Tal vez mañana
Biblioteca de Hogwarts, 7 de la tarde de un día lluvioso de primavera, dos jóvenes, una bonita pelirroja y un apuesto moreno, se encontraban aparentemente inmersos en sus estudios en una de las mesas más apartadas. Era habitual verlos juntos últimamente.
A principios del curso, su 6º año, James Potter había demostrado una madurez que nunca había tenido, era aplicado en sus estudios, y a pesar de que aun seguía con sus bromas junto a sus amigos estas habían quedado dedicadas únicamente a Filch, Lily Evans, en cambio, siempre había sido una persona estricta y por demás estudiosa, sin embargo había vuelto de las vacaciones mucho más relajada de lo que había sido, ya no quitaba puntos a diestro y siniestro, se reía mas en público e inexplicablemente había formado una pequeña amistad con James Potter.
Todo había comenzado con un trabajo de Transformaciones donde por una extraña coincidencia y unos cuantos mal entendidos habían terminado trabajando juntos, desde entonces verlos en la Sala Común, las clases, el Gran Salón, los jardines o aquella misma apartada mesa de la biblioteca, era tan normal como haberlos visto discutir en los pasillos el curso anterior.
De vez en cuando se miraban por encima de la pila de libros y apuntes que tapizaban la mesa, y se lanzaban sonrisas nerviosas antes de volver a su trabajo.
Vamos Potter! Pensaba la pelirroja, invítame de una vez! Pasaste los últimos cuatro años invitándome a estúpidas citas, ahora diré que si! Lo juro!...
Se ve tan tierno concentrado… Podría besarlo aquí y ahora. Grrhrr! Lo único que hace es estudiar. Maldición! No puedo creer que extrañe al arrogante y presumido que me decía que tengamos 49 hijos y formemos nuestra propia liga de Quidditch… Debo reconocer que además las bromas eran graciosas, y tenían mucho estilo…
Vamos James!!! Solo dilo, no lo soporto mas, esta tensión está acabando conmigo. Solo tres palabras: "Sal conmigo, Evans", las has dicho tantas veces, no te pido una declaración romántica!...
Por Dios esto es muy frustrante. Lily se pasó las manos por el rostro tratando de calmar sus ansias, antes de dejar caer la cara contra los pergaminos que tenía enfrente.
-Estás agotada? Quieres que nos detengamos?- El suave susurro de James la sacó de sus pensamientos
-Oh, no, estoy bien, solo descansaba un momento- le sonrió nerviosa y siguió fingiendo que estudiaba.
Vamos! Si no lo hago hoy, Sirius me matará por imbécil. No es tan difícil, cuantas veces la he invitado… miles… nunca ha dicho que si pero ahora las cosas son diferentes, todo ha cambiado. Soy su amigo, le importan mis sentimientos. Si la respuesta es no, no me maldecirá, ni gritará, solo me rechazará amablemente, dará alguna excusa y aquí no ha pasado nada, verdad? Seguiré siendo su amigo y planearé algo mejor para la próxima… verdad?... Son solo cinco palabras: "Te gustaría salir conmigo Lily?", solo eso… Muy bien… a la de tres.
Uno… dos…
-Lily?
-Mmm – la pelirroja levantó la cabeza de sus apuntes y lo miró directo a los ojos.
-Somos amigos, verdad?
Ella sonrió y asintió, mirándolo intrigada.
-Y… los amigos como nosotros se cuentan sus cosas.
-Supongo- su sonrisa flaqueó un momento ante el rumbo que tomaba la conversación.
-Incluyendo sus secretos y sus… sentimientos?
Oh, por dios! Lily lo miró expectante, de pronto el corazón le latía a mucha velocidad. Ahí estaba. Se lo iba a preguntar por fin.
-Pues yo quiero preguntarte una cosa, algo importante.
-Si!
-Si qué?
-Eh… Que si, que me preguntes- dijo sonriendo mientras se maldecía interiormente. Tonta! Espera a que te pregunte primero!
-Yo… Yo quería saber- se detuvo a mirar sus ojos. Y si dice que no? Si reacciona mal? Si cree que me acerqué solo para ligar con ella? Si cree que me hice su amigo para ganarme sus confianza y usarla? Se sentirá traicionada y no volverá a hablarme jamás… - quería…- Lily estaba ya en el borde de la silla aferrándose a la mesa como a un salvavidas, muerta de ansiedad – quería saber si me consideras solo tu amigo… o tu mejor amigo? – Que?! De donde salió esta estúpida pregunta!? Mereces que te aten desnudo en las mazmorra! Sirius va a matarme!
-Era eso? Solo eso ibas a preguntarme?- Otra vez la frustración.
-Eh… si, solo eso- Acaso esperaba otra cosa? Acaso quería que la invitara a salir? Idiota! Idiota! Idiota! James Potter eres un cobarde! No mereces estar en Gryffindor!
-Pues…- Trata de calmarte Lily, solo responde su pregunta, aunque no sea lo que querías responder, aunque lo único que quieras ahora es partirle la cara con alguno de los libros o encerrarlo en la sala común de Slytherin sin varita. Lily respiró hondo y sonriendo le respondió- Yo creo que si lo eres. Últimamente paso más tiempo contigo, que con cualquier otra persona en este castillo… y me agrada…
Bueno, aprovecha la oportunidad y tantea el terreno.
-Y eso significa que has sido totalmente sincera conmigo?- sonrió pícaramente mientras notaba su sonrojo, y continuó con tono juguetón- Me has contado todos tus secretos?
Lily abrió grandes los ojos y lo miró azorada.
-Mmm, casi- se miraron un momento, más serios de o que nunca se habían mirado.
Dime que es lo que no me has contado. Dímelo! Dímelo!
Pregunta que es lo que no te he contado. Pregúntamelo! Pregúntamelo!
Pasaron los segundos y nadie habló.
-Y tú? Me lo has contado todo?- Ja! Bien hecho Lily, devuelve el golpe! Quien se ruboriza ahora Potter?
-Mmm… casi…
Siguieron en silencio, mirándose a los ojos. Hasta que se les acercó la bibliotecaria para avisarles que ya iba a cerrar la biblioteca, que devolvieran todos los libros a sus estantes correspondientes.
-Bueno, creo que tendremos que terminar esto en la Sala Común, no crees?- preguntó ames mientras juntaban sus cosas.
-Si, cuando regresemos de cenar, muero de hambre.
Otra vez silencio.
-Mmm, Lily?
-Dime- Otra vez los nervios. Contrólate Lily!
-Crees que podrías ayudarme mañana con el trabajo de pociones? No se me da muy bien y Slughorn no me tiene mucha estima que digamos.
-Por supuesto- sonrió
-Y… he pensado, que si hace buen tiempo podríamos… no se… bajar hasta el lago… y estudiar allí. No crees?
Sonrió aun mas mientras asentía. No estaba todo perdido. La había invitado al lago! Tal vez mañana le hiciera la pregunta que esperaba, pensó mientras salía de la biblioteca delante de James, sin imaginar que él, pensaba exactamente lo mismo.
