Saludos! Siento la demora, tuve un bloqueo con esta historia y hasta ahorita me inspiré. Está algo corto, espero y no les moleste.
Agradezco a I'm Aurora por su review en el capítulo anterior, debo decir que me sorprendió tu comentario sobre Bella, la verdad no lo había visto de esa manera, me pareció muy interesante. Todas las opiniones importan, así que agradezco la tuya.
Bueno, no les quito más tiempo, que lo disfruten
Capítulo 3 "Abriendo la mente en la oscuridad"
No salía para nada, me dejé caer en la oscuridad de mi cuarto. Mis amigos venían y se sentaban detrás de la puerta y me hablaban de cualquier cosa para tratar de hacerme sentir mejor. No los ignoraba, los escuchaba atentamente, pero nunca emitía una palabra. Siempre cuando me traían comida, dejaban la bandeja en el suelo, tocaban dos veces y se retiraban. Con mi poder podía sentir si estaban cerca o no, y sólo así con mis manos traspasaba la puerta para agarrar la bandeja. No sabía nada de mi madre, si realmente se fue o no, pero no me importaba. Estaba herida, muy herida por sus crueles palabras, jamás pensé que ella me hiciera esto. De mi padre tampoco he sabido nada, se ha hecho extraño que no viniera a verme o a tratar de hablar conmigo ¿Estará con mi mamá? Quién sabe.
La alarma de nuevo sonó y de nuevo la ignoré, no saldría. Escuché los pasos de mis amigos corriendo hacia la salida, por dentro me sentía fatal de faltar a las misiones, pero por ningún motivo quería toparme a mi madre, no sabría qué hacer si llegara a tenerla enfrente.
- Bella, emergencia –Escuché a Nightfire detrás de la puerta
No contesté y pude escuchar un claro suspiro de ella y luego sus pasos alejándose más y más. Todo quedó de nuevo en un silencio sepulcral. Caminé a mi mesita de noche, en donde había dos portarretratos, uno de mis amigos y otro de mi familia. Con mis poderes hice flotar el de mi familia y la coloqué frente a mí. Podía verme a los 7 años con una mano en el hombro de mi hermano menor, quien hacía muecas graciosas y ridículas. Mi padre sonreía a la cámara y luego vi a mi madre con una minúscula sonrisa. Contemplé su rostro y por un momento creí ver que sus ojos se volvían rojos. Retrocedí asustada e inconscientemente lancé el portarretratos contra la pared, rompiéndolo. Corrí hacia el objeto que descansaba en el suelo y traté de sacar la foto de los restos del portarretrato. Me corté con un pedazo del vidrio y solté un quejido de dolor. La sangre se deslizaba por mi dedo hasta caer al suelo, justamente a la foto. La gota de sangre le había tapado la cara a mi madre por completo, y eso me trajo a la mente de nuevo esos ojos rojos como la sangre, tan letales y asesinos que me seguían paralizando.
- Rojos…como a sangre –Murmuré perdida
Decidí romper esa foto, ya estaba muy rasguñada y ahora manchada, y además, no podía verla ni en fotos ¿Será que la odio? Odio, no lo había pensado, sólo pensaba en el terror que le tenía ¿Pero la odiaba? No negaré que sigo molesta por todo lo que me hizo.
- Hola Bella –Escuché la voz de Tessa al otro lado de la puerta. Me paré de la cama y me senté en el suelo, recargando mi espalda en la puerta. Se me hizo extraño que viniera casi a medianoche ¿No tenía sueño acaso? –Ya sé que debes preguntarte que hago aquí tan tarde, pero quería decirte algo importante –Suspiró y prosiguió –Todos estamos muy preocupados por ti, no solo nosotros, sino tus padres. Mi madre me contó que tu madre se siente devastada por lo que pasó y quiere pedirte perdón, pero también le dolió lo que le dijiste –Abrí los ojos sorprendida ¿Qué le dije yo? -¿Sabes? Sé que estás muy dolida, pero no te puedes quedar encerrada para siempre, no puedes encerrar tus emociones para ti misma, estarías haciendo lo mismo que tu madre cuando era joven –Volvió a suspirar –Mi madre me contó que antes de que ella los traicionara, descubrió que Raven escondía sus emociones porque no sabía manejarlas, ella nunca pudo sentir lo que tú sentiste. Tienes razón que ella y tú no son iguales, pero también deben comprenderse, tanto tú como ella tienen problemas con sus poderes, pero ella estuvo sola, y tú tuviste a tu familia y a nosotros tus amigos. Ya va siendo hora de hablar Bella.
Me quedé pensativa y sentía que Tessa tenía razón. Yo no sabía en qué ambiente creció mi madre y ella tampoco jamás me lo dijo, pero lo que no comprendía era por qué me entrenó de esa manera, tan aislada y fría. Las palabras de Tessa me iluminaron un poco en esa oscuridad que padecía mi corazón. Mi madre seguramente tenía miedo de verme crecer como ella creció, llena de temores y soledad, destrucción e incertidumbre. Ella debía entender que esos días terminaron, que las cosas no son como antes, tenía a mi padre que la amaba tanto, a mi hermano…y a mí, su hija que sí la ama sin importar su pasado. Con mi poder abrí la puerta y Tessa cayó de espaldas a un lado mío.
- Tan si quiera avisa –Se quejó mi amiga sobándose la cabeza.
- Gracias –Sonreía sinceramente.
- ¿Por caerme? –Alzó una ceja
- No, por iluminarme, creo que ocupaba que alguien me dijera la verdad, no sólo palabras de consuelo.
- El consuelo es bueno –Se levantó y quedó sentada a un lado mío –Pero en algún momento debes enfrentar el problema y no quedarte como "pobre víctima inocente".
- Pero ¿Cómo supiste todo eso? No te creo que tu madre dijera todo eso.
- Me lo dijeron, y cómo soy un poco más unida a ti, me pidieron que te lo dijera.
- ¿Quién fue?
- Tu papá.
- ¿Mi padre te pidió que hablaras conmigo?
- Pensó que porque no te consoló ese día en que Raven se descontroló, lo habías odiado, así que trató de hablar con Raven y encontrar la manera de decirte lo que te acabo de decir.
- En verdad mi padre…es un buen padre.
- Sí –Sonrió –Tienes suerte de tenerlo.
- Lo sé, y también estoy feliz de que seas mi amiga, tú siempre estás cuando necesito ayuda.
- Oye, para eso somos las amigas, siempre en las buenas y en las malas. Yo me tomo muy en serio ese dilema.
- Me alegra –Sonreí levemente –Por cierto ¿Por qué viniste tan tarde?
- No fue mi idea
Señaló a la puerta y enseguida detecté otra presencia. Hice un vórtice y un orejudo conejo verde cayó de cara al suelo. Se sobó la nariz y volvió a su forma original.
- ¡Oye! ¡Es de mala suerte golpear un conejo! –Me apuntó con la nariz roja por el impacto.
No dudé y abracé a mi hermanito, él también había venido a hablar conmigo y siempre había tratado de hacerme reír con chistes pésimos como papá, pero nunca me abandonó. Me dio mucha felicidad que él cooperara con ese plan de abrirme los ojos, en verdad agradezco a mi familia y a mi mejor amiga.
- ¡Tessa, viene el fin del mundo! ¡Ahora los cerdos volarán y dominarán el mundo! ¡Los vegetarianos serán los primeros! –Y se acabó el encanto
Lo solté y lo golpeé en la cabeza, él y sus estupideces ¿No puedo ser cariñosa un momento con él? Un momento ¿Qué fue lo que dije? Caí en la cuenta de lo que hice y luego miré a Tessa, quien me miraba sorprendida.
- ¿Abracé a mi hermano?
- Suena más raro si tú lo dices
- El encierro te afectó
Una vena se posó en mi frente y fulminé con la mirada a mi hermano. Él se encogió del miedo y se transformó en un cachorro y se escondió detrás de Tessa. Después de fulminar por un largo rato a mi hermano, me di cuenta que ahora venía lo más difícil: Hablar con mi madre.
A lo mejor el próximo capítulo sea el último, o tal vez haga un epílogo ¿Qué opinan ustedes? ¿Les gustaría un epílogo? Dejen su respuesta en un review. Bueno, espero que les haya gustado, de nuevo, sé que fue algo corto, trataré de hacerlo un poco más largo el próximo.
Hasta la próxima
