Gracias por los reviews que han dejado en estos dos capítulos pasados. Disfruten de la lectura y espero se animen a dejar más. Siempre dan animo.


Cosas de chicos

No sería la primera vez que soñaba "eso" con Naruto…

— ¿Podrías ayudarme, Sasuke? — la sugerente voz de Naruto activo una fibra sensible en su ser. Una que se coloreaba de rojo y bullía en su interior cada que Naruto hacia un acto caliente como ese.

Naruto estaba sentado en su cama, tenía las piernas abiertas y ambas manos subían y bajaban lentamente, acariciando con parsimonia el hinchado miembro del blondo. Sus ojos azules estaban suplicándole por un poco de su compañía. Los labios entreabiertos se le antojaban tanto como el paraíso. Y la acanelada piel, tersa y cubierta por envidiables gotitas de sudor, le cantaban una melodía que lo incitaba a lamerla de pies a cabeza. El se acerco lentamente, saboreando el momento, porque ¿Cuándo podría volver a repetirse la oportunidad? No todos los días tu mejor amigo te pide que le brindes un poco de placer, bueno, su mejor amigo y príncipe de todas sus fantasías.

Le tomo el rostro con ambas manos, acaricio los pómulos y delineo cada una de las peculiares marcas en sus mofletes y finalmente se inclino para besarlo. Un beso tímido, el roce de sus labios vírgenes. Se separo lo suficiente para recargar ambas frentes, la mirada de Naruto tan seductora y cargada de amor, la suya tan deseosa y devota, porque le quería más que a nadie.

Naruto enredo sus largas piernas alrededor de su cadera, juntando las pelvis de ambos. El contacto del miembro con la tela hizo estremecer a Naruto, el blondo jadeo y se dejo caer hacia atrás sobre la cama. Llevándose consigo a Sasuke. Volvieron a besarse, esta vez con hambre mal contenida, Naruto rasgo la camiseta de tirantes de Sasuke, rompiéndola. El blanco pecho de Sasuke fue acariciado por las tímidas manos del rubio, delineo los pectorales y el abdomen, tironeo de los rosados pezones y sus manos se perdieron más debajo de su ombligo.

Fue Sasuke quien se quito los pantalones, quejándose cuando el cierre se atoro a medio camino en su descenso. Bien, eso no importaba, de cualquier manera podía bajárselo sin necesidad de abrocharlo todo y aunque se rompiera a quien le importaba, porque a él ciertamente le estorbaba y comenzaba a odiarlo. Cuando quedo desnudo finalmente, se encaramo sobre Naruto, instalándose entre los tersos y firmes muslos. Sus pechos hicieron contacto junto a sus bocas, las lenguas danzaron alegremente dentro y fuera de las bocas. El oxigeno se les termino antes de que pudieran probar lo suficiente para decir basta, pero eso era imposible. Jamás estarían satisfechos con eso, necesitaban estar juntos, tanto como sus cuerpos se lo permitieran, fusionarse y permanecer de esa manera mientras hacían el amor.

Las manos inexpertas de ambos perdiéndose en los secretos de los cuerpos, retirando el sudor de la espalda. Los suspiros llenando la habitación, resonando en las paredes con eco, los delirios de la pasión desmedida. Los músculos de Sasuke contraerse al hacer el esfuerzo de subir y dejarse caer contra Naruto. Los espasmos de la rosada entrada del blondo. El pre semen cubriendo el miembro de Naruto, que el mismo acariciaba al ritmo de Sasuke. La gloria del orgasmo acariciada, los segundos de éxtasis embargarlos y enloquecerlos. Los jadeos del esfuerzo. Y lo cálido del cuerpo del contrario.

—Te amo, Sa…

Se levanto de golpe, estaba en el suelo, enredado en las sabanas y a su lado, en el colchón estaba Itachi. Su hermano mayor le miraba como si tuviera dos cabezas en lugar de una, y al seguir la mirada oscura de Itachi supo que si tenía dos cabezas en lugar de una. Se presiono totalmente apenado en la mancha que se marcaba a la altura de su cadera. Mierda.

—Hermanito, no tienes de que espantarte. Es normal que a tu edad tengas sueños húmedos pero — sí, hay iba el sermón marca Itachi — ¡No grites! A veces asustas, pensé que estabas matando un gato en celo o yo que sé. Deberías conseguirte una novia, dejarías de tener esa frustración sexual y aliviarías estrés. Todos serian felices.

— ¡Lárgate de aquí, Itachi! — grito amenazadoramente Sasuke, intentando pararse pero al estar enredado con las sabanas, su trasero volvió al suelo demasiado rápido. — Mierda, Itachi lárgate antes de que me libere y pate tu estúpido trasero

— ¿Ves? Eso es causa de tu frustración sexual. Puedo presentarte unas amigas que están — Itachi lo dijo en tono de burla, Sasuke sabía que su hermano era respetuoso con las mujeres y que si actuaba como un idiota al hablar de ellas en ese momento era porque se estaba burlando de él. Itachi hizo un ademan con las manos de unos senos exagerados. — ¡Buenísimas! y apuesto que estarían encantadas de coger un rato contigo… — entonces Itachi rompió en carcajadas.

—Claro, tú hablas por experiencia. A tus veintidós años ya debes tener hecho todo el kamasutra… ¿Sabes qué? quizás te haga caso, le diré a Deidara si no quiere salir conmigo. Sé que le gusto… — Sasuke jugó su única carta que le quedaba. Conocía a Deidara porque era un ex alumno de su preparatoria, era guapo y parecía mujer. No podían considerarse amigos, entre ellos existió cierta tensión sexual que jamás resolvieron, Sasuke supo que Deidara era gay y no le importaba y también fue consciente de que el que le gustara Deidara solo podía significar una cosa: era bisexual… aunque ¿Podía considerarse bisexual cuando nunca le había gustado una sola mujer en su vida? ¡Dios! Y aparte tenía un fetiche por los rubios tontos, escandalosos y lindos de una manera agresiva. ¿Por qué no de las rubias?

Claro que el que el dijera, Deidara, era porque Itachi lo había confundido con una mujer y el termino enterándose de todo el drama que armo Deidara. Del odio que parecía profesarle a su hermano y de la mirada enmascarada que le dedicaba al blondo. Si, esos dos se gustaban, o al menos esa impresión daban, pero hasta que no dijeran nada él podía seguir poniendo celoso a su hermano siempre que pudiera.

Ahora solo rezaba para no tener que ver en todo el día a Naruto. Porque entonces la vergüenza y su creciente frustración lo tendrían de mal humor y con un Naruto sentado demasiado cerca, preguntándole demasiado y siendo más tentador que nunca. Suerte que era sábado.

« ¡Sasuke! » grito su madre desde abajo. El aludido miro a Itachi marcharse cual perro apaleado y decidió esperar a que su progenitora continuara con el mensaje «Naruto acaba de llamar, dijo que no se te olvide que hoy duermes en su casa»

Si, el karma lo adoraba.

No sería la primera vez que soñaba "eso" con Naruto, solo esperaba que con el tiempo esos sueños húmedos desaparecieran y que no se cumplieran ¿o sí?...


Gracias por leer. Nos seguimos leyendo.