Discleimer: Estos personajes no me pertenecen. Son de la magnífica Stephanie Meyer. La trama es de mí autoría, prohibida su reproducción total o parcial sin mi consentimiento.
Capítulo dedicado a pEqUe
Cambiando la Historia
By
Maru M. Cullen
Capítulo 3: Conversando con Edward Cullen
La semana pasó sin pena ni gloria, Edward no había aparecido en el instituto en toda la semana, cosa que sabía anteriormente. Los Cullen restantes me miraban extrañados por mi comportar hacía ellos ya que siempre que me miraban me era imposible no sonreírles. Jessica no volvió a dirigirme la palabra y yo estaba bastante feliz por ello.
Mi primer fin de semana en Forks me la pasé leyendo todo lo que había escrito en el trascurso de los últimos cinco años, pensando estrategias para que algunas cosas no pasaran pero faltaba bastante tiempo para que intercediera en la historia drásticamente. Le respondí los mensajes que mi madre me había enviado, Charlie casi nunca estaba en la casa y eso me hacía sentir que vivía sola, me encontraba disfrutando la soledad.
El lunes llegó demasiado lento para mi gusto, quería verlo aunque el me matara con su, hermosa pero letal, mirada. Me puse algo abrigado ya que iba a nevar mientras estaba en el instituto, bajé a desayunar. Al terminar tomé las llaves de mi monovolumen y me subí a ella. Viajé pensando en la conversación que tendría hoy con Edward, iba a cambiar algunas respuestas eso lo tenía ya decidido, tal vez Alice verá eso en nuestro futuro solo espero que no se lo diga porque quiero ver sus reacciones.
Al aparcar en el en estacionamiento algunas personas me quedaron mirando como un niño ve a su juguete nuevo, yo me limite a ignorarlos y caminar sola por los pasillos hasta mi casillero. Las horas pasaron y nadie se me había acercado… bueno Mike y Eric no cuentan como "alguien".
En la cafetería los vi sentados en su mesa, allí estaban todos sonriendo tal como una película, yo fui a buscarme algo para tomar, tenía demasiada sed; Supongo que no tanto como ellos, pensé. Me senté sola como siempre desde que le grité a Jessica, estaba cerca de la puerta de la cafetería. Luego de unos momentos alguien entró en la cafetería y entró un frío viento golpeándome en la espalda, levanté mi mirada y Edward estaba tenso mirándome.
—¡Demonios! —susurré y me levanté de golpe, salí de allí lo más rápido posible.
No quedaba tanto tiempo para que sonara la campana que anunciaba el término del receso así que fui directamente al salón de biología. El profesor todavía no había llegado así que me puse a esperar al lado de la puerta, pasaron los minutos y el profesor apareció, se sorprendió de verme ahí pero yo me limite a encogerme de hombros y pasar a sentarme en mi lugar, el profesor acomodó sus pertenencias en su escritorio y empezó a repartir un microscopio y una cajita de diapositivas por banco, poco a poco el salón se fue llenando de estudiantes.
Saqué mi cuaderno y me puse a retratar a alguien, después de unos minutos la silla contigua se movió, yo seguí enfrascada dibujando sin prestarle la más mínima atención al dios griego que tenía a mi costado.
—Hola —su voz me sacó de mi mundo—. Me llamo Edward Cullen, no tuve la oportunidad de presentarme la semana pasada. Tú debes ser Bella Swan.
—Sí, soy Bella Swan. Mucho gusto Edward. —dije con fingida tranquilidad pero el no tenía por que enterarse del estado en el que me ponía el solo escuchar su voz… por lo menos no ahora.
El profesor Banner empezó a explicar la actividad que íbamos a realizar en el día de hoy y yo fingía escucharle. Teníamos que trabajar en parejas identificando las diapositivas por que estaban desordenadas.
—Empezad. —ordenó el profesor.
—¿Las damas primero compañera? —preguntó Edward.
—Por supuesto gentil caballero. —respondí con una sonrisa un tanto burlona ya que el era un caballero.
Coloqué la primera diapositiva bajo el microscopio y ajusté rápidamente el campo de visión del objetivo a 40X. Mire durante cinco segundo y aparté la mirada.
—Profase. —afirmé mientras lo escribía en el papel.
—¿Te importa si lo miro? —preguntó mientras yo cambiaba de diapositiva.
Sus dedos eran fríos como témpanos pero yo no corrí mi mano como el seguramente pensaba que lo haría, yo solo me quede quieta pero tranquila ya que esa era la sensación que me trasmitía su tacto, él después de varios segundos apartó su mano de la mía y lo comprobó, yo lo miré con una sonrisa altiva. Sustituyo con velocidad la primera diapositiva por la segunda.
—Anafase. —dijo después de dar un rápido vistazo, yo asentí y lo escribí en la hoja. Cambié la diapositiva rápidamente por que quería terminar con esto para hablar con Edward.
—Interfase. —dije y lo apunté en la hoja, pasó así diez minutos, terminamos y yo saqué el cuaderno y me puse a seguir dibujando el retrato de aquella persona que no tenia idea de quien podría llegar a ser. Pude ver que el apretaba sus puños al respirar pero sabía que hoy no necesitaba ayuda así que la dejé pasar.
—En fin Edward, ¿no crees que deberías dejar que Isabella también mirase por el microscopio? —preguntó el profesor y yo me sentí ofendida.
—Bella —le corrigió—. En realidad, ella identificó tres de las cinco diapositivas.
—¿Has hecho esta práctica con anterioridad? —preguntó.
—Con la raíz de una cebolla, no. —respondí
—¿Con la blástula de un pescado blanco?
—Sí.
—Supongo que es buen que ambos seáis compañeros de laboratorio. —se alejó murmurando cosas que no entendí pero estaba segura que Edward sí.
—Es una lástima, lo de la nieve ¿no? —preguntó Edward, se estaba esforzando en mantener una conversación y eso lo sabía muy bien.
—En realidad, no. —contesté lo más sincera que pude.
—A ti no te gusta el frío. —no era una pregunta si no una afirmación y yo sonreí.
—No en este momento pero más adelante lo voy a amar, te lo aseguro. —respondí y no pude contener la pequeña risita que se me había escapado por mi chiste privado.
El me miró confundido pero siguió preguntándome.
—Entonces si en este momento no te agrada el frío,¿ por qué viniste aquí?
—Es… complicado. —respondí. No le podía responder: vine por que tengo un don donde puedo ver las historias de las demás personas y tu apareciste en ella así que vine a nuestro encuentro iba a pensar que era una loca.
—Creo que voy a poder seguirte. —insistió.
—Mi madre se ha vuelto a casar.
—No me parece complicado, ¿Cuándo sucedió? —respondió.
—El pasado mes de septiembre. —mi voz trasmitía tristeza ya que extrañaba mucho a mi alocada madre.
—Pero él no te gusta. —conjeturó Edward atento a la conversación.
—No, Phil es un buen tipo. Demasiado joven, quizá, pero amable.
—¿Por qué no te quedaste con ellos? —su voz trasmitía toda la curiosidad posible y en mi interior sonreí por que yo era la causante de aquella emoción.
—Phil viaja mucho. Es jugador de béisbol profesional —antes de que me preguntara proseguí de inmediato—. No juega bien, solo compite en las ligas menores. Pasa mucho tiempo afuera.
—Y tu madre te envió aquí para poder viajar con él. —nuevamente afirmó. Si tan solo supiera…
—No, no me envío aquí. Fue cosa mía.
—No lo entiendo. —confesó totalmente frustrado y yo me enternecí ante tal gesto y proseguí a explicarle.
—Al principio, mamá se quedaba conmigo, pero le echaba mucho de menos. La separación la hacía desdichada, por lo que decidí pasar unas temporadas con Charlie.
—Pero ahora tú eres desdichada.
—¿Y? —repliqué, aunque sabía que eso no era cierto.
—No parece demasiado justo.
—¿Es que no te lo ha dicho nadie? La vida no es justa. —respondí.
—Creo haberlo oído antes —admitió secamente, me hacía una idea de lo que le pasaba por aquella bella mente—. Das al pego pero apostaría de que sufres más de lo que aparentas —yo me limité a quedarme callada—. ¿Me equivoco? —quería gritarle con todas mis fuerzas que sí pero no iba a hacer el ridículo—. Creo que no. —murmuró con suficiencia.
—¿Y a ti que te importa? —repliqué con falsa irritación.
—Buena pregunta —murmuró para sí mismo. Suspiré siguiendo el esquema que tenía la historia—. ¿Te molesto?
—No exactamente. Estoy más molesta conmigo. Es fácil ver lo que pienso o al menos eso dice mi madre. —respondí cambiando un poco la respuesta.
—Nada de eso, me cuesta leerte el pensamiento.
—Será que tengo un escudo para que los lectores de mentes como tú no vean lo que pienso. —dije con una sonrisa.
Él me quedó mirando atentamente, creo que había metido la pata pero no pude evitar decirle eso. Fui guardando las cosas ya que pronto terminaría la hora, al sonar el timbre me levanté y caminé hacía la puerta y la abrí, parecía desesperada por salir como tendría que verse Edward pero quería salir antes de que Newton tratara de hacerse el amistoso conmigo.
En deportes me caí varias veces y me hice varios raspones, cuando terminó la hora me cambié y casi corrí hasta mi monovolumen, quería llegar a la casa para poder pintar bien el boceto que había empezado en la hora de biología.
Al llegar corrí escalera arriba y tiré las cosas como lo había hecho toda la semana anterior, me cambié rápidamente y saque mis cosas, puse la alarma del teléfono para bajar y hacer la cena. Mis manos se movían por si solas y yo me preguntaba a quien estaría retratando. Sonó la alarma y bajé a la cocina para preparar una lasaña, cuando casi estaba terminada Charlie llegó a la casa.
Puse la mase y serví la cena, Charlie me dijo que estaba deliciosa y yo me ruborice, comimos en silencio, al terminar levanté y lavé todo lo que había usado para hacer la cena, fui a mi habitación y tomé mi ropa para ir a darme una ducha sin mirar el cuadro que había creado, me duché y me cepille los dientes, me puse mi pijama y salí del cuarto de baño y me despedí de Charlie. Al entrar en mi habitación veo el cuadro y me quedo petrificada…
¡Hola chicas!
¡Si me tienen aquí otra vez!
¡Voy a avisar que hay algunas cosa que cambiare o sacaré o pondré más de un capítulo de Crespúsculo en cada cap!
Sino no terminare mas ya que va a estar los cuatro libros aquí y no lo quiero hacer más de 35 capítulos...
Me han dicho que esta idea es original y fresca. La verdad es que me parece que es una historia bastante común...
¡Muchísimas gracias por su apoyo! ¡Enserio son lo MAS!
¡Nos leemos en la próxima actualización!
Kisses,
Maru M. Cullen
