¿Cómo podría denominar a tus intentos en pociones?
-Antes de comenzar con la clase de hoy quiero recordar, para aquellos despistados, que este año tendrá lugar vuestro TIMOS-dijo Slughorn, recorriendo los estrechos pasillos que se formaban entre las mesas de trabajo de las mazmorras. Su abultada barriga iba rozando alguna que otra mesa y el tenia que ir de perfil para poder pasar, pero aun así su típica sonrisa no se borraba de su rostro.- Como ya os habrán informado el resto de mis colegas los exámenes se realizaran a principios de Julio y en ellos deberéis demostrar vuestro potencial y todo lo aprendido en estos últimos cinco años.
Alguna que otra queja se dejo oír en la mazmorra, sin embargo Slughorn no pareció tomárselo a mal pues ensancho aun más su sonrisa.
-Pero no os preocupéis estoy seguro que sabréis demostrad que no sois una perdida de tiempo- aseguro mientras se apoyaba sobre la primera mesa de trabajo. La mesa de Lily Evans- ¿No es así querida?
-Por supuesto señor- sonrió Lily.
Slughorn le devolvió la sonrisa y continúo con su discurso.
-"Por supuesto señor"- susurro James imitándola con voz chillona.
Sirius dejo escapar una risita mientras se ocultaba detrás de su caldero.
-Será pelota- gruño James echando una rápida mirada a la primera mesa donde Lily se movía inquieta en su asiento mientras el profesor Slughorn daba las instrucciones para la poción que prepararían hoy.
-¿Celoso?- inquirió Sirius mientras iba preparando los ingredientes que Slughorn había escrito en la pizarra
-¿Yo? Tu deliras Canuto- se quejo James desviando la mirada y centrándola en un bote de aspecto sospechoso- ¿Qué es esto?
-Bilis de armadillo- contesto Sirius mientras cortaba unas raíces- Es para la poción.
-¿Qué poción?- pregunto James mirando a su alrededor y percatándose de que todos estaban trabajando ya en sus pociones.
-La que Slughorn acaba de explicar- dijo Sirius con una sonrisa burlona- Pero claro tu no te as dado cuenta porque estabas mas pendiente de sentirte celoso de cómo Lily le sonríe a Slughorn y no a ti- le pico.
-Te he dicho que no estoy celoso y mucho menos de esa vieja morsa- se quejo James revolviéndose el cabello.
-Si tú lo dices- dijo Sirius echando sus raíces una por una al interior de su caldero- Te creeré colega.
-Claro que me creerás- gruño James- Porque no estoy celoso.
Sirius se encogió de hombros y con una mueca de asco se propuso medir la cantidad de bilis de armadillo que necesitaba.
-Te digo que no lo estaba- repitió James al ver que su amigo lo ignoraba- Si ni siquiera la estaba mirando- mintió- estaba atendiendo a Slughorn.
-¿En serio?- pregunto divertido Sirius dejando la bilis de armadillo a un lado- Pues entonces seguro que te saldrá una poción de primera, ¿no?
-Por supuesto- dijo James orgullosamente.
-Aquí va de nuevo- murmuro Sirius.
-¿Qué decías?
-Nada.
James frunció el ceño pero no dijo nada, en vez de eso se dedico a sacar todos los ingredientes que la vieja morsa, como le gustaba llamar a Slughorn, había escrito en la pizarra.
-Tres raíces de jengibre
-Media jarra de bilis de armadillo
-Cinco escarabajos machacados
-Polvo de ortiga…
No entendía que hacia Evans
¿Cómo podía ser mas simpática con ese viejo que con el?
¿Qué le veía? Bueno mejor dicho que podía llegar a ver con ese tonel que tiene por barriga.
Sinceramente esa chica tiene muy mal gusto: Snape, Slughorn…
-A todos se les da bien pociones- susurro James perdido en su mundo.
Echo otra rápida mirada hacia delante, mas concretamente hacia cierta pelirroja, y sonrió.
-Yo también soy bueno en pociones- se animo.
Sirius le echo una rápida mirada antes de volver a centrarse en su caldero sin poder aguantar las ganas de reír.
Iba a divertirse mucho con esto.
-Mover tres veces en el sentido de las agujas del reloj y después otras seis al contrario
-Añadir polvo de ópalo.
-Bajar el fuego.
James iba leyendo las instrucciones mientras preparaba rápidamente ingrediente tras ingrediente.
-Tres raíces de jengibre- leyó- mejor cinco así le da más sabor.
Sirius soltó una pequeña carcajada.
-Veamos que mas- James echo una rápida ojeada a la pizarra y cogiendo el resto de los ingredientes los añadió todos de golpe ante la mirada asustada de Remus, sentado justo detrás de el.
-¿Qué haces?- susurro.
-Tranquilo se lo que hago- dijo James seguro de si mismo- Así ira mas rápido.
Remus abrió la boca para decirle que así lo único que conseguiría seria hacer volar las mazmorras pero Sirius lo callo con un codazo.
-Shhh, el sabe lo que hace. Déjalo- le susurro Sirius guiñándole un ojo juguetonamente.
Remus dejo escapar un suspiro y coloco su libro como escudo por si acaso la poción, o lo que fuera eso, que James estaba preparando decía a explotar.
-Si habéis realizado la poción correctamente tenéis que empezar a notar como cambien de color gradualmente de un azul celeste a un tono rosado – dijo Slughorn a los quince minutos mirando alrededor, asegurándose de que todos habían seguido bien las instrucciones.
Pero no todos lo habían hecho, James no sabía como lo había conseguido pero su poción era de color violeta y parecía más cemento que otra cosa.
-Muy bien señor Snape, tal y como esperaba de usted. ¡10 puntos para Slytherin!- felicito Slughorn al pasar por la mesa del Slytherin.
-Imbecil- murmuro James mientras removía con más fuerza su "sustancia".
-Emmm, Cornamenta creo que no deberías hacer eso- susurro Sirius alejándose ligeramente de su amigo- En serio tío, no hagas eso- insistió al ver que James no lo oía.
Remus se agacho y cubriendo su cabeza con su libro de pociones comenzó a rezar todo lo que conocía, Peter se escondió debajo de la mesa de trabajo y se tapo los oídos, por si acaso.
Sirius se coloco detrás de su caldero y miro con temor a su mejor amigo.
-Señorita Evans ¿Qué tal usted?- pregunto Slughorn seis mesas hacia delante-¡Perfecto! ¡10 puntos para Gryffindor!- la felicito ganándose un sonrisa de la joven.- Bien quien mas…
-¡Profesor!- grito Remus alzando la mano.
-Si señor Lupin.
-Ehh creo que aquí tenemos un ligero problema- dijo señalando al caldero de James que había comenzado a emitir un leve pitido y echaba un espeso humo de color amarillo.
-Oh por Merlín, ¿Qué a sucedido?- grito contoneándose todo lo rápido que podía para llegar a la mesa- Señor Potter ¿Que ha hecho muchacho?
Los Slytherins de la parte delantera de la clase levantaron la vista rápidamente, dispuestos a no perderse el espectáculo. Los Gryffindor tampoco se quedaron atrás, aunque un poco más avergonzados que los primeros por el hecho de que el causante de semejante atrocidad fuese de su casa.
-Lo que usted quería- dijo tranquilamente James secándose el sudor de la frente con la palma de la mano.
-Pero… –comenzó Slughorn sin saber como seguir sin herir el ego de uno de los alumnos con mas talento de todo el curso – Es un desastre- dijo al fin, derrotado por no haber encontrado unas palabras mas suaves.
James escucho más de una risita por parte de los alumnos de Slytherin pero no le importo, bueno más bien no las escucho por que otra risa lo dejo tonto.
Por que Lily Evans se estaba riendo; de él, bueno si, pero se estaba riendo.
-Tal vez necesite clases particulares de Pociones señor- dijo con una sonrisa y sin apartar la mirada de la pelirroja- ¿Qué tal si me las imparte Evans? Usted siempre la esta elogiando por lo buena que es- comento como si tal cosa.
Sirius sonrió divertido de cómo su amigo había conseguido dar la vuelta al asunto de nuevo y en esta ocasión sin llegar a mayores…
¡BUM!
…Bueno por lo menos no había salido nadie herido, ¿no?
-Señorita Evans por favor- suplico Slughorn mientras se quitaba los restos de la poción de James de la cara.
Se escucho una leve queja proveniente de la primera fila pero no fue tomada en cuenta pues en seguida fue seguida de un coro de carcajadas.
-20 puntos menos para Gryffindor señor Potter- dijo Slughorn agitando hábilmente su varita y limpiando los restos de poción de su chaleco gris.- Y ahora limpie todo este desastre.
James se encogió de hombros y sonriendo le guiño un ojo a Lily, quien parecía querer matarlo con la mirada.
¡Wuala! Aquí tienen la 3º historia. Espero que os haya gustado.
Y ya sabéis, no seáis flojos y dejar algún comentario (no se admiten bombas o proyectiles dirigidos a la autora)
