gracias por los reviews fueron muy inspiradores! bueno.. acá está la tercera entrega.. lo de Enishi y Kaoru es una posibilidad. pero no olviden que aunque Kenshin está casado eso no es el fin del mundo para el amor ¿verdad?

Bueno sobre las edades... las cambié como quise. muchas ya las fui poniendo como vieron.. pero para no hacer mas aclaraciones.. aunque en este episodio hay una, las edades de los personajes que hasta ahora aparecieron o fueron o seran nombrados son:

Kenshin Himura: 33 años

Tomoe Yukishiro: 29 años

Enishi Yukishiro: 26 años

Megumi Takani: 26 años

Sanosuke Sagara: 23 años

Misao Makimachi: 18 años

Kaoru Kamiya: 24 años

Aoshi Shinomori: 25 años

Sayo Amakusa: 17 años

Soujiro Seta: 22 años

Hajime Saito: 38 años

Makoto Shishio: 37 años

Yumi Komagata: 26 años

Supongo que eso aclara algunas cosillas...

Rurouni Kenshin no me pertenece...

EL CAMINO DE REGRESO

Capitulo 3

"DUELE VERTE"

Al salir del ascensor Yumi y Sayo se toparon con Aoshi quien se dirigía a su oficina.

- ¿Ya llegó?- preguntó nervioso por primera vez en el día.

- No creo. En realidad debería volver a mi oficina para ver si ya está acá. Pero mejor acompaño a Sayo hasta su propio escritorio.-comentó Yumi mientras continuaba caminando escoltada por Shinomori y la jovencita que lo miraba emocionada.

Entraron a la sala en donde Sanosuke y Kaoru charlaban sentados sobre la mesa que ocuparía la nueva empleada. Se levantaron al ver a Yumi entrar y sus miradas se dirigieron a la chica detrás de ella.

- Sayo Amakusa, ellos son tus jefes. Aoshi Shinomori- dijo señalando al apuesto hombre a su lado. - Kaoru Kamiya y Sanosuke Sagara.

Kaoru se acerco y le extendió la mano amistosamente. La chica la aceptó indecisa.

- ¿Nos conocemos?...- preguntó Sanosuke curiosamente

- Sano, esa frase esta muy gastada- bromeó Kaoru al ver a su nuevo compañero intentar conquistar a la asistente.

- No, hablo en serio...Yo te vi antes...- pensó el castaño.

- Si, sos el idiota que me atropelló esta mañana y no me ayudó a levantarme- le dijo la chica con una sonrisa.

La carcajada de Yumi y Kaoru no se hizo esperar. Sanosuke enrojeció por la risa de ambas. Esta mujer lo estaba poniendo en ridículo. Ya le caía mal. Pero era muy linda. ¿Y eso a él qué le importaba? Era solo su asistente, su secretaria para decirlo mejor.

- Bueno, chicos, los dejo. Su próximo cliente subirá en cuanto llegue. Sayo lo recibirá y lo acompañará hasta allí- dijo, indicando con la carpeta la puerta a la sala de reuniones.

Yumi salió y los cuatro ocupantes de la sala se miraron en silencio.

- Bueno ¿por qué no volvemos a nuestras oficinas y cuando Sayo lo reciba nos avisa y después aparecemos nosotros?- preguntó Kaoru.

Los dos hombres asintieron y se fueron de allí dejando sola a la nueva secreta..asistente.

Sayo se sentó ante su escritorio y comenzó a fijarse en la computadora cuáles serían las citas de esa tarde de sus jefes.

- Si son las cuatro de la tarde...- buscó la castaña para hallar el nombre del cliente que estaría por subir. - Veamos...

El rostro de la chica palideció de pronto. Parpadeó un par de veces para asegurarse de que lo que leía era correcto.

- No...no puede ser...- tartamudeó nerviosa- ¿Qué está haciendo acá?.

La chica levantó la vista y a través de la puerta transparente vio acercarse a Soujiro con dos hombres detrás de él. Respiró un par de veces, llevó su vista hacia unos papeles en su escritorio y fingió concentración.

- Disculpe señorita .

Sayo reconoció inmediatamente la dulce voz que la llamaba. Levantó la vista intentando parecer segura. Soujiro la reconoció en seguida ampliando su eterna sonrisa.

- Sayo, que pequeño es el mundo ¿verdad?- bromeó el joven.

-¿En qué lo puedo ayudar?

-¿Desde cuándo las formalidades entre nosotros?

Esa linda mueca ya la estaba irritando. ¿Nunca iba a dejar de sonreír?

- Desde hace bastante Soujiro. - respondió tajantemente la castaña.

Se levantó de su asiento y caminó hasta una de las puertas abriéndola e indicándole a los tres hombres que pasaran.

- Pueden esperar acá, si no hay problema.

- No, no hay problema.- sonrió el joven caminando hasta ella.- tres cafés por favor, si no es mucha molestia.

Sayo hizo un gran esfuerzo para no golpearlo.

- No, no es ninguna molestia- respondió mientras una sonrisa falsa se apoderaba de sus labios.

Cuando los tres hombres entraron cerró la puerta y se dirigió a las oficinas de los chicos. Les informó que Soujiro habia llegado y los tres acordaron esperar un momento en la pequeña sala de Sayo para dar la impresión de que eran gente ocupada. Luego de unos minutos se dirigieron a la sala de reuniones. Antes de entrar Sanosuke la llamó a Sayo con la mano.

- Si, Sr Sagara?

- ¿Por qué no nos traes un café a todos, linda?- le dijo sonriendo el chico mientras le acariciaba la mejilla

Esta vez Sayo hizo un doble esfuerzo para no golpear a alguien en el primer día de su trabajo. Ya se estaba acostumbrando a esto de las sonrisas falsas. Le dirigió una a su jefe y se retiró de la sala buscando un lugar donde conseguir seis tazas de café.


-Supuestamente tu madre estaba enferma. ¿No le dijiste eso a Yumi hace unas horas?- preguntó Himura a la mujer parada frente a él mientras leía unos contratos.

- Eso no cambia el hecho de que vivís en esta oficina, Ken. Hace tres semanas te hice el mismo planteo y prometiste un cambio. Ninguno de tus empleados se queda trabajando hasta después de la cena. - comenzó a levantar la voz Tomoe.

- Soy el presidente de esta empresa. Tengo más responsabilidades que cualquiera de mis empleados, Tomoe, parece que olvidaste ese detalle. - dijo, aun tranquilo el pelirrojo, mirando a los ojos a su esposa.

- Entonces... ¿no vas a cambiar nada para que podamos pasar más tiempo juntos? - preguntó impaciente.

- Este sábado se realiza la fiesta anual de inicio del año de la empresa. Podemos pasar tiempo juntos allí- sonrió Kenshin.

- Justo lo que estaba pensando, la única fiesta a la que asistimos juntos es una elegante y aburrida reunión en la que se reparten saludos a gente que uno ve una vez por año. - finalizó irónicamente Tomoe.

- ¿Eso quiere decir que no querés asistir? Porque yo tengo que ir igual. Esta fiesta se organiza todos los años y en esta ocasión Yumi se esforzó demasiado en buscar un lugar mejor que el año anterior. Además tenemos nuevo personal y bueno, la razón mas importante: me gustaría estar allí. Esa gente que ves solo una vez por año son mis empleados, mis compañeros de trabajo, mis clientes, algunos de ellos mis amigos, y no voy a perderme la única oportunidad que tengo de relajarme un poco y festejar. - finalizó Kenshin sonriente mientras se levantaba de su asiento.

- No, claro que voy- se apresuró a decir mientras veía a su esposo llegando hacia la puerta.

- Perfecto.- dijo el pelirrojo.- Supongo que nos vemos mañana si hoy vas a ver a tu madre.

- Sí, nos vemos mañana. - se acercó hasta él y le dio un suave beso en la mejilla alejándose de las oficinas y dirigiéndose a comprar un nuevo vestido para la tan importante reunión del sábado.


Yumi y Sayo conversaban en la oficina de la primera en un pequeño descanso mientras sus respectivos jefes se encontraban en reuniones.

- Gracias, otra vez, por decirme donde podía encontrar café y discúlpame por molestarte a cada rato.- le dijo la chica de ojos verdes mientras tomaba una gaseosa.

- No hay problema Sayo, llámame para lo que necesites. Y ¿cómo te fue? ¿Se te cayó alguna taza sobre alguien importante? Porque así fue mi primer día como secretaria.- ambas rieron por el comentario mientras la mas joven negaba con la cabeza.

- No sé si esto entra en tu primer día como secretaria pero odio a uno de mis jefes y el cliente con el que están hablando en este preciso instante es mi ex novio. - finalizó Sayo aun riendo.

Yumi se quedó callada y dejó de reír mirándola asombrada.

- ¿Que quién es tu ex? - preguntó incrédula.

- Soujiro. O el Sr Seta como tengo que llamarlo ahora. Pero volviendo al tema de Sanosuke que es insoportable..

- No estábamos hablando de Sanosuke - la interrumpió Yumi- ¿Soujiro Seta? Pero vos sos muy chica...¿Cuántos años tiene el pervertido ese?

- Cumplio veintidós en septiembre. Si es que no me mintió sobre eso también. ¿Te crees que es tan importante con veintidós años? Obviamente es un acomodado del tío: Makoto Shishio, el verdadero cliente detrás de esa estúpida cara que sonríe. - terminó la castaña contenta de repartir un poco de información en vez de hacer tantas preguntas.

- Nunca hubiese creído que él y vos...

- Yo tampoco. Pero no hablemos de historias pasadas.. ¿sí? Ya que estamos en amores... ¿casada?

Yumi mostró su mano izquierda negando con la cabeza.

- Ningún anillo. Y en este momento soltera.. Espero que no para siempre- Yumi le dirigió una cálida sonrisa y Sayo se alegró de simpatizar con alguien en esa extraña empresa. El teléfono sonó de repente sobresaltando a ambas chicas.

- Oficina de Kenshin Himura ¿en qué puedo ayudarle?...Sí...Perfecto...-la eficiente secretaria asentía mientras sacaba unos sobres del cajón. - Entonces las reparto...Sí, señor. - Yumi cortó la conversación y siguió sacando sobres blancos del cajón.

- ¿Mi sueldo?- preguntó risueña Sayo al ver tantos sobres sobre el escritorio.

- Por mucho que nos agrade la idea, no. Son las invitaciones para la recepción del sábado.- separó cinco sobres y se los entregó a una muy confundida castaña. - Uno para vos, tres para cada uno de tus jefes y ya que está ahí el otro es para tu enamorado Soujiro. Sayo omitió la ultima frase bromista de Yumi y comenzó con su interrogatorio clásico.

- ¿Recepción? ¿Es algo así como una fiesta?- preguntó emocionada Sayo abriendo el sobre.

- Una muy formal. Vestidos largos, trajes de etiqueta, una cena de lujo, martinis...bueno, no para vos que sos chica...- sonrió Yumi mientras abría su propio sobre.

- Un aburrimiento.-concluyó Sayo decepcionada.- ¿Encima tengo que ir sola?- exclamó la chica al leer la invitación.

- Al menos que tengas un esposo o pareja. Pero me tenés que dar el nombre del que lleves para anotarlo en la lista de invitados. Las mesas se asignan según la cantidad de personas y ya para el miércoles tengo que tener todas las mesas listas.

- No puedo hacerle sufrir a otro ser humano una tortura semejante...- murmuró la jovencita mientras tomaba los otros sobres y se levantaba de su asiento. - Igual vos vas a ir sola... ¿no?- preguntó esperanzada

- Sí, no te preocupes. No vas a ser la única patética de la noche- le dijo Yumi sonriente.

- Era lo único que quería escuchar.- sonrió a su vez la ojiverde cerrando la puerta y dirigiéndose a entregar las invitaciones.


Soujiro junto a los dos hombres que lo escoltaban salió de la sala con su característica sonrisa. Detrás de él, Kaoru, Aoshi y Sanosuke suspiraban tranquilos después de una hora y media de reunión. Sayo entró con los sobres en la mano y en ese momento Sanosuke se adelantó para sermonear a la asistente.

- ¿Se puede saber por qué no estabas en tu escritorio? - le preguntó en un susurro mientras Soujiro se despedía de los demás.

- Estaba trabajando, idiota - le respondió Sayo en el mismo susurro corriéndolo de su camino hasta Soujiro.

Sanosuke tuvo que morderse la lengua para no insultarla y tranquilizándose hizo el mismo camino que la castaña hasta llegar con Soujiro.

- Sr Seta, su invitación para la recepción de el sábado con motivo de apertura del año. Una modesta celebración por parte de la empresa - le sonrió la chica.

- Muchas gracias- dijo Soujiro tomando el sobre. - Con gusto asistiré. Nos vemos el sábado entonces. - el castaño giró su vista hacia Kaoru .-Srta Kamiya, buenos días.- Kaoru sonrió agradecida - Sr Sagara, Sr Shinomori. - Soujiro estrechó sus manos derechas. - Aoshi y Sano sonrieron ampliamente. - Sayo...- sonrió Soujiro hacia la joven para después salir de la oficina con sus hombres pisándole los talones.

- ¿Por qué sabe tu nombre? - preguntó Sanosuke cuando Soujiro salió de la sala

- Nos conocemos de antes - contestó Sayo cambiando rápidamente de tema. - Aquí tienen sus invitaciones- dijo mientras les extendía los sobres a los tres.

Kaoru lo abrió emocionada. Aoshi lentamente y Sanosuke todavía no había tomado el sobre.

- ¿Y de dónde se conocen?- siguió el castaño demasiado curioso para el gusto de la chica.

- Amigo de mi hermano- le dijo impaciente Sayo agitando el sobre delante del muchacho. Sanosuke lo tomó finalmente todavía insatisfecho con las respuestas de la secretaria.

-Me voy a divertir un montón. -comentó Kaoru con sarcasmo- ¿Cómo me ven sola en una fiesta?

-Parece que somos tres - le dijo Sayo sonriendo.- Yumi y yo vamos solas también.

- Somos cuatro.- dijo Aoshi seriamente.

Los tres miraron instintivamente a Sanosuke que seguía leyendo la invitación.

- Yo voy con alguien - respondió el castaño sonriendo.

- ¿Alguien? - pregunto Kaoru. - No nos contaste que eras casado, Sano.

- No, no, no, no. No estoy casado - dijo el chico rápidamente como si la sola idea del matrimonio lo aterrara. - Es mi novia. - terminó Sanosuke.

- Pero dijiste que recién te mudaste de Aizu. ¿Ella es de allá?- preguntó Aoshi.

- Si, nos mudamos juntos.- dijo alegre

Sayo había permanecido callada mientras Sanosuke hablaba de esa chica que ella no conocía y sin saber por qué exactamente sintió un dolor en la boca del estómago y sus manos comenzaron a temblar por un hombre que había conocido ese mismo día y que, hasta donde ella sabía, no podía soportar.


Megumi se sentó en uno de los sillones de su nuevo living cansada de trabajar todo el día arreglando el departamento. Misao la había ayudado por unas horas pero después tuvo que marcharse cuando una amiga la llamó por una supuesta urgencia. La mujer estiró su brazo exhausto hasta alcanzar un libro. Se dispuso a leerlo cuando el sonido de las llaves del otro lado de la puerta le avisaron que Sansouke había llegado. Por primera vez en su vida se sintió una auténtica ama de casa ocupándose de los quehaceres domésticos a la espera del marido cansado de trabajar. Megumi sacudió su cabeza intentando sacarse esa imagen de la cabeza. Esos seis años en la facultad de medicina no habían sido en vano. Ya encontraría un empleo.

- Me tenías preocupada. Me dijiste que salías a las siete y son las nueve ¿Cómo te fue?- le preguntó desde su asiento e indicándole que se sentara

- Muy bien. El trabajo es mucho mejor de lo que esperaba...- Sanosuke calló de repente para besarla. Sonrió al separarse y continuó con su charla mientras se desanudaba la corbata. - Perdón por llegar tarde, había mas trabajo que nunca. Pero todo tiene un lado bueno: el sábado estamos invitados a una fiesta de esas que te gustan- le dijo Sano mientras sacaba una arrugada invitación del bolsillo interno del saco.

- ¿Una fiesta? - preguntó Megumi al ver la elegante tarjeta. - ¿Qué me voy a poner?

- No se...¿Querés comprarte algo nuevo? - preguntó Sanosuke sabiendo que eso la haría feliz.

- Me leíste la mente.- sonrió Megumi mientras le daba un fuerte abrazo. - ¿Te gusta como dejé nuestra casa? - preguntó al ver a Sanosuke observando la habitación.

-Impresionante. - le dijo el hombre. - ¿Y qué cenamos para celebrar nuestra primera velada en nuestro primer hogar?

Megumi abrió ampliamente los ojos recordando que no había cocinado nada.

- Es sorpresa - exclamó la mujer mientras se dirigía a la cocina.

- No cocinaste nada ¿verdad? - le gritó el castaño desde el living comenzando a reír.

La mujer sonrió mientras buscaba el teléfono de la pizzería que Misao le había dejado.

Al parecer Tokyo no era tan malo como creía. Suerte que había elegido mudarse.


Fiiiiiiiiiin de este tercer episodioooo!.. Bueno, para que lo sepan tengo pensado casi todo, obviamente sin detalles hasta el capitulo 9 , después de eso... bueno.. me quedo sin nada jaajajja.

Si tienen dudas sobre algo dejen reviews...

Lo de Sayo/Soujiro fue bizarro pero me parecen una tierna pareja...

Nos vemos en la proxima entrega...

Sayo-23