Sin más que decir, aquí les dejo el capi:

3. Cuando ya nada podía ser peor…

Caminaba esquivando a la gente lo mejor que podía, exigiéndole a mis piernas y a mis sentidos el máximo de concentración. Las luces titilando vertiginosamente y la gente tambaleándose no lo hacían más fácil y no sé que es lo que había en el suelo ¿Alcohol derramado? ¿O sólo una más de mis torpezas?, la cosa es que mis pies se deslizaron peligrosamente por las baldosas. Sí, una vez más había perdido el equilibrio ¡¿Pero qué querían?! Los tacones de Alice no me ayudaban más que las luces. Hubiese caído con mi mejor cara al suelo (¿Me siguen?) si no hubiese sido porque un par de brazos fuertes y delicados se hicieron de mi para impedirlo.

Me habían salvado.

-Hey, cuidado- rió una voz muy gentil que se me hizo extrañamente familiar.

Volteé no precisamente a ver quien era, si no por el simple hecho de agradecer, pero no me imaginé con las preciosas pepas que me observaban.

Edward.

-…-

Gracias a Dios mi mente fue lo suficientemente lenta como para no reproducir mis pensamientos en voz alta, estaba segura de que reproducir su nombre no haría más que hacerlo ver como importante. Claro, había sido mi reanimador, técnicamente en el sentido más estricto del tema me había salvado la vida, eso tenía que ser importante ¿pero no habría sido muy arrastrado de mi parte?.

-¿Te gusta el suelo verdad?- rió.

Edward.

Mi cabeza daba vueltas sin control. ¿Qué hacía él ahí? ¿Había sido también parte del plan de Alice?

Grr…. Alice….

-Lo siento- fue todo lo que atiné a decir.

-Descuida- dejó escapar una sonrisa de medio lado, un mohín, que hizo que mis rodillas temblaran de forma peligrosa. Dios. Lo menos que me faltaba era volver a caer y esta vez producto de su sonrisa. ¿Podía ser más patética? –Bella ¿cierto?-

Asentí con la cabeza. Por un par de segundos me pareció ser que me observaba con verdadero interés. Sus ojos verdes me devoraban. Pero ¿era realmente eso o una simple alucinación producida por el juego de luces?

En el momento en que reparé que sus brazos aún se aferraban a mi cintura comencé a sentirme aún más incómoda. Como si eso pudiese ser posible.

-¡Edward! ¡Edward!- escuché que le llamaba una voz ronca y socarrona, quizás la más ronca que jamás había escuchado en mi vida. Él se volteó para encontrarse cara a cara con un enorme oso pardo. Vale, un oso en una discoteca habría sido sin duda extraño. Un oso polar… bueno, al menos iría con el motivo navideño, pero no es a lo que me refiero. Era un chico enorme, y cuando digo enorme pienso en ENORME, con mayúsculas, cursiva, subrayado y negrita, igual que un gran oso pardo. A Edward la presencia de este nuevo individuo no pareció sorprenderle ni intimidarle (como sí hacía conmigo), en vez, lo observó con toda naturalidad –Vaya, creo que no has estado perdiendo el tiempo hermano- Se burló sin duda al ver la posición en que me tenía.

Mi salvador se tensó un poco contra mi cuerpo, pero no lo hubiese percibido de no ser porque estaba pendiente a cada uno de sus movimientos. Hipnotizada como una boba…

Y luego rió, suave y cantante.

-¿Qué más me iba a esperar de ti?- dijo sin mirarlo siquiera al tiempo que me soltaba con cuidado.

Resultado: Mi cuerpo reclamaba con ira el no seguir bajo su amparo. ¡Calla ya! Le ordené, pero no quiso hacer caso.

Tanto me había distraído con la presencia del único ser que en esos momentos se robaba los sentidos que no noté ni por casualidad que junto al enorme animal del bosque, que aún ni sabía como se llamaba y ya me hacía sentir incómoda, habían llegado nada más y nada menos que mi queridísima amiga Alice y su novio sonriendo de manera cómplice el uno al otro antes de observar con detenimiento a Edward y luego a mí de reojo.

O.K ya comenzaba a sentir que todo había sido parte del plan. La parte más mal pensaba de mi mente llegó a sugerir que Alice había previsto que habría licor en el suelo y que descuidadamente resbalaría con él y luego Ed…. O.K O.K sí, era completamente estúpido e irracional, pero ¿Qué querían que pensara? Mi mente funciona rápido cuando se trata de imaginar cosas y parecía que esos dos encuentros por "coincidencia" iban a quedar dando vuelta alrededor de mis neuronas al menos por una semana. Eso y la canela y los adornos y…. los recuerdos de aquel que ya me había acosado la existencia durante todo el día y que nada tenía que ver con el ángel junto a mí. Dos polos completamente opuestos con sólo verlos.

-Hey primo- saludó Jasper.

-¿Qué tal?- respondió Edward en saludo –Alice que gusto volver a verte-

-Vaya Edward, que caballero- bromeó mi amiga con confianza –Muchas gracias, también es un gusto verte y vaya… ¡que guapo estás! ¿A que no Bella?-

Era oficial, alguien moriría al llegar a casa. Alguien moriría lenta y trágicamente de una manera muy, muy dolorosa. De eso me encargaría, era una promesa.

Me limité a no responder. A diferencia de mi amiga, no iba por ahí lanzando cumplidos que pudiesen comprometerme.

-Bueno- sonrió Jasper –Veo que ya se conocen. Creo que me he ahorrado una presentación. ¿Edward ya conoces a Bella?-

Él me observó y sonrió. Ya en serio, alguien debería prohibir eso en este estado y en el resto del mundo. Me concentré en mantener a raya mi hiperventilación ya todos los dardos apuntaban a nosotros y no quería crearme falsas expectativas de algo que no sabría como me repondría si no ocurría o peor, si ocurría y terminaba igual que la última vez.

¿Melodramática? Sí, por enésima vez, lo soy.

-Claro- respondió aún con su sonrisa dibujada en el rostro, y como si fuese su turno de decir algo agregó –Bella, este es mi hermano Emmett, ten cuidado con él porque es un verdadero bruto-

-Gracias hermanito- enfatizó la última palabra proporcionándole un puño en el hombro a su hermano.

Reí por inercia, pero aún seguía aturdida por su mirada y risas siempre cordiales.

-Lo tomaré en cuenta-

Y comenzó oficialmente la fiesta de la cual quería huir y al mismo tiempo hacer durar por siempre. Por un lado Emmett había desaparecido casi al tiempo en que fue presentado y por el otro, lo que me molestaba un tanto, pero era el punto de más controversia en el asunto, Edward se había quedado sentado en la barra junto a mí mientras su primo y mi amiga ya se hacían de la pista de baile. Los observé por un momento. Alice siempre había sido una de las mejores bailarinas que conocía y Jasper era muy bueno también, pero sinceramente, no le hacía justicia.

-¿No bailas?- Me preguntó mi compañero de barra luego de un rato, como si estuviese aburrido de estar sentado.

Quizás para otra mente, quizás no atrofiada ni fallada como la mía eso hubiese sido una pregunta habitual, algo parecido a una invitación de fácil respuesta: sí o no. Pero para la mía, que ya ven cuantas fallas tenía, eso era una contradicción más.

No, por supuesto que no bailaba, lo odiaba. Pero teniéndolo tan cerca, y tomando en consideración mi súbita adicción a su mirada y a sus brazos alrededor mío, aunque sólo fuese para salvarme, era una de las cosas que más hubiese anhelado. Mi mente demandaba No y mi cuerpo demandaba Sí, pero si a mi cuerpo se le hubiese ocurrido la brillante idea de darme garantías, quizás se me hubiese hecho un poco más fácil responder satisfactoriamente a aquella petición.

Si es que lo era.

Luego estaba el conflicto interno de si aquello era o no una petición.

No seas boba Bella, claro que es una petición. Reclamó una voz en mi interior. Entonces… ¿Qué respondía?

El rubor comenzó a subir a mi rostro ante la desesperación de no saber qué decir. ¿Por qué todos tenían carácter social y yo no? ¡Hasta Edward lo tenía! Bahh… ¿Qué no iba a tenerlo si era un semi Dios?

-…entonces ¿Bailas o no?- preguntó aparentemente divertido ¿Ya había notado mi rubor con la poca luz que había?

-Tú… ¿tú me estás invitando o me estás preguntando?- No pude evitar que mi tono sonara un poco sarcástico, para mí era habitual no bailar y tratar así a la gente que hacía preguntas obvias, y no era habitual que me invitaran ni a salir ni a bailar.

En respuesta él se encogió de hombros.

-Eso depende de qué es lo que prefieras-

No pude evitar entornar los ojos. Ya, en serio ¿No tenía una frase menos cliché? Debí de haber sabido que él no sería distinto a todos y por todos me refiero a…. ¿En qué momento creí que podría encontrar un chico guapo y sensible?

-¿Qué?- preguntó al ver mi expresión.

-¿Algo que no haya escuchado antes?- inquirí ocasionando que dejase escapara una pequeña sonrisa nerviosa.

Aguarden. ¿Nerviosa?

Oficialmente estaba alucinando.

-Lo siento, lo que quiero decir es que sí quiero bailar y no sé, me preguntaba como aún estás aquí sentada si… ya sabes, un baile no mata a nadie-

Claro, eso es porque aún no me has visto a mí.

Negué con la cabeza apretando fuertemente los labios, me dolía rechazar, como diría Alice, la oportunidad de mi vida. Pero si no quería verle lastimado o riéndose de mí, era lo mejor. Mi escasa personalidad no me dejaba hacer frente al ridículo. Y menos frente a él.

-La verdad- comencé a excusarme en cuanto vi la decepción del rechazo aparecer en su rostro –soy pésima bailando en serio, pero deberías preguntarle a alguien más ¿ves esa chica? Hace ya unos segundos que no te quita la vista de encima- Bien Bella, regalándoselo al enemigo, que buena eres. Ni en mi fuero interno podía estar ausente el sarcasmo. –Quizás quiera bailar contigo- finalicé una vez que ya había metido la pata y no había vuelta atrás.

Él se volteó a ver quién era y luego volvió a mí.

-¿Jessica? Naah, está en mi clase de Biología, no bailaría con ella.-

-¿Por qué no?-

Eso de los chicos rompe corazones que se hacen de rogar ya me comenzaba a molestar.

-Pues porque es la típica chica que se lanza encima del chico de turno, dura un par de semanas, el chico no aguanta y al par de días anda con otro- Sonaba casi lógico saliendo de sus labios.

-Eso suena casi lógico- reproduje mis pensamientos obviando la parte que correspondía a sus labios –salvo por una parte.-

Él alzó una ceja esperando la parte más evidente de la cual aún no me explico cómo no había reparado en ello.

-Estás en una discoteca, la mayoría de las chicas o ya están pilladas o están aquí para pescar algo sea lo que sea, lo más probable por la noche ¿Eso es acaso mejor que esa chica que aún te está mirando?-

Poco a poco las cosas comenzaban a ponerse más fáciles. Entonces, encontrar las palabras en mi cerebro y hacerlas salir ya no era tan atropellado como en un primer instante. Tenía que reconocer que para ser un Don Juan, Edward era muy agradable.

-O vinieron aquí obligadas por su mejor amiga y su novio- rió sin dejar de clavarme la mirada desde un ángulo bajo guiñándome un ojo.

O.K, definitivamente el par de copas que me había tomado estaban haciendo que poco a poco fuese perdiendo la cabeza. Bella, deberías dejar el trago. Me dije a mi misma. Sí, seguro que había alucinado. Quizás había dicho algo como: "Quizás pero aún así no son alguien a quién conozco"

Claro, eso había dicho.

Y no se movió de su lugar, la siguiente media hora se mantuvo ahí sentado tomándose una que otra cerveza haciendo preguntas para romper el silencio que se formaba de vez en cuando. Él hacía las preguntas y yo respondía en monosílabos. El nerviosismo había vuelto a aparecer en cuanto dejé de tomar y me decidí a comer algo para aclarar mi mente. Después de todo, la noche no estaba resultando tan mala, aunque tan solo llevara media hora, no estaba aburrida del todo. Aunque hubiese estado en completo silencio, si hubiese sido junto a Edward, habría estado de todo menos aburrida.

Muchos fueron los temas de conversación: Mis estudios, su trabajo, su tienda (sí, a veces para sorpresa de todos, incluyéndome, lograba ser yo la que formulase una pregunta), pero la banalidad de la conversación no ayudaron a lograr ni una fluidez ni una concentración como en la primera. Y luego, con la mirada de Edward de nuevo taladrando mi rostro decidí que sería bueno volver a buscar a Alice y Jasper entre la multitud. Al menos así lograba mantener la gordura y la dignidad un poco más. A ver si así lograba pasar la noche integra sin humillarme o insinuarme demasiado. Ya bastante era sonrojarme cada vez que escuchaba su voz dirigirse a mí.

O era eso o buscaba una distracción para no pensar en la canción que tocaban en esos instantes. La cantante había cambiado y el ritmo se hacía un poco más juvenil y alegre. La gente se acumulaba emocionada frente al escenario aunque yo claramente no tenía ni la menor idea de quién era.

-Hey, es Ashley Tisdale- oí que alguien dijo y al tiempo que lo decía vi como Edward alzaba la mirada hacia el escenario. Pero no duró mucho. Quizás a él tampoco le interesaba. Algo en común que tuviésemos.

A diferencia de las mayoría de las canciones que tocaban los artistas de moda, esta sí la conocía y podrán adivinar… La odiaba. Y no la odiaba solo por ser de Navidad o por ser pop. La verdad a esas alturas, ya estaba casi resignada. La odiaba a por la letra:

Last Christmas I gave you my heart, but the very next day you gave it away.(La navidad pasada te dí mi corazón, pero al mismísimo día siguiente lo regalaste)

Y lo peor de todo es que la voz de esa tal Ashley Tisdale a pesar de no parecerse en nada a la mía, reproducía bastante bien las quejas de mi corazón, como si fuese yo misma quien la cantaba. Guardando las proporciones en cuanto a mi pésima entonación por supuesto. Si esa canción ya de por sí me hacía sufrir, no puedo ni explicar las sensaciones que me abarcaron luego de todos esos recuerdos. Y sobre todo con Edward a mi lado.

Should I give it to someone special this year? (¿Debería dárselo a alguien especial este año?)

Edward pareció notar mi cambio de humor, pero no dijo nada, sólo se limito a observarme. Esta vez que tuve que desviar la mirada más allá en la multitud para no verme atrapada por su simpatía.

Pero no debí de haberlo hecho. Allá entre la gente se encontraba una silueta que no había visto en un año. Sí, acertaron, Mike Newton. Desvié la mirada rápidamente y le dí la espalda a la pista de Baile centrándome en la barra y mi vaso de cerveza. Con un poco de suerte no me vería. O reconocería. Ya bastante malo era encontrarmelo ahí.

¿Qué hace él aquí?

El enfado en que mi fueron interno replicó aquellas simples palabras no dejó de serme indiferente. Debería de haber estado destrozada de volver a verle luego de un año, luego de recordar todo lo que sufrí por su culpa. Luego de todo el miedo que tenía. ¿Y estaba enojada?

Además, no podía dejar de pensar en las palabras de la canción que justo se escuchaban al momento de darle la espalda.

I keep my distance, but you still catched my eyes.Tell me baby, do you recognize me? Well it's been a year it doesn't surprise me.

(Mantuve la distancia pero aún así atrapaste mi mirada. Dime bebé ¿me reconoces? Bueno, ha sido un año, no me sorprende)

Porfavorporfavorporfavor que no me reconociera, un año en mí había hecho algo ¿no? Sorbí un gran trago de cerveza. Por suerte, Edward estaba ocupando el único espacio junto a mí.

-Ya vuelvo- dijo poniéndose de pie al dejar su Chop aún junto al mío.

¡¿Qué?!

-¿Qué?- logré decir con un hilo de voz.

¿Qué era lo divertido en verme sufrir? ¿Por qué todos los satélites de habían alineado ese día para refregarme en la cara lo patética que era? ¿A quién podría gustarle todo aquello?

-Voy al baño- me guiñó. Claro, ¿Qué tenía que darme explicaciones?

Vamos Bella, me auto animé, Seguro no es nada, un producto más de mi imaginación y si no es así, no hay manera en que te vean, hay mucha gente y no tienes por qué ser tú precisamente a la que ve…

-Ron por favor- Escuché su voz demasiado cerca como para ser verdad. Gracias mil santos….

Volteé sólo a ver que en verdad estaba alucinando y que estaba completamente demente. Que en verdad no era nada y sólo era culpa de la Navidad. Pero no. Ahí estaba él con su habitual peinado, sus habituales ojos celestes, su cazadora, su aroma, su….

¡Ay Bella por Dios! ¡Qué asco!

Volví a rogar por que los santos me salvasen y no se diera la molestia en ver para el lado, pero era muy tarde. Me había visto.

-¿Bella?- y luego soltó una de sus típicas risas explosivas –¡Whojoa! Señorita Swan ¡mírate! Qué guapa estás –

Habría querido golpearlo, gritarle, o al menos entornar los ojos, pero todo mi organismo estaba completamente paralizado. Completamente desahuciado.

Me tomó unos minutos recuperar al menos mi mandíbula y mi cerebro como para poder formular algo coherente.

-¿Qué hacer aquí?- No dije que fuese algo agradable o cortés.

-¡Vaya! No nos hemos visto en ¿cuánto? ¿Un año? ¿Y así recibes a tu ex novio?- Tarado, querrás decir.

-Que bueno que especificaste lo de ex- repuse con el más hiriente sarcasmo que tenía guardado. El que me había guardado por un año –Quizás ahí encuentres la respuesta-

-¡Vamos Bella! Lo de Jess fue….- ¿Jess? ¿Quiso decir Jessica? ¿Por qué tenía la sensación de que no era la primera vez que escuchaba ese nombre en la noche?

Porque no lo era. Edward también la había mencionado refiriéndose a la chica que… No. De ningún modo. Tenían que ser en definitiva dos Jessicas distintas. Convencerme de ello, era más fácil de lo que creía.

-¡Oh, vamos!- le interrumpí –Podrías ser menos… patético- Lo sé, no era la palabra, pero es que mis neuronas seguían lentas y no encontré nada mejor que decir.

-¿No podemos hacer una pequeña tregua por Navidad?- sonrió con esa sonrisa pícara por las que muchas veces suspiré, pero a la que en esos momentos tenía ganas de cachetear –Bella yo… la verdad me equivoqué, tu sabes que eres….- Sentí como su aliento se acercaba a mi rostro y no podía evitar que mis manos respondiesen con rapidez a defenderme. No iba a caer otra vez no, no lo haría, no por alguien que sólo se había reído de mí, que sólo me había utilizado como un paño de lágrimas mientras yo buscaba alguien en quién confiar. Un hombre enmascarado.

No. Por sobre todas la cosas habían dos razones por las que no podía caer. La primera: No por la mirada de depredador que me devoraba con furia cada centímetro de mi piel descubierta por el escote. Y Dos: Tenía mal aliento.

En mi subconsciente sin embrago, se reflejó una imagen que ayudaba a evitar el momento, pero que sin embargo no tenía ni una base sólida: Edward.

Lancé una mirada furtiva en dirección a la pista de baile. ¿No había nadie que pudiese salvarme? ¿Alice? ¿Jasper? ¿Edward? No, el no cabía en la lista. ¿En qué minuto había tomado tal grado de confianza con un perfecto desconocido al que había conocido esa misma mañana? Ni siquiera pude reconocer al enorme oso pardo ¿Emmett? Estaba perdida.

Los brazos de Newton se aferraron fuertemente a mí de un momento a otro. Puse mis brazos como barrera entre nosotros, pero no surtieron muy buen efecto y pronto ya tenía sus labios mordiendo los míos. Intenté deshacerme de él, pero no pude. Mis labios dolían y sólo tenía dos opciones: O respondía a aquel monstruoso y asqueroso beso para apaciguar un poco el dolor físico, pero arriesgándome a que mi corazón dejase de existir, o simplemente me mantenía en esa posición y seguía sufriendo.

Dolor. Dolor. Ardor y Sufrimiento. ¿Podían ser peores las cosas tomando en consideración que estaba siendo besada por un cavernícola?

Ya estaba resignada, no lograba apartarlo ni un centímetro y su mandíbula ya había comenzado a describir un camino peligroso a través de mi cuello. Que bueno que había bajado los niveles de alcohol en mi cuerpo y mantenerme lo suficientemente lúcida como para no disfrutar aquello. Si creía que la Navidad pasada había sido horrible, eso era simplemente porque no sabía lo que me esperaba para el año siguiente.

Cuando sentía que ya estaba perdida, cuando no sabía si podría resistir uno más de sus besos de tortura y sus piropos sacados de un mal libro sobre cómo-conquistar-a-tu-prostituta-de-turno, su cuerpo se alejó del mío de improvisto y escuché como dejó escapar un grito de dolor.

No quise mirar a qué había ocurrido, solo tenía una cosa en la cabeza. Correr.

Pobre Bella, cuando ya estaba empezando a agradarle la idea de la fiesta y comenzaba a tomarle el gustito a la cosa tenía que aparecer Mike y para colmos…

¡Oh por Dios! ¡Qué asco Mike! ¿Acaso eso no amerita un review?

A ver si así me apuro un poco con el próximo capítulo esta semana, que a simple vista amenaza con ser atroz. xD Pero bueno… sobreviviré.

Supongo.

Nos vemos. Bye, besos a todos.