Bueno aquí esta el segundo capitulo, he tardado un poco en subirlo pero es que con todos los problemas que tengo no pude seguirlo. Tengo la idea clara de como será el siguiente así que espero acabarlo pronto. En estos dos capítulos conocemos la parte sentimental de Atsuya, pero para los siguientes aparecerá su parte rebelde, así que no paren de leer porque esto no es más que el principio. Cuando acaben espero que responda a esta pregunta: ¿Qué quieren que haga Atsuya en el orfanato?,¿qué harían ustedes?, estoy esperando sus repuestas.
Atsuya: No le hagan caso, solo lean mi gran historia.
Pau-chan: Cállate que los espantas!
Para que no sigan leyendo nuestra pelea, espero que les guste este capitulo. Acepto criticas, propuestas, ideas, me vienen muy bien jajaja.
Atsuya: Mi historia no le pertenece a esta.
Pau-chan: Pero lo demás si, todo lo hago yo así que te callas. Inazuma Eleven no me pertenece, pero lo demás sale de mi cabezota.
Ya habían pasado unos días, y ahh que desastre, era como un manicomio. Los alumnos solo hablan del Futbol Frontier Internacional, era absurdo, ni siquiera podían ver un maldito partido. Mi sueño era participar en él, y en cambio estaba encerrado en ese maldito orfanato, además criticaban a los demás como si fueran mierda andante. Los profesores, en cambio solo buscaban escusas para mandarte a darle una visita a la muy querida directora.
Me encontraba en mi habitación con el paquete que me habían dado mis amigos en las manos. Solo pensaba cosas como lo abro? No lo abro?, estaré preparado para ver lo que tiene dentro? Al fin me había decidido a abrirlo, cuando mi queridísimo compañero de habitación apareció, solo para incordiar.
Qué haces aquí solo?- preguntaba el muy idiota, lo siento por él, pero no me caía nada bien. Era un chico prepotente, de esos que presumen por ser los favoritos y iba rodeado de tíos que se encargan del trabajo sucio como las peleas, digamos un cobarde. Lo más gracioso de todo esto era que las chicas lo adoraban por "galán", eso sí que me daba risa.
Como si te importara-era la primera vez que lo miraba detenidamente. Su cabello rubio caía mojado en sus hombros, sus ojos azules miraban curiosos lo que había entre mis manos. Le fulminé con la mirada, y apoyé la caja en mi cama, con un ágil movimiento le tiré una almohada a la cara para que saliera de la habitación y cerré la puerta a sus espaldas- Espero que lo pases bien!-grité divertido, seguro que estaba que echaba humo por las orejas. Me lo confirmó un gruñido al otro lado de la puerta, al que respondí con una larga carcajada.
Una vez solo me tiré sobre la cama, entrelacé mis manos por la caja y la apoyé en mi regazo, la miré intentando adivinar lo que había en su interior. No me contuve, por lo que cinco segundos después estaba rompiendo el papel, desesperado por ver lo que contenía. Era una caja de madera sin olvidarnos de su tamaño mediano, algo vieja pero eso era lo que le daba su bella imagen. La destapé con cuidado, y dentro me encontré con muchos papelitos de periódico cortados, cosa que me dejo incrédulo. Me sentía algo perdido, esto era el regalo?, una vez me puse a pensar me di cuenta, seguro que los regalos estaban tapados, solté una risita nerviosa por lo tonto que había sido al no darme cuenta antes. Rebusqué entre toda la caja, debían de haber pasado unos cuantos segundos, que a mi parecer equivalían horas de tortura, cuando al fin toque algo sólido que enseguida saqué de la caja, dejando a la luz un bello portarretratos, que cogí entre mis manos para verlo. Tenía una linda foto de los cinco riéndonos, con un Ryota ruborizado. En cuanto la vi en mis labios se había dibujado una de mis mejores sonrisas, ese día no habíamos parado de reírnos por lo que le había pasado a Horiuchi.
Era un día soleado, algo muy raro ya que normalmente nevaba. Me había levantado temprano, bueno mejor dicho me habían levantado los ronquidos de mi compañero, no me gustaba nada compartir mi habitación, y menos con él. Me levanté sin ganas, pero en cuanto salí de la cama me helé literalmente. ¿Por qué hacía tanto frío?, cogí una camiseta del armario, la primera que vi y me encaminé en busca de la razón de tan baja temperatura del cuarto, él cual era muy grande. Enseguida encontré el problema, la ventana había quedado abierta toda la noche, un simple despiste lo tiene cualquiera. Me acerqué a ella asomándome para ver el amanecer, me encantaba estas horas de la mañana, por su tranquilidad, y me encantaba ver el comienzo de un nuevo día. Me quedé así un buen rato, sin hacer nada solo sintiendo el viento fresco en mi cara. Sería un buen día, sin dudarlo, en estas fechas días soleados por aquí hay muy pocos, estábamos en pleno invierno. Salí corriendo para desayunar, sin antes tirar de la cama a mi compañero, Satou. Con tan solo verlo me daba dolor de cabeza pero bueno… Si no se levantaba tendría que levantarlo con agua fría, algo de lo cual disfrutaría normalmente, pero ese día no tenía ganas de nada. Cuando llegue a la planta baja me encontré con un Shuto dormido, parecía un zombie. Solté una pequeña carcajada, enseguida me tapé la boca y eche a correr hacía la cocina, donde seguro que encontraría a Naomi. El suelo estaba frío, demasiado para mi gusto, tenía los píes helados. Pronto llegue a mi destino, y tal y como había imaginado Naomi estaba allí, cocinando algo.
¡NAO-CHAN BUENOS DÍAS!-grité muy contento de verla, e interesado por lo que estaba preparando. Mis tripas me pedían algo para llevarme a la boca y si pudiera desayunaría helado, pero me lo habían prohibido. Maldije mentalmente a la sensei y mis tripas sonaron, haciendo que me ruborizara.
Atsu-kun, no grites que están durmiendo- susurró ella, como siempre preocupada por los demás. Hice una mueca de lastima, para indicarle que estaba arrepentido. Enseguida se acercó a mi y me ofreció que me sentará.- Va a ser mejor que comas mucho, para reponerte de tu entrenamiento de ayer.-Seguido de estas palabras, deposito en la mesa el desayuno.
Arigato!-Sin pensarlo dos veces empecé a devorar el manjar que me había echo mi amiga. Estaba riquísimo, "en serio, tengo que decirle a Naomi que me enseñe a cocinar" pensaba, recordando la única vez que había cocinado, casi mató mis compañeros. Sonreí algo avergonzado.
¡Buenos días chicos!-apareció en la habitación Gorou, bostezando.-Como pasaron la noche?
Con frío, Satou-baka se dejo la ventana abierta- estalle, al recordar que casi acabo como un cubito de hielo.- Casi lo mato- dije con un tic en la ceja.
Mi noche estuvo bien, dormí como un ángel.- decía Naomi con su voz aguda, me encantaba cuando hablaba porque parecía un pájaro cantado por las mañanas. Siempre fue muy agradable encontrarse con ella al levantarte, porque te hacía parecer que estabas en el paraíso.
Gorou, siéntate a comer- le sonreí ampliamente y di palmaditas el la silla que se encontraba a mi lado, para indicarle que se sentara.- El desayuno está riquísimo, sigo pensando que Nao-chan tiene un secreto para poder cocinar tan bien. Y no me lo quiere decir-hice una mueca y empecé a reír, seguido de mis dos compañeros.
Seguro que no te serviría de nada, ni con eso- esa voz provenía de la entreabierta puerta. Enseguida me di cuenta de quien se trataba. Era nada más ni nada menos que Teshima Shuto. Se acercó a Naomi y le pidió una taza de café, que la muy intuitiva chica ya tenía preparada. Se apoyó en la pared y le dio un sorbo.
Te ves muy cansado, no sería mejor que durmieras un poco más?-preguntó algo preocupada Fukao.
No tengo sueño-dijo Shuto con su muy normal malhumor.
Nao-chan tienes que entenderlo, el pobre se paso toda la noche espiando a Ryota mientras dormía- la cara del acusado se puso roja como un tomate, lo que hizo que me riera. Era muy gracioso tomarle el pelo con ese tema, siempre acababa igual. Desde hace tiempo me había dado cuenta de la cercanía de estos dos, pero se veía que Ryota no se daba cuenta de los sentimientos de Shuto.
ATSUYA! ¡TE VOY A MATAR! –dijo el pobre tomate, tirando el café al suelo y corriendo hacía mi, que ya había salido pitando de la habitación. Corrimos durante unos cuantos minutos. Decidí esconderme fuera, cuando salí me encontré a Ryota. Me desconcertó, él iría directo a devorar su desayuno. Me acerque y posé mi mano en el hombro de mi mejor amigo, que saltó del susto. Que silencioso soy por dios, tendría que ganar un premio.
¡NO ME MIRES LA CARA!-gritó, de repente escuche el ruido de la puerta al abrirse. Tenía una idea, me plante ante Ryota, mirando su cara. Tuve que contener la risa durante un buen rato, tenía la cara pintada como la de un payaso. Shuto nos miraba atónito, hasta que no pude más y solté una larga carcajada, llorando de la risa. Naomi y Gorou, que al parecer habían venido con Shuto, se acercaron. Ryota se dio la vuelta para ver Teshima, dejando ver a todos su cara. Todos pronto se unieron a mí, que rodaba de la risa en el suelo.
Horiuchi acabó riendo con nosotros. Estuvimos así durante un buen rato, hasta que sentimos la luz del flash de una cámara.
Pasé mis mano por el cristal, no sé el porqué pero lo hice. Apoye el portarretratos en la mesita de luz y seguí en la busca de lo que me esperaba en baúl. Volví a introducir la mano en la caja, moviéndola de lado a lado, hasta que al fin toque algo. Papel? Lo saque de la caja, encontrándome con una carta. El sobre de un color sepia, iba con el color del bolígrafo escrito y ponía:
Atsuya, nuestro fiel amigo. Nunca dejes atrás tu sueño, porque todo puede hacerse realidad.
Se distinguía la letra, había escrito Naomi, no podía ser la de otro. Era perfecta, cursiva, limpia, que hermosa caligrafía.
Rompí poco a poco el sobre y retiré delicadamente la carta, la abrí y poco a poco el mundo se paro a mi alrededor, lo único que me importo fue esa carta.
Nuestro querido Atsuya:
Cuando nos comunicaron tu partida no lo podíamos creer, era muy doloroso imaginarnos un futuro sin ti. Por eso estamos aquí para escribirte, para comunicarte lo tanto que te queremos.
Antes que nada, decirte que estos regalos están hechos con nuestro corazón, recuérdalo siempre.
Sé que no es que seamos buenos en esto de mostrar al mundo nuestros sentimientos, pero se hará más fácil escribirlos. Nosotros y cada uno de los niños de este orfanato habían levantado un muro a su alrededor. Teníamos miedo del dolor, de la felicidad, porque siempre habíamos vivido en un mundo tenebroso donde solo se podría encontrar la tristeza.
Se dice que siempre cae a un ángel del cielo, que acude a salvar las almas en pena. Y de la nada, por arte de magia apareces tú, y con todas tus fuerzas destruyes lo que nos separaba de disfrutar de la vida. Gracias por todo, gracias por existir, gracias por apoyarnos, gracias por estar en las buenas y sobre todo en las malas, gracias por ser como eres, gracias por existir y no nos vengas con que eso es lo que hace un amigo, que no las aceptas…porque te pegamos jajaja
Lo que más nos sorprendió fue tu historia, sé que no te gusta recordar, tú al contrario que nosotros te levantaste y seguiste adelante.
Fue entonces cuando empezó nuestra amistad. Tu risa, tu sonrisa, tus sueños, poco a poco nos fuiste metiendo en un mundo de esperanza. En esa extraña dimensión podíamos soñar, reír, sonreír contigo, lo único que importaba era seguir adelante sin remordimientos.
Si nos caíamos y no sentíamos mal estabas tú siempre, ayudándonos a todos a recuperarnos y si hacía falta te dañabas a ti mismo.
Pero no faltaban las bromas, tú y Ryota juntos… erais dos demonios imparables. Al principio no lo entendíamos, pero en poco tiempo nos dimos cuenta de lo que queríais demostrar.
Ryota fue el más afectado, ahora que te vas él va a estar solo. Eres su hermano, sois tan iguales pero a la vez tan diferentes.
(Shuto está muy preocupado, yo a estos dos le veo futuro. Uf que no me está mirando, sino estoy muerta).
Sin ti no va ha ser lo mismo esto, te vamos a echar tanto de menos… Que sepas que has sido lo más grande.
Si es que somos una familia, y ahora nos separan… ¿por qué justo ahora? ¿Por qué tú y no otro?
¿Recuerdas cuando te encontramos llorando encerrado en un armario porque había una tormenta? Pues si no mal recuerdo, acabamos todos llorando jeje. Es como si nuestro interior estuviera unido, cada golpe y dolor que sienta uno el otro también lo siente. Porque somos uno.
Te mereces lo mejor, y que sepas que pronto nos veremos. Por ahora solo podremos comunicarnos a través del teléfono y escribiendo cartas.
Por ti recorreríamos el mundo entero, así que prometemos ante un balón de soccer que te vamos a ir a buscar.
Dentro de poco empieza el F.F.I., tu sueño era participar en el y luchar contra el mundo entero. Lo vas a cumplir, porque cada entrenamiento, cada herida, cada caída, te ha hecho suficientemente fuerte para tu destino.
Como decías: La vida y el destino no eligen lo que eres, tú eres el que debe crear tu propio camino y oponerte al destino, por eso levántate y has algo al respecto porque si te quedas sentado y te rindes no cumplirás tu sueño.
El destino nos jugo una mala pasada, pero este no nos va a impedir que volvamos a contemplar tu hermosa sonrisa.
Pásatelo bien en tu nuevo hogar, y espero que encuentres personas que merezcan la pena.
Te queremos; Gorou, Shuto, Ryota y Naomi.
Las lágrimas caían por mis mejillas y las carcajadas se abrían paso desde mi garganta. No sabía que hacer, era algo raro… Estaba feliz, pero también los echaba mucho de menos. Esa mezcla de sentimientos era muy confusa para mí, no lo entendía muy bien. ¿Por qué me pasaba esto? Era el amor que sentía hacía mis amigos, que era tan fuerte que me provocaba ese dolor en el pecho al sentirlos lejos.
Rebusque aún más hasta sentir entre mis mano algo muy pequeño, al observarlo me sorprendí. Era la pulsera que le había regalado la madre de Ryota a su hijo antes de morirse. Él nunca pero nunca se la sacaba y ahora me la había entregado, era un tesoro para él. Enseguida me la puse como pude, era hermosa. Fue entonces cuando oí el ruido que hacía la puerta al abrirse. Mis lágrimas seguían cayendo, seguro que era el idiota de Tanaka (mi muy querido compañero). Me pase la manga de mi chaqueta para borrar prueba alguna de que estuviera llorando. Y apareció, me miro incrédulo lo que me indico que se había dado cuenta de que hace poco había estado llorando. Mi orgullo estaba siendo destrozado, eso no podía pasar. Lo fulminé con la mirada.
¿Por qué lloras?- ¿cómo que llorar? Fue entonces cuando me di cuenta de que no había parado de hacerlo. Se me ocurrió algo, que no le iba a gustar pero era la mejor forma de no dañar mi orgullo.
¿No ves lo que me provoca tu cara?-dije sonriendo con malicia. Sus ojos ardieron de odio, le había tocado en lo hondo, que interesante.
¡No te burles de mi, maldito!- gritó muy pero que muy cabreado. – Tendré que enseñarte de lo que soy capaz de hacer!
¿Me estás amenazando?- pobre de él, había puesto en marcha mi plan. Quería ver que tantas agallas tenía este malnacido.
Yo solo advierto.- esa frase siempre era seguida de un refrán, ¿cuál será?- Y se dice que el que advierte no es traidor.
No te tengo miedo, ¿lo sabes?-me levanté de la cama y me acerque lentamente hacía él. Sonreí victorioso, cada paso que daba más nerviosismo de su parte.
¡Aléjate de mi!- soltó un grito, su nerviosismo aumentaba al igual que la temperatura de su cara. Estaba más rojo que el mismísimo Shuto cuando le bromeaba con Ryota.
Ya encontré tu punto débil, que patético eres.- quería divertirme y dañar su orgullo, esto iba a durar muy poco tiempo. Quede en frente de él, mirándolo a los ojos. Riendo entre dientes. ¿Realmente era así? No me lo esperaba, había imaginado un poco más de firmeza por su parte, y vuelvo a decir completamente patético.
Maldito-soltó entre dientes, retrocediendo.-Vas a tener tu merecido.
Qué me vas a hacer?-lo arrinconé contra la pared, acercándome a su rostro. Sentía su respiración agitada, su aliento chocaba contra mi cara. Los latidos de su corazón habían acelerado, tanto era el silencio que incluso podía oírlos. Su cara cada vez más roja, visto así hasta parecía inofensivo.- Si solamente eres un cobarde- le susurré al oído.
Adelanto del siguiente capitulo:
Me tendré que afrontar ante la verdad de Tanaka, su triste historia hará que me arrepienta? Todo esto en el siguiente capitulo, no se lo pierdan. Un reto más para llegar a cumplir mi sueño.
Qué les pareció? Me pase mucho con Tanaka(no creo) jajajaja. Bueno ya queda menos para que llegue a conocer a Inazuma Japan, y con ello más risas y más problemas. Pero si quieren llegar hasta eso tendrán que superar todos los retos que le propone el orfanato. Estoy en proceso de hacer dibujos para ponerle cara a Shuto, Naomi, Gorou y Ryota, espero tenerlos pronto. No lo hago para Tanaka porque..., si siguen leyendo tendrán la respuesta jajaja
Atsuya: No eres como aparentas, afeminado.
Tanaka: Me vuelves a subestimar, afeminado yo? Al menos no tengo el cabello rosado.
Atsuya: Qué te pasa con mi peinado? TE VOY A MATAR SI SIGUES METIÉNDOTE CON MI PELO!
En fin, esos dos no pueden estar juntos ni en mis sueños, espero muchos reviews, y gracias a los que leen y me dan una oportunidad.
