Chapter 3.
-Bella, cariño.- escuché que me llamaban a lo lejos. Gemí. Giré enterrando mi cabeza en la almohada y tratando de ignorar los golpes en la puerta.
Ya había encontrado el defecto de mi habitación. No era a prueba de ruido.
-Bells.- esucuché a Vicky gritar. Gemí girando sobre mi espalda, soplé el cabello que había caído en mi rostros y me dedique a mirar los suaves reflejos del candelabro sobre mí. Era exquisito.- Rosie en la línea.- canturreó mientras supongo que se alejaba riendo.
Fruncí el seño. ¿Rosie?
¡OH, MIERDA!. Mi subconsciente me hizo brincar de la cama, me compuse la delicada blusa de pijama de seda y medio poniéndome las pantuflas corrí a la puerta. Había dejado la habitación en el primer nivel. Rodé los ojos. Intenté abrir, pero no podía, había una especie de código, miré por todos lados, mientras veía la sombra de alguien detrás de la puerta. Me desesperé, metí mis manos en mi cabello y gemí fuerte.
-Hija, ¿estás bien?.- preguntó Renée detrás de mí. Asentí.
-Sí, es solo.- dije intentando mover la puerta corrediza.- Dios, no puedo salir.- grité. Mierda. Me golpeé un momento contra la puerta de madera, maldiciendo al mundo entero, hasta que cómo en los dibujos animados.
El control.
Golpeé mi palma con la mano, regresé a mi cama y revolví las sábanas, hasta que lo encontré, casi en la orilla de la misma. Sonreí. Oprimí el pequeño botón azul y escuché el deslizar de la puerta. Mi madre entró con el móvil en la mano concentrada en como la puerta desaparecía de su vista y como parecía que nunca habían existido escaleras.
Me miró mientras su boca se abría y cerraba, nerviosa solo rasqué mi nuca mientras le sonreía. Iba a devolverme el gesto cuando una voz nos devolvió a la habitación.
-¿Hola? Tía Ren?.- dijeron con una voz parecida a la de un robot. Mi madre saltó y luego enfocó su vista en mi móvil. Me lo tendió.
-Lo dejaste ayer en la alcoba de Vicky, es Rose.- Sonreí y casi le arrebaté el teléfono.
-¿Hola?.- dije temerosa.
-Isabella!.- gritó mi amiga al otro lado de la línea, no pude evitarlo y proferí un enorme gritó, mi madre tapó sus oídos y solo atiné a escuchar su risa mientras se alejaba a la salida. La puerta había hecho un sonido sobresaltando a mi madre y se había cerrado sola. Reí.
Me despedí de ella y me encaminé mi cama, me senté un momento y me dediqué a esperar a que Rosalie se calmará también. Sentía mi sonrisa fundirse en mi cara, la extrañaba.
-Bella, Dios mío, te tengo una noticia increíble.- gritó. Sonreí alejando un poco el móvil de mi oreja. - ¿Recuerdas al nuevo esposo de mi madre?.- preguntó. Asentí.
Los padres de Rosie al igual que los míos se habían divorciado, sin embargo con el tiempo ellos no habían logrado ser "cordiales" como Renée y Charlie, quiénes al final habían mantenido una relación de viejos conocidos. La madre de Rose, Charlotte había pasado por el altar al menos unas 4 veces, sin embargo había conocido en su luna de miel al hombre que ahora era su "padrastro favorito" un hombre 5 años mayor que su madre, qué se dedicaba a desmantelar empresas, las compraba a un buen precio, y repartía las acciones o sucursales, había hecho demasiado dinero por su cuenta, incluso había comenzado a invertir en la bolsa tiempo atrás, pero ese era otro cuento.
-Lo recuerdo.- acepté.
Jhon, como se llamaba el esposo de Charlotte, mantenía una buena relación con Rose, al principio parecía que iba a ser un problema, pero más tarde, había optado por ganarse a Rose en el aspecto que más le gustaba. "Vanidad"
Mi amiga era hermosa, tenía los pies bien plantados a la tierra, sin embargo disfrutaba de los lujos que se podía permitir, por el simple hecho de qué podía. Sonreí.
-J, me ha dicho qué mi madre y él viajan a Dubai por tres semanas.- gritó. Rodé los ojos.
-Rosie, tranquila, entiendo la emoción pero calmate.- reí.- Por favor, no olvides comprarme un leopardo mascota como souvenir. Escuché su risa seguida de un bufido.
-No entiendes, Bella. Se van ellos.- repitió lentamente.- Sin mí.- dijo al cabo de una pausa.
Oh mierda.
-Eso significa.- chillé.- Rose!
-Así es amiga, estoy en el departamento de Jasper, me llevará a la estación en 10 minutos. Voy a Vancouver, nena.- río.- más te vale que vayas a recogerme, Isabella.- gritó mientras escuchaba un sordo sonido detrás.- Oh, mierda. Jaz va a matarme.- reí.
Quería morir de la emoción.
Jasper era el hermano mayor de Rosalie, el ya trabajaba, en Diseño Automotriz, era divino, un hermano mayor para mí también, él había salido de las "garras" de Charlotte cuando iba por el 2do matrimonio, mi amiga sin embargo se había tenido que quedar. Sonreí.
Jasper se había mudado a Calgary, sin embargo siempre mantenía contacto con su hermana, en ocasiones cuando ambos se iban de vacaciones con su padre, Rose corría con mi madre para implorar su permiso, arrastraba conmigo a todas partes. Y era algo en lo que me sentí muy agradecida con ellos, el padre de Rose, Félix era un hombre demasiado ocupado, sin embargo cuando se trataba de viajar con sus hijos, el siempre se hacía tiempo, me trataba como a una hija más. El se dedicaba a la ingeniería, más adecuado. La familia Hale era petrolera, ahora entienden los "lujos" de mi Rosie.
Sin embargo, la familia completa parecía no darle importancia a la posición, todos aceptaban su vida tal y como era. Convivían y amaban al mundo, me amaban a mí. Sonreí.
Cuando Charlie había muerto Rose y yo ya nos habíamos conocido, mi padre había mantenido algunos negocios con Félix, y de ahí nos habíamos vuelto grandes amigas, ella era tan distinta a mí, nos complementábamos, también Rose se había dedicado a protegerme, como una hermana menor, ella era un año más grande que yo, sin embargo nuestras vidas se habían acoplado demasiado bien, cuando nuestros padres se juntaban a hablar de negocios, nosotros salíamos en el coche de Rose de compras, a visitar lugares turísticos o solo a cotillear en la alcoba de cualquiera sobre lo ocurrido en nuestras vidas.
-Nos vemos en unas horas, chica- escuché a mi amiga detrás de la línea.- Lo primero que haremos será ir a beber a un partido de Hockey.- gimió.
Me carcajeé.
-Avisáme cuando llegues rubia. Te amo.- canté.
-Same shitt.- dijo haciendo el sonido de un beso. Sonreí.
Colgué con mi querida Rosie y me dediqué a mirar por la ventana. Las clases empezaban pronto, pero tener a mi rubia amiga conmigo algunos días, sin duda mejoraría todo esto para mí. Sonreí al cielo pensando en Charlie.
Buenos días, papá.
Me despabilé un poco, lavé mis dientes y me dispuse a bajar a desayunar algo. Cuando alcancé a llegar a la cocina encontré a mi madre leyendo uno de esos libros enormes de cocina, Victoria coloreaba algo en su tableta y Tanya estaba estirada en el sillón viendo la televisión, sin soltar su celular.
-Buen día.- saludé. Caminé al frigorífico y me serví algo de zumo de naranja girando mi cuerpo, me recargué en la encimera guiñándole un ojo a mi hermana. Sonrió y regresó su vista a la tableta.
-Buen día Bells.- dijo mi madre sonriéndome. La miré interrogante cuando nuestras miradas se cruzaron.- Estoy intentando hacer algunos de esos pancakes con relleno, pero no encuentro la receta. Me carcajeé.
-Lo siento.- dije recobrando la compostura.
-Oh Dios.- escuché a Tanya murmurar.- ¿Los prepararas tú?.- dijo acercándose a nosotros a la cocina, observaba a mi madre esperando una respuesta. Ella se ruborizó pero después frunció el seño.
-¿Qué esperabas?.- dijo con los brazos en jarras.- No íbamos a ofertarlo o algo. Esperen.- dijo a lo que la miramos. Observó con detenimiento el gran libro y luego bufó.- Podemos ordenarlos.- dijo encogiéndose de hombros.
Victoria gimoteo.
-Madre, tengo hambre, tardaran años.-dijo quejándose. Tanya asintió de acuerdo.
-Estamos en una maldita colina, Renée.- masculló.
-Lenguaje.- reprendió mi madre. Tanya se encogió de hombros abatida y se dejó caer en la silla a un costado de Victoria. Rodé los ojos.
Tomé el resto de mi jugo de naranja y me dispuse a lavar el vaso, una vez hecho abrí de nuevo el refrigerador. Había lo necesario para pancakes, solo faltaban los rellenos, observé un poco de mermelada, la saqué y sonreí al encontrar el sirope de chocolate.
Acomodé todo en la encimera. Victoria y Tanya alzaron la vista al ver como acomodaba los ingredientes en la meseta. Me encogí de hombros, me giré y comencé a sacar los bowls.
-¿Bellas?.- dijo mi madre interrogante. Sonreí.- ¿Qué haces?.
Giré los ojos.
-Pancakes.- dije encogiéndome de hombros.- Los hacíamos todo el tiempo con Sue.- dije mezclando para la masa.
Miré a mi madre, quién me devolvió la mirada, pero parecía dolida. Frunció los labios y suspirando agradeció. Se sentó a observarme trabajar.
-¿Puedo ayudarte?.- preguntó Victoria. La miré. Sonreí. Ella me devolvió la sonrisa más grande.
-Lava tus manos y terminaras de mezclar esto.- dije a lo que ella corrió. Tanya a su lado bufó pero parecía aliviada.- Cuantos serán con chocolate?.- pregunté.
Mi madre y Tanya asintieron efusivamente. Sonreí.
Me enfoqué en precalentar el sartén, preparar la fruta para acompañar y sacar los platos. Había preparado pancakes antes, Sue me ayudaba en la cocina, o más bien, yo la ayudaba a ella. Charlie amaba los pancakes.
Suspiré y me dispuse a girarlos en el sartén, agregando el relleno y esperando. Vicky había terminado con la masa, algunas frutas y ahora se encontraba con un bowl en sus manos, para poder guardar los pancakes antes de servir.
-Dios, pancakes.- escuchamos en la puerta, seguido de el sonido de esta cerrándose.- Mierda.- masculló. Phil se apresuró a la cocina y nos veía asustado. Renée frunció el seño, me giré a verlo y sonreí.
El alivio cubrió sus ojos, visiblemente relajado, cuadro los hombros y aliso su traje. Dejó su maletín en la meseta y solo atiné a escuchar la carcajada de Tanya.
Desayunamos todos en la terraza, cada uno había comido suficientes pancakes como para dos semanas. Mi madre no había dicho nada, agradeció la comida y había permanecido en silencio. Bufé.
Phil había arrasado con los suyos.
-Gracias, bella.- dijo por milésima vez en la mañana. Sonreí.- Estuvo delicioso.- vació su bajo de jugo y se recargó en la silla.- Bueno.- comenzó.
Cuatro pares de ojos lo miramos expectantes, yo me dediqué a comer y esperar que siguiera hablando.
-Cuentenme.- dijo Phil expectante.- ¿Como están sus horarios?¿Le agrada la casa?.- dijo emocionado, se recargó en la mesa esperando.
Tanya rodó los ojos.
-Empiezo en 4 días.- dijo terminando su último pancake.- Lo cual es bueno puesto que los autos llegarán en dos.- sonrió.- Jessica me compartió el enlace a una fiesta increíble en el centro, un nuevo pub, así que necesito ropa y algunas cosas más.- dijo mirando a su padre.
Este frunció seño pero asintió.
-Te haré un cheque.- dijo serio.- Trata de no extralimitarte.- sentenció.- Tú tarjeta llega en 5 días, pero el límite disminuyó un poco.- murmuró. El sonido de un tenedor acotar contra un plato cortó el aire.
-¿Que dices?.- bramó Tanya, giré los ojos y me dediqué a seguir comiendo.- ¿Cuanto es un poco?.- dijo ofendida. Parecía que su cabeza iba a explotar. Tanya normalmente era racional, sin embargo en cuanto a gastos era la más floja de manos de las tres. Phil pagaba cuentas millonarias en departamentales.
-Tanya, por favor.- dijo Renée.
La mirada de Tanya bajo avergonzada, pero se recompuso, cuadro los hombros y acribilló a su padre.
-Ya habíamos hablado de esto, Tan.- dijo Phil exasperado.- no puedes seguir gastando de esa manera, que sucederá mañana?.- dijo tratando de convencerla.
-¿Cuánto bajó la tarjeta?.- refunfuñó.
Phil suspirando paso sus manos por su rostro. Miró al cielo y susurró.
-Bajo a 12 mil dolores, Tan.- dijo esperando. Como un soldado en pleno campo de batalla, esperaba a que cayera la bomba que divisó aventaba el fuego enemigo, en otra situación hubiese sido hilarante, pero me sentía apenada por Phil, además que no era mi asunto. Me concentré en mi zumo y esperé, como todos.
El gritó de Tanya nos espantó a todos, mi madre sostuvo su pecho un segundo respirando, Victoria se removía incomoda a mi lado, mi hermanastra empujó su silla y salió echa una furia, lo último que escuchamos fue un portazo que resonó por toda la casa, incluso algunos cristales se tambalearon.
Continué comiendo mientras veía como mi madre se acerba a Phil, para sostener su mano, éste la beso el dorso de su mano entrelazando sus dedos, dejando que mi madre frotara su espalda. Sonreí.
-¿Bella?.- dijo Phil de pronto, me giré a verlo con mi último bocado deteniéndose a centímetros de mi boca. Sonrió.- He sacado esto para ti, es con el crédito anterior de Tanya, no tienes que firmar nada más, solo debes hacer el cambio de contraseña en cualquier cajero.- dijo extendiéndome un sobre. Lo miré extrañada.
Tomé el sobre al darme cuenta que había tardado mucho y saqué una delgada tarjeta negra, jadeé. Crédito.
Mierda.
-Phil, esto.- comencé a decir.- en realidad no la necesito.- murmuré.
Mi madre me miró sorprendida y Phil frunció el seño al tiempo que suspiraba.
-Charlie.- murmuré. Phil asintió con comprensión.
-Oh, ya veo.- dijo comprendiendo. Mi padre no era pobre, todo su trabajo, negocios y demás habían pasado a mi nombre, con administradores de su confianza a cargo mientras terminaba la Universidad, incluso a su muerte había asegurado mi carrera, además de una pequeña fortuna a mi nombre, su única hija.- Quiero que la tengas.- dijo encogiéndose de hombros.
-P-pero.- iba a protestar. era inecesario.
-Sé muy bien que no soy tu padre, Bella.- murmuró. Gemí antes su comentario.- Sin embargo te amo, como si fueses mi hija, y no quiero que te falte nada. Por un tiempo al menos estarás con nosotros, hasta que decidas lo que desees hacer con tu vida, y quiero que sientas que perteneces a está familia, porque somos tú familia, Bella.- dijo mirándome a los ojos. No pude mantenerle la mirada. Sentí su mano tomar la mía y lo miré.- Te amamos.- dijo tomando la mano de mi madre que descansaba en su brazo.- Eres parte de nosotros, y nosotros de ti, toma la tarjeta, puedes usarla o no, de todos modos está destinada para ti, desde antes de todo esto.- aclaró.- Puedes hacer lo que desees con ella, conserva el dinero de tu padre, que te vendrá bien más adelante, cuando decidas que hacer, y aún así, nosotros también te apoyaremos.- murmuró.
Sentía mis ojos acuarse.
Me levanté de la mesa y lo abracé, sintiendo el calor de un abrazo paternal, no era como Charlie, Phil olía a madera, jazmín, pero era una calidez reconfortante. Besé su mejilla y regresé a mi asiento.
-Muchas gracias.- murmuré.
Palmeó mi mano con sus ojos brillando.
-Cuentame.- pidió. Sirvió un poco más de jugo en nuestros vasos y me miró.- Como estarán tus horarios, has visto algo?.- preguntó interesado.
-En realidad no.- me ruboricé.- planeaba tomar un autobús al centro para matricularme, el depósito ha sido enviado.- dije encogiéndome de hombros.- o al menos eso me dijo Sue.
-Depósito.- dijo mi madre frunciendo el seño.
-Sí, Charlie dejó un fideicomiso para mi Universidad en caso de que os pasará algo, pero como nunca fue necesario, Sue decidió que podía usar una parte para aprovechar el mudarnos aquí.- sonreí. Mi madre y Phil me miraron sin comprender.
-Solicité que me transfirieran a la VFS*.- dije bajito jugando con la fruta en mi comida.
Dos pares de ojos se agrandaron a mirarme, me ruboricé.
-Eso es maravilloso, Bella.- dijo Phil. Renée lucía asombrada, dudosa pero sonrío.- Si necesitas algo más no dudes en que te apoyaré.- prometió. Le agradecí.
-Tengo que revisar mi matricula hoy, pero igual.- dudé.- Hay algo que quería preguntarles.- alcé la vista.
-Lo que sea.- dijeron al mismo tiempo.
-Esta mañana, me ha llamado Rosie.- dije. Phil frunció el seño.- Rosalie.- aclaré a lo que comprendió sonriendo.- Viene por algunos días, en realidad no me ha explicado bien eso.- acoté.- sin embargo quería preguntarles si estaba bien ofrecerle quedarse con nosotros.- dije apenada.- se quedaría en mi habitación, y prometo que no molestaremos en el horario de Vicky.- dije rápidamente.
Phil río.
Lo miré expectante. Él se giró a Renée y besó su mejilla.
-Es tan refrescante.- murmuró a lo que mi madre lo miró con la mayor adoración del mundo. Miré de ella a mi padrastro sin comprender.- Bella.- enfoqué sus ojos.- No necesitas solita permiso, está es tu casa y confío en tu buen juicio, sin embargo.- dijo encogiéndose de hombros.- Agradezco tu respeto y puedes decirle a "Rosie" que es más que bienvenida.- Sonrió.
Le devolví la sonrisa y asentí.
Me puse de pie, empecé a recoger los platos pero mi madre me cortó.
-Deja eso, nos toca a nosotros.- sonrió.- Gracias por el desayuno.- Sonreí
Asentí.
-Iré a cambiarme, volveré pronto.- dije acercándome a besar la cabeza de Vicky.- Les enviaré un texto cuando logré llegar al centro.- Reí.
Tenía mucho que no tomaba transporte público, solo esperaba no hacer el rídiculo y poder llegar a tiempo por Rosie.
-Sobre eso.- dijo Phil, deteniendo en seco. Me giré a encararlo, vi como aventaba algo hacia mí, mis reflejos esta vez no fallaron, atiné a sostener las duras piezas de metal en mis manos, escuchando el choque de las mismas con el sobre de la tarjeta. Lo miré expectante.- Me lo han dado en la empresa, es un préstamo.- aclaró. Sonreí.- Solo debes ponerle gasolina- río.
-Muchas Gracias.- dije corriendo escaleras arriba.
-Ve con cuidado, hija.- escuché que mi madre gritaba. Asentí.
Subí las escaleras de dos en dos, dejé las llaves del auto en la mesita y me encaminé al baño, tomé el control para abrir las persianas, me desvestí y me dispuse a darme una ducha rápida. Tomé mi celular enviando un breve saludo a Sue y me perdí en la sensación del agua en mi cuerpo.
