale?- dijo Lenalee.

-Con que de aquí viene todo el ruido-

-Miranda ¿Estas bien?-

Lavi se asomó con cautela por el marco de la puerta y bajó su martillo, que sostuvo en guardia hasta estar seguro de que no se trataba de nada serio. Krory lo siguió sosteniendo su estómago con cara famélica.

-Lavi, Krory. Lamento haberlos despertado. Parece que mi estupidez no tiene límites-

-Parece que no- contestó Lavi jocoso rascándose la cabeza hasta que recibió un coscorrón.

-¡Cállate idiota!...Miranda ¿Qué hacías aquí en la cocina? ¿Por qué están todas estas cacerolas tiradas?- el olor que desprendía de aquel lugar no alentaba a Krory, tal vez no era fuerte, pero el aroma de comidas pasadas permanecía en el ambiente. Dándole al lugar una deliciosa atracción. Se le hacía agua la boca y miraba a su alrededor como si las paredes fueran comestibles.

-Yo sólo estaba aburrida, lo siento. Estaba pensando en cocinar pero…-

-¡COMIDA!- exclamó el vampiro con un destello en sus ojos.

-Entonces traje mi martillo para nada- la Inocencia de Lavi tomó su forma original y la metió dentro del bolsillo.

-Así parece ser…ahhhhhh- Lenalee bostezó y se refregó los ojos- podemos volver a dormir ¡Buenas noches todos!- sin mediar más palabras se retiró.

-Bien, ¡Vámonos Kro-chan!...eh ¿Kro-chan? ¡Ehhh!-

Krory se aferraba al zapato de Miranda como si su vida dependiera de eso, rogando y llorando como un niño que le hiciera algo de comer mientras refregaba el rostro en las botas lustrosas de la exorcista.

-¿E-e-e-estás seguro de que quieres probar MI comida? T-t-te aviso que no es muy buena que digamos-

-¡Si, por favor! Lo que sea-

Huevos

-A ver…veamos…mmm-

Observaba cada frasco con detenimiento pero el envase era confuso. El salero, el pimentero y el tarro de azúcar eran exactamente iguales y ninguno tenía rótulo, lo único que los distinguía eran las singulares disposiciones de los agujeros en la boquilla.

-ta te ti suerte para mi…-

Luego del ruego dramático del vampiro no le pudo negar que intentaría cocinar pero se ahorró la garantía de una comida sabrosa y bien adornada. Krory la miraba desde sus espaldas mientras canturreaba un susurro melódico y apuntaba con el índice a los frascos hasta que se decidió por uno. Insegura. Desde que la había conocido llevaba esa aura alrededor suyo.

Inservible, se llamaba a ella misma. Y le producía un vacío dentro suyo, él mismo tenía su buena dosis de autoestima destructiva de vez en cuando pero ser exorcista era lo mejor que sabía hacer.

Miranda salteó los huevos que se estaban cocinando en una sartén y se masticaba las uñas frenética.

Se lo haría saber. Era una buena exorcista. Lo demás no importaba.

-¡Ahhhhh!- exclamó Miranda mirando cuando de repente el sartén se prendió fuego.

-¡Miranda!-

Las llamas se habían extendido desde la hornalla y envolvían en una llamarada el metal. Krory fue de inmediato en su ayuda. Tenía que apagar el fuego con algo. A un costado de la heladera había bidones, tomó uno sin pensarlo y lo destapó arrojando el contenido líquido sobre el fuego. Éste, en vez de apagarse se avivó desprendiendo humo con olor a alcohol.

-¿Qué fue lo que le tiro Krory san?- preguntó asustada tomándolo del brazo.

-Ehhh…- del otro costado del bidón leía en letras góticas: Cabernet Suavignon -…no importa-

-¡Hay que apagar el fuego, si no el barco se va a incendiar y nos vamos a ahogar y nunca llegaremos a Japón y Conde del Milenio ganará!- auguraba mientras corría de un lado al otro de la cocina con desesperación. Al vampiro le pareció divertida la situación y suspirando con la calma debida abrió el grifo del agua llenando una pequeña jarra y la echó sobre el sartén. El fuego se esfumó completamente.

Miranda estaba sorprendida.

-¡Krory san lograste apagarlo! Eres mi héroe-

-En realidad no fue nada-

-Pero salvaste de que el barco se incendie, de que nos ahogáramos y podremos ir a Japón y vencer al Conde el Milenio y…-

Krory rió por lo bajo, lo había llamado héroe.

Panceta

-No sabes cuánto lo lamento Krory- se disculpaba Miranda. Jugaba con las manos, nerviosas. Apoyadas sobre su falda. En el fuego había dejado dos trozos de panceta para acompañar el intento de huevo frito. Como no supuso una comida de mucho cuidado lo dejó que se cocinara a fuego bajo en otra sartén y pode tener la oportunidad de hablar con el exorcista.

-Por favor no te disculpes Miranda. Somos compañeros ¿No? Nos tenemos que ayudar el uno al otro-

-Si…- la mirada de Miranda se apagó – Pero parece que yo no sirvo para ayudar a nadie-

-Por favor no digas eso- recordó que tenía algo que decirle, un mensaje que transmitir- Todos estamos aquí para dar lo mejor. Gracias a ti es que estamos todavía en este barco con vida. ¡Eres una buena exorcista!-

Miranda abrió los ojos.

-Pero…yo-

Krory siguió.

-Y ser exorcista significa a ayudar a muchos aún sin que ellos sepan que los salvamos. Estoy seguro de que has salvado a muchas personas Miranda, y lo seguirás haciendo-

Pequeñas, débiles, ínfimas lágrimas se le formaban en los ojos. Con todo lo que odiaba hacer llorar a una mujer. Algunas rodaban por su mejilla y se desviaban cuando cruzaban la curvatura ondulante de su sonrisa temblorosa. Se le formó una en su propio rostro y con el pulgar secó las lágrimas de Miranda. Mirándola a los ojos la vista se le desvió por encima de su hombro hasta la hornalla. Donde nuevamente una pequeña bocanada de humo se dispersaba desde el sartén.

-Ehh…el tocino-

-Si, tengo que salvar el tocino…¿Hmm?...¡La panceta!- exclamó y rápidamente fue a sacar la sartén del fuego.

-K-k-k-kr ¡Krory!-

-¿Qué sucede Miranda?-

-!Wuaaaa!- Miranda se giró con dramatismo para mostrarle dos pequeñas tiras negras chamuscadas.

Omelette

Los dos intentos fallidos ya estaban en el plato frente a la mesa. Ahora lo único que faltaba era la 'piece de resistance' como le había llamado Krory.

-¿No habías hecho ningún omelette antes?-

-No en realidad. Cuando vivía sola acostumbraba a tomar sopa. Además con todos los trabajos perdidos no tenía dinero para comprar los elementos – comentaba con una sonrisa que le decía a Krory que había entendido su mensaje. Se alegró. –Sin contar que viví un mismo día diez veces, así que comía y tomaba lo mismo día tras día-

-Oh si, me han contado la historia de la Ciudad Atrapada en el Tiempo. Pero al final pudiste salir ¿No? Con tu Inocencia-

Miranda asintió, después de tanto tiempo se volvía a sentir bien. Krory tenía razón, sin importar si las cosas que hacía le salían bien o mal debía asegurarse que uno de sus trabajos estuviera bien hecho porque de eso dependía la vida de muchas personas. Y lejos de que la idea le aterrara la hacía sentir como antes no había podido sentirse. Le hacía sentirse útil.

-¡Bien!- exclamó tomando enérgicamente con ambas manos el satén, la mezcla ligera ya estaba más sólida. Si recordaba las indicaciones de Krory correctamente, éste era el momento para sacar el omelette del fuego con una sola maniobra. Debía manejar el sartén rápidamente con suficiente movimientos para que la masa se despegara, diera un vuelta en el aire y cayera sobre la superficie metálica. –Aquí vamos-

-Tu puedes Miranda- la alentaba el exorcista desde atrás.

-Uno, dos, ¡Tres!-

Miranda cerró los ojos, levantó el sartén en el aire, sintió como la masa se despegaba a través del mango. Esperó. Abrió los ojos lentamente, detrás suyo podía escuchar la respiración de Krory desvariar. Abrió un ojo, abrió el otro. Observó.

-¿Eh?...¿A dónde se fue el omelette?-

-¡Jajajaj!- Krory había roto en carcajadas y se secaba las lágrimas de los ojos con una mano y se sostenía el estómago con la otra. Miranda buscó la comida por todos lados hasta que se le ocurrió mirar hacia arriba. Allí estaba el desgraciado, pegado al techo de la cocina.

-Jejejejej- la risa de Krory era contagiosa y terminó por unírsele.

Luego de terminar en la cocina, Miranda insistió en visitar la proa del barco. Sentados muy cerca de la punta tenían una espléndida vista del mar en toda su bastedad, el cielo se coloreaba de varios tonos de azul, celeste, y amarillo. El sol pronto saldría y ella estaría allí con Krory para verlo salir. El viento mecía sus cortos cabellos castaños y el pico blanco sobre el rostro del vampiro.

-De veras te agradezco que me acompañes y todas las cosas que has dicho pero…¿Te vas a comer eso?- preguntó con una sonrisa nerviosa.

-¿Quién dijo que no?- desafió. Tomó el plato con ambas manos.

-¡No! de veras Kro chan, creo que no deberías…-

Pero fue tarde, de una sola bocanada engulló las tiras chamuscadas y los huevos fritos.

-Tiene sabor dulce- comentó degustando como si se tratara de una comida real.

-…entonces lo que le eché fue azúcar…-

-También sabe a vino y admito que la panceta tiene sabor ahumado, pero no moriré por eso- sonrió. Un haz de luz cálido le recorría el rostro y esa sonrisa se vio iluminada por los primeros rayos del sol. Miranda observó, absorta. Contenta.

-Gracias por quedarte conmigo. Te prometo que la próxima te prepararé un buen aperitivo-


GrAcIaS PoR LeeR!

Este se me hizo más largo que los otro, por que en principio tenía una idea corta. Un pequeño drabble como los anteriores. Pero a medida que escribía se me ocurrían todas estas cosas. Pobre Kuro chan, lo hice comer comida normal T_T