Salir con Gabriel es una de las cosas que más le gustan hasta hoy en día, esos días que pasaban son realmente divertidos, pero que va, siempre que se está al lado de Gabe es divertido y más desde el día que comenzaron a convivir.
Al final ese mismo día en la noche entre mensajes y audios se pusieron de acuerdo a dónde irían al día siguiente, Gabriel fue quien más ideas terminó dando siendo algunas algo infantiles sobre los lugares a los que le gustaría ir, se le notaba tanto el entusiasmo que tenía que dejó de lado el vídeo que hacía para decidir dónde irían a disfrutar.
No está de más decir que la cita fue fenomenal, fueron a comer, al cine, pasearon, Gabriel tenía tantas ganas de ir al parque de diversiones que lo llevó a uno, sí, ese día fue memorable y no les importaba mostrarle su amor al mundo, carajo, que un par de besos no le hacía daño a nadie.
Pero recordar las cosas de esa manera, tan generales, no era lo mejor. Ese día hubo tantos pequeños detalles por parte de ambos pero no los notó hasta tiempo después. Cuando se ponía a recordar ese día y terminaba con una sonrisa de idiota en la cara.
Habían quedado en que se encontrarían en el centro de la ciudad a eso de las dos de la tarde. Querían almorzar juntos, quizás por la hora si era algo tarde para tal cosa pero así lo decidieron y eso harían.
Sam estaba algo nervioso, ¿Cómo lo debía saludar ahora? O sea, el día anterior se besaron y Gabriel incluso bromeó con demostrar junto a él sus sentimientos al mundo pero, ¿estaría bien volver a besarlo verdad?
Estaba tan metido en sus pensamientos y mirando el suelo que no se percató de que Gabriel había llegado y estaba parado frente a él. Veía a Sam sentado en la banca, apoyado en sus piernas con las manos entrelazadas y el cuerpo ligeramente echado hacia adelante. Vaya que debía estar concentrado si aún no notaba que había llegado.
- ¿Gigantón? ¿Me prestarás atención o tendré que ir a buscar otra cita por ahí? –Habló para que Sam por fin le diera la atención que quería de su parte.
- ¿Eh? Qu.. –Balbuceó y el elevar el rostro notó que Gabriel había llegado. Rió nervioso, se sentía un chiquillo al lado de él aunque la diferencia de edad no era mucha- ¡Hola! lo siento, no te sentí llegar.
- Lo noté –Ahora que sabía lo que provocaba en el menor se sentía bastante feliz y su ánimo era aun mejor que el de otro días- Ahora ven aquí.
Gabriel tomó el rostro de Sam entre sus manos y lo besó, tuvo que encorvarse para poder hacerlo. Esa era de la única manera en que la diferencia de altura de ambos intercambiaban de papeles aunque no duró mucho de esa manera, Sam pronto se levantó y rodeó el cuerpo de Gabriel con su brazos, quien ahora tenía el rostro elevado y Sam era quien estaba medioencorvado.
El beso continuó hasta que un sonido proveniente del estómago de Gabe los hizo separar y reír.
Al parecer no había comido nada antes de venir y estaba realmente hambriento. Por suerte el local donde irían a almorzar no estaba demasiado lejos, solo a un par de cuadras y las caminaron tomados de la mano.
Era un local de comida Arabe, no era muy grande pero quienes atendían eran bastante amigables al igual que el ambiente. La noche anterior Gabriel había insistido en que quería probar los Shawarmas y por eso terminaron ahí, se notaba lo emocionado que estaba mientras veía el Menú e intentaba elegir solo uno, todos sonaban demasiado apetitosos pero la tentación fue más grande y pidió dos diferentes tamaño mediano, junto con un jugo natural de manzana.
A diferencia de él, Sam pidió uno de los grandes, un jugo naranja plátano y también hojas de repollo y parra rellenas. Se le hacían apetitosas porque a él le gustaba ese tipo de comida, no sabía que Gabriel, a pesar de ser fan de comida chatarra y todo aquello que sea dulce, también le gustaba lo saludable.
Los Shawarmas fueron los que demoraron en llegar y antes tenían la comida envuelta en hojas. La comieron entre ambos junto a las salsas que trajeron. Hablaban animadamente y se daban algunos besos de vez en cuándo cuando el otro se encontraba distraído.
Le gustaba recordar ese día, se rieron demasiado e incluso le dio de comer a Gabe en la boca, esa fue la primera vez de muchas. Hubo un momento en que miró a su alrededor y las mujeres que atendían ahí los miraban con una sonrisa boba en la boca. De solo recordarlo sonrío, era un recuerdo adorable y pensaba que para esas mujeres la escena lo tuvo que ser.
Cuando terminaron de comer Sam se levantó con la excusa de ir al baño cuando en realidad fue a pagar, ahí mismo pidió la cuenta y pagó todo. Aunque se suponía que ambos pagarían la mitad de lo que saldría.
Regresó donde Gabe quien estaba hablando por alguien a través de mensajes, quizás era Castiel que ese día estaba en casa.
- Gabe, vamos o llegaremos tarde a ver la película –Aún faltaba unos cuarenta minutos antes de comenzara pero lo mejor era apurarse.
- Si ya vamos, antes hay que pa.. –Levantó el rostro y por la sonrisa que vio en Sam supo lo que había hecho- Has pagado.. –Afirmó- ¡Sam! Se suponía que cada uno pagaría la mitad
- Es cierto, pero ya he pagado yo, no te molestes –Estiró una de sus manos para que Gabe la tomara y juntos salieran del local.
- Si no me queda de otra, ¡pero lo próximo lo pago yo! –Tomó la mano de Sam y entrelazó sus dedos, estaba seguro de que escuchó un suspiro de algunas de las mujeres que había en el local.
De esa manera ambos salieron tomados de la mano e irían caminando hacía el mall donde se encontraba el cine. Sam reía animadamente con lo que le comentaba Gabriel sobre ciertas cosas que a veces ocurrían en sus clases o las muchas veces que a Dean le ocurrieron cosas tontas años atrás en juntas que tenían junto a otros amigos.
Aún faltaba unos veinticinco minutos para que la película comenzara, la noche anterior habían comprado las entradas por internet. Gabriel quería ver Warcraft: El Origen, película ambientada en uno de sus juegos de computadora favorito y se notaba porque en su canal habían varios vídeos sobre tal juego y varios más. Porque sí, le gustaba ver los vídeos de Gabe desde que supo que tenía un canal en Youtube.
Sam se puso en una fila de unas pocas personas que compraron entradas por internet, fue un total alivio hacer porque había otra fila que era gigante. Gabriel fue a comprar palomitas dulces y refrescos, y no aceptó dinero de Sam para eso, todo lo dulce corrió por su cuenta.
Cuando vio a Gabriel volver con tanta cosa para comer se sorprendió porque venía con una bandeja en las manos, y su rostro tuvo que haberlo delatado.
- ¿Qué pasa, Moose?
- No es nada.. Si que has comprado hartas cosas para comer –Sacó un par de palomitas dulces y las posó sobre los labios de Gabe para que las comiera.
Como lo pensaba Gabe abrió la boca para que las palomitas ingresaran, pero aprovechó el momento para morder el índice de Sam y darle una pequeña lamida, era un pequeña y clara insinuación pero sería demasiado rápido para algo así, era recién una primera cita de algo que no sabían si tendría algún futuro.
Ignoró el gesto y mientras caminaba iba sacando palomitas para comer él. Ingresaron en la sala uno, dónde darían la película, llegaron con tiempo de sobra, aún faltaban unos cinco minutos y antes venían los típicos tráiler de otras películas. Los asientos que escogió no pudieron ser mejores, era preciso y el Cine, o esa sala, no estaba tan abarrotada de gente, se notaba que habían más parejas ahí porque los veía besarse. No eran los únicos que elegían ese tipo de películas en una cita.
Aprovechando también el momento y pillando desprevenido a Gabriel comenzó a besarlo, no pudo aguantar las ganas de que sea un beso profundo y no el simple roce de sus labios. Sentía al mayor dejarse guiar en el ritmo impuesto, sentía que se volvería loco, era un simple chiquillo hormonal todavía. Esas situaciones podían con él y no quería tener una erección mientras venían la película por lo que a duras penas se separó de sus labios, pero cuando lo hizo Gabe se acercó para depositar un par de besos más.
Sonrió. Se preguntaba si así serían Dean y Castiel, todos sabían de sobra que a Dean le gustaba mucho el contacto físico, no por nada muchas veces ha escuchado gemidos cuando está en casa o cuando iba llegando. Pobre Cas, qué tan corrompido estará.
Al comenzar la película los atrapó a ambos, la trama era demasiado buena, Gabriel a veces hacía comentarios por lo bajo o Sam al verlo de reojo, notaba cierto gestos que hacía. El tiempo se les pasó volando al estar comiendo y viendo una película que su definición sería que es épica.
- Necesito ya una continuación –Habló Gabe mientras salían de la sala, pasaron frente al cartel de la película y ahí se detuvo- Sam, ¿me tomas una foto?
- Por supuesto
Sacó su propio celular y tomó varias fotos a Gabe, se notaba lo feliz que se sentia. Luego casi obligándolo el mayor le tomó fotos junto al cartel, no solo eso, sino que luego buscó a alguien que le tomara una foto a los dos juntos, ese si que fue un lindo gesto.
Esas fotos aún hoy en día las tenían guardadas, lo más seguro es que cuando se levantara tomara un álbum de fotos que tenían juntos para rememorar esos momentos. Tenían tantas fotos que se iban tomando en citas o viajes que hicieron que a través de cada imagen se notaba como los años fueron pasando por ellos, pero que el amor que sintieron seguía ahí cada día más fuerte.
Luego de las fotos seguía siendo temprano como para devolverse a casa, caminaron juntos tomado de la mano y fueron a una plaza, a pesar de que no era tarde el cielo estaba oscuro y el lugar era iluminado por faroles. Seguían tomados de las manos, no se había separado por nada y se notaba que ninguno tenía ganas de que el contacto terminara.
- ¿Dónde te gustaría ir ahora? –Preguntó Sam.
- ¿Qué te parece ir a un parque de diversiones? ¡Sería divertido! Podríamos subirnos a muchos de los juegos –Se estaba emocionando demasiado- ¿Y? Vamos, di que sí, sé que tu también quieres –Gabe había comenzado a jalar el brazo de Sam en dirección a una parada de autobuses.
A Sam le había comenzado un ataque de risa por la actitud que tuvo Gabriel solo por querer ir a un parque de diversiones, pero cómo le iba a negar así, si la gran emoción de Gabe se le contagió y luego ambos parecían niños pequeños.
El viaje en bus no fue tan largo y tan pronto estuvieron en el parque de diversiones se subieron a tanto juego como pudieron. Montaña rusa, carritos chocones y muchos más. También entre ambos jugaron a esos típicos juegos de disparos que había, y quien le diera a más objetivos ganaba; En ese tipo de juegos Sam era quien más puntos lograba hacer y muchas veces Gabe terminaba medio molesto, pero le duraba demasiado poco.
Hubo un juego donde debía intentar que unas anillas pasaran por la boquilla de una botella, para ello debía tirarlas, si tres anillas pasaban la boquilla podía elegir el premio que quisiera, aunque todo lo que habían eran peluches.
Tuvo una suerte que cuatro de cinco anillas pasaron por la botella, podía elegir el peluche que quisiera aunque no le llamaba ninguno la atención. Cuando se giró para pedir la opinión de Gabe notó que este miraba fijamente un peluche de alce, Dios, fue demasiado tierno verlo así. No dudó dos veces y ese fue el peluche que pidió, no para él, sino que tan pronto como se lo pasaron se lo dio a Gabriel.
Aun quedaban más juegos a los que ir, por ejemplo La Mansión del Terror, aunque de terror no tenía nada. O bueno, eso no fue lo que asustó a Sam, lo que lo asustó fue que al salir se topó de frente con un payaso y estos no le caían muy bien.
Tuvo que aguantar varias bromas por parte de Gabriel e insinuaciones de que le regalaría cosas de payasos o que contraría a uno para su cumpleaños. Típico de él. Y la manera de hacerlo callar tan solo un poco fue dándole un algodón de azúcar, el más grande que el vendedor pudo hacer.
Cuando ya era de noche fueron a casa de los Novak, en lo primero que se dieron cuenta al llegar fue que estaba el "Bebé" de Dean. Si el impala estaba ahí lo más seguro sería que Dean también lo estaría. Sam y Gabriel compartieron miradas y un suspiro salió de la boca del más bajo, ya ayer el llegar se había topado con una sorpresa no tan grata y tener que encontrarse otra no le agrada, de verdad terminaría corriendo a Dean de la casa y le prohibiría a Castiel que fuera a verlo. Aunque en realidad no vio nada, pero sí que escuchó muchas cosas.
Al poner un pie dentro de la casa se toparon con una escena todo lo contrario a lo que en su mente pudo pasar, vaya mal pensados que eran. Nada más entrar vieron a Castiel sentado frente a una mesa con varios apuntes frente a él, a su lado estaba Dean comiendo y viéndolo atento, el Winchester mayor entendía que su ángel el lunes tenía un examen importante y no lo molestaría, Castiel era inteligente, llegaba a pensar que de seguro sin estudiar sacaría buenas notas pero su pequeño quería esforzarse más y respetaría eso.
Ya que estaban todos reunidos, luego de que Castiel se diera cuenta de las nuevas presencias que irrumpieron en su casa y de que no podría estudiar más, decidieron ver alguna película, preparar palomitas de maíz y algunas hamburguesas a petición de Dean que no dejaba de insistir y Gabriel estaba que le tiraba un sartén en la cabeza, Sam tan sólo se reía al igual que Castiel al ser la escena demasiado cómica, más todavía al Dean esconderse detrás de él. Tanto su hermano mayor como su pareja eran los más mayores en la cocina pero a la par eran los más con alma de niño, sobre todo Gabriel.
La noche se les fue entre broma y uno que otro susto que se propinaban entre ellos, la película era de terror pero no les causaba grandes estragos, los únicos gritos que se oyeron eran de los actores. Pasado la media noche los Winchester muy a su pesar volvieron a casa. Los hermanos eran unidos pero en amistades eran totalmente diferente, Dean jamás fue de llevar muchos amigos a casa, sólo a Charlie o a Benny que prácticamente era un integrante más de la familia que Sam aprendió a tolerar y a querer, más desde que supo que era pareja de Kevin.
Pero todo cambió desde ese día, las semanas posteriores comenzaron a juntarse más y Sam conoció al resto de los amigos de Dean, estaba Castiel pero a él ya lo conocía al igual que a Gabriel, los demás era gente de la que había escuchado hablar algunas veces. Tenía amigos, que al igual que él estudiaban derecho y se llevaban bien pero en ninguno confiaba de la forma que lo hacía hacia su hermano o Gabe, incluso Kevin, pero se llevó una sorpresa por la forma de congeniar con las nuevas personas y le daban la confianza suficiente para poder contar cualquier cosa.
Si que eran graciosas sus juntas, Meg, que es la mejor amiga de Castiel, comúnmente molesta a Dean y a sus bromas se unen Gabriel, Crowley, algunas veces hasta Benny. Mientras conversaban supo un dato importante, el día que se declaró su hermano había mandado un mensaje por whatsapp, sabía que era a un grupo pero supuso que ahí solo habría conocidos de él, pocos, amigos en común. ¡No que absolutamente todos los amigos de su hermano supieran que estaba enamorado de Gabe!
El momento vergonzoso no se lo quita nadie y cuando miró a Gabriel supo que no estaba mejor que él, estaba sonrojado y con el ceño algo fruncido, clara señal de que él no sabía nada sobre alguna apuesta.
El resto de sus juntas es historia, siempre llena de risas y anécdotas. Amistades que han perdurado hasta hoy en día, en que eran adultos, algunos estaban casados y con hijos. Continuaban juntándose y esa alma de niños que tenían no había desaparecido.
Recordaba muy bien que luego de esa cita vinieron muchas más, igual de divertidas, cada una con un toque mágico y algo nuevo. Pero en ese entonces ¿Qué eran oficialmente? ¿Novios? ¿Amigos con derecho a roce? Bueno.. Aunque de algunos besos no han pasado.
Qué les pareció?:3
