Hola a todos ¡Cuánto tiempo! Ya volví y me disculpo por la demora. Una petición especial al final del capitulo, por favor léanla y ayúdenme con eso. Un saludo enorme y mi entera gratitud a todos los lectores del fic.
Gilraen Vardamir: Hola y gracias por el comentario, estoy de acuerdo contigo, Ron es un tonto y Lavender es un poco pesada. Pero que se le va a hacer, debemos tener en cuenta que Ron es un adolescente y no sabe como manejar lo que siente, digamos que el regalo que le dieron los gemelos fue bastante útil.
Celedir: Siento haberte hecho esperar tanto, pero como ya lo dije en el capitulo pasado he estado muy ocupada en el trabajo. Creo que este capitulo te va a gustar. Disfrútalo. Un saludo y gracias por leer.
billiusandjane: Hola, te agradezco el review. Bueno eso de continuarlo hasta el séptimo, lo dudo. Desde un comienzo dije que el fic era corto a lo sumo tres o cuatro capítulos, por eso se llama de pájaros asesinos a reconciliación. Pus bien, creo que aun voy a escribir dos capítulos más y un epilogo (Claro que todo depende de ustedes). Yo creo que este capitulo te va a gustar. Nuevamente gracias por tu review y por el interés que muestras por el fic.
maring: Hola, dado tu review te pido que leas una el cuestionamiento que plateo al final del capitulo, me gustaría conocer tu opinión al respecto. En cuanto al capitulo anterior tienes toda la razón, el tiro le esta saliendo por la culata a Ron y las cosas se están desbocando tanto que esta perdiendo la amistad de Hermione. Espero que este capitulo te guste y no dudes que estaré pendiente de tu review. Gracias.
Karo: Gracias por el comentario, creo que esta Hermione ha llevado a un nivel mucho más alto su orgullo (Porque todos sabemos que uno de sus defectos es precisamente ese), Pero dadas las circunstancias la comprendo, Ron se ha pasado de la raya esta vez.
Criisthy Granger: Hola, es a ti a quien debo agradecer por un review tan hermoso, realmente me puse muy contenta después de leerlo. Debo confesar que me has recargado una gran responsabilidad, la responsabilidad de escribir capitulo que realmente te gusten, tanto o más que los anteriores. En este me adapté más a lo que creo que sentían los personajes (Hermione y Ron) cuando se dio lo del envenenamiento de Ron y por supuesto, guiándome por los tiempos dados en el libro. Para mí esta parte es muy importante por que es la evidencia del cambio de actitud que presentan después los personajes, creo que un simple lo siento no es suficiente para el cambio radical que demuestran Hermione y Ron. Por otro lado, tengo otro fic de esta pareja (LOS FRUSTRADOS INSTINTOS DE UN BUEN BRUJO) Es un fic muy tierno y algo… intimo… ¿Lo has leído? Me gustaría que lo hicieras y bueno de verdad espero recibir otro review de parte tuya. Me pondría muy feliz. Gracias, gracias y mil gracias por ese maravilloso comentario.
Aridnere: siento haber demorado tanto la publicación del nuevo capitulo, espero que mi tardanza no haya hecho perder tu interés en la historia. Gracias por el comentario y por tu interés en el fic.
Capuchina: nuevamente me disculpo por mi descuido. Pasando a otro tema, espero que este capitulo te guste mucho, es total y enteramente Hermione - Ron sin interrupciones. Espero tu comentario con respecto a la actualización y a un cuestionamiento que planteo al final de fic. Gracias y mil gracias por tu fidelidad al fic.
The Otter's Tale: Hola y gracias por tu comentario, de verdad me disculpo por la demora en la actualización del fic. Espero que este capitulo te guste tanto como los anteriores. En este capitulo tuvo que introducir muchos elementos salidos de mi imaginación y de lo que creo que ocurrió (o lo que me gustaría que hubiese ocurrido). Espero de verdad tu comentario con respecto a ello. Saludos enormes.
Atenea92: gracias por tu buenos deseos, si es verdad he tenido que agregar algunas cosas para que el fic se de la manera en que se esta dando, este capitulo por ejemplo es un claro ejemplo de ello, es algo que creo que ocurrió cuando Ron enfermó, espero tu opinión al respecto.
Snowfallbaby: Gracias, si se que a veces se me van algunos errores ortográficos pero es que a veces cuando termino de escribir el capitulo y repaso lo que he escrito para revisar todos estos detalles estoy tan cansada que no me doy cuenta y los paso por alto. Me disculpo. Nuevamente gracias y no dudes que espero tu comentario por esta actualización.
MaKaRonHer: Hola, estoy de acuerdo contigo Ron y Hermione son un poco cabeza dura, pero sin ser como son no nos atraería tanto esta pareja. Espero que este capitulo te guste y que me disculpes por la demora. La intensidad del trabajo ha bajado y creo que no demoraré tanto para la siguiente actualización. Un enorme saludo y gracias por tu review.
Ashamed Kawaii: Gracias y espero que comprendas mi falta de tiempo para actualizar, es increíble que hayan pasado semanas y semanas y de pronto me di cuenta de la cantidad de tiempo que había pasado sin actualizar. Mil disculpas por eso.
NanittaPotter: Hola y gracias por tu comentario, siento haber demorado tanto la publicación pero aqui esta el nuevo capitulo, espero que no te defraude. Un saludo.
Orion no Saga: Gracias por tu comentario. Aquí esta la actualización, espero que sea de tu agrado. Un saludo.
En el capitulo pasado ocurrió que pase por alto un review y no lo respondí y por lo cual pido nuevamente excusa. Si eso volvió a pasar, me disculpo de antemano y por favor háganmelo saber enseguida para corregir mi eror.
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Capítulo 3. La noche más larga
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Sintió como el mundo se le venia encima. De un momento a otro el corazón de Hermione Jane Granger dejó de latir con la intensidad rutinaria y un helado viento le recorrió todo el cuerpo para quedar instalado en su pecho. Ginny y Neville corrieron hacia ella, la pelirroja con el rostro compungido y el bonachón joven pálido como una hoja al ser conciente del error que había cometido ¡Rayos! ¿A quien se le ocurría entrar a la sala común gritando a los cuatro vientos que habían envenenado a Ronald Weasley? Sobre todo cuando la sala estaba ocupada precisamente por las dos personas a las cuales la noticia les afectaba en mayor proporción.
Hermione se llevó una mano al pecho mitad para aliviar el dolor que sentía allí y mitad para saber si aun continuaba latiendo, debía admitir que la impresión que acababa de recibir no podía tomarse a la ligera y le había afectado física y emocionalmente.
-¿Estas bien?
Preguntó alguien, pero ella no sabia a ciencia cierta quien había lanzado la pregunta y a quien iba dirigida.
-Neville – escuchó que decía Ginny - ¿De que rayos estas hablando?
Hermione pudo notar angustia en la voz de Ginny y entonces ella también clavó su mirada sobre Neville.
-Lo… lo siento, yo no pensé….
-¡Neville! – Gritó Ginny – Olvida las disculpas y habla de una buena vez.
-Me lo ha contado el mismo Harry. Cuando subía del gran comedor vi flotar a Ron tendido en una camilla, iba pálido y con los ojos cerrados, estaba inconciente. La profesora Mcgonagall y la señora Pomfrey también estaban allí, Slughorn y Harry venían tras ellas. Me acerque corriendo y pregunté sobre lo ocurrido, Harry se detuvo un momento para decirme lo que acabo de repetir. Han envenenado a Ron.
-¡No puede ser verdad, Neville! – Exclamó Hermione horrorizada.
-Debemos ir a la enfermería - añadió Ginny mientras se ponía en pie.
Hermione la siguió aunque no se dio cuenta de ello, Neville venia a su lado pues notaba a la joven demasiado pálida y angustiada, además de las gruesas lagrimas que surcaban su rostro y que al parecer ni ella misma se había dado cuenta que las estaba derramando.
El rostro de Ginny no mostraba un aspecto mejor, aunque por lo menos no lloraba, pensaba que las lagrimas era un tesoro precioso que no debe gastarse a la ligera, por supuesto que el posible envenenamiento de su hermano no era una tontería o algo que debía tomarse a la "ligera", pero por lo menos aguantaría el llanto hasta averiguar a ciencia cierta que era lo que había ocurrido y después de sopesar la gravedad del asunto. Ginny sabia que de una u otra forma lloraría, de angustia por lo ocurrido o de alivio al comprobar que todo había sido una falsa alarma.
Pero Hermione era harina de otro costal. Se sentía terrible, se sentía miserable, no podía creer que algo malo le hubiese pasado a Ron, se negaba a creerlo, debía hacerlo porque su conciencia no le permitía lo contrario. Las ultimas semanas se había comportado como una verdadera idiota, había ignorado a Ron todas y cada una de las veces que se había cruzado con él e incluso lo había hecho objeto de sus burlas durante las clases de aparición. Lo peor de todo, era que si en verdad a Ron lo habían envenenado (rogaba a Dios porque no fuese cierto), aquello había sido lo único que había logrado abrirle los ojos, en pocas palabras tenia que pasar algo tan malo para que ella se apenara de su estúpido comportamiento.
"Dios, por favor que este bien" "Por favor Dios, permite que Ron este bien"
Repetía aquella frase constantemente en su cabeza mientras hacían el camino hacia la enfermería, ninguno de ellos hablaba y la verdad era que Hermione no deseaba cruzar palabra con nadie. El único anhelo que habitaba su corazón en ese momento era que su amigo se encontrase bien, de estarlo Hermione se había prometido abrazarlo fuertemente y pedirle disculpas por su infantil comportamiento.
Cuando doblaron la esquina del último pasillo logró ver a Harry de pie como una tapia enfrente de la puerta de la enfermería, parecía taciturno y algo impresionado, al verlo, Hermione sintió que todos sus temores se hacían realidad y que en verdad Ron se encontraba mal.
Corrió hasta él y lo tomó del hombro para hacerlo voltear y quedar frente a frente. Harry pareció sorprendido pero de inmediato cambio al reconocer a su amiga.
-Dime que sucedió – Exigió Hermione con voz aguda y desesperada.
Ginny y Neville los alcanzaron enseguida.
-Envenenaron a Ron –declaró Harry con la mirada fija en Ginny.
Hermione dio un grito agudo y su rostro se desfiguró por el llanto, sus manos cubrieron su rostro y Neville acudió en su ayuda acunándola en su pecho.
A Ginny se le enrojecieron los ojos y una silenciosa lagrima brotó de ellos – ¿Cómo esta? – pregunto con la voz sumamente gruesa y gangosa
-No lo se – respondió Harry – Es posible que este bien, pero no podría afirmarlo a ciencia cierta, no estoy seguro si el bezoar que le introducí contrarreste todos los ingredientes del veneno.
Los sollozos de Hermione cesaron y Ginny abrió los ojos impresionada.
-¡Bezoar! – exclamó Hermione
-¿Por qué no lo dijiste desde un principio? – refutó Ginny.
-Lo siento – dijo Harry apenado.
-¿Cómo que un bezoar? ¿Llevabas uno a la mano o algo así? – preguntó Hermione separándose del Neville.
-No, había uno en el despacho de Slughorn… Esperad a que cuente todo – se apresuró a agregar Harry al notar las caras de consternación de los tres chicos.
-Esta mañana Ron revisaba los regalos que había recibido por su cumpleaños…,
Hermione sintió un hondo pinchazo en el pecho, ella ni siquiera había comprado algo para Ron.
-…accidentalmente se hizo a los calderos de chocolate que me había regalado Romilda Vane ¿Recuerdas? – preguntó Harry dirigiéndose a Hermione.
-¿No me digas que esa maldita fue quien….?
-¡No!, los calderos contenían filtro de amor, tal y como tu creías. Lo que ocurrió es que llevé a Ron al despacho de Slughorn para que él le diera un antídoto para el filtro, el profesor lo preparó con los ingredientes que tenia en su kit de pociones y se lo dio a beber, al instante se encontraba mejor, pero entonces, Slughorn sacó una botella de hidromiel para hacer un brindis por el cumpleaños de Ron, sirvió tres copas, una para cada uno, pero Ron la bebió primero y…comenzó a retorcerse y a botar espuma por la boca, cuando reaccioné corrí hacia el kit de pociones de Slughorn y encontré el bezoar que buscaba, luego se lo di a Ron y enseguida se puso mejor… por lo menos respiraba.
Hermione no podía creer lo que estaba escuchando, le impresionaba la facilidad en que una vida podía verse en peligro y mucho más como en segundos podías perder a tu amigo más querido, perderlo para siempre, al pensar en ello un intenso escalofrío le recorrió el cuerpo.
Lo que hablaron después no obtuvo su mayor atención, se enteró que Slughorn había traído la botella de hidromiel a la enfermería y que segundos después habían entrado corriendo Snape y luego el profesor Dumbleodore y que hasta ahora ninguno había salido.
Por insistencia de los tres (Neville, Harry y Ginny), Hermione tomó asiento en una butaca individual ubicada al lado de la puerta de la enfermería, no había parado de llorar y parecía no importarle detenerse. Se sentía mal, muy mal, sentía un enorme nudo cruzado en su garganta y una creciente angustia instaurada en su pecho, tenia miedo mucho miedo de perder a Ron y aunque Harry le había dado un bezoar, ella no era capaz de pensar con claridad en esos momentos no era capaz de pensar en nada excepto en la plegaria silenciosa que aun repetía insistentemente en su cabeza
"Por favor Dios, que no permitas que nada malo le suceda a Ron"
-¿Estas bien?
Harry se había acercado y había posado una de sus manos sobre su hombro, los ojos verdes opacados por el cristal de los anteojos la miraban con intensidad y comprensión. Hermione sintió que nadie en el mundo podía entenderla más, en ese momento, que Harry.
-No – respondió con voz rasposa.
-Estoy seguro que estará bien, tienes que tener fe en ello.
Hermione quiso asentir pero no estaba seguro de haberlo logrado.
-¿Tu crees? –lo observó a los ojos y vio como Harry sonría suavemente.
-Estoy seguro, a Ronald Weasley le quedan aun muchas cosas por vivir.
Hermione sollozó y rió al mismo tiempo –Tiene que ponerse bien, de lo contrario… ¿Con quien discutiré?
Harry sonrió aun más – Lo ves, Ron debe cumplir el propósito de su vida.
-¿Y cual es? ¿Discutir conmigo?
-Tal vez – agregó mirándola risueño.
Hermione quiso replicar algo pero en ese momento la puerta de la enfermería se abrió. Albus Dumbleodore y Minerva McGonagall salieron de la enfermería y se fijaron en los cuatro chicos postrados delante de ellos.
-Minerva, avisa a los padres del sr. Weasley ¿Quieres? Mientras yo cruzo unas palabras con el sr. Potter.
-¿Cómo esta Ron, señor? – se apresuró a preguntar Ginny.
-El sr. Weasley se encuentra un poco mejor señorita Weasley – respondió la profesora McGonagall – El profesor Snape, el profesor Slughorn y la sra. Pomfrey se están encargando de aplicarle todos los cuidados necesarios para su mejoría inmediata. Como es normal en todos estos casos debe descansar.
-¿Podremos verlo? – preguntó Hermione ansiosa
-Una vez hallan salido los profesores Snape y Slughorn ustedes podrán ver al sr. Weasley – intervino Dumbleodore –Ahora Harry, quieres acompañarme por favor.
Harry asintió y Hermione vio como se alejaban a través del largo pasillo. Nuevamente ocupó su asiento, el silencio se apoderó de ella como un si se tratase de su más importante aliado. Con poco asombro pudo notar que aun temblaba, a pesar de las palabras pronunciadas por los profesores, a pesar de saber que Ron se encontraba entre las tres mejores pares de manos que podría encontrarse dadas las circunstancias, a pesar del bezoar, Hermione sabia que no podría estar tranquila hasta que abrazara a su amigo y comprobara por su propia cuenta que se encontraba bien.
Harry volvió al rato en silencio, al parecer la conversación lo había dejado aun más pensativo. Pasaron unas cuantas horas más para que el Snape y Slughorn cruzaran la puerta de la enfermería, el primero los recorrió con la mirada fiera posándola por unos segundos en Harry para luego retirarse sin mencionar palabra alguna, por el contrario Slughorn se acercó a Harry sonriendo con pesar, llevaba la botella de hidromiel fieramente apretada contra su pecho.
-Estará bien – dijo, luego miró a los demás y sonrió un poco más – Estará muy bien.
Cuando la señora Pomfrey los dejó pasar, el profesor Slughorn ya se había retirado, Hermione pudo ver desde el umbral de la puerta, el cuerpo extendido de Ron sobre una de las camillas de la enfermería, realmente estaba pálido pero respiraba pausadamente. De los cuatro, Hermione fue la ultima en alcanzar la camilla donde se encontraba Ron, no había retirado de él su mirada desde el mismo instante en que lo había visto al entrar. Sus manos temblaban cuando acercó una de ellas para tocarlo. El estaba frió, pero extrañamente eso devolvió la tranquilidad a sus propias manos.
El llanto que había mermado, volvió a surgir con un poco mas de rudeza, pero a pesar de todo fue capaz de llorar en silencio, no quería importunar a nadie con sus quejidos. No sabía si Ron podía escucharlos, pero si lo hacía no quería que supiera que estaba llorando.
-Se ve un poco mejor – dijo Neville cortando el angustioso silencio.
-Si – concordó Harry – al menos tiene color.
"¡Color! ¡Por Dios, si estaba más blanco que una calavera!"
Hermione vio como sus labios lucían un insaludable color morado y por un segundo se le paso por la cabeza brindarles calor con sus propios labios.
"Que tonterías piensas, Hermione"
-Solo pueden estar presentes seis personas en la habitación, recuérdenlo – dijo la señora Pomfrey antes de cerrar tras de si la puerta de su oficina.
Neville lanzó un profundo suspiro y dijo con todo optimista – Estoy seguro que mañana estará más despierto que cualquiera de nosotros.
Ginny observó a Neville y le sonrió agradecida. Hermione pudo ver que también lloraba y que sus ojos se veían enrojecidos y brillantes. Harry acomodó cuatro sillas al lado de la cama de Ron, ninguno decía nada y tampoco se atrevían a hablar pues nadie sabía que decir.
De repente la puerta de la habitación se abrió y entraron por ella el señor y la señora Weasley, el alegre hombre estaba casi tan pálido como el mismo Ron y la señora Weasley soltó un amargo sollozo en cuanto lo vio tendido sobre la camilla.
-¡Por Dios! ¡Merlín Santísimo! ¿Qué le paso a mi pequeño?
Hermione sintió que el corazón se le hundía en el pecho al notar la angustia de aquella mujer. Se levantó y se hizo a un lado mientras los padre de Ron se acercaban a revisar a su hijo, la señora Pomfrey salio de la enfermería y le explicó a todos el estado real de Ron.
-Lo han envenenado con esencia de Triocomancolia, una poderosa raíz que actualmente en Londres, solo es posible encontrar en el callejón Knockturn. Cuando el veneno es ingerido la Triconomeidea, que es la esencia del veneno, actúa sobre la vía respiratoria y el aparato nervioso de manera simultanea. Por un lado, cierra los músculos de la garganta sobre la traquea apresando el aire contenido dentro del cuerpo e impidiendo el paso del mismo, por el otro crea un soplo que viaja rápidamente por los vasos sanguíneos instalándose en el cerebro y es lo que genera la epilepsia. Afortunadamente, el señor Potter introdujo un bezoar con una rapidez asombrosa que impidió que el veneno terminara de actuar y así lograr salvar la vida del señor Weasley.
Los padres de Ron observaron a Harry con el agradecimiento aflorando en cada poro de la piel.
-El bezoar, favorablemente, ha sido suficiente para contrarrestar el mal causado por el veneno, de todas formar el profesor Snape identificó rápidamente los componentes del mismo y con la ayuda del profesor Slughorn prepararon el antídoto correspondiente que se deberá suministrar al Sr. Weasley durante la siguiente semana.
-¿Dejará alguna secuela el veneno? – preguntó la señora Weasley un poco más calmada.
-No, la oportuna rapidez con la que actuó el señor Potter a conseguido evitar cualquier tipo de inconvenientes derivados del veneno, lo importante es que el señor Weasley guarde cama durante la siguiente semana y tome el antídoto tres veces al día.
-¿Cuándo despertará, sra. Pomfrey? – preguntó esta vez el Sr. Weasley quien había recuperado algo de su rojo color
-Imagino que mañana en la mañana ya estará conciente. Es mejor que duerma, una reacción tan agresiva sobre su sistema cardiovascular debió haberle causado un agotamiento físico severo.
Hermione observó en silencio a Ron, este parecía dormir placidamente pero ella aun no se sentía en paz con su conciencia, quería abrazar a Ron, de verdad quería hacerlo, pero no se atrevía delante de tantas personas observando.
Los señores Weasley salieron de la enfermería para hablar con Dumbleodore (Neville se encargó de llevarlos) y nuevamente quedaron los tres en silencio en medio de la enorme habitación.
Minutos después de la salida de los padres de Ron, llegaron los gemelos, igualmente pálidos a el señor Weasley. Se precipitaron sobre la cama de Ron y uno y otro tocaron sus manos y su pecho, comprobaron su respiración y hasta pusieron una oreja sobre el corazón.
-¿Por qué esta tan pálido? – preguntó Fred quien era el que estaba más cerca de Harry.
-No se preocupen, estará bien. Ya se han encargado de él. Harry le dio un bezoar y eso impidió que el veneno reaccionara en su totalidad – respondió Ginny
Hermione vio como los gemelos agradecían a Harry su ayuda e inmediatamente se embarcaban en una conversación de la cual no estuvo pendiente, no hasta que se toco el tema de quien y porque habían tratado de envenenar a Ron. Se le hacia difícil creer que alguien quisiese hacerlo, Ron no era perfecto, de hecho tenia miles de defectos pero de ahí a querer envenenarlo… le sonaba más la idea que el veneno fuese para Harry o Dumbleodore y que accidentalmente hubiese sido ingerido por Ron, pero….
-Entonces es que el envenenador no conoce muy bien a Slughorn – dijo hablando por primera vez en horas - Cualquiera que conozca a Slughorn sabría que muy probablemente se quedaría con un licor tan exquisito.
-Err…ii…oon.
Todos escucharon el susurro de Ron y posaron sus ojos sobre el con ansiedad pero después de unos segundos Ron se puso a roncar. En ese momento las puertas de la enfermaría se abrieron de par en par y Hagrid entró por ellas, venia con el rostro afligido y mojado a causa de la lluvia.
-¡He pasado todo el día en el Bosque Prohibido! Aragog ha empeorado y le estuve leyendo… No me levante para ir ha cenar hasta hace muy poco…
¡Cena! Hermione y los demás se habían olvidado completamente de la cena y también de las clases, El tiempo había pasado y por lo menos ella no había sido conciente del mismo hasta que Hagrid había mencionado la cena. Extrañamente ninguno tenía hambre.
Después de unos minutos regresaron los padres de Ron. Harry, Hagrid y ella les pareció oportuno dejarlos a solas para que pudiesen confortarse en familia, sobre todo porque los señores Weasley no podrían pasar la noche en Hogwarts.
Si de sinceridad se trataba, Hermione no sentía deseo alguno de dejar a Ron, no aun. Deseaba quedarse un poco más a su lado. Sin embargo, la razón termino por vencer al sentimiento y se fue rumbo a la sala común después de hablar un momento con Hagrid y de huir del Filch.
Pero Hermione no quería mentirse, habría sido inútil tratar de dormir sin poder sacarse a Ron de la cabeza y eso era algo que no podría hacer, por lo menos esa noche. Pidió la capa de invisibilidad a Harry y esperó hasta que se hiciera un poco mas tarde para caminar bajo ella hasta la enfermería Estuvo esperando en la sala común a que Ginny volviese para luego escabullirse nuevamente hacia allí.
Había tocado tres veces cuando la señora Pomfrey abrió la puerta ceñuda. La estricta mujer la observó con mirada crítica bloqueando la entrada de la enfermería. Hermione tuvo que admitir que su idea había sido planeada hasta ese momento, a partir de allí tendría que recurrir a su genialidad para conseguir sus fines, ¿Y que mejor que hablar con la verdad?
-Me gustaría quedarme esta noche… señora Pomfrey – dijo algo cohibida por la mirada adusta que le dirigía la mujer.
-Señorita Granger, comprendo como se siente y se que es su amigo y todo lo demás pero debe entender que la enfermería no es un hotel donde cualquiera puede venir a pasar la noche. Solo los enfermos pueden quedarse y por lo que veo… usted no entra en esa categoría.
-Lo se – respondió Hermione con el animo por los suelos – Pero de verdad señora Pomfrey, permita quedarme, le aseguro que no molestaré para nada, ni siquiera me notará, mañana antes que despierte ya me habré ido.
La mujer torció los ojos y bufo exasperada - Señorita Granger, usted es prefecta y conoce muy bien las reglas. Sabe de antemano que esto que me pide esta prohibido en el reglamento.
-¡Por favor! - Hermione no hubiese querido acudir a las lágrimas pero no había podido evitarlo. Se habían acumulado en sus ojos desde el principio de la conversación y ahora caían en raudales sobre su rostro. No había podido contenerlas, debía admitir que la noticia de Ron la había dejado frágil, tanto que una simple negativa a sus deseos la había hecho llorar de nuevo
-¡Cálmese, señorita Granger! ¡Cálmese! – Dijo de pronto la impresionada mujer – Entre por favor… Muy bien señorita, le permitiré pasar la noche… pero le advierto que no debe molestar al paciente, no es conveniente en su estado.
A Hermione le hubiese gustado preguntar como podría llegar a molestarlo si dormía como una foca, pero se abstuvo de hacerlo para no arruinar su buena suerte.
La señora Pomfrey se marchó hacia su oficina sin decir nada más y la joven acercó una silla a la camilla ocupada por Ron pero no se sentó en ella. Se detuvo a un lado de Ron y tomó una de sus manos entre las suyas, apretándolas fuertemente, notando el frió de su piel y la palidez de sus parpados, el pausado compás de su respiración y la profunda inconciencia en la que se veía sumergido. Sin poder evitarlo, lloró una vez más.
-Perdóname – dijo con voz gangosa.
-Lo siento tanto, Ron.
Hermione observó su apacible rostro y se sintió aun más apenada, quería que abriera los ojos, quería decirle tantas cosas que ya no podía esperar para decirlas aunque sabia perfectamente que no podría repetirlas cuando el estuviese conciente.
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El dolor era soportable. Ron sentía que su cuerpo y su mente flotaban sin destino aparente paseándose en los límites de la inconciencia sin decidirse que rumbo tomar. Cada vez que intentaba abrirse camino hacia la conciencia oía voces, pero no estaba seguro de entender lo que decían. Quería saber cuanto tiempo había pasado pero no tenia forma de averiguarlo. Todo aquello parecía una pesadilla y él se sentía atrapado en ella
-¿Que rayos paso Slughorn?
-Te juro que no tengo idea Dumbleodore
Era lo primera cosa coherente que había logrado captar, No sabia si estaba despierto o dormido, solo quería saber donde estaba y porque no era capaz de hacerse escuchar. ¿Por qué no podía abrir los ojos?
-Ya no hay peligro de muerte, profesor Dumbleodore… Lo del bezoar fue… realmente oportuno.
Ese era Snape, sin duda alguna, su voz baja, susurrante, típica de una historia de horror era inconfundible ¿A quien se le había ocurrido llamarlo? Si realmente corría peligro de morir, Snape era la última persona a la que deberían acudir. ¿Quién más estaba allí? ¿Harry?...
-El señor Potter esta afuera.
-Muy bien Minerva, porque tengo que cruzar unas palabras con él
¿Habría sufrido otro lapsus? ¿Se darían cuenta que podía escucharlos? Algunas veces lograba captar retazos de alguna conversación otras tantas solo eran murmullos y sonidos sin sentidos. Pese a todo, le agradaba escuchar voces familiares, de alguna manera lo hacían sentir seguro y un poco más tranquilo. Las voces entraban y salían de su cabeza pero su cuerpo se negaba a responder como normalmente lo haría y eso le causaba agotamiento, al final, solo conseguía quedarse dormido.
-No hay heridas físicas notables, pero por seguridad…. Debe tomar el antídoto durante toda la semana…. ¿Lo entiende señora Pomfrey?
¿Otra vez despierto? Y aun Snape estaba allí… ¡Por Merlín! Se estaba cansando de esos estado de conciencia e inconciencia que lo único que conseguían era marearlo y embobar su mente…
-¡Oh mi pequeño, mi chiquito!
-No te preocupes Molly, estará bien, ya oíste a la Madame Pomfrey
Conocía esa voz. ¡Mamá y Papá! Estaban allí. No le hacia ninguna gracia preocupar así a sus padres, ¿estarían allí también sus hermanos? ¿Estarían sus amigos? ¿Harry?.... ¿Talvez Hermione? Una vez más se hundió en la inconsciencia.
-El profesor hubiese podido estar bajo la maldición imperius.
¡George!... o… ¿Fred?
-…quizás voldemort quiera quitarlo de en medio, o quizás crea que pueda resultarle valioso Dumbleodore.
¡Harry!
-Pero tú dijiste que Slughorn pensaba regalarle esa botella a Dumbleodore para navidad…
¡Ginny!, ¡todos están aquí! ¿Están todos aquí?... ¡Maldición! por que la única voz que no he oído hasta ahora es precisamente la que más deseo oir.
-Entonces es que el envenenador no conoce muy bien a Slughor…
¡Un momento! ¡Un momento! ¡Es ella! ¡Ja, ja, ja! Es ella, es mi Hermione…. Hermione… ¡Hey! ¡Hermione! Estas aquí, ¡no lo puedo creer….! ¿Logró decirlo en voz alta o sólo se lo había parecido? Pero no logró averiguarlo porque volvió a sumergirse en la oscuridad de su mente.
-Perdóname
¿Hermione?
-Lo siento tanto Ron.
Si…, es Hermione. Estaba seguro de ello, era ella. Pero, sonaba extraña… su voz... La sentía extraña.
-Me comporté como una estúpida… no te imaginas cuanto lo siento.
¿Lloraba?, Hermione estaba llorando fuertemente. No llores Hermione, por favor, yo soy quien debe disculparse. ¿Dónde están los demás? ¿Por qué nadie la consuela? ¿Estarían solos?
-No sabes lo que esto me ha afectado, Ron. Casi muero de miedo al creer…
Al creer ¿Qué? ¿Qué cosa? ¡Dilo! ¡Dilo de una buena vez!
Ron escuchó como Hermione se sonaba la nariz.
-Pensé que podía llegar a perderte. Tuve miedo, no te imaginas como me sentí. Debo confesar que moriría si algo llega a pasarte Ron, eres mi… amigo más querido.
El corazón de Ron saltó y se detuvo al mismo tiempo. Solo Merlín sabia cuan feliz estaba por haber tenido la oportunidad de escuchar aquellas palabras y sobre todo de no haber caído en la inconciencia absoluta nuevamente. ¿Podría abrir los ojos esta vez? Quería ver a Hermione, quería que supiera que la estaba escuchando, quería también pedirle disculpas y… apretar su mano como ella lo estaba haciendo en ese momento. ¡Santo Dios! Era el primer contacto físico que habían compartido en semanas y el allí como una mustia sin poder responderle como le gustaría hacerlo.
-No se si me escuchas y no se si pueda repetir esto que estoy diciendo cuando despiertes… creo que no. Sospecho que el sombrero seleccionador se equivocó al colocarme en Gryffindor… no soy tan valiente.
No hables así. No solo eres valiente, eres… hermosa y única. Soy yo quien se ha equivocado, yo el que ha metido la pata hasta el fondo, lo siento, lo siento muchísimo. Ojalá pudieses escucharme.
-No volveré a entrometerme en tu relación con Lavender. No soy nadie para hacerlo. Tú eres libre para escoger la chica…. A la chica de tus sueños.
¡No! ¡No digas eso! ¡No hay ninguna relación! Te lo juro. Tienes todo el derecho a meterte. Tú eres la chica de mis sueños y literalmente lo digo…. Sueño contigo casi todas las noches ¡Merlín! ¿Por qué no podía escucharlo? ¿Por qué no podía despertar de una vez? Intentaba abrir los ojos, de verdad lo intentaba pero no sabía si estaba dando resultado
-Yo… yo quiero que sepas que eres una de las personas más importantes de mi vida y que jamás, jamás, jamás quiero…. Volver a pelear contigo como lo hemos hecho en estos últimos meses.
Yo tampoco, de verdad yo tampoco quiero discutir más. Todo lo contrario hagamos el amor…. y no la guerra.
-Quiero que sepas Ronald Weasley, que pase lo que pase, siempre estaré aquí. Como tu molesta, tormentosa y engorrosa amiga. No te libraras tan fácil de mí.
Susurraba, ¿Por qué susurraba y al mismo tiempo podía escuchar su voz tan cercana? De pronto Ron sintió que no podía respirar porque un calor nacido desde su frente, en el punto exacto donde Hermione había posados sus labios, se extendía por todo su cuerpo, un calor cómodo y saludable, un calor que le estaba dando vida, un calor que le permitió sentir como una gota de agua salada caía sobre sus labios.
-¿Por qué lloras?
Hermione lo miró inmediatamente y Ron se dio cuenta que esta vez había logrado pronunciar las palabras y que efectivamente había logrado abrir los ojos. No recordaba haber visto aquel brillo de luz en los ojos de su amiga nunca.
-Ron – murmuro ahogadamente.
-¿Te conozco?
El rostro de Hermione palideció en una mueca fea y Ron no pudo evitar reír quedadamente. Ella también sonrió pero las lágrimas no dejaban de caer de sus ojos.
-¿Cómo te sientes? – preguntó con las manos sobre la boca.
-No tan bien como hace unos segundos.
Hermione frunció el cejo – ¿Te duele algo?
Ron supo que había interpretado erróneamente sus palabras – No, me refiero que era mucho más agradable cuando me tomabas de la mano.
Los ojos de la joven se abrieron como platos y enseguida el pelirrojo se dio cuenta de su imprudente torpeza.
-¿Tu… sabias que yo estaba aquí?
-No – mintió – sentía que alguien me tomaba de la mano y luego que alguien me besaba en la frente.
-Lo siento – murmuró apenada.
-No lo sientas, fue una sensación muy agradable. Creo que eso ayudo a que despertara.
Lejos de repararlo, el sonrojo de Hermione aumentó aun más y pese a que Ron le encantaba verla en ese estado, en aquel momento no quería que se sintiese abochornada, el bochorno la volvía tímida e insegura.
-¿Quieres que llamé a la señora Pomfrey? – dijo Hermione en un intento de alejarse pero Ron la retuvo por el brazo con firmeza al tiempo que negaba en silencio.
-Prefiero hablar contigo antes que cualquier cosa.
El silencio se instauró entre ellos de una manera poco cómoda para Hermione. Por un lado no sabia como reaccionar ante un Ron conciente y sobre todo cuando su mirada parecía querer atravesarla.
Hermione tragó saliva ruidosamente – Y sobre… sobre ¿Qué quieres hablar? – preguntó insegura.
A Ron le había parecido absurda aquella pregunta dadas las palabras que ella la había pronunciado antes – Que te parece si empezamos por la razón por la cual has estado llorado.
Hermione lo observó directamente a los ojos por primera vez en minutos mientras se forzaba en dibujar una sonrisa en su rostro pero que finalmente se había transformado en una extraña mueca –No he llorado.
Ron quiso reír, nunca había visto las huellas de un llanto tan claramente –Y los ojos hinchados y rojos que significan ¿No me digas que otra vez te ha caído polvo de crisolias en los ojos?
Hermione sonrió esta vez con sinceridad. El año pasado habían descubierto por lo menos cuatro compuestos para hacer pociones a los cuales era alérgica, el último, polvo de crisolias le había hinchado los ojos en proporciones gigantescas.
La joven negó suavemente
-Lo imagine –dijo Ron - ¿quieres sentarte? Te vez incomoda allí parada.
La verdad era que Hermione no se sentía incomoda para nada, pero al ver que Ron se rodaba para dejarle espacio, no le quedó otro remedio que sentarse junto a él apoyando su cuerpo sobre el espaldar de la camilla.
Ron trató de sentarse lentamente y Hermione se apresuró a ayudarlo. Una vez cómodos el silencio volvió a apoderarse del ambiente y aunque esta vez no era tan incomodo para Hermione no dejaba de inquietarla.
-Quiero disculparme contigo.
Por segunda vez Hermione posó sus ojos en Ron mirándolo con asombro, quiso decir algo pero en cuanto abrió la boca, el pelirrojo no permitió que hablara.
-Debo admitir que me he comportado como un verdadero idiota.
-Ron, no es necesario que…
-Por favor, no me interrumpas. Quiero que sepas… que estos meses en los que hemos estado… distanciados han sido… realmente difíciles para mí. Y no lo digo por los estudios – se apresuró a decir el pelirrojo, lo que hizo sonreír a Hermione.
-Aunque eso también cuenta – Esta vez sonrieron los dos – lo que quiero decir es que te he extrañado hasta los huesos Hermione. Eres mi mejor amiga, mi única amiga – añadió frunciendo el entrecejo – Y créeme si te dijo que si esto no hubiese pasado yo mismo hubiese encontrado otra forma de lastimarme para que tu volvieras a dirigirme la palabra.
-No hables así, no digas eso ni en broma.
Extrañamente para Ron, lo ojos de Hermione volvieron a estar aguados – No quiero que pienses así nunca más. No tienes idea de lo que nos hiciste pasar, tus padres estaban muy preocupado, tus hermanos estuvieron pendientes de ti, Harry y hasta Neville no se despejaron de la puerta de la enfermería en todo el día… Hagrid también ha venido.
-¿Y tu? ¿Tú también te preocupaste por mí? – pregunto Ron con timidez.
-Claro que sí. – Sollozó Hermione – Sentí que… creí que…
Ron la observaba esperanzado, pero era evidente que a la chica se le dificultaba expresar sus emociones. Por lo menos en aquel momento.
-…Creí por un momento que te perdería y eso… casi me destroza… el alma.
Ron se conmovió profundamente ante sus palabras, sabia lo difícil que había sido para ella pronunciarlas y lo difícil que aun se le hacia asimilarlas. Hermione no era una chica dura o apática, todo lo contrario, pero para nadie era sencillo expresar sus sentimientos y precisamente aquello era lo que les había llevado a semejante enredo.
El pelirrojo no pudo aguantar más y la envolvió con sus brazos y pese a todo lo que creía, ella no solo le respondió el abrazo, también se acunó en su pecho y dejó que sus lágrimas humedecieran el batín de la enfermería. La sentía tan frágil y dulce en ese momento y el se sentía poderoso y protector por abrazarla de aquella manera. Ojalá siempre fuese así, ojalá siempre pudiese abrazar a Hermione cuando quisiese y que ella le respondiera como lo estaba haciendo esa noche.
Continuaron así por varios minutos, tantos que no fue conciente del momento en que Hermione había dejado de llorar, ni el momento en que sus cuerpos se habían relajado hasta quedar laxos sobre la colcha que cubría la cama.
¡Dormirían juntos esa noche! ¡Dormirían abrazados! El pelirrojo no quería bajar su mirada para comprobar si dormía, por que corría el riesgo de despertarla y que ella se alejase de sus brazos. Estaban bien así, se sentía bien al estar así, uno al lado del otro, entrelazando sus cuerpos. Ya ni siquiera sentía el dolor em la cabeza o en la garganta, ya ni sabía que significaba la palabra dolor.
De repente Hermione se movió apartándose de él y sentándose a su lado nuevamente, el quiso hacer lo mismo pero ella lo impidió diciendo que debía guardar reposo y que era mejor que durmiera un poco más.
¡Dormir más! ¡Dormir más! ¡Merlín bendito! Cuando había abierto los ojos por primera vez ese día aun había luz, había estado inconciente gran parte del día y ahora ella lo enviaba a descansar. ¿Por qué había cambiado de repente de actitud? ¿Por qué de pronto se mostraba un poco hosca?
-¿Qué ocurre? – pregunto sin poder evitarlo.
Hermione lo observó mientras se bajaba de la cama – Nada
Ron sintió la mentira flotando en el ambiente. A Hermione nunca se le había dado bien mentir y no entendía porque quería intentarlo ahora.
-No lo niegues, algo sucede y prefiero que me lo digas o ¿Te gustaría pasar nuevamente por la situación que acabamos de salir?
-Nunca – se apresuró a responder ella – Lo que sucede es que no debo ser yo quien ocupe este lugar.
Ron frunció el entrecejo – ¿Como que no? – dijo intrigado – prefieres que sea Harry quien se acune a mi lado… déjame decirte que en cuanto a caricias y mimos prefiero los tuyos a los de él…. Eso seria un poco… extraño.
Hermione sonrió y negó con la cabeza – No me refería a Harry. Hablo de Lavender.
-¿Lavender?
-Es tu novia Ron y según parece aun no sabe lo que te ha ocurrido. Cuando se aparezca mañana por esa puerta, te aseguro que no le gustará nada verme aquí… y mucho menos…abrazados.
Pero a mi me encantaría. Pensó Ron.
-Tú lo has dicho. Es mi novia y ni siquiera se ha enterado que he estado enfermo. ¿Qué clase de novia hace eso?
-Una a la que nadie se ha tomado la molestia de informar sobre tu estado – refutó Hermione.
-¡Ahora la defiendes! – Exclamó Ron incrédulo – Prefiero que regreses a tu antigua actitud.
-Eso no volverá a pasar.
-¡Vamos, Hermione! Yo ni siquiera estoy enamorado de ella.
Lo dijo sin pensar, simplemente brotó de su garganta como brota un manantial. No se detuvo a analizar sus palabras y el efecto que podían causar y se alegró de no haberlo hecho por que en ese momento el brillo en los ojos de Hermione valía más que cualquier cosa en el mundo. ¡Que importaba Lavender! Si podía conseguir a la joya más hermosa.
-Entonces ¿Por qué te hiciste su novio?
Hermione se sonrojó con aquella pregunta pero igual como le había sucedido a Ron, ella no había pensado para formularla.
El pelirrojo desvió la mirada mientras se encogía de hombros con una expresión algo infantil.
-Yo también quería aprender a besar.
Lo dijo tan bajo que en un principio Hermione creyó no haberle escuchado.
-¡Que! – Exclamó la castaña –Pero Ron, para hacer eso no necesariamente tienes que tener una novia.
-¡Yo no le pedí que fuese mi novia, ella se autoproclamó!
-¿Y porque no la disuadiste?
-¡Ya te dije que quería aprender a besar! Harry había besado a Cho, Ginny había besado a… muchos y Tu…Tú habías besado al estúpido de Krum. Yo también quería tener a alguien a quien besar.
-Pero Ron, bastaba con pedirle a una amiga que te ayudara, alguien que te enseñara. No había necesidad que tuvieses una novia por la que no sientes nada.
-¡A sí! – Exclamó Ron con una naciente furia – Pues sucede que la única amiga que tengo eres tú. ¿Me habrías ayudado? ¿Me hubieras enseñado a besar como lo hizo Lavender? ¿Eh? ¿Eh?
Hermione se sintió ofendida - ¿Fue muy especial? ¿Lo hizo Lavender tan bien como se veía? Por que tu aunque dices no sentir nada por ella, bien que le correspondías cuando ella se te echaba encima.
Ron se encogió de hombros mientras decía – Soy de carne y hueso también siento.
Hermione bufó y cruzó los brazos a la altura del pecho signo claro de indignación – Pues déjame decirte que perdiste tu tiempo por que esas lecciones que te dio fueron nefastas.
-¡Que!
-Así es, ustedes no se besaban…se…se absorbían el uno al otro. Debes creerme cuando te digo que eso no es besar.
-¡Oh, claro! Quien más puede saber tanto del tema que la señorita Perfecta quien aprendió su técnica de nada menos y nada más que los famosísimos y populares jugadores Victor Krum y Cormac MgLaggen.
Hermione le dirigió una clara mirada de fusilamiento –Pues si, tuve buenos maestros, no puedo negarlo.
-Entonces ¿por que no te vas con ellos y sigues perfeccionando tu aprendizaje?
La joven se sintió dolida pero sabía que aquella conversación no les estaba ayudando en nada, todo lo contrario, parecía que volvían a sumergirse en aquel poso de mal entendidos y esta vez le correspondía a ella sacarlos nuevamente a flote.
-Pues porque ya no pueden enseñarme nada más. Y sabes algo, si me hubieses pedido esas lecciones yo te las habría dado con gusto.
Ron se quedó perplejo ante lo último que había escuchado. Y la castaña creyó que no era necesario decir tanto, pero lo dicho, dicho estaba y Ron ya lo había oído.
-¿Lo dices enserio? – preguntó atónito.
-Soy tu amiga, te he enseñado otras áreas porque no podría ayudarte en esto que es… tan importante.
El silencio se instauró nuevamente entre ellos permitiendo que cada uno revoloteara entre sus pensamiento. Por un lado, Ron se sentía como el chico más idiota sobre la faz de la tierra. Había estado buscando bronce en lo hondo del rió cuando a la orilla había oro del más puro.
Hermione por el contrario no sabia si abochornarse por lo que había dicho o simplemente ignorar la ultima conversación que habían mantenido. Sentía como el corazón le bombeaba con fuerza y solo rogaba por que Ron no llegase a escucharlo.
-Siento lo que dije sobre la señorita Perfecta y… todo lo demás.
-No te preocupes, yo también dije cosas que no debía. Parece que no podemos estar mucho tiempo sin discutir.
Ron asintió con una sonrisa naciendo en su rostro.
-Quiero que sepas que nunca besé a MgLaggen.
-¿En serio? – la sonrisa de Ron se había ensanchado aun más.
-¡Claro! – espetó Hermione como si la sola idea le diese repugnancia.
-¿Te quedarás esta noche conmigo?... Me refiero, a… aquí… en… Yo quiero decir...
Hermione rió mientras se despojaba de los zapatos, la capa, la chaqueta y la corbata para luego introducirse entre las sabanas de la enfermería. Ron apoyó su mejilla sobre la cabeza de Hermione mientras la acunaba fuertemente entre sus brazos y su pecho.
-Hermione…- la llamó Ron varios minutos después cuando ella ya mostraba los primeros signos de adormecimiento.
-Uhm…
-Ya que eres mi maestra… y según tu, me han enseñado tan mal…. ¿Quisieras enseñarme a besar de verdad?
Hermione guardó silencio por largo tiempo, tanto que Ron pensó que finalmente se había quedado dormida.
-No puedo besarte si aun estas de novio con Lavender, Ron - contestó con voz amortiguada
El pelirrojo sonrió y la apretó un poco más contra su cuerpo. Se sentía feliz pese a todo lo que le había pasado.
-Entonces tendré que buscar la manera de terminar mi relación con ella.
No sabia si Hermione lo había escuchado, no sabia si ya estaba dormida. Lo único de lo que era conciente era del cuerpo frágil y suave que envolvía con sus brazos, del aire tibio que escapaba de sus fosas nasales para chocar contra la piel de su cuello y de los suaves cabellos que se enredaban entre sus dedos. Pese a todo, al filtro de amor, el envenenamiento, la inconciencia, la falta de alimento y todo lo demás. Pese a todo eso. Ronald Weasley podía jurar que había pasado el mejor cumpleaños de su vida y estaba seguro que lo recordaría este día, el resto de su vida.
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Nuevamente mil disculpas por la demora.
La cuestión es esta, básicamente el fic iba hasta este capitulo pero deseo escribir sobre la discusión que tuvo Lavender con Ron en el momento en que terminaron. ¿Les gustaría que continuara? O ¿Prefirieren que lo deje hasta aquí?
De ser así solo quedaría el epilogo. Opinen y dejen review.
Nos leeremos pronto…
LilythWH.
