El lugar en que residían los dioses (o al menos la mayoría de ellos) era el Olimpo, es por esa razón que a los dioses más importantes del panteón griego, se les conoce como los Dioses Olímpicos. Éstos eran doce, siendo el más importante de ellos, como se sabe, Zeus, Hera, su esposa, era la diosa del matrimonio y también su hermana. Los hermanos de estos dos dioses que pertenecían a éste grupo, eran Poseidón y Hades.
Éstos tres hermanos, Zeus, Poseidón y Hades, fueron los que se dividieron los diferentes reinos que habían. Zeus, siendo quizás el más fuerte de todos, fue el que se quedó con el Olimpo, siendo designado también como Señor de los Dioses; Poseidón fue nombrado señor de los mares, por lo que habitaba en su Santuario Submarino, en el que estaban los Siete Pilares, cada uno representante de cada mar que cubría la Tierra. En cada pilar, tenía uno de sus Generales Marinos, que eran los guardianes. Por último, estaba Hades, Señor de los muertos y, por tanto, del Inframundo. En él, el dios poseía 108 Espectros, o también llamados Estrellas Malignas. De ellos, sólo Los Tres Jueces eran importantes, Radamantys de Wyvern, Minos de Grifo y Aiacos de Garuda.
Los demás dioses representaban distintos elementos o actividades. Estaba, por ejemplo, Atenea, diosa de la sabiduría, los oficios y la estrategia; Hermes, era el dios de los comerciantes, los oradores, los ladrones y también, era el mensajero de Zeus (su contraparte era Iris, mensajera de la diosa Hera, identificada con el arcoiris), quien llevaba las almas a orillas del río Aqueronte, entre otras actividades. Estaba también Afrodita, diosa del amor y de pasión, y su esposo Hefesto, dios del fuego y los volcanes, conocido también como el herrero de los dioses.
Ares era el dios de la guerra, normalmente rechazado por los demás dioses (excepto por Afrodita, quien era su amante); Démeter era la diosa del trabajo de campo; Dionisio era el dios de la vegetación y responsable de la embriaguez y, también, Hestia era la diosa del hogar doméstico.
Por último, habían dos gemelos. Apolo y Artemisa eran los hijos de Zeus y de Leto. Cuando Hera se dio cuenta que estaba a punto de dar a luz, prohibió que pudiera hacerlo en cualquier lugar que diera el sol. Fue así que, ayudada por Poseidón, que la cubrió con una ola, Leto pudo tener a sus hijos en la isla Ortigia, posteriormente llamada Delos.
Artemisa es la diosa de la caza, poseía un arco y flechas (al igual que su hermano) y una gran cantidad de perros de caza, regalo de su padre a petición de ella. Por otra parte, Apolo era considerado el dios de la luz, la verdad y la profecía, como también, de las artes, la medicina, la música y la poesía. El santuario de Artemisa estaba en Éfeso, y el de Apolo, en Delfos.
Aparte de todas las atribuciones anteriores, ambos hermanos se les designó ser dioses del sol, por parte de Apolo, y de la luna, por parte de Artemisa. Es por esa razón, que se le considera como la sucesora de Selene, siendo su manifestación el lado "claro" de la luna, siendo Hécate, la diosa hechicera, el lado oscuro.
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Capítulo III. Explicaciones.
-¿Por qué la llamó Artemisa?
La pregunta que Goten hizo al aire, pasaba en esos momentos por la cabeza de todos los Guerreros Z. Delante de ellos, en actitud protectora, podían ver a Marron... aunque podían ver también, que era completamente diferente a lo que estaban acostumbrados. Primero, y quizás lo más importante, mostraba un poder tan grande, que difícilmente podrían haber imaginado que lo tuviera, ni siquiera la mitad de éste.
Segundo, estaba su actitud. Marron, quizás por la familia en que había crecido, de orgullosa, pretensiosa y arrogante, no tenía nada. Al contrario, solía ser bastante tímida, incluso con los que conocía de toda la vida. Y la Marron que se mostraba ante ellos era completamente diferente, hablaba con tal seguridad que era la primera vez que la veían en ella, su voz era tan fría y altanera que incluso 18, su madre, quedó completamente sorprendida.
Y, tercero... ¿por qué razón, después de haber encendido su ki, su ropa y peinado cambiaron completamente?
-Ah, por lo que veo, te preparas para la lucha- Gea sonrió más aún, su poder creciendo más -pero no creo que el que uses tu túnica preferida vaya a cambiar demasiado tú situación. Quizás si utilizaras tu armadura divina, podrías tener alguna oportunidad.
-Vamos, Gea, tú sabes que no necesito armadura- replicó Marron, desapareciendo su ki -eso es más para Atenea, Poseidón o Hades, yo prefiero moverme con más libertad, igual que Apolo.
-Ah, claro, los gemelitos rebeldes del Olimpo...- Gea habló con ironía, a Marron el comentario no le agradó del todo -veamos qué tanto eres capaz de hacer, Artemisa.
-Pruébame.
Marron no se movió, y los demás guerreros tampoco fueron capaces de hacerlo, incluso Gokú y Vegeta habían dejado de luchar para liberarse, sólo se limitaban a observar con la boca abierta la manifestación del poder de la rubia. Y tampoco Marron se movió cuando Gea desapareció de frente de ella, apareciendo momentos después, a su lado. Trató de golpearla, pero al encender su ki, Gea fue rechazada, volviendo a atacarla después con un poco más de fuerza.
Pero nunca llegó a tocarla. Cuando estaba a punto de lograrlo, un tercer ki intervino en la lucha, que hizo que el poder que Gea utilizara para atacar a Marron, se volviera contra ella con una intensidad incluso mayor. Pero aún así, logró evitarlo, quedando de pie a unos cuantos metros de la rubia.
-¿Quiénes son?- preguntó Gea, seriamente.
En vez de recibir una respuesta, en frente de Marron aparecieron tres muchachos, vestidos de lo más extraños. Dos de ellos se adelantaron, uno rubio de cabello hasta los hombros, alto, y vestido con una armadura azul y una tiara celeste en su cabello, en algunas zonas lo cubría una túnica blanca. El otro, tenía el cabello oscuro, lo mismo que su armadura y bastante alto. El tercero, de cabello castaño, se quedó a un lado de Marron.
-Ah, por lo que veo llegaron tus Ángeles- Gea apagó su ki -¿por qué no me extraña?, típico de ustedes los dioses, depender de los demás y que los defiendan y prácticamente poner su seguridad en sus manos. ¿Es que no se cansan de ser tan dependientes?
-Lo que hagamos nosotros no te interesa- Marron sonrió -si decidimos tener con nosotros a protectores no fue para enfrentarnos a los Titanes... de hecho, aún me sorprende que tengamos que vernos las caras, Gea, ¿qué fue lo que ocurrió en el Tártaro, que pudieron escapar?
-Pregúntale a tu querida hermana menor- contestó Gea -puede que ella sea capaz de contestarte... claro, si es que es capaz de sentirse orgullosa después de haber destruido el Inframundo y a su tío... aunque eso no es malo.
-Lo que le ocurrió a Hades se lo merece- replicó Marron -¿con qué derecho se considera para intentar dejarnos en la oscuridad por culpa de un condenado eclipse?
-Tómalo como quieras, porque sabes que como el Inframundo quedó sin vigilancia de su dios, para nosotros fue posible escaparnos del Tártaro- Gea se cruzó de brazos -y aunque quisiera quedarme mucho más para enseñarte que a nosotros no debes tomarnos a la ligera, no puedo. Simplemente venía a advertirte, que tú y toda tu familia van a pagar lo que nos hicieron a nosotros, los Titanes.
Gea desapareció momentos después, y recién en ese momento, Marron permitió relajarse, justo en el momento en que todos los demás eran liberados de sus prisiones hechas de tierra. Una vez libres, ninguno se movió durante algunos momentos, quedaron viendo fijamente a Marron, que se había apoyado en el ángel que estaba al lado suyo.
Recién en ese momento todos pudieron ver la ropa de la muchacha bien. Utilizaba su cabello amarrado en una trenza, unida con una tiara plateada delgada que pasaba por su frente, manteniendo su rostro totalmente despejado. Su túnica era de un blanco impecable, algo escotado y de largo hasta la rodilla. Llevaba también un cinturón plateado, con algunas piedras preciosas incrustadas, una cadena en su cuello con un dije de medialuna, y unas sandalias.
-¿Se encuentra bien, señorita Artemisa?- preguntó, afirmándola con suavidad. Ella sonrió un poco.
-Estoy bien, y gracias por venir a ayudarme, muchachos- contestó, sin voltear a ver a los demás -pero digamos que ahora viene la parte más difícil de todo- los tres la quedaron mirando con curiosidad -las explicaciones...
-Ah...
Fue 18 la que comenzó a adelantarse, con seriedad. Cuando Marron se dio cuenta, inconscientemente retrocedió un poco, quedándose detrás de uno de sus ángeles. Al ver ese pequeño gesto en la muchacha, los otros dos se adelantaron, poniéndose en frente de ella y cerrándole el paso a la Androide, que al notarlo, se enfureció.
-¡Quítense de ahí inmediatamente!- les gritó, enojada.
-Nuestro deber es proteger a la señorita Artemisa de cualquier amenaza- replicó el ángel de cabello oscuro, sin cambiar su expresión, Marron se dio cuenta que el muchacho no debió haber dicho eso -no permitiremos que se acerque a ella.
-¿¡Estás insinuando que quiero dañar a mi propia hija!?- le gritó 18, furibunda. Se estaba adelantando unos pasos para comenzar a pelear, cuando Krilin caminó a ella y la afirmó del brazo. Estaba luchando por soltarse cuando Marron se adelantó también, con intenciones de calmar los ánimos.
-Thesseus, Odysseus- dijo la chica a sus ángeles -no se tomen tan a pecho eso, ellos son mis padres, es difícil que quieran hacerme algún tipo de daño... además, en este caso estoy segura que lo merecería, así que pueden calmarse- los otros dos la quedaron mirando suspicaz -es en serio, quítense de ahí, ella es mi mamá.
-¿Leto también reencarnó?- preguntó Thesseus -¿y Zeus?
-No, ellos no. Se podría decir que son mis padres... ah... terrenales... de Marron, no de Artemisa...
"Ah, qué complicado es todo esto" pensó Marron, suspirando.
-Hija... ¿nos quieres explicar qué es todo esto?- la voz de Krilin sacó de sus pensamientos a Marron.
-¿Y por qué te dicen Artemisa?- preguntó Goten, confundido igual que todos los demás.
-Lo que pasa es que... bueno...- Marron soltó una risita algo nerviosa -resulta que soy la reencarnación de una diosa, Artemisa.
Silencio, esa fue la primera respuesta que recibió la muchacha por lo que había dicho. Notó que la mayoría de los saiyas la miraban con suspicacia, se dio cuenta que no le habían creído, a pesar de todo lo que había ocurrido hacía momentos atrás.
-No entiendo... ¿cómo es eso posible?- preguntó Bulma -¿cómo es que estás entre nosotros?
-No es tan imposible- replicó Marron, encogiéndose de hombros -los dioses del panteón griego, como lo soy yo, tenemos la opción de estar en la Tierra cada 200 años, vivir con una familia normal o estar en nuestros santuarios. En esta ocasión, elegí estar con una familia... relativamente normal, ustedes entienden, ¿cierto?
-¿Y quién era esa mujer que te atacó?- preguntó Milk esta vez.
-Ah, es una Titán- contestó la rubia -los Titanes son seres divinos anteriores a los dioses, que fueron encerrados en el Inframundo por mi padre y mis tíos... me pregunto cómo se habrán escapado... tendré que preguntarle a los demás si es que a ellos también los atacaron.
-¿Hay más como tú?- preguntó Milk, sorprendida.
-Ah sí. He conocido en esta reencarnación a Atenea, Poseidón o a mi hermano gemelo Apolo... creo que Hades también está en la Tierra, pero no estoy segura... se supone que fue rechazado por el cuerpo que eligió, y que Atenea hirió su cuerpo gravemente...- la muchacha guardó silencio unos momentos, y luego miró a sus ángeles -¿qué saben ustedes de eso?... ¿Ikarus?
-La verdad...
-¿Qué se suponen que son ellos?- 18 continuaba mirando suspicaz a los ángeles, que no se movían del lado de Marron.
-Ah, les presento a mis Ángeles- contestó ella -lo que ocurre es que cada dios, si quiere, puede tener a su mando un grupo de guardianes, que se llaman según al dios que sirven. Los de Atenea son los Santos, Poseidón tiene a sus Generales Marinos, Hades a sus Espectros y yo mis Ángeles... Apolo dice que no necesita a mortales que luchen por él, así que no tiene, aunque cuando necesita a mis ángeles, sabe que cuenta con ellos.
-Y se supone que ellos te protegen, ¿cierto?
-Claro, son mis guardianes- Marron sonrió -mi vida la pongo en sus manos sin dudarlo, y ellos lo saben. Thesseus, Odysseus y Touma me protegen sin dudarlo.
De pronto, interrumpió la calma de la conversación la risa de Vegeta. Todos lo quedaron mirando con sorpresa, pero Marron lo hacía con cierto recelo, sabía que vendría de parte de él un comentario no muy agradable. Sabía cómo era el Príncipe Saiyajin.
-Vamos, por favor- dijo el saiya -no puedo creer que se crean ese cuento tan fácilmente. No son más que tonterías de una chiquilla que busca llamar la atención.
El comentario no fue bien recibido, al menos por parte de los ángeles, que lo quedaron mirando bastante feo. Fue incluso Thesseus el que comenzó a dar unos cuantos pasos hacia Vegeta, enojado por las palabras que dijo a la chica.
-Ella es una diosa- decía -le deben todo el respeto, no están tratando con cualquier mortal imprudente...
-Thesseus- Marron lo detuvo con un solo gesto, y luego miró con desdén a Vegeta -la verdad, no entiendo por qué debo creer sobre humanoides con grandes poderes, que tienen cola y que se convierten en monos gigantes con sólo ver la luna, y no puedo creer en dioses reencarnados que habitan la Tierra cada 200 años... díganme ustedes, ¿qué es lo que suena más descabellado?
Vegeta frunció el cejo, molesto. No estaba acostumbrado a que le contestaran algunos de los comentarios que hacía, y mucho menos con el tono de desafío con que lo hizo Marron, poco usado por ella normalmente. Durante algunos momentos la quedó mirando.
-Si me dices que los dioses son tan fuertes, ¿de qué sirve que vengan a la Tierra si no son capaces de hacer nada por ella?
-No hable tanto, que usted no lo sabe- Marron se cruzó de brazos -en cada reencarnación hay guerras entre los dioses, y dependiendo de los resultados de éstas es el destino de la humanidad.
-Eso no puedo creerlo- Vegeta sonrió con el típico gesto malvado -si están aquí para proteger a la Tierra, en ese caso dime dónde estaban cuando vinimos con Nappa, o con Cell o Majin Boo... por lo que me dices puedo pensar que todos son unos inútiles.
-¿Ah si?- Marron se molestó. Aunque Atenea no era de su completa simpatía, no dejaba de ser su hermana menor, además, ella sabía reconocer su mérito al proteger con tanto esfuerzo a la Tierra, de tantos dioses enemigos aburridos -en ese caso, díganme dónde estaban los geniales saiyajins para la batalla en contra de Poseidón, o con Hades... ah, claro, ahora que lo recuerdo, ustedes pensaban que era problemas del clima... ¿o no fue eso lo que dijeron cuando llovió tanto en todo el planeta, y no fueron capaces de darse cuenta de las manifestaciones de cosmos que hubo constantemente durante tantas horas?
Silencio. Ninguno estaba acostumbrado a que Marron contestara a Vegeta, y mucho menos con ese tono de desafío con el que hablaba la muchacha. Vegeta se limitó a apretar los puños, aunque no dejaba de pensar en lo que posiblemente podría decirle a la muchacha.
-Si ustedes creen que pueden ser los únicos que tienen poderes, están equivocados, sin contar que sería demasiado egocéntrico un pensamiento así... aunque viniendo de los Saiyajins no me sorprendería, están tan centrados en ustedes mismos, que no son capaces de ver más allá de sus ojos, aunque sea alguien cercano a ustedes.
La tensión se podía sentir perfectamente en el lugar, y Marron sabía perfectamente que se debía a ella. Sabiendo que no tenía deseos de dar más explicaciones aún, aparte de las que ya había dado, miró a sus ángeles.
-Vámonos- les dijo.
-¿A dónde vas?- le preguntó Krilin, dándose cuenta de las intenciones de la niña.
-No se preocupen, estaré bien- Marron le sonrió a Krilin -iré a Éfeso, a mi Santuario, o a Atenas o Delfos. A penas tenga alguna novedad me comunicaré con ustedes, no tengo intenciones de estar acá y seguir aguantando el interrogatorio.
Ignorando completamente a los demás, dio media vuelta y comenzó a alejarse. Fue Gohan la que la detuvo, momentos después.
-Marron- dijo, con cara de duda -hay algo que no entiendo.
-¿De qué o qué?- preguntó ella.
-Según tengo entendido, después de la Titanomaquia, los Titanes fueron encerrados en el Tártaro, y tenían de guardias a los Hecatónquiros, que eran gigantes de cien brazos que lograban contenerlos, ¿cómo es que fue posible que se escaparan?
Marron quedó mirando a Gohan durante algunos momentos, sorprendida. De todos, él había sido el único que había intentado de comprender lo que ocurría, hablándole como si le creyera todo lo que había contado. Sonrió, en esos momentos confirmaba que Gohan era bastante distinto a los demás saiyas, incluidos Goten y Trunks, que la continuaban mirando como si fuera un bicho raro.
-Bueno, se podría decir que en la mitología se consideraba que era gracias a los Hecatónquiros que los Titanes se mantenían en el Tártaro, y no es así, es el poder de Hades lo que los contenía y los mantenía encerrados.
-Pero... Hades también reencarnó, ¿qué se supone que los contenía?- continuó preguntando Gohan, lo que poco a poco mejoraba bastante el ánimo de Marron.
-Con Hades el tema de la reencarnación es distinta- esta vez, la rubia sonrió -cuando Hades dijo a Zeus que también quería reencarnar, se sabía que las condiciones debían ser distintas, porque como el Inframundo alberga no sólo a los Titanes, sino que a otros demonios que están en contra de los dioses, se necesitaba que parte de él se quedara en el Inframundo también. Es por esa razón, que se le dio la oportunidad que, al reencarnar, pudiera adueñarse de un cuerpo de un joven mortal, y debido a la gran cantidad de maldad que hay en el Inframundo, éste joven debe tener el corazón puro, normalmente es el que tiene el corazón más puro de cada reencarnación.
-¿En serio?- Gohan se veía muy interesado en el tema -oye, y hablando del Inframundo, ¿cómo es?, ¿se parece al que se describe en la Divina Comedia o es distinto?
-No, se podría decir que es bastante parecido- Marron asintió, animada -Está primero el río Aqueronte, las Prisiones, la laguna Estigia, Giudecca, donde está el palacio de mi tío Hades y, detrás de éste, el Muro de los Lamentos, y después de éste, los Campos Eliseos...
-¿Existe?- a Gohan prácticamente le brillaban los ojos de la emoción por la conversación que estaba llevando con la chica -¿y es como lo dice la mitología?
-Esa descripción es poco...
-¿Quieren enfocarse?- Piccoro los interrumpió, algo cansado de esperar a que volvieran al tema original -estabas contándonos sobre el muchacho con corazón puro.
-Ah, claro... bueno, resulta que al menos en este ciclo de reencarnaciones, han ocurrido varias cosas que nunca antes habían pasado, quizás lo de los Titanes es algo más. Bueno, empezando, ninguno de los dioses reencarnados creció en su Santuario, ni siquiera Atenea, a quien intentaron asesinar a penas nació, con Apolo, siendo ambos gemelos, no nacimos ni crecimos juntos... aunque a ratos me da la impresión que lo hizo a propósito. En fin, Poseidón pudo tener su alma en el cuerpo elegido por su reencarnación, cuando éste ya era un niño, lo que no suele aceptarse, pero se pasó por alto y, quizás lo más importante, es que el cuerpo elegido por Hades, resultó ser un Santo de Atenea, y de los más cercanos a ella, el Santo de Andrómeda.
-En ese caso, ambos lucharon en contra...
-No necesariamente- Piccoro habló, cruzado de brazos y apoyado en un árbol -según tengo entendido, ustedes lo que hacen es unir su alma mortal con la divina, pero el caso de Hades es distinto, el prácticamente aniquila el alma del cuerpo elegido.
-Normalmente hace eso- dijo Marron, asintiendo -sí, Hades suele ser extremista en sus decisiones.
-Piccoro- Gokú miraba impresionado al Namekusei -¿cómo es que tú conoces sobre esos dioses?, ¿por qué no nos habías contado?
-No te olvides, Gokú, que Kami-sama desde el Templo Sagrado puede observar todo lo que ocurre en la Tierra- contestó el otro -además, no tenía por qué contarles, si no era su asunto.
-Qué desconsiderado- Gokú se cruzó de brazos -egoísta.
-En fin, siguiendo con la historia, lo otro extraño que hubo en este ciclo es que, gracias a la cercanía de Atenea y de Shun, el cuerpo de Hades, éste pudo rechazar el alma del dios, lo que nunca había ocurrido antes. Y luego, al final de la batalla, el verdadero cuerpo de mi tío fue herido de gravedad por Atenea.
-Ah, entiendo- Gohan asintió -el que perdiera los dos cuerpos causó que el poder de vigilancia en el Tártaro disminuyera considerablemente.
-Sí, se podría decir que es eso...- asintió Marron -en fin, ¿tienes alguna otra duda?, no tengo problemas en contestarla antes de irme.
-Sí, tengo una. ¿Qué vas a hacer después de ir a tú Santuario?
-Supongo que a luchar con los Titanes- se encogió de hombros ella -lo mejor es terminar con el tema lo antes posible.
-En ese caso, quisiera acompañarte.
No sólo Marron se sorprendió por la petición de Gohan, sino que los demás Guerreros Z lo quedaron mirando boquiabiertos, lo mismo que los Ángeles, que enarcaron sus cejas.
La rubia quedó mirando al mediosaiya, tratando de darse cuenta de la razón de su propuesta. Lo conocía, sabía que todas esas preguntas eran por una razón más que su propia curiosidad, lo mismo que aquella extraña petición. Pudo darse cuenta que a Videl casi le da un ataque.
-Pero... Gohan...
-Vamos, Marron, sabes que necesitas toda la ayuda posible- Gohan sonrió -no está mal aceptarla de vez en cuando. Además, tú misma lo dijiste: en este ciclo han pasado cosas que antes no, entonces, no hay nada de malo que otros guerreros intervengan también.
Marron dudó, mirando a sus Ángeles, Ikarus se encogió de hombros levemente.
-Yo también voy- Gokú sonrió ampliamente. Antes que Marron dijera cualquier cosa, otros comenzaron a decir lo mismo: Goten, Trunks, Piccoro, Vegeta y Pan.
-Ah... no estoy segura que...
La chica se quedó en silencio al sentir un gran cosmos manifestarse. Y no fue la única que lo sintió, muy pronto todos los guerreros se quedaron en silencio, en guardia, dispuestos a atacar o defender, dependiendo de la situación.
No se dieron cuenta en qué momento apareció un hombre en frente de ellos, acercándose con rapidez a Marron, tomándola del cuello y apoyándola en un árbol cercano. Ninguno alcanzó a reaccionar en un primer momento, y ya cuando lo hicieron, ninguno fue capaz de moverse. Había un gran poder que se los impedía.
-¿Cómo estás, querida nieta?- le dijo él, burlesco.
-Cro... Cronos...
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Bien, ¿qué les pareció?, espero que les esté gustando ^^
Por cierto, la Divina Comedia, como deben saber, es un libro de Dante Alighieri, escrito en cantos, que narra el viaje del autor por el Purgatorio, el Infierno y el Paraíso, con el fin de reencontrarse con Beatriz, que no recuerdo si era su novia o su esposa. Según tengo entendido, Kurumada sacó muchas de las ideas del Infierno de este libro, por lo que me pareció necesario nombrarlo. Si tienen la oportunidad de leer el libro, háganlo, es entretenido, aunque desde ya les digo que tienen que armarse de paciencia, sobre todo si está como la traducción antigua, que es un poco complicada de entender.
Ah, por cierto, quise poner a Gohan preguntando sobre eso porque bueno, ustedes saben, Milk lo tuvo estudiando prácticamente en todo momento que no estaba entrenando para alguna batalla importante, por lo que me imagino, que algo de mitología debe saber.
Les cuento que me encanta escribir este fic, y lo mejor, es que para escribirlo he tenido que ponerme a repasar sobre mis conocimientos de mitología, jajaja.
Saludos a Marby, Adickdelta, , Schala S, Black Cat, Abela y Milk Gokú, por sus comentarios.
