Resumen: Santana López es la típica joven adulta que pasa por un mal momento en su vida y no causa más que destrozos, pero todo cambiara cuando conozco a la novia de un amigo suyo y comience a sentir a sentir cosas por ella. ¿Qué sucederá entonces?
Disclaimer: Glee es una serie de televisión que pertenece a Ryan Murphy, Brad Falchuk e Ian Brennan, siendo transmitida por la cadena de Fox.
~ El amor siempre es cero ~
3
Yo realmente tenía adormecido todos los sentidos de consciencia que pudieran existir, si es que había más de uno. No tenía idea de donde estaba, no tenía idea de que hora era, mucho menos tenía idea de en que momento salí de Amnesia y llegué a este lugar, pero nada de eso importaba.
Ella estaba besándome frenéticamente mientras sus manos recorrían mi cuerpo y yo tampoco dejaba de tocarla. Sentí algo blando detrás de mí y sabía que estaba sobre una cama con ella encima de mí. Con los ojos cerrados era difícil saber en qué clase de habitación estaba, espero que no una roja, y tampoco sabía cómo era.
Solo sé que con su cuerpo pegado al mío yo estaba más que caliente. Aún traía la ropa puesta, pero eso no dudaría mucho tiempo. Le di una vuelta en la cama quedando yo sobre ella y comencé a besar su cuello mientras aún tocaba su cuerpo. Ella gimió y antes de soltar una ligera risita cuando la besé en la comisura de sus labios.
– Es una pena que esté tan ebria como para recordar algo así – Murmuré.
– Uhm, entonces vamos a tener varias rondas de sexo salvaje. Bésame – Dijo riendo suavemente y lo hice.
Dios. Sus labios eran suaves, con un intenso sabor a alcohol, húmedos.
Poco a poco la ropa se desprendió quedando esparcida en algún lugar de la habitación y esa si fue una noche ruidosa.
La miré con una sonrisa divertida. Habían pasado un par de horas y el efecto del alcohol al fin había comenzado a desvanecerse haciendo que al menos pudiera recordar un poco. Había bebido algo de agua así como también me había asegurado con unas aspirinas. Brittany se rió al notar que no djeaba de mirarla.
Estábamos tiradas en la cama con un edredón celeste con un diseño de un color perla y un diseño elegante. Yo realmente no presté atención a mi alrededor.
– ¿Qué me sonríes tanto? – Ella rió suavemente.
– Estoy… ebria – Deje en claro mientras sonreía lentamente – me acabo de acostar contigo… y aún no tengo ni idea de dónde estoy
Ella se rió.
– Tienes una risa matadora –
– ¿Te encanta mi risa? –
– Me encantan tus ojos –
Ella se inclino a besarme y yo correspondí.
– ¿Crees que podremos seguir con otra ronda más? – Me reí con una ligera carcajada y Brittany la acompaño.
– Llevamos como cinco –
La cabeza me palpitaba horriblemente cuando me desperté y encima lo hice solo porque unas voces me despertaron. Me senté en donde estaba mientras frotaba mis sienes con cuidado y entonces al mirar la habitación casi me lleve un susto porque no la reconocía.
La habitación era grande, grande, había una cama doble en donde yo estaba en una zona a la mitad de la habitación. Las paredes estaban pintadas de un color celeste suave bonito, había un candelabro encima en el centro de la habitación. Podía ver un juego de puertas dobles frente a mí que seguramente era un armario o algo, luego al lado contrario de ellas había una puerta cerrada en donde podía escuchar las voces. Me puse en pie cubriéndome (porque estaba desnuda) con el edredón y camine hasta la puerta presionando ligeramente la oreja contra ella para escuchar.
Reconocí la voz de Brittany y la de la chica, Tina, ambas hablaban tranquilamente sobre algo.
– Siento que tengas que ir a trabajar en ese estado – La chica rubia le dijo a la asiática con una suave risa.
– Yo también – La chica dijo mortificada – Pero si no voy pueden despedirme y va a ser peor también ahora porque tengo todo el aroma a licor en la boca, me he lavado cinco veces y no se desprende
– Ya te dije que no es necesario que tengas ese tonto empleo –
– Lo sé, pero Blaine y yo no nos sentimos cómodos si no trabajamos. Por cierto, salúdame a Sam cuando despierte. El pobre chico debe estar muerto, estoy segura de que le vi muriendo por tanto alcohol anoche –
Brittany no dijo nada por un momento, luego escuche un soplido suave que era similar a un murmullo y luego Tina jadeo.
– Tienes que estar mintiendo –
– No se lo digas, por fis… –
– Britt… –
– Por favor, solo fue un rollo de una noche y estaba demasiado ebria como para darme cuenta de lo que hacía –
Tina suspiró y Brittany volvió a murmurar algo que no pude escuchar.
– Bien – Tina dijo – Okey, okey, pero por favor…
– Lo sé, gracias –
Me di la vuelta recargándome de espaldas contra la puerta y observando la habitación. Ahora, mi inventario sencillo y rápido de la habitación tenían más lujo. La habitación era enorme, había una sola ventana, pero está tenía una cortina que cubría toda la pared de enfrente a la puerta, las dos laterales tenían una la cama (desde la cabecera) y la otra tenía el juego de puertas dobles que seguramente era un armario (frente a la cama). Había un escritorio de vidrio con una silla de cuero giratoria y la laptop se veía de una marca carísima, pero tenía un corazón en la parte superior. El candelabro en el centro de la habitación debía tener más de cien pequeñas ampolletas y tenía algunas cadenas, era precioso. Camine tranquilamente hasta encontrarme con mi ropa esparcida en el suelo sobre una alfombra felpuda de color beige que combinaba con las paredes. Trague saliva sorprendida.
– ¿Dónde…? –
No llegué a preguntarme a mí misma donde estaba porque la puerta se abrió y yo nerviosa me volteé a ver. Brittany acababa de entrar y parecía pensativa, traía puesta una bata blanca y por lo que pude ver mi ropa no era la única tirada en el suelo.
Los acontecimientos de la noche anterior llegaron a mí de a poco. El alcohol en el bar, Brittany y su sonrisa divertida, un lapso de tiempo en que no recuerdo nada y lo siguiente que sabía estaba dentro de una habitación con ella besándome.
– Estás despierta – Sonrió – Hay panqueques abajo
Ella no dijo nada más, solo salió y yo asentí a pesar de que no me vio. Encontré una bata extra en la cama así que la saque y me la puse, luego busque algo que usar en mis pies y encontré unas pantuflas blancas, luego solo salí de la habitación.
Me encontré con pasillo que daba hacia la derecha, unas escaleras muy modernas y una vista increíble de una pared de cristal. A mi izquierda había otras habitaciones cerradas y cuadros en la pared. Bajé las escaleras con cuidado ya que los escalones parecían estar suspendidos en el aire. Al llegar abajo me fije en la preciosa vista de la ventana aquella. Daba hacia unas casas que parecían mansiones y un gran antejardín.
Tuve que girar a mi izquierda y caminar hacia donde pude ver un mesón grande que cubría toda una cocina con una gran isla y algunas cacerolas colgando sobre ésta. Brittany estaba sirviendo comida en unos platos.
A mi derecha me encontré con lo que podía ser el livin y esto era increíble. Había un televisor de al menos cincuenta pulgadas colgado en la pared, una mesa de centro de cristal que encima tenía dos pisos, dos sofás media luna color beige y dos pequeños sillones sin respaldo, solo un cuadrado, a cada lado de los media luna. Junto al living había una alfombra con un estampado de cebra y a un lado, una pared, se podía ver por una ventana semicircular el jardín trasero. Una piscina enorme, sillas de playas que parecían de cuero blanco y otras cosas más.
– ¿Dónde estamos? –
– AH, no lo sé… ¿Beverly Hills? – Me miro nerviosa colocando un plato en el mesón frente a mí.
– ¡Beverly Hills! – Abrí los ojos sorprendida – No me digas que anoche asaltamos una casa y encima dormimos juntas en la cama de alguien más. Iuh
– Sí dormimos juntas en la cama de alguien, mi cama – Ella dijo mordiendo un trozo de panqueque – Creo que estábamos demasiado tomadas
– ¿Crees? – Me senté en un taburete – Yo tengo una laguna. Hay algo que no recuerdo que sucedió entre nosotras bebiendo y nosotras acostándonos juntas
– ¿El camino hacia aquí? – Ella rió – Estábamos hablando y creo que yo mencione no sé que de mí y luego todo lo que recuerdo es que tomamos un taxi y el resto ya lo sabes
Parpadeé aturdida mientras trataba de procesar algo importante…
– Tú y yo… dormimos juntas… – Dije aún aturdida – y estamos en… Beverly… Hills… ¡VIVES EN BEVERLY HILLS!
Ella se sonrojo un poco desviando la mirada hacia el livin. Busque con la mirada el comedor y encontré no muy lejos del mesón frente a la living en aquella ventana semiredonda.
– ¿Robaste un banco para vivir aquí? – Me reí – Porque ni siquiera trabajas
– ¿Estás insinuando algo? – Fruncí el ceño. Sacudió la cabeza – No importa cómo o por qué vivo aquí
Me sorprendió su tono brusco y creo que ella lo notó porque relajo la mirada y luego suspiro.
– Escucha, Santana, lo de anoche, no puede repetirse – Yo levanté una ceja confundida y me fije que ella tenía la cabeza agachada, asentí un par de veces sin responder a nada. Después de haber comido los panqueques subí a cambiarme de ropa, esta vez observando sorprendida algunos cuadros colgados en la pared, parecían un tipo de arte… único y parecían ser caros.
Nuevamente en la habitación me quede aún sorprendida por tanto lujo que había en una sola habitación. Tras vestirme le eché un ojo a mi celular y pude ver algunos pocos mensajes de Rachel. Como todas seguramente estaban con resaca no creo que les importara mi ausencia por ahora así que no importaría si yo llegaba ahora.
Salí de la habitación de Brittany y luego me dirigió devuelta abajo, ella dijo que iría a cambiarse y luego me iría a dejar. Yo asentí, porque dudo que pueda ser capaz de pagar un taxi hasta el barrio donde yo vivo (es una fortuna de dinero). Cuando ella volvió vestida, con otra ropa a la del día anterior me hizo salir de la casa y lo que estaba haciendo quedo a la mitad.
Yo estaba mirando por las ventanas hacia el jardín trasero. La piscina tenía una forma de un frijol y era grande, había varias sillas de playa que en lugar de ser de maderas parecían ser de una tela suave y esponjosa (porque dentro habían unas sillas similares a las de playa pero de cuero y un chaise long), había algunos quitasoles puestos, una mesa redonda de cristal con unas sillas cómodas. El jardín era grande y los límites de la casa eran separados de los demás limites de otras casas por unos arbustos cuadrados.
Por fuera un aroma silvestre y delicado me inundo enseguida, así como también el aroma a ricos.
El jardín delantero de la casa era amplio y solo los limites laterales eran cubiertos por arbustos cuadrados bien cortados y estos estaban puestos en una línea recta, sin embargo con una curva en medio y ambos tenían dirección hacia la izquierda. Había un solo camino que se dirigía hacia la acera y estaba echo de rocas planas separadas. En la entrada había un tapete que decía: Bienvenidos. Había un buzón con el apellido Pierce y además algunos arboles pequeños con flores, unos rosales blancos que harían que las rosas de Rachel murieran enseguida. Camine por el camino de piedras sorprendida hasta que noté que Brittany no me seguía, en su lugar se dirigió hacia una zona en la casa donde había una gran puerta de metal, era un garaje. Ella la abrió con una alarma y dentro pude ver dos autos: el descapotable que ella tenía y otro que parecía ser más… común.
Entonces, tras haber notado los autos noté la forma rectangular de la casa. Dos pisos y parecía tener una terraza como tercer piso. En el primer piso la puerta de entrada estaba pintada de un color café chocolate, las paredes parecían blancas, pero creo que eran marfil sin duda. Las ventanas eran grandes, sobre todo aquella que dejaba ver la escalera. Arriba caminando hacia el costado izquierdo pude ver lo que eran dos cortinas cubriendo una ventana de una pared completa e imagine que era la habitación de Brittany, al lado por ese mismo costado había otras ventanas cerradas. No podía ver lo que había al lado de las escaleras pero imagine que era un pasillo que seguramente yo no había notado.
Un bocinazo me llamó la atención y cuando volteé a ver Brittany estaba instalada en el asiento del conductor de un California. Yo asentí una vez y camine hasta el asiento del copiloto. Tras ponerme el cinturón partimos.
Pude observar que había todo tipo de casas en este lugar, con las formas más grandes, algunas realmente parecían ansiones y castillos mientras que otras tenían un estilo moderno-rectangular como la de Brittany. Los árboles eran grandes y tenían formas de todo tipo, lo que me recordó a los arboles que cortaba Edward en El joven manos de tijeras.
– ¿No me vas a decir cómo vives aquí? – Intente hacer un tema de conversación mientras suavemente golpeaba mi muslo nerviosa. Brittany me miro furtivamente y luego de nuevo a la carretera.
– Mi padre es dueño de una cadena de hoteles y mi madre es jefa de un bufete de abogados – Ella se encogió vagamente mientras su voz denotaba un ligero tono frío. Me estremecí notando que ese no era tema con el cual quisiera hablar así que me dedique a observar por la ventana.
Cuando llegamos a mi casa no me baje enseguida, esperé un momento y luego miré a Brittany.
– Tenemos que hablar sobre lo que sucedió anoche – No sé porqué lo dije, solo sucedió y ya.
– Ya hablamos de eso –
– Habló de… lo que realmente sucedió, no de volver a hacer – Dije tragando saliva. La miré a los ojos y pude ver que tenía miedo, miedo de que Sam se enterara de esto.
Ella abrió la boca para hablar, pero su teléfono sonó, lo miró y luego pareció que su corazón y sus ojos se le saldrían así que imagine que se trataba de él. Yo suspiré.
– Lo haremos luego – Abrí la puerta del auto y me baje. Cuando iba caminando hacia mi casa, al pasar por el costado del auto del asiento del conductor pude escuchar un "hola bebé" de Brittany que parecía haber respondido a la llamada.
Cuando entré en casa vi a Rachel sentada en el sofá frotándose las sienes con ambas manos, mire por la ventana y vi que Brittany había encendido el auto para marcharse a lo que yo espere que lo hiciera antes de que Rachel la viera o si no tendría cosas que explicar y no sabía cómo hacerlo.
– ¿Dónde has estado? Me duele mucho la cabeza y… y… no recuerdo nada. Por favor dime que no te fuiste por allí a meterte en problemas con ese chico que conociste anoche –
Fruncí el ceño al no recordar a ningún chico que he conocido anoche. Camine hasta ella ayudándola a ponerse en pie.
– ¿Has tomado agua, enana? –
– Cerca de veinte vasos en el último minuto – Dijo cansada – ¿Vas a decirme?
– No porque no es de tu incumbencia –
– Hey, sí lo es, soy… –
– No me importa lo que seas ahora, ¿vale? Quiero ir a mi cama y también a una ducha bien merecida – Dije.
Subí a mi habitación e hice lo que dije, pero en lugar de acostarme a dormir no dejaba de dar vueltas en la cama. Realmente no recordaba mucho de la noche anterior, pero solo estar en mi cama me hacía oler algo que no estaba allí: Brittany. No era alcohol o un aroma en específico sino que era una fragancia sin nombre que jamás había olido en mi vida pero me recordaba a Brittany sin duda.
¿Qué demonios sucedió?
Tuve sexo con la novia de mi amigo, quién fue mi novio y ahora somos grandes amigos que se pelean seguido con insultos infantiles. ¿Cómo mirar a la cara a Sam ahora, apenas si pude ver a Brittany? Ahora me siento terrible, pero… ¡Por qué no dejo de pensar en ella!
Decidí que un vaso de agua me podría calmar, pero tan solo he llegado abajo Rachel parecía estar hablando en un murmullo con alguien, no querían que les escuchara y yo no lo iba a hacer pero escuche algo sobre Sam así que me quede en la parte superior de las escaleras donde no me verían.
– ¿Estás segura? – Rachel cuestiono suavemente.
– Segura – Parecía ser Mercedes – Te lo digo cuando desperté esta mañana él estaba ahí. Me dijo que solo nos besamos, pero…
– ¿Pero…? Estamos intentando ser amigas de Brittany y parece que con Santana es la única persona con la que logra llevarse mejor que una de nosotras tres. ¿Te imaginas que sucedería si ella se entera d que dormiste con Sam? –
– No dormí con él – Masculló Mercedes.
"Pero yo sí dormí con Brittany."
– Me refiero a que no sucedió nada – Mercedes dijo – Eso me preocupa. Sam dijo que amaba a Brittany y ella a él
– Lo siento, Mercedes – Rachel murmuró. Imagine que le abrazó. Yo me quede ahí unos minutos antes de subir nuevamente las escaleras mientras pensaba en lo que acababa de suceder.
Mercedes y Sam. No lo entiendo. Brittany y yo. Tampoco lo entiendo.
Le di varias vueltas al asunto con Brittany en mi cabeza y mientras más lo hacía más me daba cuenta de que había cosas invisibles que sentía en mi cuerpo como unas manos fantasmas recorrer cada centímetro de mi piel, unos labios húmedos y suaves, probablemente la punta de una nariz y otras más. Me estremecía ligeramente e involuntariamente cada vez que pensaba en Brittany. Vagamente recordaba haberme acostado con ella, pero de que lo recordaba lo recordaba.
Ella era muy dulce, pero había algo que yo no podía entender cuando estaba cerca de ella: su forma de ser, su sonrisa o tal vez su inocencia. Había algo en ella, algo inexplicable para mí.
No importaba cuanto tiempo estuviera lejos de ella, tampoco importaba cuanto tiempo loa evitara siempre terminábamos encontrándonos de una u otra forma.
Las primeras dos veces solo la ignoré, apenas si la miré a los ojos solo para darme cuenta de que ella también me estaba ignorando, pero la tercera no lo pude hacer porque estaba yo caminando por la calle dirigiéndome a Starbucks cuando la vi a ella sentada en una de las mesas. Tenía unos papeles desparramados por la mesa, pero de lo que podía ver parecían unos dibujos de una persona, también tenía una computadora y un vaso de papel seguramente con café.
– Hey – Dije caminando hacia ella. Levantó la mirada de sus papeles y me miró sorprendida.
– ¿Qué haces aquí? – Parecía nerviosa de pronto.
Sonreí algo nerviosa – Vine por café y te he encontrado –
– Oh – Ella movió la cabeza divertida aunque nerviosa – Sí, es verdad, es una cafetería
Sonreí ligeramente – Uhm, sé que no hemos hablado en unos días, pero creo que deberíamos hacerlo porque… bueno… –
– No es el momento – Respondió automáticamente. Volvió a mirar sus papeles. Pude ver que los dibujos que yo había notado antes eran ahora unos dibujos más definidos de unas personas en un paso de baile. Era en pareja por lo que podía ver y en la parte baja del dibujo había algo escrito con una letra cursiva u con tinta roja.
– ¿Por qué? – Pregunté – ¿Acaso vas a ignorar el hecho de que nos acostamos juntas y engañaste a tu novio? El cual, por cierto, pudo o no haberte engañado también esa noche
Ella me miro sorprendida y luego suspiro – Escucha, Santana, es mejor que te vayas –
– No vas a ignorarme. Admito que yo te ignore antes, pero ahora es momento de que hablemos sobre lo que sucedió –
– ¿Sucedió algo malo? –
Me tensé en ese momento como Brittany dejo caer el rostro entre sus manos conteniendo un suspiro en sus labios. Lentamente di vuelta la cabeza y me encontré con ese cabello rubio ceniza, sus ojos azules y sus anchos labios. Vestía con una camiseta negra y unos jeans, sonreía ligeramente despreocupado y en sus manos cargaba un plato con donas.
– Nada, cariño – Brittany dijo con un tono suave. El muchacho sonrió ligeramente despreocupado mientras se sentaba al lado de la rubia de ojos azules encantadores.
– Traje las donas –
– Sam – Dije nerviosa.
– Oh, cierto, ¿tenían que hablar de algo importante? –
– No es nada. Solo una estupidez – Dijo Brittany con una sonrisa tranquila – Nada más que eso
Sam me miró tranquilo esperando a que confirmara lo que Brittany había dicho y juro que vacile antes de responder, pero esos ojos azules parecían suplicarme de momento no decir nada, dejarlo pasar y por dentro me prometían que hablaríamos sobre lo que sucedió.
– Seguro, solo es una estupidez –
– Oh –
– y es que es tan estúpido eso. Brittany y yo veremos una película en su casa mañana por la noche y quería que viéramos los detalles, diferimos un poco sobre el género que vamos a ver – Ella abrió los ojos alarmada.
– ¿En tu casa? – Sam la miró sorprendida – ¿Cómo es que Santana puede ir y yo no?
Fruncí el ceño, confundida. Brittany bebió del vaso de papel y luego se lamió los labios con diversión.
– Ella, uhm, nosotras de hecho hicimos una apuesta que he perdido. No sabía que The Walking Dead no estaba basado en un hecho real – Brittany dijo con una expresión de disculpas a lo que Sam parecía sorprendido.
– Pero yo te dije que no era así –
– Ya lo sé, pero los zombies se veían tan reales – Ella sonrió y Sam también. Reprimí una arcada cuando él la besó y luego retrocedí un poco.
– Okey, yo me largo. Nos veremos luego para decidir que película veremos –
– Sí – Dijo en un susurro débil.
No deje de pensar en eso que fue tan extraño. Sam que es su novio de hace más de tres meses más o menos no tenía ni la menor idea de dónde vivía ella, lo que lo vuelve raro y me pregunté por qué.
Continuara…
Este fics no será muy largo, yo creo que con un minino de diez y un máximo de quince. Antes, originalmente estaba pensado para veintidós capítulos, pero después de pensarlo decidí que iba a ser un fics corto.
Dejen Reviews.
